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viernes, 23 de octubre de 2020

CREDO. ROSE WILDER LANE FEMINISTA LIBERTARIA de PETER BAGGE

Credo Rose Wilder Lane feminista libertaria de Beter Bagge edita La Cupula

La Cúpula. Barcelona, 2019.
124 páginas, 17 euros.



MUJERES LIBRES
Desde que abandonara “Odio”, la serie con la que se hizo popular en los noventa, Peter Bagge se ha dedicado a narrar las vidas de algunas mujeres realmente interesantes.


Y no demasiado conocidas. O, al menos, no son las mismas que aparecen repetidamente en esos libros para niñas empoderadas que colonizan las librerías infantiles. Cierto es que algunas de esas biografías están bien. Sobre todo las de la brillante Pénélope Bagieu, que recientemente presentó California Dreamin”. Da la sensación de que preparaba una de sus breves historietas para “Valerosas” sobre Mama Cash, una de las cantantes de The Mamas & the Papas. Y que se enamoró del material y lo dejó crecer hasta que se convirtió en una novela gráfica. Su dibujo mantiene la fuerza habitual y, como siempre, narra con fluidez y desparpajo. Si acaso, toda la parte de psicodelia y adicciones varias resulta un poco cansina, pero en general es muy recomendable.

Volviendo a Bagge, es justo reconocer sus esfuerzos documentando personajes controvertidos y que requieren de una laboriosa investigación. En algunos casos ese trabajo se concreta en obras tan redondas como su cómic sobre Margaret Sanger. En cambio sus aproximaciones a Zora Neale Hurston o a Rose Wilder Lane son más irregulares, pero no perderán el tiempo si las leen. Al contrario, están llenas de información sorprendente y amena. Lo que ocurre es que en ocasiones es tal la cantidad de personajes y hechos que se incluyen que la narración se resiente.

Credo Rose Wilder Lane feminista libertaria de Beter Bagge edita La Cupula comic viñeta

En el caso de Rose Wilder Lane la sensación es agridulce. Por un lado abruma el caudal de referencias históricas, con hechos como la hambruna soviética o la masacre armenia despachados en pocas viñetas. Por otro, esa misma velocidad acaba desequilibrando una obra que transmite cierta sensación de urgencia. Bagge tiene mucho que contar pero no dispone del espacio suficiente. Los pasajes más cotidianos, con la protagonista discutiendo con su madre, sus novios o sus amigas, están entre lo mejor de un torrente vital que las viñetas apenas consiguen contener. Por cierto, la protagonista es la hija de Laura Ingells. Ese nombre evoca inmediatamente la serie que en los setenta rellenó no pocas tardes de domingo: “La casa de la pradera”. Un culebrón que primero fue novela para transformarse mucho más tarde en ficción televisiva. En el apartado de notas se incluye una foto del padre real de Laura y el de la tele, el peludo Michael Landon. Como suele decirse, cualquiera parecido con la realidad es mera coincidencia. Bagge explora muy bien la relación de la heroína con su madre, que le pasó sus novelas autobiográficas donde contaba su infancia en la durísima frontera americana. Rose corregía los manuscritos y Leer más...

viernes, 7 de junio de 2019

CÓMO TRATÉ DE SER UNA BUENA PERSONA de ULLI LUST

Cómo traté de ser una buena persona de Ulli Lust Comic novela gráfica La Cúpula
La Cúpula, 2019
370 páginas. 31 euros

GEORG Y KIM
Una novela gráfica excepcional que aborda un tema clásico de forma novedosa. ¿Puede una mujer amar a dos hombres a la vez y conseguir que esa relación funcione?


En realidad el trabajo de Ulli Lust es mucho más, una reflexión de largo alcance sobre las relaciones interpersonales en la modernidad. Pero también puede resumirse como una actualización de “Jules et Jim”. Cansados de la pareja y la familia tradicionales oímos constantes voces que proclaman las virtudes de los nuevos modelos de convivencia. Sin discutir su posibilidad tan solo esperamos que la dureza crítica con que se juzgan los defectos de los paradigmas clásicos se aplique también a las nuevas fórmulas. Lust lo hace.

Primero debo indicar que cuenta con un buen dibujo y una narrativa muy efectivas. Conoce el medio y utiliza bien sus humildes herramientas. Su labor como ilustradora salta a un primer plano con esas imágenes que salpican el libro, apuntes del natural que anclan el relato en esa realidad que se desea describir. En teoría nos encontramos frente a un relato autobiográfico y desde luego lo parece. Emplea muy bien la segunda tinta y nada hay que reprochar a los aspectos formales del producto, con unos acabados que en ocasiones me recuerdan lo mejor del primer Crumb.


El argumento no solo es sólido, también interesante, instructivo y emocionante.
Lo primero que descubrimos es que el hijo de la protagonista vive con sus padres, los abuelos del niño.
Lo segundo que no hay padre y que ella convive con un actor mientras prepara las pruebas para acceder a los estudios de Bellas Artes.
Lo tercero que su novio actual es un poco especial y tras una etapa de pasión inicial no siente ya interés sexual alguno por la heroína. Así que ella decide, de común acuerdo con su compañero, buscarse un amante que la satisfaga en el plano físico, ya que el espiritual lo tiene cubierto.
Así es como entra en contacto con Kim, un africano que sabrá cómo complacerla.

Viñeta Cómo traté de ser una buena persona de Ulli Lust Comic novela gráfica La Cúpula
Hasta aquí todo normal. Si un español hubiera escrito este guión nos explicaría lo felices que vivirían los tres juntos y hasta es posible que Kim y Georg llegaran a entenderse para rematar el éxtasis amoroso y las posibilidades combinatorias de los tres humanos, ahora más allá de los géneros.

Afortunadamente Ulli Lust es austriaca y lo que nos cuenta es algo más complejo.

Primero describe muy bien la culpabilidad que siente la madre frente al niño que se cría con sus padres- Ella ha tomado la decisión de seguir con su vida, ya que tuvo al hijo muy joven, pero eso no deja de atormentarla. No todo el rato ya que a menudo es despreocupada y persigue su propio placer olvidando los sentimientos del crío. Todo eso se explica de forma matizada y resulta muy interesante. Lo mismo los papeles que atribuye a los dos novios. El enrollado actor no puede evitar ciertos celos cuando la ve con el atractivo y joven africano. Al mismo tiempo, con todas sus neuras, no deja de querer a la protagonista y de preocuparse por ella y lleva lo de la “pareja abierta” con mucha dignidad. El novio africano es sin duda el mejor construido. Cuando descubre que ella lo comparte con otro se desencaja en una serie de maravillosas viñetas: “¡Es alucinante!”. Se cuenta muy bien cómo se esfuerza por adaptarse a las nuevas costumbres y su lucha interior, cómo se debate entre imitar los comportamientos de sus compañeros africanos y lo que él siente que debe hacer. Enternecedoras las viñetas en que le pide a ella que no deje al otro novio, al que ha conocido y considera encantador.

El verdadero clímax del relato se alcanza en un final perfecto, cuando las contradicciones del joven negro estallan de forma violenta. Ella va a verle a la cárcel y ahí nos encontramos con una escena impresionante y que yo recomendaría a cualquiera que desee entender el fenómeno de la violencia familiar. Un policía le explica a ella que no permiten que las parejas vean a sus maltratadores ya que después suelen retirar la denuncia. Cuando él termina de hablar ella emite un lacónico “Quiero retirar mi denuncia”. En unas pocas páginas asistimos al drama del amor que lleva de la pasión a los celos en una espiral sin posible solución. Luego la vida sigue, con suerte. Una gran novela gráfica que no deberían perderse.



