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viernes, 26 de mayo de 2017

COMICS PARA LA FERIA DEL LIBRO 2017

UN POCO DE TODO

Allá va nuestro variado anual con los tebeos más interesantes de los últimos meses. O algo así.


Escapar. Historia de un rehén Guy Delisle comic edita Astiberri
Guy Delisle
Escapar
Edita: Astiberri
Precio: 23 €

El autor, que nos tenía acostumbrados a sus amenos reportajes sobre países exóticos y a sus desventuras como (mal) padre, adopta en esta ocasión un tono más grave para narrar la odisea de un secuestrado casi en tiempo real. Consigue que sintamos cómo pasa el tiempo, segundo a segundo.
Es un gran reportaje y un tebeo correcto.


Camille Jourdy Rosalie Blum. Edición integral. Edita: La Cúpula comic
Camille Jourdy
Rosalie Blum. Edición integral.
Edita: La Cúpula
Precio: 30 € 

El estreno de su adaptación cinematográfica es una buena excusa para repasar esta encantadora narración. La autora humaniza con habilidad a sus estrafalarios personajes y el relato resulta especialmente interesante en todas las secuencias de acoso, donde adquiere aires casi propios de Hitchcock. Humor e intriga a partes iguales. Todo servido con un grafismo tan personal como delicioso.

Rutu Modan La cena con la reina Edita: Fulgencio Pimentel
Rutu Modan
La cena con la reina
Edita: Fulgencio Pimentel
Precio: 15,95 €

Un sencillo cuento para niños con el ingenio habitual de la Modan. Bien dibujado y muy divertido.
En tiempos de histeria alimenticia, una disparatada fábula que invita a disfrutar de la comida basura y los malos modales a la mesa. Maravilloso.


Neil Gaiman, Fábio Moon y Gabriel Bá Cómo hablar con chicas en fiestas Edita: Planeta Comic
Neil Gaiman, Fábio Moon y Gabriel Bá
Cómo hablar con chicas en fiestas
Edita: Planeta Comic
Precio: 20 €

Un relato corto de Gaiman que parte de una premisa que todo adolescente compartiría: las chicas guapas son extraterrestres. El desarrollo roza el delirio pero los diálogos son inteligentes y el conjunto se lee con agrado. Aunque pienso que un dibujo no tan estilizado le habría ido mejor.



Chris Claremont y John Bolton Marada, la mujer lobo / El Dragón negro ECC ediciones
Chris Claremont y John Bolton
Marada, la mujer lobo / El Dragón negro
Edita:
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viernes, 8 de abril de 2016

PACIENCIA de DANIEL CLOWES

Paciencia de Daniel Clowes, edita en España Fulgencio Pimentel
Fulgencio Pimentel, 2016.
180 páginas, 24,99 euros.

MÁS ALLÁ DEL TIEMPO


Clowes es eso que llaman un creador con un mundo propio, obsesiones a las que vuelve de forma compulsiva. En ocasiones ese territorio personal le permite crear obras interesantes, en otras no tanto.


Pero el Clowes de madurez ya hace tiempo que demostró que era un autor a tener en cuenta. Abandonada la levedad de sus inicios y cierta pretenciosidad de los tiempos de Como un guante de hierro…, cada nuevo trabajo es una sorpresa en la que experimenta con diferentes equilibrios entre una ironía muy afilada y una visión dramática de la existencia.

Con Paciencia me ha convencido plenamente. Es difícil comentar esta obra sin desvelar algunos de los meandros de la trama y no deseo hacer tal cosa. Llaman la atención las constantes sorpresas, la sensación de ser transportado de un lugar a otro como quien viaja a lomos de una salvaje atracción de feria. No es sólo que el traqueteo y los giros inesperados nos dejen sin aliente, es que además nos gusta. Resulta agradable pasar una página tras otra preguntándose “y ahora ¿qué va a pasar?”. Porque no se trata de grand guignol o de trucos baratos sino de auténticos bandazos argumentales en el contexto de una estructura muy bien construida, con personajes sólidos pero que obviamente se van transformando en función de los avatares que padecen.

Paciencia de Daniel Clowes, edita en España Fulgencio Pimentel
Las sorpresas son de todo tipo. De tono, pasando de algo que casi parece una comedia de situación a un fenomenal drama. De tiempo y espacio, saltando del pasado al futuro y luego de vuelta al pasado a un ritmo trepidante. Y no son flash-backs. Una de las claves más llamativas es que Clowes se lanza al terreno de la ciencia-ficción, especulando con la posibilidad de los viajes temporales. Obviamente lo hace desde su habitual cinismo así que su futuro es tan cutre como la máquina del tiempo que imagina, muy alejada de anteriores fantasías steam-punk. No hay nada de victoriano ni glamuroso en ella. Ni en el protagonista, un tipo desesperado a quien el amor convierte en algo muy parecido a un loco furioso, una suerte de Lee Marvin pasado de rosca, que roba el sistema para retroceder en el tiempo, una fórmula que no dista mucho de una droga con inevitables efectos secundarios.

Su proverbial vuelta al pasado acaba como es habitual en estos casos, con una sucesión de errores que le llevan a empeorar las situaciones que pretendía enmendar. Ahí aparece el mejor Clowes, que se regodea en todas las miserias de juventud de la novia, con su enamorado como testigo de sus dramas. No faltan ni el amante recién salido de la cárcel ni los niños pijos dispuestos a reírse de la patética camarera. El autor firma varias páginas prodigiosas en las que reflexiona sobre las diversas violencias que puede padecer una mujer joven, en manos de payasos con pasta o de brutos sin ella. Al final el resultado es siempre el mismo: humillación y dolor.

