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domingo, 12 de febrero de 2023

COMIC PANTERA NEGRA. FURIA DE LA PANTERA

Pantera Negra. La furia de la pantera. Marvel Omnibus. VV.AA.
Panini España, 2018
728 páginas, 42,70 euros


WAKANDA OMNIBUS
Primero fue el sunday, luego el comic-book, más tarde el álbum europeo y la novela gráfica. Y ahora vivimos tiempos de Integrales y ¡Omnibus!


Todo obedece a un impulso de conservación y aprovechamiento. Si se reagrupan las tiras y dominicales ya publicados en prensa quizás habrá lectores interesados en releer ese material. Así nacieron los comic-books. En Europa estiraron las páginas de las historias hasta llegar al clásico álbum de 48. En las últimas décadas se ha decidido que esos formatos tradicionales, en torno a las 24 o 48 páginas, ya no son suficientes, así que las novelas gráficas fácilmente alcanzan las 100 o 200. Finalmente la pescadilla se muerde la cola: los comic-books se reciclan en gruesos volúmenes, cachalotes denominados Omnibus, y los álbumes europeos se relanzan unificados en Integrales. Suelen ir cargados de suculentos “extras”, dibujitos y datos biográficos, que ayudan a justificar la adquisición de material ya leído. Esos formatos masivos pueden procurar horas de diversión y disfrute cuando se acierta con un cómic atractivo. La lógica también funciona en sentido contrario, aquí los errores son catastróficos.

Pantera Negra es un viejo personaje de la Marvel al que se le han dedicado dos películas, una estrenada este mismo año. Partía de un supuesto similar al que citaba Robert Hughes en “La cultura de la queja”. En algunas escuelas de Harlem se defendían auténticos disparates históricos, como considerar que los faraones eran negros y que poseían conocimientos ocultados y negados por la colonización blanca. Esos saberes desaparecidos permitían explicar la construcción de las pirámides con técnicas de levitación y similares. Desde entonces, hemos escuchado cada vez más argumentos esgrimidos por idiotas a quienes la realidad jamás estropea sus buenísimas intenciones y su recto juicio moral. Dentro de esa lógica aparece Wakanda, un paraíso oculto en algún lugar de África, que demuestra el grado de sofisticación que alcanzan los africanos, si se les libera del yugo blanco. Como ha quedado claramente demostrado desde la descolonización y con permiso de los nuevos amos chinos.

Comic Pantera Negra la furia de la pantera
Pantera Negra
tenía más sentido en el momento de su creación a mediados de los sesenta, en plena lucha por los derechos civiles. Con el paso de los años ha ido Leer más...

viernes, 1 de noviembre de 2019

KAMANDI de KIRBY, BOYER y BERRY

KAMANDI de Jack Kriby, Boyer y Berry el último chico de la Tierra edita DC ECC
ECC Comics, Barcelona, 2019.
464 páginas, 38 euros

HUMANO ENTRE ANIMALES
Pocos años después de que se estrenara la primera película del “Planeta de los simios”, Jack Kirby lanzó una serie claramente inspirada por el film pero que no se detenía en una única especie de animales parlantes.


Habiendo tigres, leones, perros o serpientes ¿por qué quedarse solo con los monos? Esa fue la pregunta que debió hacerse el dibujante. Él, por supuesto, no limitó en absoluto su fantasía así que por “Kamandi” desfila una tremenda variedad de bichos antropomórficos y hasta un maravilloso saltamontes gigante, que hace las funciones de caballo. Leí la serie prácticamente cuando salió, a principios de los setenta, en la versión de Novaro. Y me fascinó.
Reconocía sus deudas con la peli de Charlton Heston pero eso nunca me importó. Kirby ocupaba un territorio que le era propio y donde reinaba. Aunque Kamandi, ese último hombre-chico sobre la Tierra heredaba algo de la melancolía del astronauta original, ese rasgo no dejaba de ser un matiz sin demasiada importancia en un relato donde primaba la acción. En “Kamandi” nunca dejan de pasar cosas, los personajes corren, saltan, se pelean, se asombran ante sucesos siempre cambiantes y abrumadores, hay buenos y malos, robots y piratas, gangsters y esclavos…

