viernes, 28 de junio de 2013

GRANDVILLE de BRYAN TALBOT

Grandville de Bryan Talbot. Editado por Astiberri desde el blog de Florentino Flórez
Astiberri. Bilbao, 2013.
104 páginas, 16 euros.

ANIMAL FICTION


Hace ya algunos años que Talbot comenzó su serie Grandville y en la actualidad está culminando su tercer volumen. Así que celebro esta entrega de Astiberri y espero que pronto publiquen su continuación.


Este tebeo no decepcionará a ningún aficionado. Talbot exhibe su virtuosismo narrativo mientras levanta con aparente facilidad un universo alternativo primorosamente coherente, tan familiar como extraño, fascinante y brutal. No es la primera vez que se asoma a los relatos de animales parlantes, ya realizó una entrañable cita a Beatrix Potter en su Historia de una rata mala.

Pero allí los bichitos eran una salida fantástica que puntuaba la dramática historia central. Aquí son los protagonistas y claramente el británico se lo pasa bomba con ellos. Las fábulas con animales siempre contienen algún elemento moralizante, nos reconocemos en esas bestias y en las virtudes o defectos que les atribuimos. Talbot juega con ellos para ofrecernos un reflejo distorsionado de nuestra sociedad pero también juguetea con algunos “famosos”. Introduce algunos conocidos comparsas, como Milú y otros clásicos de la bedé francobelga y los lanza a un escenario con guiños extraídos de una enloquecida belle epoque, donde una Inglaterra y una Francia alternativas se debaten en un extravagante conflicto, mezclado todo con peculiares gadgets primitivamente mecánicos hasta construir un perfecto universo steampunk.

Como ocurría con otro de sus personajes, Luther Arkwright, al despreocuparse del rigor histórico y la “realidad”, puede centrarse en los dramas y las pesquisas de sus héroes, desarrollando sus personalidades y permitiéndonos acompañarlos y descubrir con ellos los misterios que se van desvelando, como en la mejor novela clásica de detectives. La pareja formada por el inspector Lebrock de Scotland Yard y su adjunto Ratzi podría recordarnos al venerable Holmes. Pero pronto Talbot nos demuestra que su protagonista, aunque no desdeña la deducción y la reflexión que acompañan a cualquier buen investigador, también está muy dotado para la acción. De hecho el autor marca el tono desde la primera secuencia, esa trepidante persecución entre cachivaches de vapor, con una lamentable tendencia a explotar. No es gratuito que Talbot presente sus respetos al final del libro a Conan Doyle, el oso Rupert y a ¡Tarantino!

Viñeta de "Grandville" de Bryan Talbot. Editado por Astiberri desde el blog de Florentino Flórez
Sin llegar a las humorísticas dosis de violencia que caracterizan al director americano, los bichos que pueblan Grandville son proclives a la acción, a intercambiar disparos y mamporros. Y aunque se nos cuenta la clásica historia de conspiraciones con intrigantes situados en las más altas esferas de una sociedad corrupta, el ritmo nunca decae ni se nos aburre con largas explicaciones. En Grandville pasan cosas constantemente y es un entretenimiento fenomenal. Como siempre, servido por el sólido dibujo de Talbot, riguroso con todos los detalles y preciso en la descripción de fondos y personajes. El color es quizás más denso de lo habitual, con un cierto predominio de los tonos oscuros. Algo que, sin embargo, se olvida en cuanto nos ponemos a leer, sin duda por su adecuación a lo narrado.

En fin, no considero Grandville una obra de la trascendencia de anteriores entregas de Talbot, como su emotiva Rata mala o su cercana, moderna y compleja Alice in Sunderland. Pero no es un trabajo menor, al contrario es un tebeo trepidante que una vez iniciado no se puede abandonar, el divertimento de un maestro que no deberían perderse.
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viernes, 21 de junio de 2013

FURIA, MIS GUERRAS PERDIDAS de ENNIS y PARLOV

La editorial Panini comics nos trae dos obras con dibujantes croatas: Parlov y Zonjic
Panini, 2013.
128 páginas, 15 euros.

DOS DIBUJANTES CROATAS


Han llegado a las librerías dos volúmenes con una característica común: sus autores son dibujantes nacidos en Croacia que ahora trabajan para editoriales americanas.


