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martes, 25 de octubre de 2022

COMICS DE JOE KUBERT

MAKE WAR NO MORE
El pasado 20 de octubre se inauguraba en el Casal Solleric de Palma la exposición dedicada a Joe Kubert, maestro de maestros. Los aficionados al cómic han podido disfrutar en 2022 de muestras de originales realmente memorables.


2022, EL AÑO DE LAS GRANDES EXPOSICIONES
Curiosamente 2022 se iniciaba con un Salón del Cómic de Barcelona donde la actividad expositiva fue especialmente mediocre. Tan solo destacaba la obligada retrospectiva de Gallardo. Pero luego en Caixa Forum de Madrid pudimos admirar la muestra “Comic. Sueños e historia” y a principios de octubre se presentaba en el Círculo de Bellas Artes una gran retrospectiva de Hergé. La de la Caixa era difícil de superar. Recogía una colección que apabullaba no solo por los autores representados sino por las piezas seleccionadas. Planchas de McCay, Foster, Corben, Moebius, Hergé, Kirby... ¡Y qué planchas! Una lista interminable y embriagadora servida con un montaje impactante donde las grandes ampliaciones no competían con la calidad del material expuesto. Hasta tenían la página del Principe Valiente que Foster regaló a Raymond, que ya es decir.


En la Misericordia el dibujante mallorquín Pau repasa su ya larga trayectoria. 

En el Colegio de Arquitectos una expo de Grimalt

En la planta baja del Solleric, la bedé está representada a través de algunas planchas de Juillard para Blake y Mortimer, además de una intervención de Max

En el patio se han agrupado algunos sundays de periódicos americanos, acompañados por homenajes de autores locales. 
 Finalmente, en el entresuelo podrán disfrutar con los originales de Joe Kubert. Planchas, tiras y portadas de diferentes etapas, cedidas por coleccionistas de Europa y Estados Unidos. Aunque la fama del dibujante es innegable, su papel en la Historia del Cómic ha sido minusvalorado. Repasar su legado supone reconocer la frescura de su entintado, su dibujo viril y también delicado y, por supuesto, su visión global de la página. Kubert es el creador de la plancha moderna de cómic, entendida como un todo donde priman los contrastes y una dinámica relación entre viñetas.

Exposicion 2022 Joe Kubert Comic Art
Dibujó muchos personajes, de Tor a Punisher pasando por Hawkman, Firehair, o Tex. Sus protagonistas eran luchadores, nunca víctimas. Por muy grande que fuera su sufrimiento, no les pasaba por encima. Hay que resistir si se desea sobrevivir. Sus héroes bélicos transitaron los más diversos conflictos: Enemy Ace en la IGM, Sargento Rock y Haunted Tank en la IIGM o los Green Berets en Vietnam. Menos interesado por la política que por los individuos, su atención puesta siempre en los soldados que debían encontrar el valor en las circunstancias más horribles. Algunas guerras debían lucharse, el holocausto no podía repetirse. Ni en Croacia ni en Ucrania, ni en Taiwan ni en ninguna otra parte. Que así sea.

EL NIÑO DIBUJANTE
Yosaif Kubert nació el 18 de septiembre de 1926 en Ozeryany, pueblecito polaco donde residía toda su familia. Dos meses después embarcaron rumbo a los Estados Unidos. Con apenas doce años comenzó su carrera profesional como ayudante en la editorial MLJ. Trabajó también en el estudio de Harry “A” Chesler y en el de Will Eisner. Allí fregó suelos, borró páginas y realizó pequeños trabajos de entintado. Chesler y Eisner fueron sus mentores, tanto en el terreno artístico como en el empresarial. A partir de 1942 empezó a realizar encargos para Holyoke, Fiction House, Quality y MLJ, con personajes como Volton, Spark Stevens o Phantom Lady. Entintó a Jack Kirby en un par de números de Newsboy Legion y también a Mort Meskin, una gran influencia en su estilo.

En 1944 las
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viernes, 17 de octubre de 2014

¡TARZÁN BUNDOLO! EL HOMBRE-MONO REGRESA

Dos versiones clásicas de Tarzán han coincidido en las librerías. Por un lado el portugués Manuel Caldas (Portugal, 2014, 80 páginas 18.50 €) presenta una nueva edición de las tiras de prensa de Manning y por el otro Yermo Ediciones (2014, 200 páginas 26€)nos permite asomarnos casi por vez primera al mítico Tarzán de Kubert.


