456 páginas, 50 euros.
CHICAS DE PAPEL
Admiré a Brian K. Vaughan cuando escribió “Y, el último hombre”. También me pareció interesante su novela gráfica “Los leones de Bagdad”. Y leí con interés el arranque de “Runaways”.
Pero después, de alguna forma, nada de lo que firmaba conseguía engancharme. Supongo que es alguna tara por mi parte ya que él ha seguido acumulando premios y halagos con series tan mencionadas e integradoras como “Saga”. O estas “Paper Girls”, que iniciaron su andadura hace cinco años y que ahora nos llegan en un espectacular volumen integral. La serie finalizó el año pasado y se anuncia una adaptación televisiva, algo que no extraña a nadie, teniendo en cuanta su atmósfera, que recuerda a la de la exitosa “Strangers Things”.
Reconozco que cuando empezó a salir en grapa lo dejé porque cada vez me cuesta más meter en casa los humildes y clásicos comic-books. Sabiendo que esos tebeillos van a ser reeditados en pocos meses en atractivos tomos de almacenamiento más sencillo y mucho mejor aspecto en la estantería ¿a qué idiota se le ocurre acercarse a la grapa? Yo desde luego me estoy desenganchando, aunque siempre hay algún comic tentador. Pero me espero. Esa no fue la única razón para dejar a las chicas repartidoras de Vaughan. Es que me pasaba algo que ya había sentido con sus “Runaways” y en “Saga”. Que eran culebrones que se estiraban como el chicle y en los que nunca acababa de pasar nada.
En manos de un guionista de talento una buena serie puede prolongarse durante décadas y seguimos disfrutando con las situaciones familiares y los giros argumentales, también con la evolución de los personajes, en el caso de que el talento del escritor haya conseguido que nos preocupemos por ellos. Y en esto Vaughan falla. No le ocurría en el pasado. Recuerdo haber leído “Y, el último hombre” con la misma atención del primero al último episodio. Pero creo que ha perdido parte de su magia.
En “Paper Girls” cuenta con un colaborador de primera, el talentoso dibujante Cliff Chiang, pero