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jueves, 5 de enero de 2023

ULTIMO FIN DE SEMANA DE ENERO DE VIVES COMIC ANGULEMA

Último fin de semana de Enero de Bastien Vivès comic Angulema amor
Diábolo. Madrid, 2022
184 páginas, 24,95 euros


NOS VEMOS EN ANGULEMA
Bastien Vivès ya ha demostrado en repetidas ocasiones que es uno de los grandes, un talento a tener en cuenta. Se permite divertimentos ocasionales, piezas más ligeras que alterna con auténticas obras maestras.


Cuento este último trabajo entre lo mejor que le he leído. Fascina su aparente facilidad, la ligereza con que se suceden los hechos, lo emotivo de la trama. Obviamente tiene muchos elementos que atraerán a la gente del mundillo. El protagonista es un dibujante que asiste a la feria de Angulema, uno de esos lugares que los aficionados conocemos bien y donde hemos pasado horas felices. Identificamos las geografías que aparecen el tebeo, el Hotel Mercure, la estación, las carpas... También a los personajes, esos freaks que tienen un guión en marcha, los editores, los coleccionistas de arte, las gestoras... Arquetipos que Vivès construye con insultante facilidad. Esa visión desde el interior, ese entramado de relaciones y de sentimientos que se produce en todo salón del cómic, esa mezcla de creatividad y comercio, de exaltación y depresión, de grandezas y miserias, está perfectamente descrita y por sí sola ya justificaría la adquisición de este libro. Pero es solo el telón de fondo, el marco de una fenomenal historia de amor.

Viñeta de Bastien Vivès de último fin de semana de enero comic BD angulema
Vivès
se sujeta a las dos reglas de un romance que se desea dramático: es ilegal y tan breve como intenso. Hay un tercer elemento, muy importante. Algo que Leer más...

viernes, 16 de julio de 2021

KADATH COMIC ADAPTACIÓN DE LA OBRA DE LOVECRAFT

Kadath adaptación en cómic de H.P. Lovecraft Flórez, Sanna, SalomonKADATH. EL PROYECTO.

Hace años me reuní con dos ex-alumnos y amigos. Uno de ellos, Guillermo Sanna, llevaba tiempo colaborando con Marvel, en series como Iron Fist, Cage, Bullseye y otras. Jacques Salomon se había dedicado a la pintura, especializándose en retratos. Pero sentía ganas de meter la cabeza en esto del cómic. Como en ocasiones Sanna tenía algunos periodos sin encargos, quería algo que le permitiera mantenerse en forma. Fue así como surgió la idea de hacer un proyecto juntos. Acabó siendo el actual Kadath. Pensé en una adpatación de Lovecraft y nos pusimos a ello. Lo llevamos a Angulema en 2019, sin grandes resultados. Lo enviamos a varias editoriales americanas, sin respuestas positivas. Finalmente, la editorial Diábolo Ediciones decidió confiar en nosotros a los pocos días de mandarles el proyecto. Ahora es una realidad que ya pueden encontrar en las librerías especializadas, con una respuesta crítica muy positiva. Solo nos queda dar las gracias a todos los aficionados que han adquirido el libro y desear que la lectura haya sido de su agrado. 

A continuación reproducimos un fragmento del prólogo de Kadath, obra de mi buen amigo Ramón F. Pérez, redactor y fundador de El Wendigo. Que lo disfruten.

Presentación Kadath adaptación en cómic de H.P. Lovecraft Flórez, Sanna, Salomon
LA LLAVE DE PLATA

Lovecraft ha sido llevado frecuentemente al cómic desde los ya lejanos tiempos de la adaptación de Breccia, en unos casos se adaptan historias concretas, en otros se idean nuevos relatos basados en su universo y hasta los hay que lo toman -a él o a alguien muy parecido- como protagonista de los mismos. Sin embargo muy pocos han intentado adaptar esta historia1 y me llama la atención, pues siempre pensé que era el más visual de todos los relatos lovecraftianos, el más susceptible de ser trasladado a un medio basado en la imagen, además de tener una emoción y variedad que no siempre se encuentran en sus argumentos. 

Florentino Flórez como guionista y responsable de la narrativa gráfica -vulgo planificación- secundado por los dibujantes Guillermo Sanna y Jacques Salomón -los tres ciudadanos de Palma de Mallorca, aunque el primero lo sea de adopción- nos ofrecen esta atractiva versión de la búsqueda de la desconocida (o la oculta) Kadath, la ciudad de los Dioses del Sueño. Florentino nos da una visión muy ajustada al cuento original aunque ofreciendo ciertas innovaciones que hacen más fluido el relato, por ejemplo Randolp Carter va a ser acompañado en su periplo por un fiel y audaz compañero lo que, entre otras cosas, nos libra de esos interminables monólogos tan gratos al cómic actual. Otras innovaciones son más llamativas, por ejemplo el inicio de cada capítulo con la aparición estelar de Litlle Nemo… Confieso que, de buenas a primeras, me dejó un tanto perplejo pero la verdad es que en una historia que gira alrededor del sueño y la infancia pocas presencias están más justificadas que las del pequeño Nemo. Pero la mayor innovación de todas está en el enfoque del capítulo quinto en el que Carter se encuentra con su viejo amigo Kuranes, devenido rey en las tierras del sueño. A mí me gusta, pero me temo que ahora sería el solitario de Providence quien mostrase cierta perplejidad.

Esta es una versión que, sin traicionar el espíritu lovecraftiano, potencia los aspectos aventureros del relato, transformando el periplo onírico de Randolp Carter en
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viernes, 9 de julio de 2021

TALES FROM THE CRYPT - COMIC TERROR

Portada Tales from the crypt" de V.V.A.A editado por Diabolo
V.V.A.A.
Diabolo. Madrid, 2021.
216 páginas, 34,95 euros.


TERROR EN COLOR
La editorial Diábolo se ha decidido a publicar en condiciones algunos de los cómics más aclamados por público y crítica, las series de la mítica editorial E.C. Existía un intento anterior, de hace dos décadas, en B/N y en un formato muy reducido.


También en la revista “Ilustración y Comix Internacional” aparecieron algunas historias sueltas. Pero nunca con el mimo de la actual propuesta: tapa dura, buen tamaño y colores ajustados. Todos los detalles se han cuidado para que disfrutemos de aquellos tebeos tal y como fueron concebidos. Lo primero que conviene recordar es que estamos hablando de unos cómics de los años cincuenta. Su editor, Bill Gaines, tenía la firme voluntad de mejorar el legado del anterior director, a la sazón su padre Max Gaines. Al final lo consiguió y los cómics de la E.C permanecen como un estándar de calidad gráfica y compromiso con temas relevantes.

Viñeta comic terror Tales from the crypt, edita DIabolo
Pero no en todos los aspectos han envejecido igual de bien. Su estructura narrativa tendía a ser muy conservadora, con páginas previamente rotuladas, con las viñetas y los bocadillos ya dispuestos, lo que dejaba poco margen para la creatividad de los dibujantes. Para algunos aquellas planchas donde solo quedaba por hacer el dibujo eran una bendición, que los liberaba del peso de otras decisiones compositivas y narrativas. Pero conllevaba necesariamente una estética contenida y unas páginas con pocas sorpresas en cuanto a diseño general. Por otro lado, los textos tendían a ser excesivos, casi todas las viñetas cargaban con cartuchos donde se narraba lo que en ocasiones ya mostraban las viñetas. Por último, el nivel de todos los dibujantes no era el mismo. Como puede apreciarse ya en este primer volumen, había verdaderos genios como Johnny Craig o Harvey Kurtzman, al Leer más...

viernes, 18 de diciembre de 2020

CATORCE DE JULIO DE VIVÈS y QUENEHEN

catorce de julio de Bastien Vivès y Martin Quenehen - Diabolo Ediciones

Diabolo Ediciones. Madrid, 2020.
252 páginas, 23,95 euros.

