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viernes, 11 de enero de 2019

MILES MORALES EL NUEVO SPIDERMAN de BENDIS, SAMNEE

Miles Morales el nuevo Spiderman de Bendis, Samnee, Pichelli y Marquez comic superheroes marvel
Bendis, Pichelli, Samnee y Marquez
Panini, 2018.
288 páginas, 27,50 euros

ARAÑAS Y GRAFITIS
Aprovechando el tirón de la película de Spiderman, se reeditan en un bonito tomo las aventuras de Miles Morales, el adolescente que encarna al héroe en el siglo XXI.


Publicadas originalmente en 2011 respondían a una ola de corrección política que sacudió Marvel y que propició esas noticas que aparentemente encantan a los periodistas pero que los lectores… Perdón, corrijo, que YO odio.

No dispongo de datos para saber cual fue la respuesta de los aficionados en cada caso. Pero tengo la sensación de que cada vez que oímos hablar de un héroe gay, gorda, con pañuelo en la cabeza o lo que se les ocurra, las razones son siempre más comerciales que artísticas. Habrá quien aplauda cómo todo esto ayuda a la normalización, la visibilización, la sensibilización y todos los “ciones” que se les ocurran. Yo no. Y el padre de Spiderman, el fallecido Ditko, tampoco. Recuerdo sus burlas cuando Stan Lee sugirió que detrás de la máscara del héroe podía esconderse cualquiera, sin importar su etnia o credo.

Ya en aquel momento Ditko vio la corrección política que latía bajo aquella afirmación, cuando él había diseñado originalmente la máscara completa para esconder al adolescente Peter Parker, por razones prácticas, no para facilitar la “identificación” de nadie. Entendía que el lector debía asumir los principios morales subyacentes (abraza el bien, combate el mal), independientemente de sus preferencias u orígenes étnicos o religiosos.

Miles Morales el nuevo Spiderman de Bendis, Samnee, Pichelli y Marquez comic superheroes marvel
El caso es que años después alguien decide llevar esa idea hasta sus últimas consecuencias y convierte a un preadolescente chicano en el nuevo Spiderman. Pues muy bien. Bendis firma el guión, lo cual suele ser una garantía. No decepciona, plantea un inteligente juego de opuestos entre las dos figuras paternas del protagonista, el tío enrollado pero malvado, y el padre aburrido pero bueno. Asumiendo que nos vamos a enfrentar a una variante del relato original, el guionista sale bastante bien parado. Tan solo se me ocurre una pega. Hace unas semanas tuve ocasión de repasar algunos de los westerns clásicos de Anthony Mann, con James Stewart de protagonista. Son narraciones muy puras y despojadas, donde graves dilemas morales se presentan bajo la forma de entretenidísimas aventuras. Uno de los aspectos que más llama la atención es el escaso peso de los diálogos, la presentación visual de conflictos y personajes, siempre a través de las acciones. Aunque en este Spiderman no faltan largas secuencias con golpisas y batacazos, los diálogos del joven protagonista con sus familiares lastran más de lo debido el desarrollo dramático. Aparte de eso, los grafismos van de un extremo a otro. Por un lado tenemos la fría perfección fotográfica de Sara Pichelli, narrativamente bastante plana. Y por el otro la simplicidad con toques cartoon de Chris Samme, al que cuento entre mis dibujantes actuales preferidos. Qué pena que no dibuje más episodios dentro del recopilatorio.

En fin, si esta nueva aproximación al héroe clásico les gusta, no duden en ir a ver la película de animación que ha inspirado. Y si no, vayan igualmente. Hablamos de un producto para adolescentes. El guión no ofende a la inteligencia y tiene pasajes muy divertidos. Aunque el verdadero festín viene con la parte visual. Consiguen un arrollador equilibrio de texturas, de los puntos de la cuatricromía barata propia de los comic-book, a las saturadas gamas de color de los grafitis, pasando por referencias a los más variados mundos animados y otras citas visuales, todo ello integrado en un todo convincente y embriagador. Hasta los créditos son una divertida locura.

El libro de arte sobre la película  El cómic

Hay varios aspectos que no me encajan con la memoria de Ditko.
El primero se refiere a los grafitis, que como he dicho inspiran una buena parte de la estética del film. Ditko opinaba que los grafiteros eran destructores, tipos que arruinaban el trabajo de otros, frente a los creadores, los que generaban material original.
Miles Morales el nuevo Spiderman de Bendis, Samnee, Pichelli y Marquez comic superheroes marvel
Dos, la figura del Spiderman en B/N, una clara referencia a los mundos pulp, pero también a la filosofía de Ditko. Como saben, abogaba por una razón sin grises, las cosas son o buenas o malas, no hay término medio. Ese Spiderman que se viste con la gabardina de otro de sus personajes, Question, es motivo de burla en el film. Le dan un cubo de Rubik y flipa ¡qué tonto! Obviamente delata la posición de los guionistas respecto a una filosofía personal que nunca intentaron comprender. Lo que les lleva al error conceptual más grave. Esa afirmación de que “todos podemos ser héroes”, si consiguiéramos los poderes de araña como le pasa al joven Miles Morales. En realidad eso contradice otra opinión muy difundida entre los actuales guionistas de cómic: la de que todo gran poder conlleva una gran corrupción. De nuevo, creo más a Ditko y su fe en los individuos. Algunos habrían usado bien esos poderes. Otros no. Es una decisión individual, nunca colectiva, universal.

Menudencias aparte, la peli de Spiderman es fascinante. Es uno de los productos visuales más excitantes que he visto en mucho tiempo. Y además con componente mallorquín. Martín Campos, que lleva años abriéndose camino en el difícil mundo de la animación, ha participado en esta producción. Puede sentirse bien orgulloso de su trabajo.

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viernes, 4 de enero de 2019

KILL OR BE KILLED de BRUBAKER y PHILLIPS

Panini, 2018.
128 páginas, 16 euros

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN

De repente las librerías se han llenado con las obras completas del guionista Ed Brubaker y el dibujante Sean Phillips. Lujosos tomos llenos de impactantes dibujos y un sugerente color.



Todo tiene buen aspecto. El dibujo es sólido, lleno de sombras y con una apariencia casi fotográfica, muy noir. A mí el trabajo de Phillips me recuerda a Williamson (de quien se acaba de reeditar su imprescindible Agente X-9), con algo de Gray Morrow y del Bruce Jones dibujante, que también era muy deudor de las referencias fotográficas.

Notamos una narrativa de aire clásico y contenido, con una estructura de página que no evita ciertos atrevimientos compositivos. Y sus coloristas siempre son buenos y climáticos, redondean unos productos que dan ganar de comprar. Sin embargo, me resistí a adquirir los dos gruesos recopilatorios de Fatale. Recordaba haber leído algo de estos creadores, pero permanecía muy desdibujado en mi memoria. Y eso no suele ser una buena señal.



Finalmente me decidí por dos de los últimos tomos que les han publicado: Incógnito y Kill or be killed. Y entonces lo comprendí todo.

No supongan que estos dos autores son unos negados. Más bien todo lo contrario, se nota cómo se esfuerzan por ofrecer un producto de calidad.

En el caso del dibujo, Phillips es muy grande con las ambientaciones y la iluminación. Su escuela es tradicional y no conoce atajos, dibuja hasta la última sombra y la más pequeña arruga. El problema es que no supedita esos juegos lumínicos a la narración.