Kirby, creador de Los Cuatro Fantásticos y una buena parte del universo Marvel, se había trasladado a la DC, la compañía rival. Para ellos había creado nuevos héroes y villanos tan tremendos como Darkseid. Pero toda su labor permanecía bajo sospecha, dando por supuesto que no conseguiría igualar sus anteriores éxitos en Marvel.
Por otro lado, para una buena parte de la crítica Kirby es el responsable de mantener al medio en un estado casi infantil. Frente a la seriedad de los primeros comics en prensa, los grandes clásicos de los años veinte y treinta, los comic-books donde Kirby reinó supusieron una marcha atrás. Se abandonaba al público adulto para dirigirse a una audiencia adolescente y descerebrada, más atenta a la acción que a la reflexión. Los comics respetables son aquellos que desprecian el puro entretenimiento y hacen que el lector sea consciente de los asuntos más sesudos. Hasta el mismo Eisner, en su momento jefe y mentor de Kirby, participó de esa idea. El comic puede ser un medio tan sofisticado como el que más y para ello debe dejar de dirigirse solo a niños y teens.

KAMANDI Jack Kriby, Boyer y Berry el último chico de la Tierra edita DC ECC
Lógicamente Kirby no estaba por esa labor y no deben leerse sus comics desde esa perspectiva. Es una equivocación. Admitir la frivolidad, la ligereza del autor, desde una posición de superioridad intelectual constituye también un error. Partiendo de ese supuesto, Moore sería maravilloso y profundo y Kirby un tarado que factura fantasías para gente sin sensibilidad. La clave está en la diferencia entre la lectura infantil y lecturas posteriores. Personalmente, ya he alcanzado esa edad en la que se empiezan a saborear los recuerdos comprobando que la intensidad que permanece en la memoria en escasas ocasiones es alcanzada por experiencias más próximas. Pienso en aquella primera vez que leí “Kamandi” y vienen a mi cabeza las sensaciones ante secuencias como la de la transformación en robots de los compañeros del héroe, o la brutalidad de las luchas contra los gorilas o la huida con el submarino entre los restos de la ciudad. Me sumergí totalmente en aquellos pasajes. ¿Recuerdan cuando en “Arrebato” explicaban el concepto a través de cromos de “Las minas del rey Salomón”? Pues eso: el tiempo se detiene, estamos arrebatados. Nunca he tenido esa sensación con Moore. Pero sí con Kirby. Y no estoy defendiendo una simple operación nostálgica. Él se centra en lo esencial, en lo que maravilla, en los conflictos básicos, en la amistad, en la lucha contra la injusticia. Cosas importantes para niños de doce años, que deberían de ser importantes para todos nosotros. Y lo cuenta de manera visual y directa. Otros, con muchos artificios y procedimientos muy complicados, apenas tienen nada que aportar y disimulan su vacío con juegos de manos que al final no encuentran apenas respuesta en los lectores. Kirby es crudo, popular y sencillo. Y permanecerá. ¡Disfruten con “Kamandi”!



Entrevista con Kirby en 1990
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viernes, 3 de marzo de 2017

EL CUARTO MUNDO de JACK KIRBY

BENDITA FANTASÍA
Aunque en el campo de la ciencia ficción los autores de comics han realizado muy variadas e interesantes propuestas, aparentemente los superhéroes siguen mandando en nuestra imaginación.


En Europa hemos tenido a Jeff Hawke, a Valerian y ahora mismo a Leo surcando la galaxia. Los nipones parecen disfrutar con sus escenarios posapocalípticos y sus bizarros robots. Pero la manifestación más popular de la fantasía en viñetas está en manos de los tipos con el pijama por fuera. Recientemente se recuperaban dos obras clave para entender la evolución de esos personajes, en dos bonitos tomos perfectamente editados.

