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viernes, 23 de julio de 2021

MAESTROS MARVEL DEL SUSPENSE 1. LEE Y DITKO

Maestros Marvel del suspense. Lee / Ditko Parte 1.
SD. Barcelona, 2021.
416 páginas, 41,75 euros


MÁS PEQUEÑO, MÁS GRANDE
Siguen llegando nuevos recopilatorios de Ditko que nos permiten revisar etapas poco conocidas de su carrera. Ahora se han agrupado sus primeras historias para Marvel, que pertenecen a dos periodos de tiempo bien diferenciados.


PRIMERA ETAPA EN MARVEL

Ditko: “Estuve fuera de la escena del cómic durante un año y medio. Volví a finales de 1955 para trabajar con Stan Lee en Marvel”. En 1956 trabajó casi en exclusiva para Marvel. Todavía un veinteañero, tras un año en la profesión había caído enfermo, probablemente a causa de sus interminables jornadas laborales. ¿Qué sintió en aquella vuelta a casa? ¿Tuvo dudas respecto a la profesión a la que había decidido dedicar su vida? Sumen a ello la crisis industrial, con muchas editoriales al borde de la desaparición. El regreso a la gran ciudad debió de constituir un duro desafío para el joven Ditko. Lo habían tumbado en el primer asalto pero estaba de nuevo en pie, dispuesto a seguir luchando, en las peores condiciones. 

Sus primeras entregas demostraron que tenía muchas ganas de dibujar. “Habrá algunos cambios” en Journey Into Mystery nº 33 (Abr. 1956) parecía un trabajo de Wally Wood, por su saturación y detallismo. “¡Los que desaparecen!”, en el nº 38 (Sep. 1956) era algo más contenida, pero iba cargada de líneas en comparación con obras posteriores. “Marzo tiene 32 días” en Mystery Tales nº 40 (Abr. 1956) contaba con viñetas barrocas y muchas sombras proyectadas. 

La sencillez regresó acompañada por unos precisos sombreados. Tanto en “El visitante nocturno” en Journey Into Unknown Worlds nº 45 (May. 1956) como en “El mayor experimento” en Strange Tales nº 46 (May. 1956) donde mantenía sus deudas con Wood al tiempo que señalaba sus propios territorios, sobre todo en cuanto a la arquitectura futurista y los vehículos. Sus diseños siempre eran orgánicos, con citas al expresionismo de Hermann Finsterlin, Erich Mendelsohn o Bruno Taut. Como puede observarse en la nave alienígena de “Los marcianos desaparecidos” en Marvel Tales nº 147 (Jun. 1956). Mi amigo Frédéric Manzano quiere ver en los científicos protagonistas de “El mayor experimento” un parecido con los editores de EC, Gaines y Feldstein. No discuto que fuera, como otros cómics de Ditko en ese momento, un sentido homenaje a las historias de ciencia-ficción de la mítica editorial. Pero a esas alturas pocas ilusiones podría hacerse ya de colaborar con ellos. Todas sus revistas habían ido cerrando y tan sólo Mad se mantenía en pie. En 1956 hasta su admirado Wood se había visto obligado a pedir trabajo en Atlas-Marvel. Así que, si se trataba de homenajes, eran más bien póstumos.
Su primera colaboración con Stan Lee curiosamente no se dio en un cómic de fantasía sino en el western “¡Los malos!”, en Two-Gun Western nº 4 (Oct. 1956). Aunque las tarifas que pagaba Marvel eran más elevadas que las de Charlton, no solicitaban suficiente material. Así que en cuanto Charlton se puso en marcha otra vez, Ditko volvió con ellos.

De su escasa producción de 1956 se pueden citar obras como “Quien acecha ahí abajo”, en World of Suspense nº 2 (Jun. 1956) o “¡El hombre misterioso!” en World of Mystery nº 3 (Oct. 1956), publicación donde compartía espacio con Torres, Davis, Marie Severin o Stallman.
Atraído por las cualidades rítmicas de la línea, muchas de sus historias incluían personajes que parecían fluir, deslizarse por la plancha. Más cuando forzaba las proporciones, una característica de esos años. Pasó por una fase “manierista” que llenaría sus cómics de figuras apepinadas, con caras estilizadamente largas, enjutas, que recuerdan mucho al Kubert de aquellos años. Como el dictador que recibía al lector en la primera página de “¡Constrúyame una máquina!” en Astonishing nº 53 (Sep. 1956), todo el reparto de “¡El hombre sin rostro!” en Journey Into Unknown Worlds nº 51 (Nov. 1956) o los exploradores y los ancianos de “¡Cuando despierten!” en Mystery Tales nº 47 (Nov. 1956).

¡¡UN MONSTRUO AHÍ FUERA!!

Con el final de la década aumentaron sus contribuciones para Marvel. Aunque esporádicamente transitó géneros como el bélico o el western, siguió centrado en la fantasía, con episodios breves para revistas como Tales of Suspense, Tales to Astonish, Strange Tales o Journey Into Mystery, entre otras. Al contrario que
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viernes, 11 de enero de 2019

MILES MORALES EL NUEVO SPIDERMAN de BENDIS, SAMNEE

Miles Morales el nuevo Spiderman de Bendis, Samnee, Pichelli y Marquez comic superheroes marvel
Bendis, Pichelli, Samnee y Marquez
Panini, 2018.
288 páginas, 27,50 euros

ARAÑAS Y GRAFITIS
Aprovechando el tirón de la película de Spiderman, se reeditan en un bonito tomo las aventuras de Miles Morales, el adolescente que encarna al héroe en el siglo XXI.


Publicadas originalmente en 2011 respondían a una ola de corrección política que sacudió Marvel y que propició esas noticas que aparentemente encantan a los periodistas pero que los lectores… Perdón, corrijo, que YO odio.

No dispongo de datos para saber cual fue la respuesta de los aficionados en cada caso. Pero tengo la sensación de que cada vez que oímos hablar de un héroe gay, gorda, con pañuelo en la cabeza o lo que se les ocurra, las razones son siempre más comerciales que artísticas. Habrá quien aplauda cómo todo esto ayuda a la normalización, la visibilización, la sensibilización y todos los “ciones” que se les ocurran. Yo no. Y el padre de Spiderman, el fallecido Ditko, tampoco. Recuerdo sus burlas cuando Stan Lee sugirió que detrás de la máscara del héroe podía esconderse cualquiera, sin importar su etnia o credo.

Ya en aquel momento Ditko vio la corrección política que latía bajo aquella afirmación, cuando él había diseñado originalmente la máscara completa para esconder al adolescente Peter Parker, por razones prácticas, no para facilitar la “identificación” de nadie. Entendía que el lector debía asumir los principios morales subyacentes (abraza el bien, combate el mal), independientemente de sus preferencias u orígenes étnicos o religiosos.

Miles Morales el nuevo Spiderman de Bendis, Samnee, Pichelli y Marquez comic superheroes marvel
El caso es que años después alguien decide llevar esa idea hasta sus últimas consecuencias y convierte a un preadolescente chicano en el nuevo Spiderman. Pues muy bien. Bendis firma el guión, lo cual suele ser una garantía. No decepciona, plantea un inteligente juego de opuestos entre las dos figuras paternas del protagonista, el tío enrollado pero malvado, y el padre aburrido pero bueno. Asumiendo que nos vamos a enfrentar a una variante del relato original, el guionista sale bastante bien parado. Tan solo se me ocurre una pega. Hace unas semanas tuve ocasión de repasar algunos de los westerns clásicos de Anthony Mann, con James Stewart de protagonista. Son narraciones muy puras y despojadas, donde graves dilemas morales se presentan bajo la forma de entretenidísimas aventuras. Uno de los aspectos que más llama la atención es el escaso peso de los diálogos, la presentación visual de conflictos y personajes, siempre a través de las acciones. Aunque en este Spiderman no faltan largas secuencias con golpisas y batacazos, los diálogos del joven protagonista con sus familiares lastran más de lo debido el desarrollo dramático. Aparte de eso, los grafismos van de un extremo a otro. Por un lado tenemos la fría perfección fotográfica de Sara Pichelli, narrativamente bastante plana. Y por el otro la simplicidad con toques cartoon de Chris Samme, al que cuento entre mis dibujantes actuales preferidos. Qué pena que no dibuje más episodios dentro del recopilatorio.

