viernes, 17 de julio de 2015

BIOGRAFÍA de CARAVAGGIO de MANARA

Caravaggio 1. El pincel y la espada de Milo Manara, edita Norma editorial
Norma editorial. 2015.
60 páginas, 18 euros.

PINTAR Y PELEAR


Nunca he sido un fan de Milo Manara. Comprendo que se admire su dibujo realista y clásico y que haya quien disfrute con sus mozas, salidas todas del reparto de una película de Hamilton y en el límite de lo legal. Pero ni sus temas ni su manera de contar me parecieron jamás tan magistrales como algunos afirmaban.


Sin embargo, en sus últimas obras hay algo que me está reconciliando con el arte de este viejo calentorro. Ya me pasó en los Borgia, la saga que dibujó sobre guión de Jodorowsky. Y vuelve a ocurrir ahora en esta biografía de Caravaggio que ha comenzado en solitario.
Tiene que ver con uno de los aspectos de su trabajo que más rechazo me ha producido siempre: la gestualidad de sus personajes. Siempre desmedida y teatral y asociada a otra de sus carencias, el control del ritmo. La acción en los comics de Manara se acelera o ralentiza porque sí. Escenas importantes pasan desapercibidas. Momentos tontos se enfatizan, con los héroes adoptando posturas grandilocuentes y planos generales que no vienen a cuento.

Esas han sido sus características y las razones que me llevaban a mantenerme a distancia cuando se ponía serio. Cuando la cosa iba de encadenar excusas para mostrar jovencitas en pelotas pues hay que reconocer que en ese universo sí que era un maestro, con el dibujo más adecuado al tema posible. Pero ¿historias donde pasaran cosas y los protagonistas tuvieran que actuar de verdad, no sólo fingir orgasmos? Esto se le resistía a Milo.

Creo que Jodorowsky le sentó bien porque le puso a dibujar temas que se adecuaban a las tendencias naturales de su dibujo: sexo, por supuesto, pero también una aproximación operística, teatralizada en la que el gran gesto y las perspectivas amplias cobraban sentido y aportaban enjundia a lo narrado.

Caravaggio 1. El pincel y la espada de Milo Manara, edita Norma editorial
Con la lección bien aprendida, Manara aborda ahora la vida del pintor más peliculero posible, el pendenciero y multisexual Caravaggio. Aunque ciertas aproximaciones psicológicas han insistido en el marcado carácter homosexual de algunas de sus pinturas y se ha especulado mucho sobre las acusaciones de sodomía que recibió, la visión de Manara es ortodoxamente heterosexual.

Hay chiquillos en pelota por aquí y por allá pero a las que se tira el joven Michelángelo es a las putas que tienen como siempre la cara (¡y los cuerpos!) de las clásicas chicas “Manara”. Recientes biografías aseguran que al pintor tanto le daba la carne como el pescado y que su sexualidad era demasiado explosiva como para ser contenida por categorías clásicas, como la de “bisexual”. Esto ya le da juego a Manara, pero además todo el mundo coincide en lo broncas que era Caravaggio, lo que da pie a coloridas peleas y escenas de acción que animan los pasajes entre la pintura de cuadros y sus constantes encarcelamientos.

Añadan a esto otro de los verdaderos protagonistas del volumen, la ciudad de Roma. Una Roma que no se ajusta exactamente al más estricto realismo. Manara conjura visiones de Piranesi para brindarnos una urbe barroca, misteriosa, decadente y monumental, un marco perfecto para las mundanas pasiones que dominan a los héroes de esta historia. Manara decora sus dibujos con delicadas aguadas y mantiene su aire lánguido y artificioso, de manera tal que siempre se establece cierta distancia, teatralizando lo narrado. Emplea un color muy contenido, casi monocromo que aporta serenidad a un relato cruel y sexual. Y con buenos culos.
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viernes, 10 de julio de 2015

EL MAL NO DESCANSA en PARIA vol.1 de KIRKMAN

Paria (Outcast) de Kirkman y Azaceta, edita Planeta Comic comic de terror
Planeta Cómic, 2015.
160 páginas, 15,95 euros.

¡YO SOY LEGIÓN! 


