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viernes, 16 de marzo de 2018

GRANDVILLE. FUERZA MAYOR de TALBOT

Grandville - fuerza mayor - comic de Bryan Talbot thriller policiaco steampunk
Astiberri, 2018.
176 páginas, 24 euros.

ADIEU, GRANDVILLE! 


La serie de Bryan Talbot es un gran canto de amor. Amor a la cultura francesa, a las novelas de detectives, a los tebeos de animalitos, a las películas de gángsters... Pero todo lo bueno se acaba.


Así lo anuncia el autor en el epílogo. Le lleva demasiado trabajo para resultar rentable. Menciona la posibilidad de una adaptación cinematográfica que obviamente relanzaría la serie. Pero como esos asuntos siempre son improbables, por ahora ¡hasta aquí hemos llegado!

Esa es la mala noticia. El resto es todo bueno, pata negra. Talbot demuestra su poder desde la primera secuencia, una brutal matanza en una refinada marisquería. En el mundo de Grandville las personas son animales y el héroe un tejón así que en el restaurante se dan situaciones próximas al canibalismo, con langostas de cuerpo humano zampándose gambas y cosas así. Pero en dos minutos Talbot le ha dado la vuelta a todo y nos sumerge en una aventura trepidante en la que el protagonista, ese Lebrock duro como un pedernal, debe luchar por salvar a su familia de las garras del malo malísimo, una suerte de dinosaurio con muy mala baba.

Grandville - fuerza mayor - comic de Bryan Talbot thriller policiaco steampunk
Por el camino nos adentramos en la educación del inspector, a cargo de un evidente homenaje a Sherlock Holmes con aspecto de águila. Talbot entrelaza con habilidad los flashback y las numerosas acciones en paralelo y la estructura del relato permanece firme pese a los constantes vaivenes espacio-temporales. Tiene ocasión de volver a demostrar su maestría en la persecución por las calles de París. La novia del héroe, que tiene muy poco de delicada damisela, se enfrenta a un ejército de villanos que la persiguen en un antológico conjunto de planchas. Ella no solo sabe correr, también liquida a un buen número de mastuerzos en una secuencia con claras resonancias tarantinianas. Ocho páginas que son un absoluto libro de texto de narrativa visual.

Sumen a ello otro tema que siempre ha interesado a Talbot y a los ingleses en general, la lucha de clases. Lebrock es un héroe de la clase trabajadora, un currante que comienza como policía de a pié y que a fuerza de tenacidad y talento va escalando posiciones en el cuerpo hasta alcanzar la cima del escalafón, el lugar ocupado antes por su mentor. Su esfuerzo le lleva a convertirse en una persona mejor, en el perfecto investigador, a quien no se le escapa ningún detalle y cuya memoria parece capaz de albergar todos los datos conocidos por hombres y bestias. Por supuesto sus superiores son unos idiotas incapaces que prosperan gracias a sus contactos y amistades ¿Les suena?



La tensión se acumula sin desmayo hasta el clímax final en la guarida del malo, ese "Infierno" lleno de resonancias y que, como todo en Grandville, esconde capas y capas de alusiones, homenajes y significados. Talbot ha acumulado en este trabajo todo lo que le emociona y le hace vibrar y al lector no le cuesta ir reconociendo los incontables guiños que se agolpan en las viñetas.

De hecho esos juegos de espejos forman parte del placer de leer esta enorme serie. No se dejen amedrentar por su saturada textura visual y sus chirriantes colores digitales. En cuanto nos ponemos a leerlo nos olvidamos de todo y nos percatamos de que no podía estar mejor contado. Los diálogos son ingeniosos y ágiles y los dibujos son minuciosos y están perfecta y laboriosamente construidos.

En fin, después de cinco brillantes números, que ya me dispongo a repasar con placer, Talbot parece dispuesto a interrumpir su serie. Todo lo bueno se acaba ¡maldita sea!



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viernes, 2 de febrero de 2018

CARVALHO - TATUAJE DE MIGOYA y SEGUÍ

Carvalho  Tatuaje comic de Seguí y Migoya sobre la obra de Manuel Vázquez Montalbán
Norma editorial. 
Barcelona, 2017
80 páginas. 19,50 euros.

MONTALBÁN EN VIÑETAS
Debo confesar que jamás me he leído una novela de Vázquez Montalbán, así que cuando se anunció su adaptación al cómic pensé que mi única ventaja era que, al menos, mi mirada no se vería enturbiada por los prejuicios. No diré eso de “la novela era mejor”.


Suma y sigue, no soy un fan de la novela negra. Me da igual quién es el asesino. Una vez lo intenté con una de Agatha Christie y tuve que dejarla a la mitad, perdido entre los incontables personajes. En fin, que mi cerebro se resiste a acompañar a los esforzados sabuesos de una pista a la siguiente.