En fin, si esta nueva aproximación al héroe clásico les gusta, no duden en ir a ver la película de animación que ha inspirado. Y si no, vayan igualmente. Hablamos de un producto para adolescentes. El guión no ofende a la inteligencia y tiene pasajes muy divertidos. Aunque el verdadero festín viene con la parte visual. Consiguen un arrollador equilibrio de texturas, de los puntos de la cuatricromía barata propia de los comic-book, a las saturadas gamas de color de los grafitis, pasando por referencias a los más variados mundos animados y otras citas visuales, todo ello integrado en un todo convincente y embriagador. Hasta los créditos son una divertida locura.

El libro de arte sobre la película  El cómic

Hay varios aspectos que no me encajan con la memoria de Ditko.
El primero se refiere a los grafitis, que como he dicho inspiran una buena parte de la estética del film. Ditko opinaba que los grafiteros eran destructores, tipos que arruinaban el trabajo de otros, frente a los creadores, los que generaban material original.
Miles Morales el nuevo Spiderman de Bendis, Samnee, Pichelli y Marquez comic superheroes marvel
Dos, la figura del Spiderman en B/N, una clara referencia a los mundos pulp, pero también a la filosofía de Ditko. Como saben, abogaba por una razón sin grises, las cosas son o buenas o malas, no hay término medio. Ese Spiderman que se viste con la gabardina de otro de sus personajes, Question, es motivo de burla en el film. Le dan un cubo de Rubik y flipa ¡qué tonto! Obviamente delata la posición de los guionistas respecto a una filosofía personal que nunca intentaron comprender. Lo que les lleva al error conceptual más grave. Esa afirmación de que “todos podemos ser héroes”, si consiguiéramos los poderes de araña como le pasa al joven Miles Morales. En realidad eso contradice otra opinión muy difundida entre los actuales guionistas de cómic: la de que todo gran poder conlleva una gran corrupción. De nuevo, creo más a Ditko y su fe en los individuos. Algunos habrían usado bien esos poderes. Otros no. Es una decisión individual, nunca colectiva, universal.

Menudencias aparte, la peli de Spiderman es fascinante. Es uno de los productos visuales más excitantes que he visto en mucho tiempo. Y además con componente mallorquín. Martín Campos, que lleva años abriéndose camino en el difícil mundo de la animación, ha participado en esta producción. Puede sentirse bien orgulloso de su trabajo.

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martes, 21 de agosto de 2018

EL ÚLTIMO DITKO R.I.P

The hero comics - Ditko y Snyder

El pasado 29 de junio fallecía en su apartamento de Nueva York Steve Ditko, conocido creador de Dr. Strange, Spider-Man, Question, Mr. A o Shade the Changing Man, entre otros.


Cuando los policías entraron en su piso se dieron cuenta de que su muerte, a causa de un ataque al corazón, había tenido lugar algunos días antes.

Él había elegido vivir solo y así murió, aunque sus seguidores y amigos son legión y han llenado las redes con declaraciones que recuerdan su tremendo impacto en la cultura popular.

Todas las necrológicas escritas tras su defunción insisten en sus personajes más conocidos, en sus polémicas con las grandes compañías y en las peculiaridades de su carácter. Permítanme que describa aquí a un Ditko menos comentado.

Empiezo por algo cercano, como fue su expo en el Palau Solleric de Palma el pasado año. Él consideraba que una vez que se cobraba por el trabajo eso era suficiente. Había escrito sobre el complicado asunto de su propiedad, afirmando que la editorial tenía derecho a una parte, también el colorista, el guionista y todo aquel que hubiera participado en el proceso de elaboración de un comic.

Ditko Unleashed - catalogue Palma Casal Solleric
Y pensaba que muchos coleccionistas no tenían en cuenta esos derechos. Ditko conservaba todas las planchas que había dibujado al margen de las grandes compañías y ahora lo que muchos aficionados se preguntan es quién se hará cargo de ellas. Esas páginas que tan celosamente guardó ¿verán la luz algún día? Ahora mismo es un misterio. Por eso para la expo en el Solleric tan solo pudimos contar con aquellas planchas que se habían escapado de sus manos, historietas de Spider-Man que en algún momento saltaron al mercado y que hoy se venden por precios millonarios. También algunas de sus páginas entintadas por otros dibujantes, su material para Warren… Quienes acudieron a la muestra recordarán piezas tan icónicas como la secuencia del alzamiento de Spider-Man.

Blake Bell había ofrecido en “Strange and Stranger. The worlds of Steve Ditko” la versión que se ha impuesto sobre el dibujante en los últimos años. Se le presenta como un reaccionario chiflado que había tenido un momento de gloria inicial y que más tarde había perdido su creatividad y el favor del público. Versión que desde luego no comparto y así lo expresé en “Ditko Unleashed”, el libro-catálogo que publicamos con motivo de la expo de Palma.

Aprovecho para mencionar un error que Snyder me señaló después de recibirlo: el famoso autorretrato de Ditko como máscara de hierro y con el cigarrillo en los labios ¡no es un autorretrato! Fallo mío.

La semana pasada llegaba lo último que Snyder y Ditko han producido: “The Hero Comics nº 26, uno de esos fanzines blancos de formato pequeño que llevaban años editando juntos. En esas humildes publicaciones Ditko tanto dibujaba como escribía, reflexionando sobre lo divino y lo humano. En este último ejemplar se reeditaban algunas historietas ya conocidas: Killjoy, The Mask, Mr. Quiver, The Hero… Más interés tenía la parte escrita, un largo artículo sobre Blue Beetle donde invitaba a prescindir de las verdades subjetivas, del principio de autoridad, de las interpretaciones.

Apela a los hechos, a la necesidad de apoyar las informaciones con pruebas. Explica su experiencia con Blue Beetle y lo que había sido hasta llegar a él, con apariciones en prensa y radio incluidas. Al final se centra en lo que ocurrió cuando DC compró la línea de héroes de acción de Charlton. El editor de DC, Giordano, afirmó que no había pensado en Ditko porque no estaba de acuerdo con sus ideas. En su ensayo el dibujante niega la mayor. Aporta como prueba los esquemas y líneas argumentales que preparó con Snyder para el relanzamiento del personaje. Como Ditko concluye: “Hay algo más preciso que la memoria o los testimonios, como son las evidencias”. Siempre defendió la atención a los hechos, la racionalidad, la objetividad. Y muchos se burlaron de él por eso.

Mocker de Ditko
Para aquellos que deseen adentrarse en el Ditko menos conocido yo les recomendaría The Mocker (1990), una de sus producciones independientes con Snyder. Este thriller constituye una de sus últimas obras maestras en cuanto a conceptos y narrativa. Dibujada en un alucinante blanco y negro y con una densísima estructura de página, es un prodigio de ritmo lleno de grandes ideas.

Otra de sus mejores series es Static. Llegó a ser usada como ejemplo de su abuso de los textos pero les aconsejo que le den una oportunidad. En el terreno de las grandes compañías hay varias sagas que nunca han sido suficientemente valoradas.

Para DC, Shade the Changing Man (1977) y Starman (1980). En la primera Ditko se hizo cargo de todo, del guión a la tinta. Y se nota, es un derroche de imaginación a la altura de sus trabajos más conocidos. Starman, donde solo firmó los lápices, es un trabajo especialmente afortunado, más allá de su aparente simpleza. De su vuelta a Marvel en los ochenta destacaría ROM. Aunque entintado por otros nos muestra la labor de un Ditko en plena forma. Es obligado mencionar su abultada colaboración con Charlton. Tenía fama de ser la editorial que peor pagaba, pero cogían todo el material que Ditko les pasaba. Así que en sus momentos de mayor agobio económico Charlton le servía para pagar facturas con páginas que dibujaba a una velocidad pasmosa. Una buena parte de ese material de fantasía y terror es muy interesante, repásenlo, sobre todo algunas historietas de principios de los setenta con viñetas horizontales entrelazadas, un recurso que pocos emplearon como él.