AMENAZADOS
La actualidad se ha sincronizado para coincidir con la última obra de Bastien Vivès y Martin Quenehen, que aborda el tema del terrorismo. Lo hace desde su peculiar estilo, visual y sugerente, dejando que cada lector extraiga sus propias conclusiones.


La historia trata sobre un héroe incierto, un policía de pueblo cuyo padre acaba de morir. En el cementerio el desconsolado hijo se culpa por no haber estado en el momento en que su progenitor lo necesitaba. A lo largo de la presentación el tono recuerda un poco al de la película de Eastwood El francotirador” (2015). Ya saben que es una de las tres que ha dedicado a héroes imposibles y que una buena parte de la crítica ha despreciado con entusiasmo. Las tres retrataban a personajes reales. En el caso de “15:17 tren a París” (2016) incluso actuaban los verdaderos protagonistas, interpretando lo que habían vivido. La tercera fue “Richard Jewel” (2019), una obra maestra a la que la prensa machacó. La cuestión es que las tres tenían como personajes principales a palurdos, tipos de pueblo no demasiado listos y muy alejados de los cínicos estereotipos actuales. A estos héroes sin brillo solo les movía un instinto: el de ayudar, el de servir y proteger. Y lo hacían como buenamente podían. En el caso de “El francotirador” matando a los enemigos desde la distancia que le permitía su rifle de largo alcance. Su mayor angustia no era saber a cuántos había liquidado sino a cuántos de sus compañeros no había podido salvar. Esa voluntad de proteger, de defender las vidas de los inocentes, es lo que parece caracterizar al obsesivo protagonista de Vivès. Pronto la cosa se complica.

catorce de julio de Bastien Vivès y Martin Quenehen - Diabolo Ediciones
Entra en escena un parisino y su hija, que vienen al pueblo a recuperarse. La mujer de él ha sido asesinada en un atentado terrorista. Esto, unido al silencioso encanto de la niña, despierta el interés de Jimmy, el policía. En una secuencia espléndida sigue al Leer más...

viernes, 2 de noviembre de 2018

HAUNTED LOVE - recopilatorio terror

Diábolo Ediciones, 2018.
144 páginas, 29,95 euros

LA NOVIA DE LA MUERTE
En los USA hace años que se dedican a recopilar historias de las décadas de los cuarenta y cincuenta. No son obras de grandes autores sino entresacadas de lo que podríamos calificar como la “serie B” del mundo del cómic. Ahora se ha traducido uno de esos libros.


Generalmente el interés es más antropológico que artístico. No cuentan tanto la calidad de los dibujos o la fuerza estructural de la trama como el bizarro planteamiento de las historias y los atrevimientos de los guionistas. La sensación general es que cualquier cosa era posible y que ahora ya no vivimos esos tiempos.

En algunos aspectos hemos mejorado pero en otros notamos las risas que nos estamos perdiendo. El libro va dirigido a un público de aficionados al terror que buscan esos relatos esenciales, ese momento previo a la imposición del Comics Code, donde se gestó todo el gore y muchas de las fantasías que vendrían años después.

Si algo puede afirmarse de estas historias cortas es que van cargadas de ganas. No hay tiempo para sutilezas, se dirigen a un público que necesita emociones inmediatas y aquí hay un nutrido grupo de autores dispuestos a dárselas. En un relato el marido despedaza y congela al amante de su mujer, en otro nos encontramos con una señora que es la novia de la muerte, en sentido literal, luego está el de la mujer tigre y aquel del hechizo para que ella le ame eternamente, la del bígamo que se casa con una vampira y… algo peor. Y tantos otros. Todos son cuentos sin moraleja, de final fatal, dibujados con más ganas que talento y tan terroríficos como divertidos. Incluyen todos los lugares comunes del miedo: cementerios, asesinos, demonios, brujas y zombies.

Entre ellos los lectores más veteranos notarán en seguida los que fueron realizados por artistas de primera categoría, muchos en los inicios de sus carreras. Por ejemplo, Nick Cardy en “Nothing can save her”, posiblemente la mejor del volumen; “The weirdest suicide pact of all times!”, dibujada con muchas ganas por Jack Sparling; o “The widow’s lover”, firmada por dos de los grandes, Infantino a los lápices y Kubert a la tinta. Son más las excepciones que la regla. En general notamos que los dibujantes no eran muy expertos y hasta se aprecia cuando copiaban a otros autores como Wood.

Apenas tiene importancia cuando nos ponemos a leer. Casi diría que resulta conveniente no contar con dibujos muy sofisticados. Las disparatadas tramas se ajustan bien al tratamiento que tienen, con esos grafismos torpes, urgentes y populares. El que abre el libro ya marca el tono. Una atractiva bruja aprende de su abuela que todos los hombres son unos gusanos. En consecuencia cada vez que se topa con alguno lo transforma con sus artes mágicas. Como es natural acaba encontrando el amor y recibe su merecido. Las viñetas finales con la venganza de los gusanos son impagables. ¿Qué el dibujo es básico y estereotipado? ¿Y a quién le importa?

Creo que mi favorita es “Death do us apart”, la historia de una babuina que se enamora de un cazador. Él consigue escapar de sus brazos y la simia lo persigue para impedir que vuelva con su amante rubia. El final es trágico. Tan alucinante como suena.

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viernes, 26 de octubre de 2018

LA BLUSA DE BASTIEN VIVÈS

la blusa de Bastien Vivès,edita Diabolo Ediciones
Diábolo Ediciones, 2018.
204 páginas, 21,95 euros


LA BLUSA MANCHADA
Una nueva entrega de Vivès. Sin la profundidad de “Polina” o “Una hermana” ni la desvergüenza de “Los melones de la ira”. Se exploran nuevos caminos con una fábula erótico-dramática llena de desconcertantes giros.


Vaya por delante que Vivès vuelve a demostrar su maestría. Con su dibujo mínimo y despojado nos sitúa en medio de la acción desde la primera viñeta. Y ya no podemos soltar el álbum. La heroína, Séverine, es una apocada estudiante de literatura a la que nadie parece prestar atención. Su timidez la convierte en invisible a ojos de su novio, su profesor y sus amigos. Todo cambia cuando la niña a la que cuida le mancha la ropa que lleva puesta. Entonces el padre para el que trabaja de canguro le presta una blusa. Hasta ese momento podemos anticipar que estamos ante un cómic de seducción adolescente, con el progenitor que va a caer rendido ante la Lolita de turno. Pero con Vivès nada es tan sencillo.

A partir de ahí empezamos a ser conscientes de que algo ocurre. Algo relacionado con la blusa. Las miradas hacia Séverine cambian. Ahora sí se fijan en ella, especialmente los varones. El autor no explica nada así que podemos suponer que de alguna forma la prenda realza sus formas femeninas. Pero todo mantiene tal grado de ambigüedad que acabamos creyendo que la blusa tiene algún tipo de poder mágico. Porque las transformaciones se suceden. El profesor le declara su amor, los chicos se pelean por ella, planta cara al sabihondo de su novio, vive un apasionado romance con un policía… Ella también cambia, aceptando con naturalidad ser el centro de un torbellino de sensaciones que la embargan y desplazan de un punto al siguiente, sin rumbo. Su anodina vida se convierte en una fiesta cargada de sensualidad y sucesos excitantes.

la blusa de Bastien Vivès,edita Diabolo Ediciones
El inesperado y rotundo final vuelve a demostrarnos que Vivès es capaz de piruetas imposibles. A mi sobre todo me sorprende su habilidad para extraer ternura de las más tórridas escenas sexuales. En esa última secuencia hay un diálogo sobre el divorcio y la soledad que de repente se transforma en un momento de pura lujuria con elegancia y naturalidad. Y no es el único en el volumen. Vivès trasmite muy bien la mirada masculina hacia la mujer, esa sensación de pérdida, de abandono hacia el objeto de deseo, esa atracción hacia una belleza siempre esquiva. El amor es triste y está representado con adecuada solemnidad, se quiere con desesperación porque cada momento puede ser el último.