Los aficionados no necesitan que nadie les recuerde las cualidades de Robert Kirkman, guionista de Los Muertos Vivientes e Invencible.


La primera se ha hecho famosa gracias a su adaptación televisiva pero sigue siendo mejor en viñetas, como su último episodio (hasta el momento) prueba, con esas manadas de zombies y ese increíble final con los monstruos parlanchines. Tanto en esta serie como en Invencible (una puesta al día de Superman) el autor se las apaña para introducir ese tan necesario factor humano.

Puede respetar todas las normas genéricas que corresponden en cada caso, pero luego encuentra el momento para desvelar facetas de los personajes que no esperábamos o que demuestran que tienen más dimensiones de las que suponíamos. Kirkman es un tipo brillante y casi todo lo que publica merece atención.

Su último trabajo no ha sido la excepción a esa regla. Primero, llama la atención su capacidad para emparejarse con buenos dibujantes. Sus compañeros al lápiz tanto en las otras series como en esta Paria son no sólo correctos artesanos sino, lo que es más importante, grandes narradores. Manejan bien copiosos conjuntos de personajes, se aseguran de que las interpretaciones sean adecuadas, sitúan al lector para que en todo momento se siga bien la acción y aportan variedad a la planificación. Y además, como este Azaceta, tienen estilo. Estilo que se ve reforzado por el trabajo de una fascinante colorista, Elizabeth Breitweiser, que aporta unas gamas envolventes que favorecen mucho al angustioso clima de la historia.

La cosa va de posesiones demoníacas. O, mejor, de posesiones a secas. El protagonista tuvo que lidiar en su infancia con su madre, aparentemente dominada por un ente satánico, y más tarde con su mujer, a la que casi mató para expulsar al maligno. Como comprenderán, la salud mental del muchacho es más bien frágil. Hasta que da con un predicador que le pide ayuda en un exorcismo. Es entonces cuando el héroe descubre una pauta en todos los acontecimientos que han marcado su trágica vida y decide hacer algo al respecto. Por el camino se suceden los asesinatos y un misterioso personaje se le instala en la casa de al lado, después de liquidar a su vecino.

Paria (Outcast) de Kirkman y Azaceta, edita Planeta Comic terror posesiones
Como siempre, Kirkman articula muy bien las amenazas externas con las internas. Esta suerte de Don Quijote y Sancho que son los dos protagonistas, no representan uno a la seguridad y el otro a la incertidumbre sino que ambos se enfrentan como pueden a la duda y al absurdo de una existencia aparentemente sin sentido.

Pero si el bien no parece muy atento a lo que les ocurre a los humanos, el mal no descansa. Esta es la tesis central del comic. Si no hacemos nada el triunfo del mal será imparable. Mientras los protagonistas discuten sobre qué hacer a su alrededor las tinieblas crecen. El guión mezcla muy bien los sucesos del pasado con la acción en el presente y a lo largo de este primer libro vemos cómo la conciencia se despierta en el héroe hasta que al final reúne el valor para volver a la habitación donde todo lugar todo el drama familiar. Por el camino conocen a un agente del FBI que ha perdido a su mujer e hijos a manos de un compañero “que se volvió loco”. Cuando conversan con él comprueban que lo que le afecta no es exactamente una demencia.

Kirkman utiliza con habilidad las suspicacias de cualquier lector ante temas semejantes. Así que siembra de dudas el argumento. Quizás los poseídos están locos, quizás no. Quizás hablamos sólo de violencia familiar, quizás no. Es una gran serie de terror y yo se la recomiendo.
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viernes, 3 de julio de 2015

REEDICIONES CLÁSICOS DEL OESTE: CASEY RUGGLES

Casey Ruggles. El comienzo. de Tufts, edita Manuel de Caldas
Libri Impressi. 2015.
80 páginas, 18,50 euros.

¡AL OESTE!


Manuel Caldas, aficionado y editor portugués, lleva tiempo alegrando el mercado de las reediciones. Recientemente recuperaba el Tarzán de Manning y el Lance de Warren Tufts. Ahora, de este último autor, publica otro de sus clásicos del Oeste: "Casy Ruggles. El comienzo".


