viernes, 14 de junio de 2019

BLANCO, LA ÚLTIMA SONRISA DEL TBO

El pasado mes de mayo moría en Barcelona el último dibujante del TBO clásico, Josep Maria Blanco Ibarz. Tenía 92 años y con él se desvanece una de las etapas más gloriosas de la historieta española.


En 2011 tuve el honor de organizarle una exposición acompañada por un voluminoso catálogo en el Casal Solleric de Palma. Sus vínculos con Mallorca eran conocidos, dos de sus hijos residen en la isla y él solía acercarse en verano.

Repasé con él la lista de caídos del TBO. Entonces todavía seguía en pié Muntanyola, que moriría en 2012. Pero Blanco, con la crudeza del superviviente, me apostilló: “Él era más bien un colaborador. De plantilla solo quedo yo”. Y ahora ya nos hemos quedado definitivamente sin testigos de aquella época.

Otro comentario que solía repetir era la atención que los medios prestaban a Bruguera, en detrimento del TBO. No conviene olvidar que, antes de que Mortadelo y Filemón, Anacleto o Zipi y Zape existieran, el TBO era la revista de historietas más vendida y leída de este país, con tiradas que hoy resultan casi imposibles de imaginar.

Descanse en paz Josep Maria Blanco TBO


Habitualmente se valoran más los aspectos de crítica social y retrato distorsionado de la realidad que aparecen en las publicaciones de Bruguera, frente a los mundos felices que encontrábamos en el TBO. Lo cual nos remite a una premisa que cierta crítica ha convertido en dogma, como es la visión del arte como herramienta política. Recientemente leía una revisión de “Cantando bajo la lluvia” en clave feminista. Aparentemente el film es un elogio del heteropatriarcado y Debbie Reynolds una sumisa y un mal ejemplo para toda mujer. Estas aproximaciones delirantes olvidan que las formas artísticas exigen ser leídas según sus propias normas. Esto es, no puedo juzgar un musical sin prestar atención a sus movimientos, su ritmo, su plástica interna. Y lo mismo ocurre con toda forma de arte, incluidas las historietas. Disfruto con el TBO por la misma razón que amo a Matisse (o “Cantando bajo la lluvia”). Porque me trasladan a un espacio de felicidad ideal. Los marxistas rococós me acusarán de conformista pero más reaccionario me parece aplicar una mirada unidimensional a toda obra de arte, despojándola de sus componentes más salvajes y personales y convirtiéndola en proclama, siempre con la misma denuncia en la boca. A veces admiramos la crítica y el señalamiento de los problemas sociales más acuciantes. Pero en otras ocasiones simplemente nos queremos reír, queremos disfrutar con un trabajo limpio, bien hecho, queremos emocionarnos e imaginar que un mundo más educado, más ordenado y amable es posible.

Esos eran los universos a los que nos trasladaba Blanco. Con su dibujo más esquemático pero terriblemente encantador en sus inicios, con su grafismo clásico después, cuando sustituyó a Benejam en “La familia Ulises” o cuando se embarcó a dibujar a las multitudes que ya inundaban Barcelona en los noventa. Recientemente sus traviesas vistas de la ciudad han vuelto a reeditarse en lo que supongo ha sido su última publicación.



Tras la noticia de su muerte no puedo dejar de pensar en las tarjetas de navidad que él mismo pintaba a mano y repartía al llegar el fin de año, siempre con sus mujeres grandotas y sus pequeños y tímidos hombrecitos. Y que ya no recibiré. También pienso en una de las curiosidades que incluimos en su catálogo: una servilleta de papel sobre la que había dibujado en el hospital, a falta de otro soporte. A su edad, ya había tenido que pasar por centros médicos en diversas ocasiones. Él endulzaba aquellos agrios momentos ideando chistes protagonizados por enfermeras sexys y amables médicos. Y él mismo, que aparecía en algunos gags como el de la depilación. Para una de sus operaciones habían tenido que rasurarlo completamente. Semejante afrenta a su intimidad no era algo a lo que un hombre de su edad estuviera acostumbrado. Dibujó la escena y me lo comentó en una entrevista, entre sonrisas y guiños: “¡Todo! ¡Me lo rasuraron todo!”,

En fin, Josep Maria Blanco era un encanto de hombre, un peleón, un trabajador incansable que supo compatibilizar su labor en una entidad bancaria con su oficio de historietista. Nunca descansó, siempre tuvo una sonrisa para todos y sus creaciones permanecerán. Ya lo echamos de menos.