En Incógnito se acaba el comic sin que tengamos muy claro qué aspecto tiene el protagonista ya que el dibujo se empeña en representarlo siempre con sombras cruzándole la cara. Esto resulta muy irritante. Lleva el peso del relato y nos cuesta seguir a un tipo cuya apariencia no tenemos clara. En Kill or be killed pasa algo parecido. Phillips es impresionante en el entorno de los personajes, pero frío en las actuaciones de sus héroes, lo que como lector me saca de lo narrado.

Sumen a ello los guiones de Brubaker. Como en la parte gráfica, no puede decirse que sean malos. Al contrario, plantean situaciones interesantes, hay juegos con los tiempos, profundas reflexiones sobre la naturaleza del bien y el mal, relaciones adultas entre hombres y mujeres… Todo es tan clásico y bien construido como el dibujo. Deberíamos sentirnos como si paseáramos de la mano de Humphrey Bogart o James Cagney. Pero no es así.

En Incógnito se nota más. Se nota la tesis, la voluntad de establecer un discurso sobre los grises, contra la idea de la pureza del bien o del mal, la misma murga que muchos guionistas (sobre todo ingleses) nos llevan dando desde Watchmen. Lo siento, pero ya me lo sé. Los buenos no son tan buenos como aparentan, tampoco los malos, etc. En Kill or be killed creo que consigue diluir su cháchara en una aventura más interesante, también con un dibujo mejor y una estructura de plancha llamativa. Con todo, vuelvo a tener la misma sensación que con el dibujo: noto el esfuerzo, la voluntad de hacerlo bien para que tenga buen aspecto. Nada que objetar, esa debería de ser la voluntad de todo artista. Pero, como añadiría Degas, “lo más importante es que luego esa dificultad no se note”.

En resumen, los productos de la pareja Brubaker-Phillips me parecen dignos y bien fabricados. Pero yo tardaré bastante en comprarme otro de sus libros. Me resultan previsibles y sin ritmo, faltos de énfasis y con personajes poco humanos, construcciones intelectuales carentes de emoción y vida.




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viernes, 28 de diciembre de 2018

BELLEZA de HUBERT y KERACOET COMIC

Belleza de Kerascoet y Hubert comic fábula hadas
Astiberri, 2018.
162 páginas, 25 euros


LA MIRADA DE LOS OTROS


No deberían de dejar escapar esta extraña obra. Es una fábula para adultos servida con un dibujo casi infantil de engañosa apariencia, que revela crueles verdades sobre la naturaleza voraz del deseo.


Como todo buen cuento empieza con una enseñanza. Hedionda, una pescadera que está harta de ser maltratada por su fealdad, solicita a un hada que la vuelva hermosa. Su petición es concedida de manera paradójica: no adquiere belleza pero sí resulta increíblemente guapa a los ojos de los demás. Esto provoca una innumerable sucesión de problemas. El deseo es contagioso e incendiario. Pronto la desvalida protagonista debe abandonar su casa para refugiarse en los brazos de quien puede protegerla, su señor feudal.

Pero el guión no abandona las sendas clásicas así que Hedionda no se vuelve sabia con la misma rapidez con la que ha conseguido su peligroso atractivo. Muy al contrario, su nuevo poder dispara los peores aspectos de su personalidad. Se comporta de forma mezquina y arrogante y pronto el noble es poco para ella. Salta a la corte donde por un lado los problemas se multiplican y por el otro conocemos a nuevos personajes, entre quienes destaca la hermana del rey. Es la única que parece tener algo de sensatez entre un océano de imbéciles. Pero nadie le hace caso, no es bonita y no está interesada en los hombres.

Belleza de Kerascoet y Hubert comic fábula hadas
A pesar de toda la atención que despierta, Hedionda no es feliz. Tampoco quienes la rodean. El rey enferma de celos, cuando tiene un niño sospecha que no es suyo, inflamado por el deseo otro monarca le declara la guerra… En fin, que la hermosura acaba siendo un auténtico imán para un cúmulo de desgracias que se suceden a un ritmo trepidante. Curiosamente, una de las víctimas de ese amor no correspondido, el primer noble que acoge a Hedionda, recorre su propio camino de mejora y maduración, que acaba llevándole a establecer una relación con la intrépida y lista hermana del rey.

Pero salvo esta excepción el libro plantea una crítica radical hacia la belleza y la fascinación que provoca. Nada bueno puede salir de esa absoluta adoración que despierta un personaje vacío cuyo única (y aparente) virtud es su atractivo exterior. Pero el argumento no se detiene en reflexiones pedagógicas.

Notamos que esa guapura superficial es peligrosa y dañina mientras suceden un montón de cosas, sin descanso. Hay celos, asesinatos, guerras, nacimientos, envidias y risas. Y hasta se nos cuenta una historia sobre las hadas y sus trifulcas. La narración no ofrece un descanso al lector, que agradece la voluntad épica de un divertimento que sin perder su ligereza consigue construir todo un elenco de personajes muy convincente.



Sumen a esto un dibujo, firmado por una pareja de artistas, de lo más agradable. Su sencillez es engañosa. Sacan un excelente partido de la segunda tinta plana, como puede apreciarse sobre todo en algunos paisajes. Los personajes, que son muchos, se distinguen con facilidad. Resuelven con limpieza los constantes saltos de la fealdad real de Hedionda a la imagen que los demás tienen de ella. La ambientación es sólida y discreta, pasamos de los pueblos más miserables a magníficos palacios con naturalidad. En fin, todo es expresivo y bonito y no se puede pedir más de la parte gráfica.

No es un tebeo para niños. Es una parábola pensada para lectores adultos que puedan disfrutar con las reacciones y contradicciones que la maldición de la belleza provoca.




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viernes, 21 de diciembre de 2018

EL PRÍNCIPE Y LA MODISTA de JEN WANG

"El príncipe y la modista" de Jen Wang, comic editado por Sapristi
Sapristi, 2018.
284 páginas, 17,90 euros


PRÍNCIPE Y PRINCESA


Jen Wang, dibujante afincada en Los Angeles, firma un cuento con grafismo de película de Disney pero que esconde tras sus amables acabados uno de los guiones más brillantes que he leído en mucho tiempo.


Todo es sorprendente en esta novela gráfica. Empezando por el dibujo, que es tan encantador como expresivo. Las fuentes clásicas de las que bebe saltan a la vista, con citas no solo al mundo de la animación sino a los grafismos de ese fin de siglo en el que transcurre la acción. Pero al mismo tiempo se nota que han sido asimiladas e integradas en un estilo propio, personal y muy efectivo en el que destacan una perfecta línea de contorno y un color cálido y embriagador. Sumen a eso una narrativa arrolladora y una estructura de página abierta y cambiante.

Todo es luminoso y bonito, cada centímetro está resuelto con primor y dedicación, sin perder frescura y sin que nada en el delicioso dibujo estorbe a la narración. Pero si la parte gráfica no defrauda las expectativas creadas al hojear el volumen, las verdaderas sorpresas se encuentran en el terreno argumental.
La dulce carcasa esconde profundidades insospechadas, un cuento de hadas moderno, adulto y que pone en el centro de lo narrado la movediza identidad sexual de los protagonistas. Sumen a eso una segunda línea de interés de carácter aparentemente más tradicional: la historia del desclasamiento, del ascenso social de la modista del título. Pero incluso a eso Jen Wang sabe cómo darle la vuelta.