Casey Ruggles es el nombre de su protagonista, un ex-militar que decide dedicarse a buscar oro en California. Así que se embarca en una fenomenal aventura acompañado por su interés romántico, una rubia muy modosita que irá de la mano de su papá, un impresor, el clásico personaje que Ford hizo célebre en films como El hombre que mató a Liberty Balance (“Podrán matarme a mi pero no a la libertad de prensa”).
Para sazonar algo más la acción Tufts recurre a un segundo componente femenino, la clásica mujer fatal de acento francés y, por supuesto, de pelo negro. Como en su momento le pasó a Flash Gordon, atrapado entre Dale Arden y la hija de Ming, Ruggles verá como la rubita se va espabilando por el camino y cómo la morena le echa en cara su falta de virilidad porque todavía no ha intentado besarla. La relación se verá acompañada por diálogos impagables y cómicos. Como cuando la rubia confiesa al héroe que “¡Haces salir a la mujer que hay en mi! ¡Eres tan fuerte, tan masculino!”. Por supuesto, la réplica de Lilli, la morena, es aún mejor. “¡Ooooh, Ruggles, te deseo! ¡Y algún día, juro por Dios, serás mío!”.

Es una situación clásica en muchos tebeos y no pocas películas. La buena es una sosa y la mala resulta mucho más atractiva aunque el héroe parece no darse cuenta. Piensen en el casting de la psicotrónica adaptación de Flash Gordon de los ochenta. No consigo recordar el nombre de la insípida que hacía de novia oficial. Pero Ornella Muti como hija del malo estaba absolutamente arrebatadora. ¿La vieron en el papel de comisaria lingüística en El amante bilingüe de Aranda? Si quieren hacerle un homenaje al recientemente fallecido director, no se la pierdan, la única parodia en condiciones sobre la inmersión lingüística en Cataluña. Hoy nadie se atrevería a filmar algo parecido.

Casey Ruggles. El comienzo. de Tufts, edita Manuel de Caldas
Volvamos al Oeste. En realidad, la tensión sexual es un componente más en una trama llena de elementos de lo más variado. El primero y especialmente atractivo, el geográfico. Se nos narra el traslado de los protagonistas desde la Costa Este hasta California, con todos los cambios de escenario y de transporte que puedan imaginar.

Como viene servido por el talentoso dibujo de Tufts, puedo asegurarles que algunas viñetas cortan el aliento. Desiertos y tormentas de arena, trenes, diligencias y carromatos; más sus habitantes: forajidos, indios, mexicanos, gente amable y despiadada, una paleta de personajes abrumadora y apasionante; también estampidas de bisontes, ataques de osos y pumas y muchos caballos al galope; sumen claroscuros, atardeceres y otros efectos atmosféricos y ambientales. Tufts demuestra una habilidad singular para las caracterizaciones y los encuadres extravagantes. Vean sino la plancha en que Casey se encuentra por primera vez con Lilli. Él está herido y el dibujante usa dos planos subjetivos para expresar su malestar y confusión: un primer plano de la atractiva cara de ella, luego otro de las manos sobre las riendas y los caballos a punto de chocar. Curiosísimo.

Además, la edición, como es habitual en Caldas, cuida el detalle y la calidad de la reproducción. Y mantiene el color de los dominicales y el elegante B/N de las tiras diarias. Esta no es una antigualla sino un trabajo vibrante y lleno de ritmo y pasión y no deberían perdérselo.
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viernes, 26 de junio de 2015

¡OH, DIABÓLICA FICCIÓN! de MAX

¡Oh diabólica ficción! de Max, edita La Cupula
La Cúpula. 2015.
116 páginas, 20 euros.

UNA URRACA Y UNA BOMBILLA


Historietas protagonizadas por una urraca que sirve como metáfora de la creación, la inspiración. 

Esta es la idea de la que partió Max, que dio origen a una serie para un periódico nacional. También apareció en otros medios y ahora se nos presenta agrupada en un atractivo tomo.


