viernes, 18 de mayo de 2018

NIEVE EN LOS BOLSILLOS DE KIM

Norma editorial, 2018
200 páginas, 25 euros.

¡VENTE A ALEMANIA, PEPE!
En esta nueva aventura narrativa el dibujante Kim se libra del guionista Antonio Altarriba y en solitario construye un tebeo tan emotivo como admirable.


La acción se sitúa a principios de los sesenta, cuando un joven Kim, a la sazón estudiante de Bellas Artes, decide abandonar España y viajar hasta Alemania con la intención de buscarse la vida por allí. El resto es vida de emigrante, con los amigos que se van conociendo por el camino, las pequeñas aventuras y dificultades, los problemas con el dinero y los papeles y hasta algún escarceo amoroso, contado con la intensidad sensual que caracteriza al autor.

Es un tebeo excelente. El dibujo, como siempre, cuidado, riguroso y atento a las expresiones de los personajes sin por ello perder detalle de los escenarios. No voy a descubrir a estas alturas la calidad del grafismo de Kim porque es uno de los grandes. Lo que para mí ha supuesto una sorpresa es la calidad del guión. Kim había dibujado El arte de volar y El ala rota con Altarriba, cosechando, como suele decirse, gran éxito de crítica y público. Con la primera lograron el premio nacional y ha sido traducida a varios idiomas. Sin embargo, más allá del brillante grafismo de Kim, yo le encontraba pocas virtudes a unos trabajos que me parecían estirados y cargados de resentimiento.
Sobre todo “El arte de volar” participaba de esa revisión edípica de la transición, cada vez más común con los años. Mi sensación es que mucha gente que vivió con comodidad los últimos años del franquismo de alguna forma debe reivindicarse practicando el asesinato del padre. En esa denigración simbólica hacia la figura paterna parece encontrase cierta justificación respecto a una transición que ahora se juzga como blanda. Cuando uno empieza a interpretar la historia con tonos épicos, a lo “Juego de Tronos”, nos acercamos a las matanzas. Demasiados muertos dejamos por el camino, creo yo. No necesito más.

No hay nada de eso aquí. Nos encontramos en un territorio moral completamente distinto. El joven Kim se interna en una Europa llena de contradicciones pero que con todo le permite vivir con mucha más libertad que en el país que ha dejado atrás.
Hay nostalgia hacia la patria lejana en la mirada de algunos compañeros de emigración, también relatos de miserias que adoptan matices de crítica social o sexual. Destacan la historia del cantante o la de la hermana de la monja. En ellos prima el factor humano. Antes que indignarnos ante un discurso sociológico lo que sentimos es compasión por personas que no han tenido suerte en la vida. No es el caso del protagonista. Aunque abundan las tristezas entre sus compañeros de reparto, el héroe tiene suerte y el cómic realza la aparición de esos ángeles que se cruzan en su camino y le echan una mano, gente buena que le hace más agradable su estancia en la fría Alemania. Incluso desconocidos, como esas familias que los ven recogiendo nieve en la calle y les abren las puertas de sus casas para ofrecerles una bebida caliente. Además, todo está contado con precisión y sin adornarse, no sobra nada en relato donde no dejan de pasar cosas.

Sin perder ni por un momento su carácter realista, “Nieve en los zapatos” es posiblemente el momento en que el cómic español ha estado más cerca de Capra. Yo se lo agradezco. No creo que le vuelvan a dar el premio nacional, pero esta vez sí que se lo merece.

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viernes, 11 de mayo de 2018

JANITOR de SENTE Y BOUCQ -30 DENARIOS de KORDEY

SICARIOS DE DIOS
Han coincidido en las librerías dos recopilatorios que, además de abordar asuntos similares, han sido dibujados por dos autores tan diferentes como habilidosos.

El Janitor de Sente y Boucq - Integral edita Ponent Mon -comic
EL JANITOR. INTEGRAL
Yves Sente y François Boucq
Ponent Mon, 2018
272 páginas, 45 euros

Creo que Boucq, dibujante de Janitor, ha tenido más suerte que Kordey, a cargo de Los 30 denarios. El primero trabaja sobre textos de Yves Sente, guionista de probada calidad. De Pécau, que ya había colaborado con Kordey en la interminable La historia oculta, lo mejor que puede decirse es que su nueva saga es bastante más asequible que la anterior, un insufrible tostón trufado de textos tan desmesurados como intragables. Como para compensar, considero que Janitor no es el mejor guión de Sente. Con todo, es entretenido, está muy bien construido y se lee de un tirón.

