Mostrando entradas con la etiqueta Chaykin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Chaykin. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de octubre de 2019

LOS ESTADOS DIVIDIDOS DE HISTERIA DE CHAYKIN

Los estados divididos de Histeria de Howard Chaykin edita en España Dolmen
Dolmen, Palma, 2019.
160 páginas, 28,90 euros


DISTINTOS COLLARES DE PERRO
Howard Chaykin ataca de nuevo, en esta ocasión con una farsa política muy desmelenada donde vuelca sus obsesiones habituales: lencería, violencia, conspiraciones y travestis.


Escribió la obra pensando que Hillary Clinton iba a ganar. Por eso describe un futuro en el que hay una mujer al mando de unos Estados Unidos al borde del colapso. Siempre ha sido un agitador, lo suyo es la provocación, el forzar los límites. En épocas en que no era tan sencillo saltarse ciertas convenciones (y contenciones), demostró que podía hacerse.
Primero dentro del sistema, en series como “Dominic Fortune” donde iba deslizando pequeños atrevimientos sexuales. O en “Red Sonja”, definiendo el origen de la amazona a partir de su violación. Luego se volvió más explícito, según las normas se iban relajando. “American Flagg” primero y, “Black Kiss” después, demostraron que el escándalo podía resultar rentable. Pero el aplauso de la crítica no le aseguró lectores. Nunca fue un autor popular. Su narrativa adolece de falta de claridad y tiende a liarse con los textos. Sus personajes hablan mucho y todos a la vez.

Preguntado sobre su voluntad constante de ser el Pepito Grillo que denuncia los excesos del poder, su respuesta era muy sencilla: “alguien tenía que hacerlo”. Y le tocó a Howard. Así que cada vez que nos enfrentamos a un nuevo trabajo suyo, sabemos más o menos qué nos espera. El mejor Chaykin es un calentorro al que le gusta dibujar a Catwoman e imaginar a Batman enfundado en un traje sadomaso. Su visión nunca es inocente ni idílica, más bien al contrario. Siempre pendiente de nuestras más bajas pasiones, en lo político y en lo sexual. Con él lo que puede ir mal siempre va a peor.

Aquí se cumple la norma. Todas las normas. El protagonista es un chicano agente secreto que se equivocó provocando el asesinato del presidente. Con ese muerto encima, el comic se construye como un relato disparatado de redención. Para vengarse de los terroristas que descabezaron los USA monta un equipo que consigue que los “Doce del Patíbulo” parezcan hermanitas de la caridad.
Junta a cuatro psicópatas que de alguna enrevesada manera son su único medio para acceder a los conspiradores. Aquí es donde entra en juego lo peor y lo mejor del guión.

Los estados divididos de Histeria de Howard Chaykin comic viñeta
Lo peor es el desarrollo dramático de los hechos. Se trata de una conspiración entre líderes de ideas enfrentadas, pero que se ponen de acuerdo para cargarse la América que odian. Esto lo cuenta de forma muy embarullada.
Lo mejor o lo más interesante, es la visión de Chaykin de la política actual, a partir de un lugar común: “Los neoyorkinos
Leer más...

viernes, 3 de febrero de 2012

American Flagg! Chaykin

TEXTOS DESCONECTADOS (1) 


American Flagg! 
Howard Chaykin 


Norma Editorial.
Barcelona, 2011.

456 páginas, 32 euros. 

En los ochenta Chaykin era considerado como uno de los autores más innovadores y atrevidos. Aunque se publicó una buena parte de su obra, su serial American Flagg! permanecía prácticamente inédito entre nosotros. Hasta ahora.

Norma se ha decidido finalmente ha sacarlo, casi tres décadas después de su primera edición americana. Por supuesto, el esfuerzo es de agradecer. Apenas conocíamos algunos episodios sueltos de la que en su momento se nos vendió como la gran saga de Chaykin. En realidad, casi todo lo que se dijo de este autor resultaba notablemente exagerado. No niego su talento. Es un tipo simpático y sin duda brillante y nos divertimos mucho con él cuando lo tuvimos como invitado en el Salón de Gijón. Preguntado por sus constantes provocaciones, por su papel de tocapelotas oficial, su respuesta fue tan cínica como sencilla: alguien tenía que hacerlo. Y él ha desempeñado con entusiasmo ese rol. Ha escandalizado con sus mezclas de sexo y política, llevando los habituales argumentos liberales (en el sentido americano) sobre los superhéroes hasta sus últimas consecuencias. En manos de Chaykin los viejos héroes son unos pervertidos amantes del cuero y debemos siempre desconfiar de toda forma de gobierno. Sin excepción buscan jodernos la vida y saciar su sed de poder. La existencia es un juego cruel en el que todo el mundo esconde deseos insatisfechos y mentiras inconfesables. En sus mejores trabajos, como algunas de sus entregas para Batman, Chaykin consigue fascinarnos con sus paranoias y su visión negativa de la realidad. Pero en otros muchos casos tan sólo nos aburre y con American Flagg! entendemos porqué. Durante años se nos ha insistido en las bondades narrativas del autor. Yo considero que comete dos errores. Uno en el plano de los contenidos. Siempre cuenta lo mismo y todos sus personajes se parecen. No me refiero sólo a que su héroe acabe teniendo el mismo aspecto, un tebeo tras otro, que también. Es que además nos cuesta distinguir entre buenos y malos. En su insistencia en el relativismo moral Chaykin desdibuja las fronteras entre unos y otros hasta que los conflictos quedan reducidos a meras cuestiones formales.


Y dos, en el plano de la narrativa. En su momento se suponía que su puesta en escena era rompedora, llena de innovaciones. Comprobamos que no es exactamente así. Basa una buena parte de su narrativa en los diálogos, que son quienes habitualmente conducen la acción. Su dibujo es muy funcional cuando no directamente torpe. Y hace muy poco por animarlo con los muchos recursos que el medio le ofrece. El resultado son páginas y páginas llenas de diálogos supuestamente ingeniosos, capaces de agotar la paciencia del santo Job. Comparen su labor con la de su compañero de generación, Simonson, que tampoco tiene un dibujo prodigioso en un sentido tradicional. Pero Simonson sí que entendía el medio en el que trabajaba ¡y cómo! En resumen, Chaykin no sólo nos agota con una narrativa reiterativa y muy poco preocupada por lo visual. Es que además cuando intentamos seguir la historia a través de los diálogos, tampoco ahí nos topamos con grandes novedades. Tan sólo una insistencia machacona en la maldad de las corporaciones, nuestra infinita capacidad de corrupción, sazonadas con unas buenas dosis de violencia sin sentido y escenas de cama muy ochenteras. Pero a sus personajes les cuesta ser algo más que estereotipos.

La semana que viene comentaré algunas cosas más sobre las relaciones entre textos e imágenes.
Leer más...