Mr. A fue el personaje a través del cual expresó sus ideas de una forma más directa. Luego lo suavizó cuando en Charlton le pidieron un héroe con el que completar la publicación dedicada a Blue Beetle y creó a Question. Es muy interesante comparar las aventuras de uno y otro y cómo ambos reaccionaban frente al mal.

The amazing spider-man Steve Ditko
Su paso por los comics de terror de Warren, con guiones del gran Archie Goodwin, fue memorable y recientemente se ha recuperado en un bonito volumen. Cualquiera de sus colaboraciones con su buen amigo Wally Wood es digna de revisión. Y sin duda Spider-Man y Dr. Strange continuarán siendo una gran influencia en los próximos años. En cuanto al gran dilema, quién creó Spider-Man, les sugiero, como haría Ditko, que se centren en los hechos. Lee encarga a Kirby, su dibujante favorito, que realice cinco planchas del personaje. Las páginas pasan a Ditko para que las entinte. En la versión de Ditko, advierte los parecidos con The Fly, otro héroe anterior de Kirby, y así se lo dice a Lee. Luego le piden a él que ofrezca su propia interpretación del héroe arácnido. Según Lee, “porque no le gustaba la de Kirby”. Entonces ¿por qué llegaron sus páginas a Ditko, por qué estuvo a punto de pasarlas a tinta? Nadie lo ha explicado. Y Lee nunca ha permitido que las cinco páginas de Kirby vieran la luz. Nadie sabe cómo eran, solo contamos con la descripción de Ditko. Las pruebas, los hechos, siempre tan obstinados…

Ha muerto uno de los grandes, un creador de mundos alternativos y un autor que realmente creía en el bien y en nuestra capacidad para ser mejores. No se traguen nada de lo que les hayan contado sobre él. Léanlo y verán.

Foto de Ditko joven
Ditko es el sonriente chico con gafas, (empezando por arriba el 3º desde la izquierda)

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sábado, 6 de mayo de 2017

DITKO UNLEASHED NOMINADO A LOS PREMIOS EISNER

Florentino Flórez con su obra Ditko Unleashed
Fotografía de Alejandro Maestro
Como ya nos ocurriera en 2013 con Woodwork, Fréderic Manzano y yo hemos vuelto a entrar en las nominaciones a los Premios Eisner. Nuestro catálogo "Ditko Unleashed" se ha colado en la categoría Best Comics-Related Book. 


Los otros nominados son:

  • Blanc et noir: takeshi obata illustrations, by Takeshi Obata (VIZ Media)
  • Krazy: George Herriman, A Life in Black and White, by Michael Tisserand (Harper)
  • The Life and Legend of Wallace Wood, vol. 1, edited by Bhob Stewart and J. Michael Catron (Fantagraphics)
  • More Heroes of the Comics, by Drew Friedman (Fantagraphics)

Todo se decidirá en julio en la Comic-Con de San Diego. Hay otros seis españoles incluidos en diferentes categorías. ¡Suerte a todos!



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viernes, 30 de septiembre de 2016

DITKO UNLEASHED CASAL SOLLERIC EXPO

CONTRACORRIENTE
El 29 de septiembre de 2016 a las 20:00 h. se abrio en el Casal Solleric de Palma la muestra dedicada a Steve Ditko, un autor inclasificable e indómito, figura legendaria del comic americano, todavía en activo y al borde de los noventa años.


Steve Ditko nació el 2 de noviembre de 1927 en Pensilvania. Pasó por la Escuela de Artes Visuales de Nueva York, donde tuvo como profesor a Jerry Robinson, creador del Joker. Pronto fue contratado por diversas editoriales, entre las que destacan Charlton y Marvel. En la exposición pueden verse dos de sus portadas para Charlton y dos historias cortas completas para Marvel-Atlas, que permiten apreciar la calidad de sus tintas desde el inicio de su prolongada carrera.


A finales de 1961 Marvel lanzó Amazing Adult Fantasy, una revista en la que todas las historietas fueron dibujadas por Ditko y escritas por Stan Lee y que recientemente se ha publicado en español, en un bonito tomo.
En 1962 se transformó en Amazing Fantasy, con un personaje que al año siguiente obtuvo su propia cabecera: Amazing Spider-Man. Para la muestra del Solleric se han reproducido los originales de la primera historia del superhéroe adolescente, en poder de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.
En 1963 creó a Dr. Strange, cuya adaptación cinematográfica se estrenará en noviembre de 2016, con el muy peculiar Benedict Cumberbach en el rol protagonista. Veremos, de entrada han transformado al Anciano en una señora calva.

En la exposición pueden verse varias páginas de Dr. Strange y Spider-Man, incluyendo la famosa escena del alzamiento, una de las más populares de la historia del comic, aparecida en Amazing Spider-Man nº 33. Está unánimemente considerada como una cumbre de la narrativa visual, un ejemplo perfecto de cómo graduar una tensión siempre en aumento y de cómo estirar con precisión una escena dramática. En esa etapa Lee sólo se hacía cargo de los diálogos. A pesar del creciente éxito de sus héroes, Ditko abandonó Marvel en 1966.

Para Charlton creó otros héroes como Captain Atom o Question y renovó a Blue Beetle. También ayudó a su amigo Wood con los T.H.U.N.D.E.R. Agents. Para DC creó a Creeper y dibujó Hawk & Dove, una de cuyas portadas forma parte de la exposición. Para la editorial Warren facturó inolvidables historias con guiones del gran Archie Goodwin. Se incluye una abultada muestra de este material realizado con aguadas, además de una historieta completa: “The Spirit of the Thing!”.

A finales de los sesenta colaboró con innumerables publicaciones independientes donde presentaba sus historietas más radicales, entre las que destacaban las protagonizadas por su héroe Mr. A. El autor conserva todo ese material pero no desea mostrarlo en público.

La exposición sí que permite disfrutar con algunas de las innumerables planchas de terror que dibujó para Charlton en los setenta, incluyendo portadas. En los ochenta comenzó su itinerancia por las editoriales emergentes, como New Media, First o Pacific, para quienes creó al surrealista Missing Man. Esa década fue la de su vuelta a Marvel, entonces sólo como dibujante a lápiz. Pueden verse algunas de sus páginas para Drácula, Iron Man o Chuck Norris, pero sobre todo destacan las de ROM, algunas entintadas por Craig Russell o John Byrne. Es un personaje al que no se ha prestado la debida atención. Los guiones eran de Bill Mantlo y Ditko se incorporó en el nº 59 (1984). Aunque sólo se encargó de los lápices, hizo un trabajo excelente que bien merece una revisión. A ver si alguien se anima a reeditarlo.

Con motivo de esta muestra la editorial IDW ha publicado el libro Ditko Unleashed, un volumen de cuatrocientas páginas donde se incluyen cuidadas reproducciones de todas las piezas. La exposición se complementa con reproducciones de su trabajo más personal e independiente, con personajes como Mr. A., Static o The Mocker, publicaciones originales, un documental que repasa algunos de sus rasgos más característicos y otras sorpresas.

LA FAMA CUESTA

Muchos de los héroes de Ditko son periodistas. Peter Parker trabajaba como reportero en un periódico. También Mr. A., Question o Creeper. El trabajo periodístico permitía que sus protagonistas estuvieran próximos a la acción de una manera natural. Siempre se debaten ante el gran dilema moral: contar los hechos tal y como los han descubierto, o ceder a intereses, chanchullos, presiones constantes. 


Es habitual que sus héroes afronten las amenazas de directivos y patrocinadores. También que sean los dueños de las compañías quienes den la cara por los infortunados reporteros y les permitan hacer su trabajo. Por eso no son nunca figuras populares. Al revés, la turba los aguarda a la entrada de los estudios para difamarlos ¡por contar la verdad!