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viernes, 7 de diciembre de 2018

REY CARBÓN de MAX

Rey Carbón de Max, Ediciones La Cúpula
Ediciones La Cúpula, 2018.
160 páginas, 16,90 euros


¡SOY MINERO!


Nueva entrega de Max, en la línea de sus últimas obras. En este caso la excusa para sus devaneos gráficos es un viejo cuento griego sobre el origen de la pintura.


Me llama la atención que haya coincidido en su título con el elegido por un creador que se encuentra en sus antípodas. Mark Schultz llevaba años publicando recopilatorios con sus pulidos dibujos en Flesk bajo el prosaico rótulo de “Dibujos varios”. Cuando llegó al quinto volumen decidió cambiar y optó por “Carbón”.

Lo explicaba recordando que era el elemento que formaba parte de muchas de sus herramientas, tinta, lápiz, carboncillo… Si es negro, seguramente llevará carbón.

Carbon Mark Schultz - Flesk
Además, es el componente clave de la vida sobre la tierra, lo que lo mantiene todo unido ¡Y además es un nombre muy chulo! El material que Schultz agrupa en “Carbon” no podría ser más lejano al que encontramos en el “Rey Carbón” de Max. El primero es clásico y realista, el segundo poético y despojado.

Uno nos transporta a los mundos de la aventura y los grandes relatos, el otro a un desierto helado donde reina el ascetismo y el dibujo se conforma con ser, sin necesidad de contar. Curiosamente ambos fabrican esos universos tan enfrentados con materiales similares: el grafito, la tinta y sus huellas sobre el papel.

El cuento que Max emplea en el centro de su obra ha sido comentado y citado por numerosos autores, es una de las fábulas más populares sobre el inicio del arte. En una publicación denominada Comercial de la pintura el brillante Ángel González (el poeta no, el otro) le dedicaba un artículo titulado “A propósito de algunos cuentos sobre pintura entre los antiguos” (1984). En él pasaba revista no solo a la versión de la que parte Max sino a cuentos similares y hasta a atribuciones diversas de la misma historia.

El rey carbón de Max, Ediciones La Cúpula - comic
Se consideraba que aquella despedida entre los amantes era el origen no del dibujo sino de la cerámica. Y que lo que había hecho ella era modelar a su amor en lugar de trazar su retrato sobre la pared. González también citaba una de las interpretaciones más famosas de un cuento similar, el de las tres líneas a cargo de Gombrich. Como saben esa historia se consideraba una alusión a la destreza, al virtuosismo, hasta que el historiador del arte lo relacionó con los secretos de los pintores para crear la ilusión de volumen. Tendríamos la sombra, la zona de luz y la tercera línea sería el brillo, la parte cegadora. Luego González pasaba a reflexionar sobre el concepto y el trazo, la línea y el diseño y todos esos matices que suelen manejarse en el mundo del dibujo. Concluía con un apunte sobre la luz y la sombra aplicado a la moralidad. La línea correcta separaría lo bueno de lo malo. Zip!

Hay algo de todo eso en el “Rey Carbón”. Vuelve a aparecer la urraca que ha acompañado los últimos trabajos del dibujante, una especie de yeti blanco y narigudo y otro personaje negro. La línea se estiliza hasta la perfección en los contornos y se duplica con insistencia en tramas muy regulares. Hacia el final ya nada queda del argumento.

El autor se deja ir y los rallados invaden las planchas sin intención narrativa alguna, tan solo dibujos hablando con dibujos. Hay una transformación en la que se nos recuerda la importante presencia del carbón en las modernas revoluciones industriales, pero al fin y al cabo todo son trazos en la pared, parece decir Max. Creo que tras muchos años transitando los mundos del cómic y la ilustración el autor ha decidido que lo que le gusta es acumular dibujos. Si luego esos conjuntos de imágenes fascinantes acaban construyendo una narración coherente bien. Y si no, también.



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viernes, 22 de junio de 2018

COMIC NOVEDADES MODERNAS Y ROMPEDORAS

DELIRIOS INDIS
Constantemente llegan a las librerías tebeos que intentan saltarse todas las normas preestablecidas, obras arriesgadas donde ya sabemos que nada de lo que nos espera es lo habitual y en las que la transgresión se convierte en la única regla a seguir.

viñeta de unreal city de Bryant comic moderno experimental

Recientemente leía dos: una editada por La Cúpula, que no casualmente recuerda y mucho al trabajo de Daniel Clowes; y otra a cargo de Autsaider, que lucha denodadamente por alcanzar el primer puesto en el ranking de editoriales rompedoras y modernas. Aunque la pelea es dura. A nadie le interesa hoy en día publicar comics normalitos. Los que molan son esos engendros con dibujitos cutres que con un poco de suerte consiguen que aparezcas en algún programa cultural de la tele. En fin, ya saben que en general no soy un fan de los tebeos para universitarios. Pero no todos los experimentos son sonoros fracasos. Algunos son curiosos y otros hasta interesantes. Como en los casos que nos ocupan.

El método Gemini de Magius, edita Autsaider comic
El método Gemini de Magius
Autsaider Comics, 2018.
216 páginas, 21 euros.

Comienzo por Autsaider, que lanza una historia de gangsters con un aire irreprimiblemente ochentero. Y no hablo de la ambientación de la historia, en ese Nueva York que parece sacado de una peli de Brian de Palma. Me refiero al grafismo, con todo el descaro de ciertos dibujantes underground y algunos formalismos que no desencajarían en cualquier publicación de la movida. No me extraña que Martí, el de Taxista, lo haya recomendado.

En El método Gemini lo mejor y lo peor es el dibujo. Me gusta su paleta reducida y la brutalidad de sus protagonistas, me gustan las limitaciones del dibujante y cómo se sobrepone a ellas. El problema es que no lo consigue del todo. El listón estaba muy alto. Desde obras maestras como Uno de los nuestros a series excelentes como Los Soprano, el género de mafiosos ha sido muy abordado, desde todas sus posibles aristas sociales, psicológicas o morales. Así que cualquiera que vuelva al tema sabe que debe medirse con auténticos colosos. No nos olvidaremos fácilmente de Tony Soprano o de los miserables interpretados por Joe Pesci.

Magius relata una historia de escalada social, dentro del violento contexto mafioso. Y lo hace con garra y abundante humor negro. Aplaudo su voluntad realista y el trepidante ritmo que imprime a su relato. Pero comete dos errores graves. El primero son los juegos con la estructura narrativa. Una narración lineal debía parecerle sosa así que abundan los saltos espacio-temporales, para desesperación del lector. Ese es un recurso que bien empleado puede ser muy satisfactorio. Pero aquí se une al segundo problema: cuesta diferenciar a los protagonistas. El dibujo tiene, ya lo he dicho, una torpeza simpática. Pero le traiciona en cuanto a afianzar la continuidad de los personajes. En muchos casos no sabemos quién es quién y eso, lógicamente, no ayuda a que nos interesemos por lo que pasa. Buen intento, con momentos muy peculiares como esa estrambótica reivindicación del origen español de la mafia. Como siempre con Autsaider, la edición es perfecta.


Unreal City de D. J. Bryant. edita La Cupula comic moderno experimental
Unreal City de D. J. Bryant
La Cúpula, 2018.
106 páginas, 26,50 euros.