"El príncipe y la modista" de Jen Wang, comic editado por Sapristi
El título nos remite al clásico de la Monroe, “El príncipe y la corista”, aunque en realidad quizás tenga más que ver con “Príncipe y mendigo”. O con ninguno de los dos.

Como fuera, la autora desvela pronto sus intenciones. Se nos cuenta la historia de Frances, una modistilla a la que se brinda la oportunidad de salir del taller donde es explotada, para ir a crear modelos para un misterioso cliente. Ella cree que va a trabajar para una princesa cuando descubre que en realidad se trata de un príncipe.

A partir de esa primera sorpresa descubrimos que el relato no cede a la tentación de la farsa o de la reivindicación sexual. El protagonista no es exactamente un gay, tan solo le gusta travestirse de vez en cuando. Pero por supuesto eso resulta inaceptable para un miembro de la familia real. Si la figura del príncipe Sebastian está llena de matices, no todos divertidos, Wang se preocupa por no descuidar a su modista.
Nos mostrará no solo su crecimiento profesional y creativo, también sentimental y emocional. No se detiene solo en las tradicionales barreras de clase sino también en las aspiraciones creativas de Frances, que ella misma debe descubrir, y en la compleja psicología del príncipe, que es al tiempo hombre y mujer, lo que dificulta un posible acercamiento afectivo.

A pesar de su ambiente decimonónico, esta novela gráfica es rematadamente moderna. Como en el Moulin Rouge de Baz Luhrmann, el París de Lautrec y Riviere se emplea como telón de fondo de preocupaciones más actuales.

Frente a una sociedad donde los roles sexuales se remarcan hasta la saturación visual, la obra reflexiona sobre el papel de la ropa a la hora de definirnos, cómo nuestras elecciones determinan la mirada de los otros. Y cómo es posible jugar con esos roles, casi a voluntad. Es muy complicado el tono que se mantiene a lo largo de toda la narración, oscilando entre la comedia sentimental y el más puro drama. Hay que ser realmente bueno para manipular materiales tan delicados sin bajar el listón ni perder la atención del lector.

Es un verdadero festín que no deberían perderse.

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viernes, 7 de diciembre de 2018

REY CARBÓN de MAX

Rey Carbón de Max, Ediciones La Cúpula
Ediciones La Cúpula, 2018.
160 páginas, 16,90 euros


¡SOY MINERO!


Nueva entrega de Max, en la línea de sus últimas obras. En este caso la excusa para sus devaneos gráficos es un viejo cuento griego sobre el origen de la pintura.


Me llama la atención que haya coincidido en su título con el elegido por un creador que se encuentra en sus antípodas. Mark Schultz llevaba años publicando recopilatorios con sus pulidos dibujos en Flesk bajo el prosaico rótulo de “Dibujos varios”. Cuando llegó al quinto volumen decidió cambiar y optó por “Carbón”.

Lo explicaba recordando que era el elemento que formaba parte de muchas de sus herramientas, tinta, lápiz, carboncillo… Si es negro, seguramente llevará carbón.

Carbon Mark Schultz - Flesk
Además, es el componente clave de la vida sobre la tierra, lo que lo mantiene todo unido ¡Y además es un nombre muy chulo! El material que Schultz agrupa en “Carbon” no podría ser más lejano al que encontramos en el “Rey Carbón” de Max. El primero es clásico y realista, el segundo poético y despojado.

Uno nos transporta a los mundos de la aventura y los grandes relatos, el otro a un desierto helado donde reina el ascetismo y el dibujo se conforma con ser, sin necesidad de contar. Curiosamente ambos fabrican esos universos tan enfrentados con materiales similares: el grafito, la tinta y sus huellas sobre el papel.

El cuento que Max emplea en el centro de su obra ha sido comentado y citado por numerosos autores, es una de las fábulas más populares sobre el inicio del arte. En una publicación denominada Comercial de la pintura el brillante Ángel González (el poeta no, el otro) le dedicaba un artículo titulado “A propósito de algunos cuentos sobre pintura entre los antiguos” (1984). En él pasaba revista no solo a la versión de la que parte Max sino a cuentos similares y hasta a atribuciones diversas de la misma historia.

El rey carbón de Max, Ediciones La Cúpula - comic
Se consideraba que aquella despedida entre los amantes era el origen no del dibujo sino de la cerámica. Y que lo que había hecho ella era modelar a su amor en lugar de trazar su retrato sobre la pared. González también citaba una de las interpretaciones más famosas de un cuento similar, el de las tres líneas a cargo de Gombrich. Como saben esa historia se consideraba una alusión a la destreza, al virtuosismo, hasta que el historiador del arte lo relacionó con los secretos de los pintores para crear la ilusión de volumen. Tendríamos la sombra, la zona de luz y la tercera línea sería el brillo, la parte cegadora. Luego González pasaba a reflexionar sobre el concepto y el trazo, la línea y el diseño y todos esos matices que suelen manejarse en el mundo del dibujo. Concluía con un apunte sobre la luz y la sombra aplicado a la moralidad. La línea correcta separaría lo bueno de lo malo. Zip!

Hay algo de todo eso en el “Rey Carbón”. Vuelve a aparecer la urraca que ha acompañado los últimos trabajos del dibujante, una especie de yeti blanco y narigudo y otro personaje negro. La línea se estiliza hasta la perfección en los contornos y se duplica con insistencia en tramas muy regulares. Hacia el final ya nada queda del argumento.

El autor se deja ir y los rallados invaden las planchas sin intención narrativa alguna, tan solo dibujos hablando con dibujos. Hay una transformación en la que se nos recuerda la importante presencia del carbón en las modernas revoluciones industriales, pero al fin y al cabo todo son trazos en la pared, parece decir Max. Creo que tras muchos años transitando los mundos del cómic y la ilustración el autor ha decidido que lo que le gusta es acumular dibujos. Si luego esos conjuntos de imágenes fascinantes acaban construyendo una narración coherente bien. Y si no, también.



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viernes, 23 de noviembre de 2018

JANE de ALINE BROSH y RAMÓN K. PÉREZ

Jane adaptacion al comic de Aline Brosh y Ramon k. Perez edita Panini Charlotte Bronte
Panini Comics, 2018.
224 páginas, 22 euros


MOHÍNES Y CARANTOÑAS


La traslación de una obra literaria a otro medio, en este caso el cómic, es siempre una operación de riesgo. No se espera tanto una adecuada traducción como una nueva creación, una pieza diferente y con sentido propio.


Así que si esta Jane Eyre ambientada en el Nueva York actual no me funciona, no es tanto por su infidelidad al original de Charlotte Brontë sino por su incapacidad para llegar a algún nuevo destino interesante.

Desde la primera secuencia se nos advierte de que la atmósfera y el tono del relato van a ser muy diferentes, pero lamentablemente perdemos el opresivo ambiente gótico original y no acabo de ver qué ganamos a cambio.

Recuerdo una adaptación televisiva de mi infancia en la que primaba un enfoque casi de película de terror, con el misterioso personaje de la habitación secreta paseándose por la noche y dándole sustos a la protagonista. En sucesivas revisiones de la obra pude disfrutar con las sutiles relaciones entre la heroína y su patrón, las dificultades que debían sortear y los cambios que se producían en ambos. Lo que aquí se nos ofrece es algo bastante más pedestre.