No son los primeros. Antes conocimos a Igor Kordey, un extraordinario creador que parece no gustar a los aficionados. No consigo entenderlo ya que todo lo que hemos leído firmado por él es excelente, de su Tarzán, que conocemos a medias, a sus X-Men, donde mejoraba los pretenciosos argumentos de Morrison. Su episodio de StarTrek permanece inédito, entre otras obras del mismo interés.

Crítica de "Furia, mis guerras perdidas" de Garth Ennis y Goran Parlov. Edita Panini Comics
Goran Parlov firma el dibujo de “Furia, mis guerras perdidas”, la última contribución del guionista Garth Ennis a la biografía de Nick Furia. Parlov lleva tiempo colaborando con Ennis, sobre todo en la serie Punisher, donde nos sorprendió con su masivo villano Barracuda y su estilo, con una simplificación deudora de Cannif o Robbins. Si el dibujo de Kordey es barroco y preocupado por la volumetría y la luz que rebota sobre los cuerpos, con encuadres y angulaciones imposibles, Parlov opta por la simplicidad y las viñetas panorámicas, con un trazo rápido y sombras arrojadas con rudeza. Es un extraordinario dibujante y su arte sencillo y preciso se ajusta con humor a los feroces argumentos que imagina Ennis. En este caso repasa una abultada serie de cagadas de la CIA, siguiendo los pasos de Furia, el superespía. Como siempre, la mirada del guionista se muestra compasiva con los soldados de a pié e inclemente con los políticos que arruinan vidas ajenas con despreocupación. Nos paseamos por Vietnam y Cuba y ya pueden suponer que abundan las matanzas y las escenas de tortura y desmembración. Sorprende la protagonista, más caballuna que sexy, un desliz que no suele cometer el dibujante.

Crítica de ¿Quién es Jake Ellis? de Edmonson y Zonjic. Edita Panini Comics
Zonjic, cuyo nombre se escribe con diversos signos sobre las “ces” que mi teclado se resiste a escribir, dibuja los guiones de Edmonson para la miniserie “¿Quién es Jake Ellis?”. Recuerda tantas otras historias de mercenarios desmemoriados, de XIII a Bourne. No es mejor que sus referentes, pero tampoco mucho peor. Respecto al tercer dibujante croata, su arte es un poco más simplificado que el de los anteriores. Habría que situar sus influencias en el camino que va de Toth a Mazzucchelli. Esto es, ausencia total de detalles, una línea muy simple y desnuda y un correcto empleo de la mancha. Además le acompaña un color casi plano, con una paleta muy limitada y que nos recuerda a la bonita gama empleada en “Batman Año I” del ya citado Mazzucchelli. No se acredita colorista así que quizás sea obra del mismo dibujante.

Los tres son artistas extraordinarios y muy sofisticados que nos hacen preguntarnos por los planes de estudio en las escuelas de arte croatas. Lo cierto es que su trabajo no es el habitual. En editoriales donde lo que prima es el detalle excesivo, la copia fotográfica, la rigidez y en general una cierta mediocridad que intenta ocultarse a base de infinidad de líneas que no aportan nada, resulta refrescante saborear aproximaciones de este tipo. La limpieza y calidad, la sobriedad narrativa que exhiben Parlov y Zonjic son encomiables. Más cuando se dan en un contexto que prima el exceso gráfico y la saturación, frente a la contención y la adecuación a lo narrado que caracterizan a los croatas.

¡Seguid así, chicos!
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viernes, 14 de junio de 2013

AHORA QUE AÚN ME ACUERDO DE TODO (O CASI)... ROMEU

Ahora que aún me acuerdo de todo (o casi)... de Romeu. Edita: Astiberri
Astiberri, 2012.
200 páginas, 18 euros.

REÍR HASTA MORIR

Impresionante autobiografía de Romeu. El que fuera durante años dibujante en El País, repasa su trayectoria profesional y vital en un relato tan apasionante como áspero.

He tardado en hincarle el diente a este volumen porque reconozco que nunca he sido un fan de Romeu. Su viñeta en el diario de Prisa no me hacía gracia y recordaba como más divertidas algunas de sus contribuciones en las revistas de humor de la transición. Pero en general permanecía más bien borroso en mi cabeza y por eso me resistía a lanzarme sobre sus memorias. Me equivocaba.

