viernes, 17 de mayo de 2013

RAY HARRYHAUSEN

In Memoriam - Ray Harryhausen & Medusa

UN RAYO SOBRE EL TORRENTE DE PARÍS


El pasado día 7 de mayo moría en Londres Ray Harryhausen. Tenía 92 años, se inició en el cine como aprendiz de Willis O’Brien y firmó títulos tan populares como “Jasón y los argonautas” o “Simbad y la princesa”, rodados en localizaciones muy cercanas.


Las necrológicas que se le han dedicado insisten en repasar su filmografía y su relación con el padre de King Kong, que le enseñó lo más importante: no limitar nunca su imaginación. Ray siguió al pie de la letra el consejo de Obie, su maestro, y nos regaló secuencias que permanecerán para siempre en nuestra memoria. Tuve ocasión de asistir a una conferencia suya en los 90, cuando acudió como invitado al Festival de Cine de Gijón. Exponía algunos de sus dibujos, minuciosas fantasías elaboradas a lápiz. Con ellas convencía a los inversores y también le servían para hacer comprender a los actores las fantasmagorías a las que se enfrentaban. Estaba todavía en buena forma y transmitía esa energía contagiosa de los grandes creadores. Para deleite de su entregado público, a mitad de la charla sacó uno de los escorpiones gigantes de “Clash of the Titans” (1981). Lo despojó de parte de su piel de goma y nos mostró su esqueleto metálico, compuesto de innumerables rodamientos que facilitaban una precisa articulación. Realizó entonces una pequeña demostración de su técnica, además de proyectar fragmentos de aquellos cuentos que adaptó en su garaje y que le abrieron las puertas de la industria. Se emocionaba al recordar el apoyo que había recibido siempre de sus padres, cuando siendo adolescente decidió dedicarse a una profesión tan especializada como peculiar.

Memoriam Ray Harryhausen - Rodando en el Torrent de Pareis (Mallorca) «The 7th voyage of Simbad»
En fin, Harryhausen ha sido una inspiración para decenas de creadores, no sólo en el campo del cine sino también de la literatura, el comic y la ilustración. Fue amigo de la infancia de otro Ray, Bradbury, que le acompañó cuando le otorgaron un Oscar y que también nos dejó el año pasado. Rodó en Mallorca secuencias de algunas de sus películas. En “The 7th Voyage of Sinbad” (1958) se reconocen con facilidad diversas vistas del Torrent de Pareis que en “Ray Harrihausen. An animated life”, una de las monografías dedicadas a su trabajo, figura como “Torrentes de París”. Allí uno de los camiones sufrió un percance y se quedaron sin algunas piezas de atrezzo que necesitaban para el rodaje. Los colaboradores locales solucionaron el problema recurriendo a las numerosas espadas de madera que se empleaban en las populares fiestas de cristianos y sarracenos de Soller. También rodaron en las cuevas de Artá, esquivando los numerosos grupos de turistas que ya entonces poblaban el lugar. El Torrent vuelve a aparecer años después en otra aventura de Simbad: “The golden voyage of Sinbad” (1973). En este caso la playa luce unos peculiares añadidos, construcciones que mezclan con alegría diversas referencias orientales. Precede a la conocida secuencia de la pelea con la diosa Shiva, con sus amenazadores seis brazos. Hace años fantaseé con la idea de realizar una exposición sobre este creador que ha paseado los paisajes de Mallorca por todo el mundo, integrados en sus peculiares universos de fantasía. Pero ese sueño parece cada vez más lejano e improbable.

Mientras tanto debemos recordarlo de la mejor manera posible: revisando sus películas. La crítica todavía debate cual fue su verdadera aportación artística, pero sus seguidores le agradecemos los viajes que nos permitió realizar. De su mano contemplamos horrorizados el poder de los dinosaurios, temblamos ante esqueletos que se alzaban de la tumba y danzaban a los compases del genial Bernard Hermann, que había unido fuerzas con Ray tras su divorcio con Hitchcock. De tan improbable matrimonio surgieron bandas sonoras memorables que acompañarán para siempre a los sincopados “actores” de Harryhausen. Porque ¿quién necesita naturalidad y fluidez cuando puede tener la deliciosa torpeza de sus muñecos?