Es cierto que el dibujo es encantador y el color muy bonito y agradable. De hecho se percibe una preocupación por la puesta en escena poco habitual. El dibujante juega con la distribución de las viñetas en la página, fracciona las secuencias, emplea los zooms y todo tipo de recursos visuales con un entusiasmo loable. Pero su trabajo tiene una carencia insalvable. No ajusta bien las expresiones de sus personajes.
Jane adaptacion al comic de Aline Brosh y Ramon k. Perez edita Panini Charlotte Bronte
Así que la prota nos ofrece todo un repertorio de gestos propios de una becaria descontrolada con demasiadas horas del Actors Studio encima: me muerdo el labio inferior, me toco el pelazo, pongo morretes, frunzo el ceño, etc.

Mientras que él se mantiene en su actitud de tipo-inaccesible-con-un-gran-misterio-que-ocultar. Más Stanislavski, con mucha mirada hacia abajo. En fin, un horror.

El argumento no consigue construir dos protagonistas interesantes, así que a la falta de garra de la escritura se superponen unas interpretaciones desentonadas, a veces exageradas y otras contenidas en exceso, hasta lo incomprensible.

Se nos informa de que la guionista es la responsable de otra adaptación, la de El diablo viste de Prada y que ha participado en otros films y series de televisión. Esta novela gráfica tiene algo de ficción televisiva, con secundarios imprescindibles como el compañero de piso gay o el guardaespaldas afroamericano rudo-pero-simpático.

Al final todo nos devuelve a Pretty Woman o a Hombres y mujeres y viceversa. El fornido y adinerado protagonista se enamora perdidamente de la irresistible chica y su sedosa cabellera. Ella se ocupará de cuidar de la niña del ricacho, que ni siquiera ha enterrado del todo a su anterior esposa. Para engrasar la trama y que los aspectos más chirriantes del decimonónico original no den el cante, se añaden elementos del thriller, mafiosos y pistolas.

También la dimensión artística de la heroína, demostrando así que no es una cabeza de chorlito sin pizca de materia gris. Pero todo acaba siendo demasiado mono y encantador para resultar creíble. Que ella pinte en sus ratos libres no tiene apenas importancia al lado de su carisma, de lo maravillosa que es y de lo bien peinada que va. Supongo que si es usted un fan de Sexo en Nueva York a lo mejor le encuentra el punto a esta historia, yo desde luego no lo consigo, me deja completamente frío, a pesar de los incendios y las abrasadoras pasiones.



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viernes, 26 de octubre de 2018

LA BLUSA DE BASTIEN VIVÈS

la blusa de Bastien Vivès,edita Diabolo Ediciones
Diábolo Ediciones, 2018.
204 páginas, 21,95 euros


LA BLUSA MANCHADA
Una nueva entrega de Vivès. Sin la profundidad de “Polina” o “Una hermana” ni la desvergüenza de “Los melones de la ira”. Se exploran nuevos caminos con una fábula erótico-dramática llena de desconcertantes giros.


Vaya por delante que Vivès vuelve a demostrar su maestría. Con su dibujo mínimo y despojado nos sitúa en medio de la acción desde la primera viñeta. Y ya no podemos soltar el álbum. La heroína, Séverine, es una apocada estudiante de literatura a la que nadie parece prestar atención. Su timidez la convierte en invisible a ojos de su novio, su profesor y sus amigos. Todo cambia cuando la niña a la que cuida le mancha la ropa que lleva puesta. Entonces el padre para el que trabaja de canguro le presta una blusa. Hasta ese momento podemos anticipar que estamos ante un cómic de seducción adolescente, con el progenitor que va a caer rendido ante la Lolita de turno. Pero con Vivès nada es tan sencillo.

A partir de ahí empezamos a ser conscientes de que algo ocurre. Algo relacionado con la blusa. Las miradas hacia Séverine cambian. Ahora sí se fijan en ella, especialmente los varones. El autor no explica nada así que podemos suponer que de alguna forma la prenda realza sus formas femeninas. Pero todo mantiene tal grado de ambigüedad que acabamos creyendo que la blusa tiene algún tipo de poder mágico. Porque las transformaciones se suceden. El profesor le declara su amor, los chicos se pelean por ella, planta cara al sabihondo de su novio, vive un apasionado romance con un policía… Ella también cambia, aceptando con naturalidad ser el centro de un torbellino de sensaciones que la embargan y desplazan de un punto al siguiente, sin rumbo. Su anodina vida se convierte en una fiesta cargada de sensualidad y sucesos excitantes.

la blusa de Bastien Vivès,edita Diabolo Ediciones
El inesperado y rotundo final vuelve a demostrarnos que Vivès es capaz de piruetas imposibles. A mi sobre todo me sorprende su habilidad para extraer ternura de las más tórridas escenas sexuales. En esa última secuencia hay un diálogo sobre el divorcio y la soledad que de repente se transforma en un momento de pura lujuria con elegancia y naturalidad. Y no es el único en el volumen. Vivès trasmite muy bien la mirada masculina hacia la mujer, esa sensación de pérdida, de abandono hacia el objeto de deseo, esa atracción hacia una belleza siempre esquiva. El amor es triste y está representado con adecuada solemnidad, se quiere con desesperación porque cada momento puede ser el último.

Un último apunte: el autor no se pone límites. Pese a la mojigatería que nos rodea no evita escenas arriesgadas. Y no pienso en los polvos que sazonan la obra sino sobre todo en la secuencia en la que Séverine se queda a solas con la niña. De repente la pequeña le enseña su “mariposa” para desazón de la canguro, que no sabe cómo reaccionar. Esa inocente procacidad infantil ayuda al tono del relato, marcado por la inicial timidez de la protagonista. Luego ella también descubrirá qué hacer con su “mariposa”. Y esencialmente ese es el sentido de toda la historia: transformación y florecimiento. “La blusa” acaba siendo una muy lúcida metáfora sobre el poder de una mujer para trastornar a los hombres que la rodean. Esto sí que es empoderamiento del bueno. Con todo, no deja de ser un divertimento, variaciones sobre el eterno juego de la seducción, un relato de fantasía erótica. Pero desde su superficialidad y su aparente falta de pretensiones se crece y acaba resultando más interesante de lo que suponíamos al inicio. No hay Vivès menor y esta es otra buena prueba de ello.




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sábado, 20 de octubre de 2018

LOS CUADERNOS DE ESTHER DE SATTOUF

Los cuadernos de Esther de Riad Sattouf, historias de mis 12 años, edita Roca Editorial
Roca Editorial, 2018.
56 páginas, 15,90 euros

TENGO DOCE AÑOS
Descubrimos a Riad Sattouf en “El árabe del futuro”, donde narraba su infancia en exóticos países árabes. Su nueva saga se desarrolla en espacios más cercanos pero los niños continúan siendo los protagonistas.



“Los cuadernos de Esther” alcanzan el tercer volumen, igualando a su serie autobiográfica. El autor deja de contar sus propias vivencias para centrarse en describir las de una niña actual y real, la hija de unos amigos.

