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domingo, 16 de julio de 2023

DR. URIEL INTEGRAL COMIC SENTO

Dr. Uriel Integral de Sento Novela gráfica guerra civil
Astiberri, España, 2017
432 páginas, 35 euros


LAS PERIPECIAS DEL DR. URIEL
Sento firma una arrolladora novela gráfica ambientada en la Guerra Civil Española, evitando los lugares comunes, sorteando con elegancia no pocas dificultades narrativas y emocionándonos con un personaje cargado de fuerza dramática.


El protagonista es el suegro del dibujante. A partir de sus cartas y de la memoria familiar reconstruye sus andanzas durante el conflicto bélico. La obra se inicia con una suerte de prólogo, el “mundo ordinario” del personaje, recién salido de la facultad de medicina y a quien el inicio de la guerra pilla ejerciendo de sustituto del doctor de un pequeño pueblo. Vuelve a una Zaragoza ocupada por los nacionales y, aunque se alista para no resultar sospechoso, es denunciado y encerrado en prisión. Ahí es donde su verdadera aventura comienza. Esta es una prueba ardua para un guionista. Página tras página se nos cuenta la angustia de unos personajes encerrados en una celda, pendientes de todo sonido que pueda indicar que vienen a darles el paseíllo. Animar visualmente tales escenas no era tarea fácil y es sin duda la parte más sosegada del integral. Con todo, tiene interés y además Sento la anima con ocurrencias como la de la fila de muertos camino del paraíso. Ya desde las primeras secuencias notamos algo cada vez menos habitual. Independientemente del bando, de la adscripción ideológica, lo que encontramos son personas. Gente que se comporta con honestidad y humanidad o lo contrario. Como el cura que intercede por los presos y que desde su púlpito protesta contra la guerra. Luego paga las consecuencias. Un personaje poco habitual en las ficciones hispanas y que Sento construye con mimo. Su vida concluye en el ya citado pasaje del cielo, en el que podría pensarse que los textos se llevan el protagonismo pero que está tan bien escrito que se despacha de un tirón. Una gran idea en un libro lleno de ellas. Sento sale bien librado de esa situación inicial de “habitación cerrada” y lanza a Uriel al frente de combate, donde la narración se vuelve más ligera y expansiva.

Dr. Uriel Integral de Sento Novela gráfica guerra civil
En Belchite, donde transcurre el segundo acto, el autor vuelve a mostrarnos que las personas son más importantes que las ideologías. Conocemos primero al alférez Ruiz, un falangista descerebrado, pero también al capitán Pellicer, un militar profesional que se porta con mucha nobleza con el médico, sin importarle su fama de rojo. Poco a poco se filtra una idea como es la importancia del azar, con personajes cuya adscripción a un bando u otro depende más de dónde estaban al inicio de la contienda que de verdaderas y profundas convicciones. Más importante aún, para algunos la guerra es una excusa para imponer su voluntad, para otros un momento en el que resulta obligado mantener una reglas de juego mínimas. Algunos de los mejores momentos de la obra suceden cuando los soldados se olvidan de sus jefes y llegan a pactos con los contrarios, para poner un poco de orden en una situación tan trágica como irracional. Una de esas secuencias es un alto el fuego que acuerdan para enterrar a unos muertos que ya apestan en exceso y, de paso, intercambiar tabaco por papel de liar. Otra, especialmente poética, es la escena navideña cuando un negro de la brigada Lincoln se pone a cantar “Silent Night” y luego todos le siguen y acaban saliendo de las trincheras para celebrar la Nochebuena. Un pasaje mágico y enternecedor, que acaba con el encarcelamiento de todos los presentes.

Por el camino se cuentan muchas cosas: Leer más...

domingo, 21 de mayo de 2023

EL GRAN DUQUE COMIC AVIACION YANN HUGAULT

El gran duque comic bélico de Yann y Hugault sobre aviadores Segunda Guerra Mundial
Yann / Romain Hugault
Norma editorial, España, 2011
136 páginas, 23,75 euros


EN CIELOS E INFIERNOS
Hace más de una década que se publicó este cómic. Hay temas tan concretos que en ocasiones suponemos que solo pueden interesar a un reducido grupo de seguidores. En manos de un buen guionista como Yann, los asuntos más ajemos resultan próximos.


No fui consciente de la aparición de esta obra así que, aunque tarde, me siento obligado a reivindicarla. Tras la lectura de sus colaboraciones con Juillard (Mezek y Doble 7), me he acercado a otros trabajos de este prolífico escritor. En El gran duque aborda un asunto que ya tocó Ennis en sus series de guerra, la vida de las aviadoras soviéticas que se enfrentaron a los nazis con cacharros que convertían sus ataques en verdaderos suicidios. A esas duras condiciones se sumaba el arbitrario liderazgo de unos comisarios dispuestos a los mayores sacrificios (ajenos). Tenían que ganar la guerra contra su antiguo aliado, Hitler. Si los comics de Ennis eran excelentes, Yann consigue estar a la altura y además intenta algo aún más complicado. El irlandés se centraba en el bando soviético, pero Yann cuenta dos vidas paralelas, la del militar alemán que no es partidario de los nazis pero considera que debe defender y luchar por su país, y la de la piloto soviética que lucha contra los alemanes y también contra las estupideces de sus superiores. Esa doble visión conforma un fresco emotivo y trepidante, dominado por una de las características del escritor francés: no permite que el realismo arruine sus relatos. Así que la documentación es rigurosa, los combates aéreos muy creíbles, las relaciones de poder tan ásperas como cabría esperar, pero sabemos que el héroe vivirá lo suficiente como para acompañarnos hasta el final de la historia y que, con un poco de suerte, tendremos lo más parecido posible a un final feliz. Justo el nivel de “mentira dramática” que como lector me hace disfrutar. Muchos autores parecen haber llegado a la conclusión de que “cuanto peor, mejor”. Como cualquier automatismo, eso es letal para la narración. Si sé que todo va a salir mal y que no hay redención posible para el protagonista ¿para qué seguir leyendo?

El gran duque de Yann y Hugault comic bélico aviación
Queremos que los héroes lleguen más lejos que nosotros y las creaciones de Yann suelen hacerlo. Respecto a la chica Leer más...

domingo, 2 de abril de 2023

BALADA DEL NORTE TOMO 4 COMIC ALFONSO ZAPICO

La balada del norte, tomo 4 Alfonso Zapico comic revolución 34 España
Astiberri, España, 2023 
240 páginas, 22 euros 

DESPUÉS DE LA REVOLUCIÓN
Zapico ha conseguido concluir su tetralogía sobre la revolución de octubre del 34, sin duda una de los cómics españoles mejor escritos de los últimos años.


