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miércoles, 18 de septiembre de 2024

CÓMICS PÓSTUMOS DE 2024

DÍA DE LOS MUERTOS EN TEBEOLANDIA
Richard Corben murió en 2020, Miguel Gallardo en 2022 y a finales de julio nos abandonaba Juillard. Pero, como todos ellos eran grandes dibujantes, nos han dado algunas sorpresas póstumas.


cuaderno de verano Miguel Gallardo Comic
Miguel Gallardo

Cuaderno de verano

MultistudioBooks, España, 2023
64 páginas, 14 euros


Gallardo ya había publicado en vida varios cuadernos de dibujo, agrupando algunas de las imágenes que facturaba obsesivamente. Tras su muerte, sus familiares y amigos se enfrentan a una montaña de libretas llenas de dibujos varios, que se han propuesto agrupar. De manera natural, han comenzado por el tema del mar y las piscinas, espacios a los que Miguel era muy aficionado y que visitaba siempre acompañado de libreta y boli. Vaya por delante que la edición es maravillosa, con una reproducción excelente de los originales, así que por momentos tenemos la sensación de estar hojeando un cuaderno de Gallardo “de verdad”. Lo siguiente que llama la atención es, por supuesto, la frescura y la desvergüenza de los dibujos. Completamente centrado en la figura humana y sus múltiples variaciones, el autor subraya algunas peculiaridades y luego sortea los problemas anatómicos con elegancia. Lo que nos lleva a la tercera razón para adquirir esta pequeña joya, como es el humor de Gallardo.
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viernes, 1 de enero de 2021

RICHARD CORBEN DESCANSE EN PAZ

Richard Corben con el Premio Haxtur al mejor dibujo en 2003
CORBEN: VIDA Y COLOR

Una carrera poco habitual

Richard Corben murió el pasado 2 de diciembre, tras una operación a corazón abierto. Había nacido en una granja de Anderson (Missouri) hace ochenta años, el 1 de octubre de 1940. 


Desde muy niño dibujaba comics y realizaba pequeñas animaciones. Entró a trabajar en una agencia de publicidad, donde desarrolló anuncios, películas explicativas de maquinaria agrícola, cuñas... En 1968 ganó un premio en Japón con su corto Neverwhere. Sin decidirse entre la animación, el cómic y la ilustración, empezó a colaborar con fanzines. Publicó en muchas de las editoriales underground como Rip Off Press, dirigida por Gilbert Shelton, un dibujante también nacido en 1940 como Corben

En 1970 consiguió su primer encargo en Warren y se centró en las historias de terror a color. En 1972 se decidió a dedicarse en exclusiva al cómic. De esa etapa destacan los comics realizados en colaboración con Bruce Jones y las adaptaciones de Poe, con guiones de Rich Margopoulos. En 1976 dibujó Bloodstar, una adaptación de R. E. Howard, y Den, que apareció en la revista francesa Metal Hurlant. En 1977 salió también en la versión americana, Heavy Metal. Para ellos realizó otras series largas como New Tales of the Arabian Nights (1978), Den 2 (1981), Bodissey (1985) o Murky World (2017). En 1978 publicó Mutant World con Warren. Al mismo tiempo crecía su carrera como ilustrador independiente, con portadas para libros, discos (Meat Loaf) y posters (Phantom of Paradise). 

A través de su agente, el español Josep Toutain, Corben publicó sus comics simultáneamente en los USA y en Europa. En 1982 creó el sello Fantagor con su amigo Jan Strnad. Lanzaron Jeremy Brood y en 1986 Rip in Time. A finales de los ochenta publicaron nuevos capítulos de Den. En 1990 presentó Son of Mutant World. Problemas económicos le obligaron a concluirla en B/N. En 1992 se alió con Tundra para editar DenSaga. Dos años más tarde interrumpió su serie From the Pitt, lo que en la práctica supuso el cierre de Fantagor. En 1996 dibujó una parodia de Den (DenZ) para Penthouse.
Comenzó entonces su diáspora por las grandes editoriales. Colaboró en series como Batman (DC, 1996), Alien (Dark Horse, 1997), Hellblazer (DC, 2000), Hulk (Marvel, 2001), Cage (Marvel, 2002), Punisher (Marvel, 2004) o Hellboy (Dark Horse, 2006-2018), entre otras. En los últimos años se involucró en comics relacionados con el terror, siempre con Dark Horse: adaptaciones de Poe y Lovecraft y otras series como Ragemoor (2012), Rat God (2015) o Shadows on the Grave (2017).