Esther le explica sus aventuras cotidianas y Sattouf las traslada al papel. Debo confesar que tras la lectura del primer volumen de “El árabe del futuro” no me había animado a adquirir los siguientes. Estoy un poco harto de tanto relato autobiográfico y de historias supuestamente interesantes donde al final el peso del documento aplasta todo interés dramático. No niego que la obra nos permitía echar un vistazo a países que normalmente se nos presentan muy mediatizadas y que la lectura era fresca y en más de un aspecto intachable. Derrochaba virtudes pero ya saben que a veces la perfección es aburrida. Así que me resistí a comprarme estas nuevas historietas, a pesar de ciertas señales que indicaban que aquello podía ser diferente. Empezando por el dibujo y el empleo de una gama reducida de color, que da a la obra un aspecto un poco retro muy atractivo. Me ahorré el tomo dedicado a los diez años, el de los once y finalmente arranqué con el de los doce. Y me he llevado una agradable sorpresa.

Creo que el trabajo que está desarrollando mejora mucho lo que habíamos visto en su obra autobiográfica. El dibujo mantiene esa frescura que le caracterizaba y es irreprochable, en el ámbito de la narrativa quizás hay un peso excesivo de los textos, pero nada exagerado, se lee sin problemas y todo fluye con precisión. El gran avance tiene que ver sobre todo con el alejamiento del autor de su propia realidad. Al verse obligado a contar no su vida sino la de otro, esa niña y sus andanzas en el hogar y en un instituto de París, Sattouf construye un personaje no mediatizado por su ideología, o al menos no del todo. Y por eso resulta más cercano y realista.

Los cuadernos de Esther de Riad Sattouf, historias de mis 12 años, edita Roca Editorial  comic
En alguna entrevista le hemos escuchado quejarse de ciertos tics consumistas de su joven protagonista o de cómo las instituciones de enseñanza son “máquinas de producción de género”. Efectivamente todo eso aparece en las historietas de Esther. Su obsesión por los I-Phone de moda, las luchas de poder y de popularidad en el patio del instituto, los comentarios racistas, las niñas en universos estrictamente separados de los de los niños…

Aplaudo la capacidad del autor para presentarnos toda esa realidad casi sin filtrar. Porque nos reconocemos en ella, coincide con lo que nos dicta nuestra experiencia, las cosas son así. Esa competitividad, esa fascinación por la imagen, ese triunfo de lo superficial, todo lo que desespera a nuestros queridos pedagogos se ve reflejado en la serie y es esa verdad la que la hace grande.

Creo que me compraré el siguiente tomo. Y que constituye una lectura muy adecuada para padres y también para sus hijos pre-adolescentes. Todos podemos aprender algo con esto. No se pierdan el comentario sobre quién manda de veras en casa de Trump.




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viernes, 12 de octubre de 2018

MAESTROS ESPAÑOLES DEL ARTE DEL CÓMIC - ROACH

Maestros españoles del arte del Cómic de David Roach, edita Planeta Comic
Planeta Comic, 2018.
272 páginas, 40 euros

LA ARMADA ESPAÑOLA
Dos monografías han coincidido en analizar al grupo de artistas españoles que en los setenta publicaron sus obras en la editorial americana Warren.


A finales de 2016, la revista inglesa Illustrators les dedicó un especial escrito por Sergio Córdoba. Un año después el estudio americano Dynamite publicó un volumen a cargo de David Roach, que ha sido editado en nuestro país en 2018 por Planeta.

Ambos ejemplares son perfectamente recomendables para todos aquellos amantes de la ilustración y el cómic que deseen hacerse una idea de lo que fue el medio en los sesenta-setenta. Córdoba se centra en Toutain y sus pupilos y su selección de imágenes es espectacular, con todas las portadas de Vampirella que recordamos, además de muchas ilustraciones si no inéditas sí muy poco vistas, lo que es de agradecer.

El libro de Dynamite ofrece una visión más amplia ya que intenta abarcar los diferentes momentos de la emigración tebeística española, desde sus orígenes hasta nuestros días. Así que ahí salen todos, de los más famosos a aquellos cuya obra reconocemos pero a los que nos cuesta poner nombre. Gracias a este muy documentado volumen eso ya no volverá a ocurrir. En las últimas páginas se cita a los españoles que en la actualidad trabajan para otros países, de Acuña a Aja pasando por Das Pastoras y tantos otros. Bienvenidas sean las numerosas páginas dedicadas a portadas e ilustraciones sueltas, un material que raramente se recopila. Para los aficionados más jóvenes, yo aconsejaría que analizaran con cuidado el trabajo de tipos como Longaron, Mas o Bielsa. Se dedica un generoso espacio a creadores como Bernet, Ortiz o Font, todos ellos frescos en nuestra memoria ya que sus obras se reeditan con una regularidad ejemplar.

Illustrators - Warren Magazines the Spanish ArtistsAplaudo el esfuerzo por documentar la historia de las diferentes agencias españolas. No solo la de Toutain sino también la de Macabich (Bardon) y otras. Obviamente hablamos de un momento muy concreto, con predominio de un estilo realista, que muchos calificarán de académico y supongo que desfasado.

Intenten dejar de un lado los prejuicios y creo que podrán disfrutar con la calidad de Enrich, Sanjulian y hasta de Pepe González, de quien en Illustrators incluyen algunas imágenes sobre fondos de color con una elegancia decorativa propia del Art Nouveau. Confieso que en su momento prefería de lejos a cualquiera de los clásicos americanos que trabajaban en Warren, antes que a la "armada española". Pero ahora me rindo ante la fuerza de Leopoldo Sánchez, José Ortiz y tantos otros.

Comparen sobre todo en el terreno de la ilustración actual y comprobarán cómo han cambiado las tendencias dominantes. Sobre todo en cuanto a géneros, ya que la fantasía y la ciencia-ficción ya no parecen interesar tanto ni a los autores ni a los lectores. O quizás sí, pero desde otros medios… En cuanto a estilos podría argumentarse que no hay tantas diferencias entre los retratos a lápiz de González y las caras de Paula Bonet, por ejemplo. El tiempo dirá.




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viernes, 5 de octubre de 2018

SEX STORY DE BRENOT y CORYN

ex Story de Philippe Breton y Laetitia Coryn, edita Norma Editorial portadaNorma Editorial, 2017
204 páginas, 22 euros

SEXO Y PEDAGOGÍA
Los autores de este álbum califican su éxito de sorprendente. Su cómico tratado sobre el sexo a través de la historia se ha convertido en un superventas traducido a varios idiomas.



Él, Philippe Brenot, es un terapeuta y divulgador que se dedica a conferenciar acerca de las bondades de la masturbación y las relaciones poliamorosas. Ella, Laetitia Coryn, es una ilustradora que también es actriz. Juntos han construido un comic en el que repasan las costumbres sexuales en las diversas fases históricas. El libro está muy centrado en occidente y aparentemente piensan ofrecer una visión más universal en una hipotética segunda parte.

