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viernes, 8 de junio de 2018

KEN PARKER COMIC WESTERN de MILAZZO y BERARDI

Ken Parker - Un hombre inútil de Berardi, Milazzo y otros edita ECC
ECC, 2018
200 páginas, 9,95 euros.

ESTO NO HA HECHO MÁS QUE EMPEZAR


Finalmente ha llegado el día. La reedición de Ken Parker ha superado los números publicados por Zinco en los ochenta y ya han llegado a las librerías los primeros episodios inéditos en España.


Ya saben que el guionista estaba muy acompañado en esta aventura. Para satisfacer las necesidades de los lectores no bastaba con un único dibujante, nadie habría sido capaz de facturar la enorme cantidad de páginas que saltaban a las prensas cada mes. Así que esa labor se repartía entre varios artistas, algunos tan prestigiosos como Alessandrini, que firma algunos de los capítulos ya publicados en este relanzamiento. Otros, como Marraffa, Trevisan o Calegari, sin alcanzar el nivel del citado, son sólidos artesanos de estilo realista y acabados cargados de tramas y detalles.

Y todos ilustrando a Berardi, que asegura siempre la calidad del producto. Será más o menos bueno, pero sabemos que tendrá interés y que no ofenderá nuestra inteligencia como lectores. Esto son historias clásicas del oeste, con situaciones que hemos visto muchas veces en el cine: el preso al que el populacho intenta linchar, la venganza del mestizo, el planeadísimo asalto al banco, el desalmado que vende armas a los indios, etc. Relatos con el sabor de lo conocido a los que el guionista aporta nuevos matices, con personajes convincentes y vivos, comentarios sociales y críticos y una genuina preocupación por la vida y las penurias de la gente corriente.



Berardi es un creador original, aunque trabaje sobre material muy trillado. Eso se aprecia en todos sus argumentos y resulta mucho más evidente cuando le acompaña su cómplice y amigo Ivo Milazzo. Este fabuloso dibujante firma “Un hombre inútil”, un enternecedor capítulo sobre un militar que se jubila. Si ya el tema nos recuerda la clásica “La legión invencible” (“She wore a yellow ribbon”) de Ford, los parecidos se evidencian cuando vemos al viejo soldado acercarse al cementerio para visitar por última vez la tumba de su mujer.

Ken Parker - Un hombre inútil de Berardi, Milazzo y otros
Pero como ya he dicho Berardi hace mucho más que citar a los maestros. Una vez que ha establecido el asunto le da la vuelta y convierte una narración nostálgica, elegíaca, en una afirmación vital. El recién jubilado, forzado por las circunstancias, se ve obligado a reconocer que aún le queda cuerda para rato. El final es tan positivo como emocionante, una afirmación de la vida que se abre paso, pese a lo duras que resultan algunas circunstancias.

Por el camino además se nos presenta a algunos personajes pintorescos, como esa familia que engaña al héroe y juega con fuego en el poblado indio. O la mujer del comandante, que inicia el viaje muy embarazada y luego desafía todos los peligros hasta conseguir que su retoño nazca sano y salvo. Y todo, dibujado con el maravilloso pincel de Milazzo. Es un genuino heredero de los grandes maestros de la mancha, de Sickles a Toth pasando por Caniff.

Al final, su grado de simplificación fue tan extremo que Berardi se acabó “divorciando” de él, cuando creyó que su dibujo ya no servía para contar bien las historias. En Ken Parker podemos disfrutar y maravillarnos ante su evolución. Había más rayas en los primeros episodios y ahora ya empiezan a desaparecer, todo se sacrifica en el altar de un contraste absoluto de blanco y negro. Como él mismo explicaba, “lo dibujo todo y luego borro y borro”. Maravillosos sus paisajes y las expresiones de sus personajes. No pueden perdérselo.
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viernes, 13 de noviembre de 2015

COMIC DE WESTERN: TEX, MUERTE EN LA NIEBLA

TEX Muerte en la niebla con dibujo de Font y guión de Bonelli, edita Aleta
Aleta Ediciones. Valencia 2015.
224 páginas, 15,95 euros.