Los creadores que cargan con una trayectoria tan prolongada como empieza a ser la de Max, suelen enfrentarse a un horroroso reproche: “lo de antes me gustaba más”. En su caso, la sombra de su personaje Peter Punk lo persiguió durante años. Pero el autor expresó claramente su voluntad de reinventarse y, saltando del campo de la ilustración al comic y viceversa, ha ido firmando diversas obras en las que algunos aspectos de su grafismo se mantenían perfectamente reconocibles (aunque también su dibujo evolucionaba), pero los argumentos y los protagonistas venían y se iban.

Conocimos sueños prolongados, las ensoñaciones de Bardín y el ensimismamiento de Vapor, donde por cierto ya salía la urraca en un sentido homenaje a Velázquez. Yo no he aplaudido todas las iniciativas de Max pero sí admiro la serenidad y determinación con que desarrolla su carrera. Decidido a practicar un comic más sofisticado, más profundo sin por ello abandonar la calidad del dibujo ni perder de vista lo popular, él sigue con sus pruebas, caracterizadas por un grafismo amable y concentrado en disquisiciones filosóficas, a veces divertidas, otras agrias y siempre personales.

¡Oh diabólica ficción! de Max, edita La Cupula
Diría que esta su última entrega tiene una virtud, como es la brevedad. Obligado como estaba por las limitaciones de los formatos donde se publicaron estas entregas, las historias apenas superan las dos planchas. Son en muchos casos gags, ideas felices o recursos para salir del paso. Como el protagonista es una suerte de “muso” eso le da pie para constantes reflexiones sobre el acto mismo de la creación, sobre las ideas y su actualización, sobre los géneros y los temas. Y eso aporta un feliz extra al conjunto, casi vemos el cerebro del autor en acción, empleando todos los recursos posibles para dar con algún nuevo episodio. Hasta usa el viejo truco de los diversos estilos de dibujo, que completan las dos páginas y ya está. Claro que había que hacerlo con su estilo para que funcionara de verdad.

A estas alturas poco puedo añadir sobre el dibujo de Max. Es tan despojado como encantador y vital. Viene acompañado por sus colores más familiares, como esos azules apagados, sus grises y sus rojos anaranjados. Aunque creo que ha ganado algo de luminosidad respecto a anteriores entregas, o eso me parece. La estructura de página es muy variada y apenas se permite dos episodios con la misma base de viñetas, lo que resulta muy entretenido para el lector. Obviamente, en un compendio como este siempre hay episodios mejores y peores. Pero Max se asegura de introducir una buena dosis de poesía y sorpresa en su trabajo y muchas planchas son dignas de mención. No la primera, esa noche 1001 reproducida a un formato ilegible para topos como yo. Y encima con unos enormes márgenes que parecen decir “no lo ponemos más grande por fastidiar”.

En fin, el episodio de la bombilla es encantador. Los dos. Y el de las estrellas. Aquellos en que sale el sobrino también funcionan. El de la urraca mirando al mar es espectacular. Siento debilidad por el de la sombra y el fantasma. Y, por supuesto, el de las nubes. Hay para entretenerse un buen rato y sin duda es de lo mejor que ha publicado Max en años. En mi opinión.
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viernes, 19 de junio de 2015

"DEGENERADO", NOVELA GRÁFICA de CRUCHAUDET

Degenerado de Chloé Cruchaudet, edita Dibbuks novela gráfica - drama social
Dib·Buks. Madrid, 2014.
160 páginas, 20 euros.

“LA CHUCRUT”


Hace ya meses que los miembros del Cluster de Comics de las Baleares decidieron montar el circo. Parece que los políticos se les han adelantado.


El plan era que las jornadas de Comic de este año se organizaran en torno a motivos circenses, carpa incluida, y de alguna manera evitar los actos convencionales, buscando números, performances y presentaciones sorprendentes.
Este otoño se verá en qué acaba la cosa pero desde aquí aplaudo el atrevimiento y las ganas de reinventarse. Encontrar autores con ganas de participar en semejante desafío no ha sido tarea fácil. Una de las pocas invitadas confirmadas es una dibujante francesa, Chloé Cruchaudet, cuyo apellido suele reducirse, cuando los locales nos referimos a ella, al más sencillo de recordar “Chucrut”. Lo cierto es que la obra por la que la conocimos por aquí tiene poco que ver con la col agria que compone ese popular plato alemán.

