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viernes, 17 de septiembre de 2021

MARVEL VS DC REED TUCKER COMIC

Reed Tucker MARVEL vs DC, 50 años de guerra editorial
Planeta Comic. Barcelona, 2021.
384 páginas, 22 euros.


EL GRAN COMBATE
Un libro tan inesperado como imprescindible. Nos suena todo lo que se cuenta en él. Pero, al mismo tiempo, esos hechos tan conocidos adquieren un nuevo sentido al encadenarse en una secuencia lógica que permite entenderlos mejor.


Durante años los aficionados al cómic en general y a los superhéroes en particular hemos sido conscientes de la guerra Marvel-DC, las dos grandes compañías que publican tebeos de tipos con los calzoncillos por fuera. 

En España DC nos llegó a través de las editoriales mexicanas, ya que “sólo Dios podía volar”. En los sesenta aparecieron los personajes Marvel, que liquidaron de un plumazo a las siniestras series inglesas que los precedieron. Sin duda la ambigüedad moral de Spider o Zarpa de Acero, sumada a la presencia de dibujantes extraordinarios como Blasco, les hacía merecedores de mejor fortuna. Pero el caso es que Los Cuatro Fantásticos, El Capitán Marvel o Spiderman resultaban más modernos y chulos que Mitek y compañía, a quienes olvidamos con alegría. Durante un tiempo vivimos entre las versiones Novaro de Flash y Batman y los destrozos que Vértice despachaba con el material Marvel, produciendo páginas y páginas a partir de planchas que troceaban y manipulaban.

En un determinado momento, a mediados de los setenta, la cosa se reestructuró y empezó a llegarnos el material de ambas compañías en formatos más cercanos a los originales y casi con regularidad. En los ochenta se produjo toda una renovación, que también encontró un eco por aquí, con dos editoriales compitiendo por el favor del público. Zinco se encargó del sello DC y Forum de Marvel. Las franquicias han seguido cambiando de mano hasta la actualidad. El éxito de las películas de supertipos ha propiciado un nuevo renacimiento y la producción de constantes volúmenes que recopilan los episodios originales. Los nostálgicos no damos abasto.

A lo largo de toda esa historia los lectores hemos

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viernes, 29 de noviembre de 2019

VIDA EN MARTE - JOHN CARTER BURROUGHS COMIC

John Carter de Marte de Edgar Rice Burroughs

En 2012 Andrew Stanton, director de Wall-E y Buscando a Nemo, firmó la adaptación cinematográfica de John Carter, la creación de Edgar Rice Burroughs cuya primera novela había aparecido exactamente un siglo antes.


Una princesa de Marte se serializó en la revista pulp All-Story Magazine y el paso del tiempo no ha afectado a su capacidad para fascinar a los lectores más dispares. En el terreno literario no extraña que Bradbury, Vance o Heinlein declarasen su amor por ella.

Wally Wood, uno de los padres de la moderna ciencia-ficción en el cómic, comentó que su lectura le había impactado de niño, en la década de los treinta. El evidente erotismo que recorre la serie marciana sin duda captó la atención del dibujante, aunque no era su único atractivo.

Décadas más tarde cayó bajo su influjo otro creador tremendamente personal, Corben. Su primer corto, que más tarde inspiraría su serie Den, remitía de manera directa a los conceptos de Burroughs. Sobre todo la idea del héroe que era trasladado a otra dimensión donde desafiaba innumerables peligros para salvar a su dama. En la versión de Corben, su desnudo protagonista saltaba no a otro planeta sino a una realidad donde era mejor, más poderoso y libre, y donde sus fantasías sexuales podían realizarse. En el original de Burroughs no había grandes diferencias entre el Carter de la Tierra y el de Marte. En Virginia el héroe era un cowboy, un aventurero. Al desplazarse a Marte se suponía que la atmósfera del planeta rojo le permitía dar grandes saltos y adquirir una fuerza que siempre sorprendía a sus incontables enemigos. Esas características, la capacidad para cubrir grandes distancias y la superfuerza, permiten hablar de su influencia sobre Superman. No debe olvidarse que, en sus primeras apariciones, el héroe de Kripton daba largos saltos en lugar de volar.

