viernes, 16 de noviembre de 2018

ESTAMOS TODAS BIEN de PENYAS

Ana Penyas - Estamos todas bien, edita Salamandra
Ediciones Salamandra, 2017.
112 páginas, 16,15 euros


ABUELAS Y NIETAS

En 2017 Ana Penyas ganaba el premio de cómic de la FNAC con esta obra. Luego el de autora revelación en el Salón de Barcelona de 2018. Y ahora el Premio Nacional de Cómic.



Debo confesar que llevaba un año topándome con su libro y que cada vez que lo hojeaba volvía a depositarlo en la alacena de la librería. Pero con esto del Nacional me he visto obligado a adquirirlo, con la sensación de “nunca consigo leer lo que realmente mola”. Tras repasar las reseñas que se han escrito sobre esta obra, comenzando con la argumentación del jurado, me preparo para endilgarme algo realmente sobresaliente, tanto en el plano formal como en el de los contenidos.

Tratándose de una ilustradora, cabía esperar un especial interés del apartado gráfico. A mí me ha recordado a aquella serie que aparecía en Trinca, “Una escuela en la torre de los contrabandistas”. Creo que fue la primera vez que me enfrenté a un dibujo “infantil”. Hasta entonces yo entendía que los comics se dividían entre los humorísticos a lo Ibáñez o Uderzo, y los realistas, a lo Giraud o Víctor de la Fuente. Pero con aquella saga y las de Calatayud (¿recuerdan “Peter Petrake”?) comprendí que había muchas otras posibilidades.

Ya entonces se vendían aquellos tratamientos alternativos como lo más. Con el paso de los años hemos asistido a la aparición de diversas variantes de Cesc, Steinberg, Grosz y similares. Todos muy respetables pero hace ya mucho que clásicos, en absoluto “modernos”. Así que el dibujo temblón, feísta de Ana Penyas me parece muy respetable y personal, pero también visto, reconozco la fórmula y no me impresiona. La supuesta mezcla de recursos tomados de otros medios no la veo por ninguna parte. Sí un relato que avanza con dificultad, que se detiene en exceso en las impresiones, en las sensaciones, pero que renquea cuando se trata de narrar algo de forma secuencial. Y que se remata con una abultada presencia de textos en el tramo final.
Ana Penyas - Estamos todas bien, edita Salamandra comic abuelas nietas
En pocas palabras, me ha parecido bastante plomizo. Alguien dirá que esa recuperación sentimental de la memoria (palabra fetiche donde las haya) no se presta a una narrativa espectacular, sino que se prima lo sentimental frente a la acción convencional. Yo lo dudo mucho. Estamos cansados de leer novelas gráficas con relatos autobiográficos más interesantes. Este año sin ir más lejos el fenomenal “Nieve en los bolsillos” de Kim. Que ya era mejor que el trabajo que realizó con Altarriba y que sí le valió el nacional. Y es, en mi humilde opinión, un tebeo que durará mucho más que este “Todas estamos bien”.

También se podría argumentar que es muy difícil crear una obra con abuelas, señoras mayores con sus despistes y enfermedades. Y es cierto pero resulta que en ese terreno contamos con una obra maestra, firmada por la dibujante americana Roz Chast. Me refiero a la extraordinaria “¿Podemos hablar de algo más agradable?” que Reservoir Books publicó en 2015. Contaba su experiencia como hija obligada a cuidar a sus padres al final de sus días. No se ahorraba ningún detalle. El resultado era una obra tan demoledora como realista, un trabajo verdaderamente duro, emocional y rotundo. A su lado esto no deja de ser un apunte, un capricho.

Mientras, Daniel Torres, sin duda el mejor dibujante de comic español en activo, sigue sin captar la atención del jurado nacional. Ya pasaron por alto su monumental “La casa” en 2015, su “Roco Vargas. Júpiter” en 2017. Y “Picasso en la guerra civil” este año. Ya comenté en su momento que me parecía irregular. Pero solo por su ambición y por las partes que funcionan ya vale bastante más que el trabajo de Ana Penyas. Obviamente, hay gente que no opina lo mismo.