Cruchaudet se presentó en España con “Degenerado”, una novela gráfica inspirada en un caso real. El dibujo se inscribe en esa nueva ola gráfica francesa que ha recuperado los grafismos más expresivos del XIX, remasterizados con herramientas del XXI. Hablo de creadores como Blain, Blutch o hasta Vivés, en cuyos trazos veloces y sucios encontramos ecos de Daumier, Riviere o Lautrec, entre otros. El lápiz y el pincel se mezclan con la tableta gráfica y el resultado es una nueva frescura que al tiempo evoca cierta nostalgia por tiempos pasados menos predecibles. Esta dibujante, curtida en el ámbito de la animación, trabaja con un realismo semicaricaturesco, que le permite forzar mucho las expresiones de las caras, sin perder rigor en los fondos y la ambientación. En el plano gráfico “Degenerado” es una obra correcta, en la línea de otros comics similares que hemos visto los últimos años.
Degenerado de Chloé Cruchaudet, edita Dibbuks novela gráfica - drama social
Su planteamiento argumental es algo más llamativo. Comienza como un drama social, con la pareja protagonista saltándose las convenciones y dejándose llevar por la pasión. Todo muy francés, hasta aquí no hay muchas sorpresas, aparte de la habilidad de la dibujante para coreografiar ciertas secuencias como la del baile. Luego viene un primer corte brusco en la acción, cuando el novio es alistado en plena guerra del 14. Siguen unas previsibles escenas traumáticas en las trincheras y una deserción. Los novios se encierran en una habitación de París, huyendo de la justicia militar. Aquí es donde el relato realmente hace un quiebro pensado para descolocar al lector más avezado. La tragedia costumbrista se convierte en otra cosa cuando el novio decide vestirse de mujer para poder abandonar su encierro. A partir de ahí la historia juguetea con la ambigüedad sexual de una forma muy inteligente. Él va descubriendo el universo femenino a través de un disfraz que paulativamente es más uniforme y segunda piel. Y ella se da cuenta de que puede sentir celos de la libertad que él ha recobrado y que cada vez es menos física y más sensual y moral.

En lo que es un giro muy inteligente del guión, ella parece más convencional y atrapada en su papel y género mientras que él, liberado de las fronteras que la sociedad otorga a cada sexo, se sumerge en un renovado entusiasmo por una vida llena de sorpresas y placeres. Se suceden varias escenas morbosas en el Bois de Boulogne y la acción se precipita hacia un final marcado por una violencia inevitable, en la medida en que las dos partes de la pareja compiten por lo mismo y se vuelven progresivamente indiferenciables. No es una novela para todos los públicos pero si les gustan los terrenos sinuosos, las zonas grises donde los géneros se confunden, éste es el comic que deberían leer.
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viernes, 12 de junio de 2015

PLAUEN: UNA TIRA DE PRENSA CLÁSICA

Padre e hijo, cincuenta divertidas trastadas y aventuras dibujadas por E.O. Plauen,edita Olañeta novedades tebeo blog José J. de Olañeta, Editor. Palma, 2015.
194 páginas. 11 euros.

PADRE, QUE NO AMIGO


Siguiendo con la política de recuperación de clásicos inéditos, se edita el trabajo "Padre e hijo" del humorista alemán E. O. Plauen. Sus tiras de prensa estaban protagonizadas por un progenitor y su travieso infante.


En este caso, conocer la biografía del autor es relevante. Se puede juzgar la obra olvidando las desgracias que padeció su creador, pero lo cierto es que las circunstancias en que facturó sus dibujos fueron tan dramáticas, que tiñen de una irremediable nostalgia la lectura de un material que podría parecer neutro y hasta conservador.

Plauen trabajó como caricaturista e ilustrador. En 1929 había realizado un largo viaje, de París a Moscú. Su paso por la joven Unión Soviética enfrió mucho sus entusiasmos pro-comunistas. Desde el periódico Vorwärst dibujó chistes contra un peligro más cercano: los nazis.

