viernes, 15 de enero de 2016

MANGA: HANZÔ de KOIKE y KOJIMA

Kazuo Koike y Goseki Kojima Hanzo, el camino del asesino. ECC ediciones manga ninja japón arte
ECC Ediciones. Barcelona, 2015.
458 páginas, 14,95 euros

SIERVO Y ASESINO


Los editores españoles parecen haber tenido la bendita idea de completar la comicgrafía de los maestros Koike y Kojima y ahora le ha llegado el turno a su personaje Hanzô.


Hace años se inició la publicación de las aventuras de este ninja pero se interrumpió a los pocos volúmenes. Parece que en esta ocasión se lo han tomado más en serio y ya se ha rebasado con mucho aquella primera tentativa. A los seguidores de esta pareja de autores japoneses apenas hace falta explicarles nada. Es otra obra maestra, a la altura de Lobo solitario y su cachorro, si tal cosa es posible.

El protagonista es un jovencísimo ninja que se pone al servicio de Ieyasu, también inexperto e inmaduro y que es retenido como rehén por otro señor de la guerra. Pero pronto su situación cambiará, en gran medida gracias a la lealtad y buen hacer de Hanzô, “el mejor ninja de Iga”, un héroe decidido y sobradamente preparado, también sentimental y dispuesto siempre a admirar la inteligencia y prudencia del amo al que le ha tocado servir.

Y los servicios son de lo más variado, incluyendo montar a una campesina para que así su señor pueda ver “cómo se hace”. Hanzô no da un paso atrás y así conoce a su primera mujer. El factor sexual tiene una cierta importancia en la saga y se presta especial atención a las relaciones entre el señor y su esposa, una pécora a la que intenta controlar de mil maneras. Hanzô se enamora de diversas ninjas como él y va dejando hijos por un camino preñado de violencia, sangre y muerte y donde el amor se hace con ferocidad y pasión.

Kazuo Koike y Goseki Kojima Hanzo, el camino del asesino. ECC ediciones manga ninja japón arte
A esas relaciones entre siervo y señor se suman otras no tan afortunadas, como son todos los juegos y conflictos políticos que mueven la saga de batalla en batalla. Supongo que si se conoce el contexto histórico en que suceden los hechos las largas explicaciones sobre alianzas y posibles enemigos se entenderán mejor. Pero lo cierto es que tiendo a no prestar mucha atención a esos pasajes, donde se nos cuenta quién piensa en atacar a cual y se especula sobre los bandos con más posibilidades de alcanzar el shogunato. La cuestión es que el bando de Hanzô avanza de victoria en victoria y salta progresivamente de una posición débil e incómoda a lugares donde las más salvajes ambiciones son probables, lo cual conlleva nuevas amenazas, por supuesto.

Pero una vez que se sortean esos pasajes que ya digo pueden resultar un tanto liosos, es fácil dejarse atrapar por la magia conjurada por Koike y Kojima, con sus personajes carismáticos, su humor, su violencia y su pasión. Se suceden los samuráis sin escrúpulos, las mujerzuelas y las esposas dispuestas a todo con tal de defender a sus hombres, hay grandes conversaciones sobre el sentido de la vida, la amistad y el amor, se ríe y se llora sin medida y las peleas pueden ser espectaculares, lo mismo los ninjas, cada uno con sus habilidades y especialidades, a cual más peculiar y extraña. Es un tebeo arrollador, otro más de un par de creadores a los que puede calificarse de clásicos con todo merecimiento. Si uno escribe guiones que ningún lector puede dejar de leer, el otro mantiene un dibujo áspero y lleno de nervio y fuego en un trabajo enorme que no deben perderse.

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viernes, 8 de enero de 2016

LA CASA de DANIEL TORRES

La casa, crónica de una conquista de Daniel Torres, edita Norma arquitectura, historia,
Norma, 2015.
576 páginas, 49,50 euros.

EL ESPACIO INDIVIDUAL


El pasado año me encontré con Daniel Torres en el Salón de Angouleme. Hacía mucho que no nos tropezábamos y rememoré algunos de sus mejores trabajos, especialmente El octavo día. En sus últimas obras parecía haber perdido su fuerza creativa. De repente, presenta el que es uno de los grandes libros del año.


Debo confesarlo: no me lo esperaba. Tras un retorno poco inspirado a su personaje más conocido, el aventurero espacial Roco Vargas, daba la sensación de que ya no tenía nada nuevo que contar. Sin embargo, este autor con estudios de arquitectura, que siempre se habían apreciado en los fondos de sus ilustraciones, he recuperado parte de lo que debió de aprender en la carrera creando un volumen sorprendente y arrebatador.

