viernes, 15 de octubre de 2021

EL UMBRAL DE LO SINIESTRO DE JUNJI ITO COMIC TERROR MANGA

El umbral de lo siniestro de Junji Ito manga terror
ECC, España, 2021.
216 páginas, 9,95 euros.


UN TERROR MUY VISUAL
Junji Ito lleva décadas aterrorizando a lectores de todo el mundo. Crea imágenes tan desasosegantes como atractivas. Y eso no es fácil.


Pero el cómic es un medio secuencial. No basta con tener un fotograma (en su caso, una viñeta) impactante. Debe funcionar en el conjunto de un relato bien estructurado y fluido. Y eso no siempre lo consigue. Hacía tiempo le había echado un vistazo a algunas de sus historias, llenas de cuerpos alterados y con una estética de la degeneración que recordaba al primer Cronenberg. Lo enfermo asusta, por cercano. Rara vez nos toparemos con un vampiro, pero un tumor es una amenaza próxima y creíble. Más allá de esas viñetas que resulta difícil dejar de mirar, entre el asco y la fascinación, las historias que las cobijaban no eran tan poderosas. Recientemente volví a probar suerte con su adaptación de “Frankenstein” y de nuevo me sentí decepcionado. Aunque contenía algunas ideas ingeniosas el ritmo fallaba y el conjunto no era estimulante. Sin embargo esta nueva recopilación de relatos consigue ese delicado equilibrio entre lo visual y lo dramático, aunque no en todos. “La cuesta de las plañideras” es sin duda el más logrado, seguido por “La corriente espectral de Aokigahara”. “La Madona” es inquietante, pero el final falla. “El duermevela”, el último episodio, es también el más flojo, con una estructura confusa y mal desarrollada.

El umbral de lo siniestro de Junji Ito manga terror
El mecanismo narrativo de Ito es similar en todos los casos. Se parte de una situación verosímil, “real”, como un entierro, un internado, un intento de suicidio o lo que sea, que se ve Leer más...

viernes, 8 de octubre de 2021

DON VEGA de PIERRE ALARY COMIC ZORRO

Don Vega de Pierre Alary comic zorro
Nuevo Nueve editores, España, 2021.
93 páginas, 20 euros.


¿EL ZORRO? ¡NO: LOS ZORROS!
Pierre Alary no es un desconocido para el público español. Creo que lo descubrí junto a Fabien Nury en “Silas Cory”. Entonces no logró impresionarme, pero ahora sí.


Hace años que el mundo del cómic, sobre todo francés, se nutre de dibujantes que provienen de la animación. A priori eso aporta un extra de dinamismo a su trabajo, además de ciertas astucias para la puesta en escena, asociadas con la narrativa audiovisual. En muchos casos esas supuestas ventajas no lo son tanto. Lo que funciona en un story-board y luego encuentra su sentido en la imagen en movimiento, pierde fluidez y arruina el ritmo de imágenes secuenciales pero detenidas, como son las del cómic. Esto resulta evidente en las actuaciones de los personajes, con una expresividad forzada y que normalmente acaba pasando factura en términos de emoción y credibilidad. Ya saben, cuando todo es muy importante nada lo es. Ese abuso de los recursos también se traslada a un énfasis constante en los subrayados, con las mismas consecuencias. 

Don Vega de Pierre Alary viñeta zorro Nuevo Nueve Editores
En resumen, que tienden a ser demasiado intensos y en general les falta lo que nos recordaba Shelton: “A veces hay que aburrir, no se puede estar arriba todo el tiempo”. Dicho lo cual, mi primera sensación con Alary había sido esa. Correcto, muy expresivo pero me parecía uno más en un conjunto de autores que ya puede decirse que conforman una escuela o tendencia gráfica. Ahora se ha puesto a realizar cómics como creador completo, encargándose también él del guión. Este “Don Vega” no deja de ser una revisión de un personaje muy popular en cine y cómics. Me refiero al Zorro, ese proto-superhéroe que, escondiendo su verdadera identidad tras una máscara, ayuda a desvalidos, socorre a viudas y rescata a huerfanitos. Poco hay más rancio que este personaje, que además cuenta con algunas versiones de gran calidad en cómic. La de Toth es la más popular y conocida, aunque a mí la tira de Tom Yeates también me gusta mucho. Fiel a su estilo, Alary emplea unas imágenes muy cinematográficas, con encuadres enfáticos y gran variedad de planos. El color, muy limitado, ayuda a señalar las transiciones de una secuencia a la siguiente, marcando las escenas. Su dibujo se
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viernes, 1 de octubre de 2021

RAINA TELGEMEIER COMICS NOVELA GRÁFICA JUVENIL

El club de las canguro de Raina Telgemeier comic novela gráfica
Maeva Young. Madrid, 2018.
244 páginas, 15,10 euros


LA REINA RAINA
Los Premios Eisner llevan años reconociendo el talento de una joven autora. Ganó uno en 2011, otro en 2015 como creadora completa de guión y dibujo y un tercero en 2020. Su obra ha sido traducida casi en su totalidad al español y es muy recomendable.


