lunes, 7 de septiembre de 2026

GERRY CONWAY RIP

Gerry Conway RIP 1952-2026
SWIK! SNAP!

El pasado abril nos dejaba Gerry Conway, el guionista que mató a la novia de Spider-Man. Comenzó como joven promesa en Marvel y tuvo una larga y fructífera carrera en cómic, cine y televisión.


Entró en Marvel de la mano de otro chico maravilla, Roy Thomas, que confió en él y le dio sus primeros trabajos en Ka-Zar, Daredevil, Inhumanos y otros. Conway se inventó a Punisher, un peculiar héroe-villano, más complejo de lo que parece en una primera lectura. Co-creó al Hombre Cosa, la versión Marvel de la Cosa del Pantano, con peculiaridades flamígeras. Man-Thing apareció antes, pero ambos monstruos compartían similitudes con una criatura anterior, The Heap. No fue la única intervención de Conway en el género de terror. También escribió las aventuras del Hombre Lobo dibujadas por Mike Ploog y el primer episodio de Drácula, que convertía al famoso Conde en un personaje más de la compañía.

Gusano de biblioteca Coneay Sin salir del género, escribió para Warren un relato dibujado maravillosamente por Corben y que muchos lectores recordarán: “Gusano de biblioteca”. El artista lo convirtió en una pieza antológica, con su monstruo gigante, la increíble escena nocturna con el asesino arrastrando a su víctima y los primeros planos del sudoroso bibliotecario. Una maravilla.

Por supuesto, lo que se quedó grabado en la mente de todos los aficionados fue la inesperada muerte de Gwen, la rubia novia de Spider-Man. Una muerte que Conway definió en Gijón como “existencial”. En otros casos habían fallecido personajes, obedeciendo siempre a una lógica dramática, para derrotar al mal o con cualquier otro sentido sacrificial. Pero aquel no era el caso. El villano lanzaba a la pobre chica desde lo alto de un puente y el héroe la detenía a golpe de telaraña. SWIK! Así sonaba la red al atrapar a Gwen por las piernas. Spiderman la sujetaba y la llevaba a un lugar seguro. ¡Para comprobar que estaba muerta! Había que retroceder unas viñetas para descubrir que otro ruido había pasado desapercibido: SNAP! Justo a la altura del cuello. Al detenerla, la inercia se lo había partido. O algo así. Muchos odiaron a Conway por aquella decisión. También fuimos muchos los que sentimos que de repente los superhéroes se convertían en algo serio, más adulto. Volvimos a comprobarlo cuando en el siguiente episodio SpiderMan se enfrentaba al Duende Verde pero no lo mataba, se retenía. El guionista satisfacía la sed de sangre de sus lectores con un giro de guión. El aero-planeador del malo, descontrolado, lo atravesaba, dejándolo pinchado en la pared, en una grotesca mezcla entre crucifijo y mariposa. Finalmente el canalla recibía su justo castigo.

Gerry Conway RIP

Conway
saltó a la DC y luego volvió a Marvel, convirtiéndose en director editorial por un tiempo muy breve. Fue sustituido pronto por Archie Goodwin, lo que le permitió seguir escribiendo. En DC pasó por muchos personajes famosos y también creó a algunos, como Firestorm o Power Girl. Guionizó el primer cross-over entre editoriales, Superman contra Spiderman, en formato tabloide. Volvió al mismo tamaño gigante para escribir varias colaboraciones con García López, que recientemente se han reeditado en español. Ya había coincidido con él en uno de los primeros encargos del hispano-argentino en la editorial: Hércules Unbound, con tinta de Wood. Juntos firmaron dos series memorables: Atari Force y Cinder & Ashe. Las dos han sido sorprendentemente minusvaloradas, pero se cuentan entre lo mejor de los ochenta. Atari es una fantasía espacial llena de personajes inolvidables. Una saga trepidante en la que el guión de Conway brinda a García López la posibilidad de deslumbrarnos con su dibujo, al tiempo que disfrutamos de una lectura super entretenida y llena de matices.

Durante años escribió guiones para series de televisión como Diagnóstico Asesinato o Ley y Orden. También para películas como Fire and ice o Conan el destructor, ambas en colaboración con su amigo Roy Thomas. Esa experiencia audiovisual se nota en Cinder & Ashe, cuyo tono y escenarios nos recuerdan constantemente a una serie de televisión. Eso no le quita nada de valor a un guión de hierro servido por los increíbles dibujos de García-López, en la cima de sus posibilidades. Creo que una de las razones por las que se ha menospreciado este trabajo tiene que ver con el veterano de Vietnam que Conway imaginó. En lugar de un hippie traumatizado por la experiencia, se trata de un soldado que vuelve con una niña vietnamita a la que ha jurado proteger. El guionista no esquiva asuntos problemáticos, como una posible relación romántica entre los dos personajes, que resuelve en una escena tan elegante como sensual. Un tebeo adulto e inolvidable. Descansa en paz, Gerry.