El comic vuela muy alto cuando se centra en ese viajero desesperado por recuperar a su amor y dispuesto a enfrentarse a sus demonios si con ello consigue volver a la casilla de partida. Adelanto que pese a la dramática secuencia inicial y a algunos pasajes realmente tristes, el tono final es esperanzador y hasta optimista si me apuran. Clowes está madurando, supongo. Como su dibujo, despojado de todo artificio y centrado en los personajes y sus reacciones, funcional y muy ajustado al relato. Y acompañado por un color pop muy sugerente. Paciencia es perfectamente recomendable. Prepárense para un viaje emocional de aquí te espero.

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viernes, 16 de enero de 2015

CLÁSICOS FRANCESES IMPRESCINDIBLES

¡VIVA LA FRANCIA!

Se acumulan en las librerías especializadas los integrales que aglutinan productos franceses. En algunos casos se trata de autores, como el ya comentado Mitton, que están en activo y cuyo trabajo permanecía inédito. Otros son clásicos imprescindibles.


Me refiero a talentos como Goscinny y Uderzo, de quienes se ha publicado un integral con todo su Juan Pistola. O Greg, cuyo Aquiles Talón por fin parece que podremos disfrutar enterito. O el Michel Tanguy de Charlier y Uderzo, que esperamos alcance también la etapa de Jijé. Y, por supuesto, las Cosas de la vida del gran Lauzier.

Juan Pistola, editado por Salvat, tiene sobre todo un interés arqueológico. De los creadores de Asterix ya habíamos paladeado su Umpa-pá, otra historieta que antecede al famoso galo.

Estábamos convencidos de que Uderzo había nacido dibujando como los ángeles. No es que en estos álbumes de piratas su grafismo resulte torpe pero sí que las expresiones de los personajes y el ritmo de los gags no alcanzan la perfección que posteriormente conseguirá. Como extra contamos con la presencia del guionista, el genial Goscinny, que se incluye como personaje, el miembro más pequeño de la tripulación. Todos los seguidores de Asterix deberían de echar un vistazo a este volumen, para entender cómo consigue Uderzo conciliar sus tendencias más realistas y caricaturescas y cuáles son los pasos que da antes de alcanzar la eficacia cómica que le caracterizará. Muy interesante.

Interesante resultan también las aventuras del cascarrabias Aquiles Talón. El dibujo se mantiene bueno aunque quizás no TAN bueno como permanecía en mi memoria. Lo recordaba de los tiempos en que se incluía en las revistas de Bruguera. Siguen frescos los chistes metalingüísticos, que además abundan, gags en que los personajes rompen la página o interpelan al lector. Por cierto, vuelve a aparecer Goscinny, que era el editor de Greg, como jefe ante el que se deben rendir cuentas. Y resulta más gracioso que en Juan Pistola.

Michel Tanguy fue considerado en su momento pura propaganda imperialista del gobierno galo. Según explicaba la crítica “seria”, se trataba de vender los Mirages y de demostrar la superioridad militar francesa para acojonar a las colonias. Curioso que los guiones corrieran a cargo del mismo tipo que luego puso a Blueberry al lado de los indios y enfrentado al ejército americano. Charlier era muy dado a perderse en sus propias historias y a pesar de la fama de sus westerns, creo que su mayor virtud siempre consistió en rodearse de extraordinarios dibujantes.

En el caso que nos ocupa volvemos a Uderzo, aquí en su vertiente realista, pero con toda la expresividad y rigor documental que le caracterizan. Le acompaña su hermano a las tintas y entre los dos facturan unos grafismos realmente fabulosos. Sólo por la calidad de su labor merece la pena adquirir este primer Integral. Pero, siendo justos con Charlier, esta aventura de Tanguy y Laverdure es más que interesante. Recupera un tema clásico, pero muy poco transitado en la actualidad: el valor en el combate. Como sabrán hemos pasado de los héroes a lo Errol Flynn que cabalgan alegremente hacia la muerte al mando de la brigada ligera a tratar a los desertores como modelo de conducta. Así que un relato que gira alrededor de un personaje paralizado por el miedo y que desea resolver esa situación resulta bastante exótico. Charlier desarrolla muy bien ese planteamiento inicial, lo llena de personajes más grandes que la vida y lo remata con un final tan épico como convincente.

Lo mejor para acabar. El integral con las Cosas de la vida de Lauzier no deparará ninguna sorpresa a quienes lo admiramos en las ediciones que sacó Grijalbo en los ochenta y noventa. Pero yo me lo pillaría sólo por las notas de la introducción y por tener una excusa para volver a leer este espléndido material. Hablamos de uno de los grandes, un tipo que osó reírse de payasos que nadie se atrevía a cuestionar. De la antipsiquiatría a las comunas pasando por la nueva izquierda y los viejos filósofos, Lauzier descarga su ironía con una eficacia letal. Para nuestra desgracia permanece absolutamente actual, ya que eso indica que apenas hemos aprendido nada en las últimas décadas y seguimos cometiendo los mismos estúpidos errores. Aunque él no es un predicador, sus personajes son ante todo profundamente humanos, por eso al reírnos de ellos también sabemos que nos reímos de nosotros mismos y eso resulta muy saludable. No lo duden: si no lo tienen ¡corran a comprarlo!
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