Manolo Prieto portada para Los Dioses de Marte
Numerosos ilustradores han dado vida a Carter, de Allen St. John a Frazetta pasando por Schoonover, Whelan, Jusko, Yeates, Crandall o, en España, Manolo Prieto, que dibujó varias sintéticas portadas para la serie, con su gracejo habitual.

Burroughs llegó a escribir once novelas sobre él, contando sus andanzas y las de sus familiares. En la última, formada por dos historias cortas, parecía dispuesto a iniciar una nueva saga ambientada en Júpiter. No conviene olvidar la habilidad del escritor para mantenerse fiel a conceptos que eran editorialmente rentables. De Tarzán, aparecido el mismo año que Carter, llegó a escribir 26 novelas. De su serie sobre Pellucidar, aquel maravilloso mundo interior, siete. Y cinco más de su saga venusiana.

Su selvático Tarzán ha sido constantemente adaptado al cómic, pero así como el cine se ha encargado de popularizarlo, en el caso de Carter su fallida traslación ha conseguido que todos nos olvidemos de un personaje que también ha transitado (y mucho) las viñetas. El primero en hacerse cargo de él fue el hijo de su creador, John Coleman Burroughs, que lo dibujó para prensa entre 1941 y 1943. Más interés tiene su aparición en Dell, en 1953, de la mano de Jesse Marsh, el sintético dibujante que ya había triunfado con Tarzán. Dibujó varias adaptaciones muy canónicas de la serie y en ellas sobresalen unas muy atractivas protagonistas femeninas y unos disparatados fondos. Marsh aprovechó cualquier ocasión para colar formas geométricas y elementos arquitectónicos que remitían directamente a la abstracción que dominaba el mundo del arte en aquel momento. Los ambientes de Marsh parecen sacados de los lofts más lujosos del Manhattan de los cincuenta y resultan muy llamativos en unos tebeos declaradamente populares. No hace falta insistir en que la adaptación de Dell tiene el mismo encanto que cualquier otra obra firmada por Marsh.

Comic John Carter de Murphy Anderson
En 1972 fue la DC la que se hizo cargo del personaje. Apareció como complemento en la revista dedicada a Tarzán, donde reinaba Kubert. Luego lo desplazaron a Weird Worlds, junto con adaptaciones de Pellucidar, firmadas por Alan Weiss. Wolfman escribió los guiones y fueron varios los artistas que dibujaron a Carter, de Murphy Anderson a Gray Morrow, pasando por Sal Amendola. Son adaptaciones bastante respetuosas de las novelas, manteniendo el tono aventurero original y subrayando la sensualidad de Dejah Thoris. Creo que es la mejor aproximación al personaje hasta la fecha.

Comic John Carter of Mars - Warwols of Mars Edgar Rice Burroughs Los de Marvel lo intentaron años más tarde, entre 1977 y 1979. El éxito de Conan les llevó a probar fortuna con otros personajes desenterrados de las novelas pulp, como Doc Savage o Carter. Wolfman fue de nuevo el responsable de las historias. Pero, al contrario que en DC, aquí empleó el universo barsooniano como punto de partida y se tomó muchas libertades con el héroe. Le acompañaba otra figura importante, Gil Kane, aunque lamentablemente las tintas de Rudy Nebres empastaban sus lápices, restándoles fuerza. Kane aportó sus increíbles escorzos y su trepidante narrativa durante muchos números, y luego fue sustituido por otros dibujantes como Infantino o Simonson. Claremont continuó la serie al abandonarla Wolfman. En general se mantiene como un gran entretenimiento que nos permite disfrutar con los talentos de un sólido conjunto de creadores.

