viernes, 10 de junio de 2016

BATTLEFIELDS de ENNIS, COMICS BÉLICOS

Donde acechan los monstruos Ennis Tal es la calidad y profundidad de las historias de Garth Ennis que siento que nunca será suficiente lo que diga de él. Además, siempre consigue que le acompañen dibujantes extraordinarios.


ZONA DE GUERRA


Su última entrega, ese Donde acechan los monstruos, se inclinaba hacia su lado más gamberro y humorístico, con una revisión del héroe colonial clásico, allí derrotado por una amazona sin prejuicios y mucho más inteligente que el palurdo y arrogante protagonista. Aunque esa clave irónica aflora en todos sus trabajos sabe cómo graduarla cuando aborda temas más serios, como en la segunda parte de Battlefields.

Battlefields. Querido Billy de Ennis y Snejbjerg edita Aleta. Cómic bélico
Battlefields. Querido Billy de Ennis y Snejbjerg edita Aleta80 páginas, 9,95 euros.Edita Aleta

Como en su primer y brillante episodio, se centra en una mujer a quien la guerra alcanza con extrema crueldad, primero como víctima de una violación y más tarde como superviviente de un fusilamiento. Esa enfermera apenas consigue restañar unas heridas más profundas de lo que parecen, como descubriremos sobrecogidos.
El escenario es el Pacífico durante la IIGM, lo que facilita una disección del racismo entre anglo-americanos y japoneses. El guión es tan brillante como el dibujo, a cargo del limpísimo Snejbjerg, que aporta un extra de elegancia y contención a una historia tremenda que habla de las ofensas bélicas y su casi imposible reparación. Por el camino el guión nos ofrece varios pasajes espeluznantes cuya veracidad Ennis se encarga de confirmar en el epílogo. Esos sucesos atroces ocurrieron. Y pueden volver en cualquier momento. Están pasando ya.

Marvel, Furia - Mis guerras perdidas de Ennis y Parlov
Marvel, Furia - Mis guerras perdidas de Ennis y Parlov.
144 páginas 12 € Edita Panini Comics


Abundando en el tema bélico era lógico que Ennis se hiciera cargo del soldado por excelencia de la Marvel, Furia. Tras la decepcionante “Pacificador” firmó los excelentes “Mis guerras perdidas”, dos volúmenes donde repasaba todas las guerras secretas de USA acompañado por el poderoso Goran Parlov  .
En ocasiones podía dar la sensación de que el enfoque era demasiado ligero, una farsa que no hacía justicia a los dramas citados, de Vietnam a Nicaragua pasando por Cuba.
Pero una segunda lectura prueba el innegable talento del guionista. Atención a los personajes, entre los que destaca Shirley, una muñeca explosiva que se va volviendo una frustrada, amargada e incómoda testigo según pasan los años. Como Furia, cabalga sobre la corrupción de otros, que cree poder usar en su propio beneficio aunque finalmente la violencia acaba alcanzándola. Una hembra poderosa y llena de carácter, otra prueba más del gusto de Ennis por las protagonistas femeninas fuertes.
Sobresale también el general Letrong Giap, un enemigo vietnamita de Furia, con el que sostiene varias escaramuzas muy sangrientas y que protagoniza una estremecedora escena de reconciliación (o algo así) al final. El guión esquiva con habilidad todo reduccionismo y las fronteras entre buenos y malos se diluyen, ya que la crítica se reparte en todas direcciones. Los guerrilleros cubanos torturan sin piedad a sus enemigos pero la contra no es mucho mejor, no abundan los angelitos. De hecho uno de los pocos personajes idealistas, con ecos de “El americano tranquilo”, acaba prácticamente quemado por las dosis de realidad que recibe acompañando a Furia. Pero se le trata con respeto, el guión no se burla de su ingenuidad, tan sólo opone sus aspiraciones a conflictos de muy difícil solución, con devastadores resultados.

