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viernes, 29 de septiembre de 2017

COMIC VALERIAN Y SU ADAPTACIÓN A PELÍCULA

Valerian agente espacio temporal de Mezieres y Christin
P. Christin y J. C. Mezieres
Valerian. El embajador de las sombras.
Norma Editorial. Barcelona, 2008.
178 páginas, 27 euros.

UN VALERIAN MUY POCO CHIC


El estreno de la adaptación cinematográfica de Valerian, la veterana serie francesa de ciencia-ficción, puede favorecer su descubrimiento por parte de algunos lectores. Ojala sea así, ya que es una saga con algunos componentes muy recomendables.


Vaya por delante que es irregular, no todos sus episodios alcanzan la misma altura. Pero cuando a Christin no le da por ponerse trascendente con los vaivenes del espacio-tiempo y, simplemente, se entrega a la aventura y deja que sus personajes discutan y diviertan al lector, todo es maravilloso. Porque la visualización corre a cargo de uno de los grandes.


Mezieres fue compañero de clase de Moebius, ante cuyo talento confesaba sentirse atemorizado. Superó esa parálisis juvenil y con el tiempo igualó al genio en el diseño de razas y seres extraterrestres, con la coherencia de sus máquinas intergalácticas y la solidez de sus arquitecturas alienígenas. Mezieres lo ha soñado todo y lo ha dibujado todo. Aquí Gimenez lo miró para hacer la maravillosa serie Dani Futuro y no cabe duda de que Lucas también le echó un vistazo antes de empezar a imaginar las criaturas que poblaban su Star Wars.

Otro de sus lectores fue Luc Besson, que lo contrató para diseñar la escenografía de su Quinto Elemento. De hecho el taxi volador que conducía Bruce Willis salió de otro álbum de Valerian, Los círculos del poder. Pero aunque el dibujante le instaba a que adaptara directamente el comic, el director consideró que técnicamente no estaba preparado para hacerlo bien. Años más tarde Besson colaboró en las secuencias de Avatar que se produjeron en Francia. Fue entonces cuando pensó que ya había llegado su momento.


Valerian, la película, ha llegado a ser la más cara del cine europeo ¡de todos los tiempos! En el pasado Salón de Angulema pudimos disfrutar con una expo donde por un lado colgaban las espléndidas páginas originales de Mezieres y por el otro algunos de los objetos y diseños de escenarios para la película. Todo muy espectacular, aunque algunos trajes llamaban sobremanera la atención.


El comic tiene una riqueza visual impresionante y hay que reconocerle al cineasta su voluntad de trasladar a imágenes en movimiento esa exuberancia gráfica, ese despliegue de la imaginación capaz de abarcar incontables especies y sus hábitats. En ese sentido la experiencia cinematográfica es muy satisfactoria y casi embriagadora. Hay momentos en que tal parece que las viñetas de Mezieres han cobrado vida.

Valerian agente espacio temporal" de Mezieres y Christin comic ciencia ficción
Los problemas empiezan en el reparto. La Delevingne se empeña en ponerse seria y tener “actitud” y lo único que consigue es pasearse todo el metraje con el ceño fruncido y recordarnos a un secundario de Zoolander. Posar no es actuar.

En cuanto al jovencito que hace de Valerian la verdad es que no tiene la ternura que esperaríamos del protagonista, una parodia del héroe clásico que nos conquista por su buen humor. La compleja relación que Christin establece entre la pareja protagonista se diluye en la película, queda reducida a una guerra de sexos con muy pocos matices y que no despierta nuestra simpatía.

En general la película adapta un episodio, El embajador de las sombras, tomándose muchas licencias. Algunas para bien, como el excelente prólogo en el que se nos narra el origen de ese punto central a partir de la estación espacial. Otras para mal, como cuando niega todo protagonismo al bichito que caga dinero. En el original es un animalito encantador y lleno de personalidad y todo eso se sacrifica. En cambio los carismáticos Shinguz están muy bien tratados.

En el terreno de qué hace cada protagonista llama la atención que alguien como Besson, con películas llenas de heroínas fuertes y decididas, aparte aquí a su Laury cada vez que empieza la acción. Es siempre Valerian el que saca la espada o la pistola y se deshace de cientos de malos, mientras su chica lo contempla admirada. Algo que hará rechinar los dientes a cualquier lector de la serie ya que es ella la que en muchas ocasiones le saca las castañas del fuego a su hombre.