La televisión, las redes y los nuevos media han convertido la transparencia en el valor supremo. Sospechamos de quien no se muestra “tal cual es”. ¡Algo tendrá que ocultar! Ditko en cambio elige la opacidad, el silencio incómodo. En los años sesenta los aficionados comenzaron a agruparse en torno a los primeros fanzines y convenciones.

El autor concedió numerosas entrevistas y hasta asistió al primer Salón de Nueva York, el único profesional que se acercó por allí. Y luego el silencio, ni declaraciones ni fotos. No ha vuelto a hablar de su vida privada y cuando fueron a indagar a su pueblo, preguntando por él a familiares y amigos, no le gustó. Pero nunca ha renunciado a hablar de su arte y su visión del mundo. Es posiblemente el autor de comic con una obra literaria más extensa. Ditko escribe sobre su trabajo en Marvel, sobre los fans, sobre el acto de crear y el 11-S, sobre lo que se les ocurra. Con claridad y sin misterios.

Respeta el trabajo, propio y ajeno. Y desprecia a quienes buscan su minuto de gloria sin tener nada que mostrar. ¿Quién eres, qué haces? Para él son preguntas equivalentes. Desde que abandonó Marvel en los sesenta Ditko ha seguido creando, sin descanso. Todavía hoy, octogenario, publica varios comics originales al año. Pero cada vez menos aficionados se acuerdan de él o saben de su existencia. Mientras, Stan Lee, el co-creador de Spider-Man, aparece repetidamente en series como Big Bang Theory y en todas las películas con superhéroes de Marvel. Es mundialmente conocido pero ¿por qué? ¿Cual ha sido su obra en los últimos cincuenta años?

EL BIEN O EL MAL

Lo anterior, por supuesto, guarda relación con su filosofía vital. Todo está en su obra. Bien a través de personajes que transmiten sus ideas, como Mr. A, Question o Static, o con ensayos escritos o visuales en los que expone su punto de vista. Algunos, por cierto, tremendamente originales por la manera en que articula textos e imágenes.


La raíz de su pensamiento es aristotélica y se basa en una simple afirmación: la realidad es objetiva. A es A. A partir de ahí se aplica el principio de no contradicción. A no puede ser no A. Lo cual, cuando descendemos a un terreno tan popular como el de los superhéroes, quiere decir que si alguien es bueno no puede ser al mismo tiempo malo. En muchos relatos de Mr. A. aparece el neutralista, un personaje despreciable que supone que puede caminar por el gris sin mancharse. “Si nadie me ve, si nadie lo sabe, por una vez, no hay que ser extremista, no está tan mal…”. Ditko repasa obsesivamente la retahíla del autoengaño para llegar siempre a la misma conclusión. Ninguna persona está “un poquitín embarazada”. Por eso desprecia y así lo ha expresado en numerosos artículos, el concepto de antihéroe. Gran parte de los creadores que le siguieron han convertido a los personajes originales en la negación de lo que significaban. Como demuestra el siguiente ejemplo.

Cuando la compañía Charlton cerró, DC compró las licencias para publicar sus personajes. Ditko había creado o trabajado con algunos de ellos: Question, Captain Atom y Blue Beetle. Se los ofrecieron a una estrella emergente, Alan Moore, el iconoclasta guionista británico. A partir de ellos creó Watchmen (1986). Aplicando abundantes dosis de cinismo y crítica, el inglés contó al mundo lo que pensaba de las ideas de Ditko, practicando una inversión de todos sus valores.
Question, convertido en Roschach, era un psicópata asesino con traumas infantiles a quien le gustaba matar para aliviar sus frustraciones. Blue Beetle se convertía en el anodino Buho, que necesitaba ponerse su traje para mitigar su impotencia; en una curiosa pirueta lógica, disfrazarse era lo que le permitía quedarse en pelotas. El monstruoso Doctor Manhattan, un científico al servicio del gobierno que perdía progresivamente su humanidad, se derivaba de Captain Atom. Ozymandias, el hombre más listo del mundo, estaba dispuesto a liquidar a una buena parte de la población para salvar al resto. En fin, los héroes eran presentados como enfermos, sociópatas con problemas afectivos, vigilantes en quienes no se podía confiar, tipos raros que necesitaban vestirse con capas para sentirse superiores a los comunes mortales.

DITKO UNLEASHED - Timelapse working on the exhibition Casal Solleric from Casal Solleric on Vimeo.

La cosmovisión de Moore era abrumadoramente negativa. Miller ya había ofrecido aquel mismo año 1986 su versión más dura de Batman en The Dark Knight Returns. En 1989 Tim Truman presentaría Hawkworld, otra aproximación oscura a la figura del superhéroe. Pero en ambos casos las reacciones extremas de los protagonistas se presentaban casi como lógicas al enfrentarlos a villanos brutales y sociedades rematadamente corruptas.
En Watchmen la propia idea del bien había sido extirpada. Aun más, el mal no existía. ¿Contra quién luchaban aquellos tarados con máscaras? Contra sí mismos. No extraña que los lectores se entusiasmaran con el personaje de Roschach, el único que aún mantenía en su ADN parte de los genes implantados por Ditko, el único que no se rendía al final, dispuesto a enfrentarse al mal aun a costa de su vida. Él era el loco y Moore lo liquidaba. Los demás callaban y seguían con sus vidas en una apología del crimen colectivo, del chivo expiatorio como elemento conciliador. Nada podía ser más opuesto al pensamiento de Ditko.

DITKO, ETC

Ditko nunca quiso ser un ilustrador, sino un dibujante de comics. En sus inicios demostró que podía ser tan bueno como cualquiera, pero con el paso de los años se hizo evidente que priorizaba el relato antes que las formas, siempre al servicio de la historia. Paradójicamente es un autor muy interesante en su vertiente gráfica. Nadie ha permanecido tanto tiempo como él investigando nuevos grafismos, en gran medida gracias a su voluntad de ajustarlos a lo narrado, de darles una importancia relativa en el balance final. Nunca se esforzó por parecer bonito, pero Ditko siempre fue Ditko.


Su originalidad le llevó a mejorar relatos ajenos, apropiándoselos, y a crear comics que abordaron una constelación de temas y preocupaciones poco convencionales. En Ditko es imposible separar la narración de las ideas. Sus argumentos son vehículos frenéticamente dirigidos por sus conceptos. A pesar de que se le asocia con los superhéroes, ha sido muy crítico con aquellos creadores que han renunciado a hablar de la realidad. Se ha situado en el centro de una antigua controversia: ¿debe el arte transmitir ideas, reflejar algún tipo de verdad? ¿O sólo entretener, distraernos de una realidad angustiosa? Quiso trascender el puro divertimento, convencido de que toda obra expresa una visión del mundo. La imagen del hombre que aparecía en sus viñetas fue siempre positiva, ensalzando su grandeza y señalando las miserias como errores que podían y debían evitarse. La figura del héroe surgía casi como una necesidad, precisamos referentes que nos inspiren, de ahí su desprecio por los anti-héroes.

Nunca ha sido un aburrido predicador impartiendo doctrinas deprimentes. Al contrario ¿qué puede haber más imaginativo y estrafalario que los universos de los Doctores Strange o Graves, el vestuario de Creeper, Shade o Madman, el humor de Killjoy o Missing Man y tantas y tantas otras muestras de su genio gráfico y literario? Entre sus planes no se contaba dar la paliza a los lectores. Quien lea sus obras encontrará constantes desafíos gráficos y conceptuales.

Ditko ha encarnado un ideal, una forma de entender la realidad, con el individuo como motivo central. Muchos de sus colegas expresan una sentida admiración hacia su trabajo y un profundo respeto por su carrera. No faltan quienes le han atacado por motivos que sólo puedo calificar de ideológicos. Él se ha enfrentado a la multitud, sin temor a ser señalado como diferente. A su feroz defensa de la libertad individual se opone la unanimidad de la plaza pública y de lo políticamente correcto.
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miércoles, 13 de abril de 2016

CONFERENCIA UIB SOBRE DITKO

Conferencia de Florentino Flórez sobre Ditko en la Universitat de les Illes Balears.