Lo mismo en el caso de La Cúpula. Cuidada presentación para un trabajo sofisticado y muy personal. En la onda del David Lynch más rarito (más cercano a Cabeza borradora que al Hombre elefante, para entendernos) se nos cuentan episodios al borde del delirio onírico, con una inventiva visual muy curiosa y unas chicas muy guapas y sexys y dibujadas con esmero.

Las citas a Clowes son constantes aunque es justo reconocer que el autor va más allá del homenaje y encuentra su propio estilo, elegante y preciso. En Unreal City todo es muy experimental y transgresor, con relaciones profundamente problemáticas, viajes en el tiempo y argumentos circulares pero reconozco que el envoltorio es espectacular y los acabados delicados y muy atractivos. Hipnótico. Tampoco redondo ni especialmente innovador, pero aquí hay un talento digno de ser tenido en cuenta.
Denle una oportunidad.
A los dos.

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viernes, 23 de febrero de 2018

DIAGNÓSTICOS DE AGRIMBAU Y VARELA

Diagnósticos de Agrimbau y Varela - comic sobre locura
La Cúpula, 2018
84 páginas, 16,50 euros.

LA MIRADA ENFERMA


¿Cómo representar la locura, lo que percibe una mente perturbada? Esa es la pregunta que este volumen se esfuerza en contestar. Con curiosos resultados.


Leo en los créditos que ya existía una edición en tapa dura de 2016. Dos años después Diego Agrimbau y Lucas Varela lanzan la versión en rústica. Lo siento, se me escapó la primera. La verdad es que ahora que casi todas las editoriales españolas se han vuelto “indies”, La Cúpula sigue siendo la que, aparentemente, mejor selecciona las marcianadas que publica. No solo por los clásicos alternativos que mantiene en su catálogo, también por algunas incorporaciones con las que nos sorprende de vez en cuando.

Es el caso de Diagnósticos, un libro que trabaja a partir de un concepto claro, desarrollado en un conjunto de relatos tan breves como intensos. Les gustará más o menos pero les aseguro que no tendrán tiempo de aburrirse. La obra se gestó en la famosa Maison des Auteurs de Anguleme donde guionista y dibujante residieron en 2011. Todo parece cuidado, empezando por los separadores, láminas a modo de recortables en las que se nos presentan a los diferentes protagonistas, su vestuario y objetos personales. En el lateral de la página unos títulos a modo de fichas nos guían en la lectura.

El primor visual de los marcadores de sección se extiende al interior de los casos. Puede interesarles o no la dramatización de cada dolencia pero son innegables los esfuerzos de los autores por recrear, por dar forma física a las percepciones alteradas de sus héroes.

En el primer relato partimos de alguien incapaz de organizar los estímulos visuales que recibe. A través de una medicina experimental el mundo va encajando ante sus ojos (y los del lector) pero de una manera disparatada y plagada de errores y desplazamientos. Si esa primera experiencia es brillante y surrealista, la siguiente aun juega más con la participación del espectador. La protagonista se siente atrapada dentro de las viñetas, así que se escapa de ellas y se dedica a pasearse entre planchas, horrorizada ante todos los mirones que la contemplan. Otra historia convierte los sonidos en formas sólidas que permanecen tiempo después de que se haya hecho el silencio. Una enferma que no distingue caras percibe a todo el mundo como iconos dotados de algunas expresiones básicas. Etc.


Diagnósticos de Agrimbau y Varela - comic sobre locura
Todo ello ha sido dibujado con delicados bitonos, con una reducción drástica de la gama tonal que, a pesar de su sencillez, resulta variada y entretenida gracias a las combinaciones que introduce el dibujante.

Todo el álbum va cargado de invenciones en el terreno de la puesta en escena. Muchas son experimentos que ya hemos visto en otras circunstancias. Como la cara gigante que surge camuflada entre las viñetas de dos planchas del primer episodio. O la tridimensionalidad que adoptan las viñetas en “Claustrofobia”. Pero da igual, es agradable comprobar que todavía hay creadores que se esfuerzan por encontrar nuevas formas de representar determinadas situaciones y que no se conforman con los recursos más habituales.

Todo el trabajo en su conjunto constituye una agradable experiencia cuya lectura nos recuerda algo importante: la angustia que padecen aquellos cuya visión de la realidad no coincide con la nuestra, no es “normal”. Verdaderas pesadillas en las que a ninguno de nosotros nos gustaría vivir. Esto sí que es adoptar la mirada del otro.
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viernes, 26 de enero de 2018

ZAP Nº 16: COMIC UNDERGROUND

Zap Comix nº16 comic underground
La Cúpula. Barcelona, 2017
114 páginas. 18 euros.

EL ÚLTIMO ZAP COMIX
En 1968 se publica el primer número de Zap Comix, con historietas firmadas exclusivamente por Robert Crumb. Luego invita a colaborar a algunos de sus amigos: S. Clay Wilson, Gilbert Shelton, Spain Rodriguez, Robert Williams, Victor Moscoso y Rick Griffin. Cuando este último murió en 1991, fue sustituido por Mavrides.


Quince números en casi medio siglo no es una gran producción, pero eso no evitó que la publicación se convirtiera en una de las más influyentes de la historia del comic. Lo fue desde el principio. A Shelton le llegó a Texas, donde gestionaba una head-shop y dibujaba carteles para una sala de conciertos, la Vulcan Gas.
Le sirvió de inspiración para publicar Feds’n’heads comics, un recopilatorio donde ya salían unos héroes cuyas aventuras había empezado a serializar en un periódico universitario local, The Rag. Con su revista se pagó el viaje a California y más tarde una prensa desde la que tiraría millones de ejemplares de sus Freak Brothers. Crumb le invitaría a participar en Zap Comix pero antes el propio Shelton animó a otros autores incipientes como Skip Williamson y Jay Lynch, los recientemente fallecidos creadores de Bijou Funnies, otra de las revistas en las que también participaría Crumb.


  Zap fue la publicación que señaló el inicio “oficial” del underground (sin olvidar ilustres precedentes como “God Nose” de Jaxon o “The adventures of Jesus” de Stack). Se caracterizaba por tres claves que pueden aplicarse a todo el movimiento: una absoluta libertad de expresión, que no evitaba los asuntos espinosos y se saltaba todas las prohibiciones; la propiedad de los autores sobre sus creaciones, sin mediaciones industriales; y una nueva distribución a través de las “head shops”, tiendas para fumetas donde, además de la habitual parafernalia hippie, también se vendían comics.

Zap Comix nº16 comic underground
A esa primera línea de distribución, que más tarde sería sustituida por las librerías especializadas en comics, se sumaba la de los periódicos universitarios, que acogían entre sus páginas las salvajes parodias alternativas. También numerosas páginas de saunas y contactos así como anuncios de estrenos de películas de destape que nos recuerdan que en España tan solo llegamos una década tarde a la famosa libertad sexual. No nos llevaban tanta ventaja, al menos en los USA.

El éxito de Crumb y de Shelton fue rápido, todo lo que ponían en la calle se vendía con facilidad. En ese sentido Zap Comix nunca fue tan popular como otras aventuras editoriales pero todo el grupo inicial permaneció fiel a una propuesta cuyo prestigio no hizo sino crecer con los años. Se juntaban y montaban indigestas jam sessions en las que resultaba difícil distinguir quién había dibujado qué en cada viñeta.