In Memoriam Ray Harryhausen - CíclopeNo cuestiono las aportaciones de las nuevas tecnologías, que ya nos están brindando momentos maravillosos. Pero al final no es tanto una cuestión de técnica sino de amor, de emoción. “King Kong” no cuenta con los mejores efectos especiales, desde los estándares actuales, pero su historia continua conmoviéndonos. Lo mismo nos ocurre ante los siniestros platillos volantes de Harryhausen, ante su triste príncipe mono, su patético cíclope, su horrible Gorgona o ante el desgraciado Gwangi. Mi hijo de tres años ya ha contemplado cientos de veces cómo asan al pobre bicho en esa catedral mexicana al final de la película. Y en cada ocasión vuelve a abrir los ojos como platos, arrebatado totalmente por la magia de esas imágenes hipnóticas. Me pasa lo mismo cuando el huevo se rompe espasmódicamente y aparece el Roc, el feo pájaro de dos cabezas. O cuando la abeja gigante atrapa con cera a dos de los protagonistas de “La isla misteriosa”. O…
No te olvidaremos, Ray. Leer más...

viernes, 10 de mayo de 2013

RAGEMOOR de STRAND & CORBEN

RAGEMOOR de Strand y Corben. Edita Norma
Norma Editorial, 2013.
112 páginas, 16 euros.


HUMOR Y HORROR


Los seguidores de Corben estamos de enhorabuena. Se publica una nueva colaboración con el guionista Jan Strand y un excelente recopilatorio con su mejor etapa en Warren.


Esta nueva obra confirma el gran momento que vive el autor. Con un dibujo desprejuiciado que nos remite a sus primeras obras juveniles y underground con sus encuadres imposibles y su iluminación enfática y, por supuesto, su sensuales damas. Corben ya no necesita que nadie recuerde lo bueno que es. Va sobrado y cada una de sus contribuciones lo demuestra con arrogancia. Si la parte gráfica no nos sorprende ya que el autor pasa por una vejez realmente dorada, quizás sea el guión el que llame más nuestra atención. Strand lleva toda la vida acompañando a Corben. Si escribe para otros ahora mismo no consigo recordarlo. Respecto a sus argumentos, son vehículos para que el gran hombre se luzca, pero tampoco los considero especialmente memorables. Entretenimientos sin mucha trascendencia que el dibujante levantaba con su genio.

Sin embargo, en este caso la historia que construye, además de ser un evidente y bastante divertido homenaje a Lovecraft, trasciende la parodia y nos engancha con sus truculencias y constantes giros argumentales. Esa casa infernal resulta no serlo tanto finalmente, mientras sus habitantes descubren las sutilezas del conflicto que sus muros ocultan y contienen. Como ellos los lectores se dejan guiar por la turbia madeja de sucesos que Strand va tejiendo y destejiendo, hasta enredarnos por completo. Un trabajo muy interesante, servido a la perfección por su cómplice habitual.

Por si este volumen no fuera suficiente se acaba de traducir el recopilatorio con los relatos dibujados por Corben en Warren, gloriosa etapa en la que se forjó su popularidad y se afinó su arte y que ahora se nos brinda agrupada en un bonito volumen con buen color. Por supuesto, es un material que conocemos perfectamente y que aquí apareció en revistas como Dossier Negro, Vampus, Famosos Monstruos del cine y Rufus, las versiones celtibéricas de Creepy y Eerie. Pero poder repasarlas todas de un tirón es una absoluta gozada. Las que resultaban ilegibles o tontas en su momento siguen pareciéndolo ahora, pero permanece en pie un buen puñado de obras maestras. Corben es un creador de mundos. Su técnica prodigiosa, su interés por el volumen y la iluminación, se mezcla con un dibujo de la figura humana distorsionado y personal que genera universos propios en los que nos zambullimos con delectación. Creo que pocos episodios como “The hero within” expresan mejor esa ambivalencia entre lo real y lo imaginario que caracteriza al mejor Corben.