El próximo lunes 18 de abril impartiré la conferencia titulada Steve Ditko: creando a Spider-Man, en el Aula de Graus del Edificio Ramon Llull de la UIB, a las 19 h.


Es una actividad destinada a los alumnos de la asignatura Mass-media i altres mitjans audiovisuals de los estudios de Grau d’Història de l’Art, pero está abierta a todas las personas interesadas. Cuenta con la ayuda de la Facultat de Filosofia i Lletres.

La conferencia trata sobre la creación de Spider-Man, y de cómo y porqué Ditko lo dejó después de tres años. Se abordarán asuntos de carácter industrial, pero también estéticos y filosóficos.

Desvelaré algunos de los contenidos de la exposición prevista para septiembre en el Palau Solleric, Ditko Unleashed. Leer más...

jueves, 31 de marzo de 2016

DITKO UNLEASHED EXPO

Ditko Exposición Exhibition

La exposición "Ditko Unleashed" ya tiene fecha de inauguración. Será el próximo 29 de septiembre en el Palau Solleric de Palma de Mallorca.


La muestra contará con más de 100 originales del autor y un grueso catálogo editado por IDW. Tanto la exposición como el libro están en proceso de producción. Los comisarios son Frederic Manzano y yo mismo. Es el fruto de más de cuatro años de trabajo y pronto podremos concretar más la información al respecto.


  • El próximo 18 de abril a las 19 h. impartiré la conferencia "Creando a Spiderman" en la UIB, donde explicaré parte de lo que he aprendido sobre Ditko durante el proceso de escritura del libro.
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viernes, 18 de septiembre de 2015

STEVE DITKO: LO UNO O LO OTRO

Ditko Fanzine: The four pages series
34 pages all new Art # 2Oww 3Oww
Publicado por Robin Snyder y Steve Ditko. USA, 2015.
32 páginas, 4 $.

Este año las Converses Literàries a Formentor se dedican al mal y su presencia en los textos. Si alguien ha reflexionado sobre tal concepto en el ámbito del comic ha sido Steve Ditko.


A punto de cumplir noventa años, este verano publicaba otra entrega de la serie de fanzines a los que ha dedicado sus esfuerzos en la última década. También varios artículos que agrupa en el folleto The Four-Pages Series, ambos producidos por su amigo y editor Robin Snyder. Ditko, el creador de Spider-man y Dr. Strange, lleva toda una vida dedicado a discutir qué entendemos por bien y, consecuentemente, a qué denominamos mal. Como él mismo dice “no basta con saber contra qué luchamos, también es necesario saber a favor de qué estamos”.

Este verano leía en prensa un artículo de un conocido escritor que definía muy bien el estado de la cuestión. En el texto, con un estilo pretendidamente humorístico, se igualaba al atracador con el banquero, argumentando que uno y otro robaban.

Tengo la misma sensación cuando veo una fiesta popular tras otra colonizadas por hordas de demonios y otras ruidosas batucadas. Mientras, los santos correspondientes son intercambiables y tienden a desvanecerse. ¿Cuántas camisetas habremos visto con la bobada esa de “las chicas buenas van al cielo y las malas a todas partes”? Breaking Bad es la tónica. ¿Cuántos escritores y guionistas repiten que el bien es aburrido y el mal atractivo, que en la ambigüedad está la auténtica salsa narrativa? Gombrich, al explicar las razones del diluvio Universal, recordaba la “inconsciencia del pecado”. La misma idea del pecado nos resulta fuera de lugar. ¿Pecar?, ¡qué antiguo! ¡Tenemos derecho a divertirnos!

Ditko Fanzine: The four pages series
Esta deriva encuentra su perfecta expresión en el mundo del cómic. Ditko denuncia a los “anti-héroes”, héroes imperfectos que según opina no pueden actuar como modelReseña sobre Steve Dicko os. De acuerdo a esa idea creó a Mr. A y a Question, héroes racionales que siempre se atenían a estrictos códigos morales. La paradoja vino cuando varios de los personajes que él había ideado para la compañía Charlton fueron vendidos a DC. Allí fueron resucitados pero antes se pensó en que el británico Alan Moore jugara con ellos. Al final no quiso emplear los nombres originales y los transformó en un nuevo grupo que alcanzó fama mundial y que recientemente se ha adaptado al cine. Me refiero por supuesto a Watchmen. Merece la pena detenerse en esa mutación. Aplicando abundantes dosis de cinismo y crítica, Moore contó al mundo lo que pensaba de las ideas de Ditko, practicando una inversión de todos sus valores. Question, convertido en Roschach, era un psicópata asesino con traumas infantiles a quien le gustaba matar para aliviar sus frustraciones. Blue Beetle se convertía en el anodino Buho, que necesitaba ponerse su traje para mitigar su impotencia. El monstruoso Doctor Manhattan, un científico al servicio del gobierno que perdía progresivamente su humanidad, se derivaba de Captain Atom. Ozymandias, el hombre más listo del mundo, estaba dispuesto a liquidar a una buena parte de la población para salvar al resto. En fin, los héroes eran presentados como enfermos, sociópatas con problemas afectivos, vigilantes en quienes no se podía confiar, tipos raros que necesitaban vestirse con capas para sentirse superiores a los comunes mortales. Nadie estaba libre de pecado en Watchmen.

Aunque pagado con dinero americano (DC), la filosofía subyacente en Watchmen era europea, marcando una diferencia ya señalada por Ayn Rand, la filósofa que sirvió de inspiración a Ditko. Los americanos creían en el derecho a la felicidad, los europeos no. Los americanos creían que debían enfrentarse a los problemas para intentar resolverlos, los europeos esperaban a que el funcionario correspondiente se hiciera cargo del asunto. La cosmovisión de Moore era abrumadoramente negativa. En Watchmen la propia idea del bien había sido extirpada. Aun más, el mal no existía. ¿Contra quién luchaban aquellos tarados con máscaras? Contra sí mismos. No extraña que los lectores se entusiasmaran con el personaje de Roschach, el único que aún mantenía en su ADN parte de los genes implantados por Ditko, el único que no se rendía al final, dispuesto a enfrentarse al mal incluso a costa de su vida. Él era el loco y Moore lo liquidaba. Los demás callaban y seguían con sus vidas en una apología del crimen colectivo, del chivo expiatorio como elemento conciliador. Nada podía ser más opuesto al pensamiento de Ditko.
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viernes, 22 de noviembre de 2013

AMAZING FANTASY OMNIBUS

Amazig Adult Fantasy - Stan Lee, Steve Ditko y Jack Kirby
Stan Lee, Steve Ditko y Jack Kirby
Marvel, 2007.

TIM BOO BA!


Los monstruos gigantes fueron muy populares en los cincuenta y luego prácticamente se desvanecieron para dar paso a los superhéroes. Un factor casi olvidado en esa transición fue la revista Amazing Adult Fantasy.


Dejo para otra ocasión la historia de ese cambio en la DC, editorial propietaria de personajes tan emblemáticos como Superman o Batman. Aunque aparecieran antes, tardaron algo más en adoptar el nuevo enfoque que llevaría a los héroes con capas a unas cifras de ventas desconocidas hasta ese momento. Normalmente se nos cuenta que la aportación de Marvel consistió en un mayor realismo, en situar a sus supertipos en entornos próximos al lector. Si Superman o Batman vivían en Metrópolis y Gotham, Los Cuatro Fantásticos compartirían Nueva York con Spiderman o el Doctor Extraño. No sólo eso, sus reacciones y emociones también se acercaron a las de cualquier humano, posibilitando que sus seguidores se identificaran con ellos.