Por otro lado las aproximaciones al medio del heterogéneo grupo de artistas eran muy diversas. Algunos eran más narrativos, como Crumb, Shelton o Spain, también recientemente fallecido, que firman las partes más legibles de este volumen. En el caso de los dos primeros también las más divertidas, cada uno a su estilo. Y luego están los otros, ilustrativos y psicodélicos. Y Clay Wilson, que es como una categoría en sí mismo, más raro que un perro verde. El conjunto es como siempre, extraño y atractivo, el Zap te deja sin palabras. Lleva haciéndolo medio siglo, desafiando la censura y las autolimitaciones, en aumento en un mundo donde prima la corrección política y los espacios para la libertad individual son cada vez menores. El volumen viene con un subtítulo: “el último”. Sinceramente, espero que no sea así y que estos locos gloriosos sigan dando guerra unos cuantos años más.
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viernes, 17 de febrero de 2017

JULIETTE, LOS FANTASMAS REGRESAN EN PRIMAVERA de JOURDY

Ediciones La Cúpula, 2016.
244 páginas, 30 euros.


MILES DE CUERPOS FLOTANTES
Rosalie Blum, el anterior trabajo de la autora francesa Camille Jourdy, fue adaptada al cine en 2015. Ahora nos llega su nueva obra, Juliette.


Aunque la depresiva y lánguida protagonista da título a esta novela gráfica, no se dejen engañar, la narración no se centra en un único personaje sino que salta con alegría de uno a otro, acumulando un nutrido elenco de secundarios. No sólo la hermana y los padres de Juliette, también su aspirante a novio y todo su entorno, ese microuniverso focalizado en un cutre bar de pueblo, con todas las miserias y alegrías habituales en tales antros. Juliette es una obra coral y también anticlimática.

Los héroes no tienen eso que las guías llaman “trayectoria”, tan solo deambulan por el relato intentando meter la pata lo menos posible. Más que de aprendizaje se trata de memoria, de recordar cosas sabidas y olvidadas. Se completan unos recorridos y al final del trayecto se vuelve (o se intenta volver) al punto de partida. En ese sentido el trabajo de Jourdy está lleno de agridulces contradicciones. Necesitamos a alguien pero decidimos pasar de él. Queremos una vida y la contraria. Los padres se odian pero al mismo tiempo se aman. La hermana débil resulta fuerte y decidida y la fuerte está llena de debilidades, o algo así.

El mundo descrito por la autora es el hogar al que se vuelve para intentar encontrar un sentido a la propia vida. Pero cuando los secretos se desvelan lo que queda es el afecto y un autoconocimiento que lleva a la aceptación. La parisina vuelve a París y los pueblerinos se quedan en el pueblo y todo es como debería.
Jourdy no sólo escribe con cariño sobre las acciones de sus personajes, también los dibuja con ternura. Su grafismo es contenido y acogedor, con una aproximación casi naif que delata el amor que siente por esos desgraciados. Sus vidas, supuestamente provincianas y desprovistas de interés, se muestran llenas de color y pasión. Las ilustraciones sin línea que salpican el álbum intentan completar ese mural de sensaciones que va levantando la historia, aportan matices y detalles, redondeando nuestra visión del conjunto.

Y todo ello teñido con un humor y una socarronería que engrasan a la perfección la lectura de una narración muy bien desarrollada. El amante que se disfraza para complacer a su querida, la madre artista, el borracho poeta y romántico, todo el repertorio de personajes es peculiar y diferenciado, pero no excéntrico, no se trata de acumular chiflados y brindarnos un circo donde nadie puede reconocerse. Al contrario, sus creaciones son reales, nos sentimos próximos a sus muy cotidianas tragedias: los divorcios, la inminencia del Alzheimer, el olvido y la muerte, el fin del amor, el sinsentido de la vida. Jourdy aborda temas muy profundos. Pero lo hace con sus pequeños dibujos y con un tono ligero y casi casual que nos transporta a un mundo que, sin ser perfecto ni mucho menos, resulta acogedor y familiar. Y nos gustaría quedarnos en él. Puede ser triste y zafio, pero también tierno y tremendamente humano.


Entrevista a Camille Jourdy from videos laletra on Vimeo.
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viernes, 7 de octubre de 2016

MARÍA LLORÓ SOBRE LOS PIES DE JESUS de BROWN

María lloró sobre los pies de Jesús de Chester Brown, edita La Cupula
La Cúpula. Barcelona, 2016.
272 páginas. 17,90 euros

SANTAS Y PUTAS


Si en su último libro Chester Brown contaba su experiencia con las putas y explicaba que no le provocaba ningún problema moral obtener sexo a cambio de dinero, aquí va un paso más allá.


En el epílogo se define como cristiano (aunque de una clase muy particular) y argumenta que Jesús defendió siempre a las rameras, que muy probablemente María, su madre, ejerció la prostitución y que sólo a posteriori se impusieron sobre su doctrina original otras ideas más conservadoras y tradicionales, menos permisivas con “el oficio más viejo del mundo”.
Obviamente todo el asunto sigue en discusión, hoy ya no bajo el prisma de la decencia y la contención sexual, sino desde la dialéctica del abuso de poder y de la imposición de unos comportamientos a partir de la fuerza, una variante más de la violencia machista que como tal debe ser erradicada. Brown, como acostumbra, va a su aire.

Es imprescindible leer su obra anterior, Pagando por ello, para comprender en qué mundo estamos. Su visión se circunscribía a un espacio muy reducido donde, por supuesto, no cabía la trata de blancas. Digamos que hablaba de la prostitución como una decisión personal, no forzada, lo cual reducía la actividad a una relación entre adultos en la que había un intercambio de dinero y servicios. Atendiendo a esos simples parámetros el autor adoptaba una posición moral que consistía en considerar ese trabajo como la cosa más normal del mundo, algo que solo puede molestar a los extremistas religiosos o a reprimidos con ganas de fastidiarle la vida a los demás. De hecho confesaba mantener una relación estable con una exprostituta.

Ahora va un paso más allá. Su nuevo libro es lo que llamaríamos un ensayo gráfico. Tiene una tesis y la explica desarrollándola en pequeños relatos. Las historias son fragmentos de la Biblia, algunos tan populares como el de Job, lo que sucedió entre Caín y Abel o entre David y Betsabé o la parábola del hijo pródigo, entre otras. Aunque el protagonismo de las fulanas propicia la parte más escandalosa del volumen, en realidad su discurso es algo más amplio, no afecta solo a la moral sexual y tiene que ver con lo que se supone que Dios espera de nosotros.

María lloró sobre los pies de Jesús de Chester Brown, edita La Cupula - novela gráfica - Biblia
El trabajo de Brown tiene la gran virtud de recordarnos algo que ya sospechábamos: la Biblia no es un libro más. Y su grandeza se aprecia en cada nueva interpretación. El autor toma los textos originales y los lleva a su terreno enfatizando aquello que considera probado. En esencia, que la parte del cristianismo que insiste en unos determinados comportamientos, que predica la moderación y la contención y que señala al pecador como culpable, indigno a los ojos del Señor, no se corresponde con la lectura de Brown. Al contrario, quienes desobedecen los dictados del Altísimo son premiados, el hijo pródigo es bienvenido no porque se arrepienta sino porque se lo pasó ¡de puta madre! En el sentido más literal de la expresión. David peca al encamarse con Betsabé, pero ella es libre de hacerlo ya que su marido no la satisface. Etc.

Se equivocaría quien se escandalizase con este trabajo y lo considerase blasfemo o antirreligioso. El propio autor se confiesa ya no solo cristiano, como he comentado, sino religioso. Pero es que su prodigioso dibujo transmite siempre la misma idea, con esos hombrecitos contemplados desde un lugar muy elevado, tan frágiles y tiernos al tiempo. La vida es fugaz y no podemos perder el tiempo con bobadas, conviene disfrutar de las pocas diversiones que la existencia pone a nuestra disposición. Para él el sexo entre adultos es siempre placentero, una bendición que debe ser tratada casi como un acto sagrado. Y ese es el mensaje que encuentra en La Biblia. La recompensa es para los vividores, Dios no ama a los sosos.