¿Otro club de señoritas?
Aunque tiene otros trabajos anteriores, algunos tan exóticos como un episodio en X-Men, Raina Telgemeier captó la atención de los aficionados gracias a la serie de Ann M. Martin, “El Club de las canguro”. Trasladó al cómic cuatro de sus novelas y podría pensarse que, como no era la creadora de los argumentos originales, esas obras serían peores que sus posteriores novelas gráficas. 

Además, empleaban el modelo clásico de Enid Blyton, de los Cinco a los Siete secretos, con un grupo de amigas viviendo emocionantes aventuras. Pero no era así. El dibujo puede resultar más irregular en algunos pasajes pero es tal la sabiduría narrativa de la autora, que enseguida nos olvidamos de la parte gráfica para centrarnos en unas historias perfectamente contadas. Destaca su capacidad para entrelazar diferentes líneas argumentales en una estructura clara y precisa. Telgemeier nunca se va por las ramas. Puede abordar diversos asuntos y de hecho siempre lo hace, pero sabemos que cada una de las subtramas se cerrará con limpieza, que la principal se acelerará hacia el final y que la conclusión de todos los hilos sueltos será satisfactoria. En los últimos años tan solo los mangas parecían buscar el público infantil, centrados los autores en alcanzar a los mitificados “lectores adultos”. Lo que finalmente ha ocurrido es que los tebeos para adultos no han sido tan buenos como se nos prometió y que por el camino hemos perdido a los niños lectores. Se han realizado algunos experimentos para recuperarlos, como el excelente “Superman contra el Klan”

En el pasado Disney nos brindó a grandes narradores como Carl Barks o Don Rosa, dos dibujantes de patos capaces de contar maravillosas historias. Y ahora tenemos a la Telgemeier. Cuenta aventuras de chavales de primaria, pequeñas anécdotas sobre los bebés que cuidan y los compañeros que les interesan, los estudios o los padres que se divorcian. Banalidades que en manos de una narradora con talento se convierten en sucesos extraordinarios. Repasando los Premios Eisner que ha obtenido comprobamos algo: uno se lo concedieron en la categoría de “publicación para niños (kids)” y el otro en “publicación para chicos (teens)”. Lo que delata la engañosa apariencia de sus obras. Con un dibujo lleno de influencias manga, pero también con cierto aire al Max más simplificado, al que suma un color agradable y atmosférico, todo indica que nos encontramos ante obras pensadas para agradar a los más pequeños, sin complejidades narrativas, levemente educativas y ante todo entretenidas, divertimentos sin pretensiones. Y lo son, seguro que los lectores jóvenes pueden conectar con el trabajo de Raina, entenderlo y apreciarlo. Pero es mucho más. Ningún adulto se va a sentir decepcionado leyéndola, al contrario, se sorprenderán por lo sofisticado de la propuesta.

El club de las canguro de Raina Telgemeier comic novela gráfica
El primer tomo se centra en Kristy, la fundadora del club. Vemos cómo las chicas se relacionan con los diferentes niños que cuidan y se presenta a los personajes. Como temas de fondo encontramos una discusión entre amigas y la resistencia de Kristy a aceptar al nuevo novio de su madre. 
El segundo
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viernes, 24 de septiembre de 2021

CONTRAPASO. LOS HIJOS DE LOS OTROS DE VALERO

Contrapaso los hijos de los otros de Teresa Valero
Norma editorial. Barcelona, 2021.
144 páginas, 25 euros.


NO TODOS ERAN SUS HIJOS
Teresa Valero firma un álbum ambientado en la España de los cincuenta, protagonizado por dos compañeros inesperados y, como toda novela negra que se precie, va cargada de sospechosos.


