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martes, 29 de julio de 2025

OLEADA DE DELIRIOS CÓSMICOS EN CÓMIC

Estela Plateada Negro donny gates comic

Si los tebeos de superhéroes son habitualmente calificados como escapistas, hay autores que llevan esa tendencia hasta su límite más extremo. Se trata de los artistas cósmicos, una categoría tan restringida como exigente.


Aunque con raíces en la literatura pulp, la aventura cósmica tal y como la entendemos hoy en día tiene dos padres reconocidos: Kirby por un lado y Ditko por el otro. El primer episodio de Los Cuatro Fantásticos se publicó en 1961, siete años antes de que se estrenara 2001, una odisea del espacio, señalando esas nuevas fronteras más allá de lo humano y que trasladaban a los héroes a espacios semidivinos. Acompañando a los cuatro elementales descubrimos dimensiones ajenas a la tierra, que en muchos casos venían representadas por los delirantes collages de Kirby. Ditko, en Dr. Extraño, ofreció la cara más mágica y onírica, con universos completamente imaginarios donde reinaban figuraciones extraídas de la pintura de vanguardia. Ambos demostraron la capacidad de los comics para abrir ventanas a mundos nunca antes soñados. Muchos lectores pensaron que Ditko ingería sustancias lisérgicas para generar sus bizarras fantasías, algo que el dibujante siempre negó, por supuesto.

Algunos escasos seguidores portaron la llama cósmica con desigual resultado. En Francia destacó Druillet, siempre dispuesto a echar una mirada a esos otros universos en relatos donde la gráfica se comía la narración. Jim Starlin fue el que con más fortuna concilió los desbarres cósmicos con el tono aventurero más trepidante. Su saga del cubo cósmico permanece como una cumbre inconquistable. Por el camino, creó a muchos entes cósmicos que todavía habitan las páginas más enloquecidas de Marvel. Como el mejor continuador de Kirby que fue, John Byrne nos regaló abundantes aventuras espaciales, quizás no tan desaforadas como las de Starlin, pero siempre entretenidas e imaginativas.

los cuatro fantásticos alex ross comic círculo cerrado
Los Cuatro Fantásticos: Círculo Cerrado
Panini cómic, España, 2022
64 páginas, 25 euros

Ahora, un dibujante hiperrealista como Alex Ross, decide recuperar aquel espíritu volviendo con los 4F a la Zona Negativa. 

El resultado es mucho más positivo en el apartado gráfico que en el textual. Ross firma muchas páginas apabullantes en las que sobresale un color extraño, discotequero, del que solo se me ocurre un único precedente. Me refiero a algunos de los primeros trabajos a color de Kordey en Marvel y en Star Trek. El dibujante ofrecía gamas saturadas que pueden recordar en parte a las de Ross. Lástima que lo que nos cuenta la historia no sea tan atractivo, una aventura que deslumbra en lo gráfico y aturde en lo narrativo. 





doctor extraño marvel comic tradd moore
Tradd Moore y Donny Cates
Estela plateada. Negro
Panini cómic, España, 2024
136 páginas, 22 euros

Tradd Moore
Doctor Extraño: Amanecer de otoño
Panini cómic, España, 2024
136 páginas, 25 euros


Parecidos problemas encontramos en uno de los talentos emergentes de Marvel, el muy peculiar Tradd Moore. Con un estilo personalísimo, reinterpreta a dos iconos de la editorial. Por un lado
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lunes, 24 de julio de 2023

MAGNETO. TESTAMENTO. PAK COMIC HIERBA KEUM SUK

TESTIMONIOS
Dos libros que emplean el cómic como medio para denunciar momentos especialmente dramáticos en la historia de la humanidad. Desde espacios tan opuestos como el género de superhéroes y la novela gráfica.


Magneto testamento comic marvel pak carmine giandomenico
Magneto. Testamento
Greg Pak / Carmine Di Giandomenico
Panini Comics, España, 2023
144 páginas, 20 euros

El guionista Chris Claremont tuvo la culpa de este Testamento de Magneto, al sugerir en una de sus historias que el supervillano mutante había sobrevivido a los campos de exterminio nazis. Años después alguien decidió recuperar aquellos años perdidos, imaginando cómo pudo ser su existencia en aquellos infiernos. Así como en sus adaptaciones cinematográficas sí se mostraba a Magneto manifestando sus poderes al ser presionado por los SS, en su versión en viñetas el relato se mantiene anclado a una realidad cruda y verosímil. Apenas hay pequeñas alusiones a ese control del metal que luego caracterizará al personaje. Es un joven desesperado que hace lo que sea por sobrevivir, incluyendo la colaboración con sus verdugos, convirtiéndose en kapo y echando una mano en el asesinato de familiares y amigos. La narración chirría algo más en la parte del interés romántico del protagonista, una gitana de la que se enamora y a la que intentará salvar. Si bien es cierto que funciona como motivación y razón para soportar muchos abusos, pensando que conseguirá salvarla, el panorama en que se desarrolla ese romance es tan desolador que cuesta imaginar la aparición de otro instinto más allá de la pura supervivencia. Tampoco ayuda el estilizado dibujo, que no nos permite diferenciar con claridad a los personajes, ni el muy oscuro color. Aplaudo las buenas intenciones de la obra y su rigurosa documentación, no puede negarse que hace una descripción precisa de las horribles rutinas de los campos. Pero luego no acierta en su puesta en escena ni en el desarrollo dramático de los personajes.

Más interés tiene la historia de complemento sobre Dina Babbit, con dibujos de Neal Adams y una ayuda en la tinta de Joe Kubert. Cuentan la vida de una superviviente de los campos que acabó de animadora en Disney. Los cuadros que le permitieron sobrevivir en Auschwitz pasaron a formar parte del museo del campo. Cuando años después pidió que se los devolvieran, la institución se negó, llegando a afirmar que eran propiedad del doctor Mengele. En fin, el breve episodio era una firme reivindicación de los derechos morales de Babbit, que murió sin poder recuperar su obra.



hierba keum suk gendry-kim novela grafica
Keum Suk Gendry-Kim
Hierba
Reservoir Books, España, 2023
488 páginas, 23,90 euros


En el caso de la novela gráfica “Hierba”, ha sido calificada como el mejor cómic del año. Yo creo que hay gente que solo lee malos tebeos. No es que este sea un desastre, que no lo es. Pero considero que se confunde el indudable interés del testimonio con su dramatización, su puesta en escena, los factores que lo convierten en un cómic propiamente dicho. Y este es ya
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viernes, 10 de diciembre de 2021

OJO DE HALCÓN DETECTIVE PRIVADO de THOMPSON, ROMERO, WALSH Y BELLAIRE

ojo de halcón. Detective privado. comic Romero, Thompson, Walsh
Panini comics, Barcelona, 2021.
299 páginas, 9,95 euros.


EL OJO DE HALCÓN MÁS MOLÓN
Hace dos años ya escribí una primera reseña sobre este Ojo de Halcón con dibujos de Romero. Ahora han llegado nuevas aventuras y es obligatorio volver a referirse a él.