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viernes, 26 de junio de 2015

¡OH, DIABÓLICA FICCIÓN! de MAX

¡Oh diabólica ficción! de Max, edita La Cupula
La Cúpula. 2015.
116 páginas, 20 euros.

UNA URRACA Y UNA BOMBILLA


Historietas protagonizadas por una urraca que sirve como metáfora de la creación, la inspiración. 

Esta es la idea de la que partió Max, que dio origen a una serie para un periódico nacional. También apareció en otros medios y ahora se nos presenta agrupada en un atractivo tomo.


Los creadores que cargan con una trayectoria tan prolongada como empieza a ser la de Max, suelen enfrentarse a un horroroso reproche: “lo de antes me gustaba más”. En su caso, la sombra de su personaje Peter Punk lo persiguió durante años. Pero el autor expresó claramente su voluntad de reinventarse y, saltando del campo de la ilustración al comic y viceversa, ha ido firmando diversas obras en las que algunos aspectos de su grafismo se mantenían perfectamente reconocibles (aunque también su dibujo evolucionaba), pero los argumentos y los protagonistas venían y se iban.

Conocimos sueños prolongados, las ensoñaciones de Bardín y el ensimismamiento de Vapor, donde por cierto ya salía la urraca en un sentido homenaje a Velázquez. Yo no he aplaudido todas las iniciativas de Max pero sí admiro la serenidad y determinación con que desarrolla su carrera. Decidido a practicar un comic más sofisticado, más profundo sin por ello abandonar la calidad del dibujo ni perder de vista lo popular, él sigue con sus pruebas, caracterizadas por un grafismo amable y concentrado en disquisiciones filosóficas, a veces divertidas, otras agrias y siempre personales.

¡Oh diabólica ficción! de Max, edita La Cupula
Diría que esta su última entrega tiene una virtud, como es la brevedad. Obligado como estaba por las limitaciones de los formatos donde se publicaron estas entregas, las historias apenas superan las dos planchas. Son en muchos casos gags, ideas felices o recursos para salir del paso. Como el protagonista es una suerte de “muso” eso le da pie para constantes reflexiones sobre el acto mismo de la creación, sobre las ideas y su actualización, sobre los géneros y los temas. Y eso aporta un feliz extra al conjunto, casi vemos el cerebro del autor en acción, empleando todos los recursos posibles para dar con algún nuevo episodio. Hasta usa el viejo truco de los diversos estilos de dibujo, que completan las dos páginas y ya está. Claro que había que hacerlo con su estilo para que funcionara de verdad.

A estas alturas poco puedo añadir sobre el dibujo de Max. Es tan despojado como encantador y vital. Viene acompañado por sus colores más familiares, como esos azules apagados, sus grises y sus rojos anaranjados. Aunque creo que ha ganado algo de luminosidad respecto a anteriores entregas, o eso me parece. La estructura de página es muy variada y apenas se permite dos episodios con la misma base de viñetas, lo que resulta muy entretenido para el lector. Obviamente, en un compendio como este siempre hay episodios mejores y peores. Pero Max se asegura de introducir una buena dosis de poesía y sorpresa en su trabajo y muchas planchas son dignas de mención. No la primera, esa noche 1001 reproducida a un formato ilegible para topos como yo. Y encima con unos enormes márgenes que parecen decir “no lo ponemos más grande por fastidiar”.

En fin, el episodio de la bombilla es encantador. Los dos. Y el de las estrellas. Aquellos en que sale el sobrino también funcionan. El de la urraca mirando al mar es espectacular. Siento debilidad por el de la sombra y el fantasma. Y, por supuesto, el de las nubes. Hay para entretenerse un buen rato y sin duda es de lo mejor que ha publicado Max en años. En mi opinión.
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viernes, 17 de abril de 2015

LOS TALBOT DE NUEVO EN LAS LIBRERÍAS

Se ha publicado el tercer tomo de la serie Grandville, de Bryan Talbot, coincidiendo en las librerías con otro trabajo suyo realizado en colaboración con su mujer Mary.


Sally Heathcote - Sufragista de Mary Talbot, kate Charlesworth y Bryan Talbot edita La Cúpula, voto feminista mujeresMary M. Talbot, Kate Charlesworth y Bryan Talbot
Sally Heathcote. Sufragista.
La cúpula, 2015.
175 páginas, 22,90 euros.

Ya habían trabajado juntos antes en aquella excelente "La niña de sus ojos", revisión de las relaciones entre Joyce y su hija, allí Bryan ponía el dibujo y echaba una mano con el argumento.

Aquí la cosa ha estado más repartida. Aparentemente se han buscado una dibujante, Kate Charlesworth, y el matrimonio Talbot se ha concentrado en el guión. Mary Talbot es una especialista en asuntos de género así que aquí está en su salsa.

Se cuenta la historia de una sufragista ficticia, pero que sirve como excusa para ofrecer un panorama completo de la lucha de las mujeres por el voto en Inglaterra. 


Sólo por el tema merece la pena adquirir esta obra ya que va cargada de datos interesantes y no tan conocidos. Sorprende la resistencia del gobierno a modificar situaciones que a día de hoy nos resultan inconcebibles. También la implicación de mujeres respetables en la causa y sus colisiones con otros movimientos obreros, que entendían la lucha de clases pero no la de la mujer.

Por supuesto llaman la atención algunos de los procedimientos para hacerse oír, cercanos al terrorismo y que constituyen el hueso moral que la obra mordisquea una y otra vez. Ante ciertas injusticias ¿dónde están los límites de la protesta? Es difícil de determinar, sobre todo tras leer los pasajes dedicados a las huelgas de hambre de las sufragistas encarceladas, huelgas que concluían con su alimentación forzosa. Y no a través de un pinchacito como ahora, sino al estilo oca-paté: embudo y tubo hasta el estómago. El procedimiento era realmente repugnante.

Si el interés histórico del proyecto es indudable no lo son tanto sus valores narrativos. Se pasean demasiados personajes a los que no siempre es sencillo reconocer. Entran y salen señoras enfrentadas unas con otras en las diferentes corrientes partidistas y en ocasiones las peripecias vitales de la protagonista se desdibujan. Son muy de agradecer los pasajes en que acude a los mítines, la encarcelan o se echa novio, anécdotas concretas donde podemos situarnos con facilidad. Pero cuando representantes de diversas tendencias se ponen a discutir la atención se dispersa y continuar con la lectura se hace muy cuesta arriba.

Grandville 3 - Bete Noire de Bryan Talbot, edita Astiberri, asesinatos, pintura steampunk
Bryan Talbot
Grandville. Bete Noire.
Astiberri, 2015.
96 páginas, 16 euros.

Quienes hayan leído los dos primeros capítulos de Grandville ya saben que eso no ocurre en esta serie de animales parlantes, que alcanza su tercer episodio, y el cuarto.


Aquí Bryan Talbot es el absoluto rey de la fiesta y vuelve a demostrar su maestría. Como siempre, hay que sobreponerse al color, muy oscuro y cargado de brillos pero que, en cuanto comienza la lectura, pasa completamente desapercibido.

