viernes, 17 de junio de 2016

LITTLE TULIP, KOLYMÁ de BOUCQ Y CHARYN

Little Tulip de Boucq y Charyn, edita Norma
Norma Editorial, 2016.
88 páginas, 22 euros.

REGRESO A KOLYMÁ


A finales del siglo pasado, Jerome Charyn y François Boucq revolucionaron el mundo del comic con dos memorables álbumes, La mujer del mago (1986) y Boca de Diablo (1990). Veinticinco años después, vuelven a unir sus fuerzas.


Como entonces, fusionan en su obra elementos oníricos y una cruda realidad que no evita la cita a pasajes históricos que parecen obsesionarles. Como en Boca de Diablo, la acción nos lleva de la extinta Unión Soviética a Nueva York, de un presente plagado de enigmas a una infancia marcada por la violencia y la crueldad. Los autores han madurado y todo parece mejor, más sólido y rotundo que en sus anteriores entregas. También es cierto que han perdido en parte su capacidad de sorprendernos. Lo que en sus primeros álbumes impactaba por delirante o crudo, a día de hoy ha sido tan repetido y superado que difícilmente podría volver a causar el mismo efecto. Pero desde un clasicismo anómalo, tanto el dibujo de Boucq como el guión de Charyn consiguen fascinar al lector y transportarlo a unas tierras salvajes y aterradoras, el territorio de Kolymá.

Ya Ryszard Kapuscinski nos había hablado de ese gulag en su monumental Imperio. De su narración se deducía que era comparable a los campos de Treblinka o Auschwitz. Un infierno en la tierra adonde se enviaba a los enemigos del régimen para hacerlos desaparecer. En un momento en que algunos todavía aplauden la encarcelación de presos políticos y sueñan con trasladarnos a futuros paraísos comunistas, conviene recordar en qué consistieron estos en el pasado. Apenas nos suena Kolymá y es tan sólo un lugar más de una larga lista, el infernal archipiélago que con ironía y precisión describió Solzhenitsyn.

Little Tulip de Boucq y Charyn, edita Norma
Allí viajamos de la mano del siempre convulso Boucq, que nos sumerge en un mundo de venganzas, peleas y tatuajes. Del amor apenas quedan pequeños rescoldos, algo que todo superviviente de los campos confirma. Las emociones eran mucho más primarias y siempre conectadas al instinto básico de supervivencia. Con todo el protagonista entra en el campo de la mano de su padre y de su madre y hace lo que puede para reencontrarse con ellos. De alguna forma lo consigue, pero con dramáticas consecuencias.

El dibujo no desfallece en ningún momento y Boucq demuestra habilidad en escenarios, personajes y secuencias de acción. Tiene innumerables páginas que podrían emplearse como ejemplos de narrativa, donde resuelve pasajes realmente complejos. Como las dos planchas en las que el desesperado joven intenta asesinar al líder de la banda rival, un verdadero prodigio de expresividad y puesta en escena. O todas las páginas con la persecución nocturna por los tejados de Nueva York. El color acompaña y ambienta el relato a la perfección.

Si toda la parte penal es arrebatadora y veraz, no puede decirse lo mismo de la acción en “el presente” (en realidad en 1970). El héroe es un tatuador muy misterioso de indudable carisma. Pero la forma en que la mínima trama policíaca lo enlaza con su pasado es forzada y poco convincente. Y el final con la masacre y el fantasma dirigiendo a la joven protagonista, precipitado y decepcionante. El guión es muy interesante, su único problema es que la intensidad de los pasajes siberianos no se alcanza en la parte que transcurre en Nueva York, todo parece más rutinario y deslucido. Pero la media es altísima y el álbum perfectamente recomendable.

Leer más...

viernes, 10 de junio de 2016

BATTLEFIELDS de ENNIS, COMICS BÉLICOS

Donde acechan los monstruos Ennis Tal es la calidad y profundidad de las historias de Garth Ennis que siento que nunca será suficiente lo que diga de él. Además, siempre consigue que le acompañen dibujantes extraordinarios.


ZONA DE GUERRA


Su última entrega, ese Donde acechan los monstruos, se inclinaba hacia su lado más gamberro y humorístico, con una revisión del héroe colonial clásico, allí derrotado por una amazona sin prejuicios y mucho más inteligente que el palurdo y arrogante protagonista. Aunque esa clave irónica aflora en todos sus trabajos sabe cómo graduarla cuando aborda temas más serios, como en la segunda parte de Battlefields.