El cuarto mundo de Jack Kirby 
ECC, 2016.
400 páginas, 35 euros.

Por un lado El Cuarto Mundo, uno de los trabajos más importantes de Kirby, que es como decir el padre fundador de la mitad del Universo Marvel. Como es sabido sus relaciones con la casa no siempre fueron agradables así que en un determinado momento decidió largarse. Y se pasó a la compañía rival, DC. Allí, como de forma muy amena explica Mark Evanier en el epílogo, se hizo cargo de la serie dedicada a Jimmy Olsen, que no tenía un equipo creativo propio y le permitía hacer lo que le viniera en gana. El resto es historia.

Kirby generó un nuevo universo en el que se reflejaron no pocas de las tensiones de la América de los sesenta-setenta, con unos nuevos dioses de aspecto disparatado y juguetón y un villano tremendo, Darkseid, y el escapista Mr. Miracle y la Gran Barda y tantos otros.

Como podrá comprobar cualquiera que hojee este recopilatorio, los mundos de Kirby apenas pueden ser contenidos por unas viñetas que siempre parecen a punto de estallar. Aunque presididos por una ironía constante, sus episodios son tan épicos y dramáticos como un humano es capaz de imaginar. Coincido con Morrison cuando en la intro habla del tono casi religioso, trascendental, de muchas de sus aventuras. Todo lo que ocurre en un comic de Kirby es extenuantemente importante. En todo momento.


La nueva Frontera de Darwyn Cooke
ECC, 2016.
520 páginas, 43 euros.

A comienzos de este siglo Darwyn Cooke decidió que tendría sentido ofrecer una revisión de los superhéroes que componían la constelación DC. Cooke debía mucho a Kirby, deudas fácilmente apreciables en su dibujo.

Pero como hijo de su tiempo, retrató a aquellos titanes como parte de una realidad no tan brillante, una década de los cincuenta en la que las tensiones atómicas y el miedo a un enemigo invisible propiciaron numerosas fantasías pobladas por invasores extraterrestres, monstruos de todo tipo y, en los tebeos, una densa familia de superhéroes con los que jugar.

Los aficionados pueden disfrutar “La Nueva Frontera” como un fenomenal homenaje. De hecho al final se incluye una larga lista de guiños que se reparten por las páginas de la obra. Los no interesados en la edad de oro del comic americano (¿o era de plata?) pueden sentirse algo más perdidos, con personajes secundarios a los que no se reconoce bien y que el autor apenas pierde el tiempo en presentar. Pero esa confusión se ve compensada por el punto de vista que adopta la narración. No importa tanto lo que sepamos o no del Universo DC.
Porque Cooke se esfuerza por anclarlo a una realidad más cercana a libros como el estupendo “Elegidos para la gloria” de Wolfe, que a ningún tebeo. Construye su trama enhebrando historias clásicas de la editorial, pero aferradas a una realidad que se reconstruye a través del mito. Todo con su dibujo sintético y espectacular y una narrativa arrolladora. Es un bonito intento, pero algo cansino.

En su momento sólo leí el primer episodio y ahora comprendo por qué. Admiro al Cooke de Parker y lamento mucho su temprana pérdida. Nos dejó el año pasado, con cincuenta y cuatro años de edad, cuando estaba dibujando algunos de sus mejores tebeos. Pero no en este caso. Cómprenselo si quieren, como homenaje al autor.

El tomo es realmente espectacular y viene cargado de extras. Pero su constante empleo de viñetas panorámicas cansa y el relato tarda mucho en despegar y emocionar. Con todo es un esfuerzo muy valorable y lleno de momentos impresionantes servidos con un dibujo delicioso y un color perfecto.
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viernes, 24 de enero de 2014

BATTLING BOY de P. POPE

"Battling boy" de Paul Pope, edita DeBolsillo grupo Penguin Random House
 DeBolsillo, 2014.
208 páginas, 14,95 euros.