Las dos sagas nos hablan de conspiraciones y guerras secretas entre sectas. La religión deja de ser un asunto puramente espiritual para formar parte de los habituales juegos de poder. Y como son muchos los que pretenden disputar ese poder es necesario defenderse. En el caso de Janitor, Sente imagina un cuerpo de guardaespaldas, de agentes secretos al servicio de la fe católica. Y lo hace sin ironía alguna, lo cuenta con total seriedad y asumiendo su premisa con todas las consecuencias. El protagonista viste como un cura pero enseguida comprobamos que su comportamiento es muy mundano. Lo cual es lógico ya que debe ser capaz de llevar a cabo cualquier acción con tal de conseguir sus objetivos, proteger a la iglesia. Como comprenderán, si puede matar, acostarse con azafatas apenas tiene importancia. Sente no desaprovecha las oportunidades visuales que le ofrece su concepto, rodeando al héroe de cardenales y paseándolo por barrocos escenarios romanos.

El Janitor de Sente y Boucq - Integral edita Ponent Mon -comic
Uno de los grandes atractivos de la saga se encuentra en sus escenarios. Las conjuras siempre son internacionales, así que se nos pasea de Malta a Nueva York pasando por paisajes alpinos y junglas sudamericanas. Este es un dato menor que se convierte en una gran noticia ya que el increíble Boucq está a cargo de los lápices. Y en plena forma. Cada plancha es una demostración de buen hacer y talento narrativo. Hace años se publicó el primer tomo y supongo que fue un fracaso de ventas porque nadie se atrevió a sacar los siguientes. Ahora nos llegan cinco de golpe y lo cierto es que la calidad de la saga es muy alta, compensando el elevado precio del volumen. A esa trama inicial de agentes secretos de Dios Sente va añadiendo subtramas que desvelan el pasado del protagonista, además de relacionarlo con una peligrosa organización nazi. No faltan las alusiones a otros grupos clandestinos y ciertas pinceladas románticas para redondear un producto muy digno y perfectamente ejecutado. Si el dibujo de Boucq destaca por su expresividad y capacidad para comunicar, Sente no se queda atrás. Siempre mantiene el equilibrio entre la complejidad de sus tramas y una claridad expositiva que le honra.


Los 30 denarios de Pecau y Kordey- comic edita ECC
LOS 30 DENARIOS. INTEGRAL
Jean Pierre Pecau e Igor Kordey
ECCComics, 2018
312 páginas, 30 euros

En Los 30 denarios Pécau mantiene algunos de los rasgos de su anterior obra, La historia secreta. Como allí, unos elementos misteriosos tiene poder suficiente para dominar el mundo y lo hacen de forma subrepticia y sin que la humanidad se dé cuenta de las luchas por el poder que tienen lugar entre oscuras organizaciones secretas.

Aquí se parte de la idea de que los treinta denarios de plata que recibió Judas eran en realidad un conjunto de monedas con poderes que se han venido repartiendo algunos individuos desde la noche de los tiempos.

Pero esos talentos apenas son más que una excusa narrativa en un relato en el que lo que cuenta es la preocupación del protagonista por su hija, muy enferma y a la que una de esas monedas puede curar.

A partir de esa premisa asistimos a las hazañas que ese héroe va a realizar para mantener a su niña con vida. Descubrimos con él los entresijos de un universo paralelo en el que unos luchan por conseguir las monedas, otros las roban y otros intentan reunir el mayor número posible de ellas. También aprendemos cuales son las características de cada talento y lo que ocurre cuando caen en las manos equivocadas.

Los 30 denarios de Pecau y Kordey- comic edita ECC
Hay mucha acción, fantasía, flash-backs, personajes llenos de color y en general se deja leer muy bien, a excepción del último capítulo en el que el guionista vuelve a las manías de su saga anterior y consigue que todo se complique innecesariamente. Pero hasta ese quinto volumen todo va como la seda.

Aquí el que marca la diferencia es Igor Kordey, dibujante extraordinario y que pongo a la altura de los clásicos. Ahora mismo es el único sucesor serio de Corben. Ilumina como él y exhibe, cuando el relato lo precisa, su mismo gusto por la sensualidad y las señoras rotundas. Aquí tiene al jugoso personaje de la regente List para lucirse y no desaprovecha la ocasión. Pero es que además su narrativa es magistral. Cada conversación, cada escena de acción, cada persecución es aprovechada para jugar con los encuadres, con la situación de los personajes o el punto de vista.