Richard Corben obras completas hombre lobo Toutain
Mucho más que técnica


La técnica fue determinante en Corben. En sus inicios underground optó por un B/N muy saturado de líneas, en ocasiones acompañado por tramas mecánicas. Un estilo con el que se acercaba a las obras de algunos de sus admirados referentes de la EC, autores como Wood, Severin o Davis. En sus producciones para las grandes editoriales, desde finales de los noventa, decidió entintarse dejando que otros se encargaran del color, regresando al B/N más desnudo y personal. Pero también exploró los nuevos avances en color digital, desde que los ordenadores dieron sus primeros pasos. Sin embargo, lo que llamó la atención de los aficionados fue su peculiar método de separación de color. Corben adaptó las
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viernes, 26 de abril de 2019

CORBEN Y SU CATÁLOGO

Richard Corben ha publicado en facebook una foto suya hojeando el catálogo de Angulema 2019.


Va acompañada por un texto donde agradece el trabajo de Fred (Manzano) y el resto del equipo. Entre los comentarios que aplauden tanto el catálogo como la exposición encontramos algunos nombres muy conocidos, como el de Mignola. Pues eso: "Good job!"

Richard Corben ojeando el catálogo de Angouleme

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viernes, 15 de marzo de 2019

SOMBRAS EN LA TUMBA de CORBEN

Sombras en la tumba de Richard Corben edita Planeta
Planeta Comic, 2019
286 páginas, 20 euros

LA SOMBRA DE UN GIGANTE
El balance de “Sombras en la tumba” es muy positivo. Son sencillas historias de terror con una gran atmósfera y una vigorosa visualización. Corben se abandona a sus tendencias más caricaturescas y distorsionadas y dispara los juegos de luces.


Muchas giran en torno a vicios comunes: lujuria, ambición, arrogancia, codicia... Demuestran un gran estado de forma. No olvidemos que en 2016, cuando se publicaron por primera vez estos relatos, el autor tenía 76 años.

Podemos observar que ha alcanzado una completa libertad. Nunca se esforzó mucho por los personajes del fondo o por contener sus distorsiones. Pero ahora deja claro desde la primera viñeta que estamos en su territorio y jugamos con sus reglas. Esas normas cambian constantemente, como bien demuestran sus acabados. Cuando creemos saber en qué consiste su técnica, la abandona. Obviamente, se mantienen algunas constantes, como son los degradados y el gusto por la volumetría. Pero aquí contrasta más los negros y allá explora nuevas texturas con su línea. Nunca se está quieto y eso es algo que todos sus seguidores le agradecemos.

Por cierto, somos unos cuantos, como se demostró recientemente en Angulema. No solo por las continuas colas que abarrotaron su exposición los días del festival, con visitantes encantados de contemplar una nutrida selección de originales, que representaban las diversas etapas de su larga carrera. También porque la tirada de sus catálogos se agotó con rapidez, en parte por la venta a través de internet, pero también en directo a la salida de la muestra. 2000 libros vendidos en unos pocos días, no está mal.

Jaume Vaquer aseguró la participación mallorquina cediendo amablemente la portada de “Mundo mutante” para la ocasión. El asunto despertó tales entusiasmos que algunos se han apresurado a prolongarlo, inventándose una exposición fantasma en Mallorca. Desde aquí, como orgulloso colaborador de la muestra de Angulema, les aseguro que no habrá una expo Corben en Palma este año. Algunos blogs hasta afirman que va a ser peor que la de Francia. Por supuesto, ya que no se hará.



Aclarado ese punto, volvamos a nuestro cementerio. La intención de Corben con esta obra era retomar el espíritu de las clásicas historias de la E.C. Relatos cortos que pueden leerse de una sentada y que van acompañados de un narrador, que asegura una cierta continuidad.

Según declaró, la serie contendría “monstruos, cadáveres vengativos y marionetas mutantes, payasos sobrenaturales y más. Probablemente nada de vampiros y hombres lobo porque considero que se han hecho hasta la extenuación”.

Sombras en la tumba de Richard Corben edita Planeta
Cumple con su palabra y nos brinda una generosa ración de historias de terror, pobladas por criaturas poco habituales. Técnicamente la que más llama mi atención es “Elegir a ciegas”, protagonizada por una joven invidente que recupera su visión gracias a una misteriosa tribu de indígenas. Lo que hace el dibujo es reflejar el mundo en el que vive la chica, poblado de negros profundos, sombras difusas y blancos cegadores. Pero casi todos los cuentos tienen algún elemento de interés. Obviamente, prima el desarrollo precipitado y el final sorpresa, no hay tramas elaboradas y en más de un caso Corben parece conformarse con construir una atmósfera y dejar que los personajes se paseen por ella, sin atender a lógica alguna. Ha declarado que cuando escribe para él se preocupa antes por la visualización, manteniendo la narración en un estado muy maleable, los textos llegan al final. Así que esa teoría de “la imagen primero” se impone, a veces para bien y otras no tanto. Su puesta en escena es tan poderosa que hasta cuando no nos cuenta nada encontramos algo fascinante en el dibujo.