DIOSES NUEVOS


Los aficionados saben que cuando se habla de “Nuevos Dioses” sólo podemos referirnos a los de Kirby. Conviene recordarlos cuando nos enfrentamos a esta nueva mitología de Paul Pope.


Lo de Kirby era un disparate muy relacionado con los cambios de los sesenta. Sus protagonistas eran jóvenes y dicharacheros y constituían un adecuado contrapunto a anteriores aproximaciones más solemnes. Kirby se movía en un terreno familiar, toda su vida había tratado con semidioses. Su mayor éxito fue la actualización de la figura del héroe a través del supergrupo Los Cuatro fantásticos. Allí se exponían las contradicciones, las responsabilidades pero también las ventajas de ser un campeón. En una lógica vuelta a los orígenes él y Lee habían recreado al dios nórdico Thor, oscilando entre el drama y la comedia, aunque lo que muchos de sus seguidores sin duda recordarán son sus rimbombantes diálogos “a lo Shakespeare”.

New Gods / Nuevos Dioses de Kirby
En general, fuesen dioses, semihumanos o simplemente héroes sin poderes, las creaciones de Kirby eran humildes, se reían de la pedantería y la arrogancia, dispuestos siempre a enfrentarse a los abusones y matones de la galaxia. Con su mentalidad de chico de barrio la fibra moral de Kirby no desfallecía jamás, separando con claridad el bien del mal. Sus Nuevos Dioses luchaban contra el malvado Darkseid, un trasunto de Hades, con el desparpajo de una pandilla de surferos. Podían ser unos chulitos pero sus reacciones eran profundamente humanas.

Ahora a Paul Pope se le ocurre que puede aportar su toque personal a estos temas. Pope es lo que se denomina un autor rompedor. Ya nos brindó un Batman año-no-sé-cuántos que afortunadamente he olvidado casi por completo. Lo primero que llama la atención es su grafismo, más “pastoso” de lo habitual. A Pope le gusta añadir una ración extra de suciedad y un acabado mórbido que inmediatamente ha llevado a algunos a clasificarlo como autor “casi europeo”. Ya saben, si algo parece bueno debe de ser europeo. Visualmente su trabajo da bastante grima pero con todo le reconozco cierto vigor. El arranque de este Battling Boy contiene secuencias con garra y unos malos curiosos. Luego la acción se desplaza de una suerte de Batman terrestre al plano celestial. Así es como descubrimos a algunas divinidades que de vez en cuando bajan al inframundo (el nuestro) a pelear con los monstruos. El hijo preadolescente de un trasunto de Thor se enfrenta a su prueba de iniciación pasando una temporada en un mundo humano. En fin, nada nuevo bajo el sol si no fuera por la carcasa gráfica de Pope, que ya digo intenta evitar acabados convencionales.

También hay algo más que llama la atención: la actitud de los dioses. Su Battling Boy tiene mucho de Sigfrido, de su olímpico desprecio por todo lo humano. Hay una cierta fascinación totalitaria en su manera de relacionarse con los hombres, apenas meras hormigas para él. Liquida a los monstruos no con la voluntad de hacer el bien sino porque le fastidian o algo así. Curiosamente cuanto más se avanza en la trama más nos recuerda el último trabajo del gallego David Rubín: El héroe. En ambos casos se reflexiona sobre la fama y sus consecuencias y, sobre todo, se traza el perfil de héroes antipáticos, despegados de la humanidad. Iluminados que no sienten empatía ni compasión por quienes les rodean, esos humanos demasiado diminutos para ser tenidos en cuenta. Como comprenderán, el sentimiento acaba siendo recíproco así que resulta casi imposible interesarse por las andanzas de estos neo-petimetres. Conmigo que no cuenten.
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viernes, 7 de junio de 2013

MARVEL COMICS. LA HISTORIA JAMÁS CONTADA

Marvel Comics - La historia jamás contada de Sean Howe. Edita en España Panini
Sean Howe
Panini, 2013.
550 páginas, 24 euros.