NIEBLA Y PLOMO 


Tex, el clásico personaje del oeste creado en Italia, está viviendo una segunda juventud gracias a algunos de los mejores dibujantes españoles. Ahora se edita una nueva muestra, otra vez con Font a cargo del dibujo y Boselli del guión.


Cabe recordar que estos volúmenes de Aleta recogen material publicado hace casi diez años. O sea que nos llega con un sorprendente retraso. Quizá ello se deba a la mala prensa del western, un género mal comprendido y que muchos consideran obsoleto. Soy de la opinión de que no existen géneros menores y que, como siempre, todo depende del talento de cada creador.

El primer Tex me parecía gratuitamente violento y un tanto pesado en sus desarrollos argumentales. Pero alguien tuvo la feliz idea de hacer especiales con estrellas tan notables como el americano Joe Kubert y todo cambió. Hasta el momento hemos disfrutado del arte de dibujantes extraordinarios como Font, Ortiz, Milazzo o Víctor de la Fuente, entre otros. Y de guionistas tan entretenidos como Segura o Nizzi. Hay aventuras mejores y peores pero la media se ha mantenido muy alta. Últimamente, raro es el tebeo de Tex que no leo con pasión o que no me apetezca comentar.

En esta última entrega se suman los talentos de dos artistas en estado de gracia. Por un lado el guionista Boselli, que firma un trepidante relato en con inteligencia con los tiempos. Se trata de una prolongada persecución: el hijo de Tex, intentando evitar problemas a un antiguo amigo, se mete con él en un tremendo lío cuando los confunden con una banda de maleantes. Mientras son acosados por un sheriff sin demasiados escrúpulos y de gatillo fácil, su padre lucha por alcanzarlo a tiempo de salvarle la vida. El escritor mantiene ambas acciones en paralelo y juega con los diversos momentos, con lo que el factor temporal ayuda a provocar tensión en el lector. Boselli se encarga de distribuir a lo largo de la historia un buen surtido de personajes que animan y vitalizan una trama con una estructura que funciona como un reloj, con muchas secuencias en las que parece que todo está perdido. Se incluyen algunos pasajes de redención, de transformación moral de protagonistas de comportamiento dudoso y cuya actitud va a cambiar mucho en el trascurso de la aventura, lo que aumenta nuestro interés en su destino.
cia con los tiempos. Se trata de una prolongada persecución: el hijo de

TEX Muerte en la niebla con dibujo de Font y guión de Bonelli, edita AletaAlfonso Font cumple con su deber y mucho más. Sus caballos son enérgicos y creíbles, lo mismo que sus paisajes, prolongadas panorámicas habitadas por un reparto dibujado con vigor y asegurándose de que cada actor se diferencia física y psicológicamente. Los fondos son maravillosos, tanto las ciudades y pueblos, perfectamente documentadas y realizadas, como los ambientes naturales, que constituyen casi un personaje más enmarcando a la perfección un relato siempre en movimiento, en el que los héroes no se detienen ni un segundo. Sobresale la vitalidad que sus acabados aportan, llenándolo todo de detalles pero sin parecer nunca agarrotado ni barroco. Su mancha negra está siempre bien situada y sus rallados son minuciosos y precisos.

En fin, que es otro Tex perfectamente recomendable. Y ya van…
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viernes, 3 de julio de 2015

REEDICIONES CLÁSICOS DEL OESTE: CASEY RUGGLES

Casey Ruggles. El comienzo. de Tufts, edita Manuel de Caldas
Libri Impressi. 2015.
80 páginas, 18,50 euros.

¡AL OESTE!


Manuel Caldas, aficionado y editor portugués, lleva tiempo alegrando el mercado de las reediciones. Recientemente recuperaba el Tarzán de Manning y el Lance de Warren Tufts. Ahora, de este último autor, publica otro de sus clásicos del Oeste: "Casy Ruggles. El comienzo".