Los esclavistas Punisher de Ennis y Leandro Fernández
Punisher, Cocina irlandesa - Los esclavistas de Ennis y Dillon, Fernández
144 páginas, 12 € Edita Panini Comics

Otra serie donde tuvo ocasión de reflexionar sobre la violencia y sus implicaciones fue Punisher. Tras su éxito arrollador con Preacher Ennis y Dillon desembarcaron en Punisher para crear un conjunto de episodios salvajes y de una violencia humorística irresistible. Cuando guionista y dibujante se separaron parecía que la saga perdería fuelle, en manos de ilustradores quizás más realistas pero sin el brío narrativo de Dillon. No fue así y conviene repasar las entregas una a una porque en todos los volúmenes encontramos elementos de interés. Además, aunque el héroe lucha habitualmente contra el crimen organizado en Nueva York, los guiones pronto comienzan a llenarse de referencias a otros conflictos. En “Cocina irlandesa” emplea como excusa una guerra de bandas para hablar del IRA, sus luchas intestinas, sus peleas con el ejército inglés, excelentemente representado por un camarada de Punisher que aparecerá en varios episodios, Yorkie. El humor es grueso y la violencia extrema, pero entre bromas y veras se dicen muchas verdades sobre el dolor innecesario causado por toda violencia terrorista, por mucho que se desee justificarla con motivos políticos. Al final siempre hay niños muertos. Leandro Fernández se encargaba de dibujar esta aventura y algunos de los capítulos más interesantes durante el paso de Ennis por la serie. Tras una brutal peripecia en Rusia, donde Punisher escapaba de una base de misiles nucleares, volvía a la cocina del infierno, otra vez con dibujo de Fernández. “Arriba es abajo y negro es blanco” era una abrumadora historia de amor y brutalidad, en la que Castle (el héroe) conocía a una marine casi tan bestia como él, mientras se enfrentaban a los Soprano versión 2.0. Fernandez y Ennis seguían juntos en uno de mis episodios favoritos, “Los esclavistas”, el mejor relato sobre trata de blancas que yo haya leído. No apto para estómagos sensibles.

Con Parlov volvían las bromas en “Barracuda” pero inmediatamente después recuperaba la épica en el gran drama bélico “Hombre de piedra”. Otra vez acompañado por Leandro Fernández, el guión llevaba al héroe a Afganistán. Había chistes sobre los follacabras y también un recuerdo para la ocupación soviética y las aventuras coloniales inglesas. El final estaba a la altura de una historia impresionante que sin embargo se permitía jocosos momentos de humor, en adecuado contraste respecto a los abundantes pasajes trágicos.

Punisher El Tigre de Ennis y Severin, edita Panini Comics
En fin, Parlov aportó su calidad habitual a las siguientes entregas, aunque para mi gusto en “Valley Forge, Valley Forge”, el enfrentamiento definitivo entre Punisher y el ejército, se hablaba mucho y los textos acababan con el ritmo de la narración. No quiero terminar sin mencionar el episodio “El Tigre”, un intenso relato de iniciación dibujado por el veterano John Severin. Se aprecia que su dibujo ya no tiene la fuerza de antaño pero da igual. Ennis firma una pequeña joya sobre el origen de ese héroe incierto que es Punisher, de nuevo un ensayo sobre la violencia, sus consecuencias y las preguntas sobre qué podemos o debemos oponerle. Al final el discurso del guionista es siempre moral. Hay acciones que representan el mal absoluto, como esa viñeta en que vemos la huella de una bota militar sobre un feto aplastado cuyo cordón umbilical permanece unido al vientre de la madre a la que acaban de rajar. Pero a la bestia capaz de semejante atrocidad no se la detiene con palabras o buenas intenciones. Se necesita una fuerza igual pero opuesta. Ahí es donde se sitúa Punisher y todos los soldados dispuestos a hacer lo que sea necesario. Ennis no hace trampas y muestra siempre las consecuencias de esos actos, el precio moral a pagar. Parecen tebeos fáciles, populares, puro entretenimiento. Y lo son. Pero también mucho más. No se los pierdan.

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