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viernes, 9 de julio de 2021

TALES FROM THE CRYPT - COMIC TERROR

Portada Tales from the crypt" de V.V.A.A editado por Diabolo
V.V.A.A.
Diabolo. Madrid, 2021.
216 páginas, 34,95 euros.


TERROR EN COLOR
La editorial Diábolo se ha decidido a publicar en condiciones algunos de los cómics más aclamados por público y crítica, las series de la mítica editorial E.C. Existía un intento anterior, de hace dos décadas, en B/N y en un formato muy reducido.


También en la revista “Ilustración y Comix Internacional” aparecieron algunas historias sueltas. Pero nunca con el mimo de la actual propuesta: tapa dura, buen tamaño y colores ajustados. Todos los detalles se han cuidado para que disfrutemos de aquellos tebeos tal y como fueron concebidos. Lo primero que conviene recordar es que estamos hablando de unos cómics de los años cincuenta. Su editor, Bill Gaines, tenía la firme voluntad de mejorar el legado del anterior director, a la sazón su padre Max Gaines. Al final lo consiguió y los cómics de la E.C permanecen como un estándar de calidad gráfica y compromiso con temas relevantes.

Viñeta comic terror Tales from the crypt, edita DIabolo
Pero no en todos los aspectos han envejecido igual de bien. Su estructura narrativa tendía a ser muy conservadora, con páginas previamente rotuladas, con las viñetas y los bocadillos ya dispuestos, lo que dejaba poco margen para la creatividad de los dibujantes. Para algunos aquellas planchas donde solo quedaba por hacer el dibujo eran una bendición, que los liberaba del peso de otras decisiones compositivas y narrativas. Pero conllevaba necesariamente una estética contenida y unas páginas con pocas sorpresas en cuanto a diseño general. Por otro lado, los textos tendían a ser excesivos, casi todas las viñetas cargaban con cartuchos donde se narraba lo que en ocasiones ya mostraban las viñetas. Por último, el nivel de todos los dibujantes no era el mismo. Como puede apreciarse ya en este primer volumen, había verdaderos genios como Johnny Craig o Harvey Kurtzman, al Leer más...

viernes, 24 de abril de 2015

LLEGÓ EL ALBA de WALLACE WOOD

Llegó el alba y otras historias de terror illustradas por Wallace Wood, edita Norma recopilatorio
Norma Editorial, 2015.
200 páginas, 25 euros.

NADIE LE LLAMABA WALLY


En 1926 nacieron Joe Maneely, Russ Heath y Joe Kubert. En 1927 John Buscema, Steve Ditko y Wally Wood. Los seis forman ya parte de la historia del comic y tan sólo dos siguen en pie: Heath y Ditko.


Aunque todos aprendimos a distinguir a Wally Wood y su característica firma en letra gótica, nadie lo llamó Wally, sólo Wallace o, los que tenían más confianza, Woody. Permanece en la memoria de los aficionados como el creador de mundos tiernos y salvajes, dibujante de mujeres explosivas y maestro de entintadores, reconocido por la brillantez de sus acabados, sus dobles luces y brillos siempre personales. Su trabajo lleva publicándose en España desde hace décadas y es bastante popular.

Ahora nos llega un volumen, una traducción del original editado por Fantagraphics en USA, que agrupa algunas de sus historietas de juventud cuando entró a trabajar en la mítica editorial E.C. Constituye una afortunada recuperación que viene a sumarse a tantos otros recopilatorios que llevan meses alegrando las estanterías de las librerías especializadas.

En sus comienzos Wood compartió estudio con Harry Harrison, que escribió la novela en la que se basa el excelente film de Fleischer, Soylent Green. Juntos aprendieron a dibujar y escribir guiones mientras iban publicando en las peores editoriales del mercado, las únicas dispuestas a pagar algo por el trabajo de aquellos bisoños.

Así que ya pueden suponer que la primera sección del volumen tiene interés sobre todo para arqueólogos del comic, que disfrutarán notando las referencias a Eisner que abundan en esas primeras planchas. Luego Wood desarrolló su propio estilo, que por contraste aún brilla más en la segunda sección. Por sí sola justifica la adquisición del tomo, aunque este material ya se había publicado antes en español, en una mini edición de Planeta. La verdad es que apenas cuenta porque el tamaño no permitía apreciar con justicia el arte de Wood, detallista y con una iluminación muy expresiva.