Tan solo lo consigo a medias cuando el narrador es excepcional, digamos un Ellroy en América o un Polansky en Chinatown. Y aun así, me cuesta. Así que a priori no suelo abalanzarme sobre comics protagonizados por detectives. No niego sus méritos, la razón por la que muchos intelectuales ensalzaron el género: esa capacidad para comportarse como espejo de la sociedad. Mientras el protagonista busca al malo comprobamos la corrupción del tejido social y lo débiles que son las hebras que mantienen el equilibrio entre clases, también que los ricos hacen siempre lo que les viene en gana y que los pobres son quienes pagan el pato de los pecados de otros. Esa idea del reflejo sé que es muy del agrado de una buena parte de la crítica, pero yo no estoy en esa onda. Aplaudo toda denuncia que promueva cambios y mejoras pero el arte es otra cosa, creo.


Tatuaje no peca por ese lado. Al contrario, muestra con precisión todos los vericuetos y las miserias de esa España del 74. Ahí, Bartolomé Seguí no falla y dibuja a la perfección la fauna que puebla el guión de Hernán Migoya (y el original de Montalbán, supongo), así como el complicado conjunto de escenarios, de Barcelona a Holanda. En un tebeo tan oral como este, con personajes intercambiando densos diálogos en todas las páginas, es importante que el dibujante aporte variedad y anime lo que si no serían innumerables secuencias de bustos parlantes. Vemos que se pelea con la planificación y que hasta se esfuerza por dibujar chicas monas, como exige el argumento. Me fastidia un poco la clave baja del color, con tendencia al gris, que adivino es un comentario sobre la época, pero que aporta una innecesaria monotonía a las planchas, ya bastante cargadas de por sí.

Carvalho  Tatuaje comic de Seguí y Migoya sobre la obra de Manuel Vázquez Montalbán
Considero que la mecánica de la historia también es correcta, se ajusta a la estructura que hemos visto tantas veces en el cine: aparece un muerto, alguien encarga al protagonista que lo investigue y a partir de ahí vamos pasando de una pista a la siguiente, hasta el inevitable final. De hecho, toda la parte en que se desvela la identidad del asesino y se nos muestra el turbio entorno de la gorda, es bastante eficaz, mantiene el interés del lector. Más cuando se sazona con escenas tan sugerentes como la de la naranja en las escaleras. Tengo la sensación de que el guionista de alguna manera conecta bien con los componentes más sexuales del original.

Llegamos así a la parte indigesta del trabajo, como es el protagonista, ese Carvalho que no se calla ni debajo de la ducha. Si como ya he dicho los personajes hablan mucho a eso debe añadirse un héroe que constantemente puntúa todo lo que sucede con comentarios supuestamente ingeniosos. Digo supuestamente porque a mí no me hacen ninguna gracia, la verdad. Acabo harto de sus citas sobre comida y de su filosofía vital. Paradójicamente lo peor del álbum es lo que al mismo tiempo mejor refleja la época que se pretende retratar.
Hubo muchos cínicos, muchos listillos como este que vivieron muy bien despotricando contra todo y, al mismo tiempo, incapaces de hacer nada positivo. A través de él he recordado a aquellos militantes perpetuamente enfadados con el mundo, que jamás entendieron (ni admitieron) la transición y que hoy se perpetúan atrincherados en sus cátedras universitarias. Viejos comisarios opinando dogmáticamente sobre lo divino y lo humano, comiendo lo mejor posible mientras intentaban cepillarse a las militantes de turno. Supuestamente, para liberarlas de sus “represiones burguesas”, a las pobres. Por favor, en el siguiente volumen ¡que quiten la voz en off!

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viernes, 30 de enero de 2015

SERIE NEGRA: JULIA. EL OJO DEL SOL de BERARDI, MANTERO, ENIO, PICONI

Aleta, 2014
128 páginas, 13,95 euros

Pasito a pasito Giancarlo Berardi permite que su serie Julia vaya creciendo y desplegando su magia ante nosotros. Lo que comenzó como una correcta serie negra ha acabado convirtiéndose en algo mucho más interesante.


Berardi tiene en sí mismo a su principal competidor. Tras su “divorcio” con el prodigioso dibujante Ivo Milazzo se tomó unos años sabáticos para estudiar la carrera de criminología. Así adquirió los conocimientos necesarios para dotar de credibilidad su siguiente creación. El problema es que muchos todavía recordamos su saga anterior como una de las más grandes en la historia del comic europeo y mundial. Ken Parker, sobre todo cuando Milazzo se hacía cargo del dibujo, voló muy alto y nos dejó episodios inolvidables. Por cierto, ahora que abundan las recuperaciones y los Integrales, ya tarda una colección en condiciones de Parker, que aquí conocemos sólo fragmentariamente.

En fin, que Berardi tenía un listón muy alto que superar. Además, aunque asociamos Ken Parker con la pareja Berardi-Milazzo, lo cierto es que fueron varios los dibujantes que ilustraron los guiones, un sistema que se repite en Julia, de una manera aún más industrial. Y es que los italianos coinciden con Japón en su preferencia por el blanco y negro y las historias interminables. Así que es casi imposible que un único dibujante se haga cargo de la abultada cantidad de páginas que se producen cada mes.

