Mostrando entradas con la etiqueta Guerra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Guerra. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de mayo de 2025

LA GUERRA DE AUDREY COMIC ACTRIZ

la guerra de Audrey. Comic de Salva Rubio y Loreto Aroca

Salva Rubio
y Loreto Aroca
Planeta cómic, España, 2025
148 páginas, 20 euros


LA NIÑA AUDREY
Después de “La bibliotecaria de Auschwitz”, el guionista Salva Rubio y la dibujante mallorquina Loreto Aroca presentan una nueva obra ambientada en la misma etapa histórica, la segunda guerra mundial.




Esta novela gráfica coincide en ciertos aspectos temáticos con otras dos, muy cercanas en el tiempo. Por un lado, “Cuando cae la noche” de Marion Achard y el también mallorquín Toni Galmés, que describe las terribles vicisitudes de los civiles en la retaguardia francesa. “La guerra de Audrey” muestra las penalidades del pueblo holandés en el mismo periodo y en ambos casos se emplea como testigo-narrador a una niña, que va madurando en el transcurso de la guerra. Si las hazañas de la resistencia francesa han aparecido en diversas películas, la respuesta de los ciudadanos holandeses es menos conocida, sobresaliendo el excelente y duro film de Verhoeven, “El libro negro”. El tono de la obra que nos ocupa es más suave, pero igualmente efectivo.

Por otro lado, en 2024 Ana Miralles y su pareja Emilio Ruiz presentaban “Ava”, donde recreaban la breve pero intensa estancia de la Gardner en Río de Janeiro en los cincuenta. Aquí se nos cuenta la infancia de Audrey Hepburn. Son nuestras modernas divinidades, actrices de fama mundial, sobre las que recae la mirada del narrador para mostrarnos sus grandezas y miserias. Como las redes demuestran constantemente, nos complace tanto admirar como despreciar a estas semidiosas con pies de barro. Son un gancho ideal para unas masas deseosas de comprobar que esas figuras a las que adoran están a altura de la leyenda o, al contrario, disfrutar con sus debilidades. Tanto la veneración como la agresión satisfacen a un público ansioso por imitar a sus modernos mediadores. O a destruirlos. Los guionistas optan por imprimir la leyenda, tanto Gardner como Hepburn salen muy bien paradas. Una se ajusta a su mito de belleza indómita y la otra nos explica de dónde proceden su elegancia, fragilidad y natural dulzura.

la guerra de Audrey. Comic de Salva Rubio y Loreto Aroca
Vaya por delante que Aroca realiza un trabajo excepcional. Mantiene Leer más...

domingo, 2 de abril de 2023

BALADA DEL NORTE TOMO 4 COMIC ALFONSO ZAPICO

La balada del norte, tomo 4 Alfonso Zapico comic revolución 34 España
Astiberri, España, 2023 
240 páginas, 22 euros 

DESPUÉS DE LA REVOLUCIÓN
Zapico ha conseguido concluir su tetralogía sobre la revolución de octubre del 34, sin duda una de los cómics españoles mejor escritos de los últimos años.


El principio exige cierta paciencia. No en la secuencia inicial, casi “tarantinesca”, sino en las siguientes, con el juicio a los rebeldes y la lectura de la carta que pone a una de las heroínas, y de paso a los lectores, en situación. Superados estos escollos iniciales, Alfonso Zapico despliega su talento para la narración y sus personajes enseguida nos conducen con facilidad por este relato de perdedores. La acción se sitúa tras el fracaso de la revuelta minera. Por un momento parece que se nos quieren dar explicaciones sobre las fuerzas instigadoras del golpe, los que quedaron cautivos y aquellos que consiguieron huir a París. Pero pronto comprobamos que eso apenas le interesa al autor. Como recomendaba Ford, “print the legend!”. Y aquí la leyenda siempre es la misma. Más allá de la lucha política se trata de una guerra entre los desheredados de la tierra, condenados a excavar sus entrañas para sobrevivir (los mineros), y quienes les explotan, ya sean curas, militares, patronos o políticos. Una lucha eterna que nunca termina y justifica toda revolución. ¿Fue el alzamiento del 34 un golpe de estado que adelantó el del 36 desde el otro extremo político? Ni se plantea, tampoco el papel de los catalanes en aquella revuelta contra el estado, los únicos que junto con los asturianos se alzaron para alcanzar el paraíso ¡ya! Al menos durante quince minutos. Para muchos la comparación con los rebeldes de Franco es casi insultante. Lo que en el 34 fue un justo proceso revolucionario contra una república corrupta, en el 36 devino en rebelión fascista contra un gobierno hiper-legitimado. En estos casos siempre me acuerdo de los polacos. ¿Qué pensaron cuando por un lado los invadieron los alemanes de Hitler y por el otro los soviéticos de Stalin? A veces los buenos no aparecen y esa es una de las grandes lecciones de la historia.