Llegó el alba y otras historias de terror illustradas por Wallace Wood, edita Norma
En cuanto al componente terrorífico que se anuncia en la portada, se aplica más a la primera sección, donde abundan los despedazamientos, los zombies y los hombres lobo, que a la segunda, que tiene otro cariz. Aunque no rechazó el género, no puede decirse que Wood fuera un especialista en terror. Se inclinaba o bien hacia la parodia, que practicó durante años en la revista Mad, o bien hacia la fantasía y la ciencia-ficción, donde fue un maestro cuya influencia todavía perdura. No debe olvidarse que fue quien dibujó los bocetos para las primeras cartas de Mars Attacks, en las que más tarde Burton basaría su película.

Pero resulta que entre un género y otro realizó un increíble conjunto de historias con el guionista Al Feldstein, que todavía hoy sorprenden por lo avanzado de sus planteamientos. Se publicaron en la revista Shock SuspenStories, entre 1952 y 1954 y son formidables. Wood aportó una visualización tensa y cargada de detalles a unos relatos que abordaban asuntos como el racismo contra negros o judíos, la violencia policial, la intolerancia o los prejuicios. Más allá de la relevancia de los temas tratados, eran pequeños dramas sociales muy bien escritos y mejor dibujados, con unos claroscuros sacados del cine negro más áspero y unos personajes que constituirían la fantasía de cualquier director de reparto. Son pequeñas obras maestras que no deben perderse.
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viernes, 13 de junio de 2014

¡CADÁVER EN EL IMJIN! de KURTZMAN y otros dibujantes - DE LOS GRANDES DE LA EC

¡Cadáver en el Imjin! y otras historias bélicas de Harvey Kurtzman, de Norma Editorial  comic bélico hazañas bélicas Iwo Jima Editorial ED Dibujo
Norma Editorial, 2014.
228 pág. 25 €

UN CADÁVER EXQUISITO


Aunque Harvey Kurtzman no es un desconocido en nuestro país, no goza de la popularidad que se merece. Así que cualquier recuperación de su trabajo es bienvenida.
Kurtzman es uno de los grandes, miembro de esa segunda hornada de genios donde sobresalen apellidos judíos como Eisner, Kirby o Kubert. El presente volumen agrupa parte de lo mejor de su producción, la realizada para la mítica editorial EC. 


Ya tuvo una edición previa en España, a cargo de Planeta, pero en un tamaño tan pequeño que apenas nos permitía disfrutar de su arte. Ésta no alcanza la calidad ni el formato de los tomos en B/N que Cochram publicó en los ochenta, pero los dibujos pueden apreciarse mejor y además el libro viene bien cargado de entrevistas y jugosas reseñas.

Las historietas se dividen en dos grandes grupos: aquellas completamente realizadas por Kurtzman y otras en las que sólo trabajó como guionista. Lo de “sólo” es un decir ya que como es sabido el autor era un obseso del control, sus escritos iban acompañados de precisos bocetos que los ilustradores debían seguir casi al pie de la letra si no querían arriesgarse a desatar las iras del escritor o, simplemente, no volver a ser contratados en una editorial que tenía fama de ser la más generosa del mercado con sus colaboradores. Las historietas de guerra de la EC fueron las primeras en reflejar los conflictos bélicos de forma realista, no mitificada. Como uno de los artículos enfatiza, eso no significa que Kurtzman fuera un pacifista o se opusiera a la guerra en general. En sus relatos no se cuestiona la participación en la guerra de Corea, que estaba en marcha mientras estos tebeos se editaban. Lo que hacía era fijarse en el soldado de a pie, en sus miserias y sufrimientos y en el dolor absurdo que todo enfrentamiento armado conlleva. Y, lo que es más sorprendente, prestando atención a los dos bandos. En los episodios que dedicó a Iwo Jiwa, como muchos años más tarde Clint Eastwood hará en el cine, se describe con crudeza la desesperación de los soldados japoneses condenados a una muerte segura.