El principio exige cierta paciencia. No en la secuencia inicial, casi “tarantinesca”, sino en las siguientes, con el juicio a los rebeldes y la lectura de la carta que pone a una de las heroínas, y de paso a los lectores, en situación. Superados estos escollos iniciales, Alfonso Zapico despliega su talento para la narración y sus personajes enseguida nos conducen con facilidad por este relato de perdedores. La acción se sitúa tras el fracaso de la revuelta minera. Por un momento parece que se nos quieren dar explicaciones sobre las fuerzas instigadoras del golpe, los que quedaron cautivos y aquellos que consiguieron huir a París. Pero pronto comprobamos que eso apenas le interesa al autor. Como recomendaba Ford, “print the legend!”. Y aquí la leyenda siempre es la misma. Más allá de la lucha política se trata de una guerra entre los desheredados de la tierra, condenados a excavar sus entrañas para sobrevivir (los mineros), y quienes les explotan, ya sean curas, militares, patronos o políticos. Una lucha eterna que nunca termina y justifica toda revolución. ¿Fue el alzamiento del 34 un golpe de estado que adelantó el del 36 desde el otro extremo político? Ni se plantea, tampoco el papel de los catalanes en aquella revuelta contra el estado, los únicos que junto con los asturianos se alzaron para alcanzar el paraíso ¡ya! Al menos durante quince minutos. Para muchos la comparación con los rebeldes de Franco es casi insultante. Lo que en el 34 fue un justo proceso revolucionario contra una república corrupta, en el 36 devino en rebelión fascista contra un gobierno hiper-legitimado. En estos casos siempre me acuerdo de los polacos. ¿Qué pensaron cuando por un lado los invadieron los alemanes de Hitler y por el otro los soviéticos de Stalin? A veces los buenos no aparecen y esa es una de las grandes lecciones de la historia.

La balada del Norte, tomo 4 de Alfonso Zapico Comic Revolución 34
Zapico
, ya digo, no entra en esos asuntos y centra toda su atención en unos protagonistas que construye a la perfección y que participan de la épica del perdedor. La revolución ha fracasado y ya
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lunes, 25 de julio de 2022

BATTLEFIELDS 07 POR VERDES PRADERAS

Battlefields 07 por verdes praderas de Ennis y Ezquerra comic bélico
Garth Ennis / Carlos Ezquerra
Aleta. Valencia, 2022
80 páginas, 12,95 euros


UNABRIGADA NO TAN LIGERA
Hay géneros en eterna decadencia, a los que hace ya años dimos por muertos. Como el western o el bélico. O el terror, si no fuera por fenómenos aislados como Walking Dead y las aportaciones japonesas.


Como siempre, la decadencia dura hasta que a un autor con talento se le ocurre una historia que revive lo que se daba por cancelado. Creo que es el caso de Garth Ennis con un género tan venerable como el bélico. Tuvo su gran momento durante la IIGM. Los tebeos americanos se llenaron de salvajes nazis y repugnantes japoneses a los que sonrientes héroes pateaban el culo con entusiasmo. Tras el conflicto, una nueva generación decidió que la guerra no era tan divertida. Con Kurtzman a la cabeza, nuevas historias bélicas desmitificaron la clásica idea del ardor guerrero centrando la mirada en el soldado de a pie. Los comics de la EC se poblaron de víctimas y reclutas que luchaban en guerras sin ningún glamour. Decisiones tomadas por políticos ineptos provocaban la innecesaria muerte de miles de inocentes. Esa visión desmitificadora se convirtió en la dominante, incluso después de que las publicaciones de la EC tuvieran que cerrar. Y tuvo una lógica continuación en Blazing Combat, la revista de Warren que dirigió y escribió Archie Goodwin. Empleó el mismo tono anti-bélico de Kurtzman y sus mismos dibujantes, así que puede ser considerado como su más digno sucesor, pero solo duró cuatro números.

Menos atención se le suele prestar al equipo Kanigher-Kubert. Juntos levantaron desde mediados de los cincuenta un conjunto de series bélicas (los “Big Five” de DC) que culminaron en la creación del Sargento Rock y otros héroes de guerra. Tuvieron tanto éxito que hasta la distinguida competencia se vio obligada a imitarlos, con Sargento Furia y sus comandos aulladores. Furia expresa mejor la intención de aquellos comics. Aunque la guerra se describía como un infierno, las historias eran pura diversión bélica, a la manera de ciertas fantasías cinematográficas como “El desafío de las águilas” o “Los violentos de Kelly”. Pero no siempre fue así. El repaso del material bélico de la DC puede deparar grandes y gratas sorpresas. Al lado de divertimentos bélicos encontramos innumerables relatos bien escritos y mejor dibujados y que expresan con honestidad los padecimientos de las tropas en su terrible día a día. Esa tendencia realista no disminuyó cuando Kubert se hizo cargo de las tareas de edición y decidió añadir su famoso “Make war no more” al final de los episodios bélicos.

Posteriormente hubo conatos de recuperar el género, algunos tan exitosos como el G. I. Joe de Larry Hama, con un enfoque más aventurero, o Nam, ambas en Marvel. Pero en general todo lo relativo a la guerra se ha ido desvaneciendo de las viñetas hasta casi desaparecer. Podrían citarse las aproximaciones “periodísticas” de Joe Sacco y algún otro tebeo que seguro estoy olvidando. Y en España hemos vivido nuestras particulares “hazañas bélicas” con los sucesivos acercamientos a la Guerra Civil, cada uno menos interesante que el anterior, hasta convertirse en referencia de tebeo a evitar.

Battlefields 07 por verdes praderas de Ennis y Ezquerra comic bélico
El único que parece dispuesto a mantener alzada la bandera de los comics de guerra es Garth Ennis, con una Leer más...

viernes, 13 de julio de 2018

EL CASTIGADOR: PELOTÓN DE ENNIS Y PARLOV

El castigador: el pelotón de Garth Ennis y Goren Parlov de Marvel, edita Panini
Panini, 2018.
144 páginas, 15,95 euros.


¡TODOS A UNA!


Ennis ha vuelto a conseguirlo. Tras la sentida pérdida de Dillon, regresa del brazo de su actual dibujante estrella, Goran Parlov, un genio narrativo de dibujo sintético y expresivo. Juntos firman uno de los grandes tebeos del año. Otra vez.


Si está usted harto de novelas gráficas, lloriqueos adolescentes y otras chorradas pretendidamente modernas, vuelva siempre a Ennis, es un valor seguro. Obviamente es humano y a veces se equivoca.

Le fascinan los temas bélicos y es en ese género donde lo hemos visto patinar más estrepitosamente. Pero él insiste y al final acierta. Su último comic sobre Vietnam contiene momentos realmente memorables. ¿Es redondo? Creo que no. La batalla final es confusa y la antagonista, esa norvietnamita obsesionada con el héroe, resulta un tanto forzada, apenas una excusa que nos permite asomarnos al “otro lado”. Pero cuando el guión se centra en el núcleo de la historia, ese pelotón que da título a la obra, alcanza cimas gloriosas.