Por supuesto, considero absolutas obras maestras relatos como “Friedheim the magnificent”, la divertida “Lycanklutz”, la impresionante “Bless us, father…”, “Terror tumb”, “An angel shy of hell!”, “Indeep”, “Bookworn” (la primera historieta de Corben que soy consciente de haber leído), toda la serie del viaje al pasado, la de la chica Kong… Y me detengo aquí porque acabaré citándolas todas. El suyo es un trabajo increíble y que continúa siendo innovador muchos años después de haber sido creado. Si no lo tienen, corran a comprarlo.
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viernes, 26 de abril de 2013

GONE TO AMERIKAY de McCULLOCH & DORAN

«Gone to Amerikay» de McMulloch & Doran. Edita en España ECC Ediciones
ECC Ediciones. Barcelona, 2013. 144 páginas, 13,95 euros. 

LA CANCIÓN DE CIARA

Este volumen entrelaza las vidas de tres generaciones de irlandeses con destinos muy diversos.


El guión de Derek McCulloch juega con habilidad con todos los tópicos del sueño americano y también con su reverso. No evita mostrar la dureza de las calles plagadas de desgraciados provenientes de toda Europa pero también participamos de los cambios de costumbres y de la mayor libertad que los Estados Unidos ofrecieron a muchos de ellos. En realidad, aunque la historia está trufada de situaciones dramáticas, de las traiciones amorosas al asesinato y el robo, los finales tienden a proporcionar cierto alivio al sufrido lector. Tras las desgracias no nos espera una calamidad aún mayor, quedando un espacio para la lealtad y la buena fortuna.

La historia actual sirve sencillamente para guiarnos a través de los dos episodios pasados. A finales del siglo XIX la joven Ciara llega a Nueva York con su pequeña hija. Su esperanza reside en
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EL RAYO MORTAL de D. CLOWES

«El rayo mortal» de Daniel Clowes Editado por Reservoir Books
Reservoir Books
Barcelona, 2013. 17,90 euros.

UN GRAN PODER


Daniel Clowes aborda el problema moral que subyace en todo tebeo de superhéroes: ¿qué hacer cuando se nos otorga un poder que nos sitúa por encima de los demás?


Ya saben cual es la respuesta clásica de Lee y Ditko: un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Todas las revisiones contemporáneas de esa afirmación han tendido a burlarse de ella, cuando no a negarla directamente. Si Ditko había llevado la premisa hasta sus últimas consecuencias, en personajes como Mr. A o sus héroes para la Charlton, la siguiente generación de creadores opinó justo lo contrario. El poder conlleva corrupción y cuando el poder es absoluto también la corrupción lo es. Esa es la evidente premisa en Watchmen, que no por casualidad nació como una actualización de las criaturas de Ditko. Lo que en principio iba a ser una puesta a punto acabó convertido en algo muy diferente, una gran farsa en la que la inversión de valores era casi completa. Pasábamos del mundo en blanco y negro del creador de Spiderman al universo plagado de matices de gris de Moore, donde la ambigüedad moral era la regla.

A Moore le siguieron otros escritores que demostraron que ambos puntos de vista podían convivir en el mercado. Morrison y muchos otros investigaron los diferentes tonos del gris, mientras que creadores como Ennis o Millar nos traían de vuelta a héroes clásicos, que debían enfrentarse a un mundo ya no tan simple como el de sus ancestros. Pero las bases se mantenían. En Kick-Ass, por ejemplo, el protagonista puede ser un desgraciado a quien su novia desprecia y todo el mundo da palos, pero eso no disminuye su coherencia moral ni la firmeza de sus convicciones. En todo caso, este era un debato del que el comic alternativo en general parecía bastante apartado. ¿Qué interés pueden tener estas discusiones sobre el bien y el mal cuando nos entregamos a la parodia más enloquecida o reflexionamos sobre el (sin) sentido de la vida?