Berardi se ha rodeado de un sólido conjunto de dibujantes realistas que pueden despachar con profesionalidad sus exigentes tramas. Los escenarios y las actuaciones de los personajes han de ajustarse con corrección a lo que indican los textos y, aunque los acabados puedan resultar casi vulgares y haya quien se sienta tentado a calificarlo de “trabajo artesanal”, yo aconsejo que no se cometa tal error. Ninguno de los actuales colaboradores de Berardi tiene la personalidad de Milazzo, eso es innegable. Pero son todos cuidadosos profesionales que realizan una labor más que respetable, sobre todo por su invisibilidad, su capacidad para ilustrar el guion, sin distracciones.

En cuanto a la inevitable comparación entre Julia y Ken Parker, la psicóloga-detective con cara de Audrey Hepburn resulta algo más fría que el vaquero amable con cara de Robert Redford. La emoción, que dominaba en Parker, aquí se ve sustituida por la precisión y la racionalización necesarias en todo trabajo de investigación. Pero cabe añadir que el autor ha ido rebajando esa distancia de un episodio al siguiente. A estas alturas, ya ha tenido tiempo de presentar un sólido conjunto de secundarios y de fortalecer sus personalidades. Como ocurría en Tintín, el reparto llega a ser más rico que el protagonista, hasta casi ocupar su lugar en la atención del lector. En Julia sobre todo nos interesa el inspector, cuya atracción por la psicóloga se hace progresivamente evidente pero que mantiene con ella una divertida y constante guerra de sexos. También resulta entrañable su ayudante, más que la criada y confidente de Julia, ese personaje construido a la manera de Whoopi Goldberg y que ha heredado de ella todos los manierismos y pocas de sus virtudes. Hay más personajes y cada vez se les concede un mayor espacio, lo cual es de agradecer.

En la última entrega (hasta el momento) se nos cuenta la historia de una secta, un conjunto de chiflados adoradores del sol y dedicados a suicidarse estrambóticamente. Berardi se toma su tiempo para construir un líder tan contradictorio como lleno de matices. El desarrollo de los hechos, que llevan a los detectives de un lugar a otro en su intento por detener una previsible masacre, está contado con un tempo perfecto, todo resulta interesante y creíble. Es un trabajo sólido y que desborda con mucho la banalidad periodística de los sucesos narrados. Conocemos miles de historias sobre el control mental y la manipulación que ejercen sobre sus acólitos sectas similares a ésta y sin embargo Berardi consigue que todo resulte novedoso y atractivo. Diría que principalmente por una razón: su dominio de las caracterizaciones, su profundo conocimiento de las pasiones humanas y su capacidad para transmitírnoslas de forma convincente. No se lo pierdan.
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viernes, 4 de abril de 2014

JULIA. MUERTE ASEGURADA de BERARDI, CARACUZZO & DALL'AGNOL

JULIA, muerte asegurada - las aventuras de una criminóloga de Berardi, Carcuzzo y Dall Agnoll. Edita Aleta
Aleta, 2014
256 páginas, 13,95 euros

LOS SERIALES SON PARA SIEMPRE


Desde sus orígenes, el comic se ha caracterizado por narrar historias eternas con personajes que no mueren nunca, continuando la tradición de los seriales. Cuando una serie tiene éxito ¿por qué interrumpirla?


Aunque con los años se ha conseguido una mayor variedad, la fórmula del “continuará” permanece. Muchos lectores se mantienen fieles a un personaje o título, olvidando qué autores se esconden detrás.

Algunos de los mejores tebeos todavía se encuentran entre las páginas de sagas muy populares, que conservan su calidad número tras número. Hoy quería citar algunas de esas series. Como Macanudo, de Liniers editado por Random House. El humorista argentino alcanza el noveno volumen que recopila su peculiar tira y mantiene todas sus constantes. Humor tierno o surrealista, da igual, al final siempre consigue hacernos sonreír.

Macanudo de Liniers


La serie de Los Muertos Vivientes ha conseguido una justa fama gracias a su adaptación televisiva, pero el tebeo original sigue en marcha y su interés no desciende. Los dibujos de Adlard son tan eficaces e impactantes como narrativos y los guiones de Kirkman continúan enganchándonos y manteniéndonos en vilo. A estas alturas los zombis son ya casi parte del paisaje y los verdaderos problemas los causan los vivos, los demasiado vivos. Ya he recomendado tantas veces esta serie que poco más podría añadir.

Julia - Historias de una criminóloga
De América nos vamos a Europa, más concretamente a Italia, de donde nos llega Julia, otra de mis favoritas. La edición española alcanza el octavo libro, que incluye material de 1999 y 2000. Como siempre, excelente. Puestos a elegir me quedo con la segunda historia, donde se entrelazan los recuerdos reprimidos de uno de los personajes con las andanzas de la protagonista, en este caso en plena aventura sentimental con un colega recién separado. Es una delicia comprobar cómo Giancarlo Berardi, el guionista, dispone sus piezas en un delicado conjunto donde nada sobra y todo aporta su fragmento de realidad a una obra tan detallada como interesante. El dibujo, como siempre, impresionista y real, fresco pero ajustado permanentemente a lo narrado.