La balada del Norte, tomo 4 de Alfonso Zapico Comic Revolución 34
Zapico
, ya digo, no entra en esos asuntos y centra toda su atención en unos protagonistas que construye a la perfección y que participan de la épica del perdedor. La revolución ha fracasado y ya
Leer más...

viernes, 13 de julio de 2018

EL CASTIGADOR: PELOTÓN DE ENNIS Y PARLOV

El castigador: el pelotón de Garth Ennis y Goren Parlov de Marvel, edita Panini
Panini, 2018.
144 páginas, 15,95 euros.


¡TODOS A UNA!


Ennis ha vuelto a conseguirlo. Tras la sentida pérdida de Dillon, regresa del brazo de su actual dibujante estrella, Goran Parlov, un genio narrativo de dibujo sintético y expresivo. Juntos firman uno de los grandes tebeos del año. Otra vez.


Si está usted harto de novelas gráficas, lloriqueos adolescentes y otras chorradas pretendidamente modernas, vuelva siempre a Ennis, es un valor seguro. Obviamente es humano y a veces se equivoca.

Le fascinan los temas bélicos y es en ese género donde lo hemos visto patinar más estrepitosamente. Pero él insiste y al final acierta. Su último comic sobre Vietnam contiene momentos realmente memorables. ¿Es redondo? Creo que no. La batalla final es confusa y la antagonista, esa norvietnamita obsesionada con el héroe, resulta un tanto forzada, apenas una excusa que nos permite asomarnos al “otro lado”. Pero cuando el guión se centra en el núcleo de la historia, ese pelotón que da título a la obra, alcanza cimas gloriosas.

Se nos cuenta cómo Frank Castle, que luego se convertirá en El Castigador, se hace cargo de su primera unidad. Aunque es un comic de guerra y Ennis se asegura de ofrecer una visión equilibrada de ambos bandos y una adecuada dosis de acción y escaramuzas guerreras, el guión no pierde el foco sobre los soldados, las razones que convierten a unos muchachos desesperados en un verdadero grupo que se esfuerza por sobrevivir. Cómo se crean los lazos que unen a unos desconocidos y los entrelazan para siempre. Y, por supuesto, el papel que desempeña alguien que por azar está al mando y se ocupa de lo único importante: esquivar una muerte casi segura.

Hay muchos matices por el camino. Si en el lado de los norvietnamitas a través de la guerrillera se nos citan las matanzas de campesinos, también tenemos la confesión del coronel Letrong Giap, veterano luchador que ya se enfrentó a franceses y japoneses, antes de lidiar con los americanos y que admite, comentando lo de My Lay, que “yo he ordenado cosas peores”. Las relaciones entre él, la guerrillera y el subordinado son perfectas y preparan con sutileza el drama que se desata al final.

Viñeta El castigador: el pelotón de Garth Ennis y Goren Parlov de Marvel, edita PaniniHay dos secuencias que destacan sobre el resto y que constituyen toda una lección de perfecta escritura y narrativa visual. Porque por muy sugerente que sea el texto de Ennis necesitaba a alguien capaz de dibujarlo sin subrayados y ahí está Parlov cumpliendo ese papel a la perfección. La primera es la del bombardeo. Como quien no quiere la cosa, el teniente segundo Castle acompaña a sus hombres en una primera patrulla.

De manera casual habla con uno de ellos sobre los peligros que les acechan. Se informa de que apenas les prestan atención y de que nunca reciben el apoyo necesario. Así que cuando les toca inspeccionar una aldea, lo primero que hace es pedir un ataque aéreo. Varios francotiradores mueren y Castle empieza a ganarse la confianza de sus reclutas. El proceso es similar al que describía Eastwood en su incomprendida El sargento de hierro, la mejor película de profes que se ha filmado jamás. Pero allí se hacía hincapié en el aprendizaje de los soldados. Aquí es más bien el teniente el que está dispuesto a escuchar y aprender. Coinciden en esa progresiva relación que se construye entre el teniente y su grupo y que aquí se afianza en las batallas. Eastwood encarnaba a un tipo deslenguado y sentimental y en cambio el Castle que describe Ennis es el clásico héroe parco en palabras, que lidia en silencio con sus demonios aunque también encuentra momentos para la nostalgia.

Ennis nunca duda a la hora de mostrar la crueldad de toda guerra y aquí no hace una excepción. Pero Castle sigue decidido a proteger a sus hombres lo que le lleva al siguiente episodio memorable. Llueve mucho y las armas que tienen no les sirven, se encasquillan y eso los deja en desventaja. Así que deciden conseguir del modelo anterior, más básico pero más fiable. Utilizando la corrupción del ejército a su favor, intercambian los fusiles de los enemigos muertos por las viejas armas, más potentes que las actuales. Por el camino se hace una cita a la heroína que corre entre los reclutas y Ennis nos muestra cómo la ventaja que terminan consiguiendo tiene como consecuencia la muerte de un enemigo, casi adolescente.