Hasta ahora Clowes apenas había rozado estos asuntos. Sus héroes se mueven en unos territorios devastados, donde es el azar (y no nuestro libre albedrío) quien realmente causa unos cambios que siempre escapan a nuestro control. Ese protagonismo del absurdo provoca que sus relatos tiendan a avanzar sin rumbo, como si la atención del autor se desplazara del desarrollo de la historia hacia los ambientes. Con todo, su talento es indudable y se ha ido volviendo más refinado y sofisticado con los años. En sus últimas obras le ha dado un mayor protagonismo al color y ha depurado sus juegos con los diferentes registros del lenguaje del comic, incorporándolos a su discurso no siempre de forma afortunada.

Pero en este caso construye una historia sorprendentemente rotunda. Parte de un argumento clásico, como ya he indicado. Su “héroe”, el eterno perdedor adolescente, consigue una pistola que lanza ese rayo mortal que indica el título. Y lo usa con sus enemigos. Lógicamente, nada es lo mismo tras un asesinato y Clowes explica con mucha inteligencia esas consecuencias atroces que la violencia siempre provoca. Lo hace a su manera elíptica y retorcida, pero toda la estructura narrativa se pone al servicio de la idea central y no pierde nunca ese rumbo. El resultado es un tebeo sólido e inteligente, sin concesiones y con la frialdad y distancia que caracterizan al autor. No se lo pierdan.
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viernes, 19 de abril de 2013

LA CRÓNICA DE LEODEGUNDO. VOL.1 de GASPAR MEANA

Reseña completa sobre el cómic histórico «La crónica de Leodegundo» volum,en I : el cantar de Liuva [711-722 D.C] de Gaspar Meana. Edita Edicions UIB
Edicions UIB. Palma, 2013. 
320 páginas. 28,50 euros. 

EL FIN DE LOS TIEMPOS


La Universidad de la las Illes Balears rescata la obra magna de Gaspar Meana, anteriormente publicada en bable, y nos la brinda en una excelente edición que ningún aficionado debería perderse.


LA CRÓNICA DE LA CRÓNICA
La historia de este comic es casi tan apasionante y ejemplar como las andanzas que en ella se cuentan. En 1989 Gaspar, que entonces tiene 29 años, se queda en paro tras haber realizado diversas tareas como ilustrador. Aprovechando el dinero que le queda pone en marcha una de las sagas más ambiciosas que se hayan realizado en este país. La crónica de Leodegundo cuenta la vida una familia a través de tres generaciones. El primero de esos “Cantares”, dedicado a Liuva, es el que ahora se publica y comprende seis álbumes. El segundo, el de Teudán, abarca ocho y el tercero, de Piniol, once. Lo que arroja la apabullante cifra de más de mil cien páginas, calculando un promedio de 44 páginas por álbum.

En cualquier país europeo “normal” Gaspar habría tenido un editor que le habría mimado y apoyado, distribuyendo su material y permitiéndole trabajar al habitual ritmo de un álbum por año. Está claro que aunque Meana sí se encarga de escribir sus historias, dibujarlas y documentarlas con extremo rigor, como veremos, no las colorea. Pero no por propia voluntad sino porque eso suponía encarecer un producto que nadie deseaba comprar. Efectivamente, a lo largo de las más de dos décadas en que él ha estado dedicado a culminar su obra, tan sólo ha conseguido interesar a un editor local, que lo publicaba prácticamente porque las subvenciones al bable rentabilizaban los libros casi desde antes de salir a la calle. Con lo que su distribución y difusión nunca fueron importantes. Por tanto Gaspar publicaba, sí, pero en una lengua minoritaria y con una difusión mínima, casi marginal.

Reseña completa sobre el cómic histórico «La crónica de Leodegundo» volum,en I : el cantar de Liuva [711-722 D.C] de Gaspar Meana. Edita Edicions UIBEse ha sido su destino mientras iba construyendo un álbum tras otro, sin apenas reconocimientos, más allá de la concesión de varios Premios Haxtur, que sin duda le llenaron de orgullo pero en absoluto mejoraron su situación económica. Porque lógicamente el paro se le acabó y tuvo que alternar la realización de la Crónica con la distracción que suponían otros encargos con los que ir sobreviviendo. No sólo eso, su voluntad de realizar el trabajo más realista posible le ha llevado a estar constantemente a la caza de nuevas referencias y fuentes documentales que le permitiesen enriquecer su historia. Hasta el punto de corregirse a sí mismo y corregir la “historia oficial”. Por un lado en el curso de su investigación se topó con datos que confirmaban que algunos elementos que había incluido estaban equivocados y así lo anotó en su momento. Pero, además, descubrió que un determinado personaje, considerado tradicionalmente como legendario, coincidía con uno de los reyes cuya vida él estaba narrando. Hasta concluir que eran el mismo, desdoblado y mitificado con el paso de los años.

