128 páginas, 15 euros
TEMAS DE MODA
Nos llegan dos obras firmadas por guionistas de reconocido prestigio. Sofisticado uno y más populachero el otro, pero casi siempre interesantes.
De Moore hace ya años que aprendimos a desconfiar. Aunque es un personaje impredecible y todavía puede darnos sorpresas tan agradables como su Neonomicón, un morboso y perturbador homenaje a Lovecraft. En este caso no está tan acertado. Fashion Beast es el clásico proyecto fallido, hijo de mil leches, todas ellas aparentemente cortadas.

En cuanto a la versión de Mark Millar de Ocean’s eleven con supertipos, tiene un primer y evidente problema: su grafismo. Leinil Yu dibuja poses chulas, supongo que no es mal dibujante, pero sí que resulta inadecuado para esta historia, no es buen narrador y sus acabados son de un feísmo que nos aleja del aire frívolo y molón de la peli de Clooney. La acción transcurre en una España aparentemente poco documentada y nos cuenta el típico robo imposible, respetando todas las normas del género. Se recluta al equipo, se presenta al malo malísimo, se enfatizan los aspectos débiles que pueden arruinar el plan y se revelan partes de la estrategia ocultando otras para sorpresa del lector. Millar es lo bastante hábil como para no cometer errores graves aunque al relato le falta fuerza y no abundan las ideas originales. Sí que encontramos el humor y la violencia salvajes que caracterizan al guionista. Sobre todo en las escenas que protagonizan los hermanos irlandeses indestructibles. Pero no pasa de ser un divertimento sin mucha chispa.
En ambos casos el color digital tiene una presencia excesiva, con predominio de tonos grises y una oscuridad que roza lo siniestro. Creo que la aparente voluntad de muchos coloristas de forzar un naturalismo tan volumétrico como atmosférico no ayuda a dirigir la mirada del lector, que se queda atascado entre brillos, sombras y difuminados. Alguien debería de recordarles lo de que menos es más. Al menos de vez en cuando.