viernes, 1 de junio de 2018

OJO DE HALCÓN: MÁSCARAS DE THOMPSON y ROMERO

ojo de halcón cómic máscaras de thompson y romero, edita panini - marvel
Panini Comics, 2018
136 páginas, 13 euros.


¡PURA DIVERSIÓN!
Ojo de Halcón, habitualmente un secundario en el Universo Marvel, había captado cierta atención cuando el español David Aja se hizo cargo de él. Ahora el carcaj ha pasado a Kate Bishop, una arquera dibujada por el brasileño Leonardo Romero.

Y debo confesar que para mi gusto todo mejora. Primero el guión. La escritora Kelly Thompson firma unas aventuras desenfadadas e irónicas, pero al mismo tiempo aborda sin complejos una trepidante trama super-heroica donde no faltan los guiños freudianos mientras la protagonista intenta averiguar si su padre realmente mató a su madre o solo lo parece.

Es un delirio pop, con chistes constantes y unas irresistibles ganas de que el lector se lo pase bien. Y yo creo que lo consiguen.

La ciudad de Los Ángeles constituye el escenario perfecto para una serie en la que se reflexiona sobre el paso del tiempo y lo que algunos están dispuestos a hacer para mantener una fachada presentable. Todo servido con abundantes secuencias de acción y no pocos homenajes cinematográficos. Para recordar el pasaje en la discoteca con la mala adoptando el papel de la protagonista y seduciendo a todos sus amigos. Muy divertido y sexy.

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Si el guión es correcto el dibujo consigue que el producto final salte al siguiente nivel. Muchos admiraron la puesta en escena de Aja, con guiños a la narrativa de Ware y una voluntad gráfica decididamente moderna. Tan moderna como fría diría yo. Hay un momento en que la forma de contar se hace tan presente que estorba a la narración y creo que algo de eso pasaba con Aja. Admirábamos sus invenciones, hasta que nos percatábamos de que sus trucos visuales nos sacaban del relato. Tuve esa sensación en los episodios que le leí, que debo confesar no fueron muchos.

Con Leonardo Romero las emociones son muy diferentes. Participa de la misma voluntad de síntesis de Aja, o de Samnee, por citar a otra estrella de la actualidad que prima la sencillez. Y une su amable dibujo a una sabia narrativa. Cada página es tan despojada como eficaz. Y aquí sí, la estructura no se superpone al relato sino que se ajusta a él y ayuda a su representación. Solo hay un aspecto que pienso que descuida. En algunas dobles páginas no queda suficientemente claro que la lectura salte de la primera fila de la izquierda a la de la página derecha. Pero aparte de esto, que no le ocurre siempre, el resto es un festival. Zooms, viñetas panorámicas, insertadas, inclinadas, perfecta coreografía de la acción, planificación ajustada…

Si en el terreno de la síntesis gráfica, del puro dibujo, Samnee todavía gana a Romero, en la puesta en escena están igualados. De hecho el brasileño demuestra una preocupación constante por las soluciones ingeniosas y los hallazgos en cuanto a la disposición de las viñetas, que convierten a esta serie en un auténtico disfrute visual. Además, el color acompaña. Se opta por una gama muy controlada, que alcanza momentos realmente lisérgicos como en la ya citada escena de la disco, una orgía de rosas y magentas.
Les aconsejo que le echen un vistazo.