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viernes, 7 de junio de 2019

CÓMO TRATÉ DE SER UNA BUENA PERSONA de ULLI LUST

Cómo traté de ser una buena persona de Ulli Lust Comic novela gráfica La Cúpula
La Cúpula, 2019
370 páginas. 31 euros

GEORG Y KIM
Una novela gráfica excepcional que aborda un tema clásico de forma novedosa. ¿Puede una mujer amar a dos hombres a la vez y conseguir que esa relación funcione?


En realidad el trabajo de Ulli Lust es mucho más, una reflexión de largo alcance sobre las relaciones interpersonales en la modernidad. Pero también puede resumirse como una actualización de “Jules et Jim”. Cansados de la pareja y la familia tradicionales oímos constantes voces que proclaman las virtudes de los nuevos modelos de convivencia. Sin discutir su posibilidad tan solo esperamos que la dureza crítica con que se juzgan los defectos de los paradigmas clásicos se aplique también a las nuevas fórmulas. Lust lo hace.

Primero debo indicar que cuenta con un buen dibujo y una narrativa muy efectivas. Conoce el medio y utiliza bien sus humildes herramientas. Su labor como ilustradora salta a un primer plano con esas imágenes que salpican el libro, apuntes del natural que anclan el relato en esa realidad que se desea describir. En teoría nos encontramos frente a un relato autobiográfico y desde luego lo parece. Emplea muy bien la segunda tinta y nada hay que reprochar a los aspectos formales del producto, con unos acabados que en ocasiones me recuerdan lo mejor del primer Crumb.


El argumento no solo es sólido, también interesante, instructivo y emocionante.
Lo primero que descubrimos es que el hijo de la protagonista vive con sus padres, los abuelos del niño.
Lo segundo que no hay padre y que ella convive con un actor mientras prepara las pruebas para acceder a los estudios de Bellas Artes.
Lo tercero que su novio actual es un poco especial y tras una etapa de pasión inicial no siente ya interés sexual alguno por la heroína. Así que ella decide, de común acuerdo con su compañero, buscarse un amante que la satisfaga en el plano físico, ya que el espiritual lo tiene cubierto.
Así es como entra en contacto con Kim, un africano que sabrá cómo complacerla.

Viñeta Cómo traté de ser una buena persona de Ulli Lust Comic novela gráfica La Cúpula
Hasta aquí todo normal. Si un español hubiera escrito este guión nos explicaría lo felices que vivirían los tres juntos y hasta es posible que Kim y Georg llegaran a entenderse para rematar el éxtasis amoroso y las posibilidades combinatorias de los tres humanos, ahora más allá de los géneros.

Afortunadamente Ulli Lust es austriaca y lo que nos cuenta es algo más complejo.

Primero describe muy bien la culpabilidad que siente la madre frente al niño que se cría con sus padres- Ella ha tomado la decisión de seguir con su vida, ya que tuvo al hijo muy joven, pero eso no deja de atormentarla. No todo el rato ya que a menudo es despreocupada y persigue su propio placer olvidando los sentimientos del crío. Todo eso se explica de forma matizada y resulta muy interesante. Lo mismo los papeles que atribuye a los dos novios. El enrollado actor no puede evitar ciertos celos cuando la ve con el atractivo y joven africano. Al mismo tiempo, con todas sus neuras, no deja de querer a la protagonista y de preocuparse por ella y lleva lo de la “pareja abierta” con mucha dignidad. El novio africano es sin duda el mejor construido. Cuando descubre que ella lo comparte con otro se desencaja en una serie de maravillosas viñetas: “¡Es alucinante!”. Se cuenta muy bien cómo se esfuerza por adaptarse a las nuevas costumbres y su lucha interior, cómo se debate entre imitar los comportamientos de sus compañeros africanos y lo que él siente que debe hacer. Enternecedoras las viñetas en que le pide a ella que no deje al otro novio, al que ha conocido y considera encantador.

El verdadero clímax del relato se alcanza en un final perfecto, cuando las contradicciones del joven negro estallan de forma violenta. Ella va a verle a la cárcel y ahí nos encontramos con una escena impresionante y que yo recomendaría a cualquiera que desee entender el fenómeno de la violencia familiar. Un policía le explica a ella que no permiten que las parejas vean a sus maltratadores ya que después suelen retirar la denuncia. Cuando él termina de hablar ella emite un lacónico “Quiero retirar mi denuncia”. En unas pocas páginas asistimos al drama del amor que lleva de la pasión a los celos en una espiral sin posible solución. Luego la vida sigue, con suerte. Una gran novela gráfica que no deberían perderse.



