jueves, 31 de diciembre de 2009

Gil Pupila. El integral 1

M. Tillieux
Planeta DeAgostini.

Barcelona, 2009.
240 páginas, 23 Euros


FIN DE AÑO EN EUROPA

La recuperación de las aventuras de Gil Pupila (Gil Jourdan en el original) en su versión integral es una excusa tan buena como cualquier otra para alcanzar el fin de año hablando de tebeos europeos. Otra habría sido el último álbum de Thorgal, en el que el gran guionista Van Hamme ha sido sustituido por Senté. Confío mucho en él, pero ha preferido empezar con pies de plomo, siguiendo la estela del maestro. Así que esperaremos a ver qué nos deparan futuras entregas.

Lo de Pupila no ha sido el único volumen que emplea lo fórmula del integral de este año. Ya comentaba con regocijo la aparición de dos sagas que nos han llegado con bastante retraso: Betelgeuse y El Gavilán. Histórica la segunda y de ciencia ficción la primera, ambas certifican que la gran tradición narrativa del comic europeo no ha muerto. Tanto Leo como Pellerin son dos grandes dibujantes clásicos con muchas cosas que contar. Partiendo de fórmulas ya conocidas, renuevan sus géneros dándoles la vuelta y aportando la necesaria modernidad que refresca modelos tradicionales, actualizándolos. La tercera aportación nos viene de Inglaterra y es más reciente: Tamara Drewe, una sofisticada comedia social en la que nada es lo que parece, un tebeo inteligente y ameno firmado por la gran Posy Simmonds. Si no tienen todavía alguna de estas obras, corra a comprársela o pídasela a los Reyes Magos. Lo cuento entre lo mejor del año, sin duda.

Volviendo a Gil Pupila, es uno de esos tebeos franco-belgas que, como Ric Hochet o Quique y Lucio, llega un momento en que casi olvidamos que lo leímos una vez. Lo cierto es que pasada la época en que la traducción de los comics infantiles-juveniles era algo habitual, cuando aparecían entre otros productos Bruguera o en plataformas propias como las revistas Strong o Pif, poco más supimos de todos aquellos personajes. Da mucha envidia pasearse por las librerías francesas o belgas y contemplar esos tomos recopilatorios de héroes del cómic que apenas nos suenan y que resulta llenan páginas y páginas de integrales. Con el tiempo, algunos van llegando y sólo queda desearles el éxito económico necesario para que sus editores se animen a recuperar otros nombres. Los dos primeros en mi lista de deseos: Jijé y Greg. Del primero ya no he podido esperar y me lo he ido comprando en francés. Pero si alguien lo traduce no me quejaré.

En fin, Tillieux, el creador de Gil Pupila, construye una saga amable y entretenida, siguiendo la estela de dos dibujantes difíciles de igualar: Franquin y Hergé. Si el lector espera encontrarse con un producto similar a los firmados por esos dos artistas, se sentirá decepcionado. La narrativa visual en Pupila es más monótona y sosa. Tampoco el humor es tan chispeante. Pero con todo convence por su corrección. Sorprende su tono de novela de negra, con asesinatos incluidos, en un ambiente de tebeo juvenil y con chistes a cargo del expresidiario amigo del protagonista. Los personajes están bien construidos, empezando por el héroe, de un cinismo que llama la atención. Los fondos son bonitos y Tillieux dibuja bien los coches.

Todo está hecho con gusto y ganas, es un producto dentro de la media, cuando el nivel de los tebeos en Bélgica era realmente grande. Así que es perfectamente recomendable y constituye otro buen regalo para Reyes. Que lo disfruten. Feliz año nuevo.

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