Marca el tono desde la primera viñeta, donde lo vemos vomitando sangre mientras lo ingresan en un hospital. Aunque luego tarda muchas páginas en explicar sus problemas de salud, estos protagonizan la última parte del libro. Son abundantes y desagradables, así que aviso que este no es un libro de lectura fácil ni apto para gente aprensiva. Con todo, debo añadir que pese a la gravedad y dureza de lo que cuenta, el autor se las apaña para mantener cierto humor, aunque mientras construye sus chistes lo estén abriendo en canal o practicándole una endoscopia. Pero les aseguro que la cosa no va de bromitas sobre tactos rectales. Todo es mucho más serio y gráfico.

Chiste de Romeu -  El País en el libro «Ahora que aún me acuerdo de todo (o casi)... » de Romeu. Edita: Astiberri
Dicho lo cual, pueden relajarse a lo largo de toda la primera parte, donde Romeu nos narra su despertar a la vida en las postrimerías del franquismo. Sus primeros ligues, sus primeros encargos, su paseo de una publicación de humor a la siguiente… Para cualquier interesado en las revistas satíricas de la transición y en una parte importante de esos convulsos años, la protagonizada por aquellos que ampliaban las fronteras de la libertad de expresión con sus escritos y dibujos, este libro es una fuente constante de datos. Por sus páginas se pasean algunos de los más conocidos humoristas del momento, asistimos a la apertura y cierre de publicaciones y a un interminable desfile de querellas y visitas al juzgado, esa parte incómoda y fastidiosa en la que héroes anónimos pelean por libertades que luego serán colectivas. El Por Favor, El Papus, El Jueves... la lista de revistas por las que transita Romeu es larga y a ella debemos sumar sus colaboraciones para programas televisivos. Por supuesto, reconoce que la censura no acaba con Franco y sus citas a Pujol transmiten el miedo que todos le profesaban. ¡Pocas bromas con el President!

Desde finales de los ochenta su carrera se entrelaza con sus problemas médicos. Romeu describe una larga retahíla de enfermedades que se van encadenando y que acabarían con la paciencia de muchos. En su caso y atendiendo al tono con que lo cuenta, nos creemos que su sentido del humor le facilita cierta distancia que, sin mitigar sus dolencias, sí le permite sobrellevarlas con filosofía. De esa última etapa destaca su abrupta salida de El País. Después de trabajar para ellos durante más de tres décadas, con su viñeta diaria de Miguelito, es despachado en diciembre de 2008. Él lo achaca a presiones de la embajada israelí por un chiste que publica criticando la política exterior judía. Lo cierto es que el gag es bastante tendencioso y comprendo la queja del embajador. En cambio no entiendo que en lugar de criticar al patrono que es realmente el que le pega la patada, busque culpabilizar a un tercero. Pero él sabrá.

Una judía americana perdida en Israel de Sarah Glidden. Edita Norma
Respecto a las ideas preconcebidas sobre el estado judío, que suelen coincidir con las del chiste de Romeu, yo les recomiendo una obra de Sarah GliddenUna judía americana perdida en Israel” editado por Norma. Narra el viaje de una progre americana a Israel, adonde llega cargada de prejuicios contra los agresivos sionistas. A medida que descubre la orografía y la historia del pequeño país sus ideas cambian de manera natural. Glidden no intenta convencernos de nada, sólo expone los hechos con sencillez y a su lado descubrimos lo que habitualmente se nos oculta de la realidad israelí. Muy recomendable.
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viernes, 7 de junio de 2013

MARVEL COMICS. LA HISTORIA JAMÁS CONTADA

Marvel Comics - La historia jamás contada de Sean Howe. Edita en España Panini
Sean Howe
Panini, 2013.
550 páginas, 24 euros.

UNA HISTORIA MARAVILLOSA

Simplemente, el mejor libro que haya leído sobre la editorial Marvel, sus ejecutivos, directores, editores, personajes y autores.