Se nos cuenta cómo Frank Castle, que luego se convertirá en El Castigador, se hace cargo de su primera unidad. Aunque es un comic de guerra y Ennis se asegura de ofrecer una visión equilibrada de ambos bandos y una adecuada dosis de acción y escaramuzas guerreras, el guión no pierde el foco sobre los soldados, las razones que convierten a unos muchachos desesperados en un verdadero grupo que se esfuerza por sobrevivir. Cómo se crean los lazos que unen a unos desconocidos y los entrelazan para siempre. Y, por supuesto, el papel que desempeña alguien que por azar está al mando y se ocupa de lo único importante: esquivar una muerte casi segura.

Hay muchos matices por el camino. Si en el lado de los norvietnamitas a través de la guerrillera se nos citan las matanzas de campesinos, también tenemos la confesión del coronel Letrong Giap, veterano luchador que ya se enfrentó a franceses y japoneses, antes de lidiar con los americanos y que admite, comentando lo de My Lay, que “yo he ordenado cosas peores”. Las relaciones entre él, la guerrillera y el subordinado son perfectas y preparan con sutileza el drama que se desata al final.

Viñeta El castigador: el pelotón de Garth Ennis y Goren Parlov de Marvel, edita PaniniHay dos secuencias que destacan sobre el resto y que constituyen toda una lección de perfecta escritura y narrativa visual. Porque por muy sugerente que sea el texto de Ennis necesitaba a alguien capaz de dibujarlo sin subrayados y ahí está Parlov cumpliendo ese papel a la perfección. La primera es la del bombardeo. Como quien no quiere la cosa, el teniente segundo Castle acompaña a sus hombres en una primera patrulla.

De manera casual habla con uno de ellos sobre los peligros que les acechan. Se informa de que apenas les prestan atención y de que nunca reciben el apoyo necesario. Así que cuando les toca inspeccionar una aldea, lo primero que hace es pedir un ataque aéreo. Varios francotiradores mueren y Castle empieza a ganarse la confianza de sus reclutas. El proceso es similar al que describía Eastwood en su incomprendida El sargento de hierro, la mejor película de profes que se ha filmado jamás. Pero allí se hacía hincapié en el aprendizaje de los soldados. Aquí es más bien el teniente el que está dispuesto a escuchar y aprender. Coinciden en esa progresiva relación que se construye entre el teniente y su grupo y que aquí se afianza en las batallas. Eastwood encarnaba a un tipo deslenguado y sentimental y en cambio el Castle que describe Ennis es el clásico héroe parco en palabras, que lidia en silencio con sus demonios aunque también encuentra momentos para la nostalgia.

Ennis nunca duda a la hora de mostrar la crueldad de toda guerra y aquí no hace una excepción. Pero Castle sigue decidido a proteger a sus hombres lo que le lleva al siguiente episodio memorable. Llueve mucho y las armas que tienen no les sirven, se encasquillan y eso los deja en desventaja. Así que deciden conseguir del modelo anterior, más básico pero más fiable. Utilizando la corrupción del ejército a su favor, intercambian los fusiles de los enemigos muertos por las viejas armas, más potentes que las actuales. Por el camino se hace una cita a la heroína que corre entre los reclutas y Ennis nos muestra cómo la ventaja que terminan consiguiendo tiene como consecuencia la muerte de un enemigo, casi adolescente.

Por supuesto toda la parte en la retaguardia es espectacular, con esa maravillosa splash del “polvo númelo uno”. Pero lo mejor es esa apenas esbozada amistad entre el teniente y sus hombres, que se filtra en diálogos breves y confesiones mínimas. Al final ya no se trata de éste o de aquel sino de la fuerza que se obtiene como grupo y que aumenta las opciones de supervivencia. No se pierdan el prólogo de Ennis, que también es excelente.



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viernes, 10 de junio de 2016

BATTLEFIELDS de ENNIS, COMICS BÉLICOS

Donde acechan los monstruos Ennis Tal es la calidad y profundidad de las historias de Garth Ennis que siento que nunca será suficiente lo que diga de él. Además, siempre consigue que le acompañen dibujantes extraordinarios.


ZONA DE GUERRA


Su última entrega, ese Donde acechan los monstruos, se inclinaba hacia su lado más gamberro y humorístico, con una revisión del héroe colonial clásico, allí derrotado por una amazona sin prejuicios y mucho más inteligente que el palurdo y arrogante protagonista. Aunque esa clave irónica aflora en todos sus trabajos sabe cómo graduarla cuando aborda temas más serios, como en la segunda parte de Battlefields.

Battlefields. Querido Billy de Ennis y Snejbjerg edita Aleta. Cómic bélico
Battlefields. Querido Billy de Ennis y Snejbjerg edita Aleta80 páginas, 9,95 euros.Edita Aleta

Como en su primer y brillante episodio, se centra en una mujer a quien la guerra alcanza con extrema crueldad, primero como víctima de una violación y más tarde como superviviente de un fusilamiento. Esa enfermera apenas consigue restañar unas heridas más profundas de lo que parecen, como descubriremos sobrecogidos.
El escenario es el Pacífico durante la IIGM, lo que facilita una disección del racismo entre anglo-americanos y japoneses. El guión es tan brillante como el dibujo, a cargo del limpísimo Snejbjerg, que aporta un extra de elegancia y contención a una historia tremenda que habla de las ofensas bélicas y su casi imposible reparación. Por el camino el guión nos ofrece varios pasajes espeluznantes cuya veracidad Ennis se encarga de confirmar en el epílogo. Esos sucesos atroces ocurrieron. Y pueden volver en cualquier momento. Están pasando ya.

Marvel, Furia - Mis guerras perdidas de Ennis y Parlov
Marvel, Furia - Mis guerras perdidas de Ennis y Parlov.
144 páginas 12 € Edita Panini Comics


Abundando en el tema bélico era lógico que Ennis se hiciera cargo del soldado por excelencia de la Marvel, Furia. Tras la decepcionante “Pacificador” firmó los excelentes “Mis guerras perdidas”, dos volúmenes donde repasaba todas las guerras secretas de USA acompañado por el poderoso Goran Parlov  .
En ocasiones podía dar la sensación de que el enfoque era demasiado ligero, una farsa que no hacía justicia a los dramas citados, de Vietnam a Nicaragua pasando por Cuba.
Pero una segunda lectura prueba el innegable talento del guionista. Atención a los personajes, entre los que destaca Shirley, una muñeca explosiva que se va volviendo una frustrada, amargada e incómoda testigo según pasan los años. Como Furia, cabalga sobre la corrupción de otros, que cree poder usar en su propio beneficio aunque finalmente la violencia acaba alcanzándola. Una hembra poderosa y llena de carácter, otra prueba más del gusto de Ennis por las protagonistas femeninas fuertes.
Sobresale también el general Letrong Giap, un enemigo vietnamita de Furia, con el que sostiene varias escaramuzas muy sangrientas y que protagoniza una estremecedora escena de reconciliación (o algo así) al final. El guión esquiva con habilidad todo reduccionismo y las fronteras entre buenos y malos se diluyen, ya que la crítica se reparte en todas direcciones. Los guerrilleros cubanos torturan sin piedad a sus enemigos pero la contra no es mucho mejor, no abundan los angelitos. De hecho uno de los pocos personajes idealistas, con ecos de “El americano tranquilo”, acaba prácticamente quemado por las dosis de realidad que recibe acompañando a Furia. Pero se le trata con respeto, el guión no se burla de su ingenuidad, tan sólo opone sus aspiraciones a conflictos de muy difícil solución, con devastadores resultados.