Se percibe cómo le da vueltas al esquema de página, siempre buscando la variedad y atraer la atención del lector. Como además puede con cualquier perspectiva y sus juegos de luces son maravillosos, la diversión está garantizada. Obviamente, hay que ponerle una gran pega a esta edición: su formato. El tamañito este casi manga en que se ha publicado no le hace ningún bien a la obra. Basta comparar con el excelente aspecto de Janitor, en el formato de álbum europeo que le corresponde. Los 30 denarios resulta pequeño, no nos permite disfrutar del dibujo y cuesta leer algunos textos. A pesar de ello Kordey sobrevive porque su trabajo es muy grande. Fíjense en las expresiones de sus personajes, en la rotundidad de sus sombras, en cómo rebota la luz en las zonas oscuras de las caras… No se lo pierdan.



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viernes, 4 de mayo de 2018

PROVIDENCE de MOORE y BURROWS - LOVECRAFT COMIC

Providence el miedo que acecha alan Moore Jacen Burrows Lovecraft comic
Panini Comics, 2017
168 páginas, 18,95 euros

YA VIENE


A finales del pasado año se completaba la trilogía dedicada a los mundos de Lovecraft escrita por el guionista Alan Moore. Ya había tanteado el terreno previamente con su intranquilizador “Necronomicón”.


Pero si aquella había sido una aproximación adecuadamente horrorosa, aquí no tiene tanto éxito. No es que no consiga asustarnos. Eso lo logra con creces en varias secuencias de antología. A Moore nunca le ha faltado el ingenio así que sus argumentos siempre incluyen ideas novedosas que dejan al lector con la boca abierta.

Encontramos el primer pasaje impactante en el episodio 2. Hasta ahí se ha mantenido fiel a una estructura repetitiva de cuatro viñetas horizontales. Nada sorprendente, llevamos una buena temporada en la que los guionistas parecen incapaces de pensar en otra cosa que no sean viñetas panorámicas. De repente esa monotonía se rompe y salta a verticales a toda página. Lo hará en muy pocas ocasiones a lo largo de la historia, así que cada vez que ocurre sabemos que estamos ante algún momento fuerte. Este lo es. El protagonista, un gay de cuando no habías gays (como en Irán), que Moore emplea básicamente para reírse de los prejuicios de Lovecraft, desciende al clásico sótano adonde le han dicho que no baje. Allí se topa con un súcubo tetón y risueño que le da caza en una genuina y terrorífica persecución.

Providence el miedo que acecha alan Moore Jacen Burrows Lovecraft comic
Citaría como segundo hallazgo todo el episodio 5. Moore juega con los saltos en el tiempo y compartimos el estupor del héroe cuando nota que las cosas no están en su sitio y su realidad empieza a desmoronarse. La secuencia onírica con el mamón es especialmente desagradable.

El tercer pasaje, probablemente el más perturbador, se sitúa en el episodio 6. El héroe intercambia su mente con la de una niña y, desde el cuerpo de la menor, ve como él mismo (su cuerpo poseído) abusa de ella/él. Tan difícil de describir como de imaginar. Un horror, pero hace ya mucho que Moore demostró su talento para el mal.

Episodio 7: la escena del rey George. Es una variante del relato de Pickman, el pintor que habla con los seres del más allá. En un eficaz plano secuencia, el protagonista se sitúa a la izquierda de una viñeta que se repite a lo largo de seis opresivas planchas. Al fondo se sientan el pintor y una bestia a la que es mejor no mirar. Cuando se acerca al primer término y casi roza al héroe, es imposible no sentir escalofríos.

En el episodio 10 destaca, por supuesto, la visita de Carcosa. Viene precedida por esa alucinante aproximación de la torre, en otro plano secuencia que se remata con el efecto de movimiento, un recurso muy visual y que refuerza el carácter alucinatorio de la acción. También cuenta con su momento repugnante, cuando descubrimos lo que se oculta tras el velo. El mismo personaje vuelve a intervenir al final del pasaje del parto, en el episodio 12, el último. Moore se despide con un festival de escenas fuertes, desmembramiento y locura.

Providence el miedo que acecha alan Moore Jacen Burrows Lovecraft comic
A lo largo de todo el relato la puesta en escena insiste en las simetrías, en los juegos de espejos, en forzar la presencia de una mirada que se impone a la del lector, a través de angulaciones, zooms, juegos de planos y contraplanos y los ya mencionados planos secuencia. También queda patente el conocimiento que Moore parece tener de la obra de Lovecraft, cada episodio juega con uno o varios de los argumentos de sus novelas y al final se especula con una invasión de nuestra realidad por parte del mundo del sueño, de los dioses otros que habitan en dimensiones alternativas, que desean recuperar esta realidad como propia. De acuerdo al concepto de Moore, Lovecraft habría facilitado su retorno facturando fantasías que permiten a esos horrores poner un primer pié en nuestro mundo. Y la popularidad del escritor de Providence solo ha aumentado en los últimos años, así que el apocalipsis se aproxima. Eso está muy bien. Como también resulta original que el héroe, en lugar de flirtear con secretarias o bibliotecarias, haga manitas con policías o se calce a atractivos estudiantes. Jacen Burrows visibiliza a la perfección al primer héroe gótico-terrorífico-homosexual de la historia del cómic.