Uno de los aspectos más sobresalientes de la obra es la calidad del trabajo gráfico. La autora es una humorista nata, su dibujo tiene frescura y esa facilidad que ayuda a que la información fluya. Además confiesa cómo modificó el texto a voluntad para mejorar su narratividad o hacer más efectivos algunos chistes, así que hay que considerarla responsable en parte del guión. En cuanto al contenido, pienso que acierta cuando se ajusta a los hechos, cuando explica cómo se fabricaban los primeros condones o cómo funcionaba la pederastia en Grecia.

ex Story de Philippe Breton y Laetitia Coryn, edita Norma Editorial comic novela grafica
Para mi gusto chirría más cuando se dedica a dar la murga pedagógica. Entiendo que caiga en la tentación de contar en paralelo la historia de las reivindicaciones feministas o de la lucha LGTB, pero creo que esa voluntad de soltar el discurso ralentiza el humor, el tono cómico. Y le lleva a afirmaciones cuando menos discutibles. Como cuando idealiza esa vida de los primeros humanos, describiendo una “protosociedad igualitaria”... para dos viñetas más allá recordarnos cómo el macho alfa hacía lo que le salía de donde ya suponen. Pues adiós a las fantasías con comunas libertarias, supongo. Tampoco comprendo muy bien cómo concilia sus alabanzas al amor libre y sus críticas a la familia con la forma en que trata a Casanova, a quien acusa de ir dejando un reguero de mujeres engañadas. ¿No estaba acaso haciendo un uso lícito de su libertad sexual? O cuando afirma que la revolución sexual en los sesenta preparó el camino para el nacimiento del individuo “a través de la toma de conciencia del cuerpo”. Yo fijaría la aparición de un Yo reflexivo algunos siglos antes ¿no? Presentar a Reich como una fuente de fiar es tendencioso ¿Alguien ha probado la eficacia de su “orgasmatrón”?

En fin, uno no espera, en lo que no deja de ser un divertimento sobre sexo, la seriedad filosófica de una Camille Paglia en "Sexual Personae" por ejemplo. Pero es que son los autores los que parecen olvidar la ligereza de su propuesta para lanzarse a hacer afirmaciones grandilocuentes. Creo que minusvaloran el componente de poder y de dominio subyacente en todo juego sexual y que por tanto su posición es simplista y contradictoria, puro buenismo.

Si quieren profundidad vuelvan a Paglia o a Bataille. Si solo se trata de pasar el rato, este tebeo les entretendrá. Y poco más.

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viernes, 21 de septiembre de 2018

APLEC MELICOTÓ. MADE IN MALLORCA

Aplec Melicotó, made in Mallorca
Vich, Campillo y Torrado
Melicotó. Palma, 2018.
15 euros.

DE AQUÍ
Los chicos de Melicotó aparcan temporalmente las camisetas para editar un libro, un recopilatorio con algunas de sus mejores imágenes.



Facturan camisetas pero también delantales, toallas, imanes, tarjetas, tazas y cualquier otro soporte que pueda contener sus declaraciones visuales. Podríamos considerarlos productores de souvenirs, pero los chicos de Melicotó se preocupan por producir sus objetos lo más cerca posible y el público al que se dirigen no está formado por turistas.

Su diana la conforman los de aquí, los nativos que aún pueden desentrañar los arcanos contenidos en sus ilustraciones. Así que cabría denominar sus productos como recuerdos de interior. Un interior más simbólico que real, en la medida en que va desapareciendo por el desplazamiento de lo rural ante lo urbano. También por el exterminio del mallorquín al que todos los defensores de la normalización se han prestado. Sacrifiquemos la lengua de nuestras abuelas en el ara de la norma sagrada, según la denominó mi amigo Horrach (el otro "Valtonic" del que nadie quiere acordarse). Obviamente los de Melicotó simplemente se entregan a la buena onda de recuperar expresiones que muchos recuerdan, aunque sea vagamente.

Aplec Melicotó, made in Mallorca - camisetas delantales toallas
Viví de cerca el desarrollo de una de las semillas de esta iniciativa, el proyecto fin de carrera de Jaume Vich. Debía culminar sus estudios de Ilustración con un trabajo que le sirviera como tarjeta de presentación para futuros empleos. En su “Mallorca MutanteVich imaginaba payesas con tres ojos y marcianos comiendo ensaimadas.

Ese origen un poco friki se nota todavía en algunas de sus propuestas, con guiños a los superhéroes y a los variados mundos nerd. Cuando la propuesta de Melicotó madura se sustituye lo pulp por lo popular en el sentido más auténtico y amplio de la palabra.

Los tres socios se han pateado no pocas plazas y mercados y han encontrado su hueco en la red y en la vida real. Desde su tienda de Los Geranios intentan sobrevivir sin tener que ir de pueblo en pueblo. Y, si la suerte acompaña, ayudar a dinamizar una zona comercial en larga y lamentable decadencia.

Aprendieron algo en la calle: que los chicos no compran. Cuando intentaban líneas más “masculinas” no les funcionaban. Porque las que compraban eran ellas. Así que su trabajo adoptó progresivamente un carácter más rosa, aparecieron algunos unicornios y se multiplicaron los abrazos y los gestos cariñosos. Y poco a poco consolidaron un espacio que algunos se esfuerzan por imitar. Pero no es fácil ya que su calidad gráfica es muy alta. Los dibujos son sencillos, modernos, directos y con gracia, el empleo del color excelente, sus caligrafías maravillosas. Creo que son un referente y ante cada uno de sus carteles me pregunto por qué no les encargan más. Ayuntamientos, instituciones: nadie puede ofrecer hoy en día una imagen mejor ni más amable de Mallorca que estos chicos. Llevan muchos años demostrándolo y su recopilatorio es una buena prueba de ello. Repásenlo y disfruten.

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viernes, 14 de septiembre de 2018

JOE SHUSTER - HISTORIA A LA SOMBRA DE SUPERMAN


Joe Shuster - la  historia a la sombra de Superman de Julian Voloj y Thomas CampJulian Voloj y Thomas Campi
Dib•Buks. Madrid, 2018.
192 páginas, 25 euros.

EN EL PRINCIPIO...
Una novela gráfica tan interesante como deprimente sobre los padres de Superman: el guionista Jerry Siegel y el dibujante Joe Shuster.



El relato se inicia con un Shuster sin hogar obligado a dormir en un parque. Cuando un policía le invita a comer él le explica cómo creó a Superman. El resto es un largo flash-back sobre dos chicos judíos que imaginaron uno de los personajes más populares del mundo del cómic.

Supone también un afortunado repaso a los orígenes de un medio cuyo cénit Shuster y Siegel ayudaron a alcanzar. O quizás fue al revés y ellos precipitaron el principio del fin, pero esa es otra discusión.

El caso es que esta no es una novela gráfica más, llena de datos tan sesudos como fácilmente olvidables. Cualquier aficionado a esa edad dorada de los superhéroes tendrá motivos de sobra para disfrutar con este trabajo. Por él discurren artistas y editores que conocemos, se suceden los personajes que aparecen en las enciclopedias y encuentran su lugar los secundarios que todos citamos pero cuyo contexto en muchos casos se nos escapa.

Joe Shuster - la  historia a la sombra de Superman de Julian Voloj y Thomas CampSe explican muy bien los lazos entre los primeros editores y la delincuencia organizada. Y lo fácil que resultaba pasar de imprimir pornografía o similar a tebeos para chavales. O usar las mismas furgonetas que distribuían los comics para traficar con licor. Era un mundo despiadado en el que cada cual buscaba su propio beneficio. Por eso los contratos que los artistas firmaban hoy nos resultan descabellados y abusivos. Eran otros tiempos…

La novela se centra en cómo esas viejas costumbres afectaron a dos jóvenes que, de repente, lograron un boom de ventas. Aquel personaje que llevaban años intentando vender finalmente se convirtió en un éxito cuando saltó a los quioscos. Así que de repente todos se lanzaron sobre él, hasta acabar en manos de otros dibujantes y guionistas de la casa. La frustración que esto provocó en el irascible Siegel fue monumental, hasta prácticamente acabar con su carrera y su salud. Mientras, Shuster padecía una de las peores enfermedades para un dibujante: una progresiva ceguera.