Battlefields. Querido Billy de Ennis y Snejbjerg edita Aleta. Cómic bélico
Battlefields. Querido Billy de Ennis y Snejbjerg edita Aleta80 páginas, 9,95 euros.Edita Aleta

Como en su primer y brillante episodio, se centra en una mujer a quien la guerra alcanza con extrema crueldad, primero como víctima de una violación y más tarde como superviviente de un fusilamiento. Esa enfermera apenas consigue restañar unas heridas más profundas de lo que parecen, como descubriremos sobrecogidos.
El escenario es el Pacífico durante la IIGM, lo que facilita una disección del racismo entre anglo-americanos y japoneses. El guión es tan brillante como el dibujo, a cargo del limpísimo Snejbjerg, que aporta un extra de elegancia y contención a una historia tremenda que habla de las ofensas bélicas y su casi imposible reparación. Por el camino el guión nos ofrece varios pasajes espeluznantes cuya veracidad Ennis se encarga de confirmar en el epílogo. Esos sucesos atroces ocurrieron. Y pueden volver en cualquier momento. Están pasando ya.

Marvel, Furia - Mis guerras perdidas de Ennis y Parlov
Marvel, Furia - Mis guerras perdidas de Ennis y Parlov.
144 páginas 12 € Edita Panini Comics


Abundando en el tema bélico era lógico que Ennis se hiciera cargo del soldado por excelencia de la Marvel, Furia. Tras la decepcionante “Pacificador” firmó los excelentes “Mis guerras perdidas”, dos volúmenes donde repasaba todas las guerras secretas de USA acompañado por el poderoso Goran Parlov  .
En ocasiones podía dar la sensación de que el enfoque era demasiado ligero, una farsa que no hacía justicia a los dramas citados, de Vietnam a Nicaragua pasando por Cuba.
Pero una segunda lectura prueba el innegable talento del guionista. Atención a los personajes, entre los que destaca Shirley, una muñeca explosiva que se va volviendo una frustrada, amargada e incómoda testigo según pasan los años. Como Furia, cabalga sobre la corrupción de otros, que cree poder usar en su propio beneficio aunque finalmente la violencia acaba alcanzándola. Una hembra poderosa y llena de carácter, otra prueba más del gusto de Ennis por las protagonistas femeninas fuertes.
Sobresale también el general Letrong Giap, un enemigo vietnamita de Furia, con el que sostiene varias escaramuzas muy sangrientas y que protagoniza una estremecedora escena de reconciliación (o algo así) al final. El guión esquiva con habilidad todo reduccionismo y las fronteras entre buenos y malos se diluyen, ya que la crítica se reparte en todas direcciones. Los guerrilleros cubanos torturan sin piedad a sus enemigos pero la contra no es mucho mejor, no abundan los angelitos. De hecho uno de los pocos personajes idealistas, con ecos de “El americano tranquilo”, acaba prácticamente quemado por las dosis de realidad que recibe acompañando a Furia. Pero se le trata con respeto, el guión no se burla de su ingenuidad, tan sólo opone sus aspiraciones a conflictos de muy difícil solución, con devastadores resultados.


Los esclavistas Punisher de Ennis y Leandro Fernández
Punisher, Cocina irlandesa - Los esclavistas de Ennis y Dillon, Fernández
144 páginas, 12 € Edita Panini Comics

Otra serie donde tuvo ocasión de reflexionar sobre la violencia y sus implicaciones fue Punisher. Tras su éxito arrollador con Preacher Ennis y Dillon desembarcaron en Punisher para crear un conjunto de episodios salvajes y de una violencia humorística irresistible. Cuando guionista y dibujante se separaron parecía que la saga perdería fuelle, en manos de ilustradores quizás más realistas pero sin el brío narrativo de Dillon. No fue así y conviene repasar las entregas una a una porque en todos los volúmenes encontramos elementos de interés. Además, aunque el héroe lucha habitualmente contra el crimen organizado en Nueva York, los guiones pronto comienzan a llenarse de referencias a otros conflictos. En “Cocina irlandesa” emplea como excusa una guerra de bandas para hablar del IRA, sus luchas intestinas, sus peleas con el ejército inglés, excelentemente representado por un camarada de Punisher que aparecerá en varios episodios, Yorkie. El humor es grueso y la violencia extrema, pero entre bromas y veras se dicen muchas verdades sobre el dolor innecesario causado por toda violencia terrorista, por mucho que se desee justificarla con motivos políticos. Al final siempre hay niños muertos. Leandro Fernández se encargaba de dibujar esta aventura y algunos de los capítulos más interesantes durante el paso de Ennis por la serie. Tras una brutal peripecia en Rusia, donde Punisher escapaba de una base de misiles nucleares, volvía a la cocina del infierno, otra vez con dibujo de Fernández. “Arriba es abajo y negro es blanco” era una abrumadora historia de amor y brutalidad, en la que Castle (el héroe) conocía a una marine casi tan bestia como él, mientras se enfrentaban a los Soprano versión 2.0. Fernandez y Ennis seguían juntos en uno de mis episodios favoritos, “Los esclavistas”, el mejor relato sobre trata de blancas que yo haya leído. No apto para estómagos sensibles.

