viernes, 1 de abril de 2016

SUNSTONE de SEJIC COMIC SADOMASO

Sunstone de Stepan Sejic, edita Evolution Comics - comic adulto sadomaso lesbianas
Evolution Comics, 2016.
128 páginas, 16 euros.

PLACER, DOLOR...
¡Y CONFIANZA!

Un caso clásico de “no se deje engañar por las apariencias”. Sunstone reclama nuestra atención desde una portada donde dos bellas señoritas lucen sus mejores galas para una sesión de S-M. Mucho cuero y mucha curva, todo muy estereotipado, salvo que una de ellas lleva ¿gafas?


Como miope de toda la vida comprendo la irresistible atracción sexual que despiertan unas buenas gafas, algo de lo que todos los anuncios de GO o Afflelú (como quiera que se escriba) intentan convencernos. Pero lo cierto es que el aire levemente intelectual que el atributo concita no parece casar con la cerrada coherencia que uno esperaría de determinadas filias.

Sunstone no es un comic de lesbianas sadomasoquistas al uso, si es que tal cosa existe, pero por otro lado sí que lo es. Quiero decir, lo que nos cuenta es una historia de pasión entre dos desconocidas. Se encuentran por internet y deciden que sus gustos son complementarios así que quedan para dar rienda suelta a sus fantasías. Sueños que por supuesto incluyen cadenas, látigos y mucho látex. Aunque se evitan las descripciones más ginecológicas, Stepan Sejic, el guionista y dibujante, no teme mostrar a sus heroínas en atrevidas posiciones y con detalles como los muslos de una de ellas estampados con el carmín de los labios de la otra.

El asunto central es el sexo, entendido como un conjunto de perversiones compartidas. Ya saben que el éxito (sobre todo entre las señoras) de Las no-sé-cuantas sombras de Grey ha provocado algunas llamativas reacciones. La más divertida la del viejo Rocco Siffredi, que puede resumirse en un “ya os lo decía yo”. Este intelectual y actor porno argumentaba que en realidad a las mujeres les gusta que les den caña, que es lo que habitualmente él hacía en sus películas. Obviamente, añadía, en el ámbito de un juego compartido. Frente a él la réplica feminista oficial nos recordaba que Grey reproduce modelos machistas que se creían superados y que cosifica a la mujer reduciéndola al papel de un juguete dispuesto a ser manipulado. El mantenimiento de esos roles facilita la proliferación de la violencia de género, añadían.

Stepan Sejic, edita Evolution Comics - comic adulto sadomaso lesbianas
Yo desconfío de las generalizaciones. Cada vez que alguien afirma “lo que las mujeres quieren…” arrugo la nariz. Lo mismo respecto a los tíos. Hablemos mejor de algunas mujeres y de algunos hombres y dejemos que cada cual haga con su vida privada lo que le parezca. Porque de eso se trata. Obviamente los comportamientos que una mayoría considera como normales nos afectarán a todos. Pero luego cada uno en su casa jugará a lo que le plazca. Así que si no estoy de acuerdo con Rocco respecto a una afirmación demasiado universal, tampoco creo que se deban legislar nuestros comportamientos de puertas para adentro. Que es de lo que trata Sunstone.

Como ya he dicho, no decepcionará a quienes busquen una historia picante. Pero el talento de su creador consigue que vaya mucho más allá. Primero gracias al dibujo, muy sensual pero también atento a las expresiones y las emociones, que acaban siendo el plato fuerte del relato. Aquí es donde debe subrayarse que Sejic evita no pocos peligros. Primero, salta sobre los tópicos habituales sadomasos o pornos. Esas escenas con gente en perfecto éxtasis, amantes eficacísimos y limpio intercambio de fluidos corporales. Ya lo hemos visto con anterioridad, la solemne liturgia de las mallas y los corsés, la cursilería de los grilletes y las bolas chinas. Todo eso está, pero se vuelve tolerable gracias al humor. Todo el volumen es una reflexión respecto a los mecanismos que llevan a dos personas a reunirse para jugar a una serie de actividades que exigen sobre todo una enorme dosis de confianza. De ahí la palabra que da título al volumen, esa clave que desactiva el intercambio y permite abandonar la partida cuando el asunto se vuelve intolerable.

Llegamos así al segundo peligro que Sejic también esquiva: la ñoñería. Las protagonistas son dos novatas, llenas de fantasías, sí, pero sin experiencia real en el terreno que anhelan pisar. Así que se las retrata como a dos pringadas que poco a poco se abandonan una en brazos de la otra con entusiasmo. Y luego, esa pasión en principio sexual y “objetiva” va dando paso a otros sentimientos y, quizás, al amor. Ahí es donde entra en juego la cursilería. El autor consigue sobrevivir a ella a base de diálogos inteligentes y personajes diferenciados y bien construidos. No es un comic convencional ni pasan grandes cosas, es poco más que una historia de amor entre jovencitas y con cadenas. Pero excelentemente bien contada, no se la pierdan.

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