La estructura se ajusta al clásico ¿quién lo hizo? Comienza con una mujer hallada muerta y los investigadores siguen las pistas que los conducirán hasta su asesino. El lector sabe tanto como los sabuesos, así que adelanta sus propias conclusiones, desconfiando de unos y descartando a otros. Vaya por delante que nunca he sido un fan de la novela policíaca. Tanto en cine como en literatura llega un momento en que los nombres de los personajes se lían en mi cabeza y la emoción asociada a la caza, al esclarecimiento de quién es el culpable, se disuelve en la argamasa que conforman las diferentes identidades, que acaban, como mi cerebro, fundidas. Una vez lo intenté con Agatha Christie y tuve que dejarlo, era incapaz. Y lo mismo me pasa con las pelis de Marlowe y compañía. En Chinatown, todavía intento determinar quién era el padre y quién el marido. Exagero pero reconozco mis limitaciones al respecto. Algunas de las historias de El Cubri en los noventa con el detective Peter Parovic me fascinaron por su claridad. También los primeros Alack Sinner, antes de que sus autores empezaran a abusar de los hongos y la pedantería. Por supuesto, Marvin el detective de los inevitables Milazzo y Berardi me parece una obra maestra. Pero es un género que me cuesta abordar. Considero que son argumentos que deben estar muy bien contados para permitir al lector diferenciar a los personajes y seguir la acción con claridad.

En “Contrapaso” eso se consigue a medias. Teresa Valero exhibe un dibujo detallista y encantador, aunque en ocasiones adquiere un protagonismo inadecuado, distrae más que cuenta. Más allá del agradable dibujo, se esfuerza por construir una trama en la que cualquiera podría ser el culpable. Tres médicos enfrentados más su maestro, unos investigan sobre deformidades, otros analizan a los presos para averiguar si todos los marxistas son unos tarados, los de más allá roban bebés a mujeres de clase baja, aquellos intentan “curar” lesbianas a base de electro-shocks, mujeres insatisfechas ingresan en clínicas de lujo para que las seden y se les pase la ansiedad...

Contrapaso los hijos de los otros de Teresa Valero
No se vayan, todavía hay más. “Contrapaso” no pertenece solo al género citado (¿Quién lo hizo?), también Leer más...

viernes, 17 de septiembre de 2021

MARVEL VS DC REED TUCKER COMIC

Reed Tucker MARVEL vs DC, 50 años de guerra editorial
Planeta Comic. Barcelona, 2021.
384 páginas, 22 euros.


EL GRAN COMBATE
Un libro tan inesperado como imprescindible. Nos suena todo lo que se cuenta en él. Pero, al mismo tiempo, esos hechos tan conocidos adquieren un nuevo sentido al encadenarse en una secuencia lógica que permite entenderlos mejor.


Durante años los aficionados al cómic en general y a los superhéroes en particular hemos sido conscientes de la guerra Marvel-DC, las dos grandes compañías que publican tebeos de tipos con los calzoncillos por fuera. 

En España DC nos llegó a través de las editoriales mexicanas, ya que “sólo Dios podía volar”. En los sesenta aparecieron los personajes Marvel, que liquidaron de un plumazo a las siniestras series inglesas que los precedieron. Sin duda la ambigüedad moral de Spider o Zarpa de Acero, sumada a la presencia de dibujantes extraordinarios como Blasco, les hacía merecedores de mejor fortuna. Pero el caso es que Los Cuatro Fantásticos, El Capitán Marvel o Spiderman resultaban más modernos y chulos que Mitek y compañía, a quienes olvidamos con alegría. Durante un tiempo vivimos entre las versiones Novaro de Flash y Batman y los destrozos que Vértice despachaba con el material Marvel, produciendo páginas y páginas a partir de planchas que troceaban y manipulaban.

En un determinado momento, a mediados de los setenta, la cosa se reestructuró y empezó a llegarnos el material de ambas compañías en formatos más cercanos a los originales y casi con regularidad. En los ochenta se produjo toda una renovación, que también encontró un eco por aquí, con dos editoriales compitiendo por el favor del público. Zinco se encargó del sello DC y Forum de Marvel. Las franquicias han seguido cambiando de mano hasta la actualidad. El éxito de las películas de supertipos ha propiciado un nuevo renacimiento y la producción de constantes volúmenes que recopilan los episodios originales. Los nostálgicos no damos abasto.

A lo largo de toda esa historia los lectores hemos

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viernes, 10 de septiembre de 2021

LOCOS DEL GEKIGA DE MATSUMOTO Y BAD WEEKEND DE BRUBAKER

EL AUTOR COMO PROTAGONISTA
Cuando un medio alcanza cierta madurez es habitual que se vuelva sobre sí mismo, como motivo dramático o de reflexión. En cómic hay ilustres precedentes, como “El soñador” de Eisner o “Los profesionales” de Giménez.

Comic Bad Weekend de Ed Brubaker y Sean Phillips
Brubaker y Phillips
Bad weekend
Evolution comics-Panini. Barcelona, 2021.
72 páginas, 15 euros.