Por supuesto toda la parte en la retaguardia es espectacular, con esa maravillosa splash del “polvo númelo uno”. Pero lo mejor es esa apenas esbozada amistad entre el teniente y sus hombres, que se filtra en diálogos breves y confesiones mínimas. Al final ya no se trata de éste o de aquel sino de la fuerza que se obtiene como grupo y que aumenta las opciones de supervivencia. No se pierdan el prólogo de Ennis, que también es excelente.



Leer más...

viernes, 9 de junio de 2017

LA BALADA DEL NORTE. TOMO 2 de A. ZAPICO

La balada del norte. Tomo 2. de Alfonso Zapico, edita Astiberri
Astiberri, 2017.
252 páginas, 18 euros

SEGUNDO ACTO
Finalmente la aproximación de Alfonso Zapico a la revolución del 34 constará de tres volúmenes. Ahora se acaba de presentar el segundo y no peco de exagerado si afirmo que es uno de los grandes tebeos del año.


Ya era excelente el primer tomo y la segunda entrega no hace sino confirmar la calidad de este creador. Aborda un tema no muy tratado en la cada vez más extensa comicgrafía sobre la Guerra Civil, como son esos levantamientos previos, en Asturias y Barcelona sobre todo, que antecedieron al golpe que finalmente triunfó.

Esas intentonas del 34 normalmente son presentadas bajo un prisma diferente a la del 36: insurrecciones protagonizadas por el pueblo, bien guiado por un arrebato nacionalista, como en Cataluña, o movido por la miseria y las aspiraciones de mejora social, como en Asturias y otros puntos del país.

Lo cierto es que estas rebeliones obligaron al gobierno a reaccionar, dándose la paradoja de que quien iba a restablecer el orden democrático en el norte era el mismo Franco (entre otros) que dos años más tarde desataría la guerra civil. Todos estos son asuntos muy pantanosos y que me interesan muy poco. Quiero decir, tan poco como la guerra de Independencia o la reconquista, no soy un aficionado a los temas históricos, lo siento. Otra cosa es que me los cuenten de la manera amena y apasionada que emplea Zapico en su Balada.

La balada del norte. Tomo 2. de Alfonso Zapico, edita Astiberri - comic guerra civil España
El gran problema con nuestra guerra civil es que todavía se emplea como arma política, como excusa ideológica para desacreditar a unos u otros. Por eso no abundan las aproximaciones no voy a decir objetivas, pero sí al menos que mantengan un cierto equilibrio, que no reduzcan todo a los clásicos dos bandos de Lorca. Todos aquellos que durante años han despreciado el maniqueísmo de buenos y malos en los comics americanos de superhéroes, parecen ahora disfrutar leyendo historias en las que unos (los rojos) son unos santos laicos y los otros (los azules) unos malvados sin redención. Personalmente, acepto encantado el maniqueísmo en los personajes de ficción, pero lo rechazo cuando se supone que nos referimos a la realidad.

Tras la presentación de personajes en el primer tomo, con esa suerte de pareja a lo Romeo y Julieta, él hijo del patrono y ella de un líder minero, Zapico dedica el segundo volumen a la toma de Oviedo. Así que los amantes casi no se encuentran y el protagonismo se deriva hacia un colectivo, una multitud de pequeñas historias que explican el cerco de la ciudad por los mineros, un asunto de resonancias casi míticas en la región y que todavía hoy provoca escalofríos en la burguesía ovetense, al menos entre los que todavía no se han hecho de Podemos.

La balada del norte. Tomo 2. de Alfonso Zapico, edita Astiberri Comic Revolucion Asturias
Era muy difícil contar esto bien pero el autor lo consigue. Por el camino, algunas secuencias impresionantes, tanto en el terreno emocional como en el plano narrativo. Como ejemplo de lo primero la escena del cura. Un personaje sin mayor protagonismo y no especialmente beato al que vienen a dar matarile sencillamente por llevar sotana. En muy pocas páginas Zapico dibuja un pasaje que pone los pelos de punta. Como muestra de su pericia con la puesta en escena elijo la secuencia en la que se explican las controversias entre los diferentes partidos (y partidas) que componen las huestes revolucionarias. Dos milicianos de guardia nocturna se ponen a hablar de lo mal que les caen los comunistas a los socialistas, los del pueblo de arriba a los del de abajo, los mineros a los campesinos, el hermano cura al hermano profesor, etc. Con apenas siluetas y mucho humor se define una situación muy compleja en un alarde de sencillez y eficacia narrativa.

Deliciosa es también la relación con los habitantes de la casa ocupada en Oviedo, sazonada con brillantes notas de humor. O el pasaje con la muerte del padre y el que se dispone justo a continuación, con la infame clave de su fortuna. Todo ello servido con un dibujo tan limitado como expresivo, que presta especial atención a los ambientes y las actuaciones de los personajes, muchos y muy bien diferenciados. Solo nos queda ya esperar por el tercer acto, esa entrada de Franco acompañado de sus tristemente célebres efectivos moros. Este no es que sea un tebeo bueno, ¡es imprescindible!
Leer más...

viernes, 24 de febrero de 2017

JAMÁS TENDRÉ 20 AÑOS de J. MARTÍN

Jamás tendré 20 años de Jaime Martín edita Norma
Norma editorial, 2016.
120 páginas, 22 euros.