Los esclavistas Punisher de Ennis y Leandro Fernández
Punisher, Cocina irlandesa - Los esclavistas de Ennis y Dillon, Fernández
144 páginas, 12 € Edita Panini Comics

Otra serie donde tuvo ocasión de reflexionar sobre la violencia y sus implicaciones fue Punisher. Tras su éxito arrollador con Preacher Ennis y Dillon desembarcaron en Punisher para crear un conjunto de episodios salvajes y de una violencia humorística irresistible. Cuando guionista y dibujante se separaron parecía que la saga perdería fuelle, en manos de ilustradores quizás más realistas pero sin el brío narrativo de Dillon. No fue así y conviene repasar las entregas una a una porque en todos los volúmenes encontramos elementos de interés. Además, aunque el héroe lucha habitualmente contra el crimen organizado en Nueva York, los guiones pronto comienzan a llenarse de referencias a otros conflictos. En “Cocina irlandesa” emplea como excusa una guerra de bandas para hablar del IRA, sus luchas intestinas, sus peleas con el ejército inglés, excelentemente representado por un camarada de Punisher que aparecerá en varios episodios, Yorkie. El humor es grueso y la violencia extrema, pero entre bromas y veras se dicen muchas verdades sobre el dolor innecesario causado por toda violencia terrorista, por mucho que se desee justificarla con motivos políticos. Al final siempre hay niños muertos. Leandro Fernández se encargaba de dibujar esta aventura y algunos de los capítulos más interesantes durante el paso de Ennis por la serie. Tras una brutal peripecia en Rusia, donde Punisher escapaba de una base de misiles nucleares, volvía a la cocina del infierno, otra vez con dibujo de Fernández. “Arriba es abajo y negro es blanco” era una abrumadora historia de amor y brutalidad, en la que Castle (el héroe) conocía a una marine casi tan bestia como él, mientras se enfrentaban a los Soprano versión 2.0. Fernandez y Ennis seguían juntos en uno de mis episodios favoritos, “Los esclavistas”, el mejor relato sobre trata de blancas que yo haya leído. No apto para estómagos sensibles.

Con Parlov volvían las bromas en “Barracuda” pero inmediatamente después recuperaba la épica en el gran drama bélico “Hombre de piedra”. Otra vez acompañado por Leandro Fernández, el guión llevaba al héroe a Afganistán. Había chistes sobre los follacabras y también un recuerdo para la ocupación soviética y las aventuras coloniales inglesas. El final estaba a la altura de una historia impresionante que sin embargo se permitía jocosos momentos de humor, en adecuado contraste respecto a los abundantes pasajes trágicos.

Punisher El Tigre de Ennis y Severin, edita Panini Comics
En fin, Parlov aportó su calidad habitual a las siguientes entregas, aunque para mi gusto en “Valley Forge, Valley Forge”, el enfrentamiento definitivo entre Punisher y el ejército, se hablaba mucho y los textos acababan con el ritmo de la narración. No quiero terminar sin mencionar el episodio “El Tigre”, un intenso relato de iniciación dibujado por el veterano John Severin. Se aprecia que su dibujo ya no tiene la fuerza de antaño pero da igual. Ennis firma una pequeña joya sobre el origen de ese héroe incierto que es Punisher, de nuevo un ensayo sobre la violencia, sus consecuencias y las preguntas sobre qué podemos o debemos oponerle. Al final el discurso del guionista es siempre moral. Hay acciones que representan el mal absoluto, como esa viñeta en que vemos la huella de una bota militar sobre un feto aplastado cuyo cordón umbilical permanece unido al vientre de la madre a la que acaban de rajar. Pero a la bestia capaz de semejante atrocidad no se la detiene con palabras o buenas intenciones. Se necesita una fuerza igual pero opuesta. Ahí es donde se sitúa Punisher y todos los soldados dispuestos a hacer lo que sea necesario. Ennis no hace trampas y muestra siempre las consecuencias de esos actos, el precio moral a pagar. Parecen tebeos fáciles, populares, puro entretenimiento. Y lo son. Pero también mucho más. No se los pierdan.
Battlefields 2. Querido Billy
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viernes, 13 de marzo de 2015

CÓMIC BÉLICO: LAS BRUJAS DE LA NOCHE de ENNIS & BRAUN

BATTLEFIELD las brujas de la noche de Garth Ennis y Braun, edita Aleta, comic bélico, II Gruerra Mundial, equipos femenios
Aleta. 2015.
80 páginas, 9,95 euros.

LAS DAMAS DE LA NOCHE


Considero a Garth Ennis uno de los mejores guionistas del mundo. Sin embargo, cuando abordaba un tema que parecía fascinarle como es la Segunda Guerra Mundial, no alcanzaba la calidad de otras obras suyas. Finalmente ha escrito una historia bélica tan redonda como emocionante.


Entre las virtudes del guionista hay una especialmente notable. Explica de forma sencilla temas muy complejos. En este caso narra en paralelo la historia de una unidad alemana atascada en Stalingrado, que lucha por sobrevivir y en la que además uno de sus miembros intenta mantener su humanidad en medio de la locura de la guerra. Por otro lado se nos cuenta la vida de un grupo de aviadoras soviéticas, que debían combatir a los nazis con unos cacharros casi de juguete. La participación de equipos femeninos en la guerra ha pasado muy desapercibida y el guionista expresa en el epílogo su voluntad de honrar el valor y rescatar del olvido a aquellas luchadoras a quienes nadie agradeció sus indudables méritos.

Ennis humaniza a los actores de ambos bandos, o al menos lo intenta. Tampoco deja pasar por alto las salvajadas que todos cometieron. Así que se nos ofrece una buena ración de matanzas, violaciones y otros actos que no se ajustan a la Convención de Ginebra.

Se alternan con arrebatos heroicos y tan desesperados como el de la médico que a falta de mejores herramientas para amputar un miembro, intenta arrancarlo a mordiscos, un suceso que Ennis señala como real. El asunto de la violencia contra las mujeres es especialmente relevante aquí, ya que forma parte de los temores que debían afrontar las pilotos. Si eran capturadas su destino podía ser terrible, lo que explica la secuencia del suicidio que el guionista introduce como aviso de lo que podría suceder.

BATTLEFIELD las brujas de la noche de Garth Ennis y Braun, edita Aleta, comic bélico, II Gruerra Mundial, equipos femenios
Ennis mantiene su habitual discurso moral en un contexto dramáticamente realista. No es tan fácil sentir compasión por el otro cuando aquel desea matarte. Ni mantener la lucidez cuando todo lo que amas se desvanece a tu alrededor. Pero se puede intentar. Ante nuestros admirados ojos se despliega un tremendo drama bélico donde no faltan las amenazas de muerte, los ataques desesperados y hasta las breves pero intensas relaciones sentimentales. Descubrimos y admiramos a esas aviadoras soviéticas pero al mismo tiempo también sufrimos con el soldado alemán de a pie que se ha visto obligado a participar en una guerra horrible donde nada parece tener sentido. No cabe un final feliz.