Temáticamente, hay varias historias con niños, siempre expresivos en sus manos. Salen en “Perder el hilo”, en la muy salvaje “Cumpleaños” o en “El reto”. La codicia se aborda con un asunto recurrente: los herederos que no pueden esperar a que el pariente muera para pillar su parte, como en la siniestra “Un plan turbio”, o que reciben su castigo desde el más allá, como en “Legado de odio”. Notamos sus variaciones sobre temas clásicos como Dorian Grey en “Imagen en el espejo”. Sus tendencias más voluptuosas aquí se mezclan con el horror así que los amantes están dispuestos a poseer a sus queridas muertas, los maridos se alzan de la tumba y se inventa otras grimosas variantes. Sumen a ello historietas recuperadas, como la del dedo gordo del Big Foot, y alguna colaboración tan disparatada como el relato de culturistas escrito por Jan Strnad. También aparece su hija Beth participando en los grises y en el guión de “La isla”.

Sombras en la tumba de Richard Corben edita Planeta
Y luego, por supuesto, está Denaeus. Aunque aquí se agrupa al final, en su momento se publicó por episodios, repartidos entre las otras historias cortas. Era la única que tenía continuidad y su lectura seguida nos permite apreciarlo como un relato completo, con un sentido y un tono diferentes. Es una gran pieza dramática, a la manera de Corben.

Obviamente el nombre del héroe nos remite a su héroe más conocido pero los parecidos son escasos. Creo que solo hay un pasaje, el del canibalismo, que lo emparenta con su ancestro Den. Pero, aparte de esa coincidencia, Denaeus está muy enraizado en los clásicos mitos griegos. Quizás pasados por el filtro de Harryhausen pero eso da igual.

El destino ciego que nos señala con su dedo fatal, los caprichos de un tirano, las desgracias que se abaten sobre la familia, el amor romántico y apasionado, la aparición de versiones de Gorgona y el cíclope…

Todo es muy disfrutable en Denaeus, es un trabajo mayor lleno de encanto, épica y drama, de sentimientos desesperados, amores imposibles y sed de venganza. Los momentos cargados de intensidad visual se suceden: el plano de la hermana muerta, la violentísima y sangrienta lucha contra el cíclope, la brutal viñeta grande con el cíclope sangrando y a punto de zamparse a un soldado, las escenas marinas, la pareja que se despide entre piedrecitas y deliciosas texturas… Es una historia redonda y narrada de forma vigorosa. Corben al más alto nivel. No pueden perdérselo.



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viernes, 16 de septiembre de 2016

HARROW COUNTY, TERROR COMIC

Harrow County de Bunn y Crook - comic terror fantasmas
Cullen Bunn y Tyler Crook
Norma editorial, 2016.
152 páginas, 17,50 euros.

FANTASMAS Y MONSTRUOS 


Aparentemente el terror siempre interesa al público. Variando sus asuntos y mutando sus temas el género se mantiene vivo y con buena salud, parece que nos gustan los sobresaltos.


Desde que en la década de los cincuenta del pasado siglo la EC publicara varias obras maestras que provocaron el entusiasmo de sus lectores (y a medio plazo la aniquilación de la editorial), los comics de miedo han vivido diversas transformaciones.
En aquel primer momento una oleada de corrección política decidió que aquellos relatos morbosos no eran adecuados para niños y consiguió erradicarlos de los quioscos.
Hasta que en los sesenta Jim Warren decidió desafiar la censura y revivió el género de terror. Luego los grandes le siguieron, aportando en algunos casos obras maestras como La Cosa del Pantano de Wein y Wrighston para DC. Pero en general el miedo siempre ha sido un poco indie. Pide independencia, riesgo y no poca innovación.

