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viernes, 2 de diciembre de 2016

EL HOMBRE QUE MATÓ A LUCKY LUKE de BONHOMME

El hombre que mató a Lucky Luke de Matthieu Bonhomme
Kraken ediciones. Madrid 2016.
64 páginas, 20 euros.

UN HOMENAJE FALLIDO


Lucky Luke nos acompaña desde hace ya más de medio siglo. Algunos todavía recordamos aquella versión de La Diligencia que apareció por entregas en las páginas de la revista Strong. Ahora un autor que no es Morris, su creador, nos brinda la que podría ser su última aventura.


Este vaquero solitario nunca fue Asterix, que era más redondo, más barroco, más detallado en el dibujo y cargado con más gags. Pero había algo en el despojado grafismo de Morris que provocaba las simpatías del lector. También ayudaban los constantes guiños a algunos de los mejores westerns, que es tanto como decir las mejores películas de la historia del cine. Luke era seco y parco en palabras y su humor sutil e irónico, no tan directo y popular como el del pequeño galo, pero igualmente efectivo y resultón. No en vano el mismo escritor genial participó en ambas series, el incomparable René Goscinny.

Ahora Matthieu Bonhomme retoma al héroe adoptando un tono más realista. Posiblemente uno de los aspectos más logrados de este álbum sea la lucha de Luke contra el tabaco. O más bien para encontrar tabaco. Como es sabido en los tiempos políticamente incorrectos en que se publicó el original, no llamaba la atención que un personaje que era mayoritariamente leído por niños se paseara siempre con un cigarrillo en la comisura de los labios. En esta revisión el protagonista llega sin tabaco a Froggy Town y se pasa el resto del cómic intentando que alguien le deje o le venda unas briznas del preciado vegetal. Pero hasta los indios se han quedado sin picadura para su pipa de la paz. El síndrome de abstinencia pone de los nervios al héroe, lo que le provoca unos indeseados temblores, justo antes de un duelo.

No se fuerza nunca la nota realista. El dibujo transita un estilo simplificado y limpio, a medio camino entre Morris y Mezieres. Solo cabe echarle en cara un color innecesariamente oscuro, tanto que en ocasiones no permite apreciar bien lo que pasa. Pero la vertiente gráfica es lo mejor de un trabajo donde los problemas se sitúan claramente en el guión. Sin llegar nunca al cachondeo que presidía los clásicos relatos de Morris, aquí se mantiene una aproximación algo más seria, con un argumento no muy dado a las bromas.

El hombre que mató a Lucky Luke de Matthieu Bonhomme
La historia acumula algunos tópicos, como todas las aventuras de Luke: el viejo forajido que nos recuerda a Doc Holliday, el asalto a la diligencia, la casi-novia que viene a casarse con otro… Esos lugares comunes podrían haberse articulado en un conjunto coherente y novedoso. Pero no ocurre así.
Luke se pasea entre un montón de personajes, ocurren cosas sin parar y las diferentes tramas se resuelven en un final interminable y muy verboso. Se multiplican las explicaciones de unos y de otros y parece que la secuencia final con el héroe galopando hacia la puesta de sol no llegará nunca, perdida entre interminables bocadillos llenos de texto. Una pena ya que, como digo, el dibujo de Bonhomme es agradable y le habría permitido ofrecer una versión más poética del personaje, según podemos deducir de ciertos paisajes y algunas escenas concretas. Pero la narrativa falla y con ella todo lo demás.
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viernes, 3 de enero de 2014

PARA REYES, ¡TEBEOS!

A pocos días de nuestra tradicional fiesta de Reyes siempre queda algún regalo por resolver. Los tebeos son una opción conveniente, más en un año caracterizado por la recuperación de clásicos incontestables.


El arte de Caran D'ache, editado por El Nadir
Empecemos por El arte de Caran d’Ache, publicado por El Nadir. Un tomito delicioso que nos permite admirar el trabajo del gran maestro francés, incluyendo varias láminas a color realmente espléndidas. No sólo sorprende la modulación de su línea y la elegancia de su estilo, también su humor, con ocurrencias tan refinadas como la de la vaca mirando pasar un tren. Es prehistoria, pero todavía nos conmueve y divierte.