     
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viernes, 9 de noviembre de 2018

BAJO EL CIELO ROJO DE MARTE de AENEAS Y PUJADAS

Bajo el cielo rojo de Marte de Gonzalo Aeneas y Enric Pujadas, edita Apache libros
Apache libros, 2018.
19,90 euros


REVOLUCIÓN EN MARTE
El año pasado Gonzalo Aeneas y Enric Pujadas ganaban el Art Jove de Cómic. 

Ahora, de acuerdo a las bases del premio, han convertido su proyecto en una realidad, un álbum publicado con el patrocinio del IEB.


Bajo el cielo rojo de Marte cuenta con un sugerente título y una buena portada que anuncia lo que encontraremos en el interior. Una gama de colores que alude a esos cielos anaranjados y a esos paisajes rojizos que asociamos con el planeta más veneciano. También una actitud en el personaje central que insinúa los aires manga que invaden las páginas.

Para los lectores de cómic siempre es una alegría volver a Marte. John Carter y sus compañeros del ciclo de Burroughs tuvieron sus adaptaciones a las viñetas, pero no son muy conocidas por aquí. Estamos más familiarizados con el afortunado paseo del Flash Gordon de Dan Barry por el planeta rojo. También con el de Jeff Hawke, la maravillosa tira de ciencia-ficción del británico Sidney Jordan. En la actualidad apenas queda ya nadie que suponga que los canales marcianos escondan alguna misteriosa forma de vida. Sin llegar al ascético realismo del excelente “Marciano” de Ridley Scott, en el terreno del fantástico fue Verhoeven el que marcó nuestra idea de Marte para los próximos años. El “Desafío Total” de Schwarzenegger (rechace imitaciones) se apoyaba levemente en un cuento de Philip K. Dick. Pero sobre todo describía una sociedad marciana explotada, mestiza y muy convincente. Y creo que es ese contexto el que sirve de punto de partida para este álbum. La ambientación no se parece, cambia el atrezzo inclinando los fondos y vestuarios más hacia la Nausicaa de Miyazaki. También noto algunas gotas de western y un leve toque Mad Max. Pero lo que cuenta es que una vez establecida la premisa de la historia, todo el planteamiento es bastante original.

Bajo el cielo rojo de Marte de Gonzalo Aeneas y Enric Pujadas, edita Apache libros
Y lo es aun más en el actual contexto del comic español. Hemos vuelto a un realismo casi obligatorio, una situación que es cíclica en nuestro mercado. Cada cierto tiempo alguien decreta que los cómics de género no son serios, son “evasión para las masas”. Y que lo que toca es ser realista y denunciar los excesos del capitalismo, el patriarcado o lo que mole esa temporada.
Así que llevamos unos cuantos años bastante deprimentes. Puede ser que de vez en cuando surja una autobiografía interesante. Pero en general el panorama es tan repetitivo como poco estimulante. Así que este álbum marciano ha resultado serlo realmente. Me devuelve al Rocco Vargas de Daniel Torres, en los ochenta. Entre las historias del Víbora y las confesiones generacionales de otros autores, la aparición de una serie de ci-fi tan tradicional como aquella era un verdadero escándalo. Como esto. Hay acción sin complejos, muchos personajes y luchas entre facciones rebeldes. ¡Y es en Marte!

A mí al menos me parece un soplo de aire fresco. No es un trabajo redondo pero tampoco el primer Vargas lo era. Si a Torres le costó mucho reducir la rigidez de sus personajes a Aeneas también le queda un largo camino por recorrer. Es un primer trabajo y se nota. Más allá del esfuerzo que supone culminar una primera obra, es evidente que le servirá para detectar errores y corregir ciertos componentes, si quiere mejorar su narrativa. Una breve lista incluiría aspectos como: variedad en la planificación, incrementar los escorzos y reducir las vistas frontales y laterales, mejorar la movilidad de los personajes y planificar con más cuidado las escenas de acción para hacerlas comprensibles. A su favor juegan sus ganas y un guionista interesante que no teme resultar entretenido. Yo ya espero por su siguiente obra.