Abundan los volúmenes sobre la mítica editorial. El clásico de Les Daniel ("Marvel, cinco fabulosas décadas de comics") se mantiene como una gran obra de referencia. Recientemente se publicaba una "Crónica" que describía la historia de Marvel, año a año, presentada con la calidad que caracteriza a Dorling Kindersley. Teniendo en cuenta la popularidad de muchos de los colaboradores de la “casa de las ideas” la información que nos ha llegado al respecto es numerosa y llena de detalles. Y, sin embargo, este libro consigue ir un poco más allá. Alumbra aspectos poco conocidos y lo hace con un texto que concilia rigor documental, amenidad y precisión crítica.

Se nota que Howe ha dedicado mucho tiempo a la investigación, confrontando sus datos con diferentes testigos. Cada anécdota viene confirmada por testimonios diversos y todo se cuenta de forma tan entretenida como fiable. Sorprende cómo mezcla los asuntos económicos con los creativos, comentando las aventuras de determinados personajes en relación con las peripecias empresariales de la editorial. No nos defrauda en ninguno de los dos ámbitos.

 Marvel Comics - La historia jamás contada de Sean Howe. Edita en España Panini
En lo creativo el libro se llena de matices y no evita abordar los clásicos marvelitas de siempre: la confrontación entre Lee y Kirby y Ditko y otros, las batallas de Jim Shooter, el baile de editores, las tensiones entre guionistas y dibujantes, la aparición de Image, las aportaciones de McFarlane, el giro hacia la seriedad en los ochenta-noventa, etc. No hay terreno que no se atreva a pisar, por muy resbaladizo o cenagoso que resulte. Y en todos nos ofrece una visión nueva y sorprendente, detallada y bien argumentada. Hablamos de un mundo de relatos y personajes de fantasía que antes de ser propiedades corporativas habitaron los sueños de millones de lectores, donde se quedaron para crecer y vivir sus propias vidas, un mundo que es retratado con seriedad y mimo y un evidente cariño.

Pero los asuntos reales no se dejan de lado. Desde sus orígenes los problemas empresariales se entrelazan con los giros creativos de la empresa. Se nos habla de triunfo pero también de fracaso, de tensiones entre quienes escriben y los que venden, entre quienes distribuyen y quienes leen, entre directores y editores, entre dibujantes y ejecutivos, entre cineastas y creadores de comics… Las transformaciones por las que pasa la empresa son apasionantes y ejemplares. Como se comenta en un capítulo, las reivindicaciones sobre la propiedad intelectual de los dibujantes y guionistas, deben entenderse en un contexto en que las películas hacían ganar millones de dólares a sus productores. Pero esos creadores tienden a olvidar el largo y complicado camino que llevó a esos personajes desde el papel hasta el celuloide. El trabajar para una empresa, a la que voluntariamente cedieron esos derechos en su momento, les aseguraba un sueldo fijo y una tranquilidad que no tenían quienes decidieron ir por libre. La pertenencia a una gran compañía conllevaba otros beneficios que tienden a olvidarse. Aunque también se citan casos como el de Heck o Trimpe que, después de pasarse años con algunos de los personajes más populares de la editorial, eran despachados porque su estilo se consideraba desfasado.

En fin, el libro es tremendamente equilibrado, está muy bien escrito y documentado y en él descubrirán algunas de las muchas facetas que componen una compañía tan grande y culturalmente influyente como la Marvel. Y no pocas anécdotas de cómo funciona el negocio, cómo se aprueban las ideas, las batallas creativas y de control y muchas cosas más. No se lo pierdan.
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viernes, 31 de mayo de 2013

FERIA DEL LIBRO 2013

UNA SORPRENDENTE VARIEDAD

Todos los años por estas fechas la Feria del libro me sirve para saldar cuentas con novedades que han quedado pendientes de comentar. Normalmente predominan las producciones americanas pero en esta ocasión no ha sido así.


Euro Pesadilla. Alguien se ha comido a la clase media, de Alleix Saló. Edita Debolsillo
Euro Pesadilla. Alguien se ha comido a la clase media.
Aleix Saló
Edita: Debolsillo.
Este joven autor continúa explicando la crisis a su peculiar manera. La verdad es que esta nueva entrega resulta más floja que las anteriores, que tampoco eran gran cosa. Les recomiendo que se ahorren los casi diez euracos que cuesta esta no muy divertida recolección de tópicos.





