RELIGIÓN Y TERROR
Vivimos un interesante resurgir del género de terror en el cómic. Imitando el éxito de ciertas películas, algunos autores exploran nuestros miedos a través de espeluznantes viñetas.
Roman Ritual
El Torres, Jaime Martínez y Sandra Molina
Karras Comics, España, 2023
120 páginas, 20 euros
Es de justicia comenzar con un caso nacional, el de El Torres, un guionista que lleva años haciendo la guerra por su cuenta, descubriendo a autores como Walta o Sanna y publicando con su propio sello en Estados Unidos y España. Siempre lo he considerado uno de los mejores guionistas de cómics de este país. Sin embargo, nunca aparece en ninguna lista de premios ni la crítica lo tiene especialmente en cuenta. Y es que El Torres hace algo que está prohibido: busca un público masivo con tebeos populares y de género. Salta con facilidad de la espada y brujería al puro terror y evita cualquier tentación indie. Así es imposible que las niñas de la FNAC se fijen en él. Recuerden que vivimos una peculiar paradoja. Durante el franquismo el cine y el cómic eran medios de masas. Había lectores y espectadores dispuestos a consumir lo que luego se consideraron “españoladas” y productos de muy bajo nivel cultural. Cuando los comisarios se hicieron con el mando, el pueblo salió corriendo. Ahora se nos explica que nuestros autores facturan tremendas obras maestras... que no interesan a nadie. Mi explicación se ahorra ciertos factores adicionales, como la multiplicación de los medios, con la aparición de los videojuegos y de unas pantallas multiformato que, lógicamente, han dividido la atención de los posibles espectadores/lectores. Pero la actitud elitista y anti-género no ayuda a despertar el entusiasmo de los posibles seguidores, pueden creerme.
A lo que iba, El Torres crea artefactos narrativos muy entretenidos y que además no ofenden nuestra inteligencia. Sus tebeos sobre posesiones diabólicas no solo nos enganchan con imágenes tan impactantes como la del Papa poseído. Es que además sabe engarzar muy bien ciertos miedos mundanos, como las matanzas étnicas o la pederastia encubierta por las instituciones, con su trama de curas, monjas y demonios. Maravillosa esa punch line en el segundo volumen: “Dios existe”, una frase que se convierte en un puñetazo a la cara del malo.
A lo que iba, El Torres crea artefactos narrativos muy entretenidos y que además no ofenden nuestra inteligencia. Sus tebeos sobre posesiones diabólicas no solo nos enganchan con imágenes tan impactantes como la del Papa poseído. Es que además sabe engarzar muy bien ciertos miedos mundanos, como las matanzas étnicas o la pederastia encubierta por las instituciones, con su trama de curas, monjas y demonios. Maravillosa esa punch line en el segundo volumen: “Dios existe”, una frase que se convierte en un puñetazo a la cara del malo.