Tarzán de Edgar Rice Burrough con dibujos de Joe Kubert, edita Yermo Ediciones
De la obra de Manning contábamos con buenas aproximaciones anteriores, cuadernillos que reproducían con dignidad el soberbio trabajo del dibujante americano. En cambio del Tarzán que Kubert facturó para la editorial DC y que se cuenta entre los comics más interesantes de los setenta, apenas conocíamos la edición de Novaro, fragmentaria y de difícil acceso. Así que su publicación completa y en condiciones era casi una exigencia. Por eso la decepción ha sido aún mayor. Hubiera tolerado el papel inadecuado y los colores chirriantes pero el formato es inadmisible. Mucho hay que odiar los tebeos para editar esta obra en este tamaño ridículo. Las planchas de Kubert son puro espectáculo, sus viñetas son amplias y su visión aérea y ligera, nos desplazamos con agilidad de rama en rama acompañando a su fibroso y salvaje Tarzán. Pero para participar de las sensaciones que proponía el maestro se necesita cierta amplitud, que aquí se nos niega. Resultado: después de ojearlo he preferido dejarlo en la estantería de la librería y repasar mis viejos comics de Novaro. Allí al menos se ven las cosas. Otra vez será.

Tarzán de Edgar Rice Burroughs con dibujos de Russ Manning, edita Manuel Caldas
En cuanto a la entrega de Caldas, de nuevo hay que agradecerle su labor de recuperación de clásicos de los que nadie parece acordarse. Aplaudimos su Lance y sus acercamientos al Príncipe Valiente. No comparto el entusiasmo por todos los personajes que ha reeditado pero su labor es meritoria y desde aquí se la agradezco sinceramente.
Ahora nos trae algo que como he dicho ya conocíamos aunque si los aficionados más jóvenes todavía no lo han leído deberían de abalanzarse sobre él. Yo me lo sé casi de memoria y sin embargo no he podido evitar la tentación de volver a pillarlo. Y Caldas anuncia los dominicales en color, un material que si no me equivoco nunca se publicó en español. Así que confío en que las ventas de este primer volumen afiancen su proyecto. Lo cierto es que Manning se mantiene perfectamente fresco.

Ya he comentado en otras ocasiones la suerte de este personaje, que ha pasado por las manos de los mejores dibujantes de la historia del comic: Foster, Hogarth, Manning, Marsh, Kubert, Buscema, Kordey, Morrow, Celardo, Rubimoor… la lista es interminable. Casi todos estos autores facturaron aventuras interesantes y reflexionaron sobre el papel del héroe y el conflicto del hombre con su naturaleza animal.
Tarzán de Edgar Rice Burroughs con dibujos de Russ Manning, edita Manuel CaldasTarzán es una de las grandes metáforas populares de la cultura del siglo XX y cada versión nos explica esa relación que mantenemos con el entorno en unas claves que van cambiando junto con nuestras ideas al respecto. Al principio es una expresión de dominio, es el hombre por encima de las bestias, la civilización dispuesta a poner orden en el caos de la naturaleza. Según termina el siglo la posición es casi opuesta: debemos aprender de los animales, asumir su inocencia y pureza primigenias.

La versión de Manning se sitúa a mitad de camino. Reconoce cómo la civilización intenta sofocar nuestros instintos, pero todavía no tiene una visión idealizada de un entorno que en muchos casos es simplemente brutal. Filosofías aparte su versión es maravillosamente aventurera, saca mucho partido a los variados mundos imaginados por Burroughs y nos pasea sin descanso de uno a otro, en un desfile interminable de hombres primitivos, hombres hormiga, mujeres bellísimas y bestias prehistóricas y actuales. Todo servido con un blanco y negro extremadamente elegante al que como mucho podría echársele en cara cierta rigidez o frialdad. Pero en cuanto empezamos a leer todo defecto se olvida y nos sumergimos en el frenesí de una aventura clásica, un mundo perfecto al que desearán volver y no abandonar nunca.
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viernes, 19 de octubre de 2012

TARZÁN 100

Tarzan of the Apes - Edgar Rice Burroughs in comic

UNA OBRA MAESTRA... DEL CÓMIC


Se cumplen cien años de la genial creación de Burroughs. Si este héroe de la jungla ha tenido cierta fortuna literaria y algunas de sus adaptaciones cinematográficas son memorables, donde realmente ha producido un conjunto de obras extraordinarias es en el fértil mundo de las viñetas.