Casey Ruggles es el nombre de su protagonista, un ex-militar que decide dedicarse a buscar oro en California. Así que se embarca en una fenomenal aventura acompañado por su interés romántico, una rubia muy modosita que irá de la mano de su papá, un impresor, el clásico personaje que Ford hizo célebre en films como El hombre que mató a Liberty Balance (“Podrán matarme a mi pero no a la libertad de prensa”).
Para sazonar algo más la acción Tufts recurre a un segundo componente femenino, la clásica mujer fatal de acento francés y, por supuesto, de pelo negro. Como en su momento le pasó a Flash Gordon, atrapado entre Dale Arden y la hija de Ming, Ruggles verá como la rubita se va espabilando por el camino y cómo la morena le echa en cara su falta de virilidad porque todavía no ha intentado besarla. La relación se verá acompañada por diálogos impagables y cómicos. Como cuando la rubia confiesa al héroe que “¡Haces salir a la mujer que hay en mi! ¡Eres tan fuerte, tan masculino!”. Por supuesto, la réplica de Lilli, la morena, es aún mejor. “¡Ooooh, Ruggles, te deseo! ¡Y algún día, juro por Dios, serás mío!”.

Es una situación clásica en muchos tebeos y no pocas películas. La buena es una sosa y la mala resulta mucho más atractiva aunque el héroe parece no darse cuenta. Piensen en el casting de la psicotrónica adaptación de Flash Gordon de los ochenta. No consigo recordar el nombre de la insípida que hacía de novia oficial. Pero Ornella Muti como hija del malo estaba absolutamente arrebatadora. ¿La vieron en el papel de comisaria lingüística en El amante bilingüe de Aranda? Si quieren hacerle un homenaje al recientemente fallecido director, no se la pierdan, la única parodia en condiciones sobre la inmersión lingüística en Cataluña. Hoy nadie se atrevería a filmar algo parecido.

Casey Ruggles. El comienzo. de Tufts, edita Manuel de Caldas
Volvamos al Oeste. En realidad, la tensión sexual es un componente más en una trama llena de elementos de lo más variado. El primero y especialmente atractivo, el geográfico. Se nos narra el traslado de los protagonistas desde la Costa Este hasta California, con todos los cambios de escenario y de transporte que puedan imaginar.

Como viene servido por el talentoso dibujo de Tufts, puedo asegurarles que algunas viñetas cortan el aliento. Desiertos y tormentas de arena, trenes, diligencias y carromatos; más sus habitantes: forajidos, indios, mexicanos, gente amable y despiadada, una paleta de personajes abrumadora y apasionante; también estampidas de bisontes, ataques de osos y pumas y muchos caballos al galope; sumen claroscuros, atardeceres y otros efectos atmosféricos y ambientales. Tufts demuestra una habilidad singular para las caracterizaciones y los encuadres extravagantes. Vean sino la plancha en que Casey se encuentra por primera vez con Lilli. Él está herido y el dibujante usa dos planos subjetivos para expresar su malestar y confusión: un primer plano de la atractiva cara de ella, luego otro de las manos sobre las riendas y los caballos a punto de chocar. Curiosísimo.

Además, la edición, como es habitual en Caldas, cuida el detalle y la calidad de la reproducción. Y mantiene el color de los dominicales y el elegante B/N de las tiras diarias. Esta no es una antigualla sino un trabajo vibrante y lleno de ritmo y pasión y no deberían perdérselo.
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viernes, 29 de junio de 2012

TEX. Los lobos rojos. M. Boselli y A. Font

Aleta / Bonelli Comics
336 páginas, 19 euros

ENTRE PERROS Y LOBOS

Hace semanas comentaba la brillante entrega de Tex firmada por Segura y Ortiz. Ahora la presencia del dibujante español Alfonso Font sirve de excusa para que se publique una nueva aventura del anciano vaquero.