Se confirma como uno de los tebeos de superhéroes más interesantes de la actualidad. Por un lado por la parte gráfica, que en este caso firman dos dibujantes. El ya mencionado Romero y Michael Walsh. Digamos que el segundo hace lo que puede. De manera inteligente, se mantiene en la estela de simplicidad y descaro pop señalada por el primero y casi consigue que su presencia pase desapercibida. No tengo nada en contra del pobre Walsh. En realidad, su labor es bastante meritoria, su trazo evita barroquismos y su narrativa se mantiene eficaz. Pero es que el listón que deja Romero está muy alto. Ha interiorizado a la perfección el “menos es más” de algunos artistas que le han precedido y su diseño es preciso, bonito y muy adecuado para el tono humorístico que se filtra en los guiones de Kelly Thompson.

ojo de halcón. Detective privado. comic Romero, Thompson, Walsh
David Aja
, muy admirado por las soluciones de su puesta en escena, les precedió en la serie. Así que algo ha quedado de sus planteamientos infográficos, sobre todo en algunas páginas dobles especialmente espectaculares. Pero creo que Romero lo hace Leer más...

viernes, 16 de julio de 2021

UNIVERSO BATMAN de BENDIS Y DERINGTON

Universo Batman Brian Michael Bendis Nick Derington DC comic Fabergé
ECC. Barcelona, 2021.
176 páginas, 19,95 euros.


BATMAN EN BUSCA DEL HUEVO PERDIDO
La producción de comics de superhéroes es tan grande que seguirle la pista a todo es casi imposible. No, si se quiere echar un ojo a otras latitudes, europeas, japonesas o lo que caiga. Pero nunca se le debe dar la espalda a Batman.


Como con cualquier otro de los grandes personajes, es tal el número de dibujantes y guionistas que pasan por ellos, que en cualquier momento puede surgir un tebeo que valga la pena. Es el caso de este “Universo Batman”. Por un lado viene firmado por Brian Michael Bendis, guionista de sólida trayectoria, a quien algunos calificarían descuidadamente de artesano, pero que en ocasiones ha facturado tebeos tan interesantes como “Alias”. Yo no corro a comprarme sus tebeos pero siempre me ha parecido un profesional muy respetable. Aquí cumple con creces. Cuando todas las historias de Batman parecían haberse contado ya, él se descuelga con una trepidante persecución que comienza con un robo. Un huevo de Fabergé es sustraído de un museo y el héroe con traje de murciélago intenta recuperarlo. Por el camino descubre que el huevo contiene algo muy poderoso y que no es el único que va tras él. En un relato tremendamente ágil y trepidante, saltamos de aquí a allá, de un país a otro y del presente al salvaje oeste de Jonah Hex. No es el único supertipo que sale como comparsa. En varios episodios algunos populares personajes de DC comparten la aventura con Batman, lo que permite al guionista contrastar sus expansivas actitudes con la tradicional reserva del caballero oscuro. Al final descubrimos que los Green Lanterns están implicados y que el problema tiene consecuencias que afectan al equilibrio cósmico, sale una guardiana Oa muy peculiar y viajamos a una de esas dimensiones blancas que tanto gustaban a Ditko y a Starlin.

Universo Batman de Bendis y Derington Comic Huevo Fabergé
Si el guión no ofende la inteligencia del lector, el dibujo consigue estar a la altura de la propuesta. No conocía anteriores trabajos de Nick Derington, aunque veo que es un veterano, curtido en Leer más...

viernes, 14 de mayo de 2021

SUPERMAN CONTRA EL KLAN de LUEN YANG Y GURIHIRO

Superman contra el Klan de Gene Luen Yan y Guriiru comic
Editorial Hidra, 2021.
240 páginas, 14,95 euros.


SUPERMAN SÍ, SUPERMAN NO
Superman sigue funcionando como una gran metáfora de los temas más variados. Ahora lo encontramos en una entretenida aventura juvenil donde se nos recuerda que es un emigrante más, en su caso venido del espacio.


La portada presenta al guionista, Gene Luen Yang, como “autor superventas”. Eso, unido al interés que ha despertado su título, me hacía temer lo peor. Un sentido alegato contra el racismo, sin chispa de interés dramático. Pero no ha sido así, sino todo lo contrario. 

El tono del argumento, sumado al delicioso dibujo del grupo japonés Gurihiru, nos indica rápidamente que este producto se dirige a un lector joven al que no se va a marear con sutilezas ni pedanterías. Estamos ante una narración sencilla y directa, con protagonistas también jóvenes, que aprenden algunas verdades sobre la vida en la ciudad. La primera peculiaridad es que el héroe, Superman, participa de ese aprendizaje. No se trata del campeón maduro al que estamos acostumbrados sino del personaje inicial, que se corresponde con el que apareció en Action Comics, en los años treinta. Un superhéroe fuerte pero no tan fuerte y con poderes pero no tantos. Que podía saltar muy alto pero no volar. A lo largo de la historia los diferentes personajes aprenden sobre todo a no tener miedo. Los hermanos protagonistas representan las dos caras de la emigración. Está el que desea fundirse en el crisol y sabe que no tendrá problemas en integrarse y la que se siente diferente y tiene la firme convicción de que nunca encajará. Superman, como miembro de una cultura extranjera, también participa de esa voluntad por ser normal. Si algo nos han devuelto las redes sociales es el viejo concepto de la normalidad. Lo que todo miembro de cualquier colectivo teme es ser señalado como diferente. 

Superman contra el Klan de Gene Luen Yan y Guriiru comic viñeta
Hoy más que nunca la diferencia ha sido machacada en el altar de la identidad. Aprender a combatir eso es el trayecto que nos sugiere esta aventura, mucho más sofisticada de lo que su apariencia juvenil y ligera sugiere. Y también sale el Klan. Como se nos explica en un epílogo imprescindible, el origen del guión está en
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viernes, 28 de febrero de 2020

KICK-ASS LA CHICA NUEVA DE MILLAR Y ROMITA JR.

KICK ASS: LA CHICA NUEVA Libro primero de Mark Millar y John Romita Jr.
Evolution-Panini. España, 2019.
160 páginas, 18 euros.


"TENÉIS QUE APRENDER..."
Tras las adaptaciones cinematográficas y varias secuelas, la saga de Millar y Romita Jr.  no parecía capaz de ofrecer nuevas alegrías. Sin embargo, esta última entrega resulta tan sorprendente como satisfactoria.


Primero un apunte para el buen estado de forma de Romita Jr. No lo tenía fácil. Su padre es una figura legendaria, un dibujante sólido al que asociamos con una de las etapas más brillantes de Spider-Man. A su lado el hijo siempre parecía más estilizado y blandito. Pero ha hecho de ese rasgo virtud, se ha concentrado en los personajes y sus emociones y con cada nuevo trabajo nos deslumbra. Resulta muy convincente y apropiado para el “Superman Año I” que está facturando con Miller. Y no se me ocurre un artista mejor para este nuevo “Quick-Ass”. Porque Romita Jr. es muy eficaz en las escenas de acción, que suele despachar en espectaculares y enormes viñetas, pero también expresa muy bien la poética, los sentimientos de sus actores. Y eso, en guiones como los del dúo Miller-Millar, es crucial.


Respecto al argumento lo más destacable es su protagonista. Millar abandona a Peter Parker y a todos los quinceañeros bienintencionados que aquel representa y desplaza su concepto hacia territorios muy diferentes. El “Quick-Ass” original partía de una idea muy simple: todos podemos ser héroes. Es una cuestión de convicciones y disciplina. Hay que tener la voluntad necesaria para enfrentarse al mal. En este caso la heroína es una suerte de “Teniente O’Neill” que cuando regresa de pelear en Oriente Medio descubre que su maridito artista la ha dejado colgada.