Con Parlov volvían las bromas en “Barracuda” pero inmediatamente después recuperaba la épica en el gran drama bélico “Hombre de piedra”. Otra vez acompañado por Leandro Fernández, el guión llevaba al héroe a Afganistán. Había chistes sobre los follacabras y también un recuerdo para la ocupación soviética y las aventuras coloniales inglesas. El final estaba a la altura de una historia impresionante que sin embargo se permitía jocosos momentos de humor, en adecuado contraste respecto a los abundantes pasajes trágicos.

Punisher El Tigre de Ennis y Severin, edita Panini Comics
En fin, Parlov aportó su calidad habitual a las siguientes entregas, aunque para mi gusto en “Valley Forge, Valley Forge”, el enfrentamiento definitivo entre Punisher y el ejército, se hablaba mucho y los textos acababan con el ritmo de la narración. No quiero terminar sin mencionar el episodio “El Tigre”, un intenso relato de iniciación dibujado por el veterano John Severin. Se aprecia que su dibujo ya no tiene la fuerza de antaño pero da igual. Ennis firma una pequeña joya sobre el origen de ese héroe incierto que es Punisher, de nuevo un ensayo sobre la violencia, sus consecuencias y las preguntas sobre qué podemos o debemos oponerle. Al final el discurso del guionista es siempre moral. Hay acciones que representan el mal absoluto, como esa viñeta en que vemos la huella de una bota militar sobre un feto aplastado cuyo cordón umbilical permanece unido al vientre de la madre a la que acaban de rajar. Pero a la bestia capaz de semejante atrocidad no se la detiene con palabras o buenas intenciones. Se necesita una fuerza igual pero opuesta. Ahí es donde se sitúa Punisher y todos los soldados dispuestos a hacer lo que sea necesario. Ennis no hace trampas y muestra siempre las consecuencias de esos actos, el precio moral a pagar. Parecen tebeos fáciles, populares, puro entretenimiento. Y lo son. Pero también mucho más. No se los pierdan.
Battlefields 2. Querido Billy
Leer más...

viernes, 3 de junio de 2016

INTRUSOS de TOMINE, REALISMO

Intrusos de Adrian Tomine
Roca Editorial. Barcelona, 2016.
122 páginas, 21,90 euros.

SIN SER VISTOS

Cuando empezó Adrian Tomine era algo así como el mejor representante del realismo “frío”: piezas breves sobre personajes sin importancia que vivían tragedias menores. Con el tiempo ha refinado mucho su arte.


También ha diversificado sus intereses, ampliando su paleta gráfica y los matices de sus narraciones, que no evitan el humor y hasta la ternura. Superada aquella primera etapa de sarcasmo, cinismo y esa ironía cruel que caracteriza a tantos autores que se esfuerzan por parecer modernos, Tomine ha alcanzado una auténtica madurez creativa.

En este recopilatorio hay pasajes algo indigestos, pero también encontramos indiscutibles obras maestras. Como la que lo abre, esa tronchante historia del arte de la “hortiescultura”. Adopta una encantadora clave gráfica que remite a los mejores tiempos de los comics en prensa, con sus tiras diarias y sus Sundays. No por casualidad el dibujo recuerda al gran Roy Crane. Y el capítulo está a la altura, con ese palurdo protagonista que cree que ha dado con su verdadera vocación como artista. Todo el episodio es un divertido elogio de la incomprensión. Nadie acepta la obra de ese creador que se enfrenta al recelo de sus familiares y vecinos mientras defiende su visión. Especialmente geniales los diálogos con los suegros afroamericanos y el momento nocturno de lucidez final.

El segundo relato también es conmovedor, las andanzas de una estudiante a la que confunden con una estrella porno y cómo eso cambia su vida. Cuando en la escena final se encuentra con su “doble” todo resulta natural y auténtico.

