viernes, 6 de marzo de 2026

COMICS DE AUTORES MALLORQUINES

CUANDO LA REALIDAD NO ES SUFICIENTE
A finales del año pasado se presentaban los trabajos de dos autores mallorquines muy diferentes en cuanto a técnica, temática y planteamiento. La comparación es interesante.


Las cinco Banderas 2 de Pau rebeldes con causa
Pau
Las cinco banderas. 2, Rebeldes con causa
Escápula comics. Palma, 2025
80 páginas, 19 euros


Por un lado tenemos a Pau. Hace ya años que se codea con los grandes autores mundiales. Ha publicado en muchos países, manteniéndose como editor de sus cómics en España, ha ganado premios y reconocimientos y ahora se ha embarcado en una aventura tan exigente como llena de riesgos. Decidido a adaptar las memorias de su abuelo, ha dibujado dos tomos de Las cinco banderas. El primero se desarrollaba en un campo de concentración francés y el segundo en una mina donde trabajó como esclavo, casi sin ver la luz del día.

Los seguidores de Pau, que son legión, ya saben qué esperar. Un dibujo minucioso, con unos tramados de lápiz delicadísimos que recrean con primor escenarios perfectamente documentados. El trabajo artístico es fenomenal, realmente nos traslada al interior de la mina y el tono opresivo se mantiene en cielos eternamente encapotados y un frío que se filtra desde las viñetas hasta helarnos la sangre. Se siente la humedad y, si me apuran, hasta el hambre que padecen los personajes, esos exiliados españoles zarandeados de un lado a otro por el gobierno galo.

Mantiene una presencia abundante de textos, supongo que directamente extraídos de las memorias del abuelo. Dos de mis comics favoritos, Prince Valiant y la obra de Possy Simmonds, descansan sobre gruesos bloques de texto, así que a priori no me importa que la trama se desarrolle a partir de esos dos niveles narrativos. Por un lado el tono que impone la voz del abuelo y por el otro las visualizaciones de Pau. Se echa en falta un mayor trabajo de edición sobre los textos, pero también es cierto que contribuyen, y mucho, a aportar un sentido a lo que ocurre. Y una dirección, si se quiere moral.

las cinco banderas de Pau
Hay muchos elementos destacables, sobre todo en el terreno de la documentación. Aunque otros cómics han abordado esos sucesos, ninguno nos trasladó con tanto detalle a las duras situaciones vividas por los españoles en Francia. Aunque respeto la visión personal e intransferible de Pau, algunos aspectos me sacan de la historia. Ese abuelo, capaz de soportar todas las penalidades y que mantiene sus principios frente a las flaquezas del rebaño que le rodea, es un héroe incómodo. No ayuda el subrayado que aportan los textos en escenas como la de la estación y el cigarrillo rechazado. Y además el dibujo insiste en obsequiarnos primerísimos planos del protagonista, que inundan una página tras otra. En comparación, la escena en que el héroe sí acepta un obsequio de un trabajador es más verosímil. Se me atraganta ese “rebelde con causa”, su superioridad moral, su comportamiento ejemplar. En el tono general hay algo dogmático, distante, que enfría el relato, restándole emoción e impulso dramático.




Tutor por Sopresa de Jaume Font
Jaume Font Rosselló

Tutor por sorpresa
Serendipia, 2025
160 páginas, 19,95 euros


Tutor por sorpresa supone la puesta de largo de Jaume Font, un autor en ciernes, casi un aspirante. Con un dibujo sencillo, una historia actual y un nutrido elenco de personajes, su historia está protagonizada por un profesor lleno de matices y sorpresas. En una primera lectura algunos aspectos pueden despertar ciertos recelos. Como esa apariencia de libro de auto-ayuda sobre el acoso escolar, o esas loas desaforadas al trabajo de los docentes. Especialmente divertido me ha parecido el empleo de inspectores de educación como secundarios y la crítica al sistema de oposiciones. Todo parece ligero en este cómic, del dibujo al guión.

Bajo su aparente sencillez, su tono ingenuo y casi naif, se esconde una narración arrolladora y emocionante. Las referencias al manga son constantes, no tanto en la estética como en el tono, en las actuaciones de los protagonistas. Tan pronto declaran gritando que un buen profesor cambiará el mundo como se dedican páginas enteras a un gesto o un abrazo. Todo es exagerado y grandilocuente pero de alguna forma, a través de esos manierismos, se consigue una atmósfera que hace creíble el culebrón parido por Font. Varias tramas se entrelazan a diferentes niveles, hay sorpresas, humor y rabia contenida y al final todo se resuelve de manera satisfactoria. La denuncia contra los abusos queda establecida, pero lo que importa de verdad son los sentimientos de esa niña manchada o de ese profesor que un día fue un niño gordo. Se dirige a un público infantil, preadolescente, pero cualquier adulto puede disfrutar con una obra muy bien construida y convincente.
Me lo he leído con verdadero placer.