A mi me recuerda a la Alice in Sunderland de Talbot porque como allí el producto es de difícil clasificación. Tiene algo de enciclopedia, con textos abundantes e ilustraciones explicativas, sin olvidar los pequeños relatos con viñetas que nos guían de un apartado al siguiente. Tratándose de un narrador tan solvente como Torres ya supondrán que el entretenimiento está garantizado, reforzado además por una amena historia que no evita el rigor científico y la reflexión y que nos lleva más allá de los hechos, hasta trazar un discurso en el que casa e individuo crecen juntos y se nos convence de que el desarrollo de uno es impensable sin la otra. La casa no es un fondo para la narración, como en el caso de Ware con Building Stories o Eisner con la Avenida Dropsie antes que él, donde la arquitectura era un puro escenario. No, aquí se trata de elaborar un discurso erudito en torno a la evolución de la casa, en el que se inscriben un conjunto de relatos que ejemplifican los diferentes momentos históricos.

La casa, crónica de una conquista de Daniel Torres, edita Norma, arquitectura, historia ilustrada
Es, en resumen, un libro tan sólido como bonito, adjetivos que resulta sencillo atribuirle a Torres.

Su dibujo siempre ha transmitido una cierta sensación de esfuerzo, de trabajo bien hecho pero no fácil, de construcción que inevitablemente nos devuelve a sus estudios de arquitectura, otra vez. Como en los casos del ya citado Talbot o Gibbons, sus grafismos no brotan de una habilidad natural sino de una mente que piensa y de la voluntad de traducir las ideas en formas narrativas.
No siempre parece fluido y elegante, pero al final alcanza sus objetivos. Cuenta muy bien, compone a la perfección y sus perspectivas son admirables. En la parte gráfica el libro vuela muy alto. No sólo por sus cuidadas reproducciones históricas, también por el ingenio que demuestra buscando soluciones visuales que nos sitúan en cada periodo. Como el papel sobre el que se cuenta la aventura medieval, el paralelismo entre la fantasía musical a lo Astaire y la vida real de los habitantes de Nueva York, la estética teatral con que nos describe los interiores del XVIII, etc. Todo está bien pensado y mejor representado.

Hay otro elemento visual que no debe pasarse por alto, como es la adaptación de diversas estéticas visuales, de los códices medievales a los grabados de Doré pasando por el cartelismo fin de siglo a las formas arriñonadas de los cincuenta, unificadas en un discurso gráfico que pese a la variedad de sus fuentes consigue una gratificante unidad. El color también es excelente y muy narrativo, ilumina en los paisajes más optimistas y deprime cuando debe hacerlo. Hasta el último detalle visual del volumen ha sido estudiado y tiene una función que cumplir. En algunas vistas de edificios no puedo evitar el recuerdo de David Macaulay, autor del fenomenal Cómo funcionan las cosas, pero es una más entre las muchas referencias que Torres asimila y engloba dentro un estilo propio y eficaz.

Pero es que además el punto de partida es original. No una historia de la arquitectura sino de la casa, como hogar. Lo primero que comprobamos es que nuestro moderno concepto del espacio individual es una conquista que lleva siglos alcanzar. Llaman la atención esos modelos comunales que se repiten a través de las eras, habitaciones en las que las personas se amontonan mientras los tabiques, las puertas y las habitaciones van surgiendo con exasperante lentitud.

En ese sentido, defiende sin dogmatismos ni subrayados la relación entre espacio privado y desarrollo individual, y lo demuestra de forma natural a lo largo de las páginas del libro, que acaba convertido en una gran loa al progreso y a la capacidad del hombre para sobreponerse a las dificultades y mejorar. Y había mucho que mejorar, como también se demuestra un capítulo tras otro.

En ese terreno el volumen es tremendamente honesto. No se ahorra episodios brutales como el de la casa medieval asaltada por los bárbaros, o la espantosa vida de los mineros en los primeros días de la revolución industrial, prácticamente pasando todas las horas del día a oscuras, o las lamentables condiciones en el Londres de mediados del XIX, que espantarían al mismísimo Dickens. Tampoco evita la crítica hacia ciertos utopismos, con matices muy divertidos en el episodio de la casa moderna, customizada por sus incultos habitantes, o a la presencia de la televisión y su carácter invasor y alienante en los hogares actuales. Pero, repito, cada pincelada que dedica a hablar de ratas y enfermedades, de falta de intimidad y seguridad, se ve compensada por pequeños pasos adelante, por avances y mejoras que permiten secuencias tan deliciosas como las de las amas de casa holandesa y americana, presumiendo con orgullo de sus eficientes hogares.