Pero… el problema es el habitual en Moore. Primero, sus personajes no callan nunca. Hasta que pasa algo hay que deambular por decenas y decenas de planchas saturadas de bocadillos, no siempre entretenidos. Segundo, se pasa de listo, como acostumbra. No le basta con intercalar citas y referencias, además lo hace de la forma más complicada posible. Al final, tenemos esa sensación de “todo está interconectado” seguido de “no podría importarme menos”. El conjunto es tan prolijo y confuso que, yo al menos, no haré el esfuerzo de releer los episodios en busca de esas pistas que se supone ha ido intercalando entre acciones. Porque me aburre, me deprime, no merece la pena tanto esfuerzo. Supongo que habrá quien disfrute con este galimatías. Yo no.


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viernes, 27 de abril de 2018

CÓMO CREAR CÓMICS de GIBBONS y PILCHER

Cómo crear cómics de Dave Gibbons y Tim Pilcher, edita Norma
Norma Editorial, 2018
192 páginas, 25 euros

LECCIONES DE UN MAESTRO


Es corriente que dibujantes de éxito facturen libros en los que explican los secretos de su arte. Lo hizo Buscema en su momento, también Kubert o Eisner entre tantos otros. Y ahora le ha llegado el turno a Gibbons.


Es un creador tan sólido como concienzudo. En el libro nos habla de sus estudios de arquitectura, que ayudan a entender determinados aspectos de su arte.

Como Daniel Torres, otro arquitecto transformado en dibujante, su dibujo parece más construido que modelado. Ambos facturan figuras que acusan cierta rigidez pero compensan esa carencia de dinamismo con rigor. Todo lo que ha podido ser planificado o previsto se traslada a sus páginas. Esas ganas de hacerlo bien, de mimar los detalles asegurándose de que todo colabora en la mejora de los resultados, es bienvenida por el lector. Al final siempre tenemos la sensación de que tanto Torres como Gibbons no lo hacen mejor porque no se puede.

Gibbons realizó un excelente trabajo en Watchmen y siempre cumple con creces, tanto en historias creadas por él mismo como ilustrando las ideas de guionistas como Len Wein, colaboración reeditada recientemente, o Millar, a quien acompañó en la disparatada Kingsman. Y ahora ha decidido enseñarnos lo que sabe en un libro tan ameno como humilde. Gibbons es un artesano, su ausencia de pretenciosidad es admirable y se traduce en un conjunto de consejos directos, claros y sencillos. Pero no se dejen engañar: Gibbons sabe cómo se hace y también cuánto cuesta hacerlo. Y se nota.

Llama la atención la autoridad con que aborda todos los apartados, del guión al entintado pasando por los bocetos o el color. Nada le resulta extraño y siempre se aprecia que se ha esforzado y peleado con aquello que comenta, ya sea el diseño de la portada o la rotulación.

Cómo crear cómics de Dave Gibbons y Tim Pilcher, edita NormaTambién el diseño de escenarios, vestuario y personajes, la posición de los negros en las viñetas, o la distribución y necesaria variedad de los planos.

El capítulo dedicado al lettering es especialmente sabroso ya que, según comenta, entró en la industria como rotulista. Explica cómo usar la mítica regla Ames y casi consigue que hasta yo lo entienda. Sus reflexiones sobre la posición de los bocadillos y cómo ayudan (o estorban) al flujo de la página son muy interesantes, también sus ejemplos de paginación o los saltos de una estructura a otra de acuerdo al guión. Pero es que esa es la norma en el volumen.

Da igual lo que sepamos o hayamos leído sobre cualquier aspecto de la producción de un cómic. Sus consejos siempre son inteligentes y nos ayudan a afianzar o a descubrir nuevas facetas. Y, como ya he dicho, no se deja nada. Su control sobre el proceso como un todo es admirable. Y está muy bien explicado. No olvida citar a sus referentes en los distintos campos, su narrador favorito, su dibujante favorito, su colorista favorito, etc. Hasta dedica un espacio a Wally Wood y sus famosas veintidós viñetas.