Dark Horse retomó el testigo con una miniserie en 1996 aunque lo que debemos agradecer a la editorial son los recopilatorios que ha ido publicando, agrupando las anteriores versiones de Dell, DC y Marvel. En los últimos años tanto Marvel como Dynamite han vuelto a tantear al héroe marciano, sin demasiado éxito. Es difícil, dado el fracaso de la película, que alguien vuelva a acercarse a Marte en los próximos años. Debo decir que, aunque se empastaba en el tramo final, la cinta de Stanton era una aproximación bastante razonable al universo de Barsoon. Personalmente el casting me parecía equivocado, con un Carter sin carisma y una Dejah Thoris tan políticamente correcta como decepcionante. La mezcla de elementos tomados de diversas novelas complicaba innecesariamente una trama que carecía de la frescura de los mejores argumentos de Burroughs.

En todo caso el virginiano que habitó el planeta rojo ya se ha hecho un hueco en el corazón de todos los aficionados al comic, gracias a sus sucesivas adaptaciones. Todas permanecen inéditas en español.

    

Sobre Edgar Rice Burroughs


La película
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viernes, 3 de marzo de 2017

EL CUARTO MUNDO de JACK KIRBY

BENDITA FANTASÍA
Aunque en el campo de la ciencia ficción los autores de comics han realizado muy variadas e interesantes propuestas, aparentemente los superhéroes siguen mandando en nuestra imaginación.


En Europa hemos tenido a Jeff Hawke, a Valerian y ahora mismo a Leo surcando la galaxia. Los nipones parecen disfrutar con sus escenarios posapocalípticos y sus bizarros robots. Pero la manifestación más popular de la fantasía en viñetas está en manos de los tipos con el pijama por fuera. Recientemente se recuperaban dos obras clave para entender la evolución de esos personajes, en dos bonitos tomos perfectamente editados.

El cuarto mundo de Jack Kirby 
ECC, 2016.
400 páginas, 35 euros.

Por un lado El Cuarto Mundo, uno de los trabajos más importantes de Kirby, que es como decir el padre fundador de la mitad del Universo Marvel. Como es sabido sus relaciones con la casa no siempre fueron agradables así que en un determinado momento decidió largarse. Y se pasó a la compañía rival, DC. Allí, como de forma muy amena explica Mark Evanier en el epílogo, se hizo cargo de la serie dedicada a Jimmy Olsen, que no tenía un equipo creativo propio y le permitía hacer lo que le viniera en gana. El resto es historia.

Kirby generó un nuevo universo en el que se reflejaron no pocas de las tensiones de la América de los sesenta-setenta, con unos nuevos dioses de aspecto disparatado y juguetón y un villano tremendo, Darkseid, y el escapista Mr. Miracle y la Gran Barda y tantos otros.

Como podrá comprobar cualquiera que hojee este recopilatorio, los mundos de Kirby apenas pueden ser contenidos por unas viñetas que siempre parecen a punto de estallar. Aunque presididos por una ironía constante, sus episodios son tan épicos y dramáticos como un humano es capaz de imaginar. Coincido con Morrison cuando en la intro habla del tono casi religioso, trascendental, de muchas de sus aventuras. Todo lo que ocurre en un comic de Kirby es extenuantemente importante. En todo momento.


La nueva Frontera de Darwyn Cooke
ECC, 2016.
520 páginas, 43 euros.

A comienzos de este siglo Darwyn Cooke decidió que tendría sentido ofrecer una revisión de los superhéroes que componían la constelación DC. Cooke debía mucho a Kirby, deudas fácilmente apreciables en su dibujo.

Pero como hijo de su tiempo, retrató a aquellos titanes como parte de una realidad no tan brillante, una década de los cincuenta en la que las tensiones atómicas y el miedo a un enemigo invisible propiciaron numerosas fantasías pobladas por invasores extraterrestres, monstruos de todo tipo y, en los tebeos, una densa familia de superhéroes con los que jugar.