Se casó en 1930 y al año siguiente nació su hijo. Cuando Hitler conquistó el poder las cosas se pusieron feas para Plauen, que perdió el derecho a publicar en periódicos alemanes. Gracias a una argucia legal consiguió finalmente que le permitieran dibujar, bajo seudónimo, la tira de prensa “Padre e hijo”. Se encargó de ella entre 1934 y 1937 y luego le presionaron para que dibujara otras ilustraciones en el semanario nazi Das Reich. Finalmente fue detenido por sus posicionamientos anti-nazis. Tras ser torturado, se suicidó en la celda donde aguardaba su sentencia, en 1944.

Lo que Plauen nos cuenta en estas tiras que parecen hechas de espaldas a una realidad angustiosa y aterradora, son momentos de felicidad absoluta. Momentos compartidos entre un padre muy tranquilo y un niño tan inquieto como cabría esperar. A pesar de su ambiente idílico y su humor blanco y bienintencionado, algunas travesuras son realmente brutas, así que abundan los gags que culminan con generosas somantas de palos que ayudan a educar al atolondrado infante. En otros casos es el propio chiste el que se construye sobre la idea de la “corrección”. Lo digo porque si ustedes son de los que apoyan estas iniciativas europeas para desarmar a los padres de sus escasas armas en el espinoso terreno de la educación infantil, mejor no se acerquen a este volumen.

Padre e hijo, por E.O. Plauen, novedades tebeo blog Plauen no tiene problemas al respecto. Ante la ausencia total de la madre, en este universo perfectamente masculino lo único que queda es una viril intimidad fabricada a base de cariño infinito y bromas pesadas, de risas y gags ton rotundos como el de la foto con el niño en la cabeza.

Uno de los mejores pasajes, y que mejor ejemplifica esa relación bruta y afectuosa que une al padre y al hijo, es aquel en que el niño pierde la pelota por una alcantarilla. El padre va a por ella y, cuando parece que asoma el balón, el niño le pega una patada. ¡Pero resulta que era el melón de su papá! Éste se enfada y parece dispuesto a zurrar al pequeño salvaje, hasta que se pone a llorar. Entonces el padre, enternecido, se lo lleva en cuello mientras el niño le besa cerca del chichón. En fin, todos los padres sabemos que los niños pueden ser intolerablemente irritantes, pero al mismo tiempo es imposible dejar de quererlos, con un amor absoluto e incondicional. Olvídense de Zipi y Zape, Max y Mortiz o Calvin y Hobbes. Para entender lo que realmente pasa entre padres e hijos, nada como esta pequeña joya de Plauen que cuenta, además, con un dibujo rabiosamente moderno.
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viernes, 5 de junio de 2015

BIOPIC EN VIÑETAS: LAS AVENTURAS DE JOSELITO

Las aventuras de Joselito. El pequeño ruiseñor de José Pablo García edita Reino de CordeliaReino de Cordelia. Madrid, 2015.
160 páginas, 25,95 Euros.

LAS MUCHAS VIDAS DE JOSELITO


Arropado por una estupenda producción y con prólogo de ¡Jorge Javier Vázquez! Llega ahora un biopic en viñetas de Joselito, el niño cantor de mano de José Pablo García.


Este ambicioso volumen suscita una reflexión sobre aquellos tiempos en que el tebeo era un fenómeno de masas. Mientras Joselito triunfaba en el cine, guionistas y dibujantes inventaban argumentos para trasladar sus aventuras al comic.

Hoy en día, esa posición dominante de cine y tebeos ha sido ocupada por la tele, que a su vez se está viendo acosada por las nuevas plataformas, de internet a las tablets pasando por los videojuegos. Los nuevos pasatiempos atrapan la atención de los más jóvenes y puedo comprobar con mis alumnos cómo los hábitos de consumo se transforman de un día para el siguiente. En todo caso, la hegemonía televisiva parece haber llegado a su fin, siendo sustituida por una fragmentada constelación de fenómenos como Youtube y las mil páginas de la red que reclaman nuestra atención.

Así que tiene bastante lógica que un fenómeno como Joselito, que cabalgó varios medios como la radio, el cine, la televisión y los tebeos, sea ahora presentado en formato papel y con prólogo de una estrella catódica. Por cierto, un prólogo perfectamente escrito. Todo en el libro tiene calidad: el papel, la encuadernación, el color… Quien sienta curiosidad por el niño prodigio y sus desventuras, primero en África y más tarde en cárceles españolas, aquí encontrará respuestas para todas sus preguntas. Se notan las simpatías de José Pablo García, autor del volumen, hacia su protagonista, la compasión por las penurias de su infancia y los reveses que le deparó la vida. Otra cuestión es el cómo lo cuenta.