Me parece que se trata de una guía que entretendrá a cualquier aficionado, que tendrá la ocasión de asomarse a las entretelas del trabajo de Gibbons y de disfrutar con sus bocetos y su rigurosa metodología de trabajo. Y por supuesto un manual perfecto para estudiantes o aspirantes que deseen tener una primera visión del oficio.

Si finalmente se consigue que la Consejería de Educación autorice el ciclo de Cómic aquí en Palma pienso que será un excelente libro de texto para los alumnos. Desde aquí les sugiero que se lo vayan comprando. Ya falta menos.


Digital Artist 2009 Masterclass #1 - Dave Gibbons from Intel Digital Artist 2009 on Vimeo.
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viernes, 20 de abril de 2018

EL ORIGEN DE LA LLAMA VERDE de MIGNOLA, ROBERSON, MITTEN, STEWART

El origen de la llama negra Hellboy - Mignola, Roberson, Mitten Stewart
Norma Editorial, 2018
136 páginas, 17,50 euros

CON Y SIN 


Con gran regularidad, Mike Mignola mantiene en pie el universo Hellboy produciendo obras con autores que procuran siempre ajustarse a las inconfundibles pautas estéticas de la serie.


Recuerdo cuando hace lo que parecen mil años se presentó en el Salón de Gijón, empeñado en dibujar un personaje al que nadie conocía y que nadie deseaba tener en sus cuadernos de dedicatorias. “No quiero esta mierda, quiero un Batman”, era la queja habitual entre los aficionados.

En aquel momento Mignola no era popular por su Hellboy sino por sus colaboraciones con diferentes héroes en Marvel y DC. Pero estaba obsesionado por alcanzar una mayor independencia creativa y suponía que su diabólica creación se la iba a conseguir, como así fue. La jugada le ha salido bien y todo el mundo parece rendido a los pies de su chico infernal. Las adaptaciones cinematográficas a cargo de Guillermo del Toro han respetado su imaginario, ampliándolo más allá del papel y asegurándole una confortable posición y la autonomía artística que anhelaba.
Sus logros son considerables, más en una industria tan volátil como ésta. Recuerden que en su primera historia, como no se sentía demasiado seguro de sus capacidades como escritor, contó con la ayuda del autor más de moda, el tipo que lo dibujaba y lo escribía todo y a quien los fans veneraban. Hoy en día ¿queda alguien que se acuerde de John Byrne?

El origen de la llama negra Hellboy - Mignola, Roberson, Mitten Stewart
Lo he dicho con anterioridad, como dibujante el trabajo de Mignola es absolutamente respetable. Ha conseguido imponer su estilo minimalista y de alto contraste y creo que su influencia ha sido muy positiva sobre otros autores.
También respeto su panoplia de intereses temáticos, esas historias de fantasmas que beben de todas las fuentes posibles, de los cuentos clásicos a Lovecraft pasando por la mitología o lo que se les ocurra. Nada gótico le es ajeno y esos mundos son especialmente agradecidos para cualquiera educado a los pechos del tío Creepy como yo. Su problema siempre han sido los guiones.
De vez en cuando consigue resultar entretenido, como le ocurría en algunas de sus afortunadas colaboraciones con Corben. Pero en general leer un Hellboy o cualquiera de sus series adyacentes es como no leer nada, da lo mismo. Sabemos que tendremos una ración de bonitos dibujos asegurada pero que luego los hechos que se nos van a contar serán irrelevantes, planos y sin apenas emoción. De alguna manera Mignola no consigue transmitir, es frío como el hielo, distante.

Los muertos vivientes de Kirkman y Adlard Planeta Comic zombies Muerte Segura #28
Le he echado un vistazo a “El origen de la llama negra”, escrito por él. El dibujante tiene un estilo en su onda y todo presenta un buen aspecto. Hasta que nos ponemos a leer. Reconocemos la atmósfera, esos ambientes orientales con sectas asesinas que tantos buenos momentos nos han asegurado en el cine clásico. Pero aquí nada, pasan muchas cosas, los personajes no se callan nunca, hay monstruos del averno y todo da igual. Emoción cero, interés ninguno. No hay manera. Si no me creen les propongo que comparen el distanciamiento brechtiano de Mignola con la intensidad de Kirkman en otra conocida serie de terror. “Los muertos vivientes” también ha conocido una adaptación audiovisual, en su caso como serie de televisión. Por lo que he visto, con temporadas mejores y peores. Pero recuerden: el tebeo es otra cosa. Y milagrosamente el guionista se las ha apañado para mantener nuestro interés sobre sus personajes. Prácticamente hablaría de la serie en cada nueva entrega porque número a número siempre hace algo que me sorprende. A veces son buenos episodios y otras muy buenos. El último era realmente excepcional. Como suele ser habitual coincidía con la muerte de unos de los protagonistas, algo normal en la saga y al tiempo siempre diferente. La gente se muere “de verdad” en Los muertos vivientes. Tanto que el creador se ha visto obligado a introducir una carta en mitad del relato, para explicar lo mal que se sintió cuando se cargó a ese personaje. Y les aseguro que no sonaba a truco de guionista. Pero donde realmente demuestra su maestría es en una escena en mitad de la agonía de la heroína, que ha sido mordida por un zombi y sabe que el fin se acerca. Habla sobre el amor y niega el concepto de la media naranja, de esa pareja ideal que cada cual tiene reservada, esperándole en alguna parte. Al contrario, defiende que “cualquiera puede amar a otro si quiere hacerlo”. Argumenta que nadie está hecho para ajustarse a otro, pero que todos podemos aportarnos felicidad. La escena es tan conmovedora como sugerente y nos mantiene pegados al relato hasta su dramático desenlace. Kirkman sí tiene lo que esperamos de un buen guionista. Mignola, lamentablemente, no.