Otro pasaje que se modifica es el del simulador. En el comic se hacía un explícito homenaje a Parrish. En el film se deja en manos de Rihanna y lo cierto es que la secuencia es muy entretenida. Por supuesto los aficionados se han quejado de los parecidos con Avatar, donde como ya he comentado Besson participó. Se parecen tanto como la obra de Cameron a algunos westerns clásicos. No es la primera vez que se denuncia la destrucción de una cultura indígena y el tema no puede estar más de moda. Mi consideración sería más bien que en el original no era exactamente así y no creo que el cambio mejore el argumento de Christin.

En definitiva: el tebeo era mejor. Pero, en la medida en que se ha conseguido trasladar parte de la grandeza visual del comic a la pantalla, no creo que se arrepientan si ven la peli.
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viernes, 25 de marzo de 2016

MOSES, EL CONSTRUCTOR de CHRISTIN y BALEZ

Robert Moses, Maestro olvidado de Nueva York, de Christin y Balez, edita Norma Editorial
Robert Moses, el maestro olvidado de Nueva York
Norma Editorial, 2016.
60 páginas, 20 euros

El veterano guionista Pierre Christin se une al emergente y talentoso Olivier Balez para contar la historia de una de las figuras clave en la construcción de la Nueva York actual.


Robert Moses es un personaje tan importante como discreto. En las guías de Nueva York se suele citar a los alcaldes o los arquitectos pero es raro que se mencione a los promotores. Sin embargo basta con comparar su trabajo con el de los productores de cine para entender que sin una fuerza motriz que aporte la voluntad, señale la dirección y consiga la pasta, determinados proyectos nunca habrían visto la luz. Y eso vale tanto para películas como para túneles, puentes, edificios o autopistas.

Tal y como lo describe Christin, Moses es una figura singular. Rico heredero judío, su ambición en la vida no fue buscar nuevos negocios con los que engordar la fortuna familiar sino llevar a término enormes procesos de reforma que suponía mejorarían la vida de sus conciudadanos.

Robert Moses, Maestro olvidado de Nueva York, de Christin y Balez, edita Norma EditorialComo todos los grandes utopistas, en más de un caso sin tener en cuenta cómo las obras que ponía en marcha afectaban a esas familias a las que pretendía ayudar. Hasta alcanzar sus objetivos, apartaba todo obstáculo que se interpusiera en sus designios, por vías políticas o económicas. En un determinado momento llega a tener a todo un ejército de arquitectos, ingenieros y trabajadores a sus órdenes, empleados en los incontables proyectos que puso en marcha. Se enfrentó a alcaldes, gobernadores y presidentes y levantó piscinas, puentes, teatros, autopistas, parques y jardines. En 1964, junto con Walt Disney, diseñó la Feria internacional de Nueva York, cuya icónica esfera aparecía en el film “Hombres de Negro”. Una buena parte de la fisonomía actual de la ciudad es el fruto de sus desvelos.

Pero Christin también describe el lado menos atractivo del personaje. En un determinado momento quiso construir una autopista elevada para atravesar Manhattan y de paso suprimir de un plumazo algunas de las zonas más insalubres de la ciudad. Una activista de barrio, Jane Jacobs, se opuso a él, consiguiendo que el proyecto se paralizara. El volumen concluye con una reflexión sobre el papel de los ciudadanos en las grandes urbes, la cuestión de la escala humana y una comparación entre el modelo de barrio habitable que finalmente predomina en Nueva York, frente al dominio del automóvil que impera en Los Ángeles. Quien haya estado en ambos lugares ya sabe a qué me refiero. En la primera apetece vivir, de la segunda dan ganas de salir corriendo.

Con todo, el guionista reconoce los méritos de Moses, que no son pocos. Impresiona el mapa que se incluye en las guardas traseras, con un resumen de las obras que apadrinó. Muchas se van citando a lo largo de la historia, conectadas a diversos pasajes vitales del protagonista. En el terreno gráfico el álbum se disfruta sin reparos. El estilo vintage de Balez resulta absolutamente adecuado a lo que se nos cuenta y su gama de color es perfecta y muy atmosférica. Otra cosa es el guión de Christin, uno de los grandes en el viejo continente. Siempre recordaremos su “Partida de Caza” con Bilal o sus argumentos para la serie “Valerian” con Mezieres. Aquí acierta en cuanto al tema, que es muy interesante. Pero no en cuanto a su desarrollo. Constantemente se tiene la sensación de que con semejante material el relato debería de ser más emocionante, más brutal. En realidad, tan sólo describe algunas breves anécdotas entre constantes enumeraciones de proyectos, pero sin conseguir implicar al lector en lo narrado. Bonito, pero sin fuerza.
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