El dibujante Russ Braun cumple firmando un trabajo realista y documentado, los personajes se diferencian bien y todo se pone al servicio de la dramática historia. Especialmente efectivas resultan las expresiones de los protagonistas, un aspecto crucial en un comic tan atento a las relaciones como éste. No puedo evitar la comparación con la novela gráfica española que comenté el mes pasado, Las damas de la peste, que trata asuntos similares. Lo que allí era ideología y tono impostado aquí es naturalidad y verdadera emoción. Las brujas de la noche, que fue el apodo que recibieron estas unidades femeninas, ofrece una profunda reflexión sobre el ser humano en unas circunstancias límite y no sólo discursitos sin apenas conexión con la realidad. Lo he dicho al principio y debo repetirlo: Ennis es uno de los grandes y ha vuelto a demostrarlo.
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viernes, 27 de junio de 2014

COMICS OBJETO: CHRIS WARE & JOE SACCO

Han llegado a las librerías dos comics con tamaños poco habituales que demuestran la capacidad del medio para reinventarse y captar así nuevos lectores.


La gran guerra de Joe Sacco, edita Random House - comic bélico historia muda
La gran guerra
Penguin Random House, 2014.
16 págs. 23,90€

En La gran guerra de Joe Sacco sorprende tanto el formato en acordeón como que la historia sea sin palabras, dada su tendencia a llenarlo todo de texto. 


Una única ilustración se despliega ante nosotros de manera apasionante. Un folleto redondea la publicación, con un ensayo histórico y un gráfico que señala los aspectos más interesantes. El dibujo es tan preciso y limpio como narrativo y ronda los siete metros de largo, cuando se abre por completo. Antes de la invención del libro abundan los dibujos sobre largas tiras de papel, más en rollo que plegados. Últimamente estos recursos se han multiplicado debido a la presión de lo digital sobre el mundo editorial tradicional. Algunos creadores como Koudelka ya se han decantado por el acordeón y también ciertas editoriales como Nobrow en la serie Leporello. Es un soporte complicado y se necesita mucho talento para sacarle partido. Sacco lo consigue, firmando una obra memorable.
La gran guerra de Joe Sacco, edita Random House.  Comic Leporello Acordeón


Fabricar Historias de Chris Ware edita  Penguin Random House
Fabricar Historias. 
Penguin Random House, 2014.
260 págs. en total. 59,90 €.

El caso de Ware es diferente. Es uno de los grandes referentes del comic de vanguardia, partiendo de unas bases que no disimula: los Sundays de los periódicos de principios del XX. No duplica esos modelos sino que le sirven para recordar que el comic es un medio joven, con muchas posibilidades por desarrollar. 

Como la dirección de lectura de la página, las tipografías, los grafismos y sus mezclas, las funciones de las imágenes y su relación con los textos, etc. Es el niño mimado de la crítica ya que sus experimentos se prestan al comentario erudito y sus acabados son definitivamente impecables. Su línea es mucho más sutil y cuidada de lo que parece; bajo su apariencia fría y vectorial hay una delicadeza formidable. Lo mismo pasa con su color, de gamas armoniosas y perfectas. Otro asunto son sus argumentos, que Mark Schultz resumía así: “La vida es una mierda y al final te mueres”. Un lloriqueo generalizado recorre sus historias, restándoles credibilidad.

Y en eso llegó la caja. Agrupa historietas que Ware había ido sacando desde 2005 en varias revistas, incluyendo el New York Times Magazine. No esperen, como sí ocurría en The Acme Novelty Library, puzzles o láminas para recortar y ensamblar. Tan sólo un conjunto de libros, folletos o pliegos en formatos diversos que desde su disparidad construyen esta aventura gráfica. Pero su especialidad sigue siendo el lado oscuro. La madre ve crecer a su hija en lo que debería ser una secuencia de plenitud y felicidad y no puede evitar rematarla con una pregunta de la niña: “¿Seré lo más importante que hagas en tu vida?”. Las dos viñetas que siguen, con la madre sumida en un silencio deprimente, nos indican que en este universo es imposible escapar a la decepción, la decadencia, el dolor o la soledad. Tanto que casi acaba siendo un chiste. Pero aparecen tímidos rayos de sol en su nublado panorama, aportando complejidad y riqueza, y yo los agradezco. Ware no es el primer autor en fijarse en un edificio, dotándolo de un carácter casi humano. Eisner ya lo hizo en su momento, para luego seguir las peripecias de sus habitantes. Si el planteamiento inicial no es del todo original sí lo es la forma en que el autor lo desarrolla y modula. Hay muchos momentos en que lo seguimos totalmente fascinados por terrenos narrativos nuevos y excitantes, especialmente cuando emplea los formatos más grandes.

Fabricar Historias de Chris Ware edita  Penguin Random House

Lo primero que nos topamos al abrir la caja es un librito en tapa dura titulado 23 de septiembre, 2000. De proporciones casi cuadradas, contiene vistas generales del edificio y las primeras informaciones sobre sus ocupantes. La letra es ridículamente pequeña, irritante, un vicio que mantiene de anteriores trabajos. Habla de gente que vive sola o mal acompañada: la casera, la pareja que discute, la lisiada… Sorprendentemente cierra el volumen con algo que casi parece un final feliz.

Branford es un folleto grapado de formato más pequeño con las aventuras de una abeja, una digresión humorística que también es característica del autor. Es más bien repetitivo y sin mucha gracia, con un color agradable. Después viene otro folleto grapado con historias autoconclusivas de la casera y textos más legibles. Deprimentes pero bien contadas y a veces a doble plancha, su color es excelente y acompaña bien a la narración. Emplea el mismo formato en el siguiente, dedicado a la pareja del segundo piso. Es muy triste, con un final incomprensible como de ciencia ficción. La chica del tercero protagoniza varias partes en formato tira. La primera va grapada y describe su vida y la de su hija en un relato bonito pero melancólico. Los personajes se sitúan de espaldas al lector, mirando hacia otro lado. También usa mucho la representación isométrica, una mirada desde las alturas que parece recordarnos nuestra insignificancia. Las otras dos partes van plegadas en cuatro cuerpos impresos por ambas caras, manteniendo el formato apaisado. Se estructuran como bucles, fragmentando el tiempo y enlazando situaciones. En una de ellas la lisiada sale a la calle en plena nevada y se pregunta dónde encuentra la gente la felicidad. Es lo que hay.