UNA HISTORIA MARAVILLOSA

Simplemente, el mejor libro que haya leído sobre la editorial Marvel, sus ejecutivos, directores, editores, personajes y autores.


Abundan los volúmenes sobre la mítica editorial. El clásico de Les Daniel ("Marvel, cinco fabulosas décadas de comics") se mantiene como una gran obra de referencia. Recientemente se publicaba una "Crónica" que describía la historia de Marvel, año a año, presentada con la calidad que caracteriza a Dorling Kindersley. Teniendo en cuenta la popularidad de muchos de los colaboradores de la “casa de las ideas” la información que nos ha llegado al respecto es numerosa y llena de detalles. Y, sin embargo, este libro consigue ir un poco más allá. Alumbra aspectos poco conocidos y lo hace con un texto que concilia rigor documental, amenidad y precisión crítica.

Se nota que Howe ha dedicado mucho tiempo a la investigación, confrontando sus datos con diferentes testigos. Cada anécdota viene confirmada por testimonios diversos y todo se cuenta de forma tan entretenida como fiable. Sorprende cómo mezcla los asuntos económicos con los creativos, comentando las aventuras de determinados personajes en relación con las peripecias empresariales de la editorial. No nos defrauda en ninguno de los dos ámbitos.

 Marvel Comics - La historia jamás contada de Sean Howe. Edita en España Panini
En lo creativo el libro se llena de matices y no evita abordar los clásicos marvelitas de siempre: la confrontación entre Lee y Kirby y Ditko y otros, las batallas de Jim Shooter, el baile de editores, las tensiones entre guionistas y dibujantes, la aparición de Image, las aportaciones de McFarlane, el giro hacia la seriedad en los ochenta-noventa, etc. No hay terreno que no se atreva a pisar, por muy resbaladizo o cenagoso que resulte. Y en todos nos ofrece una visión nueva y sorprendente, detallada y bien argumentada. Hablamos de un mundo de relatos y personajes de fantasía que antes de ser propiedades corporativas habitaron los sueños de millones de lectores, donde se quedaron para crecer y vivir sus propias vidas, un mundo que es retratado con seriedad y mimo y un evidente cariño.

Pero los asuntos reales no se dejan de lado. Desde sus orígenes los problemas empresariales se entrelazan con los giros creativos de la empresa. Se nos habla de triunfo pero también de fracaso, de tensiones entre quienes escriben y los que venden, entre quienes distribuyen y quienes leen, entre directores y editores, entre dibujantes y ejecutivos, entre cineastas y creadores de comics… Las transformaciones por las que pasa la empresa son apasionantes y ejemplares. Como se comenta en un capítulo, las reivindicaciones sobre la propiedad intelectual de los dibujantes y guionistas, deben entenderse en un contexto en que las películas hacían ganar millones de dólares a sus productores. Pero esos creadores tienden a olvidar el largo y complicado camino que llevó a esos personajes desde el papel hasta el celuloide. El trabajar para una empresa, a la que voluntariamente cedieron esos derechos en su momento, les aseguraba un sueldo fijo y una tranquilidad que no tenían quienes decidieron ir por libre. La pertenencia a una gran compañía conllevaba otros beneficios que tienden a olvidarse. Aunque también se citan casos como el de Heck o Trimpe que, después de pasarse años con algunos de los personajes más populares de la editorial, eran despachados porque su estilo se consideraba desfasado.

En fin, el libro es tremendamente equilibrado, está muy bien escrito y documentado y en él descubrirán algunas de las muchas facetas que componen una compañía tan grande y culturalmente influyente como la Marvel. Y no pocas anécdotas de cómo funciona el negocio, cómo se aprueban las ideas, las batallas creativas y de control y muchas cosas más. No se lo pierdan.
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viernes, 20 de enero de 2012

Fighting American. Simon & Kirby

DOS BROMISTAS


Fighting American 
Joe Simon y Jack Kirby


Ediciones Kraken, 2011. 
206 páginas, 35 euros.