LIBERTAD CON IRA
Jaime Martín añade un nuevo volumen a la ya abultada lista de comics españoles ambientados en la Guerra Civil. En este caso además dedicando una buena cantidad de páginas a la posguerra.


Lo confieso: hacía tiempo que no lo hincaba el diente a los comics de Martín. Llamó la atención de los aficionados cuando presentó su “Sangre de Barrio” en El Víbora. Eran los ochenta y su mirada parecía la de un testigo directo que nos permitía asomarnos a las andanzas de unos adolescentes jevis con no pocos problemas económicos y sentimentales.

En posteriores álbumes adoptó diversos tonos, de la farsa al delirio porno-cachondo. Su dibujo y su narrativa siempre han sido correctos, sin florituras. Y con los años ha ido depurando unos grafismos que cada vez tienen mejor aspecto. Esa es la principal razón para acercase a este “Jamás tendré veinte años”. Su línea es directa y sintética y viene acompañada por un color plano, climático y funcional. La portada es encantadora.

Y sin duda lo que cuenta no carece de interés. Seguimos a una pareja a través de sus peripecias en la Guerra Civil, desde Melilla, donde la protagonista trabaja de costurera. Ya en Barcelona conoce al que será primero su novio y más tarde marido y padre de sus hijas. Se suceden diversos episodios bélicos y después llega la posguerra. La primera secuencia en esa parte es un fusilamiento frustrado. Alguien denuncia al héroe y, cuando parece que todo está perdido, uno de sus ejecutores lo reconoce y perdona.
A partir de ahí se produce una cierta mejoría social de la familia, a través del contrabando y del trapicheo en el mercado negro. El énfasis del relato se centra en la figura de la madre, auténtico motor del grupo y la que con más rapidez se sobrepone a los constantes reveses del destino. El tono general es muy dramático, comenzando por las primeras bajas de la guerra, prosiguiendo con las inevitables carnicerías en el frente de batalla y culminando con los rencores acumulados y los enfrentamientos omnipresentes en la posguerra.

Jamás tendré 20 años de Jaime Martín edita Norma
MartÍn, como tantos otros antes que él, no esconde su voluntad de prestar su voz a los vencidos, algo que ahora asociamos con la memoria histórica pero que ya era característico en otras obras del pasado, como “Lo que el viento se llevó”. Allí se hacía una loa a un mundo ya desaparecido, ese mitificado y caballeroso sur, que las brutas y sucias tropas del norte se habían llevado por delante. Sorteando pequeños obstáculos morales como la esclavitud, el film adoptaba el punto de vista de los acaudalados señores que habían visto derrumbarse sus encantadores mansiones. Hasta se contemporizaba con el Ku-Kux-Klan, ante los desmanes de unos negros que nunca debieron ser liberados. En realidad, gran parte de los comics dedicados a nuestra Guerra Civil funcionan de forma similar. Todo se justifica y olvida porque nos machacaron, porque nuestra historia nunca ha sido contada. Así que se establece una línea a un lado de la cual todo son víctimas angelicales y al otro verdugos sin escrúpulos. Esto no suele ser lo mejor para un relato.
¿Por qué después de tantos años seguimos disfrutando con las andanzas de Escarlata y padecemos con la decadencia de Tara? Porque allí sí que había personajes. No solo un asfixiante discurso moral. En “Jamás tendré veinte años” todo chirría desde la primera secuencia. Si la prota ignora al humilde pescadero y prefiere al progre enrollado que la va a enseñar a leer y otras cosas, ya sabemos que el primero se convertirá en un facha con sed de sangre. Y suma y sigue. En la secuencia final, la hija del héroe no puede ser la novia del hombre que le delató. Así es cómo se transmiten los odios de una generación a la siguiente. Toda una lección.
Leer más...

viernes, 15 de mayo de 2015

CÓMIC DE LA REVOLUCIÓN DE LOS MINEROS

"La balada del Norte" Tomo 1 de Alfonso Zapico, edita Astiberri revolución minería Asturias 1934
Alfonso Zapico 
La balada del Norte. Tomo 1.
Astiberri, 2015.
226 páginas, 18 euros.

UNA DE MINEROS


Alfonso Zapico vuelve con un relato sobre la revolución asturiana del 34. Si antes había abordado asuntos tan cosmopolitas como el nacimiento del estado de Israel o la vida de Joyce, ahora regresa a su tierra natal para contar unos hechos muy locales que sin embargo marcaron el destino de todo un país.