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viernes, 13 de abril de 2018

LA MUJER LEOPARDO de Schwartz y Yann

Comic la mujer leopardo de Yann & Schwartz edita Dibbuks
Dib•Buks, 2018
126 páginas, 22 euros


NAZIS EN LA SELVA
El guionista Yann y el dibujante Olivier Schwartz unen sus fuerzas para insuflar un nuevo aliento al clásico Spirou. No son los primeros que lo intentan.


Aunque el personaje es anterior a Franquin todos lo asociamos con el genial dibujante belga ya que fue él quien dibujó sus mejores aventuras, incorporando secundarios tan maravillosos como el marsupilami. Álbumes como “El refugio de la morena” son auténticas joyas, referentes que permanecerán como clásicos de la historia del comic.

Franquin consiguió siempre un delicado equilibrio entre el humor y la aventura y sus relatos se caracterizaron por un ritmo trepidante y muy difícil de imitar. Obviamente el personaje ha sobrevivido a su “padre adoptivo” y en las últimas décadas ha sido reinterpretado por diversos equipos creativos. Su mejor reinvención fue sin duda el “pequeño Spirou” firmado por Tome y Janry. Entre las últimas aportaciones destaca la de Emile Bravo, aquel “Diario de un Ingenuo”. En ella imaginaba unas primeras aventuras del botones Spirou, justo antes de que Alemania y la URSS se repartieran Polonia.

Yann y Schwartz podría decirse que eligen el momento siguiente, cuando los alemanes ya han ocupado Bélgica. Nos hablan de ese momento histórico, trufándolo de homenajes nada discretos a Hergé y hasta justificando su participación en un periódico “colaboracionista” durante la guerra, algo que casi todo el mundo le ha echado en cara al padre de Tintín.

En esa primera obra, “El botones de verde caqui(publicado originalmente en 2009), abundan las citas a la gráfica de la época y alusiones a todo tipo de referentes culturales. También llaman la atención los personajes femeninos, Úrsula y Glu-Glu, que actualizan el gusto de Franquin por las chicas audaces, añadiéndoles un extra de picardía.


En 2014 se publicaba la primera parte de “La mujer leopardo”, que se completaba en 2017. Ahora han llegado los dos álbumes a nuestro país como un tomo único. Schwartz mantiene las citas a Chaland en su dibujo, que es limpio y atractivo. No olvida los constantes guiños a una época que parece conocer bien.

Este segundo ciclo nos traslada a una posguerra en la que aún pesa mucho la reciente ocupación nazi. Esta aventura es más viajera, en la tradición del Spirou clásico, así que pronto nos trasladamos a París primero y a África después. La parte parisina es especialmente afortunada, con muchos invitados especiales, de Boris Vian a Sartre pasando por Simone de Beauvoir. Algunas de las réplicas de la “salvaje” protagonista al pedante filósofo son brillantes y muy divertidas. Toda esa atmósfera existencialista y al tiempo frívola está perfectamente representada, tanto gráfica como conceptualmente.

Comic la mujer leopardo de Yann & Schwartz edita Dibbuks
Después, cuando la aventura se traslada al continente negro, pierde algo de fuelle. Se mezclan demasiadas tramas y da la sensación de que no acaba de darse con el tono adecuado. Con todo, el nivel es muy alto y el dibujante nunca desfallece. Aunque a veces su narrativa resulta un poco confusa y eso no ayuda a mejorar un ritmo siempre entrecortado. Ese es uno de los grandes misterios del comic. Da igual que la estructura narrativa sea aparentemente impecable, que los dibujos sean buenos y que en teoría todo esté pensado para que el lector salte con suavidad de una viñeta a la siguiente. Esa naturalidad de la transición entre viñetas en ocasiones se produce y en otras no.