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viernes, 31 de mayo de 2019

PUNTO FINAL de CARLOS GIMÉNEZ

Punto final de Carlos Giménez Gringo y Dani Futuro comic español edita Reservoir Books
Reservoir Books, 2019
94 páginas. 24,90 euros


DESPEDIDA Y CIERRE
Giménez firma un extraño trabajo en el que se despide de dos de los personajes que marcaron sus inicios en el medio y que se sitúan en dos géneros muy diferentes: el western y la ciencia-ficción.


Si “Gringo” conecta a Giménez con el pasado, con el cómic español más tradicional y popular, “Dani Futuro” fue la serie que lo lanzó hacia un porvenir donde cada una de sus obras redefinía la evolución del medio. Recuerdo como si fuera ayer el momento en que leí aquel primer episodio lleno de ocurrencias narrativas y un color insolentemente pop, tanto como los grafismos de aquel joven Giménez que exhibía su talento desde las páginas de “Gaceta Junior”. Era 1970 y ahora, casi cincuenta años después, el autor decide ponerle punto y final a su serie.

Aunque ni en este caso ni en el de “Gringo” liquida a sus héroes así que quién sabe si en el futuro alguien se atreverá a redibujarlos. Es curioso que estos dos trabajos no estuvieran escritos por él, que más tarde se convertiría en el autor completo más importante de este país, con obras como “Paracuellos”, “Barrio”, “Sabor a menta”, “Hom” o “Primer amor”, auténticas obras maestras que todo aficionado debería conocer, estudiar y admirar.

Sin embargo, ya digo, “Gringo” fue escrito por Manuel Medina, a quien Giménez rinde homenaje en un sentido prólogo. Por supuesto, Víctor Mora fue el guionista de “Dani Futuro” y en su caso las palabras que le dirige ya no son solo de respeto, también de amistad y admiración.


Esa introducción resulta especialmente emotiva por la deuda afectiva e intelectual que el creador confiesa tener con Mora. También por detalles como la corrección que introduce en su última historia, respecto a lo que considera un desliz del original. Me refiero a la secuencia en la que el protagonista, tras un largo periodo de hibernación, intenta levantarse y cae desmayado. Es una viñeta apaisada en la que Giménez muestra diferentes posiciones del personaje, expresando lo que va de los titubeos iniciales hasta que se desploma.

Punto final de Carlos Giménez Gringo y Dani Futuro comic español edita Reservoir Books
En la versión de los setenta Dani corría hacia la izquierda (hacia afuera de la página ya que la viñeta era la primera de la plancha izquierda) y se desmayaba hacia el interior, a la derecha. Según apunta el autor ahora lo ha dibujado siguiendo la dirección “correcta”. Me llama la atención esa actitud crítica hacia su propio trabajo, esa voluntad de, medio siglo después, hacerlo “bien”. Debo añadir que no cambiaría nada del primer episodio. Me enloquecen sus saturadas planchas, sus decorativos motivos, sus diseños futuristas, por mucho que Giménez admita sus deudas con Mezieres… y hasta la viñeta del desmayo. Sí, como comprobamos en su revisión, hacia la derecha es más natural. Pero ese tirón del personaje que intenta correr, se ve detenido y casi atraído hacia la derecha donde se desploma sobre el primer plano de Iris ¡es irresistible!

Nostalgias aparte el álbum se lee muy bien. Sorprendentemente, mejor el episodio de “Gringo” que el de “Dani Futuro”. En este último intenta construir un relato áspero, como si se empeñara en agriar la dulzura de la serie original. Hay brutalidad, una violación, muy mal rollo y una proclama ecologista al final. Pero si el inicio espacial no carece de fuerza la conclusión africana es difícil de tragar. En cambio “Gringo”, que en el original era un western muy anodino, le permite levantar un episodio durísimo y este sí nos lo creemos. Tiene un algo de “Sin perdón”, un vaquero que no quiere líos y tan solo desea vivir en paz con su mujer e hijos. Primero Giménez introduce un apunte contra el racismo y luego se marca un final tremebundo, que incide en el existencialismo de que ha hecho gala en sus últimas obras. Si algo puede salir mal no duden de que irá a peor. Muy duro pero narrativamente impecable.

El maestro sigue de despedida, cada una de sus últimas entregas es una incógnita. A veces factura trabajos que no están a la altura de su talento o donde se nota el peso de los años. Pero el que tuvo retuvo y pasará mucho tiempo antes de que alguien consiga arrebatarle a Giménez su corona de rey del comic español.