Y es que pocos sucesos han resultado tan controvertidos como la revolución del 34, cuna y crisol de posteriores revueltas, según la posición adoptada por algunos comics recientes. Dentro de la sempiterna hiper-legitimación de la izquierda, la rebelión de los mineros asturianos habría supuesto un mitológico puñetazo sobre la mesa, un ¡basta ya! a la explotación, que antecedería a todas las revoluciones que la sucedieron. Se habrían exigido unos derechos naturales, con toda justicia, de la misma forma en que la mística nacionalista asume el derecho divino que asistía a Companys proclamando la independencia de Cataluña, el único que se sumó (brevemente) a los revolucionarios asturianos. La versión oficial insiste además en la escasa legitimidad del gobierno republicano. Por supuesto existe una lectura diferente que entiende los sucesos asturianos como un intento fallido de Guerra Civil, un ensayo de las matanzas que se producirían dos años después. Todo el mundo parecía desear una escabechina que al final llegó. Y todos despreciaban unos gobiernos democráticos que, con todos sus defectos, eran lo más parecido a la ley con que se contaba. Si los gobernantes del 36 eran legítimos, no eran tan diferentes los del 34, por mucho que se pretenda desacreditarlos.

Estos asuntos se han discutido durante tanto tiempo que no seré yo quien pretenda tener la última palabra al respecto. Por eso agradezco intentos como el de Zapico. Ha tenido la voluntad y el coraje de acercarse a estos temas incorporando los datos con que contamos y permitiendo que las conclusiones o la verdad se construyan en la mente de cada lector, además de fabricar un inmenso relato por el camino. Era inevitable tropezar con ciertos escollos míticos.

"La balada del Norte" Tomo 1 de Alfonso Zapico, edita Astiberri revolución minería Asturias 1934
En Asturias todo lo referente a la minería es casi una religión. Incluso en estos días en que afloran inmensas vetas de corrupción entre sindicalistas que supuestamente defendían los derechos de sus compañeros; con el jefe de todos ellos, Jose Ángel Fernández Villa, acusado de delitos económicos de enorme magnitud y encastillado en un hospital porque sufre un “síndrome confusional”.

Incluso ahora, digo, son muchos los que pretenden mantener una imagen virginal, idílica, de los mineros y sus sindicatos. El coste en vidas humanas de las minas las convirtió desde el principio en negocios ruinosos que sólo se sostenían a costa de unos salarios bajos y unas condiciones laborales en las que nada estaba cubierto, sin pensiones de invalidez ni viudedad. Esa era la situación que todos conocíamos por clásicos como ¡Qué verde era mi valle! 

Ahora bien, esas condiciones cambiaron hace mucho y los fondos que deberían haber permitido el desmantelamiento de una industria poco rentable y su transformación en proyectos de futuro, se desviaron y se invirtieron ineficazmente, una de las razones evidentes de la decadencia de Asturias en los últimos cuarenta años. Lógicamente, decir esto supone chocar contra el mito fundacional minero y ser calificado inmediatamente de reaccionario y lo que se les ocurra.

"La balada del Norte" Tomo 1 de Alfonso Zapico, edita Astiberri revolución minería Asturias 1934
Por tanto, el contexto en que trabaja Zapico es extremadamente volátil, muy complicado. Empezando por el final y volviendo al maestro Ford, él opta por “imprimir la leyenda”. No renuncia a esa mirada admirativa y compasiva hacia los mineros, que sin duda mamó durante su infancia en las cuencas. Pero la completa con verdad. Toda la verdad sobre las infectas condiciones de trabajo pero sin ocultar las consecuencias vitales de toda esa presión, con unos mineros al borde del alcoholismo y proclives a la violencia doméstica.

La fuerza que padecían en la mina era la misma que aplicaron contra sus mujeres e hijos e incluso contra sus propios compañeros. Por supuesto, al lado de esa frustración apenas contenida Zapico tiene la habilidad de incluir escenas tan líricas como la de la cabra. Primero convierte en imágenes un clásico tema de Víctor Manuel sobre un accidente en la mina. A través de una serie de viñetas mudas nos permite sentir la canción por dentro, consiguiendo un efecto realmente emocionante. Pero es que luego, tras la secuencia del entierro, vemos cómo uno de los protagonistas le lleva una de sus cabras a la madre del minero difunto, apenas un niño. Ahora que se ha quedado sin el jornal del hijo, el animal le permite contar con algo para comer. Sin apenas subrayados, con mucha sobriedad, se nos muestran los verdaderos dramas y la profunda miseria que se agazapaban a la sombra de las minas. Escenas como esta o como la de la mula a la que hay que sacrificar justifican posteriores actos de violencia. O, al menos, los explican, los enmarcan en una secuencia lógica de acontecimientos.

Por supuesto, tampoco evita contextualizaciones más generales, aportando datos sobre la situación en España y el resto de Europa, incluyendo el ascenso de Hitler al poder en 1933. Pero lo hace a toda velocidad, sin darles mucha importancia en el conjunto del relato. Parecido tratamiento reciben las conspiraciones de políticos y sindicatos que condicionan y enmarcan las actuaciones de los trabajadores. Su papel debe ser citado pero Zapico parece muy consciente de que el éxito artístico de su trabajo no va a depender de ellos si no de los personajes que consiga construir y de la verdad que logre insuflarles.

