viernes, 8 de julio de 2011

Gauguin. Dos viajes a Tahití.

BIOGRAFÍAS Y VIÑETAS

Li-An y L. Croix
Gauguin. Dos viajes a Tahití.
Glénat. Barcelona, 2011.
104 páginas, 17,95 euros.

El género biográfico no resulta extraño en el mundo del cómic. Recientemente Zapico nos sorprendía con su acercamiento a Joyce y todavía está fresca la reedición del Kafka de Crumb. La colección original, denominada “para principiantes” estaba cargada de biografías interesantes, como la escrita por Mairowitz (el mismo guionista de Kafka) sobre Wilhelm Reich. Eran ágiles, nada complacientes y venían llenas de datos. Evidentemente no todos los artistas tenían la habilidad y el genio de Crumb, que fue capaz de llevar su encargo a otro nivel.

Pero la media era muy decente, sobre todo si la comparamos con las hagiografías que perpetraba otro aficionado al género como era el mexicano Rius. La revisión de sus versiones de Mao o Lenin casi da ganas de reír, si la realidad que se esfuerza por ocultar no fuera tan trágica. Hizo un buen trabajo de propaganda, con el repertorio habitual de héroes “populares” como Marx o el Ché. Este último ha visto cómo su vida era trasladada a las viñetas en repetidas ocasiones, por autores tan dispares como Breccia o Spain Rodríguez. En España durante la transición se hicieron bastantes esfuerzos en esa misma línea y muchos de ustedes sin duda recordarán tebeos como aquellos Dossiers de Usero, que glosaban las hazañas de Durruti y compañía. Luego las operaciones de agit-prop fueron diluyéndose, al menos en el terreno de las vidas de héroes.

Volviendo a Latinoamérica, hay una tradición que explica ese enfoque casi religioso y muy poco crítico adoptado por Rius y compañía. Novaro fue quien protagonizó el intento más prolongado y riguroso en el campo de las biografías en particular y la divulgación en general. Aquí conocimos a esta editorial mexicana sobre todo por sus traducciones de tebeos americanos, clásicos del Oeste, superhéroes y tebeos de humor. Pero también nos llegaron no pocas de sus Vidas Ejemplares o sus adaptaciones de la Biblia. El afán biográfico de la editorial no se detuvo en las vidas de santos y mártires, fueron mucho más lejos contando las andanzas de inventores y descubridores, de músicos y literatos.

De alguna manera el comic parece que se presta a la divulgación y no resulta extraño que personajes célebres o simplemente de moda protagonicen sus propios tebeos. Para no olvidar la lisérgica versión de la vida de Carroll que Talbot desliza entre las páginas de su enloquecida Alice in Sunderland. O la dramatización de las teorías de Bertrand Russell que nos brindaba Logicomix. Aunque no todas las biografías tienen la calidad de esta producción griega.

Como muestra una que acaba de llegarnos sobre Gauguin, aunque en este caso el personaje real simplemente sirve como punto de partida para contarnos una fabulación sobre la vida en la colonia y las contradicciones entre nuestras fantasías y la cruda realidad. Lo cierto es que el tebeo funciona cuando se mantiene fiel a los hechos y aburre cuando empieza a desbarrar. Si les interesa este pintor les recomiendo la novela de Vargas Llosa El paraíso en la otra esquina, donde narra en paralelo las andanzas de Gauguin y su abuela, Flora Tristán, una activista y luchadora a favor de los derechos de los más desfavorecidos. El autor nos muestra diferentes aspiraciones utópicas, sin sermonearnos. No es en mi opinión una de las mejores obras del peruano, pero aún así es un millón de veces mejor que la novela gráfica publicada por Glénat.

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