Hablamos por tanto de un tebeo culto, riguroso, la labor de un orfebre con muchas cosas que contar y con la firme voluntad de no dejarse nada en el tintero. Así que el lector se enfrenta a planchas saturadas de información en las que es fácil perderse y que exigen toda nuestra atención. La Crónica ofrece un panorama completo del mundo bajo medieval, con constantes viajes de occidente a oriente, trayectos que nos llevan a través de tierras devastadas, religiones y culturas diversas, de pasiones más grandes que la vida. Es una obra muy rica en texturas y narrativamente densa.

Reseña completa sobre el cómic histórico «La crónica de Leodegundo» volum,en I : el cantar de Liuva [711-722 D.C] de Gaspar Meana. Edita Edicions UIBPor otro lado es un culebrón fascinante, un comic que cualquiera puede disfrutar, ya que antes que la Historia con mayúsculas, lo que le interesa a Gaspar son las historias, las vidas de esos personajes que pueden ser nobles y heroicos, pero también cobardes, viles, ambiciosos y llenos de debilidades. No hay grandes héroes aquí, más bien una visión muy realista y quizás algo deprimente de la condición humana. La ambición y el interés propio determinan la suerte de miles de personas que caen aplastadas por el capricho de reyezuelos o emperadores que tan pronto están en la cima del mundo como arrastrándose por el fango.

UNIVERSIDAD Y TEBEOS
Y ahora, cuando parecía que nadie se atrevería a publicar esta obra realmente maldita del comic español, el servicio de publicaciones de la UIB nos da una maravillosa sorpresa. Según comentaba Gaspar a él le parecía una increíble coincidencia. Hace años, mientras perfilaba los guiones de los primeros álbumes, viajó a las islas acompañado de unos amigos en lo que recuerda como “algunos de los mejores días de mi vida”. Después su relación sentimental con las islas se mantuvo en la distancia. Y ahora de forma casi milagrosa una institución tan arraigada en Mallorca como la Universidad se atreve a publicarle en unas condiciones que le permitirán acceder a un público masivo.

Joan Muñoz Gomila, director de Edicions UIB, con las viñetas de 'La Crónica...' FOTO: JAUME MOREY
La operación no carece de riesgos para sus promotores. Por un lado la relación de la Universidad con el comic es casi inexistente. De vez en cuando alguien publica una tesis o se permite a algún aficionado que organice unas jornadas sobre el tema. Pero todavía no se considera al medio algo respetable ni culturalmente relevante. Ni mucho menos. ¿Tebeos? ¡Qué asco! Por otro lado está el espinoso asunto del idioma y todo lo relativo a “lo nostro”. Yo creo que ahora mismo es más fácil en cualquier región de España traducir a un congoleño que editar el trabajo de algún miserable de otra comunidad. ¿Y ese quién es? Somos más provincianos que nunca, pero ahora llamamos nación a nuestro pueblo.

El tercer obstáculo se relaciona con lo anterior. La explosión nacionalista favoreció la aparición de historias regionales que en la mayoría de los casos ocultaban los hechos históricos inconvenientes, olvidaban las visiones de conjunto y se centraban en la “construcción nacional”. Así que es fácil atribuir la misma cortedad de miras al trabajo de Gaspar. ¡Es la historia de los reyes asturianos! Y, si me apuran, hasta podría entenderse como una operación españolista, ya que se nos cuenta la historia de la península desde el momento en que el islam empieza a ocupar posiciones apoyándose en las ambiciones de algunos nobles locales.

Afortunadamente se han ignorado todos estos reparos y se ha apostado por un trabajo riguroso que ahora espera la respuesta del público. Serán los lectores quienes decidirán finalmente el destino de Leodegundo. La Universidad puede sentirse bien satisfecha de este volumen, no sólo por la detallada puesta en escena y su apabullante trabajo de reconstrucción histórica. También por su calidad estética y dramática.