“Vamos, Búhos” es en mi opinión la mejor pieza del volumen. Como en la cercana Paciencia de Dan Clowes se aborda el asunto de la violencia doméstica pero ese no es el tema central del relato, tan sólo un matiz más a añadir a una profunda descripción de dos perdedores que se unen, se ayudan, se ríen juntos y sí, a veces también se pegan. Los personajes son patéticos y emotivos a partes iguales. Un trabajo riguroso y emocionante, lleno de matices, una obra mayor sobre la soledad, el amor y sus accidentes.

Intrusos de Adrian Tomine
Por último destacaría “Triunfo y tragedia”, la historia de una adolescente medio autista que aspira a triunfar como monologuista. Sin subrayar nada Tomine muestra a su madre con el pelo corto en las primeras secuencias, después con un pañuelo en la cabeza y luego simplemente desaparece. La madre hace (como todas las madres) de mediadora entre el padre y la hija que quiere ser artista. Lógicamente ella no está en absoluto dotada para el escenario y el drama consiste en cómo contárselo sin que se sienta ofendida. Obviamente, él tiene que cargar con tragedias bastante más graves que la posibilidad de molestar a su patética hija, así que lo lleva como puede. Tomine adopta una clave de dibujo minimalista y absolutamente despojada, centrándose de forma obsesiva en sus héroes. Con esa desnuda puesta en escena consigue secuencias tan tremendas como la del padre golpeándose la cabeza contra la pared.

En fin, un gran trabajo construido sobre bases sencillas, cotidianas y próximas, una mirada al lado más íntimo de unos personajes tan reales que asustan.
Leer más...

viernes, 27 de mayo de 2016

TEBEOS FERIA DEL LIBRO

A estas alturas del año ya hemos leído algunos de los mejores comics de 2016. Pero todavía quedan algunas rarezas sueltas, piezas de difícil clasificación que no deberían de pasar desapercibidas.

TEBEOS NO TAN NUEVOS NI TAN VIEJOS


Que no, que no me muero de María Hernández Martí y Javi de Castro
Que no, que no me muero de María Hernández Martí y Javi de Castro
Una impecable reflexión sobre el cáncer servida a través de un dibujo de narrativa minimalista en la onda de Chris Ware. No es la primera vez que se nos ofrece una versión de primera mano de los destructivos efectos de la enfermedad, ni la primera en clave de humor. Pero, pese al tema, es un tebeo bonito y de agradable lectura.



Democracia de Alecos Papadatos, Abraham Kawa y Annie Di Donna. edita Alianza
Democracia de Alecos Papadatos, Abraham Kawa y Annie Di Donna. 
Los autores de Logicomix buscan refuerzos para contarnos el nacimiento de la democracia. El dibujo tiene garra y el tema es extremadamente interesante. Pero de alguna forma se pierden en el desarrollo y, aunque cuentan con un gran final, supone un verdadero esfuerzo llegar hasta él.


Aquí vivió de Isaac Rosa y Christina Bueno.
Aquí vivió de Isaac Rosa y Christina Bueno. 
Era inevitable que en un momento en que los desahucios impulsan carreras políticas y copan minutos de televisión alguien los emplease como tema para un comic. Lástima que a las buenas intenciones no les hayan sumado algo de talento.

Fenix de Osamu Tezuka.Edita Planeta deAgostini
Fenix de Osamu Tezuka. 
No podía dejar que la tremenda saga del maestro Tezuka concluyese sin al menos señalarlo. Con el Tomo doce desborda la frontera de las tres mil páginas dedicadas a un trabajo desmedido e irregular pero lleno de grandeza. Cualquier cosa podía pasar en las páginas de Fénix y en cualquier momento. El Disney japonés es imprevisible y torrencial y su lectura siempre recomendable.


¡Socorro! ¡¡Mi madre tiene Facebook!! de Carles Ponsí. Grafito Editorial
¡Socorro! ¡¡Mi madre tiene Facebook!! de Carles Ponsí. 
Simpático y sin pretensiones. La madre del autor emplea un lanzallamas para encender el ordenador y dice Yusuf en lugar de YouTube. Resulta fácil identificarse con esa señora incapaz de estar tecnológicamente actualizada pero que sin embargo emplea con entusiasmo todos los nuevos juguetes que el hijo pone a su alcance. ¿Mi chiste favorito? Cuando la madre le manda un mensaje al móvil de su hijo… para explicarle que se lo ha dejado en su casa.


