viernes, 6 de abril de 2012

Bienvenida 1. Abouet y Singeon

LA ÚLTIMA VIRGEN DE PARÍS

Bienvenida 1
Marguerite Abouet y Singeon
Norma Editorial. Barcelona, 2012.
110 páginas, 17 euros.

Marguerite Abouet relataba sus vivencias africanas en Aya de Yopougon. Como emigrante en París también tenía historias que contar sobre su patria de adopción. Esta nueva saga lo demuestra.

Los protagonistas ya no son africanos, como en Aya, sino un conjunto disperso de europeos. Bienvenida es una estudiante de arte con muchos problemas económicos que la llevan a relacionarse con un pintoresco grupo de personajes, algunos muy cercanos a sus propias vivencias, otros bastante alejados. Como en su aventura africana, Abouet trabaja sobre todo con sentimientos y deseos, con las aspiraciones y frustraciones de unos héroes a los que no les ocurren cosas especialmente emocionantes sino sucesos normales, que la magia del guión convierte en extraordinarios e interesantes.

Para ello se hace acompañar de un dibujante funcional que nos permite diferenciar a los personajes con claridad y al primer golpe de vista, algo crucial en una historieta de estas características. También define bien los ambientes y su color es agradable y narrativo. Creo que tanto en el empleo más moderado de las gamas cromáticas como en la limpieza de la línea gana a su compañero, el encargado de Aya de Yopougon.

Los conflictos en Bienvenida tienen en esencia dos fuentes: la social y la afectivo-emocional. En su deambular en busca de trabajos que le permitan sobrevivir conoce a tipos que pertenecen a otras clases más favorecidas. También a emigrantes y presos con más problemas que ella. A ese variopinto fresco social se le añade una compleja red de relaciones y deseos. Muchas de las conocidas y amigas de la protagonista tienen problemas con sus parejas o son maltratadas por ellas. La alternativa de Bienvenida consiste en mantenerse al margen. Evita implicarse en los líos sentimentales que tantos quebraderos de cabeza provocan a sus compañeras y hasta a su madre.

Por el camino también hace de canguro y camarera mientras que sus estudios artísticos se quedan en un segundo plano casi anecdótico. Como ven, todo muy cotidiano, en la línea de lo que podríamos definir como “tebeo para niñas”. La acción se descarga en los diálogos y el drama surge de los afectos no correspondidos. Obviamente la saga está empezando y puede depararnos muchas sorpresas. Está escrita con cuidado y se sigue con atención, enseguida queremos saber más sobre los personajes y nos implicamos en sus emociones. Son ellos los que hacen avanzar la historia. Nos interesan esos niños a los que cuida, ese vecino que presume de haber sido cocinero de un aristócrata, esa madre controladora y su novio el millonario rural, la amiga camarera y amante de los vibradores, la suicida a la que salva en el Metro y de la que luego no se puede librar y tantos otros. El ritmo es calmado pero no dejan de pasar cosas, todo es creíble y real. Al final de este primer volumen Bienvenida acude a su primera cita, sin demasiado entusiasmo. Tendremos que esperar a la siguiente entrega para descubrir si continúa mereciendo el título que corona este artículo.