Reseña completa sobre el cómic histórico «La crónica de Leodegundo» volum,en I : el cantar de Liuva [711-722 D.C] de Gaspar Meana. Edita Edicions UIBEN CONCLUSIÓN
Hay varios aspectos que pueden asustar a un posible lector de la obra. El principal es el movimiento de las figuras y la caracterización de los personajes. Gaspar es enorme en la descripción de edificios y conjuntos arquitectónicos y domina el dibujo de los grandes espacios y los movimientos de masas. Pero resulta más limitado en la articulación de sus figuras. Y a veces algunos personajes se parecen, lo que no ayuda a la narración.

También es cierto que los tres primeros álbumes parecen un poco cargados de tinta. Aconsejado por otros profesionales, Gaspar decidió realizarlos con plumilla, una herramienta con la que nunca se sintió a gusto. Luego volvió al rotring, con el que sí estaba familiarizado. Personalmente, aunque son más irregulares de acabado, la intensidad de esos primeros álbumes no podría decir que me moleste, más bien al contrario. Pero se perciben diferentes respecto a los otros. La caligrafía es otro de los aspectos que ha jugado en su contra. Gaspar tenía mucho que contar y en ocasiones se precipita. Así que quizás su letra podía estar algo más cuidada y contar con menos palabras partidas.

Por supuesto, está la ausencia de color. En un mundo perfecto La Crónica estaría editada en tapa dura y con color. Pero tenemos lo que tenemos y al menos alguien ha sabido reconocer su calidad. Porque le sobra. Con todas las pegas que le podamos poner, Leodegundo es una obra brutal, avasalladora, desbordante, que es imposible leer de un tirón, tal es su intensidad y rigor. Es un tebeo muy respetuoso con el lector, al que recompensa con conocimiento y una distracción inteligente. Se aprende mucho leyéndolo, no sólo datos sobre nuestro pasado, también sobre nuestra condición humana, nos reconocemos en esos personajes que pasean sus ansias y melancolías de un lado al otro del Mediterráneo, sin encontrar nunca un consuelo, alegría o paz definitivas. La Crónica es desoladora pero también terapéutica. Como nos recuerda su autor en el prólogo: “…entonces como hoy cada fin del mundo precede a un mundo nuevo, que no necesariamente ha de ser peor que el que sucumbe”.

¡Corran a comprárselo a la librería más cercana!
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sábado, 13 de abril de 2013

BATMAN ODISEA de N. ADAMS

Batman Odisea de Neal Adams. Edita ECC ediciones.
ECC Ediciones. Barcelona, 2013.
360 páginas, 30 euros.

¡ADAMS DESENCADENADO!


Neal Adams, una auténtica leyenda del comic americano, vuelve con una nueva aventura de Batman que sin duda sorprenderá a sus seguidores.


Hace tiempo que no teníamos noticias suyas, más allá de las constantes reediciones en formato gigante de sus historietas sobre Green Lantern, Green Arrow, Deadman y, sobre todo, Batman. Su firma vende así que a esos tochos pueden añadir los recopilatorios con sus incursiones en el terror, su impresionante Superman vs. Mohammed Ali o su espectacular recorrido por la Marvel, con algunos episodios memorables en la Tierra Salvaje, entre otros. Adams ha sido un autor muy imitado y no exento de polémica. Fue quien reivindicó a los verdaderos creadores de Superman cuando se estrenó la película de Reeve, consiguiendo que se les pagaran parte de sus derechos. Desde su estudio Continuity lleva toda su carrera luchando por un trato más justo entre editores y autores y eso no puede ni negarse ni olvidarse. Como decía Larry Hama, que trabajó muchos años a su lado: “Neal suele caer muy mal pero se ha portado bien con todo el mundo”.