Hellblazer de Jamie Delano.John Constantine edita ECC
Hellblazer de Jamie Delano. 
Alan Moore había creado al personaje de John Constantine, un detective de lo sobrenatural con los rasgos de Sting que hacía de maestro jedi para la Cosa del Pantano. Alguien pensó que tenía posibilidades y lo lanzaron en una serie propia. Los primeros números los escribió Jamie Delano y fueron dibujados por John Ridgway. Las enloquecidas ocurrencias del guionista alcanzaron tal nivel de depravación que el ilustrador acabó abandonando la serie, ausencia que se acusó de forma notable. Este recopilatorio permite disfrutar de aquella primera etapa, con episodios realmente antológicos y dos extras muy jugosos: el excepcional “Santo maldito”, con dibujo de Talbot, y los números de The Horrorist, con arte de David Lloyd.


Flash Back en negro de Manel Gimeno. Edita Reino de Cordelia
Flash Back en negro de Manel Gimeno. 
Los tebeos de Cordelia, la editorial que firma esta recuperación, ha establecido varias líneas de trabajo muy diferentes. Por un lado reeditando clásicos imprescindibles, como es el caso de los volúmenes que ha dedicado a McCay o a Herriman, por el otro apostando por autores jóvenes, como en el tebeo sobre Joselito firmado por Jose Pablo García, y finalmente rescatando del olvido a creadores raros o no muy populares, como hicieron con Javier de Juan y ahora con Gimeno. El tomo agrupa las historias de un detective en la onda de Blade Runner, una serie de negra con toques de ciencia-ficción muy típica de los ochenta y que cuenta con el interés añadido de que Mique Beltrán firmaba algunos de los guiones. Una verdadera rareza.

Paria de Kirkman y Azaceta edita Planeta comic
Paria de Kirkman y Azaceta. 
El talento de Kirkman sigue deslumbrándonos desde las páginas de The Walking Dead y sus nuevas líneas argumentales no han decepcionado a sus seguidores, entre quienes me cuento. Quizás empiezo a notar algo más de cansancio en Invencible, otra de sus series en marcha. Paria llega a su segunda entrega y, aunque el color sigue siendo muy agradable, al dibujo le falta cierta fuerza narrativa. Con todo tiene sus momentos y si necesitan una dosis extra de Kirkman aquí pueden conseguirla.

Macanudo 11 deLiniers. Edita Reservoir Books
Macanudo 11 deLiniers. 
Es habitual olvidarse de series que llevan años en marcha como ésta. E injusto. Si aplaudí en su momento la aparición de este humorista argentino ahora debo rendirme ante su capacidad para renovarse y mantenerse fresco después de tanto tiempo. Siempre incluye algún chiste realmente bueno. Como el de Han… Solo.
Leer más...

viernes, 20 de mayo de 2016

EL ALA ROTA de ALTARRIBA y KIM

El ala rota de Antonio Altarriba y Kim, edita Norma Editorial
Norma editorial.
Barcelona, 2016.
264 páginas, 23,90 euros.

VOLANDO VENGO


En 2009 Altarriba y Kim publicaban El arte de volar, novela gráfica que al año siguiente se hacía con el Premio Nacional de Cómic. En ella el guionista contaba la vida de su padre. Ahora llega el turno de la madre.


El dibujo de Kim no desfallece a lo largo de las más de doscientas cincuenta planchas que componen el volumen. De nuevo Altarriba hace hablar por los codos a sus héroes, aunque en esta ocasión prescinde de la voz del narrador. Pero vuelve a imponer su punto de vista como testigo lúcido y referencia moral a unos personajes que prolongan el discurso de su libro anterior, con matices.

Para mi gusto el comienzo es muy torpe, con ese hijo que, ante su madre muerta, suelta: “¡Qué poco sabía de ti, mama…! O, peor, ¡Qué poco caso te hice…! No te escuché ni me preocupé en entenderte… Ahora cobran sentido muchas cosas… empiezan a encajar las piezas del puzzle…”
Tras ese tremendo subrayado, lo cierto es que toda la infancia de la madre, empezando por la brutal escena del parto, resulta interesante.
Kim aporta veracidad a esa descripción de una España rural y salvaje con un dibujo tan atractivo como sólido. Pero el guión se distrae mucho con las andanzas teatreras del padre, abandonando al personaje principal. Me interesan bastante las desgracias y la evolución de la protagonista, mientras que la decadencia y las borracheras de su progenitor me cansan y me sacan de la historia.