Las aventuras de Josellito. El pequeño ruiseñor de José Pablo García edita Reino de Cordelia
Aquí aparece uno de los asuntos más llamativos del trabajo, que imagino muchos valorarán como su punto fuerte pero que yo considero una de sus mayores debilidades. Cada episodio está realizado con un estilo diferente. Pastiches de autores clásicos como McCay o Pratt, también de la escuela Bruguera, del manga y de mil estilos más que el dibujante transita e imita con aparente facilidad. Cada uno va acompañado de su color correspondiente, en un delirio de variedad y precisión. Se supone que los estilos se ajustan a lo narrado aunque en el caso del encuentro de Joselito con el
Papa, no sé si la cita a Kirby es lo más adecuado. La cuestión es que el baile de acabados adquiere un protagonismo innecesario y contraproducente. Es por supuesto admirable y digna de elogio esa destreza camaleónica para reproducir a la perfección los estilos más diversos. Pero ello conlleva que como lector acabe más pendiente de cual será el siguiente estilo con el que me voy a encontrar, que de las andanzas del protagonista.

Quiero decir: la forma se come al contenido, lo adelanta, lo vacía. Al final, no se consigue construir un verdadero personaje. El artefacto posmoderno que sostiene la narración adquiere tal importancia que resta verdad al guión, quedando éste reducido a un conjunto de anécdotas, más o menos entretenidas, pero sin sustancia dramática. Véase por ejemplo cuando Joselito abandona a su representante o la ya citada audiencia con el Papa. Es un producto respetable y con elementos sin duda interesantes y ningún lector se sentirá defraudado si lo adquiere ni quedará mal si lo regala. Algunos de sus pastiches son realmente ingeniosos y ya he dicho que su producción es impecable. Pero creo que debería prestar más atención a la construcción de personajes la próxima vez.
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viernes, 29 de mayo de 2015

SELECCIÓN DE CÓMIC PARA LA FERIA DEL LIBRO 2015

La selección de tebeos que citaré a continuación permite a los lectores viajar de una cultura a otra sin moverse de casa, basta con revisar los diferentes universos construidos con humildes viñetas.

DE LO RARO A LO MUY RARO

Hombre sediento de Koike y Kojima edita ECC manga
Empiezo por lo más alejado, Japón. Los maestros Koike y Kojima siguen con su “Hombre sediento”, que alcanza ya el cuarto volumen. Da igual que no entendemos la mitad de los líos políticos, todo se olvida cuando el protagonista despliega sus encantos y se le van echando novias asesinas encima. Una propuesta tan rara como fascinante.

El mangaka más europeo, Taniguchi, firma un álbum que es todo un guiño a la cultura occidental: “Los guardianes del Louvre”. Sus acuarelas son tan encantadoras como siempre y algunos pasajes resultan conmovedores, como los que dedica a Van Gogh o Corot. No es una obra mayor, pero no hay Taniguchi malo (más o menos).

Aquiles Talón - Integral volumen 4 de Greg, edita Trilita Ediciones
Sin movernos de Europa, “Aquiles Talón”, el clásico de Greg, llega al cuarto tomo de sus integrales, agudizando sus gags metalingüísticos.

Mitton, que no puede faltar en ninguna lista, firma el guión de “Atila”, un salvaje acercamiento a las hazañas del bárbaro. El dibujo corre a cargo de Bonnet, que hace lo que puede.

El inglés Bryan Talbot sigue produciendo nuevas aventuras de su excelente serie Grandville. “Noël”, el último episodio hasta la fecha, contiene una descripción impecable del funcionamiento de una secta.



El árabe del futuro de Riad Sttouf, edita Salamandra
Finalmente, Riad Sattouf ganó el premio a la mejor obra en Angulema con “El árabe del futuro”, una larga novela gráfica en la que explica los pormenores de su vida en diversos países de Oriente Medio. Tiene más interés como documento que por sus virtudes dramáticas.