Tebeos en los que se exalta o ridiculiza a unos creadores convertidos en protagonistas de sus propias historias. Recientemente Chaykin lo intentaba en un volumen fallido donde la mezcla de personalidades dificultaba mucho identificar y situar a los personajes. Y diría que a Brubaker le pasa algo parecido. No es tan grave ni tan lioso como el citado, ya que no intenta abarcar (casi) toda la historia del cómic. Sus pretensiones son más modestas, con un dibujante como centro de una intriga detectivesca. Se mezclan dos McGuffin que distraen al lector. Por un lado se sitúa al dibujante protagonista en el accidente que segó la vida de su mentor, suceso al que sobrevivió de forma sospechosa. Y además se pasa toda la obra buscando unas misteriosas páginas que suponemos robó al autor fallecido, hasta la sorpresa final. La Convención de Cómic que se emplea como fondo y los personajes y la atmósfera que la envuelven son verosímiles y están bien construidos. Pero con el centro del relato, ese creador amargado y antipático, tenemos una sensación similar a la que provocaban los personajes de Chaykin. Lo conocemos pero no del todo. A ratos parece Alex Toth, más tarde Wallace Wood y hasta Gil Kane. Entendemos que para evitar pleitos el guionista construye su héroe a partir de rasgos de varios dibujantes. Pero esa mezcla de personas reales, como Eisner o Lee, que aparecen o se les cita, con esos otros inventados, acaba resultando insatisfactoria. Repito, el relato no es tan fallido como el “Hey Kids! Comics!” de Chaykin, tanto el dibujo como el color son agradables. Pero de alguna manera acaba sabiendo a poco, con un final anticlimático. Si les gustan lo que McKee define como “minitramas” es posible que este tebeo les agrade. A mí no me parece irritante pero tampoco me ha convencido. Se nos presenta a los protagonistas y cuando empezamos a interesarnos por ellos, puf, se acabó.

Los locos del Genika de Matsumoto edita Satori
En todo caso, es una obra maestra de ritmo y dramatización si la comparo con “Los locos del gekiga”, de Matsumoto

Masahiko Matsumoto
Los locos del gekiga
Manga Satori. Gijón, 2021.
320 páginas, 21 euros.

Conviene decir que
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viernes, 3 de septiembre de 2021

BAD MOTHER de FAUST Y DEODATO

Bad Mother comic portada Faust Deodato

PaniniComics. Barcelona, 2021.
128 páginas, 18 euros.


NO CON MI HIJA
Cuando todavía nos estábamos recuperando del impacto de “Un cesto lleno de cabezas” de Joe Hill nos llega esta “Mala madre”, una arrolladora serie B dispuesta a demostrar que un buen tebeo puede ser tan interesante como cualquier serie de éxito.


Aunque en los textos que acompañan a la historia se nos insiste en las referencias televisivas, con “Breaking Bad” en primer lugar, creo que en el medio hay una cita obligada, un glorioso antecedente que permanece inédito en este país. Me refiero a “Somerset Holmes”, un thriller con vocación cinematográfica que Bruce Jones escribió en 1987 y que Anderson dibujó con evidentes modelos fotográficos. De hecho la chica que posó para la protagonista acabaría convirtiéndose en la mujer de Jones. Toda la estética de aquel álbum remitía al cine y pedía ser considerada como uno de aquellos relatos clásicos de Hitchcock, con una heroína que se veía arrancada de sus rutinas habituales y desafiaba incontables peligros sin acabar de entender nunca qué era lo que le pasaba, un poco a la manera de Cary Grant en “Con la muerte en los talones”.

Bad Mother comic de Faust y Deodato
Como allí, esta “Bad Mother” presenta una apariencia fotográfica y precisa, todo debe de haber sido previamente documentado para trasladar esa sensación de realidad que con tanta eficacia consigue Mike Deodato. Quien, por cierto, coincidió con Bruce Jones hace años en Hulk
Aquí trabaja con la guionista Christa Faust, que escribe una oda a la fuerza de las madres, las auténticas superheroínas. Parte de una idea tan sencilla como eficaz. ¿Qué estaría dispuesta a hacer una madre si
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viernes, 23 de julio de 2021

MAESTROS MARVEL DEL SUSPENSE 1. LEE Y DITKO

Maestros Marvel del suspense. Lee / Ditko Parte 1.
SD. Barcelona, 2021.
416 páginas, 41,75 euros


MÁS PEQUEÑO, MÁS GRANDE
Siguen llegando nuevos recopilatorios de Ditko que nos permiten revisar etapas poco conocidas de su carrera. Ahora se han agrupado sus primeras historias para Marvel, que pertenecen a dos periodos de tiempo bien diferenciados.