En el segundo acto, el salto a la gran ciudad funciona muy bien. Cuando la apocada pueblerina se convierte en una gobernanta segura de sí misma realmente nos creemos su crecimiento, maduración y mejora. Aún más, sus tropiezos con el personal de la casa, la forma en que se enfrenta a los problemas, la exposición de las intrigas que abundan en el entorno de su patrón, todo eso está contado de forma que ayuda al relato principal, lo empuja hacia adelante.

El ala rota de Antonio Altarriba y Kim, edita Norma Editorial
Tras el matrimonio, la tercera parte vuelve a irse por las ramas. Acierta en algunos detalles íntimos, como la complicad vida conyugal de la pareja, pero se nota que al guionista le encanta la historia del general y permite que el relato se incline hacia su figura, olvidando de nuevo a la protagonista. Es cierto que las desventuras de ese militar franquista que sin embargo intrigó para recuperar la monarquía son interesantes. Pero en el conjunto de la obra ocupan demasiado espacio y son un escollo casi insalvable.

La última parte adopta un aire algo más ligero y al menos tiene la virtud de ser breve. El balance es irregular. Creo que hay pasajes intensos y veraces dentro de un conjunto desequilibrado y que pierde el foco con frecuencia. Me quedo con el segundo acto, de una precisión narrativa de libro, con todos los niveles de la acción encajando entre sí y apoyándose unos a otros a la perfección. El tono general recuerda al del primer libro, en cuanto a la sensación de reproche que transmitía. Allí era hacia el padre, el inútil que no había sido capaz de luchar por sus ideales y que hacía bien suicidándose. Aquí el dedo acusador no es tan firme, básicamente se repasan las desgracias de una infeliz que vivió lo mejor que pudo, a pesar de tener todo en contra: lisiada, mujer en época de hombres, casi analfabeta, beata… Altarriba contempla a su madre desde su atalaya moral aunque por otro lado parece sentir un innegable afecto por ella y el volumen se resiente de esa ambivalencia. La admira por su abnegación y su capacidad para sobreponerse a las circunstancias adversas, pero al tiempo odia la base cristiana que es el motor y el apoyo de su progenitora. En ese sentido el guión no ahorra burlas hacia toda monja o cura que aparece en las viñetas, no hay uno bueno, ya hemos pillado la idea.
Leer más...

viernes, 13 de mayo de 2016

STARLIGHT de MILLAR y PARLOV

Starlight de Millar y Parlov, edita Panini Comics El regreso de Duke McQueen
Panini Comics. Barcelona, 2016.
168 páginas, 14,99 euros.

LOS HÉROES NO SE JUBILAN


Mark Millar regresa con una atractiva revisión de Flash Gordon o Carter de Marte. Le acompaña el increíblemente talentoso Goran Parlov, con resultados explosivos.


No me atrevería a decir que es uno de los tebeos del año, pero sí de los que he leído con más delectación y placer. Como en sus ilustres precedentes, parte de una premisa casi imperialista. Un pueblo vive bajo la bota de un tirano y, de repente, llegado de otro planeta aparece el héroe rubio y salvador. Con su bravura y valentía depone al dictador de turno y reinstaura la democracia liberando a los sufridos indígenas de sus padecimientos.

Con estos supuestos propios de un tebeo de Corto Maltés, poco podría hacerse a priori, excepto burlarse de ellos. Pero Millar sobrevive al tufillo colonial y casi racista del planteamiento a base de ironía y de un recurso que lo identifica como el excelente guionista que es. Es un giro en el argumento que le permite construir un gran comienzo y un muy satisfactorio final, de esos que dejan al lector con la sensación de “¡qué bien me lo he pasado!”.

La idea es tan simple como eficaz. ¿Qué pasaría si no quedaran pruebas de las hazañas de Flash en Mongo, si nadie se creyera que había derrotado al cruel Ming? Eso es lo que le ocurre a su protagonista, el apacible jubilado Duke McQueen. Los adoradores de John Wayne, entre quienes me cuento, apreciamos el guiño que introduce en el nombre del héroe, ese “Duke” que era el apodo habitual de Wayne. Y es que tiene mucho del mítico actor o de algunos de sus papeles más recordados. Especialmente en el nostálgico arranque, donde se presenta cómo un anciano triste y solitario, que acaba de enviudar y apenas recibe visitas de sus hijos. Es el tipo loco que fabuló aventuras en un planeta desconocido. Ayudado por el dibujo expresivo y directo de Parlov, en este caso con los acabados del Moebius más despojado, Millar describe a un tipo derrotado por la vida y unas circunstancias que lo han llevado a convertirse en el chiflado del que todo el mundo se burla.