Un último apunte: el autor no se pone límites. Pese a la mojigatería que nos rodea no evita escenas arriesgadas. Y no pienso en los polvos que sazonan la obra sino sobre todo en la secuencia en la que Séverine se queda a solas con la niña. De repente la pequeña le enseña su “mariposa” para desazón de la canguro, que no sabe cómo reaccionar. Esa inocente procacidad infantil ayuda al tono del relato, marcado por la inicial timidez de la protagonista. Luego ella también descubrirá qué hacer con su “mariposa”. Y esencialmente ese es el sentido de toda la historia: transformación y florecimiento. “La blusa” acaba siendo una muy lúcida metáfora sobre el poder de una mujer para trastornar a los hombres que la rodean. Esto sí que es empoderamiento del bueno. Con todo, no deja de ser un divertimento, variaciones sobre el eterno juego de la seducción, un relato de fantasía erótica. Pero desde su superficialidad y su aparente falta de pretensiones se crece y acaba resultando más interesante de lo que suponíamos al inicio. No hay Vivès menor y esta es otra buena prueba de ello.




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viernes, 2 de marzo de 2018

LOS TEBEOS de BASTIEN VIVÈS

Diábolo ediciones. Madrid, 2018.
188 páginas, 11,95 euros.

DIBUJANTES Y ESTRELLAS DEL ROCK
Este es un Vivès más, con los parámetros habituales de su “serie blanca”. Así que si se han leído alguno de los anteriores ya saben a qué atenerse. Están avisados.


Su lista de recopilatorios de humor empieza a ser abultada: La guerra, La blogosfera, Los videojuegos, La familia, El amor… Temas variados y en general “modernos”. Es un autor joven y presume de ello. Sus historias son apenas situaciones, con un dibujo que se repite a lo largo de innumerables viñetas donde toda la acción está en los diálogos. A los puristas les desespera la falta de “trabajo” en el grafismo de Vivès. Yo reconozco que me fascina su capacidad para activar una narración con herramientas tan limitadas.

Y además consigue ser muy divertido. Porque se trata de humor. El autor no se limita en absoluto y en sus páginas incluye chistes sexistas, padres que golpean a sus hijos y todas aquellas situaciones que se han vuelto tan poco habituales que cada vez que volvemos a verlas a mí al menos me hacen llorar de risa. El gag del niño al que se le ocurre tocarle el Asterix al padre y recibe un buen hostión por ello es mortal. ¡Es una primera edición! ¿A quién se le ocurre? Antes de que a alguien piense en denunciarme por exaltación de la violencia contra la infancia debo recordar que no hablamos de la realidad ¡Es un tebeo! Un espacio donde todo deseo puede ser representado. Afortunadamente.
También aquel en que un fan especialmente baboso le alaba por su primer éxito, El gusto del cloro. Un Vivès genuinamente divertido se ríe de sí mismo preguntándose cómo pudo hacer aquel tebeo tan moñas. Luego presume de todas las chavalas que se ha tirado gracias a él.

Son especialmente cómicos los que se burlan de los estudiosos del cómic. Simula una conferencia en la que el catedrático de turno resume todos los antecedentes históricos de los tebeos, de Töpffer a las cuevas de Altamira. Todo parece normal pero enseguida se embala, llegando a afirmar que las hojas de un árbol son historieta y el curso de un río… En una descacharrante punch-line, tienen que interrumpirlo cuando está a punto de meterse el micrófono por el culo. Otros pasajes en que amables expertos desvelan los misterios de la narración son igualmente divertidos.

      

En fin, que Vivès no deja títere con cabeza y no se corta para nada. Especialmente tronchantes son los episodios en los que los dibujantes se comportan como estrellas rock, saludando a Penélope Cruz y ganándose sus favores. O aquel en que un rapero decide dedicarse a esto del cómic, porque sin duda se puede sacar mucha pasta. Es especialmente eficaz cuando desmonta algunos lugares comunes habituales, como la idea del “prestigio” del medio. Está claro que a él la respetabilidad cultural le da lo mismo, lo que quiere es ser rico y famoso y atraer la atención de las pibas. Y luego, por supuesto, está el chiste de los taxistas, que es buenísimo. Solo por esa broma merece la pena que se compren este recopilatorio. No se lo pierdan y que me perdonen los taxistas.




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jueves, 5 de octubre de 2017

UNA HERMANA de BASTIEN VIVES

Diábolo Ediciones. Madrid, 2017.
212 páginas, 21,95 euros.

UN VERANO
Vivès no es ningún desconocido para el lector español. Desde El gusto del cloro hasta Polina pasando por Los melones de la ira o En mis ojos, sus obras han demostrado que es tan versátil como sutil y sorprendente.


Lo último que nos había llegado eran sus colecciones de gags, El amor, Los videojuegos, La familia y algunos otros. Con pequeñas historias nos demostraba la velocidad de su trazo digital, lo innecesario que resulta repetir un dibujo si el mismo sirve una viñeta tras otra y, sobre todo, lo explosivo de su humor. Vivès puede ser irrespetuoso y salvaje si con ello consigue un buen chiste. También profundo y delicado como demostró con creces en Polina, hasta ahora su obra maestra.

Yo lo cuento entre los autores actuales más interesantes, hasta cuando se equivoca me gusta. Es moderno en el mejor sentido de la palabra, sus personajes son realmente nuestros contemporáneos, parece tener una ventanita desde la que se asoma a las neuras y fascinaciones de los adolescentes y sus movedizos intereses.
Y luego nos lo cuenta con precisión mediante un dibujo seco y despojado. Entiendo que a quien le guste el barroquismo y el detalle desprecie la labor de Vivès. Pero a mí me fascina cómo elimina de sus planchas lo que no es esencial para su relato, las vacía y se queda tan solo con breves fragmentos de escenario, pocos grises, algunas miradas, bocas que se abren…

Una hermana es una obra mayor, lo mejor que he leído en mucho tiempo. Es también un clásico instantáneo en tanto aborda un tema viejo como la humanidad, nos suena y parece nuevo al tiempo. Me refiero al primer amor, ese cuelgue de verano por una persona a la que de repente miramos como si no existiera nadie más en el mundo. Esa atracción absoluta suele venir acompañada de otros síntomas, no siempre agradables.

Vivès los repasa, empezando por la violencia que protagoniza una de las primeras escenas. Violencia ante la que el adolescente protagonista apenas sabe cómo reaccionar y que flota como un regusto amargo como fondo de toda la narración. Lo peor puede ocurrir en cualquier momento. La amiga de la familia que pasa en casa del muchacho ese verano despierta en él una irresistible atracción sexual, pero al mismo tiempo los peligros que deben sortearse son muchos, empezando por el inevitable miedo a hacer el ridículo. O la presencia de los otros, chicos mayores que ya conocen las claves de lo que debe hacerse. Entre dudas y torpezas y aguijoneado por un maravilloso y realista hermano menor, el protagonista va descubriendo un universo femenino tan hermoso como perturbador. El guión de Vivès es formidable, tanto como la sutileza de su dibujo. No hay mojigatería en él y los niños no se dan solo besitos cuando tienen oportunidad de avanzar posiciones. Pero ningún toqueteo parece vulgar o fuera de tono gracias al refinado trabajo gráfico. Al contrario, sus personajes se mantienen elegantes y contenidos, los acercamientos son siempre emocionales.