Los aficionados pueden disfrutar “La Nueva Frontera” como un fenomenal homenaje. De hecho al final se incluye una larga lista de guiños que se reparten por las páginas de la obra. Los no interesados en la edad de oro del comic americano (¿o era de plata?) pueden sentirse algo más perdidos, con personajes secundarios a los que no se reconoce bien y que el autor apenas pierde el tiempo en presentar. Pero esa confusión se ve compensada por el punto de vista que adopta la narración. No importa tanto lo que sepamos o no del Universo DC.
Porque Cooke se esfuerza por anclarlo a una realidad más cercana a libros como el estupendo “Elegidos para la gloria” de Wolfe, que a ningún tebeo. Construye su trama enhebrando historias clásicas de la editorial, pero aferradas a una realidad que se reconstruye a través del mito. Todo con su dibujo sintético y espectacular y una narrativa arrolladora. Es un bonito intento, pero algo cansino.

En su momento sólo leí el primer episodio y ahora comprendo por qué. Admiro al Cooke de Parker y lamento mucho su temprana pérdida. Nos dejó el año pasado, con cincuenta y cuatro años de edad, cuando estaba dibujando algunos de sus mejores tebeos. Pero no en este caso. Cómprenselo si quieren, como homenaje al autor.

El tomo es realmente espectacular y viene cargado de extras. Pero su constante empleo de viñetas panorámicas cansa y el relato tarda mucho en despegar y emocionar. Con todo es un esfuerzo muy valorable y lleno de momentos impresionantes servidos con un dibujo delicioso y un color perfecto.
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viernes, 18 de septiembre de 2015

STEVE DITKO: LO UNO O LO OTRO

Ditko Fanzine: The four pages series
34 pages all new Art # 2Oww 3Oww
Publicado por Robin Snyder y Steve Ditko. USA, 2015.
32 páginas, 4 $.

Este año las Converses Literàries a Formentor se dedican al mal y su presencia en los textos. Si alguien ha reflexionado sobre tal concepto en el ámbito del comic ha sido Steve Ditko.


A punto de cumplir noventa años, este verano publicaba otra entrega de la serie de fanzines a los que ha dedicado sus esfuerzos en la última década. También varios artículos que agrupa en el folleto The Four-Pages Series, ambos producidos por su amigo y editor Robin Snyder. Ditko, el creador de Spider-man y Dr. Strange, lleva toda una vida dedicado a discutir qué entendemos por bien y, consecuentemente, a qué denominamos mal. Como él mismo dice “no basta con saber contra qué luchamos, también es necesario saber a favor de qué estamos”.

Este verano leía en prensa un artículo de un conocido escritor que definía muy bien el estado de la cuestión. En el texto, con un estilo pretendidamente humorístico, se igualaba al atracador con el banquero, argumentando que uno y otro robaban.

Tengo la misma sensación cuando veo una fiesta popular tras otra colonizadas por hordas de demonios y otras ruidosas batucadas. Mientras, los santos correspondientes son intercambiables y tienden a desvanecerse. ¿Cuántas camisetas habremos visto con la bobada esa de “las chicas buenas van al cielo y las malas a todas partes”? Breaking Bad es la tónica. ¿Cuántos escritores y guionistas repiten que el bien es aburrido y el mal atractivo, que en la ambigüedad está la auténtica salsa narrativa? Gombrich, al explicar las razones del diluvio Universal, recordaba la “inconsciencia del pecado”. La misma idea del pecado nos resulta fuera de lugar. ¿Pecar?, ¡qué antiguo! ¡Tenemos derecho a divertirnos!