KICK ASS: LA CHICA NUEVA Libro primero de Mark Millar y John Romita Jr.Sus planes de volver a la universidad deben aplazarse ante la necesidad de encontrar un trabajo con el que alimentar a sus hijos. Esas primeras secuencias que sitúan los sucesos que se desarrollarán a continuación son especialmente eficaces. Millar describe a una auténtica heroína de clase trabajadora, esa veterana que ha de adaptarse a una nueva situación que para nada encaja con lo que tenía planeado. Se nos brinda una descripción muy objetiva de la vida de algunos ciudadanos no demasiado afortunados, al tiempo que se nos recuerda la escasa atención que los políticos prestan a sus problemas. Millar aprovecha para criticar a Trump, a quien retrata como la solución desesperada que buscan muchos de esos desgraciados abandonados por el sistema.

La protagonista de este nuevo “Quick-Ass” no es la Capitana Marvel, pero al final consigue ser una super-heroína mucho más empoderada que todas las pavas glamurosas que hemos visto desfilar últimamente por tebeos y salas de cine. Decide que los malos amasan mucha pasta y que ella tiene las habilidades necesarias para conseguir ese dinero. Se pelea con unos cuantos mafiosos y reparte sus ganancias entre los más necesitados, empezando por ella y su familia. Luego la cosa se complica cuando su cuñado, que trabaja para el jefe de una banda, está a punto de descubrirla. No quiero desvelarles mucho más. Tan solo apuntar que todo en el relato de Millar es emocionante, en un crescendo de violencia y acción sucia y trepidante que culmina en un final satisfactorio y que nos deja con ganas de más. Se presta especial atención a algunos problemas como el “ahí-te-quedas” o el maltrato, que queda reflejado en uno de los pasajes más intensos del álbum.

No es solo que esté bien escrito, es que se disfruta de principio a fin y además los malos reciben su merecido. ¿Qué más se puede pedir? ¡No se lo pierdan!







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viernes, 25 de octubre de 2019

SUPERMAN AÑO UNO DE MILLER Y ROMITA JR.

Superman año 1 Frank Miller John Romita Jr ECC ediciones  comic
ECC Comics, Barcelona, 2019.
64 páginas, 12,95 euros

TREINTA AÑOS DESPUÉS
Frank Miller firmó el guión de “Batman año 1” en 1988. Ahora, tres décadas más tarde, se atreve con Superman, acompañado al dibujo por John Romita Jr.



El año pasado pudimos verle por Angulema, muy envejecido a causa de los problemas de salud que ha tenido en los últimos tiempos. Pero su trabajo no flaquea. Larry Hama explicaba cómo, siendo apenas un chaval, Miller se acercaba al estudio de Neal Adams para enseñarle sus trabajos. Adams es conocido por su legendaria falta de tacto a la hora de juzgar los esfuerzos de los aspirantes. De hecho, nadie quería sentarse en la mesa cercana a la suya. Miller aguantó sus comentarios un año tras otro. Esporádicamente se dejaba caer por el estudio dispuesto a recibir su ración de crudo sarcasmo. Pero un día todo aquello cambió. Adams miró sus páginas, no dijo nada y descolgó el teléfono. Llamó a Marvel, habló con un editor y le dijo que a su lado tenía a un crío al que deberían contratar. Y así comenzó la leyenda. Miller inició una carrera prodigiosa que le llevó al estrellato muy joven, por su brillante trabajo al frente de “Daredevil”.

comic Superman año 1 Frank Miller John Romita Jr ECC ediciones
Luego desembarcarían los ingleses para quedarse con la atención de la crítica. Pero en aquel primer momento la renovación vino de la mano de Simonson, Byrne o Miller. No se trataba tanto de romper con lo anterior como de demostrar que se habían comprendido las lecciones de maestros como Eisner, Kubert o Kurtzman. Miller probó casi de todo. Hizo “Ronin”, un tebeo muy “europeo”, y el rompedor “Batman Dark Knight”, auténtica fuente de inspiración para todas las versiones fílmicas posteriores. También escribió guiones para algunos de sus colegas más talentosos. Entre esos trabajos sobresalían sus colaboraciones con Mazzuchelli. Juntos firmaron dos obras maestras absolutas: Daredevil born again” y “Batman año 1”. Luego Miller facturó algunos caprichos más, como el aclamado “300”, para enzarzarse más tarde en su propia serie negra, “Sin City. La fórmula gráfica de alto contraste que empleó era interesante, pero los argumentos no alcanzaron las alturas de obras anteriores. En los siguientes años pareció desvanecerse, volvió esporádicamente a Batman, filmó una película prescindible (“Spirit”) y parecía haber perdido su ímpetu inicial. No digo que con este nuevo trabajo vuelva a sus mejores momentos, pero sí que consigue superar algunos obstáculos considerables.

Es muy difícil hincarle el diente al hijo de Jor-El. Al contrario que Batman, cuya cercanía al mal inspira incontables guiones que exploran esas vastas zonas morales grises, Superman es
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viernes, 21 de septiembre de 2018

APLEC MELICOTÓ. MADE IN MALLORCA

Aplec Melicotó, made in Mallorca
Vich, Campillo y Torrado
Melicotó. Palma, 2018.
15 euros.

DE AQUÍ
Los chicos de Melicotó aparcan temporalmente las camisetas para editar un libro, un recopilatorio con algunas de sus mejores imágenes.



Facturan camisetas pero también delantales, toallas, imanes, tarjetas, tazas y cualquier otro soporte que pueda contener sus declaraciones visuales. Podríamos considerarlos productores de souvenirs, pero los chicos de Melicotó se preocupan por producir sus objetos lo más cerca posible y el público al que se dirigen no está formado por turistas.

Su diana la conforman los de aquí, los nativos que aún pueden desentrañar los arcanos contenidos en sus ilustraciones. Así que cabría denominar sus productos como recuerdos de interior. Un interior más simbólico que real, en la medida en que va desapareciendo por el desplazamiento de lo rural ante lo urbano. También por el exterminio del mallorquín al que todos los defensores de la normalización se han prestado. Sacrifiquemos la lengua de nuestras abuelas en el ara de la norma sagrada, según la denominó mi amigo Horrach (el otro "Valtonic" del que nadie quiere acordarse). Obviamente los de Melicotó simplemente se entregan a la buena onda de recuperar expresiones que muchos recuerdan, aunque sea vagamente.

Aplec Melicotó, made in Mallorca - camisetas delantales toallas
Viví de cerca el desarrollo de una de las semillas de esta iniciativa, el proyecto fin de carrera de Jaume Vich. Debía culminar sus estudios de Ilustración con un trabajo que le sirviera como tarjeta de presentación para futuros empleos. En su “Mallorca MutanteVich imaginaba payesas con tres ojos y marcianos comiendo ensaimadas.

Ese origen un poco friki se nota todavía en algunas de sus propuestas, con guiños a los superhéroes y a los variados mundos nerd. Cuando la propuesta de Melicotó madura se sustituye lo pulp por lo popular en el sentido más auténtico y amplio de la palabra.

Los tres socios se han pateado no pocas plazas y mercados y han encontrado su hueco en la red y en la vida real. Desde su tienda de Los Geranios intentan sobrevivir sin tener que ir de pueblo en pueblo. Y, si la suerte acompaña, ayudar a dinamizar una zona comercial en larga y lamentable decadencia.