Fabricar Historias de Chris Ware edita  Penguin Random House comic
En otro libro de tapa dura y lomo entelado agrupa relatos de la chica antes de casarse, algunos realmente buenos como cuando trabaja en casa de un matrimonio un poco especial. Alterna secuencias del presente en página izquierda, muy rutinarias y melancólicas, con recuerdos del pasado en la derecha. Habla de una enciclopedia anatómica con acetatos y luego emplea un recurso similar con un dibujo completo de la chica, que va desnudando por capas. También nos habla del edificio a lo largo de la historia. La relación con el novio modelo es triste y la parte del aborto resulta conmovedora. Ware sigue siendo capaz de inventar nuevos recursos en cada página, pero de una forma cada vez más ajustada a lo narrado. “Desconecta” es una publicación grapada que nos cuenta la vida de casada de la chica coja. Emplea algunas viñetas a plancha completa y el texto tiene un tamaño decente. Dedica una larga parte a hablarnos del fin del mundo.

The Daily Bee incluye más aventuras de Branford la abeja, sin gracia. En una suerte de poster plegado nos habla de un novio del instituto por un lado y reflexiona sobre cómo nos vemos en el otro, todo muy bien dibujado. Mantiene el tamaño grande en lo siguiente, cuatro páginas sobre una plancha tipo sábana, doblada por la mitad. En su interior hay una impresionante doble página con un dibujo enorme de la lisiada de niña. Empieza con la muerte por cáncer de su padre, sigue con su vida, la de su casa y su felicidad actual. Más o menos. En “dios…” varios pliegos conforman una publicación con la experiencia de la chica en un barrio residencial donde se levantan varios edificios de Wright. El tamaño gigante es un poco incómodo pero chulo. Los dibujos son realmente espectaculares y los textos se leen bien. Al final consigue emocionarnos con la muerte de un gato.

Por último encontramos una especie de tablero de juego de base rígida que se despliega en cuatro cuerpos, azul y blanco por un lado y a todo color por el otro. Cada pala cuenta la vida de un inquilino. Atractivo pero muy jeroglífico, cuesta seguir las explicaciones. Hay muchas partes de la obra en que el autor parece más preocupado por su pirotecnia gráfica que por la narración. Pero también es cierto que en sus páginas encontramos mucha verdad, que sus personajes nos conmueven, que tiene un talento innegable y que su mundo es subyugante y personal. Atrévanse a probarlo.
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viernes, 20 de junio de 2014

HE VISTO BALLENAS de ISUSI, NOVELA GRÁFICA SOBRE TERRORISMO

He visto Ballenas de Javier de Isusi, edita Astiberri, novela gráfica sobre terrorismo vasco
Astiberri, 2014.
168 pág. 18 €

LA ESCENA DEL CINE


Javier de Isusi firma una novela gráfica sobre el terrorismo vasco. Un etarra y un mercenario del GAL se encuentran en una cárcel francesa…


Mientras, en el exterior se nos muestra la vida del hijo de una víctima de la banda, un cura que fue amigo en su juventud del terrorista ahora detenido. Esta obra, como el reciente trabajo de Hernández Cava y Seguí, se interna por sendas difíciles de transitar y describir. Isusi no tiene la habilidad gráfica del dibujante mallorquín ni emplea tan bien el color como él. Sus tonos se limitan a dos, el negro y el amarillo. Es un narrador correcto aunque su línea parece débil en ocasiones. También exhibe ciertas tentaciones artísticas, que le llevan a un final pretencioso y prescindible y a introducir algunas secuencias oníricas que no aportan gran cosa. Pero cuando refrena su tendencia a la evanescencia el relato funciona.

En general, maneja bien las distancias cortas de la historia. El drama entre el cura y su hermana, una profesora de religión a la que despiden por quedarse embarazada sin estar casada, es enternecedor y está bien explicado, sin subrayados innecesarios. La relación entre el etarra y el miembro del GAL es creíble y alcanza un momento culminante cuando ambos repasan sus logros en la vida y los motivos que los han llevado a la cárcel. Luego desarrolla bien la amistad entre el mercenario y otro de los presos. Por último, el retrato del hijo del etarra, cabreado y al tiempo deseando seguir con su vida, también es realista y está bien construido. Esa capacidad para contar bien lo cotidiano, para expresar los sentimientos y las dudas de un conjunto de personajes realmente diverso, consigue que esta novela gráfica se lea en general con facilidad y agrado.

He visto Ballenas de Javier de Isusi, edita Astiberri, novela gráfica sobre terrorismo vasco
Los problemas aumentan cuando nos acercamos al “Tema” con mayúsculas. Toda la obra es un bienintencionado canto a la reconciliación, al perdón. Yo titulaba “Sin perdón” el artículo que dediqué a Las oscuras manos del olvido, el memorable trabajo de Cava y Seguí. Considero que todo el asunto del perdón es algo que atañe a las víctimas, de forma individual. Pero una democracia no puede disculpar los atajos criminales. La violencia no es una herramienta política, no puede serlo nunca en una sociedad que tiene otros cauces para dirimir las diferencias, como la nuestra. Por tanto, los asesinos deben purgar sus crímenes y los asesinatos que permanecen sin resolver deben ser investigados.

He visto ballenas, en cambio, explora el camino opuesto. ¿Pueden verdugos y víctimas volver a vivir juntos? Admitida esa tesis, queda comprobar con qué argumentos se defiende. Hay un diálogo muy irritante entre varios presos en el patio de la cárcel, donde se sostiene que el terrorista lo es hasta que alcanza sus objetivos. Entonces pasa a convertirse en un respetable político. Volvemos a la lógica revolucionaria. Sólo comienza a tener sentido cuando nos enfrentamos a un poder absoluto, a un sistema corrupto y despótico. Pero dudo que tal descripción pueda aplicarse al gobierno español, con todos sus defectos. Después hay una comparación muy tramposa entre la obediencia a la iglesia y la subordinación a la banda. Al igual que el cura protagonista repudia a su hermana porque así se lo ordenan sus superiores, los pistoleros mataban siguiendo instrucciones de una organización más sabia que ellos mismos. La gravedad de uno y otro caso no parecen comparables, pero es que además se oculta otro hecho: la habitual complicidad entre una buena parte del clero vasco y los etarras, hasta el punto de que los funerales de las víctimas se realizaban casi a escondidas, como sí nos recuerdan Cava y Seguí. Por último, el argumento que da título a la novela, la ballena como metáfora de la utopía. Cura y etarra comparten un ideal, una fe. Sus errores son siempre bienintencionados y por tanto disculpables. Lo peor de esto último es que además contradice la secuencia que he mencionado antes, cuando el preso del GAL aclara al vasco que sus ideales no le hacen menos asesino que a él.