¡Cadáver en el Imjin! y otras historias bélicas de Harvey Kurtzman, de Norma Editorial  comic bélico hazañas bélicas Iwo Jima Editorial ED Dibujo
Basta repasar historietas como la que da título al volumen, “¡Cadáver en el Imjin!” para comprobar que estamos ante una obra mayor, el trabajo de un maestro. A Kurtzman siempre le preocupó el equilibrio entre los elementos gráficos (dibujo, pero también onomatopeyas y contenedores de texto) y textuales así que, si su grafismo viene cargado de energía y curvas cinéticas y rematado por expresivos contrastes de B/N donde sobre todo llaman la atención sus brutales pinceladas, en los textos nos topamos con una precisión rítmica que evidencia sus intenciones poéticas. Más tarde se haría famoso por sus parodias en revistas como Mad, Help o Humbug y con personajes como Little Annie Fanny, pero en esta primera etapa en EC ante todo busca emocionarnos con relatos donde el individuo lucha contra la adversidad y parece presa de un destino siempre absurdo. Los protagonistas afrontan esa fatalidad con estoicismo y aunque la mirada de Kurtzman es compasiva estamos en los cincuenta y aquí nadie lloriquea.

Cuando el dibujante pasa a desempeñar tareas de editor dejando el trabajo de terminar sus bocetos a otros creadores, pasan cosas curiosas. Primero se forma el grupo de los grandes, aquellos que colaboran con él de forma estable, tipos minuciosos y capaces de superarle en el terreno de la obsesión documental y el gusto por el detalle, gigantes como Wood, Davis, Elder o Severin. A su lado encontramos a los otros, dibujantes extraordinarios que por una u otra razón no terminaron de encajar con Kurtzman. Entre ellos hay verdaderos genios de la talla de Toth, Kubert, Colan o Heath. Aunque curiosamente están muy bien representados en este recopilatorio, en muchos casos apenas ilustraron un par de episodios del exigente guionista. En algunas de las entrevistas que se incluyen, el escritor y editor se queja de ciertas manías de Kubert o Toth, a los que reconoce como extraordinarios ilustradores, pero que en ocasiones anteponían sus manías estéticas a la narración. Y para Kurtzman eso era un pecado imperdonable.

En fin, un volumen para disfrutar y estudiar y que nos recuerda que después de historietas como éstas las “hazañas bélicas” nunca volvieron a ser lo mismo.
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viernes, 15 de febrero de 2013

MENSAJES EN UNA BOTELLA de B. KRIGSTEIN

Mensajes en una botella. Lo mejor de B. Krigstein. Edita Diabolo ediciones
Diabolo Ediciones. Madrid 2012.
272 páginas, 34,95 euros.

BERNARDO EL RARO

Siguen llegando recopilatorios de clásicos americanos. Ahora le ha tocado el turno a uno de los más peculiares: Bernard Krigstein.


Conocido por su deslumbrante recorrido en la EC, el volumen nos permite echar un vistazo a trabajos anteriores así como repasar sus historietas más populares, entre las que destaca “Master Race”. Krigstein fue un fenómeno tan extraño como breve. De formación clásica, su tránsito por el comic obedeció a razones estrictamente económicas. En cuanto pudo lo dejó para dedicarse a su verdadera pasión, la pintura. También ejerció como profesor y entre sus alumnos se contó Larry Hama. Éste último recordaba una ocasión en que Krigstein les había encargado un conjunto de dibujos y él no pudo acabarlos todos. “¿Por qué no me entregas todo lo que te he pedido?”, le preguntó el maestro. “Cuando consiga hacer dibujos lo bastante buenos se los traeré”, replicó el joven Hama. A lo que Krigstein contestó: “Para conseguir hacer un único dibujo bueno tendrás que hacer antes el montón de dibujos malos que te había pedido”.