Little Sammy Sneeze de Winsor Mc Cay, editado por Los tebeos de Cordelia
Los Tebeos de Cordelia recuperan el personaje eternamente constipado de Mc Cay, el gran padre fundador del cómic y la animación. Si disfrutaron con su Little Nemo sin duda amarán a este Little Sammy Sneeze, que nos llega ahora en una cuidada edición a color. Imprescindible, sorprendente y de una modernidad apabullante.



Felix el Gato, edita Kraken
Otro bonito volumen es el que agrupa las aventuras de Felix el gato. La edición americana original corre a cargo de Craig Yoe, un apasionado del medio cuyas entregas suelen ser siempre interesantes. Aquí lo publica Kraken y es más bien recomendable para un público infantil, aunque cualquiera puede disfrutar con las redondeadas formas de su dibujo.

Avanzando en el tiempo llegamos a Simon y Kirby de quienes se han editado dos recopilatorios agrupando algunas de sus primeras obras. Primero nos llegó la dedicada a sus historietas policiacas y ahora otro volumen con episodios de ciencia-ficción.

Science Fiction de Simon & Kirby, edita Diábolo
La iniciativa corre a cargo de Diábolo, que ya se había hecho cargo de los tomos de Ditko. Cuidada edición para un material que interesará más a los estudiosos e historiadores del medio que a los aficionados. Como lector prefiero sin dudarlo el material que Panini va recopilando en sus impresionantes tomos Marvel Gold. ¿Ya tienen el último? No se lo pierdan. Además, los colores respetan la crudeza de la edición original, sin aberraciones como la cometida recientemente con el Thor del pobre Simonson. Uno de los mejores tebeos de la historia arrastrado por el fango digital. ¡Qué horror!

Panini se encarga también de devolvernos a un clásico del tebeo español que se mantiene increíblemente fresco. Me refiero al Dani Futuro de Carlos Giménez y Víctor Mora.
Dani Futuro, de Giménez y Víctor Mora, editado por Panini Comics
Se agrupa toda la serie en un único y elegante volumen y volvemos a disfrutar con el Giménez más dibujante. Aunque luego se reveló como un autor completo, que impactaba por la seriedad y profundidad de sus temas, este divertimento de ciencia-ficción permanece como un trabajo bien hecho, perfectamente dibujado y mejor narrado. Reviso sus páginas y todavía siento el impacto de la primera lectura, con los rabiosos colores con los que apareció en Gaceta Junior, sus guiones bienintencionados y políticamente correctos y la calidad del dibujo más realista del que era capaz Giménez. Imprescindible.

Dejo para el final otra recuperación europea, el Integral de Bruno Brazil, con guión de Greg y dibujos de Vance. Ya saben que no soy un fan del dibujante de XIII, que aquí resulta tan envarado como de costumbre y además nos recuerda constantemente al encargado de llevar a James Bond al comic, el peculiar e impresionante Yaroslav Horak.
Bruno Brazil de Greg y Vance, edita Ponent Mon
No es casual, se había hecho cargo del personaje en 1966 y Brazil aparece dos años después. Teniendo en cuenta que este último tiene una reconocida deuda con el popular espía británica, es lógico que Vance estudiara a su “rival”. El problema es que Horak es mucho más dinámico y versátil y lo único que Vance consigue al imitarlo es que notemos más sus debilidades. Con todo, Brazil sigue siendo un tebeo de lectura fácil ya que al menos el artista es preciso con los fondos y el guionista es Greg, uno de los grandes creadores europeos: editor, dibujante y guionista, un auténtico genio con un peculiar sentido del humor y que raramente decepciona. Si a todo ello suman que este integral viene acompañado de unas precisas y amenas introducciones con mucha información para contextualizar la época en que apareció la obra, coincidirán conmigo en que es una compra muy recomendable. Edita Ponent Mon.
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