Dejo para el final lo más exótico. De Europa nos trasladamos a Japón, donde ya hace años Tezuka publicó Fenix. En España se editaba hace poco su quinto tomo recopilatorio. Se inicia con una muerte y luego se nos explica lo que le ocurre a ese personaje que se acaba de estrellar contra el suelo, en una retorcida historia de resurrecciones. Sonaría muy raro si no fuera porque ya hace tiempo que sabemos que en Fénix puede pasar cualquier cosa. En esta gran reflexión sobre la vida y la muerte hemos visto fuerzas cataclísmicas en conflicto y luchas apocalípticas que nos han curado de espantos. Casi cualquier cosa es posible con Tezuka, su imaginación y arrolladora pasión narrativa no conocen límites así que entrar en Fénix es prepararse para que lo imposible se convierta en cotidiano. En el volumen conviven varios relatos donde se nos habla de robots que se sienten humanos y humanos que son reconvertidos en robots, y las consecuencias de estas situaciones. Al final, todo acaba rondando los grandes asuntos que preocupaban al autor: qué es lo que nos hace vivir y cuáles las razones para enfrentarse a la muerte y la desesperación.

Y, ya que hablamos de series, quiero recordar que Giménez casi ha concluido su trabajo dedicado a Pepe González, edita Panini  y que Sakai ha abandonado momentáneamente su Usagi Yojimbo para dibujar 47 Ronin una novela gráfica con samurais de verdad.

Pepe de Carlos Giménez, edita Panini Comics 47 Ronin de Mike Richardson y Stan Sakai (Usagi Yojimbo), edita Planeta deAgostini
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viernes, 10 de enero de 2014

BLACKSAD. AMARILLO de CANALES & GUARNIDO

Portada de "Blacksad. Amarillo" de Díaz Canales y Guarnido, edita Norma
Norma, 2013.
56 páginas, 15 euros

DEL NEGRO AL AMARILLO


Los creadores de Blacksad recorren la gama cromática asociando cada álbum con un color. Tras el negro, el blanco, el rojo y el azul, ahora es el turno del amarillo.


Como es sabido, cuando empleamos la expresión “género negro” para referirnos al policíaco o a lo que los americanos llaman trhiller, lo que hacemos es imitar a los franceses que empezaron a emplear tal denominación debido a una colección de novelas de ese estilo. Y sí, sus portadas eran negras. En Italia, en cambio, hablan de giallo porque sus portadas eran amarillas. En la quinta aventura de su gato detective, Guarnido y Canales nos ofrecen una serie negra que se ha vuelto amarilla para la ocasión. Y el cambio les sienta bien. Aunque el giallo ha acabado asociándose con la variante más violenta y burra del género, no es exactamente eso lo que define este episodio. No faltan los asesinatos y abundan los accidentes a causa del protagonista, un gafe al que persigue la desgracia, condenado a propiciar el caos a su alrededor.

El volumen mantiene los rasgos por los que Blacksad se ha hecho popular y que le aseguraron un éxito casi instantáneo. Sobre todo el trabajo de un artista que proviene del mundo de los dibujos animados y que nunca decepciona.
Personaje de Blacksad. Amarillode Díaz Canales y Guarnido, edita Norma
Los personajes están bien definidos, el color se aplica con decisión, teniendo en cuenta sus vertientes estética y comunicativa, la puesta en escena se mima al detalle, la narración es espectacular. Todo nos habla de una obra realizada con cariño y pensada para contentar a una mayoría.

La parte más débil de este conjunto siempre han sido los guiones. Tenían la virtud de poner a Guarnido a dibujar, dándole excusas para brindarnos un dibujo bonito tras otro. Pero acumulaban muchos clichés y apenas conseguían construir algún personaje creíble.
La comparación con Grandville, un tebeo de Talbot también con animales parlantes, permite ver esto con mayor claridad. Si el inglés se preocupa de caracterizar con verosimilitud a sus protagonistas y secundarios, Díaz Canales parecía más interesado en impartir clases de historia y ofrecernos su peculiar versión de los cincuenta en USA. Así que sus personajes eran estereotipos, figuras muy planas.

En esta nueva entrega no mejora sustancialmente, pero sí que desarrolla su relato con más convicción. La historia, muy simple en apariencia, nos entretiene y engancha hasta el final. En esencia se trata de una persecución, una de esas aventuras de carretera que de alguna forma funciona a base de azar y caos, mucho caos. Por el camino podemos disfrutar de varios aspectos gloriosos. Como los cielos de Guarnido. Sus acuarelas son excelentes y muy frescas y aquí y allá nos sorprende con cielos cargados de nubes pintadas con los colores más cálidos que puedan imaginar. Pero lo más memorable del álbum sin duda es la secuencia de los monos. Se inicia con el número de los simios trapecistas. Luego en paralelo la mirada se divide entre el espectáculo circense y un intento de violación que acaba en asesinato. Esa muerte provoca la furia del circo que persigue al presunto asesino hasta atraparlo. Son apenas cinco páginas de acción arrolladora, increíbles picados y contrapicados y maravillosas angulaciones laterales. Pero sobre todo son una tremenda demostración de dibujo animal. La forma en que los monos se balancean y acosan al desgraciado protagonista es tremenda, magistral. En fin, no será el mejor tebeo del año, pero es una obra mayor y muy recomendable.
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viernes, 1 de noviembre de 2013

SUPERCROOKS. EL ATRACO de M. MILLAR & L. YU

Supercrooks. El atraco de Mark Millar y Leinil Yu, edita Panini comicsPanini, 2013.