El pasado mes de diciembre morían dos grandes autores, con apenas una semana de diferencia, Jerry Robinson y Joe Simon. El primero, colaborando con Bob Kane, ayudó a consolidar el mito de Batman y el segundo creó con su compañero Jack Kirby uno de los héroes más populares: el Capitán América

Ambos tuvieron carreras largas y productivas. Robinson dibujó luego para los periódicos y llegó a escribir una historia de las tiras de prensa. Se discute su participación en la génesis del Joker, el archienemigo de Batman. Kane la negaba pero Robinson siempre declaró que fue él quien le aportó su característico aspecto. También se le atribuye el bautizo del compañero del hombre murciélago, a partir del clásico Robin Hood.

En cuanto a Simon, su “matrimonio” con Kirby es uno de los más afortunados de la edad dorada del comic. Se repartían las tareas de forma desordenada, dibujando uno, entintando el otro y pariendo guiones ambos. Así como Kirby es célebre por sus trifulcas con algunos editores, sobre todo con Stan Lee, nunca cuestionó la participación de Simon en los tebeos que crearon juntos. De todos ellos el más conocido es, por supuesto, el Capitán América, un héroe patriótico que se les ocurrió al inicio de la década de los cuarenta. Se habían conocido un año antes, cuando Simon trabajaba para Victor Fox, el editor con peor fama de la industria. Decidieron unir sus fuerzas pero pronto la guerra los separó. Tras licenciarse se encontraron con un mercado muy diferente, en el que los superhéroes apenas tenían cabida.

La situación cambia a partir de los cincuenta. La guerra de Corea genera una nueva oleada patriótica y los editores deciden volver a pulsar esa tecla. La Marvel resucita al Capitán America, sin consultar a sus creadores. Así que estos contestan pariendo un nuevo héroe, que consigue resistir en los quioscos unos números más que el original. En todo caso, las tendencias se modificaban con rapidez y los supertipos no volverían a ponerse de moda hasta inicios de los sesenta y para entonces el equipo Kirby-Simon ya se había disuelto.

Para repasar esa relación creativa entre estos dos gigantes yo les aconsejo que le echen un vistazo al espléndido libro de Evanier sobre Kirby, publicado aquí por Rossell. Más recientemente se recuperaba Fighting America, la serie con la que Kirby y Simon replicaron a la resurrección del Capi. La calidad de la restauración es discutible, no tanto por el color, que siendo digital al menos se aproxima a los tonos planos originales. Lo peor es el tratamiento de la línea negra, en general empastada y pasada de densidad, lo que ensucia mucho la sensación general. Aparte de esto, el planteamiento no es precisamente original. Se nos presenta a un héroe con un origen similar al del Capitán América, un alfeñique con muchas ganas de servir a su país. En su misión es ayudado por el típico adolescente atolondrado.

Más allá de ese esquema tan repetido, la serie presenta ciertas sorpresas. Por un lado nos permite disfrutar de un Kirby no del todo formado, que nos maravilla con ciertas escenografías de lucha y con personajes realmente fabulosos por su variedad y por su aspecto bizarro. Además, llama la atención la lucha de los protagonistas contra los “rojos”, innumerables enemigos comunistas que intentan acabar con la democracia. Unido a esto la que considero principal aportación de este recopilatorio: su humor. Todo tiene un tono de cachondeo irreprimible. Simon y Kirby se lo pasan bien y transmiten esa sensación al lector, alcanzando cotas realmente delirantes. Para no olvidar la carta que un joven campesino soviético escribe a los degenerados capitalistas, enfrentando los perritos calientes, las tartas y los filetes a… la sopa de remolacha. Seguida por supuesto de un gran postre: macedonia de remolacha.
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