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viernes, 24 de mayo de 2019

KAZUO KOIKE RIP MANGA

Kazuo Koike fallece 17 abri l2019 manga

EL DEBER CUMPLIDO
Escribo esto un 8 de mayo, el día en que Kazuo Koike habría cumplido 83 años. Lamentablemente el venerable guionista japonés nos dejó un poco antes, el pasado 17 de abril de 2019.


Se va uno de los grandes, a la altura de Kurtzman, Hergé, Goscinny, Berardi o Holdaway.

Participó en series de televisión, escribió algún guión para Marvel, fundó una escuela de manga por la que pasaron figuras tan relevantes como Rumiko Takahashi y colaboró con múltiples dibujantes. En España lo descubrimos en 1992, durante la primera oleada japonesa, con “Crying Freeman”, que luego sería adaptada al cine. Reconozco que aquella historia de yakuzas con genitales vaporosos y dibujos a cargo de Ryoichi Ikegami no me pilló. Pero ahora mismo solo pienso en revisarla.

En 2003 se publicó “El lobo solitario y su cachorro”, la saga que nos demostró hasta dónde podía llegar el talento de Koike. Además allí le acompañaba otro creador notable, el especialísimo ilustrador Goseki Kojima. La serie venía precedida por una fama mundial y no defraudó.


En años posteriores se fueron editando muchos de sus trabajos. Reconozco cierta pereza a la hora de abordar aquellos no ilustrados por Kojima, como “Lady Snowblood” (publicado en 2006) o “El nuevo lobo solitario y su cachorro”•(en 2016). También me costó hincarle el diente a sus delirios mitológicos, su versión del rey mono, “Son Goku” (2016) o “La leyenda de Kujaku” (2017).

El resto de su producción es tan disfrutable que ahora mismo corro a conseguir los volúmenes que me faltan, porque seguro que contendrán elementos de interés que no supe apreciar en su momento. Empezó a publicar en los setenta y estuvo escribiendo prácticamente hasta el final de sus días. Aquí conocimos su trabajo de forma desordenada y una buena parte todavía permanece inédita.

Kei manga de Kazuo Koike RIP Obituario 2019
Es justo recordar que en los últimos años nos pegamos un verdadero festín de obras de Koike y Kojima. En muchas teníamos esa sensación que a veces nos invade con las películas de Ford o de Berlanga.

Que aunque las situaciones y los tiempos cambien, siempre encontramos la misma troupe de personajes.

Los guiones de Koike trazan una geografía familiar en la que los personajes de una serie se pasean por el fondo de otra. Y todos comparten una misma responsabilidad, una misma fuerza vital. El autor defendía que eran los personajes los que construían las historias, un principio que comparten muchos grandes guionistas. Los hechos no importan, cuenta la caracterización, la capacidad para insuflar vida en esas creaciones de papel. Koike tenía ese don.

Tanto en “Asa, el ejecutor”, “Hanzo. el camino del asesino”, “El hombre sediento”, “Kei”, “Kasajiro, el clava-tatamis” o en “Llegó la primavera” descubrimos a personajes profundamente humanos, que padecen, aman, luchan y aprenden con fiereza. Y que además comparten un inquebrantable sentido del deber que les permite aportar algo de sentido a sus difíciles existencias.

Los héroes de Koike se enfrentaban a las más duras pruebas con la mirada serena del samurai. En muchos casos esos principios eran negados por una realidad corrupta y amoral. Son en general vasallos con señores que no merecen a tan leales servidores. Aunque no en todos los casos. Uno de los aspectos llamativos en “Hanzo” era la admiración mutua que el ninja y su señor se profesaban y cómo uno aprendía constantemente con el otro.




Otro asunto digno de mención era el tratamiento de las mujeres. Por un lado abundaban en la obra de Koike las escenas de amor apasionado, en eso era un digno hijo de los setenta y nunca dudó a la hora de mostrar los sentimientos y la violencia implícitos en el sexo. Sus personajes hacen el amor como pelean: a vida o muerte. Sentía una genuina compasión hacia las mujeres que sufren. Podía describir a auténticas brujas, Lady Macbeths capaces de las mayores atrocidades. Pero también era muy capaz de explicar el dolor femenino ante los abusos de algunos hombres. Para recordar la escena en que el héroe se ponía a llorar ante un grupo de fulanas, conmovido por sus padecimientos cotidianos. Los sentimientos, en Koike, siempre eran más grandes que la vida.