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viernes, 2 de noviembre de 2018

HAUNTED LOVE - recopilatorio terror

Diábolo Ediciones, 2018.
144 páginas, 29,95 euros

LA NOVIA DE LA MUERTE
En los USA hace años que se dedican a recopilar historias de las décadas de los cuarenta y cincuenta. No son obras de grandes autores sino entresacadas de lo que podríamos calificar como la “serie B” del mundo del cómic. Ahora se ha traducido uno de esos libros.


Generalmente el interés es más antropológico que artístico. No cuentan tanto la calidad de los dibujos o la fuerza estructural de la trama como el bizarro planteamiento de las historias y los atrevimientos de los guionistas. La sensación general es que cualquier cosa era posible y que ahora ya no vivimos esos tiempos.

En algunos aspectos hemos mejorado pero en otros notamos las risas que nos estamos perdiendo. El libro va dirigido a un público de aficionados al terror que buscan esos relatos esenciales, ese momento previo a la imposición del Comics Code, donde se gestó todo el gore y muchas de las fantasías que vendrían años después.

Si algo puede afirmarse de estas historias cortas es que van cargadas de ganas. No hay tiempo para sutilezas, se dirigen a un público que necesita emociones inmediatas y aquí hay un nutrido grupo de autores dispuestos a dárselas. En un relato el marido despedaza y congela al amante de su mujer, en otro nos encontramos con una señora que es la novia de la muerte, en sentido literal, luego está el de la mujer tigre y aquel del hechizo para que ella le ame eternamente, la del bígamo que se casa con una vampira y… algo peor. Y tantos otros. Todos son cuentos sin moraleja, de final fatal, dibujados con más ganas que talento y tan terroríficos como divertidos. Incluyen todos los lugares comunes del miedo: cementerios, asesinos, demonios, brujas y zombies.

Entre ellos los lectores más veteranos notarán en seguida los que fueron realizados por artistas de primera categoría, muchos en los inicios de sus carreras. Por ejemplo, Nick Cardy en “Nothing can save her”, posiblemente la mejor del volumen; “The weirdest suicide pact of all times!”, dibujada con muchas ganas por Jack Sparling; o “The widow’s lover”, firmada por dos de los grandes, Infantino a los lápices y Kubert a la tinta. Son más las excepciones que la regla. En general notamos que los dibujantes no eran muy expertos y hasta se aprecia cuando copiaban a otros autores como Wood.

Apenas tiene importancia cuando nos ponemos a leer. Casi diría que resulta conveniente no contar con dibujos muy sofisticados. Las disparatadas tramas se ajustan bien al tratamiento que tienen, con esos grafismos torpes, urgentes y populares. El que abre el libro ya marca el tono. Una atractiva bruja aprende de su abuela que todos los hombres son unos gusanos. En consecuencia cada vez que se topa con alguno lo transforma con sus artes mágicas. Como es natural acaba encontrando el amor y recibe su merecido. Las viñetas finales con la venganza de los gusanos son impagables. ¿Qué el dibujo es básico y estereotipado? ¿Y a quién le importa?

Creo que mi favorita es “Death do us apart”, la historia de una babuina que se enamora de un cazador. Él consigue escapar de sus brazos y la simia lo persigue para impedir que vuelva con su amante rubia. El final es trágico. Tan alucinante como suena.

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viernes, 26 de octubre de 2018

LA BLUSA DE BASTIEN VIVÈS

la blusa de Bastien Vivès,edita Diabolo Ediciones
Diábolo Ediciones, 2018.
204 páginas, 21,95 euros


LA BLUSA MANCHADA
Una nueva entrega de Vivès. Sin la profundidad de “Polina” o “Una hermana” ni la desvergüenza de “Los melones de la ira”. Se exploran nuevos caminos con una fábula erótico-dramática llena de desconcertantes giros.