Tex. Sangre en Colorado, de Claudio Nizzi e Ivo Milazzo. Edita Aleta
Tex. Sangre en Colorado.
Claudio Nizzi e Ivo Milazzo. 
Edita: Aleta.
Por alguna razón que no comprendo los comics italianos nunca han tenido demasiado éxito en España. Pues este no deberían perdérselo. Hay pocos dibujantes tan buenos como Milazzo y aquí cuenta con un guión correcto y tan emocionante como entretenido. Uno de los grandes tebeos del año.





"Érase una vez Francia" de Fabien Nury y Sylvain Vallée. Edita Norma
Érase una vez en Francia. Volumen 1
Fabien Nury y Sylvain Vallée
Edita: Norma.
Los franceses no suelen hablar de la vergonzosa etapa del gobierno de Vichy. Esta es la excepción que confirma la norma, una serie que nos cuenta las andanzas de un judío pactando con el diablo en un periodo complejo y terrible. El dibujo es preciso y el guión apasionante. No se lo pierdan.

"Los doce" de Straczynski y Wesrton. Edita Panini comics
Los Doce
Straczynski y Weston
Edita: Panini Comics.
El guionista, cuya firma suele ser sinónimo de calidad, reaparece bien acompañado por un dibujante clásico, sólido y amante del detalle. Retoman la idea de un grupo de héroes de la edad de plata trasladados al presente. Ya lo hemos visto antes pero los resultados son agradables y convincentes.

Ardalén 
Miquelanxo Prado. 
Edita: Norma.
A Prado le dieron otro premio en Barcelona por este su último trabajo (¡Horror!). Su inclinación hacia la pedantería y la forma en que aborda los temas siempre me han provocado cierto rechazo. Sin embargo, aunque aquí mantiene sus constantes narrativas y estéticas, hay algo muy sugerente en su idea de partida. Y en cómo consigue mezclar memoria y realidad hasta confundirlas. Respeto ese concepto, que desarrolla de una manera un tanto prolija y estirada.


"Ojo de Halcón" de Fraction, Aja y Hollingsworth. Edita: Panini
Ojo de Halcón. 
Fraction, Aja y Hollingsworth
Edita: Panini.
El trabajo de este joven dibujante español está triunfando en los USA y algunos ya lo saludan como la nueva estrella emergente. Pero lo cierto es que en esta obra sus homenajes a Mazzucchelli son demasiado evidentes. Cualquier aficionado reconocerá las citas a Born Again y Año I. Me parece bien que se estudie a los grandes siempre y cuando el resultado ofrezca algo diferente si no mejor. Y aquí se tiene la sensación de que tanto la narrativa como los acabados carecen de algo que sí estaba en el original. Además los guiones son bastante pretenciosos.

"Macanudo 8" de Liniers. Edita Random House Mondadori
Macanudo 8
Liniers
Edita: Random House Mondadori.
El humorista argentino sigue en su línea, incorporando nuevos personajes como Duchamp. ¿Adivinan a dónde va para inspirarse? Aunque mi chiste favorito es el del conductor de ambulancias haciendo la compra. Tan bueno como siempre.




"El Gavilán 8, corsario del rey" de Patrice Pellerin. Edita Ponent Mon
El Gavilán 8. Corsario del Rey
Pellerin. 
Edita: Ponent Mon.
¡Qué tebeos históricos tan bonitos se hacen en Francia! El Gavilán alcanza el segundo tomo de su nueva singladura y mantiene el nivel de la primera saga. Un guión bien estructurado y unos dibujos gloriosos.






"Fénix" de Osamu Tezuka. Edita Planeta DeAgostini
Fénix
Osamu Tezuka
Edita: Planeta DeAgostini.
Hace años Planeta lanzó una primera versión de esta serie. A pesar de ser una edición mucho más modesta que la actual, ya pudimos apreciar las innegables virtudes de este trabajo del maestro Tezuka. Un clásico indiscutible que no deben perderse.