Ya solo nos queda revisar todo lo que no leímos en su momento y recuperar sus últimas series, como “Shingen Takeda. El tigre de Kai” o “El Carterista” (ambas publicadas en 2017), confiando en que durante los próximos años continúen llegándonos trabajos inéditos de Koike.

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viernes, 17 de mayo de 2019

5 CÓMICS DE GÉNERO 2019

GÉNERO FLUIDO
En el pasado referirse a “cómics de género” suponía hablar de superhéroes, romance, terror, oeste o histórico. Hoy los “cómics de género” se han convertido en otra cosa. Veamos algunos ejemplos.

Muchas series que nacen en las galaxias digitales tienen como público base a un contingente tan sectorializado como entusiasta. Ese apuntar hacia la minoría permite la aparición de propuestas muy diferenciadas que en ocasiones no consiguen dar el salto hacia audiencias más amplias.

DOLORES Y LOLO

Ivan Batty y Mamen Moreu
Astiberri, 2019
106 páginas. 16 euros

Las estanterías de las librerías se llenan de títulos que narran las peripecias emocionales o sexuales de jóvenes creadores que se dirigen a sus correligionarios. Esa sensación se desprende de la propuesta del guionista Ivan Batty y la dibujante Mamen Moreu. Por un lado el mundo que describen en “Dolores y Lolo” nos remite a los ambientes de los primeros “Víboras”. Una bohemia barcelonesa en aquel momento más interesada en la droga y el sexo que en el “prusés”.

Ahora como entonces se nos habla de micromundos llenos de jóvenes sin futuro, condenados aparentemente a vivir con sus padres o abuelas y empeñados en transformar las costumbres establecidas. Al final dedican mucho más tiempo a esas neo-relaciones que a buscar trabajo, así que no extraña que vivan en una permanente precariedad.

Aquí de nuevo nos acordamos del “Víbora”, donde los nuevos héroes eran básicamente delincuentes que justificaban sus fechorías despotricando contra el sistema. La diferencia más apreciable tiene que ver con el nivel de prédica. No recuerdo que el Niñato perdiera mucho tiempo criticando el capitalismo. Lo suyo era más bien la acción directa y el cóctel molotov.

Los protagonistas de “Dolores y Lola” no parecen proclives a ninguna revolución que no rime con revolcón. Respecto al poliamor que defienden, eso no les impide quejarse cuando a sus novias compartidas les salen nuevas novias, con lo que se repiten situaciones que esta nueva moral afirmaba haber dejado atrás. Poca novedad, pues. Al principio quizás sorprende un poco esa prota con novia y follamigo pero luego, en ese infinito revuelto de gays, lesbianas y amigos con derecho a roce todo acaba pareciendo lo mismo y aburriendo. Porque ese es el mayor pecado de una obra que se pretende de humor. Que tiene muy poca gracia. Se siente.



Llamadme Nathan de Catherine Castro y Quentin Zuttion edita Astiberri
LLAMADME NATHAN

Catherine Castro y Quentin Zuttion
Astiberri, 2019
144 páginas. 18 euros

En una clave muy diferente se sitúa “Llamadme Nathan”, una aproximación realista a la trayectoria vital de un chico que ha nacido en el cuerpo de una chica.

Los autores no van de bromas y narran el drama de ese protagonista que debe situarse y situar su propio cuerpo frente a sus padres, sus amigos, su hermano y el resto del mundo, en un proceso complicado y muy doloroso.

Especialmente eficaz la página en la que se describen las operaciones a las que debe someterse y se indica hasta el coste de cada uno de los procesos. Quizás en su conjunto no constituya una narración inolvidable, pero es un trabajo necesario y honesto. Y muy pedagógico, el libro que todo padre debería leer. Y unos cuantos familiares y amigos.







Heathen de Narasha Alterici, edita Astiberri - comic lesbianas vikingas
HEATHEN

Natasha Alterici
Astiberri, 2019
112 páginas. 16 euros

“Heathen” sobre todo apuesta por la normalidad.
Una línea que los comics mainstream llevan años recorriendo, al menos desde que Barr y Bolland presentaron sus heroinas lesbianas en “Camelot 3000”. Luego Marvel y DC fueron sacando a algunos de sus supertipos del armario y en la actualidad es casi más noticiable que un héroe se mantenga hetero que lo contrario.