Ditko Fanzine: The four pages series
Esta deriva encuentra su perfecta expresión en el mundo del cómic. Ditko denuncia a los “anti-héroes”, héroes imperfectos que según opina no pueden actuar como modelReseña sobre Steve Dicko os. De acuerdo a esa idea creó a Mr. A y a Question, héroes racionales que siempre se atenían a estrictos códigos morales. La paradoja vino cuando varios de los personajes que él había ideado para la compañía Charlton fueron vendidos a DC. Allí fueron resucitados pero antes se pensó en que el británico Alan Moore jugara con ellos. Al final no quiso emplear los nombres originales y los transformó en un nuevo grupo que alcanzó fama mundial y que recientemente se ha adaptado al cine. Me refiero por supuesto a Watchmen. Merece la pena detenerse en esa mutación. Aplicando abundantes dosis de cinismo y crítica, Moore contó al mundo lo que pensaba de las ideas de Ditko, practicando una inversión de todos sus valores. Question, convertido en Roschach, era un psicópata asesino con traumas infantiles a quien le gustaba matar para aliviar sus frustraciones. Blue Beetle se convertía en el anodino Buho, que necesitaba ponerse su traje para mitigar su impotencia. El monstruoso Doctor Manhattan, un científico al servicio del gobierno que perdía progresivamente su humanidad, se derivaba de Captain Atom. Ozymandias, el hombre más listo del mundo, estaba dispuesto a liquidar a una buena parte de la población para salvar al resto. En fin, los héroes eran presentados como enfermos, sociópatas con problemas afectivos, vigilantes en quienes no se podía confiar, tipos raros que necesitaban vestirse con capas para sentirse superiores a los comunes mortales. Nadie estaba libre de pecado en Watchmen.

Aunque pagado con dinero americano (DC), la filosofía subyacente en Watchmen era europea, marcando una diferencia ya señalada por Ayn Rand, la filósofa que sirvió de inspiración a Ditko. Los americanos creían en el derecho a la felicidad, los europeos no. Los americanos creían que debían enfrentarse a los problemas para intentar resolverlos, los europeos esperaban a que el funcionario correspondiente se hiciera cargo del asunto. La cosmovisión de Moore era abrumadoramente negativa. En Watchmen la propia idea del bien había sido extirpada. Aun más, el mal no existía. ¿Contra quién luchaban aquellos tarados con máscaras? Contra sí mismos. No extraña que los lectores se entusiasmaran con el personaje de Roschach, el único que aún mantenía en su ADN parte de los genes implantados por Ditko, el único que no se rendía al final, dispuesto a enfrentarse al mal incluso a costa de su vida. Él era el loco y Moore lo liquidaba. Los demás callaban y seguían con sus vidas en una apología del crimen colectivo, del chivo expiatorio como elemento conciliador. Nada podía ser más opuesto al pensamiento de Ditko.
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viernes, 19 de octubre de 2012

TARZÁN 100

Tarzan of the Apes - Edgar Rice Burroughs in comic

UNA OBRA MAESTRA... DEL CÓMIC


Se cumplen cien años de la genial creación de Burroughs. Si este héroe de la jungla ha tenido cierta fortuna literaria y algunas de sus adaptaciones cinematográficas son memorables, donde realmente ha producido un conjunto de obras extraordinarias es en el fértil mundo de las viñetas.

Su primer dibujante fue ni más ni menos Hal Foster, seguido poco más tarde por el no tan eficaz Rex Mason. Afortunadamente Foster pronto retomó el personaje y nos regaló varios años de aventuras trepidantes y espléndidamente dibujadas, antes de pasarle el testigo a Hogarth, que aportó otros aires a la serie. El Foster pre-Príncipe Valiente no es tan redondo en su narrativa y el dibujo carece del endiablado detalle que luego le caracterizará. Pero en cambio su pincel es expresivo y sugerente y se recrea en los aspectos más fantásticos de la creación de Burroughs. Es un gran tebeo, que aguanta cualquier revisión.