Al fin y al cabo hablamos de sentimientos. En un momento en que Internet pone al alcance de nuestro ojo los mayores excesos corporales o sexuales, recobrar las claves sentimentales que se esconden detrás de ese primer amor es una tarea al alcance de pocos. Vivès sale muy bien librado de este empeño. Acompañamos a su pequeño héroe, compartimos su enamoramiento, miramos ese pecho por un instante, esas nalgas, y al mismo tiempo se habla, se comparten secretos en voz baja. Es una delicadísima puerta que se abre a una madurez todavía lejana. Fascina pero también aterra. Todos hemos pasado por lo mismo y Vivès nos permite recordarlo y volver a sentirlo. No se lo pierdan.

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viernes, 20 de enero de 2017

MEZOLITH de HAGGARTY y BROCKBANK

Mezolith de Ben Haggarty y Adam Brockbank, edita Diabolo Ediciones
Diabolo Ediciones. Madid, 2016.
96 páginas, 17,95 euros.

TOROS, CUERVOS, CISNES Y ABEJAS


Este es el primer comic de dos autores que provienen de otros ámbitos creativos. En él los componentes mitológicos y arqueológicos van de la mano para trasladar al lector a una salvaje era prehistórica.


Esas edades de las que apenas tenemos noticias ya han encendido la imaginación de creadores anteriores, desde que McCay soñara con Gertie el dinosario. Todos recordamos el clásico Alley-Oop, una aproximación humorística al hombre de las cavernas, o el fascinante Rahán, con su cuchillo de marfil y el imponente dibujo de Chéret. Hace poco Max, Pau y Marc Ferré unían sus fuerzas para producir dos álbumes talaióticos, agrupados en La isla de las piedras.

Haggarty, el guionista de Mezolith, vivía como cuentacuentos y sentía una especial predilección por las narraciones primigenias, los relatos más antiguos y que, con variantes, se repiten de una cultura a otra. Él aporta el tema, esas vivencias de un grupo de cazadores mesozoicos, y también el tono, una afortunada mezcla entre el rigor histórico y la reconstrucción de una identidad que enmarca los sucesos cotidianos en una lógica trascendente, mágica.

Muchos de los animales a los que deben enfrentarse son divinizados, contemplados con un respeto religioso y trasladados a un mundo legendario que se entremezcla hasta confundirse con esa constante lucha por la supervivencia. Sentimos la fuerza del conjunto, de la tribu a la que se desea pertenecer, pero también la aparición de sentimientos, emociones y miedos. En el mesozoico se caza y se come, pero también se ama y se obedece a tradiciones y normas ancestrales que jamás deben transgredirse.

Mezolith de Ben Haggarty y Adam Brockbank, edita Diabolo Ediciones
Si la labor del guionista es interesante, quien realmente capta nuestra atención es el dibujante, el extraordinario Brockbank.

Viene del mundo del cine, donde ha trabajado de concept artist en sagas como Harry Potter o StarWars. Su arte es clásico y rotundo y su color digital excelente. Domina la figura humana y presta especial atención a las expresiones. Es de crucial importancia en un comic ambientado en entornos naturales que los fondos actúan como un personaje más. Él lo consigue, con sus paisajes nevados, sus amaneceres y sus contrastes de color. Algo recuerda a Mignola, sobre todo el gusto por las luces y sombras muy extremas y los contenidos macabros, pero en general el dibujo brilla por su personalidad y su carácter diferenciado, poco visto.

En un álbum construido a base de episodios como éste es normal que algunos sobresalgan más que otros, pero la media es muy alta. Yo destacaría el de las chicas-cisne, delicadamente dibujado y coloreado y con ese toque de crueldad que siempre se espera de las narraciones primigenias, que apenas consiguen esconder su contenido sacrificial. En muchos capítulos se juega con la oposición entre las criaturas terrestres y las aladas, esos cisnes, abejas o cuervos que se elevan sobre los problemas cotidianos y en ocasiones se acercan a juguetear con los humanos. Otros cuentos proponen historias más terroríficas, como la del bebé gigante y violeta, o la del niño-cuervo. A pesar de la dureza que caracterizaba esas épocas, los autores evitan las truculencias, construyendo un relato apto para todos los públicos y que tiene un indudable valor cultural y pedagógico, además de sus evidentes virtudes estéticas.

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viernes, 18 de marzo de 2016

LA PRIMERA NOVELA GRÁFICA CUBANA de INFANTE y QUER

Bim Bom, historias de lucha de Infante y Quer, edita Diábolo Comics novela gráfica Cuba
Bim Bom, historias de lucha
Diábolo, 2016.
106 páginas. 13,95 euros.

Este conjunto de relatos breves se anuncia como la primera novela gráfica cubana. No sé si realmente lo es pero sí que emana una indudable energía y se merece que los lectores más desprejuiciados le den una oportunidad.


Primero, por el dibujo. El trabajo de Renier Quer, un primerizo en esto del comic pero con experiencia en otros campos como los story-boards, es muy interesante. Sus densos tramados podrían recordar a Druillet o Moebius, también al primer Manara o al Kordey más sucio. Como ellos participa de una larga tradición de ilustradores empeñados en bucear en lo real, en recrearse en los grises y en los complejos matices que se pueden extraer de la luz y su relación con el volumen.

No es nada tímido y las viñetas transmiten un indudable vigor, una personalidad que no teme correr riesgos y equivocarse. El detallista nivel de realidad en el que se mueve es muy importante para el éxito del relato, un paseo crudo y directo por el submundo de la prostitución masculina en La Habana. Él consigue que la sordidez de ciertas escenas se mitigue, en gran medida gracias a su excelencia con el lápiz. Quizás falla en ciertas expresiones, alguna actuación chirríe, pero son aspectos menores en una labor en general muy meritoria.

Lo que ocurre con el argumento de Arturo Infante es algo más complejo de explicar. Lo primero, recomendar el excelente prólogo de Luis Antonio de Villena, “Cómic y jineterismo”. Explica a la perfección qué podemos esperar del interior. Por un lado una representación muy verosímil de las andanzas de los chaperos cubanos, pero también una aproximación a unos personajes que intentan sobrevivir en un entorno adverso y con unos sueños que apenas pueden pagar.

Bim Bom, historias de lucha de Infante y Quer, edita Diábolo Comics, cuba chaperos,
Están atrapados entre dos realidades que los oprimen. Por un lado la del régimen cubano, al que el tomo apenas presta atención, más allá de la presencia de los policías y la constante amenaza de destierro. Muchos de los jóvenes putos vienen de pueblos a los que pueden ser devueltos en cualquier momento, truncando así sus esperanzas. Pero además de ese estado opresor que ha llevado a la prostitución a una buena parte de su población, están los otros, los turistas.

De ellos también ofrecen unas buenas muestras las páginas de esta obra. Viejos con pasta que viajan al paraíso tropical en busca de carne fresca y sexo fácil y barato. Que es básicamente la razón por la que la mayoría de españoles van a Cuba. A “singar” barato con un pueblo de esclavos. Pero esos esclavos tienen sentimientos y el álbum los muestra. Muchos se sienten atraídos hacia “la lucha”, que es como llaman a su trabajo, como único medio de mejorar sus condiciones de vida o de alcanzar los productos que desean, como perfumes, bebidas o móviles. Otros sueñan con pillar un novio europeo que los saque de allí. Otros están casados y practican el oficio con limitaciones y despreciando a sus clientes. El comic describe muy bien los sentimientos, anhelos y desdichas de sus protagonistas, unos “ragazzi de vita” que pueden ser tan brutales como los que se dice acabaron con Pasolini o tiernos y frágiles como niños asustados. En algunos casos, como el Tomasito de la última historia, pueden ser ambas cosas a la vez. Impagable el detalle de los ancianos que se levantan de la cama para alquilarla por horas a los turistas que la precisan.