Por eso, aunque se han hecho innumerables revisiones de los terrores más tradicionales, del Hombre-lobo a Drácula, también se ha experimentado con nuevos miedos como el apocalipsis nuclear y, sobre todo, los zombies. Ellos han sido los protagonistas de las historias de horror más interesantes de los últimos años, pero no los únicos. Merecen una mención especial las aportaciones inglesas al que si no sería un territorio exclusivamente americano. La reinvención de La Cosa del pantano a cargo de Alan Moore, posiblemente el mejor trabajo de su carrera, y la serie que se derivó de uno de los personajes que creó para esa saga: Hellblazer. Recientemente se ha reeditado y los primeros episodios de Delano, Ridgway y Talbot siguen siendo excelentes, no tanto el resto.

Frente a los zombies, que asustan por su pútrida y descerebrada materialidad, vuelven siempre los fantasmas, que aterrorizan por lo contrario: no podemos tocarlos. En esa línea clásica Harrow County supone una agradable revisión servida con un bonito dibujo y un color encantador. El diseño del niño-piel es una idea ingeniosa y toda la ambientación en esa USA rural de los años treinta es convincente y sin duda ayuda al clima frío del relato.

Realmente nos transporta a esos oscuros bosques donde se desarrolla la acción y sus fantasmas en llamas son atractivos. Pero luego el verdadero terror no llega, el comic no cruza esa frontera que nos hace estremecer y el dibujo al final es demasiado acogedor como para transmitir bien la atmósfera de mentiras y enredos que entreteje el guión.

Mucho más efectivo resulta El Dios Rata, la última entrega de Corben. Hace ya años que firma comics liosos y con diálogos mejorables. Y él mismo parece participar de cierta desidia con su dibujo, con viñetas rutinarias al lado de otras extraordinarias. Aquí no se aleja mucho de esos parámetros. Pero su arte es tan convincente, tan carnal y morboso, que sus pocos destellos de genialidad valen más que los esfuerzos de autores menos capacitados y compensan la lectura de una historia embarullada y confusa.
Emplea como protagonista a un trasunto de Lovecraft, al que retrata como puritano y racista, y juega con él enfrentándolo a una lujuria ante la que por supuesto sucumbe. Esas tentaciones lo lanzarán a un infierno plagado de bestias malignas y monstruos varios. Terrenos donde Corben se mueve como pez en el agua. Nadie dibuja tetas como las suyas ni expresa el terror o el deseo como él. Bien o mal, siempre es Corben. Y eso es mucho decir.
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viernes, 8 de mayo de 2015

VIEJAS GLORIAS DEL CÓMIC

Llegan a las librerías productos que por un lado agrupan material clásico, hace tiempo descatalogado o inédito, y por el otro suponen nuevas creaciones de autores veteranos que en muchos casos mantienen un numeroso grupo de fieles seguidores.


Hombre de Peter Wiechman y Rafael Méndez Aleta Ediciones
Hombre
Peter Wiechman y Rafael Méndez
Aleta Ediciones, 2015.
192 páginas, 19,95 euros.

En la primera categoría incluiría la necesaria recuperación de Rafael Méndez, en su momento uno de los mejores dibujantes realistas de este país, que trabajó durante años para Alemania y es casi un perfecto desconocido para los aficionados actuales. Hace tiempo que se retiró de una profesión que acabó destrozándole los nervios e incapacitándole para el dibujo.

Ahora se traduce uno de sus westerns, Hombre, donde podemos disfrutar con sus extraordinarias dotes para la representación de animales y ambientes. Aunque los guiones son muy setenteros, se dejan leer. Al menos son breves y tienen ese punto sincopado propio de guionistas como O’Neill, que le pegaba tales empujones a las historias que se acababa con la sensación de que faltaban viñetas. El trabajo con el pincel de Méndez, increíble. Durante años estuvimos incluyendo planchas suyas en la revista El Wendigo ya que su director, Faustino Rodríguez Arbesú, no podía entender que nadie se acordara de este auténtico artista maldito. Finalmente ha llegado su momento y eso es bueno.

García López - Superman Otros Mundos y Batman - Episodio Perdido; edita ECC
Superman Otros Mundos, 184 páginas 18,95 €
Batman Episodio Perdido, 96 páginas 12,95 €
Edita ECC

En la segunda categoría, la de veteranos en activo, situaría a García López, que acaba de sacar otro comic de Batman. En este caso la excusa es recuperar un episodio de la serie clásica de la tele que no se llegó a producir. Ahora se adapta en viñetas y la ñoñería pop de la serie original parece contagiar y ablandar la labor de un grafista tan poderoso como Jose Luis García López, medio gallego y medio argentino que lleva mil años asentado en los USA.