Nuevamente el inspector Le Brock debe viajar a París para resolver un caso que esta vez tiene como protagonista el mundo de la pintura. Varios artistas son asesinados y eso facilita una excusa para que Talbot nos dé su versión de unas vanguardias fin de siglo que ven cómo su momento pasa y están a punto de ser sustituidas por una nueva generación de pintores ¡abstractos!

De fondo subyace una amenaza dirigida por una malévola tortuga y sus amigos ricachos. Hay romance, comentarios sociales, se habla de pintura y de política y todo resulta chic y sofisticado, muy parisino, con esposas casquivanas incluidas. Talbot sigue salpimentando el fondo con personajes populares, que suelen adoptar roles sorprendentes. La estructura del guión es tan precisa y eficaz como acostumbra, una deliciosa pieza de relojería.

Sólo puedo ponerle una pega y es ese epílogo en el que explica el advenimiento de la pintura moderna como una conspiración capitalista. Al poner fin al realismo, se acabó la crítica a los poderosos, que fue sustituida por unas imágenes impopulares y que nadie aceptaba ni entendía. Talbot sostiene que la C.I.A. pagó a críticos y estudiosos y reservó espacios publicitarios para apoyar unas corrientes que sólo buscaban eliminar cualquier elemento combativo de la esfera artística.
El argumento es tan demencial que no necesita mayor comentario. Quizás él prefiera el realismo socialista. Por otro lado, cualquiera que oiga hablar a la mayoría de los creadores contemporáneos, lo único que escuchará será una sarta constante de ataques a las sociedades que los cobijan, empezando por figuras tan populares y bien remuneradas como el insufrible Banksy.

En cuanto al famoso problema entre Rivera y Rockefeller, que él califica como “vandalismo cultural”, creo que si el millonario pagaba todos los gastos, estaba en su derecho de decidir la decoración de su vestíbulo. Yo tampoco hubiera dejado entrar a en mi casa.
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viernes, 3 de octubre de 2014

DERECHO A LA FELICIDAD: LA MUJER REBELDE de BAGGE

La mujer rebelde, la historia de Margaret Sanger por Peter Bagge, edita la Cupula, sexo, aborto, feministas
La Cúpula, 2014

EL DERECHO A LA FELICIDAD


La Declaración de Independencia de los Estados Unidos define como “derechos alienables” la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Bagge dibuja la biografía de una defensora de esos derechos, con un tono que oscila entre la épica y la comedia.


Hace ya tiempo que demostró que es el heredero natural y mejor dotado de la primera generación underground. No imita el estilo ni los temas de quienes le precedieron, pero comparte con ellos una libertad absoluta a la hora de elegir y plantear los asuntos que aborda en sus historietas. Si antes nos había sorprendido con un conjunto de ensayos sobre temas diversos para una revista libertaria, ahora le hinca el diente a una feminista de vida controvertida.

Según explica el propio autor le interesaba la discusión generada en torno a Margaret Sanger, cómo era atacada desde una orilla política como racista y desde la otra como “inventora del aborto”. Bagge demuestra que según su propia investigación gran parte de las declaraciones que se atribuyen a Sanger o bien no son suyas o bien han sido sacadas de contexto para distorsionar su pensamiento y caricaturizarla. En ese sentido resulta fascinante el personaje poliédrico que nos desvela esta biografía gráfica, admirable en su determinación pero tremendamente humano en sus debilidades y sus excesos, que no son pocos. También se agradece el completo apéndice que nos permite contextualizar los protagonistas y hechos que van apareciendo a lo largo de la densa historia.

Bagge relata la vida real de una de aquellas feministas de finales del XIX, una heroína social que hubo de sobreponerse a sus propias dificultades y prejuicios y se dedicó a mejorar las condiciones existenciales de las mujeres, incluyendo el control de natalidad. Sin él, estaban sujetas a los vaivenes de la biología por no decir que a los caprichos de sus maridos. Bagge no nos ahorra descripciones cruentas de abortos y partos practicados en las peores condiciones higiénicas. Esa lucha para introducir cambios supone por un lado un reconocimiento del progreso tecnológico. Se habla de importar condones y otros mecanismos y de los primeros pasos en el desarrollo de las píldoras anticonceptivas, como ahora mencionaríamos lo más novedoso en tecnología, con esperanza, respeto y temor.

La mujer rebelde, la historia de Margaret Sanger por Peter Bagge, edita la Cupula, feminismo, aborto
También supone forzar los límites de la libertad de expresión. Aunque la heroína desafía a no pocos alcaldes, policías y gobernadores, en muchos casos esa lucha tiene más de juego que de verdadero enfrentamiento, con las diversas fuerzas en conflicto tensando la cuerda y buscando la complicidad de la prensa. Como verdadera luchadora moderna Sanger es muy consciente del peso de la opinión pública en todo proceso de cambio, así que gran parte de su labor consiste en escribir manifiestos y publicar panfletos desde los que explica sus posiciones. Por supuesto, al llevarle su preocupación social hacia un ámbito tan personal como el de la sexualidad los problemas aumentan. No sólo pisó territorios nuevos desde un punto científico, también moral o ético. Ese derecho a la felicidad podía ser fácilmente acusado de inmoralidad, pero eso no la detuvo.

Aquí es donde el tebeo realmente demuestra su calidad. Más allá de lo interesantes que son todos los hechos que se nos cuentan, admira la capacidad de Bagge para construir un personaje, una Margaret ególatra, divertida y deslenguada que nos atrapa desde su primera aparición. Si su lucha política es apasionante, su trayectoria vital, sus relaciones sentimentales lo son aún más. Su curiosidad, su optimismo, su capacidad para meterse en jardines donde nadie le mandaba entrar son tan admirables como tronchantes en ocasiones. Para recordar la conferencia que da a las chicas del Ku-Kux-Klan, con la gran pregunta “¿Qué es la vagina?” o su disparatada charla con el sexólogo Ellis, que también concluye con brillantez: “¿Quiere que haga pis para usted?”. “Sí, se lo ruego” es la respuesta del terapeuta. Eran otros tiempos, sin duda.

Que no les asuste el distorsionado dibujo ni la densidad de los textos. Todo resulta interesante y está narrado a la perfección. A pesar de su aparente ligereza es una obra mayor que no deberían perderse.

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viernes, 23 de noviembre de 2012

LA NIÑA DE SUS OJOS de M. & B. Talbot

"La niña de sus ojos" Mary & Bryan Talbot. Edita La Cúpula
La Cúpula. Barcelona, 2012.
104 páginas, 18 euros


HIJAS DE PAPÁ

Mientras esperamos pacientemente la publicación de Grandville, su saga “Steampunk” que ya alcanza el tercer volumen, Talbot nos sorprende con una pequeña joya de carácter autobiográfico.


Estos días en que celebramos la concesión del Premio Nacional de Comic a Alfonso Zapico, esta obra de Bryan Talbot y su mujer Mary viene a rellenar ciertos aspectos que el asturiano no pudo alcanzar en su monumental trabajo sobre Joyce. Si en Dublinés se nos explicaba cómo la hija de Joyce había acabado internada en un psiquiátrico, aquí los autores se centran en esa historia y es Joyce el que acaba convertido casi en un personaje secundario.

Mary Talbot es una experta en las cuestiones de género en la literatura y los medios de masas pero el volumen no se queda en la biografía de Lucia Joyce. También nos explica la relación de su autora, Mary, con su padre, un conocido experto en Joyce. Quien con estos antecedentes espere un árido tratado feminista, que reivindique la creatividad de la hija de Joyce y denuncie el autoritarismo falocrático del Sr. Atherton, se sentirá decepcionado.