Lo cierto es que este recopilatorio nos permite aprender mucho sobre el arte de Krigstein. Por un lado que siempre fue peculiar. La forma abrupta en que entinta, con tremendos contrastes entre luz y sombra y una línea habitualmente desgarrada, el manierista movimiento de sus personajes, que nunca se conforman con las posiciones acostumbradas… todo nos habla de una personalidad gráfica diferenciada y singular. Pero además deben sumar a ello sus constantes juegos con la estructura de página y el fraccionamiento de las viñetas. Si a alguien se parece es a Crepax, a quien adelanta una década en los juegos con una línea muy descarnada y el empleo de la fragmentación y la multiplicidad de viñetas. En ocasiones tanta densidad llega a resultar agobiante pero no puede negarse que las últimas historietas del volumen son de una modernidad que asombra.
Viñeta de Bernard Kirgstein del libro "Mensajes en una botella". Diabolo Ediciones

Sumen a ello una buena dosis de material complementario, incluyendo la reproducción cuidadosa de algunos originales, unas notas muy documentadas y la reconstrucción del color a cargo de Marie Severin. El conjunto es altamente recomendable y nos permite apreciar la evolución del autor y la cima de sus esfuerzos creativos. Ya he citado su obra más conocida, ese paseo por los horrores del Holocausto judío desde el metro de Nueva York. Una historieta increíble, no sólo por lo poco acostumbrado del tema sino también por los recursos cinéticos y de lenguaje que emplea cuando no directamente inventa. Pero hay más, como la de las catacumbas, por supuesto “Pipe dream” o “In the bag”. Aunque yo siempre he sentido debilidad por la fría dramaturgia de “The flying machine”, un relato tan corto como intenso y donde abandona sus trucos narrativos para desplegar la historia de la forma más seca y efectiva posible. Una pequeña pieza de relojería emocional.
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viernes, 22 de junio de 2012

BRADBURY Y LOS CÓMICS

Weird Fantasy - Ray Bradbury - Biblioteca grandes del cómic -Clásicos de la ciencia ficción

Ray Bradbury fallecía el pasado 5 de junio, con 92 años de edad. Su relación con los comics fue tan prolongada como intensa. Especialmente interesantes son algunas de las adaptaciones que la mítica editorial EC realizó de sus relatos.


En su infancia había disfrutado siguiendo en los periódicos las alucinantes aventuras de Buck Rogers o las no menos fantasiosas andanzas del Tarzán de Foster, sobre todo el ciclo en que aparecía una civilización egipcia olvidada por la humanidad. Así lo comentó en una entrevista que aquí se publicó en el nº 3 de Relatos Salvajes (1974). En ella explicaba también su temprana relación con otros conocidos aficionados a la ciencia ficción, como Forrest J. Ackerman o Ray Harryhausen, a quien muchos años más tarde acompañaría cuando recibió un Oscar honorífico por su extraordinaria trayectoria cinematográfica.

Más cercano en el tiempo es “Encuentro nocturno”, una maravillosaadaptación que Daniel Torres realizó de uno de sus relatos marcianos y que se puede contar sin exagerar entre las mejores versiones de Bradbury en viñetas. Torres capturó como pocos el ambiente nostálgico, la poética de la pérdida que inundaba las páginas del escritor. Aunque asociamos la ciencia-ficción con el futuro que viene, en su caso ese porvenir es sólo una excusa para reflexionar sobre lo que hemos dejado atrás. El dibujante español no fue el único que se atrevió con Bradbury, otros como Gibbons firmaron también excelentes adaptaciones.

Clásicos de la ciencia ficción en cómic - BradburySus historias saltaron al comic casi desde el principio de su carrera. Encontramos la lista completa de historietas publicadas en la EC inspiradas en sus relatos en Tales of terror!: 27 maravillosas obras firmadas por algunos de los mejores artistas de la editorial como Davis, Crandall, Severin, Williamson, Krigstein o Wood. Curiosamente, las tres primeras versiones se hicieron sin permiso del autor, que fue rápidamente advertido por sus fans y se puso en contacto con la editorial. Les envió una divertida carta donde les advertía de que todavía no había recibido su cheque. Gaines, el astuto director, le contestó inmediatamente llegando a un acuerdo económico que normalizó la situación.

Toda esta historia ha sido contada con detalle por el también recientemente fallecido Jerry Weist y pueden leerla en el catálogo que dedicamos a Wood, Woodwork, con motivo de su exposición en el Solleric. En un interesante artículo Weist precisa algunas fechas que nos permiten apreciar la velocidad a la que se sucedieron los hechos. En 1948 Bradbury había vendido “Mars is heaven”, uno de los relatos que componen sus célebres Crónicas marcianas, a la revista Planet Stories. En 1950 “There will come soft rains”, otro episodio marciano, apareció en el número de mayo de Colliers. Como señala Weist, “una revista muy alejada tanto en su tirada como en su número de lectores de publicaciones como Planet Stories”. En 1952 es cuando la EC empieza a adaptar esos relatos, al principio sin permiso y luego de forma autorizada y regular.