Vaya por delante que Vivès vuelve a demostrar su maestría. Con su dibujo mínimo y despojado nos sitúa en medio de la acción desde la primera viñeta. Y ya no podemos soltar el álbum. La heroína, Séverine, es una apocada estudiante de literatura a la que nadie parece prestar atención. Su timidez la convierte en invisible a ojos de su novio, su profesor y sus amigos. Todo cambia cuando la niña a la que cuida le mancha la ropa que lleva puesta. Entonces el padre para el que trabaja de canguro le presta una blusa. Hasta ese momento podemos anticipar que estamos ante un cómic de seducción adolescente, con el progenitor que va a caer rendido ante la Lolita de turno. Pero con Vivès nada es tan sencillo.

A partir de ahí empezamos a ser conscientes de que algo ocurre. Algo relacionado con la blusa. Las miradas hacia Séverine cambian. Ahora sí se fijan en ella, especialmente los varones. El autor no explica nada así que podemos suponer que de alguna forma la prenda realza sus formas femeninas. Pero todo mantiene tal grado de ambigüedad que acabamos creyendo que la blusa tiene algún tipo de poder mágico. Porque las transformaciones se suceden. El profesor le declara su amor, los chicos se pelean por ella, planta cara al sabihondo de su novio, vive un apasionado romance con un policía… Ella también cambia, aceptando con naturalidad ser el centro de un torbellino de sensaciones que la embargan y desplazan de un punto al siguiente, sin rumbo. Su anodina vida se convierte en una fiesta cargada de sensualidad y sucesos excitantes.

la blusa de Bastien Vivès,edita Diabolo Ediciones
El inesperado y rotundo final vuelve a demostrarnos que Vivès es capaz de piruetas imposibles. A mi sobre todo me sorprende su habilidad para extraer ternura de las más tórridas escenas sexuales. En esa última secuencia hay un diálogo sobre el divorcio y la soledad que de repente se transforma en un momento de pura lujuria con elegancia y naturalidad. Y no es el único en el volumen. Vivès trasmite muy bien la mirada masculina hacia la mujer, esa sensación de pérdida, de abandono hacia el objeto de deseo, esa atracción hacia una belleza siempre esquiva. El amor es triste y está representado con adecuada solemnidad, se quiere con desesperación porque cada momento puede ser el último.

Un último apunte: el autor no se pone límites. Pese a la mojigatería que nos rodea no evita escenas arriesgadas. Y no pienso en los polvos que sazonan la obra sino sobre todo en la secuencia en la que Séverine se queda a solas con la niña. De repente la pequeña le enseña su “mariposa” para desazón de la canguro, que no sabe cómo reaccionar. Esa inocente procacidad infantil ayuda al tono del relato, marcado por la inicial timidez de la protagonista. Luego ella también descubrirá qué hacer con su “mariposa”. Y esencialmente ese es el sentido de toda la historia: transformación y florecimiento. “La blusa” acaba siendo una muy lúcida metáfora sobre el poder de una mujer para trastornar a los hombres que la rodean. Esto sí que es empoderamiento del bueno. Con todo, no deja de ser un divertimento, variaciones sobre el eterno juego de la seducción, un relato de fantasía erótica. Pero desde su superficialidad y su aparente falta de pretensiones se crece y acaba resultando más interesante de lo que suponíamos al inicio. No hay Vivès menor y esta es otra buena prueba de ello.




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sábado, 20 de octubre de 2018

LOS CUADERNOS DE ESTHER DE SATTOUF

Los cuadernos de Esther de Riad Sattouf, historias de mis 12 años, edita Roca Editorial
Roca Editorial, 2018.
56 páginas, 15,90 euros

TENGO DOCE AÑOS
Descubrimos a Riad Sattouf en “El árabe del futuro”, donde narraba su infancia en exóticos países árabes. Su nueva saga se desarrolla en espacios más cercanos pero los niños continúan siendo los protagonistas.



“Los cuadernos de Esther” alcanzan el tercer volumen, igualando a su serie autobiográfica. El autor deja de contar sus propias vivencias para centrarse en describir las de una niña actual y real, la hija de unos amigos.