Aprendieron algo en la calle: que los chicos no compran. Cuando intentaban líneas más “masculinas” no les funcionaban. Porque las que compraban eran ellas. Así que su trabajo adoptó progresivamente un carácter más rosa, aparecieron algunos unicornios y se multiplicaron los abrazos y los gestos cariñosos. Y poco a poco consolidaron un espacio que algunos se esfuerzan por imitar. Pero no es fácil ya que su calidad gráfica es muy alta. Los dibujos son sencillos, modernos, directos y con gracia, el empleo del color excelente, sus caligrafías maravillosas. Creo que son un referente y ante cada uno de sus carteles me pregunto por qué no les encargan más. Ayuntamientos, instituciones: nadie puede ofrecer hoy en día una imagen mejor ni más amable de Mallorca que estos chicos. Llevan muchos años demostrándolo y su recopilatorio es una buena prueba de ello. Repásenlo y disfruten.

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viernes, 14 de septiembre de 2018

JOE SHUSTER - HISTORIA A LA SOMBRA DE SUPERMAN


Joe Shuster - la  historia a la sombra de Superman de Julian Voloj y Thomas CampJulian Voloj y Thomas Campi
Dib•Buks. Madrid, 2018.
192 páginas, 25 euros.

EN EL PRINCIPIO...
Una novela gráfica tan interesante como deprimente sobre los padres de Superman: el guionista Jerry Siegel y el dibujante Joe Shuster.



El relato se inicia con un Shuster sin hogar obligado a dormir en un parque. Cuando un policía le invita a comer él le explica cómo creó a Superman. El resto es un largo flash-back sobre dos chicos judíos que imaginaron uno de los personajes más populares del mundo del cómic.

Supone también un afortunado repaso a los orígenes de un medio cuyo cénit Shuster y Siegel ayudaron a alcanzar. O quizás fue al revés y ellos precipitaron el principio del fin, pero esa es otra discusión.

El caso es que esta no es una novela gráfica más, llena de datos tan sesudos como fácilmente olvidables. Cualquier aficionado a esa edad dorada de los superhéroes tendrá motivos de sobra para disfrutar con este trabajo. Por él discurren artistas y editores que conocemos, se suceden los personajes que aparecen en las enciclopedias y encuentran su lugar los secundarios que todos citamos pero cuyo contexto en muchos casos se nos escapa.

Joe Shuster - la  historia a la sombra de Superman de Julian Voloj y Thomas CampSe explican muy bien los lazos entre los primeros editores y la delincuencia organizada. Y lo fácil que resultaba pasar de imprimir pornografía o similar a tebeos para chavales. O usar las mismas furgonetas que distribuían los comics para traficar con licor. Era un mundo despiadado en el que cada cual buscaba su propio beneficio. Por eso los contratos que los artistas firmaban hoy nos resultan descabellados y abusivos. Eran otros tiempos…

La novela se centra en cómo esas viejas costumbres afectaron a dos jóvenes que, de repente, lograron un boom de ventas. Aquel personaje que llevaban años intentando vender finalmente se convirtió en un éxito cuando saltó a los quioscos. Así que de repente todos se lanzaron sobre él, hasta acabar en manos de otros dibujantes y guionistas de la casa. La frustración que esto provocó en el irascible Siegel fue monumental, hasta prácticamente acabar con su carrera y su salud. Mientras, Shuster padecía una de las peores enfermedades para un dibujante: una progresiva ceguera.

Vapuleados por la editorial, la situación no cambió hasta finales de los setenta cuando la peli sobre Superman con Christopher Reeve estaba a punto de estrenarse. Siegel escribió una carta pública reclamando sus derechos perdidos y el dinero que se embolsaba la empresa y no él. Neal Adams, entonces un joven dibujante en la cresta de la ola, salió en su defensa encabezando una campaña de apoyo. Finalmente Siegel y Shuster aparecieron en los créditos del film como “creadores” y se alcanzó un acuerdo económico.

Añadan a esto un dibujo delicado y una sensible aproximación a los sentimientos y relaciones de los protagonistas. El resultado es un trabajo por encima de la media y que no defraudará a los interesados en la historia del cómic.

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viernes, 12 de enero de 2018

UN AÑO DE EXPOSICIONES Y VIÑETAS

El pasado año 2017 fue pródigo en muestras dedicadas a tebeos. Lo más curioso es que además algunas de ellas tuvieron lugar en ámbitos poco proclives a este tipo de iniciativas, lo cual señala una tendencia interesante y que debería de mantenerse.



Museo Art Ludique Paris comic exposición superheroes
Comienzo por la que tengo más fresca, la exposición dedicada a la DC, que tuvo lugar en el museo Art Ludique y que se clausura estos días, tras una larga prórroga. Si no han podido verla tendrán una nueva oportunidad ya que en febrero se traslada a Londres. Y más tarde a Polonia. ¿Alguien se animará a traerla por aquí? Lo dudo.

Y eso que reunía un material realmente excepcional: esas planchas de Neal Adams para Batman en las que todos están pensando, incluyendo la increíble doble en la que Muhamad Alí y Superman se dan la mano, lo mejor de Tim Sale, de Infantino, de Kubert, Miller, Anderson, Bolland, etc.

Cada uno de los icónicos personajes de la casa venía además acompañado por abundante material perteneciente a las diferentes películas a ellos dedicadas, convirtiendo la visita en una experiencia realmente excepcional.

De regreso a Palma llaman la atención dos muestras ubicadas en espacios que no relacionaríamos con el comic.

Por un lado la exposición Apócrifos, que fue, como suele decirse “un gran éxito de público y crítica”, todo el mundo disfrutó con las relecturas que los dibujantes isleños hicieron de algunas de las piezas del Museo Diocesano.
Apocrifs en el Museu Diocesano de Palma comic expo



Lyonel Feininger en la Juan March
Por otro lado tuvimos la dedicada a Lyonel Feininger en la Juan March. Esta fundación nos tiene acostumbrados a muestras dedicadas a creadores de primer nivel, suelen ser pequeñas pero siempre fascinantes.

En este caso resulta que un afamado creador de vanguardia fue también un reconocido dibujante de comics. Este aspecto no estaba especialmente representado en la expo pero al menos pudimos disfrutar con algunas de sus maquetas de personajes en un montaje realmente encantador.

Lyonel Feininger en la Fundación Juan March (corto) from 93 Metros on Vimeo.

Sigo con museos “serios”. Aquí en Palma, el Baluard volvió a repetir la experiencia de mezclar sus obras con intervenciones de los creadores locales, en el marco de las jornadas Comic Nostrum.

Más sonado ha sido que el Reina Sofía abriera sus puertas a las viñetas dedicando una exposición a Krazy Kat. Tal y como se explicó en algunos medios parecía que debíamos ir de rodillas en procesión a verlo, para agradecer la generosidad de los gestores de tan importante institución, que se dignaban a mancillar sus salas con algo tan miserable como unas páginas de comic.

La verdad es que yo no he ido. Primero porque pienso que la normalidad es que haya exposiciones de comic en los museos, no lo contrario. Y segundo porque la gata loca nunca me ha gustado. No solo por su estructura de página, que me marea. También por la premisa argumental. Una gata está chiflada por un ratón, que le demuestra su cariño a base de ladrillazos. Cuanto más fuerte el golpe más enamorada está ella. ¿Dónde está el ministerio de asuntos sociales cuando se le necesita?

Quiero mencionar también el esfuerzo realizado en Porreres para incluir (por segundo año consecutivo) una muestra de comic en su TastArt (nit de l’Art). Este año con una excelente exposición dedicada a Pau.