Y en estos dos álbumes he tenido muy a menudo la sensación de que me salía de la historia. O bien porque se volvía más enrevesada de lo necesario, porque los diferentes tonos, de la farsa al drama pasando por un cierto erotismo y hasta gotas de crítica política, no estaban bien integrados, o que los malos me resultaban forzados o poco interesantes, o yo qué sé qué. Pero de alguna forma, reconociendo las indudables virtudes del cuidadoso trabajo de Yann y Schwartz, no acabo de entrar, no me arrastran, no me llevan de un lado a otro como estoy convencido de que sí habría logrado Franquin. Con todo, insisto: un intento muy respetable, denle una oportunidad.



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viernes, 6 de abril de 2018

EL DÍA 3 de DURÁN, GINER BOU Y BALLESTER

Artículo sobre la obra "El día 3" de Cristina Durán, Miguel A. Giner Bou y Laura Ballester sobre el accidente de metro de Valencia, edita Astiberri
Cristina Durán, Miguel A. Giner Bou y Laura Ballester 
Astiberri, 2018.
216 páginas, 18 euros.

VERSIONES OFICIALES
Esta reconstrucción del trágico accidente del metro de Valencia ganó el premio Ciudad de Palma de cómic en 2016. En ella se critica la posición adoptada por algunos políticos.


Escribo estas líneas a pocos días del decimocuarto aniversario del atentado del 11-M en Madrid, otro asunto que también presenta muchas zonas grises. Pero la indignación que llevó a muchos ciudadanos enfurecidos ante las sedes del PP en aquellos primeros días parece haberse desvanecido con los años. Aquí el asunto valenciano se aborda con un dibujo muy estilizado pero correcto. Hay dos secuencias al inicio que en cierta medida marcan el tono de lo que vendrá. Me refiero a la primera, con el padre dando de comer a las palomas, y la del accidente, con ese zoom al interior del túnel. Enseguida se adopta un aire muy documental que conmueve precisamente por su sencillez, con las llamadas al centro de emergencias y los primeros momentos de desconcierto. Pero nunca se abandonan del todo las metáforas visuales.

En la página 20 salen los responsables políticos y vemos que se les presenta como fregonas, figuras con tentáculos por cabeza. Chirría la primera vez y sigue haciéndolo a lo largo de todo el volumen. Cuando luego aparecen “el follonero”, Joan Ribó o cualquier político que no sea del PP los autores se aseguran de que se parezcan. Si son del PP son monstruos, esa es la idea que se traslada al lector. Después viene toda la explicación de las posibles causas técnicas del accidente, las declaraciones, la destrucción de pruebas y la construcción de la “versión oficial”. Toda esa parte es interesante y acerca la obra al género judicial, con pistas que seguir y misterios que desentrañar. Esos momentos en que se confrontan los argumentos del gobierno regional con las dudas razonables de los expertos son sin duda los más interesantes y provechosos del comic.

Comic Ciutat de Palma 2017 accidente valencia metro
Pero lamentablemente no se sigue esa vía. Pronto nos damos cuenta de que si los responsables son como bestias lunares sin rostro, las víctimas a duras penas se individualizan. Están el padre y su hija, el padre y su hijo y poco más. Se nos dan los nombres de dos de los directores de la asociación de víctimas pero se insiste en el colectivo, en la fuerza del grupo. Lo cual supongo que políticamente tiene sentido pero narrativamente es letal, distancia del posible drama.

No consigo acabar de interesarme por unos personajes apenas esbozados y a los que se rodea de gusanos y otras sutiles alusiones gráficas. Si el énfasis no se pone ni en los protagonistas ni en los hechos desnudos ¿qué es lo que se nos cuenta?, se preguntarán. Pues básicamente el tebeo deriva hacia la agitación y la propaganda. Los responsables del PP son unos monstruos, los que los sustituyen unos santos. Los del PP estaban preocupados por la visita del Papa, los nuevos montan comisiones de investigación. Los de Canal 9 no hablan del accidente… hasta que casi pierden su puesto de trabajo, entonces dedican al suceso amplios publirreportajes. En fin, durante años la gente es idiota y no apoya a la asociación, pero entonces llega “el follonero” y consigue llenar plazas antes vacías.

Es indignante que gente que ha perdido a sus familiares en tan trágico acontecimiento, además deba soportar cómo se intentan ocultar las causas de ese drama. En un buen relato judicial (“En el nombre del padre”, “Algunos hombres buenos”, “Anatomía de un asesinato”…) tras la exposición de las pruebas se llega a alguna conclusión y se condena a los culpables.