Todo esto por supuesto viene servido por la inteligente puesta en escena a la que ya nos tiene acostumbrados Torres, uno de los grandes narradores de este país. Las soluciones visuales que se le ocurren son constantes, empezando por esas dobles páginas con vistas del interior de cada casa que en las diversas épocas nos permiten hacernos una idea de cómo eran. Después, cada capítulo busca algún procedimiento narrativo diferente, algunas historietas son mudas, otras llevan voz en off, otras diálogos y bocadillos… Se detiene en los detalles constructivos pero también en el contexto económico y social que permite la aparición de cada choza o palacio, también en los vericuetos urbanísticos, que por ejemplo protagonizan el pasaje romano. Por el camino se citan las diversas costumbres higiénicas, sexuales o alimenticias y cómo iban cambiando con los siglos. Aunque atento a las injusticias y a los constantes conflictos entre clases, no reduce todo a un bregar entre buenos y malos sino más bien entre buenas y malas ideas, entre la tradición y el florecimiento de nuevos conceptos, como en los emocionantes capítulos del Renacimiento o de la construcción de la catedral.

Hay mucho más. Ya digo que el episodio con la casa holandesa es especialmente enternecedor, también el de Sunset Hills. O el delicioso paseo en coche por los Estados Unidos de los años 30 o el pasaje “moderno” de los cincuenta, con el padre que se trae el trasto a casa para ensamblarlo ante la atenta mirada de su familia. Finalmente, el autor encuentra una forma ingeniosa de cerrar el libro y hablar del futuro de la vivienda, enfrentando dos visiones opuestas, una muy tecnológica y esperanzada y la otra más pesimista y crítica. La sensación que nos invade tras la lectura es “¡de la que nos hemos librado!”. El alivio da paso al escalofrío cuando se piensa que cualquier paso atrás es posible. Es una obra tan científica como humana, Torres consigue un difícil equilibrio entre la descripción de hechos probados y la trascendente aventura de unas personas en las que nos reconocemos, con sus éxitos y también con sus fenomenales fracasos. Es un trabajo mayor y que nadie debería perderse, una obra que nos devuelve la fe en el medio y nos recuerda que con el talento necesario siempre se encuentran nuevas fórmulas con las que estremecer a los lectores. ¡Bravo, maestro!


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domingo, 3 de enero de 2016

LAS CANSIONES DE OSSIFAR de PAU

Las cansiones de Ossifar / El oriquen de todas las cosas de Pau Mallorca Comic Humor
Escápula Comics. Manacor, 2015.
272 páginas, 25 euros

NOTISIAS DE LA COLONIA


En 1993 Pau inició su trayectoria profesional adaptando al comic las canciones de Ossifar, grupo local del que era fan. Lo que empezó casi como un chiste se prolongó hasta 1998.


Durante cinco años se mantuvo en El Diario de Mallorca dibujando primero tiras inspiradas en las canciones originales y más tarde aventuras absurdas que tenían como protagonistas a los cantantes de la cómica formación. Como el propio autor confiesa, la serie fue para él un campo de pruebas y de aprendizaje, tanto del dibujo como de las estructuras argumentales, si se puede hablar de tal cosa.

En realidad, cuando superó la etapa de las canciones, su mayor preocupación fue rellenar todos los domingos la página que le correspondía con algo medianamente ingenioso. Así que se buscó una excusa, ese “Oriquen de todas las cosas” donde podía meter las ocurrencias más disparatadas. Y es que de disparates se trata. Cabe decir que como se puede comprobar desde las primeras planchas, Pau siempre ha dibujado bien. Y, más importante en este caso, siempre ha sido gracioso. Pueden observarse ciertas mejoras en el entintado, en la fuerza de la línea de contorno o en la densidad de los grises, de las tiras iniciales a las finales, pero sin mayor importancia. Cualquier aficionado al buen dibujo disfrutará sin problemas de este recopilatorio, más si es capaz de paladear su humor absurdo y su pasión por la escatología.

Las cansiones de Ossifar / El oriquen de todas las cosas de Pau comic humor Mallorca
Esa afición a las meadas, al papel higiénico y a los pedos obedece más a la idiosincrasia de Ossifar y, aunque en posteriores obras Pau no ha evitado tales asuntos, nunca les ha vuelto a prestar tanta atención como aquí.

Rara es la tira en que no veamos a uno de los protagonistas en el trono o dirigiéndose precipitadamente a él. No es ese el único escenario que se nos brinda.

 Al contrario, el volumen permite disfrutar de una visión muy desprejuiciada de la Mallorca más rural y auténtica. Aquí no cabe normalización alguna, los héroes se solazan destrozando todos los idiomas que se les ponen por delante, practicando una lengua real, que es la que habitualmente escuchamos en los pueblos, una mezcla imposible entre español y mallorcano, que facilita una tierna comicidad. Más cuando va unida a una infinita colección de tópicos enraizados en la tierra, sus labores y placeres. En este universo los hombres siempre van fuertes o con apretón, los cerdos y las cabras están próximos y el paisaje adquiere una importancia que luego encontraría su justo lugar (y a todo color) en posteriores trabajos de Pau.