Curiosamente estos días se está procediendo a la subasta de parte de la colección privada de Weist, un reconocido estudioso fundador del fanzine Squa Tront. Entre sus piezas se cuenta una de esas dos célebres adaptaciones realizadas por Wood. Me refiero a “Mars is heaven”. Este trabajo barroco, cargado de detalles y trufado de técnicas diversas, se cuenta entre las historietas más citadas y reproducidas de la historia del comic. Bradbury en su momento expresó por escrito su satisfacción ante estas obras, no sólo por su evidente calidad artística, también por su capacidad para transmitir las sensaciones que él había imaginado. Antes de su muerte se especulaba con que las ocho páginas de “Mars is heaven” podían fácilmente alcanzar los 50000 $. Ahora ya quién sabe. Les mantendré informados.
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viernes, 13 de mayo de 2011

Four color fear.

MIEDO EN CUATRICOMÍA
Four color fear
Editado por Greg Sadowski
Diábolo Ediciones. Madrid, 2011.
320 páginas. 34,95 euros

A inicios de los 50 reinaban el horror y los tebeos subidos de tono, justo antes de que el Comics Code acabara con ellos. Ahora este delicioso volumen nos permite recordar aquellos salvajes tiempos.

En resumen el Comics Code fue la respuesta que la industria dio a mediados de los cincuenta a la creciente preocupación en torno a los comics. Se suponía que sus contenidos poco edificantes estaban detrás de la delincuencia juvenil y la drogadicción, entre otras lacras sociales. Así que los editores decidieron autocensurarse. En los setenta se deshicieron de esas normas y ya está. Pero mientras, ciertos temas habían sido expulsados de las viñetas. Géneros como el horror se desvanecieron como si nunca hubieran existido. Muy al contrario, habían gozado de muy buena salud y eran tremendamente populares, como este recopilatorio demuestra.

No hablamos precisamente de obras respetables. Son el producto de una nueva generación que se incorporaba a los tebeos, recién licenciados de la Segunda Guerra Mundial y con tremendas ganas de llamar la atención y divertirse. Los resultados eran tan irregulares como sorprendentes. El material es crudo, directo y muy populachero, sin lugar para las sutilezas. Han sido extraídos de la enorme marea de publicaciones de inicios de los cincuenta, un momento en que aparentemente cualquiera podía ser editor. No había apenas selección ni dinero para sueldos. Se llenaban páginas con entusiasmo y poco criterio y fueron el perfecto campo de entrenamiento para aquellos capaces de soportar semejantes condiciones laborales. Al final no fueron tantos.

En el terreno de la escritura son relatos cortos donde cuenta más la sorpresa, el golpe brutal, el final sorprendente, que la sutileza o el equilibrado desarrollo dramático. En general cargan con textos excesivos y su lectura no es especialmente agradable. Planteamientos muy básicos que provocan más risas que miedo. Atendiendo a cómo discurren algunas historias resulta difícil creer que alguien se las haya tomado en serio alguna vez. El repertorio de temas es el habitual: pactos con el diablo, maldiciones, asesinatos, vampiros, etc.

Por supuesto la gran baza es el dibujo. Aquí sí encontramos tipos capaces de generar ambientes y un montón de sorpresas agradables. O de confirmaciones respecto al valor de autores cuya obra inicial ya permite adivinar la calidad que luego alcanzarán. Es el caso de todos los que pronto colaborarán con la E.C. abandonando esas otras editoriales más populares. Pienso en Wood, perfectamente representado con una sugestiva historia. O Crandall, con un relato donde hasta el guión llega a parecer bueno. O de Evans, con dos episodios excelentes, o de Williamson o Kubert, que pronto iniciaría una brillante carrera en la D.C.