La niña de sus ojos de M & B Talbot. Edita La Cúpula
Por el lado de Joyce, más de lo mismo. Como Zapico ya había apuntado el creador irlandés se consideraba poco menos que el centro del universo, así que no nos extraña que permaneciera ciego frente a los deseos
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viernes, 5 de octubre de 2012

TODO EL MUNDO ES IMBÉCIL MENOS YO Y... PETER BAGGE

Todo el mundo es imbécil menos yo y... de Peter Bagge. Editorial La Cupula
La Cúpula, 2012.
122 páginas, 19 Euros.


LIBERALES LIBERTARIOS

Cuando empezábamos a pensar que el creador de Buddy Bradley había perdido su chispa nos sorprende con un álbum cómicamente instructivo. Peter Bagge consiguió una sólida reputación en los noventa como digno sucesor de la primera oleada underground. Los “hijos” de Shelton, Crumb y compañía se caracterizaban en general por ser más serios y tétricos que quienes los precedieron. De Burns a Clowes el panorama alternativo exhibía un humor demasiado intelectual y con una clara inclinación hacia lo negro. Hasta que llegó Bagge, demostrando con su serie Odio que se podía hacer crítica social sin dejar de ser tremendamente divertido. Su protagonista Buddy era el espejo distorsionado donde se reflejaban las realidades menos glamurosas de América, un país que se nos mostraba lleno de contradicciones y problemas culturales, laborales y sexuales. Había muy poca autocomplacencia en Bagge y así continuó a lo largo de infinitos volúmenes. 


Últimamente su fórmula parecía repetitiva y agotada. Con una tendencia a los diálogos profusos que no ha disminuido con los años, el creador nunca nos brindaba un trabajo menor pero tampoco parecía capaz de salir de sus mundos suburbanos y siempre un pelín cutres. Pero con este recopilatorio demuestra que sigue teniendo una mirada muy afilada y que es capaz de pensar más allá de convenciones y lugares comunes. El mayor problema del volumen es la habitual abundancia de textos. Eso, unido a un formato quizás algo pequeño, acarrea ciertas dificultades de lectura. No intenten zampárselo de un tirón sino en pequeñas dosis y con ganas. Esta es la sabia recomendación que me hizo mi amigo Ramón F. Pérez, que fue quien me señaló esta obra que yo había dejado pasar.

Este conjunto de historietas se publicó inicialmente en la revista Reason y no ocultan su origen periodístico. Son como reportajes o pequeños ensayos sobre temas variados que pueden interesar al público americano. Como español evidentemente algunos me resultan más cercanos que otros. Pero todos tienen su miga. La única alusión a España marca el tono. Bagge observa en una convención de comics varias cosas que llaman su atención: su anfitrión le invita a un porro por la calle, la pornografía se vende al lado de las revistas infantiles… En todos los casos pregunta sobre la legalidad de tales situaciones. La respuesta que recibe es que nada de eso es legal pero a nadie le importa, más o menos. Frente a ese mirar hacia otro lado, su visión del interior de la política estadounidense es un continuo debate. Bandos que apoyan una postura, grupos que defienden la contraria y en medio Bagge, intentando mantener sus posiciones liberales.

El derecho a tener un bazooka... de Peter Bagge. Editorial La Cupula


Como se sabe hay un grave problema de traducción con la palabra “liberal” según se emplee a un lado u otro del Atlántico. En Estados Unidos es más o menos el equivalente de nuestros progres. Cuando nos venimos a este lado del charco, “liberal” era el término con el que se insultaba a Esperanza Aguirre y lo más cercano al infierno es ser un “neoliberal”. Quizás eso explique que en la traducción de estas historietas se emplee el término “libertario” en lugar de “liberal”. Pero el fondo sigue siendo el mismo. Básicamente un liberal defiende la libertad, especialmente las libertades individuales. Y cree, como Reagan que “el estado no es la solución, es el problema”. Por tanto se trata de mantener la mayor cantidad posible de espacios privados, al margen del estado. Esta visión se traduce en muy poca doctrina y poco habitual. Si normalmente oímos pestes de los grandes centros comerciales, Bagge reconoce que le encantan y enumera sus ventajas. Si todo el mundo bendice el tren como el mejor medio de transporte posible, Bagge explica en qué consiste realmente un viaje en tren.

Es realmente un libro con el que pueden aprenderse muchas cosas, si no permiten que sus prejuicios se lo impida. Y muy cómico, además. No se pierdan el capítulo dedicado al derecho a tener un bazooka.
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viernes, 8 de junio de 2012

H. P. Lovecraft. Desde el más allá y otras historias. E. Kriek

Ediciones La Cúpula.
112 páginas, 17 euros.

EL INFIERNO Y MÁS ALLÁ
Los aficionados al terror en viñetas se encontrarán estos días con dos interesantes novedades en las librerías especializadas. Una viene firmada por el popular Richard Corben y la otra por un artista holandés, Erik Kriek, casi un perfecto desconocido en España.

Corben une sus fuerzas con Mignola para producir nuevos episodios de Hellboy  editados por Norma y los resultados son similares a los de anteriores entregas. A estas alturas ya es difícil que el personaje de los cuernos capados nos sorprenda. Tenemos más de lo mismo: ambientes con sabor, mezcla de escenarios con mucho color local, paseos por algunos lugares habituales del horror y ya está. Mignola sabe elegir las atmósferas y sus historias son más o menos entretenidas, pero no es un guionista. Es ingenioso y algunas de sus ocurrencias, como aquí esos luchadores mexicanos contra el mal, son llamativas y su última vuelta de tuerca al tópico de la casa encantada no carece de gracia. Pero no acaba de cruzar esa frontera que separa lo brillante de lo memorable.

Corben, por supuesto, no tiene esos problemas. Desde que volviera a los comics hace unos años sus fuerzas parecen renovarse con el paso del tiempo. Cada vez más nos recuerda al jovenzuelo rompedor que fue en sus inicios, al artista alternativo de los encuadres innovadores y las sombras imposibles, el rey del realismo distorsionado y volumétrico. Sus manchas y texturas son impactantes y nada hay en su trabajo que nos decepcione, al contrario es un placer recorrer sus páginas. En “La novia del infierno y otros relatos” no está mal acompañado. Se incluye una bonita historieta de Scout Hampton y un divertido relato dibujado por el fascinante Kevin Nowlan. También otro cuento corto ilustrado por el propio Mignola, que no está entre lo mejor del volumen. En general, más recomendable por el dibujo que por los argumentos.


Más equilibrados son los resultados que consigue Kriek con su aproximación a Lovecraft, un novelista que ha inspirado a no pocos creadores con un balance desigual. Entre mis adaptaciones favoritas cuento algunos de los episodios firmados por Wrighston en sus mejores tiempos en Warren, o algunas de las firmadas por Breccia en su irregular acercamiento al escritor. Kriek adopta un discurso gráfico muy americano, con profusión de sombras y un empleo de la iluminación muy expresivo. Su dibujo parece mejorar en la descripción de ambientes y en los planos generales y se vuelve algo más difuso en los primeros planos de los personajes, pero da igual. Consigue lo más difícil tratándose de Lovecraft como es recrear sus enfermizas atmósferas, esa sensación de opresión, de que algo muy desagradable va a ocurrir o ha pasado ya, y que el horror es un destino que no podremos evitar.