Es la segunda ocasión en que nos asomamos al trabajo de Mauro Boselli y Font, ya que su primera colaboración había sido traducida en 2004 por Planeta DeAgostini. Tras aquel primer encuentro, originariamente de finales de los noventa, dibujante y guionista firmaron un racimo de historietas como la que ahora nos presenta Aleta, publicada en Italia en 2004. Si en “Los asesinos” era el dibujo de Font el que reclamaba nuestra atención por su calidad, en “Los lobos rojos” ambos autores parecen en estado gracia y el resultado es un tebeo muy grande y que ningún aficionado debería perderse. Ya que el mismo guionista firma otras aventuras de Tex tanto con Font como con Ortiz, confío en que alguien se anime a traducirlas.

Los lobos rojos” es una historieta arrolladora, apabullante. El lector se ve arrastrado por el ritmo del relato, por el carisma de los personajes y por las constantes situaciones dramáticas que nos llevan de una tormenta emocional a la siguiente, entre pasajes con la frenética acción que caracteriza a Tex. Ya lo he dicho en anteriores ocasiones, a mi no es un personaje que me caiga especialmente simpático. La mayoría de sus historias me resultan repetitivas y deprimentes y cuando se pone en plan poli duro a repartir guantazos para conseguir una confesión o simplemente demostrar que es el chulo más duro de la pradera, me provoca un rechazo absoluto. Soporto con entusiasmo los interrogatorios del Jack Bauer de la serie 24 porque se dan en el contexto de esa ficción televisiva, que los explica y justifica. Pero no ocurre así en el caso de Tex. O no siempre, ya que Boselli consigue que hasta cuando el ranger se comporta como un matón nos guste, tal es su habilidad al describir a sus oponentes, unos mastuerzos a los que deseamos todo mal.

Empezando por el dibujo decir que es soberbio. Font hace años que ha demostrado su calidad, pero en Tex se sale. A la fuerza que ya demostró en su entrega anterior suma aquí una variedad de texturas poco habituales. Mantiene ciertos rallados sucios típicos de los setenta, con negros rascados y pincel seco, pero los alterna con constantes tramados que se vuelven muy abundantes en los planos generales. Todo el tebeo está plagado de ellos, grandes planos descriptivos en los que el dibujante se recrea en los fondos, sin olvidar los numerosos grupos de personajes que se pasean con seguridad por las viñetas. Font nos transporta a un oeste muy realista, sus caballos son salvajes y desenfrenados, sus indios están llenos de vida, sus sombras dirigen nuestra mirada y hacen que la luz brille más introduciendo variedad en las planchas. En una historia tan cargada de personajes como esta es importante que el dibujo los diferencia y personalice y Font lo consigue con aparente facilidad. Es un trabajo de madurez que vuela muy alto.

Lo mismo puede decirse de la historia. Podríamos pensar que a estas alturas todo relato del oeste ha sido ya contado pero Boselli nos demuestra que no es así. Explora un territorio poco común, como es el del racismo entre las diferentes tribus indias. Como es sabido, se denominaban a sí mismos “seres humanos”, pero esa humanidad no comprendía al conjunto de los nativos americanos, sino a cada tribu en exclusiva. No hubo un discurso indio unificado hasta mucho más tarde. El guionista plantea una rivalidad tremendamente universal: dos guerreros de tribus opuestas se desafían y perdonan la vida una y otra vez. Mientras se nos cuentan esas dos vidas paralelas la historia sigue su curso y las diferentes comunidades deben decidir cual será su comportamiento frente a esos blancos que han llegado para quedarse. Los matices de esa complicada relación son infinitos. Pero pocas veces como aquí recuerdo haber visto secuencias tan salvajes como la de ese grupo de pawnees que, con tal de pelear, se alista al ejército enfrentándose a compañeros de raza que no respetan los tratados. Ese momento en que se quitan sus chaquetas azules desvelando su verdadera naturaleza es salvaje y sobrecogedor. El tebeo cuenta con un montón de pasajes como éste y un final tremendamente satisfactorio. Bueno hasta decir basta.
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