Tan interesante como las que tradicionalmente acompañan al Comic Nostrum. Por un lado las dedicadas a los autores invitados y por el otro la monográfica de comic y periodismo. En esta última nos encontramos con algunos autores muy populares entre los aficionados. Si me dan a elegir, me quedo con la plancha de Crandall, a quien cuento entre mis dibujantes favoritos y sobre quien este año se publicó una densa monografía.

También en relación con la prensa el Palau Solleric ofrecía recientemente una muestra dedicada al humor gráfico en las Baleares, donde se repasaban todos los autores que en algún momento han dedicado su talento a la prensa diaria. Un proyecto pedagógico y bien planteado.

El mismo Solleric había abierto el año con la expo de Ditko, que nos llevó a las puertas del Eisner. No pudo ser. Pero quizás sí lo consigamos con nuestro próximo proyecto. ¡Y que siga la fiesta!







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viernes, 13 de mayo de 2016

STARLIGHT de MILLAR y PARLOV

Starlight de Millar y Parlov, edita Panini Comics El regreso de Duke McQueen
Panini Comics. Barcelona, 2016.
168 páginas, 14,99 euros.

LOS HÉROES NO SE JUBILAN


Mark Millar regresa con una atractiva revisión de Flash Gordon o Carter de Marte. Le acompaña el increíblemente talentoso Goran Parlov, con resultados explosivos.


No me atrevería a decir que es uno de los tebeos del año, pero sí de los que he leído con más delectación y placer. Como en sus ilustres precedentes, parte de una premisa casi imperialista. Un pueblo vive bajo la bota de un tirano y, de repente, llegado de otro planeta aparece el héroe rubio y salvador. Con su bravura y valentía depone al dictador de turno y reinstaura la democracia liberando a los sufridos indígenas de sus padecimientos.

Con estos supuestos propios de un tebeo de Corto Maltés, poco podría hacerse a priori, excepto burlarse de ellos. Pero Millar sobrevive al tufillo colonial y casi racista del planteamiento a base de ironía y de un recurso que lo identifica como el excelente guionista que es. Es un giro en el argumento que le permite construir un gran comienzo y un muy satisfactorio final, de esos que dejan al lector con la sensación de “¡qué bien me lo he pasado!”.

La idea es tan simple como eficaz. ¿Qué pasaría si no quedaran pruebas de las hazañas de Flash en Mongo, si nadie se creyera que había derrotado al cruel Ming? Eso es lo que le ocurre a su protagonista, el apacible jubilado Duke McQueen. Los adoradores de John Wayne, entre quienes me cuento, apreciamos el guiño que introduce en el nombre del héroe, ese “Duke” que era el apodo habitual de Wayne. Y es que tiene mucho del mítico actor o de algunos de sus papeles más recordados. Especialmente en el nostálgico arranque, donde se presenta cómo un anciano triste y solitario, que acaba de enviudar y apenas recibe visitas de sus hijos. Es el tipo loco que fabuló aventuras en un planeta desconocido. Ayudado por el dibujo expresivo y directo de Parlov, en este caso con los acabados del Moebius más despojado, Millar describe a un tipo derrotado por la vida y unas circunstancias que lo han llevado a convertirse en el chiflado del que todo el mundo se burla.

Starlight de Millar y Parlov, edita Panini Comics Superhéroes ciencia ficción
Lógicamente, la situación cambia cuando vuelve a recibir noticias del planeta que había liberado muchos años atrás. Ahí se inicia una trepidante aventura en la que cruza la galaxia para enfrentarse con nuevos villanos, rodeado por un puñado de coloridos comparsas. Si al inicio el personaje se aproximaba a algunas de las más melancólicas figuras fordianas, con la vuelta a Tántalus el tono recuerda más al Hawks de El Dorado o Río Bravo. Duke es un profesional que hace lo que debe. Aquí, aunque correcta, la narración resulta más convencional. Aparece un malo sádico y amenazador, las peripecias son tan emocionantes como debieran y Parlov nos deslumbra con sus ciudades, paisajes y arquitecturas alienígenas. Todo, de los uniformes al diseño de las astronaves, tiene un enternecedor aire camp, aunque con una carcasa despojada y fresca, el dibujante desnuda su trabajo de artificios y nos permite disfrutar con la fuerza estructural de sus figuras y la imaginación que destilan sus ambientes y escenarios.

Pero, en realidad, estamos esperando a que Duke vuelva a casa para comprobar si esas nuevas andanzas han supuesto algún cambio o no. Y sí, el final es tremendamente satisfactorio, como se suele decir colma todas las expectativas. Es divertido y emocionante y yo les aseguro que si se leen este tebeo se lo pasarán muy bien.
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viernes, 15 de abril de 2016

SUPERHÉROES: JUPITER'S LEGACY de MILLAR y QUITELY

Jupiter's Legacy de Mark Millar y Frank Quitely, edita Panini Comics
Panini Comics, 2015.
136 páginas, 15 euros.

UTOPÍA O MUERTE


El pasado noviembre fallecía el maestro René Girard. Había explicado a Shakespeare a través de su teoría mimética. También los superhéroes saben lo que es la envidia.


Así lo demuestra la última obra de Mark Millar. Describe toda una nueva generación de cruzados con capa, cuyos orígenes se van desvelando poco a poco. El primer tomo se centra en los hijos de esos dioses de la edad dorada, una pandilla de inútiles, inadaptados y decadentes drogatas.

También en los celos poco disimulados del hermano de Júpiter, el líder de los superhéroes. Aparentemente Millar recorre sendas ya muy trilladas, mostrando la corrupción y las malas costumbres que adoptan personajes todopoderosos, a la manera de Moore, Morrison y tantos otros revisionistas. Pronto descubrimos que su visión es otra, más estimulante.

Desde que allá por los setenta el compañero adolescente de Green Arrow culpara a los mayores de su adicción al jaco, en el clásico comic de O’Neill, nos hemos acostumbrado a personajes especializados en descargar sus responsabilidades sobre otros. Ya saben, víctimas del sistema, del colegio, de los padres o del género. Y así es como se nos presenta a Brandon y a Chloe, los perdidos hijos de Jupiter Utopian. Ambos achacan sus errores a su cansado padre, a quien acusan de no prestarles atención por estar demasiado ocupado salvando la Tierra.

Pero luego Millar dirige el relato en una dirección bien distinta, lo que nos aproxima a Girard. Como es sabido, el antropólogo supuso que toda cultura surge de la imitación, que el deseo no era individual sino siempre gregario, queremos lo que quieren los otros. Y que al final todos los deseos se dirigían en la misma dirección, provocando lo que denominó “crisis mimética”. De ahí la abundancia de fábulas y mitos sobre hermanos que se pelean, de Thor y Loki a Rómulo y Remo, pasando por Caín y Abel. Cuanto más parecidos, más probabilidades existen de que se produzca una competición por los mismos objetivos. Girard trasladó su teoría a un plano religioso y moral y en uno de sus últimos libros, sobre Clausewitz, especuló con el Apocalipsis. Y también lo aplicó a la lectura e interpretación de Shakespeare. En él abundaron las dobles figuras y un componente esencial en sus dramas, la envidia. También el desear lo que desean otros, la mímesis del deseo, como le ocurre a Macbeth con su mujer.