Esther le explica sus aventuras cotidianas y Sattouf las traslada al papel. Debo confesar que tras la lectura del primer volumen de “El árabe del futuro” no me había animado a adquirir los siguientes. Estoy un poco harto de tanto relato autobiográfico y de historias supuestamente interesantes donde al final el peso del documento aplasta todo interés dramático. No niego que la obra nos permitía echar un vistazo a países que normalmente se nos presentan muy mediatizadas y que la lectura era fresca y en más de un aspecto intachable. Derrochaba virtudes pero ya saben que a veces la perfección es aburrida. Así que me resistí a comprarme estas nuevas historietas, a pesar de ciertas señales que indicaban que aquello podía ser diferente. Empezando por el dibujo y el empleo de una gama reducida de color, que da a la obra un aspecto un poco retro muy atractivo. Me ahorré el tomo dedicado a los diez años, el de los once y finalmente arranqué con el de los doce. Y me he llevado una agradable sorpresa.

Creo que el trabajo que está desarrollando mejora mucho lo que habíamos visto en su obra autobiográfica. El dibujo mantiene esa frescura que le caracterizaba y es irreprochable, en el ámbito de la narrativa quizás hay un peso excesivo de los textos, pero nada exagerado, se lee sin problemas y todo fluye con precisión. El gran avance tiene que ver sobre todo con el alejamiento del autor de su propia realidad. Al verse obligado a contar no su vida sino la de otro, esa niña y sus andanzas en el hogar y en un instituto de París, Sattouf construye un personaje no mediatizado por su ideología, o al menos no del todo. Y por eso resulta más cercano y realista.

Los cuadernos de Esther de Riad Sattouf, historias de mis 12 años, edita Roca Editorial  comic
En alguna entrevista le hemos escuchado quejarse de ciertos tics consumistas de su joven protagonista o de cómo las instituciones de enseñanza son “máquinas de producción de género”. Efectivamente todo eso aparece en las historietas de Esther. Su obsesión por los I-Phone de moda, las luchas de poder y de popularidad en el patio del instituto, los comentarios racistas, las niñas en universos estrictamente separados de los de los niños…

Aplaudo la capacidad del autor para presentarnos toda esa realidad casi sin filtrar. Porque nos reconocemos en ella, coincide con lo que nos dicta nuestra experiencia, las cosas son así. Esa competitividad, esa fascinación por la imagen, ese triunfo de lo superficial, todo lo que desespera a nuestros queridos pedagogos se ve reflejado en la serie y es esa verdad la que la hace grande.

Creo que me compraré el siguiente tomo. Y que constituye una lectura muy adecuada para padres y también para sus hijos pre-adolescentes. Todos podemos aprender algo con esto. No se pierdan el comentario sobre quién manda de veras en casa de Trump.




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viernes, 12 de octubre de 2018

MAESTROS ESPAÑOLES DEL ARTE DEL CÓMIC - ROACH

Maestros españoles del arte del Cómic de David Roach, edita Planeta Comic
Planeta Comic, 2018.
272 páginas, 40 euros

LA ARMADA ESPAÑOLA
Dos monografías han coincidido en analizar al grupo de artistas españoles que en los setenta publicaron sus obras en la editorial americana Warren.


A finales de 2016, la revista inglesa Illustrators les dedicó un especial escrito por Sergio Córdoba. Un año después el estudio americano Dynamite publicó un volumen a cargo de David Roach, que ha sido editado en nuestro país en 2018 por Planeta.

Ambos ejemplares son perfectamente recomendables para todos aquellos amantes de la ilustración y el cómic que deseen hacerse una idea de lo que fue el medio en los sesenta-setenta. Córdoba se centra en Toutain y sus pupilos y su selección de imágenes es espectacular, con todas las portadas de Vampirella que recordamos, además de muchas ilustraciones si no inéditas sí muy poco vistas, lo que es de agradecer.

El libro de Dynamite ofrece una visión más amplia ya que intenta abarcar los diferentes momentos de la emigración tebeística española, desde sus orígenes hasta nuestros días. Así que ahí salen todos, de los más famosos a aquellos cuya obra reconocemos pero a los que nos cuesta poner nombre. Gracias a este muy documentado volumen eso ya no volverá a ocurrir. En las últimas páginas se cita a los españoles que en la actualidad trabajan para otros países, de Acuña a Aja pasando por Das Pastoras y tantos otros. Bienvenidas sean las numerosas páginas dedicadas a portadas e ilustraciones sueltas, un material que raramente se recopila. Para los aficionados más jóvenes, yo aconsejaría que analizaran con cuidado el trabajo de tipos como Longaron, Mas o Bielsa. Se dedica un generoso espacio a creadores como Bernet, Ortiz o Font, todos ellos frescos en nuestra memoria ya que sus obras se reeditan con una regularidad ejemplar.