Más interés tienen otras recuperaciones de su trabajo, como sus colaboraciones en la serie de Superman o sus Elseworlds. Ya conocíamos su versión medieval del personaje, con guión de Gibbons y que se incluye en este recopilatorio. Pero no las otras dos, donde exhibe sus poderosas dotes. El problema es que no se entinta él y los encargados rebajan un tanto el vigor de sus lápices. Con todo, recomendable.


Los espíritus de los muertos de Poe por Corben, edita Planeta Comic
Los espíritus de los muertos de Poe
Corben
Planeta Comic
216 páginas, 30 € 

Otro veterano que vuelve es Corben, de quien constantemente se recopila material. Ahora nos da nuevas versiones de Poe, con color digital. El problema es que Corben es mucho Corben. Y que una vez leída su primera versión de “El Cuervo”, no se puede olvidar y su reinterpretación no es TAN buena.

Pero aunque inevitablemente estemos comparando con la fuerza de su trabajo pasado, notando lo que ha perdido por el camino, Corben sigue siendo mucho y no seré yo quien se atreva a meterse con él. Todavía disfruto con sus sombras, con sus volumetrías, sus imposibles hembras y casi diría que me gustan hasta sus errores.



La peste escarlata de Carlos Giménez Edita Panini
La peste escarlata
Carlos Giménez
Edita Panini, 96 páginas

El siguiente es un caso parecido. Carlos Ginémez ha sido el dibujante y autor de comics más grande de este país. Y aún pasarán años hasta que alguien pueda arrebatarle esa posición. Creo que esto nunca se ha dicho lo bastante alto ni lo bastante claro. No era solo que fuera bueno, es que era mucho más bueno que los demás, su trabajo estaba a años luz de todo lo que se hacía. La mezcla de dibujo, guión, voluntad narrativa y visión del mundo, sus ganas de contar, convertían sus comics en un continuo disfrute.

Pero ese momento pasó. Es duro decir esto de alguien que ha sido tan importante y durante tanto tiempo. Y no es que sólo haya hecho una o dos obras interesantes. No, su carrera está cargada de trabajos para citar y recordar. Pero la edad no perdona y salvo contadas excepciones, pocos autores sobreviven al paso (y peso) de los años. Me temo que eso es lo que le ha pasado a Giménez. Su ciclo dedicado a la Guerra Civil ya me pareció bastante flojo. Sus álbumes sobre Pepe González, más allá del interés documental, resultaban estirados y repetitivos y el balance final tampoco estaba a la altura de anteriores trabajos.

Y ahora llega esta Peste escarlata, otra adaptación de London, como el Koolau que dibujó hace tanto. Le ha dado un aire futurista, un género que ya había transitado, con Dani Futuro primero, Hom o Érase una vez en el Futuro después, entre otras ocasiones. Y el resultado es pobre. Giménez es demasiado profesional para ofrecer un mal comic. Pero está muy por debajo de anteriores productos suyos, le falta fuerza, interés, verdad. La humanidad de sus personajes, uno de sus rasgos distintivos, ha sido sustituida por la ideología y la denuncia de vuelo corto. Él siempre ha sido un autor comprometido y crítico, pero no anteponía los discursos al relato. Ahora sí, y es una pena.
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viernes, 10 de mayo de 2013

RAGEMOOR de STRNAD & CORBEN

RAGEMOOR de Strnad y Corben. Edita Norma
Norma Editorial, 2013.
112 páginas, 16 euros.


HUMOR Y HORROR


Los seguidores de Corben estamos de enhorabuena. Se publica una nueva colaboración con el guionista Jan Strnad y un excelente recopilatorio con su mejor etapa en Warren.


Esta nueva obra confirma el gran momento que vive el autor. Con un dibujo desprejuiciado que nos remite a sus primeras obras juveniles y underground con sus encuadres imposibles y su iluminación enfática y, por supuesto, su sensuales damas. Corben ya no necesita que nadie recuerde lo bueno que es. Va sobrado y cada una de sus contribuciones lo demuestra con arrogancia. Si la parte gráfica no nos sorprende ya que el autor pasa por una vejez realmente dorada, quizás sea el guión el que llame más nuestra atención. Strnad lleva toda la vida acompañando a Corben. Si escribe para otros ahora mismo no consigo recordarlo. Respecto a sus argumentos, son vehículos para que el gran hombre se luzca, pero tampoco los considero especialmente memorables. Entretenimientos sin mucha trascendencia que el dibujante levantaba con su genio.