Y lo cierto es que su reparto no deja de ser curioso. Por supuesto tenemos a un patrono, cuyo nombre no corresponde con ningún aristócrata real pero que, al igual que la sustitución de las denominaciones de periódicos, minas y algunos lugares, no evita que pueda asociarse con figuras históricas con las que coincide al menos en parte. También aparece un líder minero con todas las características que cabría esperar, un noble bruto, dispuesto siempre a emborracharse, que intenta ser justo y que sobrevive al dolor de los hijos perdidos por accidentes o miseria. Cabe decir que tanto el marqués como el trabajador son grandes personajes llenos de matices, evitan los estereotipos con ferocidad y yo diría que Zapico se esfuerza por aportar humanidad al plutócrata y mostrar las debilidades del líder obrero.

"La balada del Norte" Tomo 1 de Alfonso Zapico, edita Astiberri revolución minería Asturias 1934
A partir de ahí el resto del elenco no era tan previsible. En realidad, el primer tomo ofrece una versión de Romeo y Julieta en las cuencas. Romeo es el hijo del marqués, un decadentista que aparentemente está a punto de morir por una enfermedad pulmonar, dedicado a editar libros de poetas rusos, cuyos versos salpican las páginas de esta Balada. Es probablemente el único resbalón pedante del libro, que perdono porque incluye un delicioso fragmento de Ana Ajmátova. Julieta es (¿ya lo han adivinado?) la hija del minero, que trabaja como doncella en la casa del marqués. No es exactamente que el marquesito la seduzca ya que Zapico le da unas facciones y una personalidad que recuerdan inevitablemente a Maureen O’Hara y quienes hayan visto El hombre tranquilo o la ya citada ¡Qué verde era mi valle!, entre otros films inmortales de Ford, sabrán a qué atenerse. Una chica pobre pero con mucha dignidad, carácter y curiosidad. Así que acepta las aventuras que le propone el moribundo marquesito, que incluyen una escapada a Oviedo donde contemplarán juntos una ópera en el Teatro Campoamor. Aquí Zapico replica un juego de espejos que ya emplearon antes que él clásicos asturianos como Clarín o Pérez de Ayala. Me refiero a la escena en que los espectadores de una obra reproducen los sentimientos apasionados que se están representando en el escenario. Está bien, pero yo siempre he pensado que Hergé tenía razón: si sacas una ópera en un tebeo, debes reírte de ella.

La cuestión es que Zapico maneja con maestría estos personajes y, de la misma forma que en Titanic sabíamos lo que iba a pasar al final y eso no afectaba al brío narrativo de Cameron, aquí todos sabemos del baño de sangre que se avecina y con cuyo prólogo se cierra este primer volumen. Pero ese final conocido no afecta a la capacidad de Zapico para engancharnos a personajes vivos y creíbles, conmovedores e irritantes, que forman parte de un tremendo fresco histórico que emociona por su ambición, ritmo que nunca cae y perfectos resultados. Un trabajo espléndido que no deberían perderse.
Leer más...

viernes, 13 de marzo de 2015

CÓMIC BÉLICO: LAS BRUJAS DE LA NOCHE de ENNIS & BRAUN

BATTLEFIELD las brujas de la noche de Garth Ennis y Braun, edita Aleta, comic bélico, II Gruerra Mundial, equipos femenios
Aleta. 2015.
80 páginas, 9,95 euros.

LAS DAMAS DE LA NOCHE


Considero a Garth Ennis uno de los mejores guionistas del mundo. Sin embargo, cuando abordaba un tema que parecía fascinarle como es la Segunda Guerra Mundial, no alcanzaba la calidad de otras obras suyas. Finalmente ha escrito una historia bélica tan redonda como emocionante.


Entre las virtudes del guionista hay una especialmente notable. Explica de forma sencilla temas muy complejos. En este caso narra en paralelo la historia de una unidad alemana atascada en Stalingrado, que lucha por sobrevivir y en la que además uno de sus miembros intenta mantener su humanidad en medio de la locura de la guerra. Por otro lado se nos cuenta la vida de un grupo de aviadoras soviéticas, que debían combatir a los nazis con unos cacharros casi de juguete. La participación de equipos femeninos en la guerra ha pasado muy desapercibida y el guionista expresa en el epílogo su voluntad de honrar el valor y rescatar del olvido a aquellas luchadoras a quienes nadie agradeció sus indudables méritos.

Ennis humaniza a los actores de ambos bandos, o al menos lo intenta. Tampoco deja pasar por alto las salvajadas que todos cometieron. Así que se nos ofrece una buena ración de matanzas, violaciones y otros actos que no se ajustan a la Convención de Ginebra.

Se alternan con arrebatos heroicos y tan desesperados como el de la médico que a falta de mejores herramientas para amputar un miembro, intenta arrancarlo a mordiscos, un suceso que Ennis señala como real. El asunto de la violencia contra las mujeres es especialmente relevante aquí, ya que forma parte de los temores que debían afrontar las pilotos. Si eran capturadas su destino podía ser terrible, lo que explica la secuencia del suicidio que el guionista introduce como aviso de lo que podría suceder.

