viernes, 8 de junio de 2012

H. P. Lovecraft. Desde el más allá y otras historias. E. Kriek

Ediciones La Cúpula.
112 páginas, 17 euros.

EL INFIERNO Y MÁS ALLÁ
Los aficionados al terror en viñetas se encontrarán estos días con dos interesantes novedades en las librerías especializadas. Una viene firmada por el popular Richard Corben y la otra por un artista holandés, Erik Kriek, casi un perfecto desconocido en España.

Corben une sus fuerzas con Mignola para producir nuevos episodios de Hellboy  editados por Norma y los resultados son similares a los de anteriores entregas. A estas alturas ya es difícil que el personaje de los cuernos capados nos sorprenda. Tenemos más de lo mismo: ambientes con sabor, mezcla de escenarios con mucho color local, paseos por algunos lugares habituales del horror y ya está. Mignola sabe elegir las atmósferas y sus historias son más o menos entretenidas, pero no es un guionista. Es ingenioso y algunas de sus ocurrencias, como aquí esos luchadores mexicanos contra el mal, son llamativas y su última vuelta de tuerca al tópico de la casa encantada no carece de gracia. Pero no acaba de cruzar esa frontera que separa lo brillante de lo memorable.

Corben, por supuesto, no tiene esos problemas. Desde que volviera a los comics hace unos años sus fuerzas parecen renovarse con el paso del tiempo. Cada vez más nos recuerda al jovenzuelo rompedor que fue en sus inicios, al artista alternativo de los encuadres innovadores y las sombras imposibles, el rey del realismo distorsionado y volumétrico. Sus manchas y texturas son impactantes y nada hay en su trabajo que nos decepcione, al contrario es un placer recorrer sus páginas. En “La novia del infierno y otros relatos” no está mal acompañado. Se incluye una bonita historieta de Scout Hampton y un divertido relato dibujado por el fascinante Kevin Nowlan. También otro cuento corto ilustrado por el propio Mignola, que no está entre lo mejor del volumen. En general, más recomendable por el dibujo que por los argumentos.


Más equilibrados son los resultados que consigue Kriek con su aproximación a Lovecraft, un novelista que ha inspirado a no pocos creadores con un balance desigual. Entre mis adaptaciones favoritas cuento algunos de los episodios firmados por Wrighston en sus mejores tiempos en Warren, o algunas de las firmadas por Breccia en su irregular acercamiento al escritor. Kriek adopta un discurso gráfico muy americano, con profusión de sombras y un empleo de la iluminación muy expresivo. Su dibujo parece mejorar en la descripción de ambientes y en los planos generales y se vuelve algo más difuso en los primeros planos de los personajes, pero da igual. Consigue lo más difícil tratándose de Lovecraft como es recrear sus enfermizas atmósferas, esa sensación de opresión, de que algo muy desagradable va a ocurrir o ha pasado ya, y que el horror es un destino que no podremos evitar.

Con habilidad el autor holandés alterna relatos cortos y largos, ambos igual de efectivos. Con su dibujo preciso y detallista agobia al lector que está deseando escapar de sus saturados espacios. En ellos abunda la vida en descomposición o están a punto de desgajarse para desvelar otros aspectos, hasta ahora ocultos, de la realidad. Aspectos que pueden llegar a ser muy salvajes e inevitablemente peligrosos. Me fascina el ambiente que consigue en “Dogón”, con ese alucinante pasaje del marinero caminando sobre los peces muertos, o en “Desde el más allá”, donde se percibe la influencia del Eisner más expresionista en algunas sombras. Por supuesto, sus dos historias más largas, “El color que cayó del espacio” y “La sombra sobre Innsmouth” son sobrecogedoras, dos pequeñas, deslumbrantes y terroríficas joyas, la segunda con un final realmente maravilloso. Muy recomendable.

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