128 páginas, 15 euros

TEMAS DE MODA


Nos llegan dos obras firmadas por guionistas de reconocido prestigio. Sofisticado uno y más populachero el otro, pero casi siempre interesantes.


De Moore hace ya años que aprendimos a desconfiar. Aunque es un personaje impredecible y todavía puede darnos sorpresas tan agradables como su Neonomicón, un morboso y perturbador homenaje a Lovecraft. En este caso no está tan acertado. Fashion Beast es el clásico proyecto fallido, hijo de mil leches, todas ellas aparentemente cortadas.

Fashion Beast de Allan Moore, edita Panini Comics Según se nos explica en la contra, el concepto original fue del conocido agitador musical Malcolm McLaren. Pretendía convertirlo en película y encargó a Moore el guión para un film que nunca llegó a realizarse. Ahora se recupera ese argumento en formato cómic. La historia transcurre en una de esas realidades alternativas pero cercanas que tanto le gustan al viejo barbudo. Una sociedad miserable y llena de desigualdades sobre la que construye una retorcida metáfora ambientada en el mundo de la moda. Eso le permite jugar con los contrastes extremos. Por un lado el lujo absoluto de la alta costura, por el otro la miseria y degradación de las calles. El héroe es un arribista que supera todas las dificultades para alcanzar una cima desde la que contemplar, en la distancia, la podredumbre de la que intenta huir. Por el camino hay citas al Fantasma de la ópera y hasta a la Bella y la bestia. Contiene algunas secuencias imaginativas aunque en general se estira innecesariamente y el dibujante no acaba de estar a la altura. Moore juega con la ambigüedad sexual de sus protagonistas, con una modelo cuyo aspecto masculino nunca sabemos del todo si obedece a exigencias del guión o a la torpeza del artista. Esa poco convincente traducción visual resulta extraña y entorpece la narración. Se lee con tanta facilidad como se olvida.


En cuanto a la versión de Mark Millar de Ocean’s eleven con supertipos, tiene un primer y evidente problema: su grafismo. Leinil Yu dibuja poses chulas, supongo que no es mal dibujante, pero sí que resulta inadecuado para esta historia, no es buen narrador y sus acabados son de un feísmo que nos aleja del aire frívolo y molón de la peli de Clooney. La acción transcurre en una España aparentemente poco documentada y nos cuenta el típico robo imposible, respetando todas las normas del género. Se recluta al equipo, se presenta al malo malísimo, se enfatizan los aspectos débiles que pueden arruinar el plan y se revelan partes de la estrategia ocultando otras para sorpresa del lector. Millar es lo bastante hábil como para no cometer errores graves aunque al relato le falta fuerza y no abundan las ideas originales. Sí que encontramos el humor y la violencia salvajes que caracterizan al guionista. Sobre todo en las escenas que protagonizan los hermanos irlandeses indestructibles. Pero no pasa de ser un divertimento sin mucha chispa.

Viñeta de Supercrooks de Mark Millar y Leinil Yu, Edita Panini Comics
En ambos casos el color digital tiene una presencia excesiva, con predominio de tonos grises y una oscuridad que roza lo siniestro. Creo que la aparente voluntad de muchos coloristas de forzar un naturalismo tan volumétrico como atmosférico no ayuda a dirigir la mirada del lector, que se queda atascado entre brillos, sombras y difuminados. Alguien debería de recordarles lo de que menos es más. Al menos de vez en cuando.
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viernes, 26 de julio de 2013

ÉRASE UNA VEZ EN FRANCIA de F. NURY & S. VALLÉE

"Érase una vez Francia - Volumen 1 y 2" de Fabien Nury y Sylvan Vallée, edita en España Norma Editorial desde TBEO Y NO LO CREO
Norma editorial, 2013.
124 páginas, 22 euros.

PARÍS, 1944


Se han publicado varios productos franco-belgas que no deberían perderse si desean aportar variedad a su dieta tebeística. El primero está ambientado en la ciudad de la luz.


Érase una vez en Francia alcanza el segundo volumen y parece concluir, sin embargo se anuncia un tercer libro que cerraría la historia. Veremos qué más nos ofrecen los autores. Hasta el momento han conseguido engancharnos con una trama compleja, cargada de personajes y dilemas morales. Estamos en París, en el año anterior a la liberación. Joanovici, el gángster judío a quien conocimos en el primer tomo, es ahora muy rico. Su colaboración con los nazis, que han llegado a facilitarle un carnet de la Gestapo, le permite vivir una gran vida. Pero sabe ver más allá de las circunstancias e intenta adelantarse a los acontecimientos, así que decide echar una mano a la resistencia. Empieza entonces un peligroso doble (y hasta triple) juego donde lo único que cuenta es la propia supervivencia.