Pero en todo ese camino hacia el realismo ¿qué papel jugaron las historias de monstruos, dominantes en la década anterior? La bomba atómica había desatado la imaginación de los guionistas poblando los tebeos de diversas amenazas nucleares. Si los japoneses tenían a su Godzilla Stan Lee, el editor de Marvel, se dedicó a escribir aventuras con criaturas de sonoros nombres: Torr, Fin Fang Foom, Zzutak, Manoo, Monsteroso y, por supuesto, Tim Boo Ba. En el baile genérico que caracteriza a los cincuenta, estos relatos se entremezclaban con desparpajo con episodios bélicos, románticos, policíacos o de ciencia-ficción. Las modas se consumían con rapidez y los lectores saltaban de un terreno a otro para desesperación de unos editores casi incapaces de seguirles el ritmo. Stan Lee era joven, ambicioso y dinámico y estaba dispuesto a surfear cualquier ola de popularidad que se le presentara. Por el camino vivió varias crisis laborales y llegó a perder su oficina cuando la implantación del Comics Code y el rechazo social hacia los comics casi acaba con la industria. Se creaban y consumían cabeceras con frenesí, algunas pervivían durante décadas y muchas desaparecían en pocos meses.

En 1959 Joe Maneely, uno de los dibujantes favoritos de Lee, falleció atrapado entre dos vagones de tren. El editor se ve obligado a sustituirlo, lo que aumenta la participación de Kirby en Marvel. Pronto le seguirán otros. “El rey” aportará su peculiar energía a los relatos cortos de final inesperado que le escribe Lee. Los Cuatro Fantásticos están a la vuelta de la esquina y en ellos todavía podemos percibir muchos de los elementos de esas primitivas e inocentes historias de monstruos. En 1961 Marvel lanza Amazing Adventures, una nueva publicación donde encontramos junto a Kirby a Steve Ditko. Llevaba ya algunos años colaborando en revistas de la casa como Tales of Suspense, Strange Tales, Journey into Mystery o Tales to Astonish. Kirby es explosivo y barroco, sus personajes se salen de las planchas, todo es dinámico y atropellado. Ditko es justo lo contrario. La reedición de su primera etapa en Charlton, a cargo de Fantagraphics y que en España ha publicado Diábolo, puede resultar engañosa en cuanto a sus capacidades. Si en esos relatos notamos cómo su peculiar estilo se va formando, en general no aguantan la comparación con el material que facturaba para Marvel.

De alguna manera su colaboración con Lee funciona muy bien y el editor parece encantado con la labor del artista. Así que escribe historias muy ajustadas a sus capacidades. Las páginas de Ditko son regulares y rítmicas, sus escenarios de una sencillez pasmosa, sus monstruos son cercanos y tiernos y sus aliens parecen vecinos disfrazados con máscaras no demasiado convincentes. Todo es familiar y, al tiempo, extraño. Los elementos parecen en su sitio pero notamos que algo ha sido desplazado, aunque no podemos precisar qué. Esa mezcla de normalidad y rareza define al mejor Ditko, que en estos años confirma su gran talento.

Tales of suspense - When the Earth vanished de Ditko
Lee debió ser muy consciente de lo que se traían entre manos ya que antes de finalizar el año decide transformar la revista. El número seis de Amazing Adventures aparece en noviembre de 1961 y al mes siguiente llega a los quioscos una nueva publicación: Amazing Adult Fantasy. Sorprendentemente, todos los episodios que la componen están dibujados por Ditko y escritos por Lee, que prescinde aquí de Kirby. El experimento se explica recordando la voluntad del editor de competir con las series de misterio que en esos días triunfaban en la televisión. Deseando alejarse del tradicional público infantil Lee intenta captar lectores más adultos a quienes puedan interesar los retorcidos relatos que inventa. Es una gran ocasión que Ditko no malgasta: su trabajo es minucioso y delicado y se ajusta perfectamente a los ingeniosos argumentos. En ellos prima un humor quizás no tan evidente en obras anteriores, que se aplica a una gran variedad de temas, de la magia a la ciencia ficción pasando por el terror y el misterio. Y, por supuesto, los monstruos.

El final de esta historia es muy irónico. El proyecto no alcanzó las ventas esperadas, pero antes de liquidar definitivamente la revista le volvieron a cambiar el nombre. En agosto de 1962 se lanzaba el primer y único Amazing Fantasy, que apareció con el número quince en la portada. Como venía a sustituir a Amazing Adult Fantasy, se decidió mantener la numeración de ésta. La desaparición del rótulo “adulto” indicaba una cierta claudicación por parte del editor, que volvía a dirigirse al lector joven habitual. Y lo hacía con un nuevo personaje que se presentaba en el interior. La colaboración Ditko-Lee estaba a punto de alcanzar un nuevo nivel, con las consecuencias que todos conocemos. Aquel nuevo héroe se llamaba Spiderman. Ante el éxito fulminante de su primera aventura se puso en la calle una revista con su nombre, Amazing Spider-Man. Ese fue el fin de Amazing Fantasy. El resto es historia.
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viernes, 7 de junio de 2013

MARVEL COMICS. LA HISTORIA JAMÁS CONTADA

Marvel Comics - La historia jamás contada de Sean Howe. Edita en España Panini
Sean Howe
Panini, 2013.
550 páginas, 24 euros.

UNA HISTORIA MARAVILLOSA

Simplemente, el mejor libro que haya leído sobre la editorial Marvel, sus ejecutivos, directores, editores, personajes y autores.


Abundan los volúmenes sobre la mítica editorial. El clásico de Les Daniel ("Marvel, cinco fabulosas décadas de comics") se mantiene como una gran obra de referencia. Recientemente se publicaba una "Crónica" que describía la historia de Marvel, año a año, presentada con la calidad que caracteriza a Dorling Kindersley. Teniendo en cuenta la popularidad de muchos de los colaboradores de la “casa de las ideas” la información que nos ha llegado al respecto es numerosa y llena de detalles. Y, sin embargo, este libro consigue ir un poco más allá. Alumbra aspectos poco conocidos y lo hace con un texto que concilia rigor documental, amenidad y precisión crítica.

Se nota que Howe ha dedicado mucho tiempo a la investigación, confrontando sus datos con diferentes testigos. Cada anécdota viene confirmada por testimonios diversos y todo se cuenta de forma tan entretenida como fiable. Sorprende cómo mezcla los asuntos económicos con los creativos, comentando las aventuras de determinados personajes en relación con las peripecias empresariales de la editorial. No nos defrauda en ninguno de los dos ámbitos.

 Marvel Comics - La historia jamás contada de Sean Howe. Edita en España Panini
En lo creativo el libro se llena de matices y no evita abordar los clásicos marvelitas de siempre: la confrontación entre Lee y Kirby y Ditko y otros, las batallas de Jim Shooter, el baile de editores, las tensiones entre guionistas y dibujantes, la aparición de Image, las aportaciones de McFarlane, el giro hacia la seriedad en los ochenta-noventa, etc. No hay terreno que no se atreva a pisar, por muy resbaladizo o cenagoso que resulte. Y en todos nos ofrece una visión nueva y sorprendente, detallada y bien argumentada. Hablamos de un mundo de relatos y personajes de fantasía que antes de ser propiedades corporativas habitaron los sueños de millones de lectores, donde se quedaron para crecer y vivir sus propias vidas, un mundo que es retratado con seriedad y mimo y un evidente cariño.

Pero los asuntos reales no se dejan de lado. Desde sus orígenes los problemas empresariales se entrelazan con los giros creativos de la empresa. Se nos habla de triunfo pero también de fracaso, de tensiones entre quienes escriben y los que venden, entre quienes distribuyen y quienes leen, entre directores y editores, entre dibujantes y ejecutivos, entre cineastas y creadores de comics… Las transformaciones por las que pasa la empresa son apasionantes y ejemplares. Como se comenta en un capítulo, las reivindicaciones sobre la propiedad intelectual de los dibujantes y guionistas, deben entenderse en un contexto en que las películas hacían ganar millones de dólares a sus productores. Pero esos creadores tienden a olvidar el largo y complicado camino que llevó a esos personajes desde el papel hasta el celuloide. El trabajar para una empresa, a la que voluntariamente cedieron esos derechos en su momento, les aseguraba un sueldo fijo y una tranquilidad que no tenían quienes decidieron ir por libre. La pertenencia a una gran compañía conllevaba otros beneficios que tienden a olvidarse. Aunque también se citan casos como el de Heck o Trimpe que, después de pasarse años con algunos de los personajes más populares de la editorial, eran despachados porque su estilo se consideraba desfasado.

