384 páginas, 22 euros.
EL GRAN COMBATE
Un libro tan inesperado como imprescindible. Nos suena todo lo que se cuenta en él. Pero, al mismo tiempo, esos hechos tan conocidos adquieren un nuevo sentido al encadenarse en una secuencia lógica que permite entenderlos mejor.
Durante años los aficionados al cómic en general y a los superhéroes en particular hemos sido conscientes de la guerra Marvel-DC, las dos grandes compañías que publican tebeos de tipos con los calzoncillos por fuera.
En España DC nos llegó a través de las editoriales mexicanas, ya que “sólo Dios podía volar”. En los sesenta aparecieron los personajes Marvel, que liquidaron de un plumazo a las siniestras series inglesas que los precedieron. Sin duda la ambigüedad moral de Spider o Zarpa de Acero, sumada a la presencia de dibujantes extraordinarios como Blasco, les hacía merecedores de mejor fortuna. Pero el caso es que Los Cuatro Fantásticos, El Capitán Marvel o Spiderman resultaban más modernos y chulos que Mitek y compañía, a quienes olvidamos con alegría. Durante un tiempo vivimos entre las versiones Novaro de Flash y Batman y los destrozos que Vértice despachaba con el material Marvel, produciendo páginas y páginas a partir de planchas que troceaban y manipulaban.
En un determinado momento, a mediados de los setenta, la cosa se reestructuró y empezó a llegarnos el material de ambas compañías en formatos más cercanos a los originales y casi con regularidad. En los ochenta se produjo toda una renovación, que también encontró un eco por aquí, con dos editoriales compitiendo por el favor del público. Zinco se encargó del sello DC y Forum de Marvel. Las franquicias han seguido cambiando de mano hasta la actualidad. El éxito de las películas de supertipos ha propiciado un nuevo renacimiento y la producción de constantes volúmenes que recopilan los episodios originales. Los nostálgicos no damos abasto.
A lo largo de toda esa historia los lectores hemos