Quizás en algún momento de la narración nos cuesta situarnos o recordar quién es tal o cual personaje. Pero en ningún caso podemos sustraernos del delicado tablero en el que se dirimen cuestiones de vida o muerte. Para proteger a su familia y a sí mismo el protagonista vende a sus amigos y engaña al propio diablo si es preciso. De fondo, una ciudad de París que al final del volumen es liberada, dando comienzo a nuevas persecuciones. La sombra de la colaboración debe ser eliminada, lo que pone a prueba todas las garantías que el astuto héroe se ha buscado. La ambientación, el color y la puesta en escena son excelentes, como en la primera entrega.

"XIII - El cebo"  de Yves Sente e Jigounov. Edita en España Norma Editorial desde el blog TBEO Y NO LO CREO de Florentino Florez
Yves Sente, uno de nuestros guionistas favoritos, permanece al frente de varias series de Van Hamme. En el caso de XIII, muy irritante en su abuso de la premisa inicial, consigue insuflar nueva vida a un conjunto de personajes que parecían acabados en esta entrega de El Cebo, editado por Norma. Cuenta con la complicidad de un dibujante muy dotado, que supera con creces al envarado artista anterior. La ambientación es perfecta y Sente nos sumerge en una superproducción que nos lleva del norte de los USA a Afganistán, una aventura trepidante y llena de misterios, que nos devuelve los mejores momentos de esta saga. Al final del tebeo los héroes son capturados por unos talibanes a sueldo de un misterioso grupo de conspiradores. ¡Ya estamos deseando leer la continuación!




"Atar Gull" de Nury y Brüno, edita en España Dibbuks
Damos un salto en el tiempo y nos reunimos con Atar Gull. El guionista de Érase una vez en Francia cambia de dibujante y firma con Brüno esta adaptación de una novela de Eugène Sue, autor conocido como uno de los primeros en serializar con éxito su obra en prensa. Algo de ese aire folletinesco permanece aquí en esta obra editada por Dibbuks. Quizás la trama principal sea lo más débil de esta novela gráfica, con esa venganza melodramáticamente estirada en el tiempo. Sin embargo sí funciona muy bien como descripción descarnada de la trata de esclavos. Asistimos a todo el proceso, desde la captura en África, las duras condiciones del viaje, su vida en cautividad, etc. El dibujo es sencillo pero eficaz y lo que más llama la atención es la personalidad de los personajes. A Nury parecen gustarle los héroes complejos y retorcidos, llenos de debilidades y con reacciones que no nos permiten trazar una línea clara entre buenos y malos. El peor tiene algún problema que nos impide juzgarlo y los mejores presentan aristas escandalosas pero históricamente justificadas. A Nury le gustan los grises y eso enriquece sus relatos.

Para acabar con algo más ligero y luminoso, no se pierdan la reedición de la mano de Dolmen de Johan Y Pirluit, una obra de Peyo, el creador de Los Pitufos, ambientada en una edad media fantástica y que encantará a los más pequeños.
Lone Sloane de Lob y Druillet, Edita EDT

Para adolescentes con ganas de productos alternativos y un tanto psicotrópicos, la recuperación del Lone Sloane de Lob y Druillet. Es más bizarro aún de lo que recordaba.
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viernes, 7 de diciembre de 2012

VAPOR de Max

Vapor de Max. Ediciones La cúpula.
Ediciones La Cúpula. Barcelona, 2012.
112 páginas, 16 euros.

HUMO Y ESPEJOS

Varias obras de creadores isleños han aparecido casi al mismo tiempo. Max, Pere Joan y Seguí nos sorprenden con sus últimas entregas. Y no agradablemente.


Por un lado tenemos el paseo de Pere Joan y Seguí por esa excentricidad llamada Nuevas Hazañas Bélicas. Si ya la serie clásica no era especialmente recomendable, esta revisión con guiones de Migoya es como para salir corriendo.
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viernes, 26 de octubre de 2012

PARKER. EL GOLPE de D. Cooke

Parker. El Golpe de Richard Stark por Darwin Cooke. Edita Astiberri
Astiberrri. Bilbao, 2012.
140 páginas, 18 euros.


UNOS TIPOS DUROS


Finalmente Darwyn Cooke consigue un argumento tan sintético y directo como su brillante dibujo.

Esta es la tercera adaptación de una obra de Westlake que nos llega firmada por él. Como saben, ese escritor de novela negra ha visto parte de sus obras adaptadas al cine en películas con tipos tan duros como los interpretados por Lee Marvin (A quemarropa) o Mel Gibson (Payback). En sus anteriores intentos Cooke conseguía seducirnos con su dibujo pero los argumentos se diluían entre textos excesivos y experimentos narrativos no del todo acertados.