BATTLEFIELD las brujas de la noche de Garth Ennis y Braun, edita Aleta, comic bélico, II Gruerra Mundial, equipos femenios
Ennis mantiene su habitual discurso moral en un contexto dramáticamente realista. No es tan fácil sentir compasión por el otro cuando aquel desea matarte. Ni mantener la lucidez cuando todo lo que amas se desvanece a tu alrededor. Pero se puede intentar. Ante nuestros admirados ojos se despliega un tremendo drama bélico donde no faltan las amenazas de muerte, los ataques desesperados y hasta las breves pero intensas relaciones sentimentales. Descubrimos y admiramos a esas aviadoras soviéticas pero al mismo tiempo también sufrimos con el soldado alemán de a pie que se ha visto obligado a participar en una guerra horrible donde nada parece tener sentido. No cabe un final feliz.

El dibujante Russ Braun cumple firmando un trabajo realista y documentado, los personajes se diferencian bien y todo se pone al servicio de la dramática historia. Especialmente efectivas resultan las expresiones de los protagonistas, un aspecto crucial en un comic tan atento a las relaciones como éste. No puedo evitar la comparación con la novela gráfica española que comenté el mes pasado, Las damas de la peste, que trata asuntos similares. Lo que allí era ideología y tono impostado aquí es naturalidad y verdadera emoción. Las brujas de la noche, que fue el apodo que recibieron estas unidades femeninas, ofrece una profunda reflexión sobre el ser humano en unas circunstancias límite y no sólo discursitos sin apenas conexión con la realidad. Lo he dicho al principio y debo repetirlo: Ennis es uno de los grandes y ha vuelto a demostrarlo.
Leer más...

viernes, 13 de junio de 2014

¡CADÁVER EN EL IMJIN! de KURTZMAN y otros dibujantes - DE LOS GRANDES DE LA EC

¡Cadáver en el Imjin! y otras historias bélicas de Harvey Kurtzman, de Norma Editorial  comic bélico hazañas bélicas Iwo Jima Editorial ED Dibujo
Norma Editorial, 2014.
228 pág. 25 €

UN CADÁVER EXQUISITO


Aunque Harvey Kurtzman no es un desconocido en nuestro país, no goza de la popularidad que se merece. Así que cualquier recuperación de su trabajo es bienvenida.
Kurtzman es uno de los grandes, miembro de esa segunda hornada de genios donde sobresalen apellidos judíos como Eisner, Kirby o Kubert. El presente volumen agrupa parte de lo mejor de su producción, la realizada para la mítica editorial EC. 


Ya tuvo una edición previa en España, a cargo de Planeta, pero en un tamaño tan pequeño que apenas nos permitía disfrutar de su arte. Ésta no alcanza la calidad ni el formato de los tomos en B/N que Cochram publicó en los ochenta, pero los dibujos pueden apreciarse mejor y además el libro viene bien cargado de entrevistas y jugosas reseñas.

Las historietas se dividen en dos grandes grupos: aquellas completamente realizadas por Kurtzman y otras en las que sólo trabajó como guionista. Lo de “sólo” es un decir ya que como es sabido el autor era un obseso del control, sus escritos iban acompañados de precisos bocetos que los ilustradores debían seguir casi al pie de la letra si no querían arriesgarse a desatar las iras del escritor o, simplemente, no volver a ser contratados en una editorial que tenía fama de ser la más generosa del mercado con sus colaboradores. Las historietas de guerra de la EC fueron las primeras en reflejar los conflictos bélicos de forma realista, no mitificada. Como uno de los artículos enfatiza, eso no significa que Kurtzman fuera un pacifista o se opusiera a la guerra en general. En sus relatos no se cuestiona la participación en la guerra de Corea, que estaba en marcha mientras estos tebeos se editaban. Lo que hacía era fijarse en el soldado de a pie, en sus miserias y sufrimientos y en el dolor absurdo que todo enfrentamiento armado conlleva. Y, lo que es más sorprendente, prestando atención a los dos bandos. En los episodios que dedicó a Iwo Jiwa, como muchos años más tarde Clint Eastwood hará en el cine, se describe con crudeza la desesperación de los soldados japoneses condenados a una muerte segura.

¡Cadáver en el Imjin! y otras historias bélicas de Harvey Kurtzman, de Norma Editorial  comic bélico hazañas bélicas Iwo Jima Editorial ED Dibujo
Basta repasar historietas como la que da título al volumen, “¡Cadáver en el Imjin!” para comprobar que estamos ante una obra mayor, el trabajo de un maestro. A Kurtzman siempre le preocupó el equilibrio entre los elementos gráficos (dibujo, pero también onomatopeyas y contenedores de texto) y textuales así que, si su grafismo viene cargado de energía y curvas cinéticas y rematado por expresivos contrastes de B/N donde sobre todo llaman la atención sus brutales pinceladas, en los textos nos topamos con una precisión rítmica que evidencia sus intenciones poéticas. Más tarde se haría famoso por sus parodias en revistas como Mad, Help o Humbug y con personajes como Little Annie Fanny, pero en esta primera etapa en EC ante todo busca emocionarnos con relatos donde el individuo lucha contra la adversidad y parece presa de un destino siempre absurdo. Los protagonistas afrontan esa fatalidad con estoicismo y aunque la mirada de Kurtzman es compasiva estamos en los cincuenta y aquí nadie lloriquea.