Los secretos que se nos desvelan habríamos preferido ignorarlos, de la verdadera explicación de los tropezones de la stracciatella a la certificación de la ensaimada oficial. Todo es sucio, bruto y desternillante. Obviamente el libro no hace mucho por la promoción del turismo pero sí que asegura una buena dosis de cachondeo a todo nativo de las islas. Nos recuerda que otras Mallorcas menos monjiles y estiradas son posibles. Y sobre todo más graciosas, porque en los mundos de Pau todo es gracioso, de los personajes a las higueras, pasando por supuesto por las ovejas, que, como es sabido, explotan al morir.

Esta edición es una iniciativa privada del propio dibujante, que no quería que el aniversario de Ossifar pasara sin mayores celebraciones. Así que decidió arriesgar su dinero y desempolvar un material con poca salida fuera de estos lares. Su aventura se merece todos los apoyos. Estas navidades regáleselo a sus nietos, se lo agradecerán.
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viernes, 25 de diciembre de 2015

ANTARES de LEO, COMIC CIENCIA FICCIÓN

Antares de Leo, edita ECC ciencia ficción planetas comic
ECC Ediciones. Barcelona, 2015.
310 páginas, 32 euros

Resumiré lo que pueden leer a continuación en una sola frase: dejen esto y salgan corriendo a comprarse Antares. ¿Ven qué fácil?


En realidad, es un aviso casi innecesario para los buenos aficionados. Leo, el autor brasileño afincado en Francia, nos llegó con algunos años de retraso. Trent, escrito por Rodolphe, comenzó a publicarse en 1991 y aquí se completó este año.

Con el mismo guionista inició Kenia en 2001, también recientemente traducido. Namibia, su segunda parte, todavía no ha alcanzado nuestras librerías, aunque su primer episodio es de 2010. En cuanto al ciclo de Aldebarán, arrancó en 1994. Su segunda etapa, Betelgeuse, dio comienzo en el 2000 y Antares en el 2007. Las dos primeras llegaron por aquí en 2009. Y ahora aparece la tercera, justo después de salir su último álbum en Francia.

Así que parece que nos vamos poniendo al día. Y es justo que así sea pues, como ya he comentado en anteriores ocasiones, Leo es un creador extraordinario. No hace falta que insista a quienes ya lo hayan leído. En este nuevo viaje a otro planeta desconocido volvemos a encontrarnos con su vigorosa protagonista, Kim Keller, una digna sucesora de anteriores heroínas espaciales como Laureline o Ripley. Viaja al encuentro de un destino incierto en un lejano lugar, acompañada de algunos viejos conocidos más ciertas sorpresas que no revelaré. Las fascinantes selvas a las que el dibujante nos tiene acostumbrados vuelven a estar repletas de bestias inmundas e indescriptibles, grandes y pequeñas y que nos dejan sin aliento.

Antares de Leo, edita ECC ciencia dicción futuro comic
El erotismo que se filtraba en anteriores entregas aparece enmarcado en un discurso contra la religión entendida como sumisión. Una secta intenta colonizar el nuevo orbe y su dirigente desea ser el primero en tomar contacto con las entidades extraterrestres. Pero Kim va a frustrar esos planes. Su mera presencia ya provoca una revolución entre los intransigentes compañeros de viaje, unos iluminados que rapan las cabezas de sus mujeres y les obligan a portar monos hinchables para ocultar sus curvas. Kim se enfrentará a esos fanáticos, defendiendo a una buena amiga a la que intentan violar. Pero pasan muchas más cosas en un viaje trepidante donde las explosiones de violencia irracional son constantes y las relaciones sentimentales e intelectuales aseguran diálogos jugosos y situaciones al límite.

Leo realmente no permite que sus lectores se tomen un respiro. Desde el inicio satura la trama de ocurrencias que van de lo divino a lo humano, del paisaje a la maquinaria, de las emociones a la defensa de la racionalidad y el sentido común frente a la intolerancia y la ambición. Hay ciertos matices ecologistas, especialmente las reflexiones sobre la voluntad humana de conquistar y explorar, que se compensan muy bien con una visión de la naturaleza como un espacio bello y sobrecogedor, pero también brutal y muy carnívoro, donde todo come o es comido, lo que facilita secuencias tan fascinantes como la de los gusanos come-flores gigantes. También se permite refrescantes pinceladas de humor, sobre todo respecto a la relación entre Kim y el dirigente religioso, a quien atiza en numerosas ocasiones para satisfacción del lector.