Starlight de Millar y Parlov, edita Panini Comics Superhéroes ciencia ficción
Lógicamente, la situación cambia cuando vuelve a recibir noticias del planeta que había liberado muchos años atrás. Ahí se inicia una trepidante aventura en la que cruza la galaxia para enfrentarse con nuevos villanos, rodeado por un puñado de coloridos comparsas. Si al inicio el personaje se aproximaba a algunas de las más melancólicas figuras fordianas, con la vuelta a Tántalus el tono recuerda más al Hawks de El Dorado o Río Bravo. Duke es un profesional que hace lo que debe. Aquí, aunque correcta, la narración resulta más convencional. Aparece un malo sádico y amenazador, las peripecias son tan emocionantes como debieran y Parlov nos deslumbra con sus ciudades, paisajes y arquitecturas alienígenas. Todo, de los uniformes al diseño de las astronaves, tiene un enternecedor aire camp, aunque con una carcasa despojada y fresca, el dibujante desnuda su trabajo de artificios y nos permite disfrutar con la fuerza estructural de sus figuras y la imaginación que destilan sus ambientes y escenarios.

Pero, en realidad, estamos esperando a que Duke vuelva a casa para comprobar si esas nuevas andanzas han supuesto algún cambio o no. Y sí, el final es tremendamente satisfactorio, como se suele decir colma todas las expectativas. Es divertido y emocionante y yo les aseguro que si se leen este tebeo se lo pasarán muy bien.
Leer más...

martes, 10 de mayo de 2016

ANTICIPACIÓN PREMIOS DE CÓMIC

¡¡Felicitaciones a los premiados!!

En 2003 hicimos una expo sobre Rubén Pellejero en el Solleric.
En 2010 recibía el Gran Premio del Salón de Barcelona.

En 2006 hicimos una expo sobre Gallardo en el Solleric.
En 2014 recibía el Gran Premio del Salón de Barcelona.

En 2007 hicimos una expo sobre Ana Miralles en el Solleric.
En 2009 recibía el Gran Premio del Salón de Barcelona.

En 2011 hicimos una expo sobre Blanco en el Solleric.
En 2016 recibía el Gran Premio del Salón de Barcelona.

¿Quién será el siguiente? Leer más...

viernes, 6 de mayo de 2016

COMICS DE BALEARES

DONDE NO LLEGA EL INVIERNO


Las noticias sobre comics se acumulan en Baleares. Permítanme que enumere algunos de los productos y eventos que no deberían perderse.


Balears abans i ara de Quim Bou edita Dolmen
Comienzo por una serie que lleva años en marcha, Balears Abans i ara, que tomo a tomo construye una historia de las Baleares para todos los públicos. Con su tono amable y desenfadado va camino de convertirse en una de las mejores crónicas locales publicadas hasta la fecha.

Asegura el rigor científico del proyecto Antoni Marimon, profesor de historia y sin embargo voraz lector de comics. Y no es el único, lo que convierte a la U.I.B. en uno de los escasos recintos universitarios donde el medio es tratado con respeto. Y que dure.

Marimon firma también el prólogo de un impresionante volumen recopilatorio: ADN Cosmos Factory. Es una reedición de dos fanzines de Formentera que duraron más de diez años, entre 1985 y 1998. Un tiempo realmente largo tratándose de productos como este, de aparición efímera y azarosa.

ADN Cosmos Factory
El recopilatorio está hecho con mucho mimo y permite revisar el trabajo de diversos aficionados que, pese a las evidentes influencias que todos podemos reconocer, alcanzaron una calidad casi profesional. Sobresalen Vicent Ferrer, que contextualiza los diferentes números de la revista en esta edición especial, y Juan Moreno, que firma la portada. Moreno llegó a colaborar con La Cúpula y sus historietas son sin duda las más interesantes, justifican por sí solas la adquisición del volumen. Si consiguen encontrarlo, ya que su distribución no va mucho más allá de Formentera y algunos puntos de Barcelona.

La obra cuenta con la ayuda del I.E.B., institución que ha mantenido su programa de subvenciones para que dibujantes de comics e ilustradores puedan viajar a ferias como la de Bolonia o la de Angulema y establecer los contactos necesarios para mantenerse en la profesión.

la saga de Atlas & Axis, volumen 3 de Pau edita Dibukks
También aportan dinero a los editores interesados en traducir las obras de los autores locales, lo que facilita que creadores como Pau hayan visto sus volúmenes publicados en diversos países, de Inglaterra a Polonia pasando por Italia. Acaba de llegar el tercer tomo de su Saga de Atlas y Axis, con una impactante portada que nos recuerda una conocida imagen de Los Vikingos de Fleischer. Su tomo con Las Cansiones de Ossifar se mantiene en las librerías y las ventas indican que a la gente le gusta leer ese idioma mestizo y desacomplejado en el que pueden reconocerse, el mallorcano.