Hay poesía en esta publicación, pero su contenido no se ajusta a todos los públicos. Los actos sexuales, aunque presentados en toda su crudeza, tienen un sentido en la trama y ayudan a reflejar las contradicciones de algunos de los personajes. Así que no chirrían sino que resultan casi inevitables en el contexto de lo narrado.
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viernes, 28 de febrero de 2014

EN SILENCIO de A. SPIRY

En Silencio de Audrey Spiry, edita Diábolo desde el blog de F. Flórez
Diábolo ediciones, 2014.
164 páginas, 19,95 euros.

AVENTURA A TODO COLOR

La dibujante francesa Audrey Spiry nos brinda una aventura tan novedosa como cercana. El descenso de unos turistas por unos barrancos se convierte en un relato fascinante gracias a la magia del color.


Ya lo he comentado con anterioridad: las nuevas técnicas digitales nos depararán grandes sorpresas en un futuro inmediato. Bastien Vivés, cuya obra El gusto del cloro algunos se han apresurado a comparar con este trabajo, ya anticipó algunas de las posibilidades de los programas de coloreado. Creo que puede haber coincidencias en cuanto a la temática, esos pasajes de ensoñación mientras el cuerpo se deja llevar por el agua, pero poco más. En el empleo del color Spiry es mucho más carnal, sensual. Remite a una tradición pictórica más matérica que la de Vivés, cuyo gusto por la línea apenas le permite entregarse por completo al color. Con todo, ambos comparten la pasión por las gamas cálidas, por la claridad. Nunca se aventuran en esos territorios que sobre todo el comic americano (y cada vez más el europeo) ha colonizado digitalmente. Donde antes encontrábamos agradables masas de color plano ahora debemos abrirnos paso entre hojarasca binaria, simulaciones de volumen, texturas arrojadas sin criterio, brillos y sombras escupidos al azar, sencillamente porque se puede y yo lo valgo. El color compitiendo y entorpeciendo el trabajo de la línea y con él la narración y el buen sentido que debería presidir todo tebeo.

Pero entre tanta tontería tecnológica algunos autores, verdaderos artistas, deciden volver a las fuentes y emplear las nuevas herramientas para ofrecer productos que, si no son del todo nuevos, al menos se esfuerzan por parecerlo. Todos reconocemos las referencias de En silencio. En el terreno plástico a mi me recuerdan cierta explosión de color de los ochenta, que vino acompañada de una nueva figuración muy desacomplejada y que por supuesto resonó en el campo del comic. El estilo de dibujo, un semirrealismo con una alegre tendencia a la distorsión, nos remite a ciertas historietas de, por ejemplo, Tomeu Seguí para la revista Madriz. En aquella publicación o en el primer Víbora seguro que tropezaríamos con propuestas gráficas similares. La diferencia es que entonces estaban realizadas con acrílico o acuarela y ahora esos tonos planos, que se pisan unos a otros sin miramientos, se hacen con el ordenador.

Viñeta de "En Silencio" de Audrey Spiry, edita Diábolo desde el blog de F. Flórez
Todo ello enlaza con una tradición anterior y si me apuran más prestigiosa, la que iría de Matisse a Diebenkorn, pasando por otros como Nolde o Kirchner. Un mundo de colores saturados que parte de la realidad para desbordarla con intensidad. En ese sentido, si lo primero que nos impacta en este trabajo es el color, enseguida notamos que el dibujo acompaña muy bien a esas gamas salvajes, es plástico y rápido, y se derrite con facilidad para dejar hablar al color. Al lado de todo este festival cromático ¿qué cabe añadir del guión? En resumen, que no molesta. Se narra una modesta aventura cuyas peripecias sirven de excusa para que algunos de los protagonistas reflexionen sobre su vida y lo que quieren hacer con ella. Por el camino se entrelazan secuencias oníricas con los episodios de peligro real que supongo acompañan estos descensos por barrancos. Todo está contado de manera convincente y cuando los héroes están a punto de ahogarse nos asfixiamos con ellos. También disfrutamos cuando se enzarzan en sensuales juegos perfectamente realzados por el color. No se lo pierdan.
En Silencio
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viernes, 3 de enero de 2014

PARA REYES, ¡TEBEOS!

A pocos días de nuestra tradicional fiesta de Reyes siempre queda algún regalo por resolver. Los tebeos son una opción conveniente, más en un año caracterizado por la recuperación de clásicos incontestables.


El arte de Caran D'ache, editado por El Nadir
Empecemos por El arte de Caran d’Ache, publicado por El Nadir. Un tomito delicioso que nos permite admirar el trabajo del gran maestro francés, incluyendo varias láminas a color realmente espléndidas. No sólo sorprende la modulación de su línea y la elegancia de su estilo, también su humor, con ocurrencias tan refinadas como la de la vaca mirando pasar un tren. Es prehistoria, pero todavía nos conmueve y divierte.


Little Sammy Sneeze de Winsor Mc Cay, editado por Los tebeos de Cordelia
Los Tebeos de Cordelia recuperan el personaje eternamente constipado de Mc Cay, el gran padre fundador del cómic y la animación. Si disfrutaron con su Little Nemo sin duda amarán a este Little Sammy Sneeze, que nos llega ahora en una cuidada edición a color. Imprescindible, sorprendente y de una modernidad apabullante.



Felix el Gato, edita Kraken
Otro bonito volumen es el que agrupa las aventuras de Felix el gato. La edición americana original corre a cargo de Craig Yoe, un apasionado del medio cuyas entregas suelen ser siempre interesantes. Aquí lo publica Kraken y es más bien recomendable para un público infantil, aunque cualquiera puede disfrutar con las redondeadas formas de su dibujo.

Avanzando en el tiempo llegamos a Simon y Kirby de quienes se han editado dos recopilatorios agrupando algunas de sus primeras obras. Primero nos llegó la dedicada a sus historietas policiacas y ahora otro volumen con episodios de ciencia-ficción.

Science Fiction de Simon & Kirby, edita Diábolo
La iniciativa corre a cargo de Diábolo, que ya se había hecho cargo de los tomos de Ditko. Cuidada edición para un material que interesará más a los estudiosos e historiadores del medio que a los aficionados. Como lector prefiero sin dudarlo el material que Panini va recopilando en sus impresionantes tomos Marvel Gold. ¿Ya tienen el último? No se lo pierdan. Además, los colores respetan la crudeza de la edición original, sin aberraciones como la cometida recientemente con el Thor del pobre Simonson. Uno de los mejores tebeos de la historia arrastrado por el fango digital. ¡Qué horror!

Panini se encarga también de devolvernos a un clásico del tebeo español que se mantiene increíblemente fresco. Me refiero al Dani Futuro de Carlos Giménez y Víctor Mora.
Dani Futuro, de Giménez y Víctor Mora, editado por Panini Comics
Se agrupa toda la serie en un único y elegante volumen y volvemos a disfrutar con el Giménez más dibujante. Aunque luego se reveló como un autor completo, que impactaba por la seriedad y profundidad de sus temas, este divertimento de ciencia-ficción permanece como un trabajo bien hecho, perfectamente dibujado y mejor narrado. Reviso sus páginas y todavía siento el impacto de la primera lectura, con los rabiosos colores con los que apareció en Gaceta Junior, sus guiones bienintencionados y políticamente correctos y la calidad del dibujo más realista del que era capaz Giménez. Imprescindible.