Es, por supuesto, un tremendo relato de ciencia-ficción, una clásica historia de primer contacto, narrada con pulso firme y con tanto realismo como cabría esperar. Y cuenta con el muy especial dibujo de Leo, un artista al que no se le resiste nada y que es especialmente afortunado con las caras y la caracterización de sus personajes. ¿Qué más podría añadir? Yo lo he disfrutado desde la primera a la última página, me parece el trabajo de uno de los grandes, un tebeo que releerán como yo pienso hacer ahora mismo con Aldebarán y Betelgeuse. ¡Queremos más! Autores como este son quienes realmente crean afición.
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viernes, 18 de diciembre de 2015

DUCHAMP y JOBS, BIOGRAFÍAS en NOVELA GRÁFICA

El boom de la novela gráfica parece estar entrando en una fase caracterizada por las biografías. Si en un momento anterior predominaron las autobiografías en las que autores de todo el mundo nos contaban sus desdichadas infancias, ahora la tendencia es más académica.


El comic vuelve a ser una herramienta pedagógica al servicio de nuestra instrucción. Algo que no es una novedad para los que crecimos con los tebeos de Novaro. ¡Cuántas vidas de santos nos tragamos! Ahora es lo mismo sólo que los beatos de la modernidad llevan vidas no tan ejemplares como las de sus ancestros. O quizás sí, de una manera nueva.


Marcel Duchamp de François Olislaeger Editorial Turner, comic, biografía novela gráfica
François Olislaeger
Marcel Duchamp, un juego entre mi y yo
Editorial Turner de México, 2015

Desde Francia nos llega una curiosa edición, otro acordeón que debe leerse por un lado y por el contrario, aunque no encuentro mayores desafíos palindrómicos en él. Eso de las palabras que se leen al derecho y al revés parece fascinar a muchos modernos pero en este caso se cita sin apenas afectar a la narración.

La fórmula es poco habitual, todas las escenas se encadenan en un continuo que desgrana los momentos más importantes de la vida de Duchamp. A pesar de la aparente complejidad del procedimiento se sigue sin problemas y hasta con fluidez. Creo que el texto está más bien pensado para fans del artista. En su momento a mi me fascinó el texto de Octavio Paz sobre él, La apariencia desnuda, uno de los ensayos críticos más importantes del XX, en mi opinión. De allí pasé al Duchamp de signe, que había editado Gustavo Gili, y al libro de entrevistas con Cabanne, entre otros. Así que gran parte de los datos que maneja el volumen me sonaban. Sin embargo lo considero muy entretenido, un honrado esfuerzo por ordenar datos biográficos y pensamientos de un autor oscuro y normalmente mal explicado. No profundiza mucho en los misterios de “La mariee” ni de “Etant Donne”, pero se agradece el tono divulgativo y ligero, con un humor que el personaje se merece. Una aproximación seria y más que razonable.

Steve Jobs, Jessie Hartland  la biografía ilustrada Espasa Libros comic biografía
Jessie Hartland
Steve Jobs, la biografía ilustrada
Espasa Libros. Barcelona, 2015.

Lo mismo ocurre con la biografía en viñetas de Jobs. Cabía la posibilidad de convertirlo en un nuevo santo laico, ¡el tipo que creó el i-phone, oh, dios mío!

De nuevo, se evitan las exageraciones optando por presentar la información de forma clara y sintética, acompañada por un dibujo básico y directo. Se nos habla de la genialidad del joven empresario pero también de sus manías y de su difícil carácter, de sus escapadas a la India y de su perfeccionismo. De sus disputas con Gates y su vistazo a Xerox. Resultan muy llamativas las páginas en que se nos sitúa tecnológicamente en cada etapa. El salto que va de los gadgets que nos rodeaban a finales de los setenta a los actuales es abrumador. Y en gran medida Jobs es responsable de ese cambio. Más allá de las discusiones en torno a sus capacidades científicas, creo que lo que realmente valoran sus seguidores son precisamente esas otras facetas suyas, las que atañen a la estética y al puro marketing, su indudable capacidad de seducción.
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viernes, 11 de diciembre de 2015

LO PEOR DE MAITENA

Lo peor de Maitena, edita sudamericana
Sudamericana, 2015.
250 páginas, 18,90 euros

¡MUY ALTERADAS!


Si usted es partidario de los regalos poco convencionales, sin duda esta es una buena opción para sorprender a sus allegados. Conocíamos a Maitena por su humor gamberro y desinhibido. Esto la lleva a otro nivel.


Básicamente nos recuerda que todo el mundo tiene un pasado. El volumen agrupa la primera producción de la humorista argentina, que no tiene mucho que ver con lo que sabíamos de ella, o quizás sí. Si entre sus Mujeres alteradas abundaban las separadas sin complejos ni pelos en la lengua, lo que aquí se nos muestra es algo así como su prehistoria. Ya saben, “de aquellos polvos…”. En sentido literal.