Vapuleados por la editorial, la situación no cambió hasta finales de los setenta cuando la peli sobre Superman con Christopher Reeve estaba a punto de estrenarse. Siegel escribió una carta pública reclamando sus derechos perdidos y el dinero que se embolsaba la empresa y no él. Neal Adams, entonces un joven dibujante en la cresta de la ola, salió en su defensa encabezando una campaña de apoyo. Finalmente Siegel y Shuster aparecieron en los créditos del film como “creadores” y se alcanzó un acuerdo económico.

Añadan a esto un dibujo delicado y una sensible aproximación a los sentimientos y relaciones de los protagonistas. El resultado es un trabajo por encima de la media y que no defraudará a los interesados en la historia del cómic.

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jueves, 30 de agosto de 2018

TEBEOS PARA LEER EN VERANO 2018

Todos los años se publican tebeos que por diferentes motivos no alcanzan esta sección. La inminente llegada del verano es un buen momento para citar algunas obras que no deberían de dejar escapar.



Comics verano 2018 Batman Elmer Fudd de tom King y Lee Weeks
Batman. Elmer Fudd
De Tom King y Lee Weeks.
Edita ECC

Tras su exitoso paso por La Visión, King firma este improbable crossover entre Batman y Bugs Bunnie. Aunque yo no acabo de apreciar esas virtudes que todos ven en este guionista, aquí le acompaña el único grafista capaz de llevar a buen puerto este empeño. Lee Weeks es como un cruce entre John Buscema y Joe Kubert y uno de los mejores dibujantes de la actualidad. A ver cuándo le toca un buen escritor. Por ahora tendrán que conformarse con esto.
**Mirad cómo lo entrevista Seth Meyers al final del artículo

Tierras lejanas comic verano 2018 de Leo e Icar - ciencia ficción
Tierras Lejanas” 
De Leo e Icar.
Edita ECC

Leo al guión es una garantía pero lamentablemente no firma los dibujos. Icar no tiene su calidad pero es un ilustrador muy solvente así que el producto es más que interesante. Volvemos a los mundos a los que nos tiene acostumbrados el brasileño: geografías hostiles pobladas por aliens sorprendentes y humanos siempre en conflicto y siempre con reacciones inesperadas. Con toda la sensualidad y belleza cruel que caracteriza otros trabajos de Leo. No se lo pierdan.

The Fix de Nick spencer y Steve Lieber  edita Norma  comics 2018
The Fix
De Nick Spencer y Steve Lieber.
Edita Norma 

Si se quieren reír un rato prueben con esta serie. Es una salvajada con mafiosos, polis muy corruptos y estrellas de cine. Hablan mucho y el humor en gran medida se descarga en los diálogos. Pero aun así tiene tales atrevimientos que no dudo soltarán alguna carcajada de vez en cuando, ante ocurrencias como el personaje del gángster vegetariano y similares. Humor muy bruto y muy negro, están avisados.


Luke Cage de Sanna y Walker, edita Panini Marvel - comic verano 2018
Luke Cage: ¡Enjaulado!
De Guillermo Sanna y David F. Walker.
Edita Panini

Guillermo Sanna, dibujante mallorquín que lleva varios años trabajando para Marvel, firma esta espléndida miniserie con Cage como protagonista. El argumento es muy lineal pero él consigue que parezca mejor con un dibujo que mejora en cada entrega. Lo disfrutarán.





Imperio Integral I de Igor Kordey y Pecau edita ECC
Imperio. Integral I”. 
De Pecau y Kordey.
Edita ECC

ECC continúa publicando estos mini-integrales que a mí ya me han costado unas cataratas. La verdad es que es casi un delito tener que apreciar el maravilloso dibujo de Kordey en este infame formato que lleva el tamaño de los textos al límite de la legibilidad. La buena noticia es que Pecau firma una aventura entretenida, una fantasía histórica con Napoleón dominando el mundo y una mezcla disparatada de secundarios entre quienes encontramos a Frankenstein y Drácula. Interesante pero ¡demasiado pequeño!



Los muertos vivientes Negan de Kirkman y Adlard
Los Muertos vivientes: Negan
De Kirkman y Adlard.
Edita Planeta Comic

Supongo que el éxito del villano Negan en la serie de televisión ha propiciado la aparición de este especial. Yo no me voy a quejar. Kirkman sigue en plena forma y nos cuenta la vida del villano más recordado de los últimos años. Como decía Ditko de Jonah Jameson, “era el personaje al que todo el mundo amaba odiar”. Kirkman no justifica a su infernal creación pero sí le da un contexto y explica su comportamiento en una historia que avanza a golpe de elipsis fuertes y de ritmo trepidante. Imprescindible.

Black holes de borja gonzález
The black Holes”.
 De Borja González.
Edita Reservoir Books

Grandes dosis de Mignola para una historia que casi podría encuadrarse en el universo de Hellboy. Dos tiempos en paralelo, el pasado y el presente. Dos hermanas que viven en un entorno victoriano y opresivo y dos amigas que forman parte de una desastrosa banda punk. Se suceden las reacciones excéntricas mientras nos dirigimos hacia el inevitable y catastrófico final. Buenas intenciones y sana ambición en una obra un tanto enredada y de desarrollo irregular. Bonitos dibujos.




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viernes, 13 de julio de 2018

EL CASTIGADOR: PELOTÓN DE ENNIS Y PARLOV

El castigador: el pelotón de Garth Ennis y Goren Parlov de Marvel, edita Panini
Panini, 2018.
144 páginas, 15,95 euros.


¡TODOS A UNA!


Ennis ha vuelto a conseguirlo. Tras la sentida pérdida de Dillon, regresa del brazo de su actual dibujante estrella, Goran Parlov, un genio narrativo de dibujo sintético y expresivo. Juntos firman uno de los grandes tebeos del año. Otra vez.


Si está usted harto de novelas gráficas, lloriqueos adolescentes y otras chorradas pretendidamente modernas, vuelva siempre a Ennis, es un valor seguro. Obviamente es humano y a veces se equivoca.

Le fascinan los temas bélicos y es en ese género donde lo hemos visto patinar más estrepitosamente. Pero él insiste y al final acierta. Su último comic sobre Vietnam contiene momentos realmente memorables. ¿Es redondo? Creo que no. La batalla final es confusa y la antagonista, esa norvietnamita obsesionada con el héroe, resulta un tanto forzada, apenas una excusa que nos permite asomarnos al “otro lado”. Pero cuando el guión se centra en el núcleo de la historia, ese pelotón que da título a la obra, alcanza cimas gloriosas.

Se nos cuenta cómo Frank Castle, que luego se convertirá en El Castigador, se hace cargo de su primera unidad. Aunque es un comic de guerra y Ennis se asegura de ofrecer una visión equilibrada de ambos bandos y una adecuada dosis de acción y escaramuzas guerreras, el guión no pierde el foco sobre los soldados, las razones que convierten a unos muchachos desesperados en un verdadero grupo que se esfuerza por sobrevivir. Cómo se crean los lazos que unen a unos desconocidos y los entrelazan para siempre. Y, por supuesto, el papel que desempeña alguien que por azar está al mando y se ocupa de lo único importante: esquivar una muerte casi segura.