Su primer dibujante fue ni más ni menos Hal Foster, seguido poco más tarde por el no tan eficaz Rex Mason. Afortunadamente Foster pronto retomó el personaje y nos regaló varios años de aventuras trepidantes y espléndidamente dibujadas, antes de pasarle el testigo a Hogarth, que aportó otros aires a la serie. El Foster pre-Príncipe Valiente no es tan redondo en su narrativa y el dibujo carece del endiablado detalle que luego le caracterizará. Pero en cambio su pincel es expresivo y sugerente y se recrea en los aspectos más fantásticos de la creación de Burroughs. Es un gran tebeo, que aguanta cualquier revisión.

Con el tiempo la serie saltó de los periódicos al floreciente campo de las revistas de comics, donde nuevos creadores se encargaron de imaginar las andanzas que se ajustarían a aquel nuevo formato. Destaca Jesse Marsh, un dibujante de acabados aparentemente descuidados, pero que supo dar con el tono adecuado a los inteligentes guiones de Gaylord Dubois para la editorial Dell. Aquí nos llegó a través de varias encarnaciones, como Laida o Mico, entre otras.

Tarzán adaptaciones al comic por Florentino Florez

En los setenta los derechos fueron saltando de una editorial a otra. Primero DC se lo encargó a uno de sus principales artistas y por entonces editor, el recientemente fallecido Joe Kubert, que facturó una maravilla de ritmo y narrativa, rompiendo todas las reglas sobre composición de página. Cuando más tarde Marvel recogió el testigo y le pasaron el muerto a Buscema, éste apenas pudo competir con la extraordinaria versión de Kubert.
Tarzan cumple 100 años - comic, historieta

No nos olvidemos de la prensa. Tras décadas en que Tarzán era visualizado por dibujantes tan buenos como Ruben Moreira o John Celardo, en los setenta un creador limitado y con tendencia a la rigidez, Russ Manning, se encarga de la tira diaria y de los dominicales, realizando la obra de su vida. Por su Tarzán se pasean todos los comparsas y los lugares variados y fabulosos imaginados por Burrouhgs. Su trabajo es maravilloso y monumental y su Tarzán resulta moderno, poderoso y sexy, tan rotundo y bien perfilado como su limpio y contrastado blanco y negro.
Tarzan de Russ Mannning - comic

La suerte de Tarzán no decayó tras décadas de afortunadas adaptaciones. Gray Morrow en prensa o Lee Weeks en comic-book son otros grandes dibujantes que han puesto su saber y buen hacer al servicio del Lord salvaje. También Igor Kordey, que firmó algunas de las mejores incursiones que se han hecho últimamente. Como su Batman-Tarzán o su Tarzán-Carson de Venus, un delirio de ciencia-ficción espléndidamente dibujado que hasta el momento nadie se ha atrevido a traducir por aquí.

Tarzán, comic de Igor Kordey
Con Tarzán además ocurre un curioso fenómeno. Es un personaje que se adapta muy bien a los cambios de mentalidad. Empieza reflejando la visión colonial del mundo de principios del siglo XX. Es el tipo civilizado, el orden frente al salvajismo, la barbarie negra y animal. Pero poco a poco sentimos que lo civilizado deja de ser deseable y el “buen salvaje” gana la partida. Ya en el Tarzán de Manning se plantean dudas respecto a la presencia blanca en África. Dudas que se convierten en clamorosas afirmaciones en las versiones de Kordey y compañía. El hombre pasa de ser la especie superior que intenta domeñar el ámbito natural a convertirse en uno más, un primate que se equivoca, que peca de arrogancia cuando se enfrenta a lo inmutable. Una absoluta inversión de valores que el héroe completa con naturalidad. ¿En qué se convertirá en un futuro Tarzán? No podemos saberlo pero la celebración de su centenario es una excusa tan buena como cualquier otra para reflexionar sobre ese recorrido moral y vital, que también es en parte el nuestro.

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viernes, 14 de septiembre de 2012

MUERTE DE UN MAESTRO


Joe Kubert - TOR
2012 está siendo especialmente dramático para el mundo del comic. El pasado 12 de agosto el gran Joe Kubert se sumaba a la ya larga lista de fallecidos de este año: Moebius, Severin o Segura entre otros.

Nacido en 1926 Kubert era hijo de emigrantes, un tipo duro formado en las calles y que se había puesto a dibujar y trabajar como profesional a una edad increíblemente temprana. Tras su servicio militar en Alemania puso en marcha la primera línea de comics en 3D, una anécdota en una carrera en la que destacan los tebeos bélicos. Colaboró en las diferentes series de guerra de la DC, como dibujante, guionista y finalmente editor. Esa es quizás su etapa más brillante, entre 1967 y 1976, cuando coordina el fabuloso trabajo de sus colegas y al mismo tiempo es capaz de dibujar una de las mejores versiones de Tarzán que se recuerdan. También fundó una escuela, junto con su mujer Muriel, con fama de ser la mejor del mundo en su género y que aún perdura. The Joe Kubert school of cartoon and graphic art le mantuvo ocupado durante años pero nada podía apartarlo mucho tiempo de su mesa de dibujo, según sus propias palabras “el mejor lugar del mundo”.