Sin embargo, en este caso la historia que construye, además de ser un evidente y bastante divertido homenaje a Lovecraft, trasciende la parodia y nos engancha con sus truculencias y constantes giros argumentales. Esa casa infernal resulta no serlo tanto finalmente, mientras sus habitantes descubren las sutilezas del conflicto que sus muros ocultan y contienen. Como ellos los lectores se dejan guiar por la turbia madeja de sucesos que Strnad va tejiendo y destejiendo, hasta enredarnos por completo. Un trabajo muy interesante, servido a la perfección por su cómplice habitual.

Por si este volumen no fuera suficiente se acaba de traducir el recopilatorio con los relatos dibujados por Corben en Warren, gloriosa etapa en la que se forjó su popularidad y se afinó su arte y que ahora se nos brinda agrupada en un bonito volumen con buen color. Por supuesto, es un material que conocemos perfectamente y que aquí apareció en revistas como Dossier Negro, Vampus, Famosos Monstruos del cine y Rufus, las versiones celtibéricas de Creepy y Eerie. Pero poder repasarlas todas de un tirón es una absoluta gozada. Las que resultaban ilegibles o tontas en su momento siguen pareciéndolo ahora, pero permanece en pie un buen puñado de obras maestras. Corben es un creador de mundos. Su técnica prodigiosa, su interés por el volumen y la iluminación, se mezcla con un dibujo de la figura humana distorsionado y personal que genera universos propios en los que nos zambullimos con delectación. Creo que pocos episodios como “The hero within” expresan mejor esa ambivalencia entre lo real y lo imaginario que caracteriza al mejor Corben.

Por supuesto, considero absolutas obras maestras relatos como “Friedheim the magnificent”, la divertida “Lycanklutz”, la impresionante “Bless us, father…”, “Terror tumb”, “An angel shy of hell!”, “Indeep”, “Bookworn” (la primera historieta de Corben que soy consciente de haber leído), toda la serie del viaje al pasado, la de la chica Kong… Y me detengo aquí porque acabaré citándolas todas. El suyo es un trabajo increíble y que continúa siendo innovador muchos años después de haber sido creado. Si no lo tienen, corran a comprarlo.
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viernes, 8 de junio de 2012

H. P. Lovecraft. Desde el más allá y otras historias. E. Kriek

Ediciones La Cúpula.
112 páginas, 17 euros.

EL INFIERNO Y MÁS ALLÁ
Los aficionados al terror en viñetas se encontrarán estos días con dos interesantes novedades en las librerías especializadas. Una viene firmada por el popular Richard Corben y la otra por un artista holandés, Erik Kriek, casi un perfecto desconocido en España.

Corben une sus fuerzas con Mignola para producir nuevos episodios de Hellboy  editados por Norma y los resultados son similares a los de anteriores entregas. A estas alturas ya es difícil que el personaje de los cuernos capados nos sorprenda. Tenemos más de lo mismo: ambientes con sabor, mezcla de escenarios con mucho color local, paseos por algunos lugares habituales del horror y ya está. Mignola sabe elegir las atmósferas y sus historias son más o menos entretenidas, pero no es un guionista. Es ingenioso y algunas de sus ocurrencias, como aquí esos luchadores mexicanos contra el mal, son llamativas y su última vuelta de tuerca al tópico de la casa encantada no carece de gracia. Pero no acaba de cruzar esa frontera que separa lo brillante de lo memorable.

Corben, por supuesto, no tiene esos problemas. Desde que volviera a los comics hace unos años sus fuerzas parecen renovarse con el paso del tiempo. Cada vez más nos recuerda al jovenzuelo rompedor que fue en sus inicios, al artista alternativo de los encuadres innovadores y las sombras imposibles, el rey del realismo distorsionado y volumétrico. Sus manchas y texturas son impactantes y nada hay en su trabajo que nos decepcione, al contrario es un placer recorrer sus páginas. En “La novia del infierno y otros relatos” no está mal acompañado. Se incluye una bonita historieta de Scout Hampton y un divertido relato dibujado por el fascinante Kevin Nowlan. También otro cuento corto ilustrado por el propio Mignola, que no está entre lo mejor del volumen. En general, más recomendable por el dibujo que por los argumentos.


Más equilibrados son los resultados que consigue Kriek con su aproximación a Lovecraft, un novelista que ha inspirado a no pocos creadores con un balance desigual. Entre mis adaptaciones favoritas cuento algunos de los episodios firmados por Wrighston en sus mejores tiempos en Warren, o algunas de las firmadas por Breccia en su irregular acercamiento al escritor. Kriek adopta un discurso gráfico muy americano, con profusión de sombras y un empleo de la iluminación muy expresivo. Su dibujo parece mejorar en la descripción de ambientes y en los planos generales y se vuelve algo más difuso en los primeros planos de los personajes, pero da igual. Consigue lo más difícil tratándose de Lovecraft como es recrear sus enfermizas atmósferas, esa sensación de opresión, de que algo muy desagradable va a ocurrir o ha pasado ya, y que el horror es un destino que no podremos evitar.