Con el tiempo la serie saltó de los periódicos al floreciente campo de las revistas de comics, donde nuevos creadores se encargaron de imaginar las andanzas que se ajustarían a aquel nuevo formato. Destaca Jesse Marsh, un dibujante de acabados aparentemente descuidados, pero que supo dar con el tono adecuado a los inteligentes guiones de Gaylord Dubois para la editorial Dell. Aquí nos llegó a través de varias encarnaciones, como Laida o Mico, entre otras.

Tarzán adaptaciones al comic por Florentino Florez

En los setenta los derechos fueron saltando de una editorial a otra. Primero DC se lo encargó a uno de sus principales artistas y por entonces editor, el recientemente fallecido Joe Kubert, que facturó una maravilla de ritmo y narrativa, rompiendo todas las reglas sobre composición de página. Cuando más tarde Marvel recogió el testigo y le pasaron el muerto a Buscema, éste apenas pudo competir con la extraordinaria versión de Kubert.
Tarzan cumple 100 años - comic, historieta

No nos olvidemos de la prensa. Tras décadas en que Tarzán era visualizado por dibujantes tan buenos como Ruben Moreira o John Celardo, en los setenta un creador limitado y con tendencia a la rigidez, Russ Manning, se encarga de la tira diaria y de los dominicales, realizando la obra de su vida. Por su Tarzán se pasean todos los comparsas y los lugares variados y fabulosos imaginados por Burrouhgs. Su trabajo es maravilloso y monumental y su Tarzán resulta moderno, poderoso y sexy, tan rotundo y bien perfilado como su limpio y contrastado blanco y negro.
Tarzan de Russ Mannning - comic

La suerte de Tarzán no decayó tras décadas de afortunadas adaptaciones. Gray Morrow en prensa o Lee Weeks en comic-book son otros grandes dibujantes que han puesto su saber y buen hacer al servicio del Lord salvaje. También Igor Kordey, que firmó algunas de las mejores incursiones que se han hecho últimamente. Como su Batman-Tarzán o su Tarzán-Carson de Venus, un delirio de ciencia-ficción espléndidamente dibujado que hasta el momento nadie se ha atrevido a traducir por aquí.

Tarzán, comic de Igor Kordey
Con Tarzán además ocurre un curioso fenómeno. Es un personaje que se adapta muy bien a los cambios de mentalidad. Empieza reflejando la visión colonial del mundo de principios del siglo XX. Es el tipo civilizado, el orden frente al salvajismo, la barbarie negra y animal. Pero poco a poco sentimos que lo civilizado deja de ser deseable y el “buen salvaje” gana la partida. Ya en el Tarzán de Manning se plantean dudas respecto a la presencia blanca en África. Dudas que se convierten en clamorosas afirmaciones en las versiones de Kordey y compañía. El hombre pasa de ser la especie superior que intenta domeñar el ámbito natural a convertirse en uno más, un primate que se equivoca, que peca de arrogancia cuando se enfrenta a lo inmutable. Una absoluta inversión de valores que el héroe completa con naturalidad. ¿En qué se convertirá en un futuro Tarzán? No podemos saberlo pero la celebración de su centenario es una excusa tan buena como cualquier otra para reflexionar sobre ese recorrido moral y vital, que también es en parte el nuestro.

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viernes, 14 de septiembre de 2012

MUERTE DE UN MAESTRO


Joe Kubert - TOR
2012 está siendo especialmente dramático para el mundo del comic. El pasado 12 de agosto el gran Joe Kubert se sumaba a la ya larga lista de fallecidos de este año: Moebius, Severin o Segura entre otros.

Nacido en 1926 Kubert era hijo de emigrantes, un tipo duro formado en las calles y que se había puesto a dibujar y trabajar como profesional a una edad increíblemente temprana. Tras su servicio militar en Alemania puso en marcha la primera línea de comics en 3D, una anécdota en una carrera en la que destacan los tebeos bélicos. Colaboró en las diferentes series de guerra de la DC, como dibujante, guionista y finalmente editor. Esa es quizás su etapa más brillante, entre 1967 y 1976, cuando coordina el fabuloso trabajo de sus colegas y al mismo tiempo es capaz de dibujar una de las mejores versiones de Tarzán que se recuerdan. También fundó una escuela, junto con su mujer Muriel, con fama de ser la mejor del mundo en su género y que aún perdura. The Joe Kubert school of cartoon and graphic art le mantuvo ocupado durante años pero nada podía apartarlo mucho tiempo de su mesa de dibujo, según sus propias palabras “el mejor lugar del mundo”.