Conocí a Kubert en 1994 en el Salón Internacional del Comic del Principado de Asturias. Era un tipo sólido, que derrochaba vitalidad y autoconfianza y que sin duda se proyectaba en sus personajes, siempre dispuestos a hacer lo que sea necesario. Como muchos de los colaboradores de la DC, tardamos en conocerlo y además de una manera azarosa y extraña, a través de los tebeos de Novaro que llegaban de forma desordenada y que en absoluto cubrieron el total de su voluminosa producción. Y es que Kubert era un dibujante rápido y eficaz. Él mismo se encargaba de sus propias tintas, aportando a su obra una sensación elegante y fluida, más interesado por la sensación que por el detalle. Como decía su buen amigo Russ Heath, que le entintó en alguna rara ocasión: “Nadie puede entintar a Joe como él mismo lo hace, nadie tiene sus cualidades.”
Joe Kubert - Tarzán

Mi primer recuerdo de Kubert es un episodio de Tomahawk, el clásico héroe de un raro oeste colonial. Permanece como un impacto visual demoledor, aunque confieso que nunca he vuelto a releer un tebeo que perdí hace mucho. Pero sin duda contenía todas las bazas que caracterizan el trabajo del dibujante. La primera ya la he citado, la fuerza y aparente facilidad de sus acabados. La segunda es su narrativa. Sus comics explotan la unidad de la página como pocos han sido capaces de hacer antes o después de él. Y además de una manera natural, poco intelectualizada. Viñetas que se estiran hasta cubrir la plancha a lo ancho o a lo largo, primerísimos planos que contrastan con espectaculares planos generales. Kubert sabe cómo ofrecer espectáculo y cada una de sus páginas es una lección de narrativa.

Toutain nos permitió echar un vistazo a algunos de sus episodios para Enemy Ace, uno de sus más conocidos héroes de guerra, aunque el más famoso de todos ellos,Sargento Rock, permanece prácticamente inédito por aquí. Tampoco conocemos gran cosa de otros de sus personajes para DC, como Haunted Tank, Hawkman, Tor o Viking Prince, aunque en los últimos años los recopilatorios de la editorial nos han permitido reencontrarnos con viejos trabajos del maestro.

Uno que le persiguió fue su colaboración con Robin Moore, una tira de prensa titulada Boinas Verdes y que se publicó entre 1965 y 1967. Durante años se acusó al dibujante de defender la intervención americana en Vietnam, un auténtico sacrilegio para muchos. Lo cierto es que gráficamente la tira contiene al mejor Kubert y sus guiones son entretenidos. Les aconsejo que las relean, sin las orejeras puestas por supuesto. Cuando luego el dibujante vuelve a DC para editar las series de guerra de la editorial, introduce algunos cambios que reflejaban el ambiente antibelicista de finales de los sesenta. Como la famosa banda que se incluyó al final de cada episodio bélico: “No hagas la guerra nunca más”. Muchas de las historias del más prolífico guionista “de guerra” de la casa, Bob Kanigher, ya aportaban una visión muy poco heroica de los conflictos armados.

El Kubert maduro nos reservó no pocas sorpresas. Como Abraham Stone, un personaje del que aquí llegó tan sólo un álbum. O su trepidante participación en Punisher, que viajaba hasta Yugoslavia para vivir unas aventuras que siempre me parecieron mejores que Faxes from Sarajevo, un trabajo “de autor” no tan convincente como algunas de sus apuestas comerciales. Otro proyecto que demostró su buena forma fue su participación en Tex. Y, por supuesto, Gangster judío, una pequeña novela gráfica con el mejor Kubert posible.
Joe Kubert - Gangster judío

En fin, si Kubert fallaba normalmente la culpa era del guionista. Dibujó algunas historias mediocres en sus últimos años y no pocos de los innumerables episodios bélicos que facturó relataban anécdotas sin demasiada sustancia. Pero su dibujo lo mejoraba todo, sus personajes eran característicos, lacónicos pero cercanos como todos los grandes héroes americanos. Como él mismo. Te echaremos de menos, Joe.
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