Aquí la atención se centra en la rabia de unas víctimas a las que nadie escucha… que se desvanece en cuanto les empiezan a poner medallas y a sacarlas por la tele. En una pequeña nota al final se indica que el caso ha vuelto a ser archivado. ¿No era eso lo importante? Esclarecer la verdad, descubrir las razones últimas del accidente, decidir cuánto se podía haber hecho para evitarlo… o para que no vuelva a ocurrir. No es esa la sensación que transmite la obra. Más que a una verdadera preocupación por la justicia, asistimos a la instrumentalización política de unos hechos lamentables. O sea, más de lo mismo.
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viernes, 30 de marzo de 2018

ANTES DE WATCHMEN: ESPECTRO DE SEDA de COOKE y CONNER

ECC, 2018.
120 páginas, 14,95 euros.

DÉCADAS PRODIGIOSAS
Darwyn Cooke fallecía a los 54 años de edad en 2016. Esa prematura muerte ha facilitado una recuperación de su obra, que es tan escasa como interesante. Ahora nos llega su participación en la serie Antes de Watchmen, agrupada en dos bonitos volúmenes.


Cooke llegó tarde a los comics. Primero colaboró con Timm en las series de animación de Batman y hay muchas similitudes entre los estilos de ambos creadores.

Después desarrolló su carrera como dibujante con los personajes más conocidos de las grandes compañías y más tarde con su adaptación de Parker, el detective de Donald E. Westlake. En Watchmen podemos admirar su talento, como creador completo a cargo de dibujo y guión y como guionista que escribe para otros artistas.

Hay diferencias muy apreciables entre los dos tomos. El de los Minutemen, ambientado en los cincuenta, es más continuista respecto a la serie original de Moore y Gibbons. Mantiene su relectura de la Edad de Oro. Hay un grupo de héroes y, por supuesto, están llenos de debilidades. Los buenos no son siempre lo que parecen, hay gays y lesbianas que apenas pueden abrir la puerta del armario, una violencia latente bajo la aparente tranquilidad del sistema, caza de rojos y subversivos y Vietnam a la vuelta de la esquina. Cooke resuelve con su bonito dibujo pero no consigue que nos olvidemos de Gibbons.

En el episodio dibujado por Rude y escrito por Wein, volvemos a comprobar lo confusa que puede ser la narrativa del autor de Nexus. Dibuja muy bien, pero no se entiende nada, es histérico y lioso, olvidable. Mejor fortuna tiene Eduardo Risso, que habitualmente se empareja con guionistas sin ideas. Straczinski le brinda un relato interesante, ese malo que acaba convertido en la patética marioneta de villanos más poderosos que él. No se dejen engañar por la aparente sencillez del dibujo, Risso sí sabe cómo contar con claridad y aquí firma un excelente trabajo.

Si ese primer tomo es interesante en el segundo todo mejora. Cambiamos de década para seguir las andanzas de la hija de una de las heroínas más “frescas” de los cincuenta, Silk Spectre.

Cooke se centra en su hija, una joven rebelde que se pelea con su progenitora y se escapa a San Francisco en pleno estallido hippie. Amanda Conner se encarga del dibujo y su labor es maravillosa. Parte de la clásica estructura de tres por tres que ya caracterizó al primer Watchmen y recrea con dulzura y elegancia las sensaciones, colores y texturas de los sesenta. Tanto el guión como el dibujo manipulan con sumo cuidado el cóctel de elementos que construyen esta deliciosa mezcla.

Hay rebelión juvenil, descubrimiento de la sexualidad y el amor, exploración de sustancias amplificadoras de la conciencia, comunas, lucha intergeneracional y mucho más. Sobre todo se manejan los afectos con mucha delicadeza y naturalidad. El cariño del tío hacia su hija adoptiva, la atención secreta de ese padre ausente, el amor protector y no correspondido de esa madre incomprendida, el de la heroína hacia su novio, la amistad hacia los nuevos amigos, etc. Y luego está el mal, que se confabula para arruinar la utopía y que intenta sacar provecho de toda nueva esperanza.

Por el camino tenemos un proceso de maduración y crecimiento, asistimos al admirable florecimiento de esa nueva Silk Spectre, que pasa de ser una niñata enfurruñada a una mujercita capaz de enfrentarse a cualquier enemigo. En un tebeo donde las emociones son tan importantes como éste, el dibujo es importantísimo. Amanda Conner cumple con creces y firma un trabajo brillante. No se lo pierdan.




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