Jupiter's Legacy de Mark Millar y Frank Quitely, edita Panini Comics
El asunto es universal y aparentemente intercultural, así que una vez que se entienden esas claves miméticas, tal y como las enunció Girard, resulta casi imposible sustraerse de ellas. Vemos el mecanismo por todas partes. Como en este humilde tebeo de superhéroes que sin embargo vuela muy alto cuándo comprobamos la precisión con que el guionista activa las pasiones de sus personajes. El tío desliza medias verdades al oído de su sobrino, hasta que ambos perpetran la infamia definitiva, el asesinato del padre (y hermano). Luego asistimos a las terribles consecuencias de ese acto, con esa utopía prometida por el hombre más listo del mundo, que nunca llega. En su lugar los problemas aumentan y con ellos la presión de un estado que suprime progresivamente las decisiones individuales, por el bien de esos mismos individuos. En medio de esa nueva dictadura se alzan algunas voces.

Y aquí es donde debe citarse al portentoso compañero de Millar, el excelente dibujante Frank Quitely, que cumple con su nervio característico. Se mantiene en sus viñetas panorámicas y su línea cada vez nos recuerda más a la de Kaluta. Su trabajo es sobresaliente, aportando la dimensión épica que el relato precisa. La segunda parte, en la que los malos intentan dar caza a la parte de la familia que se resiste al nuevo orden, es espectacular e impactante. Hay drama, sí, pero también diversión a raudales, sobre todo cuando entra en acción la supermadre. Ya saben, “…mamá lo oye todo”. No se lo pueden perder.

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viernes, 8 de mayo de 2015

VIEJAS GLORIAS DEL CÓMIC

Llegan a las librerías productos que por un lado agrupan material clásico, hace tiempo descatalogado o inédito, y por el otro suponen nuevas creaciones de autores veteranos que en muchos casos mantienen un numeroso grupo de fieles seguidores.


Hombre de Peter Wiechman y Rafael Méndez Aleta Ediciones
Hombre
Peter Wiechman y Rafael Méndez
Aleta Ediciones, 2015.
192 páginas, 19,95 euros.

En la primera categoría incluiría la necesaria recuperación de Rafael Méndez, en su momento uno de los mejores dibujantes realistas de este país, que trabajó durante años para Alemania y es casi un perfecto desconocido para los aficionados actuales. Hace tiempo que se retiró de una profesión que acabó destrozándole los nervios e incapacitándole para el dibujo.

Ahora se traduce uno de sus westerns, Hombre, donde podemos disfrutar con sus extraordinarias dotes para la representación de animales y ambientes. Aunque los guiones son muy setenteros, se dejan leer. Al menos son breves y tienen ese punto sincopado propio de guionistas como O’Neill, que le pegaba tales empujones a las historias que se acababa con la sensación de que faltaban viñetas. El trabajo con el pincel de Méndez, increíble. Durante años estuvimos incluyendo planchas suyas en la revista El Wendigo ya que su director, Faustino Rodríguez Arbesú, no podía entender que nadie se acordara de este auténtico artista maldito. Finalmente ha llegado su momento y eso es bueno.

García López - Superman Otros Mundos y Batman - Episodio Perdido; edita ECC
Superman Otros Mundos, 184 páginas 18,95 €
Batman Episodio Perdido, 96 páginas 12,95 €
Edita ECC

En la segunda categoría, la de veteranos en activo, situaría a García López, que acaba de sacar otro comic de Batman. En este caso la excusa es recuperar un episodio de la serie clásica de la tele que no se llegó a producir. Ahora se adapta en viñetas y la ñoñería pop de la serie original parece contagiar y ablandar la labor de un grafista tan poderoso como Jose Luis García López, medio gallego y medio argentino que lleva mil años asentado en los USA.

Más interés tienen otras recuperaciones de su trabajo, como sus colaboraciones en la serie de Superman o sus Elseworlds. Ya conocíamos su versión medieval del personaje, con guión de Gibbons y que se incluye en este recopilatorio. Pero no las otras dos, donde exhibe sus poderosas dotes. El problema es que no se entinta él y los encargados rebajan un tanto el vigor de sus lápices. Con todo, recomendable.


Los espíritus de los muertos de Poe por Corben, edita Planeta Comic
Los espíritus de los muertos de Poe
Corben
Planeta Comic
216 páginas, 30 € 

Otro veterano que vuelve es Corben, de quien constantemente se recopila material. Ahora nos da nuevas versiones de Poe, con color digital. El problema es que Corben es mucho Corben. Y que una vez leída su primera versión de “El Cuervo”, no se puede olvidar y su reinterpretación no es TAN buena.

Pero aunque inevitablemente estemos comparando con la fuerza de su trabajo pasado, notando lo que ha perdido por el camino, Corben sigue siendo mucho y no seré yo quien se atreva a meterse con él. Todavía disfruto con sus sombras, con sus volumetrías, sus imposibles hembras y casi diría que me gustan hasta sus errores.



La peste escarlata de Carlos Giménez Edita Panini
La peste escarlata
Carlos Giménez
Edita Panini, 96 páginas

El siguiente es un caso parecido. Carlos Ginémez ha sido el dibujante y autor de comics más grande de este país. Y aún pasarán años hasta que alguien pueda arrebatarle esa posición. Creo que esto nunca se ha dicho lo bastante alto ni lo bastante claro. No era solo que fuera bueno, es que era mucho más bueno que los demás, su trabajo estaba a años luz de todo lo que se hacía. La mezcla de dibujo, guión, voluntad narrativa y visión del mundo, sus ganas de contar, convertían sus comics en un continuo disfrute.

Pero ese momento pasó. Es duro decir esto de alguien que ha sido tan importante y durante tanto tiempo. Y no es que sólo haya hecho una o dos obras interesantes. No, su carrera está cargada de trabajos para citar y recordar. Pero la edad no perdona y salvo contadas excepciones, pocos autores sobreviven al paso (y peso) de los años. Me temo que eso es lo que le ha pasado a Giménez. Su ciclo dedicado a la Guerra Civil ya me pareció bastante flojo. Sus álbumes sobre Pepe González, más allá del interés documental, resultaban estirados y repetitivos y el balance final tampoco estaba a la altura de anteriores trabajos.

Y ahora llega esta Peste escarlata, otra adaptación de London, como el Koolau que dibujó hace tanto. Le ha dado un aire futurista, un género que ya había transitado, con Dani Futuro primero, Hom o Érase una vez en el Futuro después, entre otras ocasiones. Y el resultado es pobre. Giménez es demasiado profesional para ofrecer un mal comic. Pero está muy por debajo de anteriores productos suyos, le falta fuerza, interés, verdad. La humanidad de sus personajes, uno de sus rasgos distintivos, ha sido sustituida por la ideología y la denuncia de vuelo corto. Él siempre ha sido un autor comprometido y crítico, pero no anteponía los discursos al relato. Ahora sí, y es una pena.
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viernes, 6 de marzo de 2015

LA AVENTURA DE "LA ESPADA" de LOS HERMANOS LUNA

Aleta. 2015.
144 páginas, 14,95 euros.

¡EL ESPADÓN!


La primera parte de esta aventura nos llegó a finales de 2013. Cuando entonces lo comenté mi queja era que la anterior obra de los Hermanos Luna se había publicado seis años atrás.


Así que supongo que estamos mejorando. Poco más de un año más tarde se nos permite seguir disfrutando con esta trepidante aventura protagonizada por Dara, la portadora de la espada. Y no decepciona en absoluto. Prácticamente había olvidado casi todo lo ocurrido en el primer volumen.
Recordaba vagamente la estructura argumental: Dara es una adolescente minusválida que ve cómo toda su familia es salvajemente aniquilada por unos desconocidos. En el curso de esos dramáticos sucesos se hace con una espada mágica que le otorga unos increíbles poderes además de devolverle la facultad de andar.