Con habilidad el autor holandés alterna relatos cortos y largos, ambos igual de efectivos. Con su dibujo preciso y detallista agobia al lector que está deseando escapar de sus saturados espacios. En ellos abunda la vida en descomposición o están a punto de desgajarse para desvelar otros aspectos, hasta ahora ocultos, de la realidad. Aspectos que pueden llegar a ser muy salvajes e inevitablemente peligrosos. Me fascina el ambiente que consigue en “Dogón”, con ese alucinante pasaje del marinero caminando sobre los peces muertos, o en “Desde el más allá”, donde se percibe la influencia del Eisner más expresionista en algunas sombras. Por supuesto, sus dos historias más largas, “El color que cayó del espacio” y “La sombra sobre Innsmouth” son sobrecogedoras, dos pequeñas, deslumbrantes y terroríficas joyas, la segunda con un final realmente maravilloso. Muy recomendable.
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jueves, 17 de junio de 2010

NOT QUITE DEAD - G. SHELTON & PIC


Not quite dead. El último bolo en Shnagrlig de Gilbert Shelton. Edita La Cúpula
La Cúpula, Barcelona, 2010
50 páginas, 15 euros.


ROCK EN SHNAGRLIG


Cuando hace dos años organizamos la exposición sobre Shelton en el Palau Solleric de Palma, él ya contaba entre sus proyectos inmediatos esta nueva aventura de Not Quite Dead, el grupo de música más estrafalario del universo. 


Llegó a mostrarnos algunas planchas que en aquel momento estaban coloreando y definió la historia como su particular homenaje a Carl Barks, una de sus influencias más reconocidas. Más concretamente a una de sus aventuras, la de los huevos cuadrados. Shelton lleva mucho tiempo produciendo a su propio ritmo y ésta podía haber sido una de sus obras anunciadas y nunca terminadas, como esa de los Freak Brothers en Amsterdam, de la que lleva años hablando pero que todavía no ha visto la luz.

Afortunadamente no ha sido así, con lo que este descacharrante tebeo redondea un año espléndido para los clásicos del underground, marcado por la aparición del Génesis de Crumb, al que ahora se suma este nuevo clásico. Los seguidores de Shelton ya saben que Not Quite Dead no son lo mismo que los Freak Brothers. A pesar de su evidente calidad, nunca han sido tan divertidos y aunque resulta difícil explicar el humor o dar razones por las que algo nos hace gracia o no, tengo una teoría al respecto. En los Freak los tres personajes, además de ser unos hippies aficionados a las sustancias estupefacientes, tienen unas personalidades muy diferenciadas, del viva la virgen al concienciado, pasando por el macarra. Eso les da vida y los torna creíbles. Los Not Quite Dead, al contrario, nunca han dejado atrás su condición de estereotipos. Tenemos al músico de jazz, al reagge, el roquero... pero no pasan de ser una banda, no consiguen individualizarse. Por supuesto el talento de Shelton es capaz de extraer situaciones cómicas de donde sea. Pero con ellos siempre hemos tenido esa sensación de que se queda un poco corto, de que todo funcionaría mejor si diferenciara mejor a sus héroes.

Dicho esto, El último bolo en Shnagrlig está a la altura de algunos de sus mejores trabajos. Es una aventura trepidante a lomos de otra de las pasiones del dibujante: los coches. En este caso un flamante Cadillac del 59, que se convierte en un protagonista más del relato. La banda tiene un bolo en un país exótico, de acuerdo con un plan urdido por una organización muy parecida a la C.I.A. Por supuesto, luego nada sale como estaba previsto y Shelton, con la ayuda del artista francés Pic, tiene ocasión de dibujar esas escenas de masas y persecuciones que tanto le gustan. Además, si su amigo Crumb abordaba los asuntos religiosos de manera directa en su última obra, él también se acerca al tema, con la ironía que le caracteriza. Siempre se ha definido como un autor satírico, alguien que comenta lo social con un inevitable cachondeo. Aquí nos ofrece su versión de los burkas, transformados en bolsas de papel, mientras inventa una religión, que inevitablemente nos recuerda otras muy conocidas sobre las que no conviene hacer bromas. El pasaje con los rezos se cuenta entre lo más divertido del álbum.

En fin, que el viejo maestro sigue en buena forma y todavía puede darnos algunas sorpresas, además de hacernos reír y reflexionar al mismo tiempo. Su puesta en escena resulta tan impecable y eficaz como siempre.
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jueves, 1 de abril de 2010

CONSPIRACIÓN DEL MÁS ALLÁ: MIGRADOR NOCTURNO de S. SANZ

Migrador nocturno de Salvador Sanz, edita la Cupula
La Cúpula. Barcelona, 2010
144 páginas, 15 euros.


PÁJAROS DE MAL AGÜERO

El argentino Salvador Sanz firma esta obra tan irregular como fascinante. Se nos habla de una conspiración que proviene de un más allá de resonancias infernales, de otra dimensión que recuerda al mundo de la vigilia en Matrix. 


Una raza ajena a la nuestra intenta invadirnos y para ello traza un plan tan retorcido como incomprensible. Por en medio hay un mago, secuestran a niños, una pareja que no se encuentra, una bufanda asesina, destripan a una ballena... Éste es uno de los aspectos más débiles del álbum. Sabemos que los malos deben ser detenidos y que lo que planean es abominable. Pero todo es tan secreto y misterioso que resulta muy difícil de seguir. Además, ese mecanismo argumental tiende a adquirir más importancia que los propios personajes, que acaban convertidos en marionetas a su servicio, sin apenas personalidad. Así que, al despistarnos uno, nos desinteresamos de los otros. Pero no del todo.

Si Migrador Nocturno falla en su estructura y desarrollo, acierta en otros planos, no sé si tan relevantes, pero sí lo bastante como para ser considerada una obra respetable y fascinante. Sobre todo en los aspectos ambientales, atmosféricos. Tiene sus deudas, eso es indiscutible, pero es lo bastante original como para sorprendernos, especialmente esa raza principal, esa especie de pajarracos del infierno, tan horrendos como letales. También los pajaritos, los cruces entre humanos y aliens, con esperimentos fallidos tan llamativos como el anfitrión que recibe y engaña a los humanos que cruzan el umbral entre los dos mundos. La descripción de ese otro universo arbóreo es efectiva, sugiriendo más que enseñando, pero permitiéndonos intuir los horrores que rondan esos paisajes que apenas vislumbramos.

Por otro lado, aunque la conspiración acabe siendo demasiado retorcida y sinuosa, no todas las secuencias que provoca son despreciables. Al contrario, el volumen se sigue con interés porque su autor sabe dosificar la acción y maneja muy bien la sensación de amenaza, de peligro constante. Mueve a sus actores de acá para allá y pasan muchas cosas, con portaaviones y escenarios que nos demuestran que no le da pereza dibujar lo que sea. No en vano proviene del mundo de la animación. Aderezado todo ello con secuencias de erotismo bizarro y violencia extrema. Especialmente llamativa es la escena en que tiran a todos los aspirantes del avión y lo que sigue. O todas las páginas de transformación, que demuestran que en el terreno de los monstruos todavía no está todo dicho, ni mucho menos. Por supuesto, la secuencia del ataque de los bichos-tijera a los aviones es espectacular.

Migrador Nocturno es un producto exótico, raro y con sabores poco habituales, hay algo atractivo, viscoso e hipnótico detrás de muchas viñetas. Un experimento narrativo probablemente fallido pero interesante y más que notable. El dibujo nos habla de un autor con mucho talento, muy imaginativo y con un grafismo limpio y personal, que sabe detallar sin empastar y usar los grises como adecuado complemento para su barroco trabajo. No se lo pierdan.
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