Llaman la atención los grafismos, ochenteros a más no poder. A veces tienen algo de la limpieza de Altan pero sobre todo recuerdan las mejores etapas de El Víbora, El Cairo o el Madriz. Una línea muy morbosa, un rotring que se emborracha con los detalles del escenario pero que busca la limpieza en los personajes, todo ello sazonado con manchas negras de alto contraste. Recuerda a no pocas dibujantes de la época, como Ana Miralles cuando comenzaba, que también dibujó relatos demasiado calientes como para enseñárselos a su familia. Pues esto es muy parecido, con chicas que recorren la noche y se pasean de un garito al siguiente mientras retozan con ellos y ellas apurando unos placeres siempre un tanto decadentes. Hay pinceladas de serie negra pero nadie se las toma muy en serio. Lo que cuentan son las pollas y los coños, que se muestran con esquiva elegancia. Todo es tan sutil como la deprimente adaptación de Historia de O, para entendernos. Tiene mucha gracia por su torpeza y evidente falta de madurez.

Lo peor de Maitena, edita sudamericana,
En realidad lo que más sorprende del volumen no son esas historietas iniciales en las que Maitena se parece más a otras autoras que a ella misma. Eso rápidamente se asume como producto de una época y listo, pecados de juventud perfectamente comprensibles y hasta divertidos. Lo que resulta más chocante son las planchas de “La Fiera”, una de sus series para la revista Sex Humor, donde el estilo ya recuerda y mucho al que luego se convertiría en el “oficial” de la autora. Línea abierta, aspecto humorístico, sin viñetas y con la gestualidad facial y corporal que la caracteriza. Pero en lugar de contársenos anécdotas con la compra o con los deberes de los niños se nos relatan las andanzas de una ninfómana, cuyas puertas siempre están abiertas. La primera plancha es brutal. La protagonista nos explica que se dio cuenta de que era fea desde la infancia. Nadie le hacía caso hasta que un día descubrió que estaba muy buena. Desde entonces se dedica a tirarse a todo lo que se mueve. Y de eso van todas las historias, repasando los infinitos tópicos erótico-masculinos, del soldado al marciano pasando por el fantasma o el adivino. Más allá del planteamiento inicial, lo cierto es que la dibujante mantiene la simpatía que la caracteriza y los episodios tienen una indudable gracia. En fin, es una rareza, pero si le gusta Maitena, debería de echar un vistazo a sus orígenes. Déjese la gabardina puesta.
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viernes, 4 de diciembre de 2015

NEPTUNO de DELITTE, VIAJE STEAMPUNK

Neptuno de Jean-Yes Delitte edita Yermo Ediciones Steampunk Viajes
Yermo Ediciones. Barcelona, 2015.
216 páginas, 42 euros.

VERNE EN EL SIGLO XXI


El gran problema con los integrales es que si se comete un error el precio a pagar es muy alto. En realidad, 42 euros por cuatro álbumes correctamente editados es una cantidad muy razonable. Pero no lo parece tanto si el relleno carece de interés.


No es el caso. Delitte no defrauda. Su rotunda carcasa “steampunk” asegura un entretenimiento sostenido a lo largo de las más de doscientas páginas que componen el volumen. Ciertos rasgos de su dibujo pueden recordar a Hermann o a Francq, con algo del trazo nervioso y sucio de Pope, por ejemplo.

Pero es un artista sólido, con mucha habilidad para imaginar máquinas y escenarios y solvente con los personajes. Especialmente impresionantes son sus planos generales, vistas marinas o descripciones de arquitecturas y paisajes. Todo ello acompañado por un color que transmite bien las sensaciones de esos variados territorios que transitan los protagonistas. En las cuatro aventuras que se incluyen en el Integral da un repaso o actualiza algunos de los mundos que asociamos con Verne. Parte de un entorno realista, un siglo XIX industrioso y abierto a las novedades, y lo sazona con un trepidante conjunto de submarinos, máquinas voladoras y civilizaciones perdidas, representado todo ello con rigor y verosimilitud.

El asunto es un poco menos convincente en el terreno de los protagonistas. Hay un polvo gratuito en las primeras páginas que hace temer lo peor, una de esas actualizaciones cargadas de multiculturalidad, feministas y Nemos indús. Pero afortunadamente el autor no entra en los delirios de Alan Moore, cuya corrección política puede alcanzar extremos grotescos. Delitte se olvida de esas veleidades y se entrega a unas correrías que llaman la atención por su sabor tradicional.

Neptuno de Jean-Yes Delitte edita Yermo Ediciones Steampunk Viajes Odisea
Hay un inevitable aroma a Cothias o Dufaux en el talante general del relato, esa crueldad que caracteriza a muchos de los modernos narradores, con una gran capacidad para describir el mal y sin imaginación para el bien. Así que no faltan las escenas de matanzas y las bromas con las desdichas bélicas y los caníbales.