Pero no todo es normalidad en este moderno cuento de lesbianas vikingas. También se denuncia el carácter subversivo de toda tendencia sexual enfrentada a “lo normal”. Así que cuando la prota es pillada besuqueándose con una amiga puede elegir entre buscarse un novio o ser ejecutada. Su enrollado padre la salva y ella inicia una búsqueda que la llevará a encontrarse con unas valkirias muy sexys. O algo así.

El gran problema aquí no es que a la prota le gusten las chicas. El gran problema se llama Simonson, el tipo que desmontó el mito de Thor, lo volvió a montar, para volver a desmontarlo y en la actualidad sigue jugando con él.

Nadie como el viejo Walt sabe conciliar lo épico, lo humorístico y lo dramático en tebeos siempre satisfactorios, siempre diferentes. Y lo hace con un dibujo especial y muy personal. Natasha Alterici lo intenta en “Heathen”, pero comete varios errores gráficos. Como es su afición a emplear modelos anoréxicas ligeras de ropa, que dan un poco el cante en una saga nórdica como esta. Entiendo que es una fábula y habrá quien ame la artificiosidad de su propuesta. No es mi caso. Creo que el guión no está mal construido pero la puesta en escena es endeble y el ritmo dubitativo. Creo que debería de mejorar las bases de su oficio.





Millar, Torres y Gianfelice  Jupiter’s Circle
JUPITER'S CIRCLE

Millar, Torres y Gianfelice
Panini comics, 2019
144 páginas. 15 euros

Lo peor de “Jupiter’s Circle” es que no cuenta con el dibujante regular de la saga, Quitely, que ha pasado a encargarse solo de las portadas. Es una notable ausencia ya que sus personajes son siempre muy expresivos y su narrativa impactante. Quienes le sustituyen son limpios y elegantes, pero no nos ayudan mucho a diferenciar a los numerosos personajes y eso hay momentos en que constituye un problema.

Millar como siempre cumple al guión. Fabrica una suerte de “Watchmen” para la serie principal, imaginando cómo sería ser superhéroe en los cincuenta. Hay dos o tres episodios extraordinarios, como el de los amigos compitiendo por la misma chica o el del héroe casado que se echa una novia jovencita, abandonando familia e hijos. Parece el guión de una peli de Sirk, un planteamiento que muy pocos osarían abordar en la actualidad.

El guionista sale bien parado. Y finalmente firma un muy interesante capítulo dedicado a un protagonista gay que sufre bajo el peso de una doble ocultación. Debe esconder sus poderes y además su orientación sexual. Hasta que entra en escena el malvado Edgar Hoover y le chantajea. Más allá de anecdótico final Millar maneja muy bien la crisis vital del personaje, que se debate entre desvelar sus secretos o evitar el escándalo a sus familiares y amigos. Afortunadamente algunas sociedades han conseguido dejar estos oscuros tiempos atrás.



JIMMY'S BASTARD

Garth Ennis y Russ Braun
Planeta comic, 2019
144 páginas. 15 euros

Por último, tras revisar los universos del poliamor (bisexuales por naturaleza), las reivindicaciones gays y las reflexiones trans, queda por ver qué pasa con los maltrechos restos del heteropatriarcado. Garth Ennis tiene la respuesta en su última parodia, “Los bastardos de Jimmy”.

El protagonista es un trasunto de James Bond, trasladado a la actualidad porno-digital. ¿Qué puede hacer el viejo falócrata, aparte de seguir enloqueciendo a unas cuantas jamonas dispuestas en todo momento a hacerle un favor o dos?
Primero, pelearse con su nueva compañera, que es negra y feminista. Pero tan peleona como él, así que los intercambios de diálogos sarcásticos están asegurados.

Segundo, seguir haciendo los chistes más incorrectos que se les puedan ocurrir, incluyendo lo del hijo no-muy-espabilado del jefe, un atrevimiento casi imposible a día de hoy.
Tercero, conseguir que echemos de menos a su compañero de tantos años, Steve Dillon. El dibujante que le sustituye tiene ciertos parecidos, pero no es lo mismo.

Cuarto, la gran idea que da título a la obra. Tras tantos años de aventuras de una noche (o menos), sus bastardos son legión. Y desean vengarse de un padre ausente. Estamos a la espera de qué hará Ennis con su psicoanalítica premisa. Ya nos ha demostrado de qué es capaz con la maniobra de distracción inventada por los villanos en este primer volumen. “Género fluido” es un procedimiento que intercambia los sexos de la multitud. Así que de repente ellas se levantan con algo nuevo entre las piernas y ellos con algunos cambios más. Y las consecuencias son descacharrantes. Está bien que alguien nos recuerde que el sexo no es solo el último campo de batalla político, también algo que da mucha risa.