Illustrators - Warren Magazines the Spanish ArtistsAplaudo el esfuerzo por documentar la historia de las diferentes agencias españolas. No solo la de Toutain sino también la de Macabich (Bardon) y otras. Obviamente hablamos de un momento muy concreto, con predominio de un estilo realista, que muchos calificarán de académico y supongo que desfasado.

Intenten dejar de un lado los prejuicios y creo que podrán disfrutar con la calidad de Enrich, Sanjulian y hasta de Pepe González, de quien en Illustrators incluyen algunas imágenes sobre fondos de color con una elegancia decorativa propia del Art Nouveau. Confieso que en su momento prefería de lejos a cualquiera de los clásicos americanos que trabajaban en Warren, antes que a la "armada española". Pero ahora me rindo ante la fuerza de Leopoldo Sánchez, José Ortiz y tantos otros.

Comparen sobre todo en el terreno de la ilustración actual y comprobarán cómo han cambiado las tendencias dominantes. Sobre todo en cuanto a géneros, ya que la fantasía y la ciencia-ficción ya no parecen interesar tanto ni a los autores ni a los lectores. O quizás sí, pero desde otros medios… En cuanto a estilos podría argumentarse que no hay tantas diferencias entre los retratos a lápiz de González y las caras de Paula Bonet, por ejemplo. El tiempo dirá.




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viernes, 5 de octubre de 2018

SEX STORY DE BRENOT y CORYN

ex Story de Philippe Breton y Laetitia Coryn, edita Norma Editorial portadaNorma Editorial, 2017
204 páginas, 22 euros

SEXO Y PEDAGOGÍA
Los autores de este álbum califican su éxito de sorprendente. Su cómico tratado sobre el sexo a través de la historia se ha convertido en un superventas traducido a varios idiomas.



Él, Philippe Brenot, es un terapeuta y divulgador que se dedica a conferenciar acerca de las bondades de la masturbación y las relaciones poliamorosas. Ella, Laetitia Coryn, es una ilustradora que también es actriz. Juntos han construido un comic en el que repasan las costumbres sexuales en las diversas fases históricas. El libro está muy centrado en occidente y aparentemente piensan ofrecer una visión más universal en una hipotética segunda parte.

Uno de los aspectos más sobresalientes de la obra es la calidad del trabajo gráfico. La autora es una humorista nata, su dibujo tiene frescura y esa facilidad que ayuda a que la información fluya. Además confiesa cómo modificó el texto a voluntad para mejorar su narratividad o hacer más efectivos algunos chistes, así que hay que considerarla responsable en parte del guión. En cuanto al contenido, pienso que acierta cuando se ajusta a los hechos, cuando explica cómo se fabricaban los primeros condones o cómo funcionaba la pederastia en Grecia.

ex Story de Philippe Breton y Laetitia Coryn, edita Norma Editorial comic novela grafica
Para mi gusto chirría más cuando se dedica a dar la murga pedagógica. Entiendo que caiga en la tentación de contar en paralelo la historia de las reivindicaciones feministas o de la lucha LGTB, pero creo que esa voluntad de soltar el discurso ralentiza el humor, el tono cómico. Y le lleva a afirmaciones cuando menos discutibles. Como cuando idealiza esa vida de los primeros humanos, describiendo una “protosociedad igualitaria”... para dos viñetas más allá recordarnos cómo el macho alfa hacía lo que le salía de donde ya suponen. Pues adiós a las fantasías con comunas libertarias, supongo. Tampoco comprendo muy bien cómo concilia sus alabanzas al amor libre y sus críticas a la familia con la forma en que trata a Casanova, a quien acusa de ir dejando un reguero de mujeres engañadas. ¿No estaba acaso haciendo un uso lícito de su libertad sexual? O cuando afirma que la revolución sexual en los sesenta preparó el camino para el nacimiento del individuo “a través de la toma de conciencia del cuerpo”. Yo fijaría la aparición de un Yo reflexivo algunos siglos antes ¿no? Presentar a Reich como una fuente de fiar es tendencioso ¿Alguien ha probado la eficacia de su “orgasmatrón”?