En fin, el libro es tremendamente equilibrado, está muy bien escrito y documentado y en él descubrirán algunas de las muchas facetas que componen una compañía tan grande y culturalmente influyente como la Marvel. Y no pocas anécdotas de cómo funciona el negocio, cómo se aprueban las ideas, las batallas creativas y de control y muchas cosas más. No se lo pierdan.
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viernes, 25 de marzo de 2011

STRANGE SUSPENSE de DITKO


Strange Suspense de Steve Ditko. Edita Diabolo
Diábolo Ediciones. Madrid, 2010
238 páginas. 34,95 euros

CUANDO A ES A



Steve Ditko es uno de los dibujantes más peculiares del siglo XX. Ahora se publica un volumen que permite echar un vistazo a la primera etapa de su carrera.


Existe un documental de Jonathan Ross para la BBC que repasa toda la trayectoria de este creador. Al final, con la ayuda del conocido guionista Neil Gaiman, intentan entrevistarlo en su oficina de Manhattan. Ditko viene a ser algo así como el Salinger del comic y su fama es merecida. Recibe a los dos flemáticos ingleses, les regala unos tebeos, pero se niega a ser grabado o fotografiado. Lleva años esforzándose por permanecer apartado de la curiosidad pública e insistiendo en una premisa que comparte con otros autores: todo lo que tiene que decir ya lo ha hecho a través de su obra.

Spiderman de Steve Ditko
Nacido en Pensilvania en 1927, coincidió con otros brillantes compañeros de generación como Kurtzman, Severin o Wood en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York. Como ellos, se matriculó gracias a una beca del ejército. Allí su primer mentor, el dibujante de Batman Jerry Robinson, invitó al joven Stan Lee a dar una conferencia y parece que fue así como se conocieron. Antes de que juntos crearan los personajes por los que serán recordados, Spiderman y el Doctor Extraño, tuvo ocasión de curtirse en las innumerables editoriales que surtían de revistas el exótico mercado del comic de los cincuenta.

En Strange Suspense podemos disfrutar con la brutalidad de muchas historietas realizadas justo antes de que los editores se autocensuraran creando el Comics Code, una regulación interna devastadora para la industria, que ya no levantaría cabeza hasta la siguiente década.

Este recopilatorio es correcto, aunque basta compararlo con otros esfuerzos recientes, como The Art of Steve Ditko de Craig Yoe, con un formato mayor, para darse cuenta de que la reproducción del color es mejorable. Pero el material que se nos ofrece es tan bizarro y estimulante que no conviene quejarse mucho. Más bien jalear la aparición de estas rarezas y confiar en que alguien se atreva a traducir otras etapas del autor, que permanecen inéditas por aquí.

Fanzine de Steve Ditko


Lo que mejor conocemos es su breve pero intensa estancia en Marvel en los sesenta. Spiderman aparece en Amazing Fantasy nº 15 (1962) y pronto consigue su propia revista. El Doctor Extraño se presentó en Strange Tales nº 110 (1963) y Ditko también participó en otras series como Iron Man o Hulk. Aunque no tardó mucho en abandonar la editorial, tan breve recorrido le bastó para cimentar su leyenda. Los lectores ya no olvidarían a aquel dibujante de aire estilizado, con manos siempre dibujadas en gestos imposibles y unos acabados tan limpios y contrastados como poco realistas. 

The art of Ditko de Graig YoePor no mencionar la imaginación que derrochaban los escenarios místicos por los que paseaba Extraño o lo alucinante de algunos de sus comparsas. En cuanto a Spiderman, la clave era la empatía que desprendía aquel quinceañero atrapado siempre entre graves dilemas morales y al que directamente sepultaría bajo maquinaria en el célebre nº 33, una apropiada metáfora visual de la angustia que aplastaba al personaje.


Como es sabido, tras abandonar Marvel por discrepancias con Stan Lee, Ditko desarrolló una errática carrera en la que creó varios personajes que nunca consiguieron el impacto de sus héroes en Marvel. Aunque algunos como Question disfrutaron años más tarde de un renacimiento en manos del brillante Dennis O’Neil, en general ni Hawk and Dove, Creeper, Stalker o el Destructor alcanzaron la fama del mago que vivía en Greenwich Village o del atribulado trepamuros. En relación con la eterna disputa sobre el origen de Spiderman, son muy interesantes las palabras de Lee en el citado documental. Con su cortesía habitual, reconoce los méritos de Ditko en su creación visual… pero afirma que el concepto original fue sólo suyo.


Autoretrato de Steve Ditko
El personaje más controvertido de Ditko tras abandonar Marvel fue Mr. A, un justiciero enmascarado que dibujó para el fanzine de su amigo Wally Wood, witzend (1967). Se ha repetido en numerosas enciclopedias que allí expresó sus ideas de extrema derecha, con un héroe a la manera de Harry el sucio, un tipo que no distingue las zonas grises y que castiga a los malos sin atender a circunstancias atenuantes. Alan Moore reconoció haberse inspirado en él para crear a Roschach, uno de los protagonistas más populares de Watchmen. Preguntado Ditko al respecto declaró: “Ah, sí, es ese héroe que es como Mr. A, ¡pero que está loco!”. Moore se reía al contar la anécdota porque para todos los miembros de su generación Mr. A es el enfermo mental.

Para explicar las ideas reaccionarias de Ditko se cita a Ayn Rand, la escritora que dio lugar al movimiento objetivista y cuya influencia el dibujante nunca ha negado. De hecho hay quien afirma que se enamoró de ella y que esa es la razón por la que siempre ha permanecido soltero. Como fuere, tanto Mr. A como la señora Rand cambian bastante cuando se estudian de cerca y no a partir de comentarios ajenos o de fuentes secundarias. El primero es una rareza, pero no tanto en el universo de Ditko. Su radical discurso en torno al bien y el mal ya impregna las planchas de Spiderman. Lo que ocurre es que Mr. A supone un paso más en la línea lógica establecida por Rand. Hay que defender al inocente y castigar al culpable. En una escena una asistenta social intenta ayudar a un delincuente, que la premia pegándole un tiro. Interviene entonces el héroe y el malo queda colgando del asta de una bandera. Incluso entonces ella defiende al jovenzuelo, ante la impasible mirada de Mr. A, que se la lleva a un hospital mientras el malo se despeña.


Ayn Rand
En los siguientes episodios Ditko despliega sus argumentos en historietas narrativamente interesantes pero discursivas en exceso. No es de extrañar que sus lectores le abandonaran cuando se revisan las proclamas que suelta en diferentes entregas de witzend. Discursos sobre la neutralidad, la vida y la muerte, la violencia… Demasiado para los jovenzuelos que se habían identificado con las penurias de Peter Parker, el eterno adolescente, y que habían alucinado con los psicodélicos fondos del Dr. Extraño. Fondos que, por supuesto, no surgían del consumo de drogas como algunos suponían, sino tan sólo de su imaginación.

Más recientemente, Ditko ha continuado publicando panfletos que agrupan material diverso. En algunos de ellos ajusta sus cuentas pendientes con Lee, al que acusa directamente de aprovecharse de su trabajo. Llega a incluir la carta pública en la que el editor reconocía sus méritos y su participación en la autoría de Spiderman. Todo esto en medio de una marea de planchas en las que apenas se incluyen dibujos y dominan rótulos con conceptos como “justicia”, “verdad”, “miedo”, etc. Considero que aún deben pasar algunos años para poder juzgar con objetividad estos últimos trabajos de Ditko.