Hay muchos matices por el camino. Si en el lado de los norvietnamitas a través de la guerrillera se nos citan las matanzas de campesinos, también tenemos la confesión del coronel Letrong Giap, veterano luchador que ya se enfrentó a franceses y japoneses, antes de lidiar con los americanos y que admite, comentando lo de My Lay, que “yo he ordenado cosas peores”. Las relaciones entre él, la guerrillera y el subordinado son perfectas y preparan con sutileza el drama que se desata al final.

Viñeta El castigador: el pelotón de Garth Ennis y Goren Parlov de Marvel, edita PaniniHay dos secuencias que destacan sobre el resto y que constituyen toda una lección de perfecta escritura y narrativa visual. Porque por muy sugerente que sea el texto de Ennis necesitaba a alguien capaz de dibujarlo sin subrayados y ahí está Parlov cumpliendo ese papel a la perfección. La primera es la del bombardeo. Como quien no quiere la cosa, el teniente segundo Castle acompaña a sus hombres en una primera patrulla.

De manera casual habla con uno de ellos sobre los peligros que les acechan. Se informa de que apenas les prestan atención y de que nunca reciben el apoyo necesario. Así que cuando les toca inspeccionar una aldea, lo primero que hace es pedir un ataque aéreo. Varios francotiradores mueren y Castle empieza a ganarse la confianza de sus reclutas. El proceso es similar al que describía Eastwood en su incomprendida El sargento de hierro, la mejor película de profes que se ha filmado jamás. Pero allí se hacía hincapié en el aprendizaje de los soldados. Aquí es más bien el teniente el que está dispuesto a escuchar y aprender. Coinciden en esa progresiva relación que se construye entre el teniente y su grupo y que aquí se afianza en las batallas. Eastwood encarnaba a un tipo deslenguado y sentimental y en cambio el Castle que describe Ennis es el clásico héroe parco en palabras, que lidia en silencio con sus demonios aunque también encuentra momentos para la nostalgia.

Ennis nunca duda a la hora de mostrar la crueldad de toda guerra y aquí no hace una excepción. Pero Castle sigue decidido a proteger a sus hombres lo que le lleva al siguiente episodio memorable. Llueve mucho y las armas que tienen no les sirven, se encasquillan y eso los deja en desventaja. Así que deciden conseguir del modelo anterior, más básico pero más fiable. Utilizando la corrupción del ejército a su favor, intercambian los fusiles de los enemigos muertos por las viejas armas, más potentes que las actuales. Por el camino se hace una cita a la heroína que corre entre los reclutas y Ennis nos muestra cómo la ventaja que terminan consiguiendo tiene como consecuencia la muerte de un enemigo, casi adolescente.

Por supuesto toda la parte en la retaguardia es espectacular, con esa maravillosa splash del “polvo númelo uno”. Pero lo mejor es esa apenas esbozada amistad entre el teniente y sus hombres, que se filtra en diálogos breves y confesiones mínimas. Al final ya no se trata de éste o de aquel sino de la fuerza que se obtiene como grupo y que aumenta las opciones de supervivencia. No se pierdan el prólogo de Ennis, que también es excelente.



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viernes, 6 de julio de 2018

LA JOVEN FRANCES de HARTLEY LIN

La joven Frances, obra de Hartley Lin - edita Astiberri
Astiberri, 2018.
146 páginas, 18 euros.

ABOGADAS Y ACTRICES
Esta es la historia de dos amigas. Una trabaja en un despacho de abogados y la otra como actriz. Ambas ven cómo sus carreras despegan llevándolas en direcciones diferentes.


Se presenta esta novela gráfica como la primera de su autor, un canadiense de rasgos asiáticos. Hartley Lin tiene un dibujo sintético y con un leve aire vintage, muy agradable y sin duda uno de los puntos fuertes del volumen. Todo es limpio y directo y el aire cartoon aporta una ligereza necesaria en un relato con una elevada densidad textual.

Convendría recordar lo arriesgado que resulta basar una historieta en los textos. Eso, que tiene mucho sentido en una serie televisiva o en un film, es mucho más delicado en un comic. Hay que escribir muy bien para evitar que el lector caiga en la tentación de saltarse los bocadillos y se ponga a seguir la historia a partir de los dibujos. Tiene que realmente merecer la pena leer lo escrito. Ennis habitualmente lo consigue. Lin más o menos.

Primer aviso: esto no es Ally McBeal, la cosa no va de amoríos entre abogados. Tampoco Friends, aunque uno de los polos alrededor del cual gravita la narración es la relación que une a las dos protagonistas, Frances y su amiga la actriz. Ordenada y cabal una, caótica y chispeante la otra. Con falta de confianza una, sobrada de amor propio la otra.

Cuando finalmente Vickie consigue un papel en una serie y se traslada a Los Angeles, ambas empiezan a darse cuenta de cómo se necesitan y se echan en falta. Por el camino aparece un ex de Vickie que lentamente se enreda con Frances. Pero esta parte, siendo importante, no es lo que tiene más interés. El segundo polo se refiere al trabajo. Frances tiene un empleo como ayudante en un bufete. Ni siquiera piensa en estudiar derecho, no se siente mal en su puesto pero todo el mundo le echa en cara su falta de ambición y la animan a participar en los juegos jerárquicos que son constantes en la empresa. Está rodeada por personas frustradas que sienten que han echado su vida a perder en una carrera de ratas que no pueden ganar. Así que ella misma, que padece de insomnio, empieza a plantearse si acierta en sus decisiones vitales. Esta es la parte más jugosa del comic.

La joven Frances, obra de Hartley Lin
Para llegar a ella hay que sortear algunas páginas de jerga, donde se habla de las horas que deben cumplirse y otros aspectos del mundo legal. Todo suena muy auténtico pero no ayuda mucho a que el lector se aclare. Cuando nos sobreponemos a esto y empezamos a situarnos en el complejo organigrama empresarial, descubrimos al peculiar jefe de Frances, al que Lin dibuja como si de La Cosa se tratara, un tipo enorme de costumbres extravagantes y temido por todos sus empleados. No hace falta comentar que los despidos son constantes, paralizando a unos empleados demasiado pendientes de agradar a sus jefes como para pensar por sí mismos.

Finalmente Frances encuentra su camino en toda esa maraña social y laboral pero por el camino se nos da una lección respecto a lo difíciles que son algunas decisiones, más allá del tópico “vida o trabajo”. Yo le agradezco a Hartley Lin que traslade al comic temas tan áridos como éste, construyendo un tebeo muy realista al que quizás se le pueda poner como pega un desarrollo un poco tortuoso. Pero su propuesta es adulta y seria, un trabajo a tener en cuenta. Y las conclusiones también son dignas de mención. Al final, quienes hacen bien su trabajo y no pierden el tiempo con juegos de poder son recompensados. Ya me imagino que esto no ocurrirá en todas las empresas pero es agradable comprobar que algunos directivos realmente saben lo que hacen y que son los empleados más cualificados quienes consiguen ascender, más allá del “banco de favores”.

Yo le daría una oportunidad.


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