En fin, uno no espera, en lo que no deja de ser un divertimento sobre sexo, la seriedad filosófica de una Camille Paglia en "Sexual Personae" por ejemplo. Pero es que son los autores los que parecen olvidar la ligereza de su propuesta para lanzarse a hacer afirmaciones grandilocuentes. Creo que minusvaloran el componente de poder y de dominio subyacente en todo juego sexual y que por tanto su posición es simplista y contradictoria, puro buenismo.

Si quieren profundidad vuelvan a Paglia o a Bataille. Si solo se trata de pasar el rato, este tebeo les entretendrá. Y poco más.

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viernes, 28 de septiembre de 2018

RIP RUSS HEATH y MARIE SEVERIN

Russ Heath RIP

EL ÚLTIMO HOMBRE Y LA PRIMERA MUJER


En septiembre nos dejaban dos de los últimos supervivientes de la mítica editorial EC: Russ Heath (91 años) y Marie Severin (89 años).


Él, a pesar de su amistad con el guionista Harvey Kurtzman, apenas colaboró en sus rompedores comics de guerra. Según comentaba, “debí irme más veces a comer con él”.

Marie, en cambio, jugó un papel muy importante en la casa como colorista.  Más tarde en Marvel la descubriríamos como dibujante de humor en algunas de las revistas satíricas que Stan Lee intentó lanzar como respuesta a Mad. Aunque en España son más conocidas sus colaboraciones en series como Namor y, sobre todo, Kull. Allí firmó varios episodios con su hermano el gran John Severin a las tintas, que permanecen entre los mejores de la apasionante saga del rey bárbaro. En tiempos en que la presencia de las mujeres era todo menos habitual en el medio, Marie Severin abrió muchas puertas y se situó como una más en un contexto ferozmente masculino. Seguro que se rió al ver las hipersexualizadas tintas de Wood sobre sus lápices en The Cat.

Era una señora tremendamente simpática y quienes la trataron recordaban sus bromas y su constante buen humor. Sus caricaturas y chistes sobre su entorno de trabajo y sus compañeros son muy conocidas. Hacía años que sabíamos de sus problemas de salud y ahora finalmente ha llegado al final de una existencia muy fructífera. Como muchas otras dibujantes, no tuvo descendencia, pero todos recordaremos sus hijos de papel y la evidente calidad de sus lápices. Además se rumorea que siempre supo apreciar la labor de sus colegas y que su colección privada era impresionante. Veremos si sale a la luz en los próximos meses.

RIP Marie Severin - descanse en paz
Obviamente ella no fue la primera dibujante de comics de la historia pero creo que fue la primera de cuya existencia fui consciente. Menos exagerado resulta mencionar a Russ Heath como “el último hombre”. De su carrera ya tuve ocasión de hablar cuando organizamos en el Palau Solleric de Palma una expo dedicada a él, acompañada por el catálogo Flesh & Steel. Cuando su hija Sharon me comunicó su muerte tuvo la amabilidad de recordarme cómo le había alegrado a su padre la edición del libro. Aunque sus últimos años fueron un tanto tristes, en una lucha que no pudo ganar contra el cáncer, su vida es un prodigio de vitalidad y producción. Nunca se ató a un personaje, razón por la cual no es tan conocido como otros creadores. Pero esa independencia le permitió saltar de un lugar a otro del país, trabajando donde la daba la gana y disfrutando de la nueva libertad sexual que su generación había conquistado en los sesenta. Como anécdota, recordar la temporada que se pasó viviendo en la mansión Playboy de Chicago. Allí enseñaba a nadar a las chicas. Como él comentaba: “Dibujaba con la puerta abierta”. Fue uno de los últimos grandes dibujantes realistas y todo un personaje. Su obra permanecerá.
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