Pero al mismo tiempo el grupo que compone la tripulación del Neptuno está muy bien descrito. Una pandilla de tíos, con el típico personaje desagradable dando siempre la lata, que consigue sobrevivir mientras los amables fallecen. Un clásico del que hacía tiempo que nadie parecía acordarse. El autor lanza a este grupo de improvisados compañeros de viaje de un lugar al otro del globo y el resultado es una odisea ligera y espléndidamente dibujada. Maneja muy bien las interacciones entre machotes de personalidades diversas y contradictorias.

Neptuno no es una obra maestra, ni mucho menos. Es un trabajo realizado con mimo y atención al detalle y que consigue ser entretenido. Su gran debilidad radica en los protagonistas, que apenas desbordan su condición de arquetipos. Pero los marcos por los que se desplazan son convincentes y sus andanzas interesantes. Si ya se han leído Trent o las obras completas de Mitton, de quien recientemente se editaba el fantástico final de su Atila, pueden darle una oportunidad a este Integral.
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viernes, 27 de noviembre de 2015

TRENT de LEO, POLICÍA DEL CANADÁ

Trent de Leo y Rodolphe, edita Ponent Mon policía de Canadà western
Ponent Mon, 2015.
128 páginas, 26 euros.


¡AL NORTE!


De pequeño, no puedo decir que el Madelman policía montada del Canadá se contara entre mis favoritos. Su rígida chaqueta roja y su atildado aspecto le restaban mucho atractivo. Quizás por eso en su momento pasé por alto estos volúmenes de Trent.


Comparado con el modernísimo Madelman astronauta o el simpático Madelman safari, el estirado policía norteño quedó archivado en mi memoria en la categoría de héroe prescindible. Cuando más tarde tuve ocasión de leer algunas aventuras protagonizadas por sus compañeros de cuerpo, mi opinión no cambió mucho. Al contrario que en los USA, todo lo que pasaba en Canadá parecía aburrido y gélido. Era un país incómodo y sin personalidad. Así que cuando vi un chaqueta roja en la cubierta de Trent pasé de largo.

Últimamente abundan los integrales de series franco-belgas prescindibles, con precios que provocan taquicardias. Eso no se aplica al tercer integral de Tanguy y Laverdure o a cualquiera de Aquiles Talón o de Bernard Prince. Se han publicado auténticos clásicos de enorme calidad cuya lectura es un verdadero placer. Pero han llegado mezclados con muchos productos digamos inferiores. Así que, como no son precisamente baratos, en más de un caso dejo que mi intuición me ayude a seleccionar. Y a veces me equivoco. De forma notable en esta ocasión.

Hace siete años se publicaba la saga Aldebarán, del dibujante brasileño afincado en Francia Leo. Recomendé vivamente aquella salvaje aventura de ciencia-ficción. Recientemente editaron Kenia, otra serie apabullante en la que el autor mezclaba elementos del género de espías, citas a la colonización y, nuevamente, abundantes dosis de fantasía y ciencia-ficción. El resultado volvía a ser impresionante. Fue entonces cuando corrí a comprobar si no había nada más de Leo en España. ¡Casi nada! Ocho álbumes (más un extra) agrupados en tres tomos en torno a un sobrio personaje, Trent. Recordé las sencillas portadas, que habían llamado mi atención en las estanterías, pero no lo suficiente como para superar mis prejuicios anti-canadienses. Obviamente ahora ya lo veía con otros ojos. Le acompañaba nuevamente Rodolphe, su guionista en Kenia. La única pega era que la historia parecía realista y hasta el momento siempre había visto a Leo en relación con la ciencia-ficción. Me preguntaba cómo funcionaría en otros ámbitos. Pronto mis dudas se disiparon, siendo sustituidas por el entusiasmo que espero anime estas líneas.

Trent de Leo y Rodolphe, edita Ponent Mon
Primero un inciso biográfico. Leo nació en Brasil pero tuvo que abandonar su país por razones políticas. Durante años se desplazó por varios estados sudamericanos: Chile, Argentina y otra vez Brasil. En 1981 emigró a Francia. Le costó entrar en el mercado del comic pero finalmente contactó con el guionista Rodolphe y en 1991 publicaron su primer álbum de Trent. A esa serie le siguieron otras dos: Kenia y Namibia. Al mismo tiempo, desde 1994 Leo empezó a escribir y dibujar el ciclo de Aldebarán. También facturó guiones para otros dibujantes así que su producción empieza a ser realmente monumental.