En otro apartado señalar a los tipos raros, esos que se hacen notar hagan lo que hagan. Aquí destaca por supuesto el gran Wolverton, bizarro entre los bizarros, con uno de los dibujos más peculiares y diferentes que se hayan visto jamás. Pero hay bastantes dibujantes con una marcada personalidad, como Manny Stallman, Nostrand o Powell. También llama la atención el estilo de algunos relatos que nos recuerda al de otros autores. Como el de Sid Check, muy a lo Wood, o Nostrand, que se parece mucho a Jack Davis.

En fin, hay muchas páginas y abundante material para disfrutar. Como broche de oro el volumen se completa con unas interesantísimas notas que nos permiten contextualizar el material. No se puede pedir más.

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jueves, 15 de abril de 2010

Las muchas caras de Alicia


Alicia siempre ha gozado de cierta popularidad entre los dibujantes de comics. Su descripción de mundos alternativos, sus pasajes con tipos comiendo hongos que provocan extrañas reacciones, su galería de chiflados, su universo subversivo en el que las figuras de autoridad son ridiculizadas... son muchos los elementos que facilitan su integración en la cultura de las viñetas. 

Malice in Wonderland - Alicia en el país de las maravillas por  Wallace Wood
Fue asimilada por los autores underground y recientemente un creador tan heterodoxo como Bryan Talbot ha construido toda una reflexión sobre el lenguaje del comic alrededor de ella. Su Alice in Sunderland es un trabajo tan complejo y raro que hasta el momento ningún editor español se ha atrevido a publicarlo. Paciencia.

Ha habido otros acercamientos. Sin duda el más divertido fue el de Wally Wood con su Malice in Wonderland. También permanece casi inédito por aquí. Y digo casi ya que en 1985 Toutain publicó cuatro de sus páginas en su revista Ilustración+Comix Internacional nº 56, en un especial dedicado al comic erótico.

Wood había dibujado la historieta en 1976 para National Screw, con la ayuda de Paul Kirchner. Tras su muerte apareció remontada en uno de los recopilatorios que la editora Barbara Friedman publicó con todo su material erótico, Gang Bang nº 3. Allí también se encuentra una muy burra parodia de El Mago de Oz (The Blizzard of Ooze) y de Flash Gordon (Flesh Fucker meets Women's Lib!), que culmina con la porculización del célebre héroe de Raymond a manos de su novia de toda la vida, provista del conveniente cachirulo. Luego Malice ha sido reeditada en varios recopilatorios posteriores.

Aunque Wood es conocido por trabajar con las editoriales más importantes, llevó siempre una doble vida como autor alternativo y abierto a nuevas aventuras creativas. Todos recordamos su participación en la mítica EC, con sus historietas bélicas y de ciencia ficción. También su paso por la Marvel, donde diseñó el actual uniforme de Daredevil. Y fue uno de los dibujantes de plantilla en Mad durante casi una década. Pero también publicó witzend (en minúsculas), considerado por muchos como la primera revista underground. Y tonteó con la pornografía.

Al principio eran chistes y parodias subidas de tono, que aparecían en revistas como Playboy y sus imitadores, Nugget, Gent o Cavalcade. Para esta última dibujó no pocas variaciones de cuentos infantiles, trasladados a los gustos de un público más adulto. Pero en el último tramo de su carrera, a mediados de los setenta, se vuelve más explícito.

Acepta encargos que presentaban una gran ventaja para él: le permitían quedarse con el copyright. Así que dibuja varias portadas con chistes verdes en el periódico de Al Goldstein Screw, sencillas, frescas y muy picantes. Y Malice in Wonderland, que se publica por entregas en la revista National Screw. No es una obra menor. Al contrario, resulta sexy y muy entretenida, sin duda uno de los mejores trabajos de Wood en este campo. Mantiene parte de la pícara ingenuidad que caracterizaba a su personaje Sally Forth, llevándola un paso más allá.

Resulta pertinente recordar el comentario de su amigo el dibujante John Severin al respecto: “Pero incluso cuando Woody hacía esas cosas, no tenían ese aspecto sucio. ¿No es curioso? Era pornografía, tan asquerosa como podían serlo cualquiera de aquellas revistas, pero él podía dibujar esas cosas y salir tan fresco. Si lo hiciera cualquier otro lo habrían fusilado por ello”.