Conocí a Kubert en 1994 en el Salón Internacional del Comic del Principado de Asturias. Era un tipo sólido, que derrochaba vitalidad y autoconfianza y que sin duda se proyectaba en sus personajes, siempre dispuestos a hacer lo que sea necesario. Como muchos de los colaboradores de la DC, tardamos en conocerlo y además de una manera azarosa y extraña, a través de los tebeos de Novaro que llegaban de forma desordenada y que en absoluto cubrieron el total de su voluminosa producción. Y es que Kubert era un dibujante rápido y eficaz. Él mismo se encargaba de sus propias tintas, aportando a su obra una sensación elegante y fluida, más interesado por la sensación que por el detalle. Como decía su buen amigo Russ Heath, que le entintó en alguna rara ocasión: “Nadie puede entintar a Joe como él mismo lo hace, nadie tiene sus cualidades.”
Joe Kubert - Tarzán

Mi primer recuerdo de Kubert es un episodio de Tomahawk, el clásico héroe de un raro oeste colonial. Permanece como un impacto visual demoledor, aunque confieso que nunca he vuelto a releer un tebeo que perdí hace mucho. Pero sin duda contenía todas las bazas que caracterizan el trabajo del dibujante. La primera ya la he citado, la fuerza y aparente facilidad de sus acabados. La segunda es su narrativa. Sus comics explotan la unidad de la página como pocos han sido capaces de hacer antes o después de él. Y además de una manera natural, poco intelectualizada. Viñetas que se estiran hasta cubrir la plancha a lo ancho o a lo largo, primerísimos planos que contrastan con espectaculares planos generales. Kubert sabe cómo ofrecer espectáculo y cada una de sus páginas es una lección de narrativa.

Toutain nos permitió echar un vistazo a algunos de sus episodios para Enemy Ace, uno de sus más conocidos héroes de guerra, aunque el más famoso de todos ellos,Sargento Rock, permanece prácticamente inédito por aquí. Tampoco conocemos gran cosa de otros de sus personajes para DC, como Haunted Tank, Hawkman, Tor o Viking Prince, aunque en los últimos años los recopilatorios de la editorial nos han permitido reencontrarnos con viejos trabajos del maestro.

Uno que le persiguió fue su colaboración con Robin Moore, una tira de prensa titulada Boinas Verdes y que se publicó entre 1965 y 1967. Durante años se acusó al dibujante de defender la intervención americana en Vietnam, un auténtico sacrilegio para muchos. Lo cierto es que gráficamente la tira contiene al mejor Kubert y sus guiones son entretenidos. Les aconsejo que las relean, sin las orejeras puestas por supuesto. Cuando luego el dibujante vuelve a DC para editar las series de guerra de la editorial, introduce algunos cambios que reflejaban el ambiente antibelicista de finales de los sesenta. Como la famosa banda que se incluyó al final de cada episodio bélico: “No hagas la guerra nunca más”. Muchas de las historias del más prolífico guionista “de guerra” de la casa, Bob Kanigher, ya aportaban una visión muy poco heroica de los conflictos armados.