Otro autor viajero es Guillermo Sanna. Tras muchos años buscando su hueco en el mercado americano, finalmente lo ha encontrado. Ha ido de la mano de otro creador español, El Torres, que escribe y edita sus trabajos directamente para Norteamérica.
Straitjacket de El Torres y Guillermo Sanna edita Amigo Comics
Ha concluido la publicación de los cuatro comic-books que componen la miniserie Strait-Jacket (camisa de fuerza) y se espera su próxima edición en español. Sanna exhibe un espectacular blanco y negro sazonado con algunos llamativos rojos. Su dominio de la iluminación, su narrativa y la expresiva actuación de sus personajes hacen de él un autor a tener muy en cuenta.

No es el único creador emergente. Recientemente algunos fanzines agrupaban a la plana mayor de los aspirantes de las islas. Primero los Pequeños cadáveres envueltos en plástico, publicación que sirvió para promover el aniversario de la librería Gotham Comics, un local de referencia para todos los aficionados al medio en Palma.

Más tarde llegó Deriva, revista de la que ya se han publicado dos números.
Estas aventuras editoriales suelen estar compuestas de material diverso e irregular pero su mérito consiste en permitir que autores en ciernes vean su trabajo publicado y aprendan con la experiencia.

Algunos calibrarán mejor su pantalla y otros se desprenderán de textos innecesarios. Con un poco de suerte dentro de muchos años estas humildes publicaciones figurarán como el lugar en el que algún dibujante de interés inició su carrera.

Bartolomé Seguí exposición Interseccions Solleric
Quien estos días nos permite asistir a sus comienzos y repasar su ya amplia trayectoria es Tomeu Seguí. Tras varios años de retraso finalmente ha podido colgar su retrospectiva Interseccions en el Solleric, con Juan Roig como comisario de la muestra. En el momento de escribir estas líneas todavía se discute cómo financiar el catálogo, del que daré noticia cuando se publique.

Nuestro Premio nacional de Cómic nos permite disfrutar con las diferentes etapas que componen su carrera, de sus ochenteros comienzos en revistas como El Víbora, Madriz o Cairo, hasta los álbumes de la actualidad, con guionistas como Gabi Beltrán o Hernández Cava.

Fascina comprobar sus cambios de técnica y sus diversos sistemas de coloreado. La expo cuenta con varios agradables extras, como un mural pintado para la ocasión que reúne muchos de los personajes del autor o numerosas publicaciones originales que ilustran su labor como dibujante editorial. Aunque sus planchas de la última época me parecen excelentes y sus lápices son muy expresivos, debo confesar que siento una especial debilidad por algunas de sus piezas más pequeñas, como las que conforman el fenomenal conjunto de microviñetas para libros de texto. O las tiras que publica cada día en la ilustre competencia. Sus caricaturas funcionan no tanto por el parecido como por la actitud, consigue de manera muy eficaz capturar la esencia de nuestros gobernantes y trasladarla al papel de forma sencilla y directa. Además aporta un extra de amabilidad, sus protagonistas son como niños traviesos, su Matas era enternecedor, también su Bauzá y no falla ahora con los miembros del Pacto. Aunque ha ido abandonando sus entintados con pincel o rotulador a favor de la inmediatez del lápiz, muchos de estos dibujos rápidos y mínimos son encantadores. Además, sigue al frente del Cluster de Comic, acompañado por su mujer Sonia. Estos días se están confirmando ya los primeros invitados para las jornadas de Comic de este año y algunos proyectos como un volumen realizado en exclusiva por varias autoras de la isla. Tratará sobre algunos miedos muy femeninos y promete ser muy interesante.

Me despido con un proyecto en el que llevo cuatro años trabajando. Finalmente ya tenemos fecha de inauguración en el Solleric, que ha decidido ponerse al día con las actividades comiqueras a lo grande. El próximo 29 de septiembre, con permiso de la autoridad y si el tiempo no lo impide, se abrirá al público la exposición Ditko Unleashed. Será sin duda uno de los grandes acontecimientos del año, prepárense.
Leer más...