PRIMERA ETAPA EN MARVEL

Ditko: “Estuve fuera de la escena del cómic durante un año y medio. Volví a finales de 1955 para trabajar con Stan Lee en Marvel”. En 1956 trabajó casi en exclusiva para Marvel. Todavía un veinteañero, tras un año en la profesión había caído enfermo, probablemente a causa de sus interminables jornadas laborales. ¿Qué sintió en aquella vuelta a casa? ¿Tuvo dudas respecto a la profesión a la que había decidido dedicar su vida? Sumen a ello la crisis industrial, con muchas editoriales al borde de la desaparición. El regreso a la gran ciudad debió de constituir un duro desafío para el joven Ditko. Lo habían tumbado en el primer asalto pero estaba de nuevo en pie, dispuesto a seguir luchando, en las peores condiciones. 

Sus primeras entregas demostraron que tenía muchas ganas de dibujar. “Habrá algunos cambios” en Journey Into Mystery nº 33 (Abr. 1956) parecía un trabajo de Wally Wood, por su saturación y detallismo. “¡Los que desaparecen!”, en el nº 38 (Sep. 1956) era algo más contenida, pero iba cargada de líneas en comparación con obras posteriores. “Marzo tiene 32 días” en Mystery Tales nº 40 (Abr. 1956) contaba con viñetas barrocas y muchas sombras proyectadas. 

La sencillez regresó acompañada por unos precisos sombreados. Tanto en “El visitante nocturno” en Journey Into Unknown Worlds nº 45 (May. 1956) como en “El mayor experimento” en Strange Tales nº 46 (May. 1956) donde mantenía sus deudas con Wood al tiempo que señalaba sus propios territorios, sobre todo en cuanto a la arquitectura futurista y los vehículos. Sus diseños siempre eran orgánicos, con citas al expresionismo de Hermann Finsterlin, Erich Mendelsohn o Bruno Taut. Como puede observarse en la nave alienígena de “Los marcianos desaparecidos” en Marvel Tales nº 147 (Jun. 1956). Mi amigo Frédéric Manzano quiere ver en los científicos protagonistas de “El mayor experimento” un parecido con los editores de EC, Gaines y Feldstein. No discuto que fuera, como otros cómics de Ditko en ese momento, un sentido homenaje a las historias de ciencia-ficción de la mítica editorial. Pero a esas alturas pocas ilusiones podría hacerse ya de colaborar con ellos. Todas sus revistas habían ido cerrando y tan sólo Mad se mantenía en pie. En 1956 hasta su admirado Wood se había visto obligado a pedir trabajo en Atlas-Marvel. Así que, si se trataba de homenajes, eran más bien póstumos.
Su primera colaboración con Stan Lee curiosamente no se dio en un cómic de fantasía sino en el western “¡Los malos!”, en Two-Gun Western nº 4 (Oct. 1956). Aunque las tarifas que pagaba Marvel eran más elevadas que las de Charlton, no solicitaban suficiente material. Así que en cuanto Charlton se puso en marcha otra vez, Ditko volvió con ellos.

De su escasa producción de 1956 se pueden citar obras como “Quien acecha ahí abajo”, en World of Suspense nº 2 (Jun. 1956) o “¡El hombre misterioso!” en World of Mystery nº 3 (Oct. 1956), publicación donde compartía espacio con Torres, Davis, Marie Severin o Stallman.
Atraído por las cualidades rítmicas de la línea, muchas de sus historias incluían personajes que parecían fluir, deslizarse por la plancha. Más cuando forzaba las proporciones, una característica de esos años. Pasó por una fase “manierista” que llenaría sus cómics de figuras apepinadas, con caras estilizadamente largas, enjutas, que recuerdan mucho al Kubert de aquellos años. Como el dictador que recibía al lector en la primera página de “¡Constrúyame una máquina!” en Astonishing nº 53 (Sep. 1956), todo el reparto de “¡El hombre sin rostro!” en Journey Into Unknown Worlds nº 51 (Nov. 1956) o los exploradores y los ancianos de “¡Cuando despierten!” en Mystery Tales nº 47 (Nov. 1956).

¡¡UN MONSTRUO AHÍ FUERA!!

Con el final de la década aumentaron sus contribuciones para Marvel. Aunque esporádicamente transitó géneros como el bélico o el western, siguió centrado en la fantasía, con episodios breves para revistas como Tales of Suspense, Tales to Astonish, Strange Tales o Journey Into Mystery, entre otras. Al contrario que
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