Los que vivimos de Ayn Rand>
 La obra de Ayn Rand también es algo más compleja de lo que algunas reseñas pueden hacernos suponer. Nos cuenta su juventud en la Rusia soviética, paraíso socialista del que huyó en 1926 para refugiarse en los USA. En Los que vivimos (1936), su primera novela, ya percibimos la fuerza de su narrativa y la inteligencia a la hora de transmitir sus ideas. No puede decirse que sea partidaria de los regímenes totalitarios, como conocedora de primera mano de sus virtudes. Sin embargo, sus personajes se alinean desmintiendo sus antipatías personales. 

Tenemos a la protagonista, como en sus siguientes novelas una mujer fuerte y poco convencional, un trasunto de la autora. Aquí se enamora de un decadente aristócrata sólo porque eso es lo que más molesta a un sistema que desprecia. Pero después el comisario encargado de vigilarla resulta más humano y digno de compasión que ese novio hundido en la autocompasión y sin ninguna virtud apreciable, más allá de su belleza exterior.


Himno de Ayn Rand
Luego vino Himno, un relato que primero fue concebido como obra de teatro y que padeció muchas dificultades editoriales. Vio la luz en Inglaterra en 1937, mientras que en los USA era rechazado. La novela describe un futuro distópico donde la humanidad ha vuelto a la Edad Media y la palabra “Yo” está prohibida, todo se hace en nombre de un impersonal “Nosotros”. 
Sorprendentemente, en el país del individualismo está narración permaneció censurada casi una década. En 1946 apareció una primera edición, luego se editó en tapa dura en 1953 y finalmente en 1961 alcanzó un público masivo con una nueva edición como libro de bolsillo. En 1995 ya había vendido dos millones y medio de copias. Para la misma Rand Himno era una suerte de ensayo general, de acercamiento un tanto poético a muchos de los conceptos que desplegaría en sus entregas posteriores.



El Manantial de Ayn Rand
Más intensa resulta El Manantial (1943), sin duda su trabajo más popular en España, entre otras razones porque al año siguiente de su publicación fue llevada al cine por King Vidor, con Gary Cooper en el papel del arquitecto Roach. Es un relato abrumador lleno de secuencias subyugantes. Si la película es excelente, en la novela podemos apreciar algunas sutilezas perdidas en la síntesis cinematográfica. 


Como la actitud de la autora ante el movimiento moderno, que critica abiertamente en su vertiente europea, frente a la vitalidad de ciertos creadores americanos, como Sullivan o Lloyd Wright en quien su protagonista se inspira sin disimulo. Mención aparte para secundarios como el crítico, un gusano que dice hablar en nombre del pueblo pero que finalmente defiende sus propios intereses, ocultos entre una hojarasca de palabrería sin contenido real. Todo el apasionante pasaje de la catedral, la estatua y el escultor desaparece de la adaptación fílmica y es una parte importante del libro.


Como en su primera obra, El Manantial está llena de personajes heroicos, que luchan contra circunstancias adversas sin dudar jamás, atentos solo a su propio criterio y a una voluntad que les permite sobreponerse a los peores inconvenientes. La autora lleva estos parámetros hasta el límite en su obra maestra, La rebelión de Atlas (1957), que primero pensó en llamar La huelga. De nuevo la protagonista es una mujer fuerte y apasionada, en este caso rodeada por un pelotón de inútiles que apenas pueden tolerar su presencia ya que ella pone en evidencia la vacuidad de sus vidas.


La virtud del egoismo de Ayn Rand
Esta es la obra más “filosófica” de Rand, donde sus ideas se transmiten de forma explícita, pero, salvo en el interminable discurso de su héroe John Galt, no permite que esos conceptos anulen la fuerza dramática del relato. Más adelante tuvo ocasión de desarrollarlos en diferentes ensayos con nombres tan provocadores como La virtud del egoísmo (1964), Capitalismo, el ideal desconocido (1966) o Filosofía ¿Quién la necesita? (1982). También definió sus principios estéticos en El manifiesto romántico (1969). Si no tienen suficiente con todo la anterior, prueben con El nuevo intelectual (1961). Todas estas obras han sido traducidas al español y publicadas por la editorial argentina Grito Sagrado, que las ha envuelto con una estética Art Decó apropiada para los temas que tratan, pero que no obstante les aporta un indefinible aire religioso, como de secta, que no creo fuera del gusto de la autora.

La rebelión de Atlas está llena de momentos intensos como el primer viaje de Dagny y Rearden en la línea John Galt, la visita de la protagonista al valle en que las personas más brillantes de la tierra se han refugiado, todos los pasajes amorosos entre Dagny y Rearden… 
La rebelión del Atlas de Ayn RandEs un trabajo monumental que describe un mundo no muy diferente del actual. Cuando revisamos esos capítulos en que se nos cuenta cómo la crisis económica va diezmando las fuerzas del país nos sentimos en unos escenarios familiares, donde los irresponsables están al mando y los hombres capaces son relegados o abandonan sus puestos por la impotencia que les provoca ver a los más ineptos dirigir las empresas, las fábricas, las compañías y todo lugar productivo del que pueda extraerse un beneficio rápido y fácil. Aprendemos a distinguir a los vagos y maleantes que en nombre del bien común consiguen llevar a una sociedad a la ruina. Es también una potente declaración anticristiana, al menos contra uno de sus argumentos, que ha sido recogido por otras creencias no estrictamente religiosas. Me refiero a la compasión hacia el débil, que Rand niega señalándola como fuente de todo mal.

Muy al contrario, defiende el egoísmo, un egoísmo lógico y creativo como motor de toda sociedad libre y próspera. Por eso sus héroes son músicos, industriales, inventores, empresarios… aquellos que mueven el mundo y que pueden, en cualquier momento, detenerlo. Esta es la última gran novela sobre el progreso, una ilusión para muchos autores, que lo niegan incluso atribuyéndole adjetivos tan despreciables como “sostenible”. Rand no tiene esos problemas, ni sus héroes. Escupen sobre el relativismo y la subjetividad afirmando la existencia de una realidad ajena e independiente del espectador. A es A. Eso les permite vivir una vida plena y fructífera. Y enfrentarse al mal, que se presenta bajo la forma de los saqueadores, tipos incapaces de tener una idea o de trabajar con sus manos y que desarrollarán teorías que les permitirán vivir de los logros ajenos, en nombre de abstracciones como “la sociedad” o “el pueblo”.

Con semejante panorama conceptual resulta comprensible que ni Rand ni sus seguidores como Ditko fuesen bien recibidos. Pero las palabras de una y los dibujos del otro aún nos alcanzan y conmueven mientras la fuerza de sus ideas permanece y se abre camino en la maraña creada por la falsa compasión y la negación del individuo. La Rebelión de Atlas arranca con una pregunta: ¿quién es John Galt? Yo les animo a que descubran la respuesta. Merece la pena.

Ayn Rand murió de un ataque al corazón el 6 de marzo de 1982. Fumadora compulsiva, había sobrevivido a un cáncer de pulmón en 1974. A su entierro asistieron algunos de sus más fieles seguidores, como Allan Greenspan, que en su juventud escribió libros defendiendo la vuelta al patrón oro y que en su madurez se convirtió casi en el reverso tenebroso de las doctrinas liberales apoyadas por su mentora. El ataúd de Rand fue coronado con un adorno floral que formaba el signo del dólar.

Mientras, su alumno y admirador Steve Ditko todavía permanece en pie, ensimismado en su trabajo y completamente ajeno a lo que el mundo pueda pensar o decir de él, como el perfecto héroe randiano. Es uno de los últimos supervivientes de una generación milagrosa, que redefinió el mundo de la fantasía poblando nuestra imaginación de nuevas y salvajes visiones. Algunos de sus compañeros se quemaron con rapidez, como Wally Wood (1927-1981), nacido el mismo año que él. Frazetta (1928-2010) y Al Williamson (1931-2010) nos abandonaron el pasado año, como un aviso de que toda una época y su memoria está a punto de desaparecer. Junto con Ditko permanecen en pie tres de los últimos gigantes, tres especialistas en el género bélico: el veterano John Severin (1921), el gran Russ Heath (1926) y su amigo Joe Kubert (1926). A ellos podríamos añadir algunos nombres más, como Cardy o Romita. Pero el tiempo se agota…
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