En realidad desde que dejó la animación para dedicarse a los tebeos, Cooke ha sido algo así como un quiero y no puedo. Su grafismo es encantador y nos recuerda invariablemente al trabajo de algunos colegas suyos con tanto talento como Mazzucchelli o Bruce Timm. Al primero sobre todo por sus duros acabados, con un pincel brusco que no parece dudar jamás. Al segundo por la simplificación de figuras y objetos, que sin duda es un reflejo de su anterior empleo como animador. La mezcla es muy atractiva y esa es la razón por la que le sigo desde que apareció en series tan diversas como Catwoman, Spirit o su The New Frontier. Pero en todos los casos el balance era decepcionante, los argumentos nunca estaban a la altura de un dibujo que prometía mejores contenidos.

La cosa mejoró un poco con sus adaptaciones de Parker, ese matón al que cogemos enseguida cariño por su sólido código y su durísimo comportamiento. Pero como ya he dicho no acababan de resultar redondas, siempre se liaba con textos innecesarios y complicaciones que arruinaban la sencillez de unos relatos que pedían más sequedad que los Martinis de Bond. Esos defectos han sido corregidos en esta nueva entrega donde Cooke apenas se permite tonterías. Quizás la presentación es un poco embarullada pero en cuanto vamos al asunto todo funciona como la seda. El Golpe es la clásica historia de un atraco, en este caso uno muy complejo que implica la participación de un numeroso grupo de profesionales. El argumento les sonará. En tiempos todos vimos a Sinatra y compañía intentarlo con los casinos de Las Vegas y por supuesto tenemos la mucho más cercana y perfecta versión de Clooney y sus amigos en Ocean’s Eleven.


Parker. El Golpe de Richard Stark por Darwin Cooke. Edita Astiberri

Como suele ocurrir nos pasamos el relato pensando qué es lo que va a fallar, quién meterá la pata y lo mandará todo al traste. No lo desvelaré aquí pero baste decir que la acción es trepidante pero contenida, Cooke se preocupa más de expresar los temores de sus protagonistas que de llenar su aventura de tiroteos y persecuciones. Y eso es lo que asegura el éxito de la empresa. Es este un tebeo muy viril en el que las chicas son poco más que estorbos, dificultades que deben sortearse o juguetes que pueden ser dejados en un rincón, al menos en apariencia. Lo cierto es que las pocas mujeres que aparecen son sorprendentes por sus matices y nunca hacen lo que esperaríamos de ellas, lo cual está muy bien.

En definitiva, un gran trabajo. El dibujo de Cooke mantiene esos bitonos tan bonitos y es tan expresivo y narrativo como siempre. Y el guión está a la altura. Una historia sin complicaciones que va directa a los hechos, sencilla y eficaz y que se lee de un tirón. No se lo pierdan.
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viernes, 21 de enero de 2011

CAMINO A LA PERDICIÓN

"Camino a la perdición" de Collins, Piers Rayner, García-López, Lieber y Rubinstein, editado por Panini
Max Allan Collins, Richard Piers Rayner, Jose Luis García-López, Steve Lieber y Josef Rubinstein
Panini Noir. Barcelona, 2010.
592 páginas, 29,95 euros.

LO MEJOR Y LO PEOR

Hace años, coincidiendo con el estreno de la película de Mendes Camino a la Perdición, se editaba en España la novela gráfica que había inspirado el film. El dibujo era malo a rabiar. Después supimos que el extraordinario Jose Luis García-López se había hecho cargo de la segunda parte. Cuando ya suponíamos que nunca la veríamos traducida, alguien se ha decidido a publicarla.



La buena noticia es que podemos, finalmente, disfrutar del arte de García-López. La mala es que a algún desalmado se le ha ocurrido realizar una edición completa, con lo cual se nos obliga a adquirir otra vez ese pestiño del que ya nos habíamos desecho. Sumen a eso cierta desidia editorial que nos impide localizar con claridad las páginas dibujadas por quien nos interesa. El índice es demasiado genérico y apenas especifica quién se encarga de qué. Por supuesto, distinguimos inmediatamente al tal Piers, el inútil que perpetra la primera parte, que no he cometido el error de releer. Pero luego apenas se nos indica dónde acaba Gacía-López y empieza Steve Lieber. El segundo hace lo que puede, pero son muy pocos los que están a la altura del gallego afincado en Nueva York. Luego vuelve, entintado por alguien que no es Rubinstein como en la primera parte y que podemos deducir que es el mismo Lieber, pero no queda claro.

En fin, dicho todo esto, cabe añadir que las comparaciones que se hacen entre esta historia y Lobo Solitario y su cachorro son abusivas. La serie japonesa es realmente antológica, una obra maestra cargada de pasajes intensísimos, mientras que de esta saga lo mejor que puede decirse es que resulta entretenida, recrea bien una época fascinante y poco más.

"Camino a la perdición" de Collins, Piers Rayner, García-López, Lieber y Rubinstein, editado por Panini
En realidad, sólo hay una razón para que estemos hablando de ella. Hace años Josef Rubinstein nos explicaba en el Salón Internacional del Comic del Principado de Asturias, en Gijón, cómo le habían ofrecido el trabajo: “¿Entintar a Jose Luis? ¡Estupendo! ¿A cuatro páginas por día? ¡Vaya por Dios!”. Él no estaba nada satisfecho de sus acabados y esa era una de las razones por las que vendía originales de esta historia a unos precios de risa, para felicidad de quienes estábamos por allí, que pudimos hacernos con unos García-López por una ridícula cantidad de dinero. A pesar de las duras condiciones en que se culminó este proyecto, lo cierto es que apenas se notan en el resultado final.