Saltando el charco, desde América nos llegan nuevos recopilatorios entre los que destaca el dedicado a “Ka-Zar”. Los aficionados ya conocen los episodios dibujados por Kirby, Barry Smith, Kane o el gran John Buscema, pero siempre es agradable tenerlos agrupados para disfrutarlos de un tirón.

Star Trek - Leonard Mc Coy médico fronterizo de John Byrne
Otro clásico más irregular es Byrne, que pasó de ser lo más a finales del siglo XX para casi desvanecerse en el XXI. En 2010 publicó estas aventuras de uno de los personajes de la serie Star Trek, “Leonard McCoy, médico fronterizo”. Es un trabajo agradable y muy entretenido que se lee de un tirón.

María cumple 20 años de Gallardo, edita Astiberri
De vuelta a casa, Gallardo presenta el segundo volumen dedicado a su hija. “María cumple 20 años” nos permite volver a asomarnos a las rutinas del autismo. Ya no se trata de una niña, su hija ha crecido y los problemas han cambiado. Como en el primer libro, mantiene un tono humorístico y relajado, pese a lo complicado de algunas de las anécdotas que se relatan. Especialmente emotivo resulta el final, donde se explica qué será de María cuando sus padres ya no estén cerca para ayudarla. Esto es algo más que un tebeo, es casi un ensayo y un panfleto, una denuncia y un poema, una declaración de amor paterno-filial y un gran canto a una vida que nunca es como la esperamos.

Exposición Trànsits - Catálogo y Exposición de los autores jóvenes de Mallorca
En cuanto a Mallorca, se mantiene la actividad comiquera. El apoyo del IEB ha facilitado la producción de la tercera muestra dedicada a los autores de las islas. Tras “Herois” y “Mar de fons” llega ahora “Trànsits”, nuevamente comisariada por Juan Roig. La exposición se presentó en el pasado Festival de Barcelona y ahora ha comenzado un largo paseo por Europa. Venía, como en los casos anteriores, acompañada por un catálogo que documenta el trabajo de la generación más joven de autores de las Baleares, una actualización del grupo que apareció en “Historietes”, hace ya casi diez años.

Viaje a Cotiledonia de Pere Joan sobre la obra homónica de Cristobal Serra, edita IEB
El IEB ha impulsado también otra producción muy especial, la adaptación de “Viaje a Cotiledonia”. Pere Joan ha sido el encargado y, según él mismo comentaba, el texto de Cristóbal Serra era inadaptable. Al menos, según los usos habituales. Así que Pere ha sorteado con habilidad las rutinas narrativas convencionales, ajustando su puesta en escena a la florida prosa y a las intrincadas descripciones que conforman el material de partida. Serra es un escritor muy culto y su densa escritura no puede reducirse fácilmente.

Cotiledonia es un trasunto de Mallorca y se reconocen en algunas de sus tribus paralelismos con ciertas costumbres isleñas. Pero esa comparación no agota los significados del texto original, preñado de resonancias clásicas, barrocas. Hay algo recargado pero hermoso en cada párrafo y Pere Joan ha sabido respetarlo, permitiendo que sus dibujos acompañaran a las palabras de Serra, sin taparlas ni sustituirlas más de lo imprescindible. En el terreno puramente gráfico, el dibujante abandona sus tonos más cálidos y luminosos (que recientemente pudimos disfrutar en su aproximación a la Serra de Tramuntana) y adopta una paleta más lúgubre, con tierras, rojizos, berenjenas y grises que remitirían a una Mallorca invernal, apagada. Esos colores envuelven un dibujo al borde de la descomposición, una tentación que Pere Joan ha ido exacerbando en los últimos años. Lo amorfo, que al principio de su carrera aparecía encarnado en la rotunda volumetría de Michelín, se plasma ahora a través de los trajes tradicionales, con esos pantalones abombachados y esas faldas amplias que destruyen la figura y convierten la carne en barro, en arcilla esencial. “Viaje a Cotiledonia” no es una lectura fácil, pero tiene el aroma de lo muy raro, nos conduce a otro mundo donde reinan los embriagadores textos de Serra y las terrosas figuras de Pere Joan, un viaje que merece la pena.
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