En fin, sobre todo echo en falta, en una obra que parece querer ofrecer distintos puntos de vista, la “escena del cine”. Todo aquel que haya visto la magistral En el nombre del padre recordará cómo el personaje de Daniel Day-Lewis, injustamente encarcelado como miembro del IRA que no es, empieza a admirar a uno de los capos terroristas. Desoyendo los avisos de su padre, se deja fascinar por las palabras y acciones de ese tipo que no parece achicarse ante nada. Hasta que decide atacar a uno de los carceleros. Durante la proyección de una película, lo rocía con gasolina y le prende fuego en una escena salvaje y definitoria. Esa visualización del mal es lo que falta aquí, afectando a la narración, a su funcionamiento en imágenes. Pero también al discurso general de la obra. Sí, se supone que los etarras son muy malos, pero hay otros que también han cometido errores… ¡Qué peligro!
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viernes, 13 de junio de 2014

¡CADÁVER EN EL IMJIN! de KURTZMAN y otros dibujantes - DE LOS GRANDES DE LA EC

¡Cadáver en el Imjin! y otras historias bélicas de Harvey Kurtzman, de Norma Editorial  comic bélico hazañas bélicas Iwo Jima Editorial ED Dibujo
Norma Editorial, 2014.
228 pág. 25 €

UN CADÁVER EXQUISITO


Aunque Harvey Kurtzman no es un desconocido en nuestro país, no goza de la popularidad que se merece. Así que cualquier recuperación de su trabajo es bienvenida.
Kurtzman es uno de los grandes, miembro de esa segunda hornada de genios donde sobresalen apellidos judíos como Eisner, Kirby o Kubert. El presente volumen agrupa parte de lo mejor de su producción, la realizada para la mítica editorial EC. 


Ya tuvo una edición previa en España, a cargo de Planeta, pero en un tamaño tan pequeño que apenas nos permitía disfrutar de su arte. Ésta no alcanza la calidad ni el formato de los tomos en B/N que Cochram publicó en los ochenta, pero los dibujos pueden apreciarse mejor y además el libro viene bien cargado de entrevistas y jugosas reseñas.

Las historietas se dividen en dos grandes grupos: aquellas completamente realizadas por Kurtzman y otras en las que sólo trabajó como guionista. Lo de “sólo” es un decir ya que como es sabido el autor era un obseso del control, sus escritos iban acompañados de precisos bocetos que los ilustradores debían seguir casi al pie de la letra si no querían arriesgarse a desatar las iras del escritor o, simplemente, no volver a ser contratados en una editorial que tenía fama de ser la más generosa del mercado con sus colaboradores. Las historietas de guerra de la EC fueron las primeras en reflejar los conflictos bélicos de forma realista, no mitificada. Como uno de los artículos enfatiza, eso no significa que Kurtzman fuera un pacifista o se opusiera a la guerra en general. En sus relatos no se cuestiona la participación en la guerra de Corea, que estaba en marcha mientras estos tebeos se editaban. Lo que hacía era fijarse en el soldado de a pie, en sus miserias y sufrimientos y en el dolor absurdo que todo enfrentamiento armado conlleva. Y, lo que es más sorprendente, prestando atención a los dos bandos. En los episodios que dedicó a Iwo Jiwa, como muchos años más tarde Clint Eastwood hará en el cine, se describe con crudeza la desesperación de los soldados japoneses condenados a una muerte segura.

¡Cadáver en el Imjin! y otras historias bélicas de Harvey Kurtzman, de Norma Editorial  comic bélico hazañas bélicas Iwo Jima Editorial ED Dibujo
Basta repasar historietas como la que da título al volumen, “¡Cadáver en el Imjin!” para comprobar que estamos ante una obra mayor, el trabajo de un maestro. A Kurtzman siempre le preocupó el equilibrio entre los elementos gráficos (dibujo, pero también onomatopeyas y contenedores de texto) y textuales así que, si su grafismo viene cargado de energía y curvas cinéticas y rematado por expresivos contrastes de B/N donde sobre todo llaman la atención sus brutales pinceladas, en los textos nos topamos con una precisión rítmica que evidencia sus intenciones poéticas. Más tarde se haría famoso por sus parodias en revistas como Mad, Help o Humbug y con personajes como Little Annie Fanny, pero en esta primera etapa en EC ante todo busca emocionarnos con relatos donde el individuo lucha contra la adversidad y parece presa de un destino siempre absurdo. Los protagonistas afrontan esa fatalidad con estoicismo y aunque la mirada de Kurtzman es compasiva estamos en los cincuenta y aquí nadie lloriquea.

Cuando el dibujante pasa a desempeñar tareas de editor dejando el trabajo de terminar sus bocetos a otros creadores, pasan cosas curiosas. Primero se forma el grupo de los grandes, aquellos que colaboran con él de forma estable, tipos minuciosos y capaces de superarle en el terreno de la obsesión documental y el gusto por el detalle, gigantes como Wood, Davis, Elder o Severin. A su lado encontramos a los otros, dibujantes extraordinarios que por una u otra razón no terminaron de encajar con Kurtzman. Entre ellos hay verdaderos genios de la talla de Toth, Kubert, Colan o Heath. Aunque curiosamente están muy bien representados en este recopilatorio, en muchos casos apenas ilustraron un par de episodios del exigente guionista. En algunas de las entrevistas que se incluyen, el escritor y editor se queja de ciertas manías de Kubert o Toth, a los que reconoce como extraordinarios ilustradores, pero que en ocasiones anteponían sus manías estéticas a la narración. Y para Kurtzman eso era un pecado imperdonable.

En fin, un volumen para disfrutar y estudiar y que nos recuerda que después de historietas como éstas las “hazañas bélicas” nunca volvieron a ser lo mismo.
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viernes, 26 de julio de 2013

ÉRASE UNA VEZ EN FRANCIA de F. NURY & S. VALLÉE

"Érase una vez Francia - Volumen 1 y 2" de Fabien Nury y Sylvan Vallée, edita en España Norma Editorial desde TBEO Y NO LO CREO
Norma editorial, 2013.
124 páginas, 22 euros.

PARÍS, 1944


Se han publicado varios productos franco-belgas que no deberían perderse si desean aportar variedad a su dieta tebeística. El primero está ambientado en la ciudad de la luz.


Érase una vez en Francia alcanza el segundo volumen y parece concluir, sin embargo se anuncia un tercer libro que cerraría la historia. Veremos qué más nos ofrecen los autores. Hasta el momento han conseguido engancharnos con una trama compleja, cargada de personajes y dilemas morales. Estamos en París, en el año anterior a la liberación. Joanovici, el gángster judío a quien conocimos en el primer tomo, es ahora muy rico. Su colaboración con los nazis, que han llegado a facilitarle un carnet de la Gestapo, le permite vivir una gran vida. Pero sabe ver más allá de las circunstancias e intenta adelantarse a los acontecimientos, así que decide echar una mano a la resistencia. Empieza entonces un peligroso doble (y hasta triple) juego donde lo único que cuenta es la propia supervivencia.

Quizás en algún momento de la narración nos cuesta situarnos o recordar quién es tal o cual personaje. Pero en ningún caso podemos sustraernos del delicado tablero en el que se dirimen cuestiones de vida o muerte. Para proteger a su familia y a sí mismo el protagonista vende a sus amigos y engaña al propio diablo si es preciso. De fondo, una ciudad de París que al final del volumen es liberada, dando comienzo a nuevas persecuciones. La sombra de la colaboración debe ser eliminada, lo que pone a prueba todas las garantías que el astuto héroe se ha buscado. La ambientación, el color y la puesta en escena son excelentes, como en la primera entrega.