El Kubert maduro nos reservó no pocas sorpresas. Como Abraham Stone, un personaje del que aquí llegó tan sólo un álbum. O su trepidante participación en Punisher, que viajaba hasta Yugoslavia para vivir unas aventuras que siempre me parecieron mejores que Faxes from Sarajevo, un trabajo “de autor” no tan convincente como algunas de sus apuestas comerciales. Otro proyecto que demostró su buena forma fue su participación en Tex. Y, por supuesto, Gangster judío, una pequeña novela gráfica con el mejor Kubert posible.
Joe Kubert - Gangster judío

En fin, si Kubert fallaba normalmente la culpa era del guionista. Dibujó algunas historias mediocres en sus últimos años y no pocos de los innumerables episodios bélicos que facturó relataban anécdotas sin demasiada sustancia. Pero su dibujo lo mejoraba todo, sus personajes eran característicos, lacónicos pero cercanos como todos los grandes héroes americanos. Como él mismo. Te echaremos de menos, Joe.
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jueves, 18 de febrero de 2010

The House of Mistery

Bernie Wrightson
Planeta DeAgostini
100 páginas, 9’95 €


EL JOVEN WRIGHTSON

Hace dos semanas comentaba el boom de los tebeos de crímenes y terror que se había producido en Estados Unidos a principios de los cincuenta. Sin duda los productos más interesantes venían de la EC, pero fueron muchos quienes intentaron sacar provecho de aquella moda. También las grandes editoriales como DC, más conocida por personajes tan populares como Batman o Superman.

A finales de 1951 lanzan The House of Mistery, a la que luego seguirá The House of Secrets. Allí se acumula un material diverso, pequeños relatos que van del terror más clásico a la fantasía moralizante, explorando las diferentes caras del miedo. Lo cierto es que estas revistas, de muy larga vida, siempre resultaron irregulares, con mucho material de relleno entre el que destacaba algún episodio dibujado por alguien con talento. Mucho más tarde, con la invasión inglesa de los ochenta, algunos de sus personajes fueron reutilizados por creadores como Moore o Gaiman que, estos sí, consiguieron asustarnos.

Ahora Planeta ha tenido la afortunada idea de agrupar en un bonito tomo las historietas dibujadas por un creador que se dio a conocer en aquellas publicaciones, pero que maduraría en los productos Warren, ya citados aquí. Todos recordamos algunas de sus historietas para esa editorial, como la grandiosa Jennifer, con guión de Bruce Jones, o aquella otra sobre el monstruo del lago, o su adaptación del Gato Negro de Poe, o de relatos de Lovecraft... Claro que para la DC también facturaría su clásica Cosa del Pantano, con guiones de Len Wein, una obra digna de ser recordada.

Bernie Wrightson demostró que su dibujo podía compararse con el de los más grandes ilustradores clásicos. Alcanzó sus cotas de mayor virtuosismo con sus ilustraciones para Frankenstein, un verdadero tour de force en el que sus rallados se entregaban a auténticos paroxismos gráficos. Por eso, cuando más tarde se puso a dibujar superhéroes, de Spiderman a Batman, con unos acabados menos detallados que aquellos a los que nos había acostumbrado, muchos aficionados se sintieron decepcionados.

Es cierto que tuvo que reinventarse a sí mismo, pero no deben olvidar que dibujó muchos guiones escritos por Starlin, otro talento habitualmente menospreciado. Les sugiero que revisen su Punisher P.O.V., es mucho mejor de lo que suponen. Volviendo al tomito que motiva estas líneas, resulta un poco decepcionante. Por supuesto, todos los completistas lo agradecemos.

Pero si exceptuamos el espléndido conjunto de portadas, las historietas son todavía demasiado primitivas, de formación. El problema es que además, cuando Wrightson se puso de moda en los setenta, ya tuvimos ocasión de contemplar muchas de sus primeras obras y éste es un material similar, pero todavía más crudo.

No me malinterpreten: el peor Wrightson es bueno y sólo sacaría de esa ecuación su Feria de Monstruos, un trabajo al que le tengo especial paquete. Estos episodios para The House of Mistery tienen un interés arqueológico, resulta curioso ver como el autor emplea soluciones que luego refinará, sobre todo en las posturas, la iluminación y la puesta en escena o la composición de las páginas. Pero no nos quejaremos. Leer más...