A Malice le pasa de todo, en un mundo poblado de objetos, animales y vegetales abiertamente sexualizados. Todos intentan tirársela y ella resiste comiendo hongos de fálico aspecto que tan pronto le hinchan las tetas como la convierten en gigante. En fin, un auténtico desparrame que, partiendo de las locuras de Carroll, las desplaza a un universo paralelo muy salido y subido de tono, servido todo ello con el dibujo infantil y de trazo amable de Wood.
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jueves, 4 de febrero de 2010

CREEPY - Varios autores

Creepy de varios autores. Edita Planeta deAgostini
Barcelona, 2010.
250 páginas, 30 euros.

EL PLACER DEL MIEDO

El terror nunca ha tenido buena prensa. Recientemente una secuela de una conocida saga de películas padecía en nuestro país una clasificación considerada por muchos como una forma de censura. Los educadores parecen muy preocupados cuando productos que pueden tener a niños o adolescentes como público potencial, contienen una violencia excesiva o imágenes demasiado gráficas.

La violencia, eso que procuramos alejar de nuestras civilizadas vidas, acaba adquiriendo un atractivo similar al sexo. Pero ambos elementos parecen alejarse de manera proporcionalmente inversa en nuestras escalas de permisividad social. Casi nada en lo sexual se oculta, casi todo en lo violento se reprime. Son estos temas complejos, en los que resulta sencillo meter la pata, así que me permitirán que sólo lo apunte, como introducción al verdadero asunto de este artículo.

Estamos a mediados del siglo XX y William Gaines acaba de heredar el negocio de su padre, Educational Comics. Como las ventas no son demasiado excitantes, el joven Billy decide cambiar de rumbo y de nombre. Ahora la nueva Enterteining Comics se dedicará a darle al público lo que desea: crimen y terror. Las cifras alcanzadas por los tebeos de crímenes en los primeros años de la década de los 50 son inimaginables. La gente necesitaba emociones fuertes, cuando la televisión estaba casi en pañales. Y Gaines se las dio. Sus tebeos de horror fueron mucho más allá que los de sus competidores y el éxito fue inmediato.

Con el tiempo sus ambiciones creativas crecieron y con ellas su arco de productos. Publicó los justamente célebres tebeos de guerra editados por Kurtzman y nuevas series de ciencia-ficción. Todo ello sin evitar jamás abordar los temas que interesaban a sus jóvenes lectores, el sexo y la violencia, como siempre. El resto es historia. La EC publicó un conjunto de tebeos excelentes, en un momento tan intenso como breve. Llegaron los educadores, psicólogos y pedagogos y decidieron que todo aquello era muy peligroso para los niños. Así nació el Comics Code, un sello que aseguraba contenidos “seguros”. No se podía pasar de él, ya que los quiosqueros se negaban a colocar los tebeos que no lucían el emblema en sus portadas.


Creepy de varios autores. Edita Planeta deAgostini
Así que Gaines se tuvo que rendir y fue poco a poco cerrando sus publicaciones. El género criminal prácticamente desapareció, lo mismo los comics de horror. Esa fue la situación hasta mediados de los sesenta. Entonces llegó Jim Warren, cuyo padre vendía artículos de broma en las páginas de las revistas de comics. Era un gran aficionado al terror y se preguntaba porqué las maravillosas revistas que había leído en su infancia habían desaparecido. Se olvidó del Comics Code y editó tebeos en blanco y negro para adultos, pagando muy buenos precios. Las condiciones fueron lo suficientemente buenas como para atraer a muchos de los artistas de la EC: Williamson, Frazetta, Torres, Severin, Crandall, Wood, Orlando... Además de algunos jóvenes talentos como Morrow, Adams o Corben, entre otros. También tuvo ocasión de contratar a nuevos guionistas, muchos de ellos excelentes.

En fin, los resultados fueron memorables y los nuevos títulos se sucedieron: Creepy, Eerie, Vampirella, Blazing Combat... En España no conocimos los tebeos de la EC hasta hace relativamente poco. Pero sí que pudimos disfrutar de los talentos de Warren prácticamente desde el momento mismo de su creación. Aquí aparecieron en revistas como Vampus, Dossier Negro, Rufus o Vampirella, entre otras. Ahora ese material se reedita en excelentes condiciones. Y es tan bueno como recordábamos. Corra a comprárselo.
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