 The Ninth Art of Russ Braun (El Noveno Arte de Russ Braun) from Fernando Venegas on Vimeo.

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viernes, 10 de mayo de 2019

PRÍNCIPE VALIENTE 2018 Y WALKING DEAD

VIÑETAS POLÍTICAS

Es habitual que algunos autores reaccionen ante determinados rasgos de la actualidad. Las sucesivas oleadas anti-Trump han acabado resonando en las viñetas de dos series muy alejadas del mundo “real”.


cómics PRÍNCIPE VALIENTE de Schultz y Yeates, edita Dolmen
Schultz y Yeates
Príncipe Valiente: 2018
Dolmen, 2019
58 páginas. 14 euros

Desde las páginas del Príncipe Valiente el guionista Mark Schultz se inventa una intriga política protagonizada por un demagogo que pretende destronar a la reina Aleta. No es la primera vez que ella, uno de los personajes femeninos más fascinantes de la historia del cómic, se enfrenta a conspiraciones de nobles insurrectos. Al final siempre triunfa la monarquía, como Dios manda. En este caso la diferencia la marca el senador que dirige a los opositores a la corona, un tipejo que defiende la pureza de raza de sus compatriotas frente a los decadentes extranjeros. Al final todas sus proclamas patrióticas tan solo esconden unos muy prosaicos intereses personales. Se trata de controlar las fronteras para rentabilizar una inversión inmobiliaria.

En el actual contexto norteamericano es sencillo identificar a ese senador Krios con el impopular Trump. Parecen sostener discursos anti-inmigración similares. Pero las buenas metáforas políticas tienen la virtud de adaptarse a diferentes situaciones. Si lo trasladamos a la actualidad española podríamos sustituir a Krios por el atractivo Torra y poner al rey en el papel de Aleta. Por un lado el racista que defiende lo propio frente a la ocupación extranjera, por el otro el monarca que desvela los sucios interesas del demagogo y denuncia su limitada idea de la justicia.

En la intriga de Schultz al final triunfan los buenos y el aspirante a reyezuelo huye dejando a toda su familia atrás. Todo ello servido con el excelente dibujo de Tom Yeates, que factura algunas de las mejores páginas de la saga que recordamos. Es muy de agradecer que Dolmen continúe publicando la serie en España, al sosegado ritmo de un álbum por año. No se lo pierdan.



LOS MUERTOS VIVIENTES de kirkman Y Adlard.
Kirkman y Adlard
Los muertos vivientes: nuevo orden mundial
Planeta comic, 2019
144 páginas. 8,5 euros

También es totalmente recomendable la serie “Los muertos vivientes” y también se ha visto afectada por la actualidad.

Ya saben que no deben compararla con la de la televisión. Aunque el cómic fue primero, cada cual ha seguido sus ritmo y tono y sería injusto que dejaran de leer los comics si la ficción televisiva les ha cansado. Porque los guiones de Kirkman son cada vez mejores.

Ya he comentado con anterioridad muchos episodios sueltos así que no necesito insistir en su calidad. Quizás la mayor sorpresa es que los argumentos no dan muestra alguna de agotamiento. Han explorado las muy diversas facetas de la supervivencia, de la moralidad y de las emociones humanas.

Pero en este último episodio, titulado no por casualidad “Nuevo orden mundial”, se nos empieza a mostrar una nueva sociedad, aparentemente muy efectiva, basada en las jerarquías establecidas en el viejo mundo. Como todos sus lectores recordarán, abundan en la serie diferentes formas de agrupación: bandas, mafias, dictaduras, tribus… Casi todas ellas son formas regresivas, salvajes vueltas al pasado marcadas por un presenta especialmente duro. Cuando la barbarie nos rodea, nos volvemos bárbaros. 

Rick Grimes, el protagonista, ha sido como un faro moral que ha evitado toda tentación que supusiera un retorno a pautas de comportamiento más arcaicas. Pero ahora él y sus colegas se enfrentan a un modelo exitoso que hasta ha restaurado los partidos de futbol y cuya eficacia parece basarse en una estricta división de clases. Y eso el libertario sheriff Grimes no puede tolerarlo. La intriga apenas ha comenzado a desvelarse así que permanecemos a la espera de hacia dónde nos conducirá el guionista. Pero ya podemos suponer que no será hacia donde esperamos.