"XIII - El cebo"  de Yves Sente e Jigounov. Edita en España Norma Editorial desde el blog TBEO Y NO LO CREO de Florentino Florez
Yves Sente, uno de nuestros guionistas favoritos, permanece al frente de varias series de Van Hamme. En el caso de XIII, muy irritante en su abuso de la premisa inicial, consigue insuflar nueva vida a un conjunto de personajes que parecían acabados en esta entrega de El Cebo, editado por Norma. Cuenta con la complicidad de un dibujante muy dotado, que supera con creces al envarado artista anterior. La ambientación es perfecta y Sente nos sumerge en una superproducción que nos lleva del norte de los USA a Afganistán, una aventura trepidante y llena de misterios, que nos devuelve los mejores momentos de esta saga. Al final del tebeo los héroes son capturados por unos talibanes a sueldo de un misterioso grupo de conspiradores. ¡Ya estamos deseando leer la continuación!




"Atar Gull" de Nury y Brüno, edita en España Dibbuks
Damos un salto en el tiempo y nos reunimos con Atar Gull. El guionista de Érase una vez en Francia cambia de dibujante y firma con Brüno esta adaptación de una novela de Eugène Sue, autor conocido como uno de los primeros en serializar con éxito su obra en prensa. Algo de ese aire folletinesco permanece aquí en esta obra editada por Dibbuks. Quizás la trama principal sea lo más débil de esta novela gráfica, con esa venganza melodramáticamente estirada en el tiempo. Sin embargo sí funciona muy bien como descripción descarnada de la trata de esclavos. Asistimos a todo el proceso, desde la captura en África, las duras condiciones del viaje, su vida en cautividad, etc. El dibujo es sencillo pero eficaz y lo que más llama la atención es la personalidad de los personajes. A Nury parecen gustarle los héroes complejos y retorcidos, llenos de debilidades y con reacciones que no nos permiten trazar una línea clara entre buenos y malos. El peor tiene algún problema que nos impide juzgarlo y los mejores presentan aristas escandalosas pero históricamente justificadas. A Nury le gustan los grises y eso enriquece sus relatos.

Para acabar con algo más ligero y luminoso, no se pierdan la reedición de la mano de Dolmen de Johan Y Pirluit, una obra de Peyo, el creador de Los Pitufos, ambientada en una edad media fantástica y que encantará a los más pequeños.
Lone Sloane de Lob y Druillet, Edita EDT

Para adolescentes con ganas de productos alternativos y un tanto psicotrópicos, la recuperación del Lone Sloane de Lob y Druillet. Es más bizarro aún de lo que recordaba.
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viernes, 19 de julio de 2013

STITCHED de ENNIS & WOLFER

STICHED de Garth Ennis y Mike Wolfer, edita en España Panini Comics desde TBEOYNOLOCREO de Florentino Flórez
Panini Comics, 2013.
176 páginas, 15 euros.

COSIDO A MANO


Ennis mezcla en esta nueva obra dos de sus temas favoritos: la guerra y el horror. El resultado es un tebeo impactante que asusta por su brutal contenido y complace por su innegable calidad.


Estamos ante la traducción a viñetas del primer corto dirigido por el guionista. No extraña ese salto al séptimo arte ya que sus obras están cargadas de referencias cinematográficas. Tampoco el escenario y los géneros elegidos. Resulta casi natural para las criaturas de Ennis pasearse por la devastada Afganistán. También que allí libren una guerra contra una especie de adoradores del diablo, con el inevitable comando de fuerzas especiales a la cabeza de las escaramuzas. Cabe decir que tanto el guión como el dibujo corren a cargo de Mike Wolfer, que firma esta adaptación. Pero la presencia de Ennis es constante en todo el relato, desde el planteamiento inicial hasta lo más importante, el desarrollo de los personajes. Como en todo caso no puedo determinar cual es exactamente la aportación del dibujante permaneceré atento a sus siguientes obras porque ésta tiene mucha miga. Lamentablemente no a causa del dibujo, la parte gráfica es probablemente lo más débil del volumen. Al menos Wolfer se preocupa de diferenciar bien a los protagonistas pero falla bastante en las escenas de acción y en ocasiones cuesta situarse. Luego un color digital cargadito acaba de ensuciar la apariencia final del producto. Afortunadamente en cuanto nos ponemos a leer la historia nos olvidamos de todo.

Básicamente se nos cuentan las aventuras de una patrulla americana cuyo helicóptero es derribado en una remota región de Afganistán. Allí tropiezan con unas horrendas criaturas que se dedican a destrozar a todo aquel que se interponen en su camino, con prácticas tan divertidas como arrancar las tripas de sus enemigos y sacárselas por la boca. O clavarles sus propios fusiles en la cara. Después de un comienzo muy gore y explícito en el que descubrimos que esos bichos encapuchados no pueden morir ni se detienen aunque les falte media cabeza, los protagonistas, entre quienes destacan dos chicas de personalidades muy diferentes, se topan con una patrulla británica.

Viñeta de STICHED de Garth Ennis y Mike Wolfer, edita en España Panini Comics desde TBEOYNOLOCREO de Florentino Flórez
A lo largo de todo el relato el guión juega con una cuidada ambivalencia. Por un lado se alimenta de la intriga y el horror que esperamos en toda buena historia de miedo. Así que la operación por la que se transforma a un afgano normal en uno de estos monstruos es indudablemente espeluznante. Pero también se nutre de la épica de los mejores dramas bélicos, con un chispeante intercambio de diálogos entre los soldados veteranos y profesionales y esa nueva generación encarnada en la reflexiva Cooper y en Twiggy, su contrapunto, un aparente cachorrito que acaba convertida en una auténtica guerrera en el dramático final.

Como ya he adelantado este comic es mucho más que un comic de terror, es un preciso cruce de géneros en el que el miedo a la muerte y su presencia constante, una de las claves de los relatos bélicos, se emplea para potenciar ese episodio de horror en el que gente inocente es manipulada y transformada para servir a los más insanos propósitos. Nuevamente Ennis nos demuestra su sentido del espectáculo ofreciéndonos un entretenimiento que no da respiro. Pero también desarrolla uno de sus temas favoritos, la eterna lucha entre el bien y el mal que desde siempre ha animado los cuentos de miedo. Aquí los buenos descubren el valor que llevan dentro y lo emplean para ayudar a los que sufren y nosotros nos alegramos por ello. Por último, no puede olvidarse la fuerza de esa metáfora que preside todo el libro: esos muertos vivientes sólo atacan cuando quienes los manejan como marionetas hacen sonar unas latas cuyo tintineo les guía. No sólo se nos presenta a los terroristas como peleles, además quienes los dirigen no lo hacen movidos por hondas preocupaciones religiosas. Tan sólo por motivaciones mucho más mundanas como mantener un próspero negocio de trata de blancas.

¡Qué grande es Ennis!
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