Cuando el dibujante pasa a desempeñar tareas de editor dejando el trabajo de terminar sus bocetos a otros creadores, pasan cosas curiosas. Primero se forma el grupo de los grandes, aquellos que colaboran con él de forma estable, tipos minuciosos y capaces de superarle en el terreno de la obsesión documental y el gusto por el detalle, gigantes como Wood, Davis, Elder o Severin. A su lado encontramos a los otros, dibujantes extraordinarios que por una u otra razón no terminaron de encajar con Kurtzman. Entre ellos hay verdaderos genios de la talla de Toth, Kubert, Colan o Heath. Aunque curiosamente están muy bien representados en este recopilatorio, en muchos casos apenas ilustraron un par de episodios del exigente guionista. En algunas de las entrevistas que se incluyen, el escritor y editor se queja de ciertas manías de Kubert o Toth, a los que reconoce como extraordinarios ilustradores, pero que en ocasiones anteponían sus manías estéticas a la narración. Y para Kurtzman eso era un pecado imperdonable.

En fin, un volumen para disfrutar y estudiar y que nos recuerda que después de historietas como éstas las “hazañas bélicas” nunca volvieron a ser lo mismo.
Leer más...

jueves, 7 de enero de 2010

EL ARTE DE VOLAR de ALTAMIRA y KIM

El arte de volar de Altamira y Kim
Edicions de Ponent.
Alicante 2009.
208 páginas, 22 euros.


¡VIVA LA MUERTE!


Admiro el trabajo de Kim y lamento que apenas le veamos ir más allá de su popular Martínez el facha. En mi memoria permanece una pequeña historieta que realizó para el primer número de Rambla, tremendamente sórdida. Contaba la historia de un tipo que vivía en una pensión miserable. Un día el protagonista tiene un lío con una mujer, a la que toma por un ángel. Todo el tebeo subrayaba la suciedad del sitio y la sordidez de sus habitantes, sobresaliendo el detalle de las bolsitas que el héroe tiraba al patio de luces, para librarse de sus heces. En ese entorno las escenas de sexo contrastaban de forma sorprendente, produciendo una desagradable sensación en el lector. Se necesita talento para transmitir ese malestar.


Muchos años después Kim nos ofrece otro trabajo en el que explora aromas parecidos. Aquí cuenta con la ayuda de Altarriba, que emplea un recurso ya ensayado por Gallardo hace años. Recupera los diarios de su padre y construye con ellos una historia. Si Gallardo se centraba en los episodios transcurridos en nuestra Guerra civil, separando con claridad las palabras del padre de sus interpretaciones gráficas, la vía de Altarriba es otra. Arranca con el suicidio del padre. Luego adopta su voz y el resto del libro es un largo flash-back en el que recrea toda su vida.

El arte de volar de Altamira y Kim, edita Edicions de PonentAl principio prueba algo que parece excitar mucho a Antonio Martín, firmante de la introducción. Me refiero a todo eso de “mi padre, que ahora soy yo…” y lo que le sigue “mi abuelo, que ahora es mi padre…”. En fin, una bobada muy grande que sólo sirve para liar al lector y que, afortunadamente, abandona pronto. Le cuesta algo más desprenderse de las largas parrafadas y las frases rimbombantes. Como: “Las luchas fraticidas que me han tocado vivir me enseñaron que los hombres no deben tener más pueblo que la humanidad” o “Así supe que la guerra iba a ser larga y cruel… porque las guerras en las que interviene Dios siempre lo son”. Como la Segunda Guerra Mundial, supongo. Lo peor de todo es esa voluntad de trascendencia, de resultar profundo a toda costa, saturando con textos un relato que funciona mejor cuando se deja que los hechos se expliquen solos. Por cierto, considero la valoración que Martín hace en el prólogo como tremendamente exagerada, no estamos ante uno de los “libros más sustanciales de nuestra historieta”. Ni de lejos.

La vida del padre no carece de interés. La dura infancia en el campo, la lucha en la guerra con los anarquistas, la huida a Francia, los campos de concentración, la resistencia, la traición de los amigos, la vuelta a casa, el abandono de los ideales, la frustración de un matrimonio sin amor, la decadencia en el asilo, la depresión y finalmente la muerte. Cuando nos dejamos llevar por la historia y el sólido (al tiempo que muy personal) dibujo de Kim el volumen funciona. Y bien.
Los problemas se derivan siempre de esa voz que intenta aportar sentido a una realidad que quizás no lo tenga. La visión es la habitual, con los anarquistas como guardianes de una pureza siempre traicionada. Leer más...