América lleva mucho tiempo discutiendo los modelos de gobierno y las tentaciones dictatoriales de sus dirigentes. Así que seguro que lo que Kirkman vaya a aportar será tan inteligente como pertinente. Yo ya espero la continuación.


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viernes, 3 de mayo de 2019

HAWKMAN: DESPERTAR de VENDITTI y HITCH

Hawkman Despertar de Venditti y Hitch, edita ECC comic superhéroes
ECC, 2019
176 páginas. 15,95 euros


¿HALCÓN O FÉNIX?
No soy un seguidor de Hawkman. Pero creo que todos los lectores de comic lo relacionamos con dos autores: Joe Kubert y Tim Truman ¿Conseguirán Hitch y Venditti superar el trabajo de esos dos gigantes?.


Kubert es quien forja la imagen que reconocemos de este superhéroe alado. Por supuesto le acompañaban otros grandes, como Murphy Anderson, Gil Kane, Carmine Infantino y hasta Johnny Craig. Pero es a Kubert al que recordamos.

Muchos años después uno de sus alumnos tuvo ocasión de firmar una miniserie dedicada al personaje, uno de esas obras imprescindibles de principios de los noventa. Me refiero al Hawkworld” de Tim Truman que, siguiendo la estela narrativa del maestro, daba la vuelta a una visión del mundo clásica y bienintencionada para expresar un escepticismo fin de siglo que todavía hoy resulta muy convincente.

Aquella desgarradora fábula llena de matices políticos y humanos era muy difícil de superar. Pero el guionista Robert Venditti y el dibujante Bryan Hitch se esfuerzan por dejar atrás esos referentes ofreciéndonos un espectáculo de primera clase.

Hawkman Despertar de Venditti y Hitch, edita ECC comic superhéroes
Todos recordamos a Hitch tras su paso por “Ultimate Avengers”, donde filmó dos grandes películas en viñetas, en compañía de un desbordante Mark Millar. Demostraron qué podía conseguirse con los superhéroes y luego los productores de Hollywood solo tuvieron que copiar algunos de sus planos para facturar una de las más entretenidas películas de supertipos que se han hecho.

Que Hitch no nos iba a defraudar se daba casi por supuesto. Hay momentos en que recuerda a Kirby, no por el estilo sino por su capacidad para firmar dibujos apabullantes, que se salen de la página y fascinan al lector por su osadía e imaginación. Como lo del gorila gigante, el tiranosaurio, la bandada de hombres-pájaro o las sobrecogedoras secuencias finales, en el filo mismo del universo. Hitch es una bestia, es arrollador y el grafista perfecto para abordar ambiciosas sagas espacio-temporales como ésta. Todo con una planificación excelente y un sombreado deudor de Kevin Nowlan, que acaba de redondear sus ya poderosas figuras. Abundan las dobles páginas en las que solo encontramos al héroe plantado frente al observador. Hitch puede permitírselo.



El guión es más que correcto. Explora la capacidad de Hawkman para reencarnarse en diferentes épocas y lugares. Investigando los huecos de su memoria respecto a esas vidas pasadas el héroe salta de un lugar a otro. Ahora estamos en el antiguo Egipto y al instante siguiente en Thanagar y luego quién sabe. Lo único que todo lector tiene claro es que el próximo episodio va a ser más espectacular que el anterior, una y otra vez hasta el final. De hecho, cuento entre los mejores capítulos los dos últimos. El del Microverso, donde le acompaña Atom, en un guiño hacia pasadas aventuras en equipo. Y “Origen”, donde algunos de los enigmas que envuelven al héroe son revelados, en un ambiente sacrificial casi de pirámide azteca, antes de Cortés. Además, se incluye al inicio una aterradora profecía apocalíptica, así que el héroe no lucha solo por revelar los misterios que sus consecutivas vidas ocultan, también por la salvación de toda la humanidad. Los enemigos son unos colosos casi celestiales por su tamaño pero absolutamente maléficos.

¿La única pega? ¡Que continúa! Ya estamos deseando leer la segunda parte ¡No nos hagan esperar!



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viernes, 26 de abril de 2019

CORBEN Y SU CATÁLOGO

Richard Corben ha publicado en facebook una foto suya hojeando el catálogo de Angulema 2019.


Va acompañada por un texto donde agradece el trabajo de Fred (Manzano) y el resto del equipo. Entre los comentarios que aplauden tanto el catálogo como la exposición encontramos algunos nombres muy conocidos, como el de Mignola. Pues eso: "Good job!"

Richard Corben ojeando el catálogo de Angouleme

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