"La gran odalisca" de Vivès, Ruppert y Mulot. Eidta Diabolo
La gran Odalisca
Vivès, Ruppert y Mulot. 
Diabolo.
Vivès se junta con unos colegas y perpetran un tebeo tan trepidante como descerebrado. Entretenido y sin pretensiones, si no tienen nada mejor que hacer esta suerte de superproducción descacharrante les permitirá pasar un buen rato. Tan fácil de leer como de olvidar.
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viernes, 24 de mayo de 2013

INVENCIBLE. GUERRA VULTRUMITA de KIRKMAN, OTTLEY, RATHBURN Y PLASCENCIA

«INVENCIBLE. Guerra vultramita» de Kirkman, ottley, Rathburn, Plascencia. Edita Aleta Dolmen
Aleta y Dolmen, 2013.
208 páginas, 19,95 euros.

DESTRUCCIÓN TOTAL GARANTIZADA


El éxito de sus “Muertos Vivientes” puede llevar a que nos olvidemos de otras series de Kirkman. No permitan que eso ocurra.


Especialmente si son amantes de las emociones fuertes y el “gore” más desprejuiciado. Personalmente, no soy un gran fan de las vísceras y el derramamiento gratuito de sangre, pero supongo que para un autor actual resulta muy complicado evitarlas sin parecer ñoño y desfasado. Kirkman desde luego no tiene esos problemas y episodio tras episodio de Walking Dead nos ofrecen nuevas cumbres de brutalidad. Cabe decir en su defensa que suelen venir, como se dice, “justificadas por el guión” como las tetas de la Cantudo en las pelis de la transición. En el último capítulo hasta la fecha, si pensábamos que la gran viñeta en que al niño del prota le vuelan media cara (ojo incluido) era insuperable, el guionista nos demuestra que todavía puede llegar más allá. La muerte a palos de uno de los personajes principales se convierte en algo casi insoportable, contada a través de un conjunto de viñetas a toda página directamente brutales. Asoma el cerebro y los ojos se salen de las órbitas, empezando por los de los lectores. Y lo cierto es que sí, que todo encaja en la lógica argumental de la serie.

«INVENCIBLE. Guerra vultramita» de Kirkman, ottley, Rathburn, Plascencia. Edita Aleta Dolmen
Algo similar pasa en Invencible. La saga no deja de ser una actualización del clásico concepto de superhéroe adolescente, con problemas con la novia, los padres y el trabajo. Kirkman nos lleva de sorpresa en sorpresa, acompañado por varios dibujantes con talento y caracterizados por una narrativa ligera y directa y un trazo encantador y expresivo. Pero resulta que se nos narra una guerra entre seres superpoderosos y sin sentimientos.

La atmósfera recuerda a ciertos relatos de Kirby, cuando abandonaba las calles de Nueva York y se ponía galáctico. O mejor, cuando se ponía galáctico sin abandonar las calles donde se había criado. Esas lecciones sobre la fuerza bruta y la voluntad de poder que había aprendido en el barrio no se le olvidaron y salían a la superficie cada vez que imaginaba alguna confrontación cataclísmica y descomunal. Kirkman juega en un terreno similar, con fuerzas desbordadas peleando por el destino de la galaxia. Y sabe a qué están acostumbrados los adolescentes actuales.

Compite contra videojuegos y superproducciones de Hollywood. No justifico sus excesos de violencia y sangre, pero sí que se explican en el contexto narrativo en el que las plantea. Difícilmente alcanzaría las alturas dramáticas que puntúan su serie, si no la salpicara con numerosas escenas de violencia explícita. Lo curioso en su caso es que se dan en un conjunto donde prima un tono más cotidiano. Al contrario que en Walking Dead o en un tebeo de Ennis, por ejemplo, en Invencible abunda el humor y las situaciones desenfadadas y el comportamiento del protagonista nos recuerda las etapas más ligeras de Spiderman. Por eso cuando acompañado de su padre alienígena se dedica a destripar villanos y a recibir él mismo soberanas somantas de palos, cuando, como en el último volumen, hacen saltar un planeta entero por los aires, con toda la tremenda energía que asociamos con Kirby, pero con un tratamiento más realista y sangriento, como lector me siento bastante descolocado. Pero leeré el siguiente episodio.
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viernes, 17 de mayo de 2013

RAY HARRYHAUSEN

In Memoriam - Ray Harryhausen & Medusa

UN RAYO SOBRE EL TORRENTE DE PARÍS


El pasado día 7 de mayo moría en Londres Ray Harryhausen. Tenía 92 años, se inició en el cine como aprendiz de Willis O’Brien y firmó títulos tan populares como “Jasón y los argonautas” o “Simbad y la princesa”, rodados en localizaciones muy cercanas.