El segundo tomo se inicia con la heroína y sus amigos huyendo de los malos, unos tipos casi divinos y que también exhiben extraños poderes. Pronto las presas se convierten en cazadores cuando Dara decide ir a buscar a uno de los villanos cuya habilidad consiste en el dominio del agua.

Como viene ocurriendo desde los tiempos de Wonder Woman y Thor, a los superhéroes parece gustarles relacionarse con las mitologías clásicas, del frío norte al cálido Mediterráneo, y La Espada participa de esa tradición. Se citan vagos orígenes cretenses y los malvados se comportan como dioses griegos con poder sobre los diversos elementos. Esto, como otros préstamos del guión, apenas importa aquí. Toda la aventura establece paralelismos entre la anterior vida de minusválida de la protagonista y las dramáticas situaciones a las que se enfrenta en la actualidad. Si antes se burlaban de ella en el instituto o caía al suelo y debía aprender a levantarse sin la ayuda de sus piernas, en el presente el malo directamente le rebana los miembros o le hace mil perrerías que ya sabemos ella sabrá superar, como ya hizo con anterioridad. Todos sus sufrimientos pasados se convierten así en una suerte de preparación o entrenamiento que le permitirán superar las dificultades presentes. El libro podía haber derivado fácilmente hacia el manual de autoayuda para el perfecto adolescente, pero se evita con inteligencia tal peligro.

Lo mismo pasa con el dibujo, que sigue tan limitado como siempre. Pero da igual que los colores sean repetitivos y apagados o las figuras rígidas y con tendencia al envaramiento. Los hermanos Luna son tan buenos narradores que una vez que empezamos a leer nos olvidamos completamente de sus carencias y nos dejamos llevar por el vértigo del relato. Hay que decirlo ya: esta es una aventura arrolladora.

Más allá de los préstamos argumentales o de esa sensación de que hay ideas que ya nos suenan de otras sagas, los hermanos las mezclan de tal manera que todo resulta fresco y arrebatador. El momento en que se inicia la larga pelea entre la heroína y el villano señala un punto de no retorno hacia una larguísima y brutal secuencia de acción que podría calificarse como lo más cercano al primer Matrix que se haya hecho en comic. Me estomagan las continuaciones de la famosa franquicia fantástica pero reconozco el impacto visual y la influencia de algunos pasajes de su primera parte. Pues con su limitadísimo dibujo los hermanos Luna se acercan mucho a esas sensaciones dinámicas y coreográficas. No busquen grandes discursos ni profundidades existenciales. Pero sí un argumento que no ofende nuestra inteligencia y una dinámica puesta en escena de ritmo perfecto. Yo lo recomiendo con entusiasmo.
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viernes, 4 de octubre de 2013

LA ESPADA de LOS HERMANOS LUNA

La Espada, de los hermanos Luna. Edita en España Aleta ediciones
Aleta. Valencia, 2013.
148 páginas, 13,95 euros.

LOS HERMANOS LUNA HAN VUELTO


Supimos de esta pareja de creadores hace más de seis años. Por entonces se publicaron dos obras escritas y dibujadas por ellos. Luego nada.


Tanto Ultra como Girls venían cargadas de buenas ideas y se dirigían a un lector desprejuiciado que no temiera enfrentarse a un dibujo muy funcional, con un estilo que exhibía la simplicidad del manga, ni a unos guiones cargados de referencias a otros géneros narrativos, sobre todo a los culebrones de la tele. Los hermanos Luna no pensaban únicamente en el tradicional comprador de tebeos sino que lanzaban cebos diseñados para atraer a los espectadores de las películas de zombies o a las seguidoras de las más modernas y frívolas series televisivas. Todo ello unido a una puesta en escena fresca y realmente ágil que convertía sus productos en una lectura casi irresistible. Entre todo el aluvión de nuevos guionistas y creadores de los últimos años, los Luna conseguían llamar nuestra atención.

Sin embargo, después de ese primer contacto nos esperaba el silencio. Silencio que se rompe ahora con una obra ¡de 2007! Han seguido trabajando desde entonces, así que confiemos en que algún día nos llegue el resto de su labor. Estos dos californianos de origen asiático estudiaron en el Savannah College of Art and Design, centro donde impartía clases Mark Schultz. Desde su graduación han ido alternando la creación de trabajos por separado y en conjunto, como dibujantes o guionistas, colaborando con las editoriales más importantes.

La Espada, de los hermanos Luna. Edita en España Aleta ediciones
Esta nueva muestra de su talento no decepciona. Hay algunas secuencias (muy pocas) donde el peso del diálogo es quizás excesivo. Un error que tienden a cometer los nuevos guionistas, posiblemente confundidos por la influencia televisiva. Como ya he comentado antes, el “tempo” que se consigue cuando un actor recita un diálogo no es el mismo del que depara la lectura interiorizada de un bocadillo de texto. Siempre es más pesado y por tanto el escritor debe calibrar muy bien su extensión y contenido. En una obra tan dinámica como esta los dos o tres pequeños latazos explicativos que encontramos llaman más la atención que en otros productos donde el bla-bla-bla es la norma y no la excepción.

Dicho lo cual, sólo cabe felicitar a los Luna por la frescura de su aproximación. No es que se nos cuente nada nuevo. Ya hemos visto antes estas historias de suceso-traumático-que-nos-permite-descubrir-el-pasado-oscuro-de-nuestro-padre. Pero aquí lo que importa es la forma, la garra, el encadenado de sucesos que nos empujan de manera perfecta de una secuencia a la siguiente. Es un tebeo de adolescentes pero también un buen espectáculo y mejor entretenimiento. Tiene humor y drama y violencia desatada. Como ocurre con Kirkman, autor con el que comparten no pocas características, los Luna no dudan en bromear con una brutalidad que parodia a la que aparece en muchos films de Hollywood. Ruedan los miembros de los malos y la gente muere con mucha gracia. Mientras tanto, la protagonista descubre sus poderes en la mejor tradición de Spiderman y compañía: salta por los aires, adquiere superfuerza y todo lo demás. Yo me compraré el siguiente y les sugiero que le den una oportunidad.
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viernes, 24 de mayo de 2013

INVENCIBLE. GUERRA VULTRUMITA de KIRKMAN, OTTLEY, RATHBURN Y PLASCENCIA

«INVENCIBLE. Guerra vultramita» de Kirkman, ottley, Rathburn, Plascencia. Edita Aleta Dolmen
Aleta y Dolmen, 2013.
208 páginas, 19,95 euros.

DESTRUCCIÓN TOTAL GARANTIZADA


El éxito de sus “Muertos Vivientes” puede llevar a que nos olvidemos de otras series de Kirkman. No permitan que eso ocurra.


Especialmente si son amantes de las emociones fuertes y el “gore” más desprejuiciado. Personalmente, no soy un gran fan de las vísceras y el derramamiento gratuito de sangre, pero supongo que para un autor actual resulta muy complicado evitarlas sin parecer ñoño y desfasado. Kirkman desde luego no tiene esos problemas y episodio tras episodio de Walking Dead nos ofrecen nuevas cumbres de brutalidad. Cabe decir en su defensa que suelen venir, como se dice, “justificadas por el guión” como las tetas de la Cantudo en las pelis de la transición. En el último capítulo hasta la fecha, si pensábamos que la gran viñeta en que al niño del prota le vuelan media cara (ojo incluido) era insuperable, el guionista nos demuestra que todavía puede llegar más allá. La muerte a palos de uno de los personajes principales se convierte en algo casi insoportable, contada a través de un conjunto de viñetas a toda página directamente brutales. Asoma el cerebro y los ojos se salen de las órbitas, empezando por los de los lectores. Y lo cierto es que sí, que todo encaja en la lógica argumental de la serie.