Dejo para el final otra recuperación europea, el Integral de Bruno Brazil, con guión de Greg y dibujos de Vance. Ya saben que no soy un fan del dibujante de XIII, que aquí resulta tan envarado como de costumbre y además nos recuerda constantemente al encargado de llevar a James Bond al comic, el peculiar e impresionante Yaroslav Horak.
Bruno Brazil de Greg y Vance, edita Ponent Mon
No es casual, se había hecho cargo del personaje en 1966 y Brazil aparece dos años después. Teniendo en cuenta que este último tiene una reconocida deuda con el popular espía británica, es lógico que Vance estudiara a su “rival”. El problema es que Horak es mucho más dinámico y versátil y lo único que Vance consigue al imitarlo es que notemos más sus debilidades. Con todo, Brazil sigue siendo un tebeo de lectura fácil ya que al menos el artista es preciso con los fondos y el guionista es Greg, uno de los grandes creadores europeos: editor, dibujante y guionista, un auténtico genio con un peculiar sentido del humor y que raramente decepciona. Si a todo ello suman que este integral viene acompañado de unas precisas y amenas introducciones con mucha información para contextualizar la época en que apareció la obra, coincidirán conmigo en que es una compra muy recomendable. Edita Ponent Mon.
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viernes, 15 de febrero de 2013

MENSAJES EN UNA BOTELLA de B. KRIGSTEIN

Mensajes en una botella. Lo mejor de B. Krigstein. Edita Diabolo ediciones
Diabolo Ediciones. Madrid 2012.
272 páginas, 34,95 euros.

BERNARDO EL RARO

Siguen llegando recopilatorios de clásicos americanos. Ahora le ha tocado el turno a uno de los más peculiares: Bernard Krigstein.


Conocido por su deslumbrante recorrido en la EC, el volumen nos permite echar un vistazo a trabajos anteriores así como repasar sus historietas más populares, entre las que destaca “Master Race”. Krigstein fue un fenómeno tan extraño como breve. De formación clásica, su tránsito por el comic obedeció a razones estrictamente económicas. En cuanto pudo lo dejó para dedicarse a su verdadera pasión, la pintura. También ejerció como profesor y entre sus alumnos se contó Larry Hama. Éste último recordaba una ocasión en que Krigstein les había encargado un conjunto de dibujos y él no pudo acabarlos todos. “¿Por qué no me entregas todo lo que te he pedido?”, le preguntó el maestro. “Cuando consiga hacer dibujos lo bastante buenos se los traeré”, replicó el joven Hama. A lo que Krigstein contestó: “Para conseguir hacer un único dibujo bueno tendrás que hacer antes el montón de dibujos malos que te había pedido”.

Lo cierto es que este recopilatorio nos permite aprender mucho sobre el arte de Krigstein. Por un lado que siempre fue peculiar. La forma abrupta en que entinta, con tremendos contrastes entre luz y sombra y una línea habitualmente desgarrada, el manierista movimiento de sus personajes, que nunca se conforman con las posiciones acostumbradas… todo nos habla de una personalidad gráfica diferenciada y singular. Pero además deben sumar a ello sus constantes juegos con la estructura de página y el fraccionamiento de las viñetas. Si a alguien se parece es a Crepax, a quien adelanta una década en los juegos con una línea muy descarnada y el empleo de la fragmentación y la multiplicidad de viñetas. En ocasiones tanta densidad llega a resultar agobiante pero no puede negarse que las últimas historietas del volumen son de una modernidad que asombra.
Viñeta de Bernard Kirgstein del libro "Mensajes en una botella". Diabolo Ediciones

Sumen a ello una buena dosis de material complementario, incluyendo la reproducción cuidadosa de algunos originales, unas notas muy documentadas y la reconstrucción del color a cargo de Marie Severin. El conjunto es altamente recomendable y nos permite apreciar la evolución del autor y la cima de sus esfuerzos creativos. Ya he citado su obra más conocida, ese paseo por los horrores del Holocausto judío desde el metro de Nueva York. Una historieta increíble, no sólo por lo poco acostumbrado del tema sino también por los recursos cinéticos y de lenguaje que emplea cuando no directamente inventa. Pero hay más, como la de las catacumbas, por supuesto “Pipe dream” o “In the bag”. Aunque yo siempre he sentido debilidad por la fría dramaturgia de “The flying machine”, un relato tan corto como intenso y donde abandona sus trucos narrativos para desplegar la historia de la forma más seca y efectiva posible. Una pequeña pieza de relojería emocional.
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viernes, 30 de noviembre de 2012

LA BIBLIA de B. WOLVERTON

La Biblia de Wolverton. El Antiguo Testamento y el Libro del Apocalipsis. Diabolo Ediciones.
Diabolo Ediciones. Madrid, 2012. 
312 páginas. 24,95 euros. 

FASCINANTE Y TERRIBLE


Basil Wolverton es un autor tan peculiar como querido por sus lectores. La publicación de su monumental esfuerzo ilustrando el Antiguo Testamento es sin duda una gran noticia.


Este creador, conocido sobre todo por su participación en revistas de humor como Plop! o Mad, nos deslumbró también en fantasías de ciencia-ficción donde llaman la atención sus extraños monstruos y sus acabados siempre tan elaborados como personales. No extraña que se le considere un antecedente del underground ni que reconozcamos su influencia en dibujantes como Crumb, Shelton o Sacco. Cuando contemplamos su trabajo más serio, como el que encontramos en esta Biblia, nos recuerda también las abigarradas viñetas del primer Nazario. Ambos comparten una entrañable torpeza, evidente de manera especial en las figuras, que los emparenta. Aunque obviamente los temas de uno y otro se sitúen a galaxias de distancia.

La Biblia de Wolverton. El Antiguo Testamento y el Libro del Apocalipsis. Diabolo Ediciones.
Wolverton es el rey de la distorsión, el adalid de los tramados heterodoxos, el emperador del humor bizarro. Siempre es raro, incluso cuando se esfuerza por parecer normal, y eso es lo que le da un toque de modernidad incomparable. Da igual lo que cuente, consigue llevarlo a su terreno y ofrecernos su visión, tan personal e intransferible como sería posible. Como en esas páginas en las que recrea la lista de animales “puros” e “impuros” para los israelitas. No son más que un conjunto de dibujos adecuados para ser incluidos en la Enciclopedia Álvarez, con una línea aparentemente neutra y una apariencia objetiva, casi vulgar. Pero en cuanto los miramos dos veces ya comprobamos que incluso aquí Wolverton es capaz de conseguir algo más. Si no me creen revisen el cerdo o la siniestra monumentalidad de la vaca.

La Biblia de Wolverton. El Antiguo Testamento y el Libro del Apocalipsis. Diabolo Ediciones. Tbeo y no lo creo por F. Flórez
Esta Biblia fue un encargo de un amigo del dibujante que lo mantuvo ocupado durante años, según explica el apasionante prólogo escrito por el hijo del artista. Al contrario que la reciente versión de Crumb del Génesis, no se emplea un formato de comic. Hablamos por tanto de una versión profusamente ilustrada y decididamente formal. Sus patronos no se andaban con bromas, todo era muy serio, los temas a ilustrar eran sagrados y su interpretación debía ser muy rigurosa. Aunque, como vemos al final del libro, sí permitieron que Wolverton enseñara su cara más humorística en algunas de sus colaboraciones para el periódico de la congregación.

Pero como ya he dicho es muy difícil para el dibujante mantenerse neutral así que su contribución oscila entre la naif imaginaría propia de los panfletos de grupos como los Testigos de Jehová y similares y algo muy personal, emocionante y terrible, fruto de su talento diferenciado y anómalo. Sumen a eso algunos recursos tomados de ilustradores de ciencia-ficción como Virgil Finlay, cuya presencia notamos sobre todo en la excelente serie del Apocalipsis, y el balance final es tan divertido como sobrecogedor.