Las necrológicas que se le han dedicado insisten en repasar su filmografía y su relación con el padre de King Kong, que le enseñó lo más importante: no limitar nunca su imaginación. Ray siguió al pie de la letra el consejo de Obie, su maestro, y nos regaló secuencias que permanecerán para siempre en nuestra memoria. Tuve ocasión de asistir a una conferencia suya en los 90, cuando acudió como invitado al Festival de Cine de Gijón. Exponía algunos de sus dibujos, minuciosas fantasías elaboradas a lápiz. Con ellas convencía a los inversores y también le servían para hacer comprender a los actores las fantasmagorías a las que se enfrentaban. Estaba todavía en buena forma y transmitía esa energía contagiosa de los grandes creadores. Para deleite de su entregado público, a mitad de la charla sacó uno de los escorpiones gigantes de “Clash of the Titans” (1981). Lo despojó de parte de su piel de goma y nos mostró su esqueleto metálico, compuesto de innumerables rodamientos que facilitaban una precisa articulación. Realizó entonces una pequeña demostración de su técnica, además de proyectar fragmentos de aquellos cuentos que adaptó en su garaje y que le abrieron las puertas de la industria. Se emocionaba al recordar el apoyo que había recibido siempre de sus padres, cuando siendo adolescente decidió dedicarse a una profesión tan especializada como peculiar.

Memoriam Ray Harryhausen - Rodando en el Torrent de Pareis (Mallorca) «The 7th voyage of Simbad»
En fin, Harryhausen ha sido una inspiración para decenas de creadores, no sólo en el campo del cine sino también de la literatura, el comic y la ilustración. Fue amigo de la infancia de otro Ray, Bradbury, que le acompañó cuando le otorgaron un Oscar y que también nos dejó el año pasado. Rodó en Mallorca secuencias de algunas de sus películas. En “The 7th Voyage of Sinbad” (1958) se reconocen con facilidad diversas vistas del Torrent de Pareis que en “Ray Harrihausen. An animated life”, una de las monografías dedicadas a su trabajo, figura como “Torrentes de París”. Allí uno de los camiones sufrió un percance y se quedaron sin algunas piezas de atrezzo que necesitaban para el rodaje. Los colaboradores locales solucionaron el problema recurriendo a las numerosas espadas de madera que se empleaban en las populares fiestas de cristianos y sarracenos de Soller. También rodaron en las cuevas de Artá, esquivando los numerosos grupos de turistas que ya entonces poblaban el lugar. El Torrent vuelve a aparecer años después en otra aventura de Simbad: “The golden voyage of Sinbad” (1973). En este caso la playa luce unos peculiares añadidos, construcciones que mezclan con alegría diversas referencias orientales. Precede a la conocida secuencia de la pelea con la diosa Shiva, con sus amenazadores seis brazos. Hace años fantaseé con la idea de realizar una exposición sobre este creador que ha paseado los paisajes de Mallorca por todo el mundo, integrados en sus peculiares universos de fantasía. Pero ese sueño parece cada vez más lejano e improbable.

Mientras tanto debemos recordarlo de la mejor manera posible: revisando sus películas. La crítica todavía debate cual fue su verdadera aportación artística, pero sus seguidores le agradecemos los viajes que nos permitió realizar. De su mano contemplamos horrorizados el poder de los dinosaurios, temblamos ante esqueletos que se alzaban de la tumba y danzaban a los compases del genial Bernard Hermann, que había unido fuerzas con Ray tras su divorcio con Hitchcock. De tan improbable matrimonio surgieron bandas sonoras memorables que acompañarán para siempre a los sincopados “actores” de Harryhausen. Porque ¿quién necesita naturalidad y fluidez cuando puede tener la deliciosa torpeza de sus muñecos?