«INVENCIBLE. Guerra vultramita» de Kirkman, ottley, Rathburn, Plascencia. Edita Aleta Dolmen
Algo similar pasa en Invencible. La saga no deja de ser una actualización del clásico concepto de superhéroe adolescente, con problemas con la novia, los padres y el trabajo. Kirkman nos lleva de sorpresa en sorpresa, acompañado por varios dibujantes con talento y caracterizados por una narrativa ligera y directa y un trazo encantador y expresivo. Pero resulta que se nos narra una guerra entre seres superpoderosos y sin sentimientos.

La atmósfera recuerda a ciertos relatos de Kirby, cuando abandonaba las calles de Nueva York y se ponía galáctico. O mejor, cuando se ponía galáctico sin abandonar las calles donde se había criado. Esas lecciones sobre la fuerza bruta y la voluntad de poder que había aprendido en el barrio no se le olvidaron y salían a la superficie cada vez que imaginaba alguna confrontación cataclísmica y descomunal. Kirkman juega en un terreno similar, con fuerzas desbordadas peleando por el destino de la galaxia. Y sabe a qué están acostumbrados los adolescentes actuales.

Compite contra videojuegos y superproducciones de Hollywood. No justifico sus excesos de violencia y sangre, pero sí que se explican en el contexto narrativo en el que las plantea. Difícilmente alcanzaría las alturas dramáticas que puntúan su serie, si no la salpicara con numerosas escenas de violencia explícita. Lo curioso en su caso es que se dan en un conjunto donde prima un tono más cotidiano. Al contrario que en Walking Dead o en un tebeo de Ennis, por ejemplo, en Invencible abunda el humor y las situaciones desenfadadas y el comportamiento del protagonista nos recuerda las etapas más ligeras de Spiderman. Por eso cuando acompañado de su padre alienígena se dedica a destripar villanos y a recibir él mismo soberanas somantas de palos, cuando, como en el último volumen, hacen saltar un planeta entero por los aires, con toda la tremenda energía que asociamos con Kirby, pero con un tratamiento más realista y sangriento, como lector me siento bastante descolocado. Pero leeré el siguiente episodio.
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viernes, 18 de mayo de 2012

Los Vengadores: Poder Absoluto de Stern, Buscema, Hall, Palmer y Sinnot.

Marvel Gold. Panini Comics.
216 páginas, 21 euros.


¡VENGADORES REUNÍOS!
Aprovechando el tirón de la película sobre Los vengadores, los editores sacan todo el material disponible del supergrupo. Esto nos ha permitido revisar algunas joyitas que parecían condenadas al olvido.

Hay un aspecto del que los aficionados son muy conscientes, como es la mejora progresiva en la edición de los productos Marvel en nuestro país. Mi generación creció bajo la tutela de Vértice, que literalmente destrozaba el material original. Luego llegó Forum-Planeta, que aunque deshizo algunos entuertos también dejó muchas cosas a medias. Agradezco profundamente el esfuerzo que en su momento supuso la Biblioteca Marvel, pero claramente era muy mejorable. Faltaba tamaño y color y eso es lo que ahora Panini nos está ofreciendo.

Lo primero que quiero citar son esos megatochos que publican dedicados a personajes clásicos, de Estela Plateada a la Patrulla X pasando por supuesto por Los Cuatro Fantásticos y, cómo no, Los Vengadores. Estos volúmenes encuadernados con tapa dura y que rozan las seiscientas páginas resultan casi irresistibles. ¡Aunque tengamos ya en varias ediciones anteriores el material que contienen! Uno de los últimos nos ofrece la primera etapa de Buscema en Los Vengadores, en unos años en que acababa de dejar la publicidad y volvía a los comics, atraído sobre todo por la promesa de Stan Lee de que podría trabajar en su casa, evitando así los incómodos y diarios desplazamientos en tren. Vemos cómo, entre unas cuantas historietas prescindibles, el gran John va evolucionando y madurando hasta alcanzar la grandeza por la que lo admiramos. Para no olvidar los escasos capítulos en los que se entinta a sí mismo, una maravilla que demuestra cómo muchos entintadores destrozaban las posibilidades de sus lápices.

El ciclo que se inicia en “Poder absoluto”, y que esperamos los editores completen, comprende una fase muy posterior. Han pasado veinte años desde que Buscema dejara su impronta en el equipo más colorista de Marvel. A finales de los ochenta es ya un profesional admirado y que no tiene nada que demostrar. Y a quien todos los aficionados conocen por sus burlas hacia los superhéroes, que había intentado evitar por todos los medios. De hecho, llevaba años concentrado en Conan, un personaje que había hecho suyo y para el que dibujó sin duda sus mejores planchas. Pero todo acaba cansando y Big John quiso en ese momento cambiar de menú, volviendo a los tipos con los calzoncillos por fuera. Lo hizo acompañado por uno de sus mejores entintadores, Tom Palmer, que realiza un trabajo excelente sobre sus bocetos. Ambos consiguen el milagro de que nos apetezca leer los guiones de Stern. Cuando el pobre cae en manos de otros dibujantes da mucha pereza.

Sólo me resta hablar de la película que a estas alturas supongo todo el mundo ya habrá visto. Se inspira en el acercamiento de Millar en Ultimates, quitándole algunos de sus mejores chistes. Ya saben a cuales me refiero: el de la A de Francia y el de Hulk. Pero si la cinta dirigida por Joss (Buffy) Whedon omite algunas bromas, aporta en cambio otras abundando en una línea iniciada por las películas de Iron Man. Me refiero a la introducción del humor. Considero que muchas de las adaptaciones cinematográficas de superhéroes adolecían de una gravedad que las empeoraba. Lo que llamaría “la aportación inglesa”. A finales del siglo pasado los guionistas ingleses llevaron al género una excesiva autoconciencia que en gran medida apagaba la diversión que tiendo a asociar con los superhéroes. Como si finalmente Ditko hubiera derrotado a Kirby. De repente dejaba de molar tener superpoderes y sólo quedaba el pesar por tamaña responsabilidad. Si a ello sumamos la necesidad constante que los autores parecen sentir de disculparse cuando trabajan con superhéroes, el resultado es que la mayoría de las adaptaciones son de una gravedad insoportable. Sólo las voluntariamente más ligeras escapaban a esa pauta: Phantom, Los Cuatro Fantásticos, Iron Man y ¡gracias a Dios! Los Vengadores.

Fui a verla con mis dos hijos. Obviamente al pequeño de dos años las numerosas secuencias de bla-bla-bla lo sacaron de su asiento. Pero los pasajes de acción, realizados para mostrar bien lo que ocurre, lo paralizaron captando toda su atención. El mayor (de cinco) disfrutó con todo y gritó con entusiasmo lo de “¡Hulk aplasta!”. Y todos nos reímos con los numerosos chistes que pueblan la cinta. Whedon (y Millar antes que él) han devuelto una alegría que el género casi había perdido y yo se lo agradezco.

¡Y sale la Johansen! ¡Hulk hetero!!
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