Con habilidad el autor holandés alterna relatos cortos y largos, ambos igual de efectivos. Con su dibujo preciso y detallista agobia al lector que está deseando escapar de sus saturados espacios. En ellos abunda la vida en descomposición o están a punto de desgajarse para desvelar otros aspectos, hasta ahora ocultos, de la realidad. Aspectos que pueden llegar a ser muy salvajes e inevitablemente peligrosos. Me fascina el ambiente que consigue en “Dogón”, con ese alucinante pasaje del marinero caminando sobre los peces muertos, o en “Desde el más allá”, donde se percibe la influencia del Eisner más expresionista en algunas sombras. Por supuesto, sus dos historias más largas, “El color que cayó del espacio” y “La sombra sobre Innsmouth” son sobrecogedoras, dos pequeñas, deslumbrantes y terroríficas joyas, la segunda con un final realmente maravilloso. Muy recomendable.
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jueves, 22 de abril de 2010

HELLBOY, EL HOMBRE RETORCIDO de MIGNOLA y CORBEN

Hellboy El hombre retorcido de Mignola y Corben, edita Norma editorial
Norma Editorial. Barcelona, 2010.
80 páginas, 11 euros


RETORCIDA CLARIDAD


La proximidad del Salón de Barcelona hace que el volumen de novedades aumente, desequilibrando peligrosamente la economía de los aficionados. Entre todas esas lecturas uno se lanza instintivamente sobre aquello que sospecha le aportará mayores satisfacciones.


Y, si Corben anda por en medio, yo no suelo dudar. Como saben, el autor fue una de las grandes estrellas en los setenta y luego su brillo se apagó progresivamente hasta casi desaparecer, devorado por sus experimentos con el color. Sorprendentemente hace unos años asistimos a su resurección, marcada por un retorno a los orígenes, un poderosísimo blanco y negro lleno de contraluces y unas figuras más deformes que nunca, Corben en estado totalmente puro. Desde entonces sólo nos ha dado alegrías. Su gran momento de forma sólo tenía una pega: los guiones que ilustraba eran bastante mediocres. Él los hacía parecer mejores, tal es su capacidad narrativa, pero ninguno era demasiado interesante.

Ahora vuelve con Hellboy, una serie pródiga en atmósferas y huérfana de buenos argumentos, y resulta que nos brindan una pequeña obra maestra.

Mignola 
consigue hilvanar un relato coherente, con un protagonista interesante, ese Tom Ferrell que ha vendido su alma al diablo para luego arrepentirse de ello, y con su héroe cuernicorto en un papel muy secundario. El relato se sigue con interés y, por momentos, mete auténtico miedo. Acompañamos a los dos personajes en su viaje por esas montañas siniestras y llenas de pecado y vileza, que parecen sacadas de un cuento de Lovecraft. El enfrentamiento final con el diablo y sus acólitos se mantiene a la altura de las espectativas creadas y Mignola evita la ironía que carcateriza a Hellboy y que en muchos casos sólo sirve para distanciar al lector.

Contiene escenas brillantes, como la de la piel vacía de la chica, ocupada por diferentes animales, o la del ataque con ataudes a la iglesia. Toda la secuencia de las minas es repugnantemente terrorífica. Por supuesto, la gran baza es Corben. Se me acaban los adjetivos con él. Manchas poderosas, deformaciones de la realidad que resultan más veraces que cualquier fotografía, volúmenes rotundos, cuerpos que sudan, tiemblan, se convulsionan, escupen, sombras que invaden las figuras y adquieren vida propia, un increíble sentido de lo grotesco que emparenta sus brujas con las de Goya, por muy exagerado que pueda parecer, una narrativa clara, rotunda y aterradora...

Este tebeo no se lee, se devora, se disfruta desde la primera a la última viñeta. Nos creemos lo que pasa y esos racimos de brujas agazapados en la oscuridad de las minas consiguen aterrorizarnos. Como las arpías que rodean la vieja iglesia al modo de los zombis en las películas de Romero. Por supuesto, no olvida su afición a la carne y nos ofrece una buena muestra en esa bruja tan zalamera como peligrosa. En fin, toda una lección impartida por uno de los últimos grandes maestros. Corben siempre se sintió cómodo en el terror, en las zonas más húmedas y resbaladizas de nuestra conciencia, y con esta obra vuelve a casa, al territorio donde sigue siendo el rey. No se lo pierdan.