In Memoriam Ray Harryhausen - CíclopeNo cuestiono las aportaciones de las nuevas tecnologías, que ya nos están brindando momentos maravillosos. Pero al final no es tanto una cuestión de técnica sino de amor, de emoción. “King Kong” no cuenta con los mejores efectos especiales, desde los estándares actuales, pero su historia continua conmoviéndonos. Lo mismo nos ocurre ante los siniestros platillos volantes de Harryhausen, ante su triste príncipe mono, su patético cíclope, su horrible Gorgona o ante el desgraciado Gwangi. Mi hijo de tres años ya ha contemplado cientos de veces cómo asan al pobre bicho en esa catedral mexicana al final de la película. Y en cada ocasión vuelve a abrir los ojos como platos, arrebatado totalmente por la magia de esas imágenes hipnóticas. Me pasa lo mismo cuando el huevo se rompe espasmódicamente y aparece el Roc, el feo pájaro de dos cabezas. O cuando la abeja gigante atrapa con cera a dos de los protagonistas de “La isla misteriosa”. O…
No te olvidaremos, Ray. Leer más...

viernes, 10 de mayo de 2013

RAGEMOOR de STRNAD & CORBEN

RAGEMOOR de Strnad y Corben. Edita Norma
Norma Editorial, 2013.
112 páginas, 16 euros.


HUMOR Y HORROR


Los seguidores de Corben estamos de enhorabuena. Se publica una nueva colaboración con el guionista Jan Strnad y un excelente recopilatorio con su mejor etapa en Warren.


Esta nueva obra confirma el gran momento que vive el autor. Con un dibujo desprejuiciado que nos remite a sus primeras obras juveniles y underground con sus encuadres imposibles y su iluminación enfática y, por supuesto, su sensuales damas. Corben ya no necesita que nadie recuerde lo bueno que es. Va sobrado y cada una de sus contribuciones lo demuestra con arrogancia. Si la parte gráfica no nos sorprende ya que el autor pasa por una vejez realmente dorada, quizás sea el guión el que llame más nuestra atención. Strnad lleva toda la vida acompañando a Corben. Si escribe para otros ahora mismo no consigo recordarlo. Respecto a sus argumentos, son vehículos para que el gran hombre se luzca, pero tampoco los considero especialmente memorables. Entretenimientos sin mucha trascendencia que el dibujante levantaba con su genio.

Sin embargo, en este caso la historia que construye, además de ser un evidente y bastante divertido homenaje a Lovecraft, trasciende la parodia y nos engancha con sus truculencias y constantes giros argumentales. Esa casa infernal resulta no serlo tanto finalmente, mientras sus habitantes descubren las sutilezas del conflicto que sus muros ocultan y contienen. Como ellos los lectores se dejan guiar por la turbia madeja de sucesos que Strnad va tejiendo y destejiendo, hasta enredarnos por completo. Un trabajo muy interesante, servido a la perfección por su cómplice habitual.

Por si este volumen no fuera suficiente se acaba de traducir el recopilatorio con los relatos dibujados por Corben en Warren, gloriosa etapa en la que se forjó su popularidad y se afinó su arte y que ahora se nos brinda agrupada en un bonito volumen con buen color. Por supuesto, es un material que conocemos perfectamente y que aquí apareció en revistas como Dossier Negro, Vampus, Famosos Monstruos del cine y Rufus, las versiones celtibéricas de Creepy y Eerie. Pero poder repasarlas todas de un tirón es una absoluta gozada. Las que resultaban ilegibles o tontas en su momento siguen pareciéndolo ahora, pero permanece en pie un buen puñado de obras maestras. Corben es un creador de mundos. Su técnica prodigiosa, su interés por el volumen y la iluminación, se mezcla con un dibujo de la figura humana distorsionado y personal que genera universos propios en los que nos zambullimos con delectación. Creo que pocos episodios como “The hero within” expresan mejor esa ambivalencia entre lo real y lo imaginario que caracteriza al mejor Corben.

Por supuesto, considero absolutas obras maestras relatos como “Friedheim the magnificent”, la divertida “Lycanklutz”, la impresionante “Bless us, father…”, “Terror tumb”, “An angel shy of hell!”, “Indeep”, “Bookworn” (la primera historieta de Corben que soy consciente de haber leído), toda la serie del viaje al pasado, la de la chica Kong… Y me detengo aquí porque acabaré citándolas todas. El suyo es un trabajo increíble y que continúa siendo innovador muchos años después de haber sido creado. Si no lo tienen, corran a comprarlo.
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