Wolverton en estado puro, interpretando un tema universal con absoluto respeto y, al tiempo, con una libertad que le permite ofrecernos una versión muy fresca de la Biblia y que todavía nos alcanza por su intensidad, aunque ya haya transcurrido más de medio siglo desde que la realizó.
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viernes, 25 de marzo de 2011

STRANGE SUSPENSE de DITKO


Strange Suspense de Steve Ditko. Edita Diabolo
Diábolo Ediciones. Madrid, 2010
238 páginas. 34,95 euros

CUANDO A ES A



Steve Ditko es uno de los dibujantes más peculiares del siglo XX. Ahora se publica un volumen que permite echar un vistazo a la primera etapa de su carrera.


Existe un documental de Jonathan Ross para la BBC que repasa toda la trayectoria de este creador. Al final, con la ayuda del conocido guionista Neil Gaiman, intentan entrevistarlo en su oficina de Manhattan. Ditko viene a ser algo así como el Salinger del comic y su fama es merecida. Recibe a los dos flemáticos ingleses, les regala unos tebeos, pero se niega a ser grabado o fotografiado. Lleva años esforzándose por permanecer apartado de la curiosidad pública e insistiendo en una premisa que comparte con otros autores: todo lo que tiene que decir ya lo ha hecho a través de su obra.

Spiderman de Steve Ditko
Nacido en Pensilvania en 1927, coincidió con otros brillantes compañeros de generación como Kurtzman, Severin o Wood en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York. Como ellos, se matriculó gracias a una beca del ejército. Allí su primer mentor, el dibujante de Batman Jerry Robinson, invitó al joven Stan Lee a dar una conferencia y parece que fue así como se conocieron. Antes de que juntos crearan los personajes por los que serán recordados, Spiderman y el Doctor Extraño, tuvo ocasión de curtirse en las innumerables editoriales que surtían de revistas el exótico mercado del comic de los cincuenta.

En Strange Suspense podemos disfrutar con la brutalidad de muchas historietas realizadas justo antes de que los editores se autocensuraran creando el Comics Code, una regulación interna devastadora para la industria, que ya no levantaría cabeza hasta la siguiente década.

Este recopilatorio es correcto, aunque basta compararlo con otros esfuerzos recientes, como The Art of Steve Ditko de Craig Yoe, con un formato mayor, para darse cuenta de que la reproducción del color es mejorable. Pero el material que se nos ofrece es tan bizarro y estimulante que no conviene quejarse mucho. Más bien jalear la aparición de estas rarezas y confiar en que alguien se atreva a traducir otras etapas del autor, que permanecen inéditas por aquí.

Fanzine de Steve Ditko


Lo que mejor conocemos es su breve pero intensa estancia en Marvel en los sesenta. Spiderman aparece en Amazing Fantasy nº 15 (1962) y pronto consigue su propia revista. El Doctor Extraño se presentó en Strange Tales nº 110 (1963) y Ditko también participó en otras series como Iron Man o Hulk. Aunque no tardó mucho en abandonar la editorial, tan breve recorrido le bastó para cimentar su leyenda. Los lectores ya no olvidarían a aquel dibujante de aire estilizado, con manos siempre dibujadas en gestos imposibles y unos acabados tan limpios y contrastados como poco realistas. 

The art of Ditko de Graig YoePor no mencionar la imaginación que derrochaban los escenarios místicos por los que paseaba Extraño o lo alucinante de algunos de sus comparsas. En cuanto a Spiderman, la clave era la empatía que desprendía aquel quinceañero atrapado siempre entre graves dilemas morales y al que directamente sepultaría bajo maquinaria en el célebre nº 33, una apropiada metáfora visual de la angustia que aplastaba al personaje.


Como es sabido, tras abandonar Marvel por discrepancias con Stan Lee, Ditko desarrolló una errática carrera en la que creó varios personajes que nunca consiguieron el impacto de sus héroes en Marvel. Aunque algunos como Question disfrutaron años más tarde de un renacimiento en manos del brillante Dennis O’Neil, en general ni Hawk and Dove, Creeper, Stalker o el Destructor alcanzaron la fama del mago que vivía en Greenwich Village o del atribulado trepamuros. En relación con la eterna disputa sobre el origen de Spiderman, son muy interesantes las palabras de Lee en el citado documental. Con su cortesía habitual, reconoce los méritos de Ditko en su creación visual… pero afirma que el concepto original fue sólo suyo.


Autoretrato de Steve Ditko
El personaje más controvertido de Ditko tras abandonar Marvel fue Mr. A, un justiciero enmascarado que dibujó para el fanzine de su amigo Wally Wood, witzend (1967). Se ha repetido en numerosas enciclopedias que allí expresó sus ideas de extrema derecha, con un héroe a la manera de Harry el sucio, un tipo que no distingue las zonas grises y que castiga a los malos sin atender a circunstancias atenuantes. Alan Moore reconoció haberse inspirado en él para crear a Roschach, uno de los protagonistas más populares de Watchmen. Preguntado Ditko al respecto declaró: “Ah, sí, es ese héroe que es como Mr. A, ¡pero que está loco!”. Moore se reía al contar la anécdota porque para todos los miembros de su generación Mr. A es el enfermo mental.

Para explicar las ideas reaccionarias de Ditko se cita a Ayn Rand, la escritora que dio lugar al movimiento objetivista y cuya influencia el dibujante nunca ha negado. De hecho hay quien afirma que se enamoró de ella y que esa es la razón por la que siempre ha permanecido soltero. Como fuere, tanto Mr. A como la señora Rand cambian bastante cuando se estudian de cerca y no a partir de comentarios ajenos o de fuentes secundarias. El primero es una rareza, pero no tanto en el universo de Ditko. Su radical discurso en torno al bien y el mal ya impregna las planchas de Spiderman. Lo que ocurre es que Mr. A supone un paso más en la línea lógica establecida por Rand. Hay que defender al inocente y castigar al culpable. En una escena una asistenta social intenta ayudar a un delincuente, que la premia pegándole un tiro. Interviene entonces el héroe y el malo queda colgando del asta de una bandera. Incluso entonces ella defiende al jovenzuelo, ante la impasible mirada de Mr. A, que se la lleva a un hospital mientras el malo se despeña.


Ayn Rand
En los siguientes episodios Ditko despliega sus argumentos en historietas narrativamente interesantes pero discursivas en exceso. No es de extrañar que sus lectores le abandonaran cuando se revisan las proclamas que suelta en diferentes entregas de witzend. Discursos sobre la neutralidad, la vida y la muerte, la violencia… Demasiado para los jovenzuelos que se habían identificado con las penurias de Peter Parker, el eterno adolescente, y que habían alucinado con los psicodélicos fondos del Dr. Extraño. Fondos que, por supuesto, no surgían del consumo de drogas como algunos suponían, sino tan sólo de su imaginación.

Más recientemente, Ditko ha continuado publicando panfletos que agrupan material diverso. En algunos de ellos ajusta sus cuentas pendientes con Lee, al que acusa directamente de aprovecharse de su trabajo. Llega a incluir la carta pública en la que el editor reconocía sus méritos y su participación en la autoría de Spiderman. Todo esto en medio de una marea de planchas en las que apenas se incluyen dibujos y dominan rótulos con conceptos como “justicia”, “verdad”, “miedo”, etc. Considero que aún deben pasar algunos años para poder juzgar con objetividad estos últimos trabajos de Ditko.


Los que vivimos de Ayn Rand>
 La obra de Ayn Rand también es algo más compleja de lo que algunas reseñas pueden hacernos suponer. Nos cuenta su juventud en la Rusia soviética, paraíso socialista del que huyó en 1926 para refugiarse en los USA. En Los que vivimos (1936), su primera novela, ya percibimos la fuerza de su narrativa y la inteligencia a la hora de transmitir sus ideas. No puede decirse que sea partidaria de los regímenes totalitarios, como conocedora de primera mano de sus virtudes. Sin embargo, sus personajes se alinean desmintiendo sus antipatías personales. 