Y por lo visto hasta ahora, todo lo que hace tiene una gran calidad. Vayamos a Trent. Rodolphe titula “Un hombre íntegro” su introducción al primer integral. Proclama su voluntad de describir a un héroe antiguo, sin dobleces ni ambigüedades morales, un tipo correcto que hace su trabajo y tiene una idea muy clara del bien y del mal. Esto es así y el protagonista no cambia mucho de un álbum al siguiente. Trent también tiene un lado oscuro, que aflora ante el delincuente poeta o con su amante anarquista. Pero básicamente es un hombre de ley, decente y sin fisuras, que corre en defensa de la mujer maltratada y al rescate del bebé abandonado en la nieve.

 Agnes, una dulce muchacha que se interna en el árido norte en busca de su hermano perdido. Al final del relato ella promete que le esperará. Da así comienzo un amor que deviene casi imposible, como veremos. El segundo episodio es excelente, con un nuevo y atractivo personaje, una suerte de Billy el niño que recita a Rimbaud mientras desafía a muerte a todos los que se cruzan con él. Un auténtico maldito de destino fatalmente marcado y que desarrollará una curiosa relación con el noble policía. En el último capítulo del primer tomo Trent intenta reunirse con Agnes y descubre que se ha casado con otro. Eso le lleva de cabeza a un pueblo donde acaba convertido en borracho y metido en una extraña guerra contra unos desalmados bandidos. Tres álbumes excelentes, sin pega alguna.
Trent de Leo y Rodolphe, POnent Mon, Canadà, policía, norte
El primer álbum nos lo presenta, duro pero capaz de enamorarse de la bella

Aquí ya debe citarse el maravilloso dibujo de Leo. Tiene deudas con no pocos dibujantes realistas, de Giraud a Spiegle pasando por Morrow. Pero consigue encontrar su propio estilo, que aflora a través de caras angulosas y alargadas, bocas desencajadas, una línea precisa y un sombreado muy expresivo. Tanto bajo la desnuda luz solar como entre las sombras más amenazadoras, Leo es grande. Sus personajes, característicos y diferenciados, sus paisajes precisos y su narrativa variada y tremendamente animada. Todos los lectores disfrutaran con sus viñetas panorámicas o sus series de alargadas en vertical. Además, viene acompañado por un agradable color que realza las volumetrías de los rostros. Personalmente, destacaría sus escenas nocturnas y sus secundarios. Un aspecto más: por primera vez se puede disfrutar de su dibujo a un tamaño apropiado ¡y no vean cómo se agradece!

El tomo dos se inicia con una trepidante historia de horror. Un monstruo liquida a los componentes de un campamento y Trent debe descubrir qué es lo que ha ocurrido. Se suceden los pasajes de miedo, con cadáveres congelados en la nieve y un oso gigante que habla y acecha en la oscuridad. Trent acompaña con resignación a Agnes, ya que su marido era uno de los ingenieros desaparecidos. Al pobre hombre ya supondrán que no le va muy bien, ya que el siguiente álbum vuelve aRodolphe relata con no poca ironía la muerte del “hombre más rápido de Canadá”, un Wild Bill muy diferente al del OK Corral. El volumen se cierra con otro episodio maravilloso que nos cuenta la trágica vida de un blanco entre indios y sus desgraciadas andanzas. Leo describe los paisajes helados con exuberante delicadeza, convirtiéndolos en otro personaje más. De paso vuelve a demostrar que nada se le resiste: razas, edades o géneros, resuelve un problema gráfico tras otro con envidiable facilidad.
juntar al policía con su “novia eterna”, ya sin el impedimento del esposo. De paso,

Finalmente, en el tercer y último volumen, Trent consigue casarse con Agnes. Pero entonces conocemos a Helen, una atractiva morena de pelo a lo garçon, lectora de Proudhon y que fue amante del héroe en un pasado no muy lejano. Ahora vuelve para chantajearle obligándole a abandonar su recto camino. El final es inevitablemente trágico. Atención a las expresivas facciones de todos los personajes. Leo transmite muy bien las emociones, de la alegría al duelo o la frustración. El último episodio gira en torno a otro viaje, el que realiza Trent acompañando a una mujer y su hijo, acosados por un marido abusador. Mientras, el policía montado fantasea con la idea de tener un hijo propio. En casi todas las aventuras Rodolphe y Leo se las apañan para que los deseos, las aspiraciones, los sueños del protagonista, puntúen de forma delicada la acción, consiguiendo así una mayor profundidad y complejidad de lo narrado.

Los integrales se completan con un cuento largo profusamente ilustrado y un episodio breve pero delicioso. Leo y Rodolphe abandonaron a su personaje hace ya quince años, pero permanece vivo en cada una de las páginas de estos volúmenes. Ha sido una de las lecturas más estimulantes de un año que comienza a declinar. No lo duden y háganse con ellos, me lo agradecerán.
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