Lo reviso y se me agotan los adjetivos: enérgico en sus héroes, que siempre irradian una prodigiosa fuerza interior, sensual en sus mujeres, tan mundanas como elegantes, delicado en los niños, creíble al cien por cien, ajustado en sus gestos, preciso en su narrativa, fascinante en sus angulaciones laterales, impecable en su reconstrucción del ambiente histórico… Personalmente prefiero la dureza de los acabados de Rubinstein frente a la versión un poco más suave que ofrece el segundo entintador, pero en ambos casos García-López se impone con su maestría habitual y vuelve a dejarnos con la boca abierta. Considero que cualquier aficionado que desee entender cómo se dibuja la figura humana debe estudiar con aplicación este poderoso trabajo. Todo está ahí, con sencillez y una apabullante facilidad. No se lo pierdan, pero empiecen por la página 299.
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jueves, 3 de junio de 2010

O'DONELL: UNO DE LOS GRANDES


Hace exactamente un mes, el pasado 3 de mayo, moría uno de los mejores guionistas europeos, Peter O'Donnell. Todos lo recordaremos como padre de Modesty Blaise, un extraordinario personaje femenino. Esta víctima que se niega a serlo, huérfana y refugiada en un campo de concentración, más tarde jefa de una organización mafiosa y finalmente espía a cuenta del gobierno de su graciosa majestad, acompañada siempre por su fiel amigo que no amante Willie Garvin, transita unas aventuras llenas de hallazgos, originales y adultas, con secundarios sorprendentes y constantes lecciones morales.


Tradicionalmente los relatos de espías son espacios ambiguos, donde la frontera entre lo aceptable y lo necesario se cruza sin rubor. No así en Modesty. Sus historias son sexys y ella resulta atractiva tanto por su carácter e independencia como por sus indudables atractivos físicos, por supuesto sólo cuando la dibujaba Holdaway. Pero no hay en ella ambigüedad alguna, desde el principio señala lo que está bien y lo que está mal, como muchos episodios excelentes se encargan de recordarnos. No hay bromas con el asesinato, la prostitución o las drogas. Modesty saltará de un novio a otro con la desenvoltura de una progre enloquecida, pero ahí se acaban las tonterías. Cuando la cosa se pone caliente, se enreda su kongo en el moño, se pone su traje de combate negro y los malos ya pueden echarse a temblar.

Hace años se editaba un DVD con una serie-B que Tarantino había producido sobre el personaje, tan olvidable como la primera y lamentable versión de Losey. Lo mejor de todo era que incluía una entrevista con el venerable O'Donnell, este ancianito que se nos acaba de morir con noventa años. Allí explicaba, por ejemplo, cómo había “conocido” a Modesty, sirviendo en el ejército inglés en un perdido rincón de las montañas persas al final de la segunda guerra mundial. Una desfallecida refugiada se les había aproximado reclamando comida, su decisión y fiera seguridad le cautivaron y así fue cómo imaginó a su personaje, que vería la luz muchos años más tarde, en las páginas del Daily Express en 1962.

Otro momento fascinante en esa entrevista es cuando Peter O'Donnell explica qué episodio de Modesty adaptaría al cine y porqué. Cabe recordar que del primer guión que escribió para Losey sólo sobrevivió una línea. La película fue un fracaso, por supuesto, mientras los comics primero y las novelas después gozaron de una gran respuesta popular. O'Donnell proponía como posible película una de sus novelas. Según explicaba, con cara de jubilado que nunca ha roto un plato, en ella Modesty se enfrentaba a un matón que la derrota. Es más fuerte y más grande que ella, así que no hay nada que hacer. Pero según avanza la trama, la heroína debe volver a luchar con él, en esta ocasión a vida o muerte. Así que debe recurrir a algo que le aporte cierta ventaja. Modesty decide desnudarse y untarse todo el cuerpo de grasa. Si su enemigo no puede agarrarla, no podrá derrotarla. O'Donnell concluía, con una sonrisa pícara, que sin duda el público estaría interesado en contemplar cómo Modesty se preparaba para la batalla.

Modesty Blaise de Peter O'Donell y Jim Holdaway, edita Planeta deAgostini
Bromas aparte, Modesty Blaise es uno de los más grandes personajes de comics de todos los tiempos. Sus historias están perfectamente escritas, son ingeniosas y trepidantes. Afortunadamente ha sido reeditada recientemente así que todavía resulta sencillo acceder a sus aventuras. Si aún no han tenido oportunidad de leerlas, les envidio profundamente. Recuerdo como si fuera hoy las primeras historias de Modesty que me zampé, en la versión de BuruLan. Todavía puedo sentir la energía que transmitían y la admiración que sentí por aquella mujer tan diferente a las que salían en otros tebeos. Hoy se mantiene tan fascinante y original como entonces.
Donde quiera que esté, ¡gracias maestro O'Donnell!
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