Tenemos a la protagonista, como en sus siguientes novelas una mujer fuerte y poco convencional, un trasunto de la autora. Aquí se enamora de un decadente aristócrata sólo porque eso es lo que más molesta a un sistema que desprecia. Pero después el comisario encargado de vigilarla resulta más humano y digno de compasión que ese novio hundido en la autocompasión y sin ninguna virtud apreciable, más allá de su belleza exterior.


Himno de Ayn Rand
Luego vino Himno, un relato que primero fue concebido como obra de teatro y que padeció muchas dificultades editoriales. Vio la luz en Inglaterra en 1937, mientras que en los USA era rechazado. La novela describe un futuro distópico donde la humanidad ha vuelto a la Edad Media y la palabra “Yo” está prohibida, todo se hace en nombre de un impersonal “Nosotros”. 
Sorprendentemente, en el país del individualismo está narración permaneció censurada casi una década. En 1946 apareció una primera edición, luego se editó en tapa dura en 1953 y finalmente en 1961 alcanzó un público masivo con una nueva edición como libro de bolsillo. En 1995 ya había vendido dos millones y medio de copias. Para la misma Rand Himno era una suerte de ensayo general, de acercamiento un tanto poético a muchos de los conceptos que desplegaría en sus entregas posteriores.



El Manantial de Ayn Rand
Más intensa resulta El Manantial (1943), sin duda su trabajo más popular en España, entre otras razones porque al año siguiente de su publicación fue llevada al cine por King Vidor, con Gary Cooper en el papel del arquitecto Roach. Es un relato abrumador lleno de secuencias subyugantes. Si la película es excelente, en la novela podemos apreciar algunas sutilezas perdidas en la síntesis cinematográfica. 


Como la actitud de la autora ante el movimiento moderno, que critica abiertamente en su vertiente europea, frente a la vitalidad de ciertos creadores americanos, como Sullivan o Lloyd Wright en quien su protagonista se inspira sin disimulo. Mención aparte para secundarios como el crítico, un gusano que dice hablar en nombre del pueblo pero que finalmente defiende sus propios intereses, ocultos entre una hojarasca de palabrería sin contenido real. Todo el apasionante pasaje de la catedral, la estatua y el escultor desaparece de la adaptación fílmica y es una parte importante del libro.


Como en su primera obra, El Manantial está llena de personajes heroicos, que luchan contra circunstancias adversas sin dudar jamás, atentos solo a su propio criterio y a una voluntad que les permite sobreponerse a los peores inconvenientes. La autora lleva estos parámetros hasta el límite en su obra maestra, La rebelión de Atlas (1957), que primero pensó en llamar La huelga. De nuevo la protagonista es una mujer fuerte y apasionada, en este caso rodeada por un pelotón de inútiles que apenas pueden tolerar su presencia ya que ella pone en evidencia la vacuidad de sus vidas.


La virtud del egoismo de Ayn Rand
Esta es la obra más “filosófica” de Rand, donde sus ideas se transmiten de forma explícita, pero, salvo en el interminable discurso de su héroe John Galt, no permite que esos conceptos anulen la fuerza dramática del relato. Más adelante tuvo ocasión de desarrollarlos en diferentes ensayos con nombres tan provocadores como La virtud del egoísmo (1964), Capitalismo, el ideal desconocido (1966) o Filosofía ¿Quién la necesita? (1982). También definió sus principios estéticos en El manifiesto romántico (1969). Si no tienen suficiente con todo la anterior, prueben con El nuevo intelectual (1961). Todas estas obras han sido traducidas al español y publicadas por la editorial argentina Grito Sagrado, que las ha envuelto con una estética Art Decó apropiada para los temas que tratan, pero que no obstante les aporta un indefinible aire religioso, como de secta, que no creo fuera del gusto de la autora.

La rebelión de Atlas está llena de momentos intensos como el primer viaje de Dagny y Rearden en la línea John Galt, la visita de la protagonista al valle en que las personas más brillantes de la tierra se han refugiado, todos los pasajes amorosos entre Dagny y Rearden… 
La rebelión del Atlas de Ayn RandEs un trabajo monumental que describe un mundo no muy diferente del actual. Cuando revisamos esos capítulos en que se nos cuenta cómo la crisis económica va diezmando las fuerzas del país nos sentimos en unos escenarios familiares, donde los irresponsables están al mando y los hombres capaces son relegados o abandonan sus puestos por la impotencia que les provoca ver a los más ineptos dirigir las empresas, las fábricas, las compañías y todo lugar productivo del que pueda extraerse un beneficio rápido y fácil. Aprendemos a distinguir a los vagos y maleantes que en nombre del bien común consiguen llevar a una sociedad a la ruina. Es también una potente declaración anticristiana, al menos contra uno de sus argumentos, que ha sido recogido por otras creencias no estrictamente religiosas. Me refiero a la compasión hacia el débil, que Rand niega señalándola como fuente de todo mal.

Muy al contrario, defiende el egoísmo, un egoísmo lógico y creativo como motor de toda sociedad libre y próspera. Por eso sus héroes son músicos, industriales, inventores, empresarios… aquellos que mueven el mundo y que pueden, en cualquier momento, detenerlo. Esta es la última gran novela sobre el progreso, una ilusión para muchos autores, que lo niegan incluso atribuyéndole adjetivos tan despreciables como “sostenible”. Rand no tiene esos problemas, ni sus héroes. Escupen sobre el relativismo y la subjetividad afirmando la existencia de una realidad ajena e independiente del espectador. A es A. Eso les permite vivir una vida plena y fructífera. Y enfrentarse al mal, que se presenta bajo la forma de los saqueadores, tipos incapaces de tener una idea o de trabajar con sus manos y que desarrollarán teorías que les permitirán vivir de los logros ajenos, en nombre de abstracciones como “la sociedad” o “el pueblo”.

Con semejante panorama conceptual resulta comprensible que ni Rand ni sus seguidores como Ditko fuesen bien recibidos. Pero las palabras de una y los dibujos del otro aún nos alcanzan y conmueven mientras la fuerza de sus ideas permanece y se abre camino en la maraña creada por la falsa compasión y la negación del individuo. La Rebelión de Atlas arranca con una pregunta: ¿quién es John Galt? Yo les animo a que descubran la respuesta. Merece la pena.

Ayn Rand murió de un ataque al corazón el 6 de marzo de 1982. Fumadora compulsiva, había sobrevivido a un cáncer de pulmón en 1974. A su entierro asistieron algunos de sus más fieles seguidores, como Allan Greenspan, que en su juventud escribió libros defendiendo la vuelta al patrón oro y que en su madurez se convirtió casi en el reverso tenebroso de las doctrinas liberales apoyadas por su mentora. El ataúd de Rand fue coronado con un adorno floral que formaba el signo del dólar.

Mientras, su alumno y admirador Steve Ditko todavía permanece en pie, ensimismado en su trabajo y completamente ajeno a lo que el mundo pueda pensar o decir de él, como el perfecto héroe randiano. Es uno de los últimos supervivientes de una generación milagrosa, que redefinió el mundo de la fantasía poblando nuestra imaginación de nuevas y salvajes visiones. Algunos de sus compañeros se quemaron con rapidez, como Wally Wood (1927-1981), nacido el mismo año que él. Frazetta (1928-2010) y Al Williamson (1931-2010) nos abandonaron el pasado año, como un aviso de que toda una época y su memoria está a punto de desaparecer. Junto con Ditko permanecen en pie tres de los últimos gigantes, tres especialistas en el género bélico: el veterano John Severin (1921), el gran Russ Heath (1926) y su amigo Joe Kubert (1926). A ellos podríamos añadir algunos nombres más, como Cardy o Romita. Pero el tiempo se agota…
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