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jueves, 15 de enero de 2009

EL PRIMER FRIKI

Forrest Ackerman en la Ackermansion

El pasado 4 de diciembre de 2008 moría en Hollywood Forrest J. Ackerman, a quien los aficionados al comic y cine de fantasía pueden considerar como el primer friki

Se enamoró del género en su infancia y participó en la creación de los primeros fanzines, como The Time Traveller o Science Fiction Magazine. En 1939 acudió disfrazado con un traje del futuro a la primera Convención Mundial de Ciencia Ficción, creando una moda que aún perdura. Ese mismo año ayudó a Bradbury a lanzar el fanzine Futuria Fantasia.


No solo promovió la creación de clubs de escritores de ciencia ficción y de fans del género, también promocionó a las Hijas de Bilitis, por lo que fue nombrado “lesbiano de honor”. En 1953 recibió un Premio Hugo excepcional, al Fan nº 1. Destacó como coleccionista y su larga lista de objetos relacionados con las películas de horror y fantasía podía ser contemplada en su Ackermansion de Los Angeles. Inspiró o fue el agente de un gran número de autores, como Bradbury, Harryhausen, L. Ron Hubbard o Ed Wood. Como curiosidad, presumía de hablar esperanto con fluidez.

Por supuesto, su popularidad entre los fans facilitó su aparición en diferentes películas e incluso en vídeos, como el célebre Thriller de M. Jackson, donde realiza un cameo. Probó fortuna como escritor y su lista de seudónimos es tan larga como disparatada: Weaver Wright, Spencer Strong, Walter Chinwell, Allis Villette, Alus Kerlay, Laurajean Ermayne, Alden Lorraine, J. Forrester Eckman, Fisher Trentworth, SF Balboa, Hubert G. Wells, Jacues De Forest Erman, Jone Lee Heard, Sgt. Ack-Ack y Dr. Acula, entre otros.

Entre los aficionados al comic es conocido como creador de Vampirella, un sexy personaje de fantasía. En realidad, el parto fue bastante complejo y en él participaron varios padres. Primero James Warren, editor de revistas de terror que, tras ver Barbarella, la película de Roger Vadim, decidió que necesitaba algo en esa onda. El encargo recayó en Ackerman, con Frazetta en la parte gráfica. Por casualidad Trina Robbins participó en el asunto aportando lo que permanece como aspecto más innovador de esta heroína vampírica: su uniforme, imposiblemente pequeño.
Forrest Ackerman creador del personaje Vampirella
Frazetta transformó su rubia original en una morena y se asignó el dibujo de la primera historieta a Tom Sutton. Pero los guiones de Ackerman no acababan de convencer a Warren, que buscó el refuerzo de Archie Goodwin. Este rebajó la carga espacial que tenían las primeras historias y se centró más en el terror. Con la sustitución de Sutton por el español José González, la serie finalmente despegó. Este último es excesivamente dependiente de las fotografías y no es un extraordinario narrador, pero de alguna forma aporta un adecuado ambiente mórbido y su Vampirella es realmente atractiva y exótica.
Al final, es de lo que estamos hablando: a Ackerman nunca le interesó el arte con mayúsculas, sino más bien la serie B, los productos populares y crudos.Y a ellos dedicó la revista que para muchos fue una auténtica revelación, cuando llegó aquí su traducción en 1975: Famosos Monsters del Cine. El original apareció en 1958 y duró hasta 1983. En España no duró tanto, tan sólo dos años. Pero guardo esos números como preciadas posesiones. En primer lugar, porque contenían una única historieta a todo color, que en principio era de Corben. Luego se añadieron otros autores como Crandall o Wrightson, pero ninguno superó al impacto del primero. Nunca he vuelto a ver colores como los que empleaba Corben en aquella época. Impresionante. Pero luego la revista enganchaba, con aquella mezcla de cotilleo y crítica y con su despliegue gráfico, dedicado a películas olvidadas de las que apenas conocíamos nada más que una imagen. Conviene recordar que entonces Internet era un sueño y ni siquiera creo que existieran los vídeos. Así que las posibilidades de ver alguna de aquellas cintas eran más bien remotas. Pero Ackerman nos permitía soñar con ellas e imaginar su contenido. Luego hemos podido comprobar que muchas no eran para tanto, pero yo le agradezco cada uno de los minutos de fantasía que me regaló. Descansa en paz, tío Forry.
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