En el trato directo es un personaje muy especial, obsesionado con temas diversos. Lleva años defendiendo que al principio de los tiempos todos los continentes encajaban y que lo que ha ocurrido (sigue ocurriendo en la actualidad) es que la Tierra está creciendo. Eso explica las costas muy alejadas entre sí cuyos perfiles casan. Excentricidades aparte, Adams llevó al comic-book un extra de realismo, un toque de ilustración fotográfica poco habitual. Iba unido a unos acabados sutiles en los que furiosos golpes de pincel se conciliaban con suaves tramados de plumilla. Con el tiempo, según confesó a Eisner, sustituyó esas herramientas por los rotuladores, con los que simulaba las transiciones que antes conseguía de manera natural. Eso es lo primero que se aprecia en esta nueva entrega de Batman, personaje al que vuelve tras muchos años de ausencia. Sus acabados han perdido parte de la perfección que recordábamos. Se ha acentuado su apariencia barroca, exagerando tramados y descuidando las modulaciones. Si a ello se suma el pastoso color digital que viene a sustituir los antiguos tonos planos que tan bien se zambullían en los porosos papeles, lo que nos queda es un tebeo lleno de ruido y brillos, de oscuridades saturadas y confusión. Además el dibujante se recrea en los primeros planos lo que añade un extra de asfixia a una apariencia general ya en sí agobiante, recargada en exceso.

Batman odisea de Neal Adams.Edita en España ECC Ediciones
Pero es que firma también el guión. Todos los episodios arrancan con situaciones en marcha, cuyas claves debemos descubrir según vamos leyendo. Para resumir lo que ha ocurrido en capítulos anteriores recurre a monólogos de sus personajes que se dirigen al lector durante varias viñetas, haciendo gala de esa gestualidad enfática y desmesurada que siempre ha caracterizado al peor Adams. En el relato se incluyen todos los tópicos que rodean a Batman y más, hasta la extenuación. Es como si el dibujante se hubiera creído sus propias palabras respecto a que los guionistas son artistas frustrados, fácilmente sustituibles por cualquiera con un poco de imaginación. Como él. Así que nos brinda una ración doble (y hasta triple) de sus mejores esencias. Todo es acelerado y confuso, revolucionado, salpimentado con peroratas que intentan demostrar que estamos ante un auténtico hombre del Renacimiento. Para no perderse sus explicaciones sobre los coches de hidrógeno, entre otras. Está constantemente sacando músculo, presumiendo de su buena forma.

Scotish Conection de Alan Grant y Fank Quitely. Edita ECC edicionesY lo cierto es que los resultados no son para tirar cohetes. Ya digo: todo va tan rápido que se echan en falta momentos de auténtico relax que nos permitan disfrutar de la acción. En lugar de eso se acumula un suceso emocionante sobre otro… hasta que todo lo que pasa nos da lo mismo. Si al concluir la lectura acaban tan hartos como yo, les recomiendo Scottish Connection”, un episodio de Batman que ahora se ha reeditado.
Alan Grant firma un guión tranquilo y que se entiende. Y los dibujos son de un primerizo pero ya buenísimo y muy limpio Frank Quitely. Es como una bocanada de aire fresco, un tebeo sencillo y efectivo, no un ruidoso armatoste como el que se monta Adams.
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viernes, 5 de abril de 2013

SOBRE EL CLÁSICO "PRINCE VALIANT" de E. MARTÍNEZ-PINNA

El rescate emocional de un clásico: “Prince Valiant”, la obra cumbre de Hal Foster  de Eduardo Martínez-Pinna.  Edita Manuel Caldas.
El rescate emocional de un clásico: “Prince Valiant”, la obra cumbre de Hal Foster
de Eduardo Martínez-Pinna.
Edita Manuel Caldas. Portugal, 2012.

64 páginas. 18,50 euros.

EN LOS TIEMPOS DEL REY ARTURO


Se publica una nueva monografía sobre el Príncipe Valiente al tiempo que concluye la edición completa de sus aventuras.


Esta colección nos ha permitido revisar la aportación de Schultz y Gianni a la serie. Aunque recientemente un volumen recogía parte de sus planchas, ahora se nos ofrece su trayectoria hasta el pasado año, completando nuestra información. Como ya comenté en su momento, es difícil que nadie resista la comparación con Foster, pero Gianni al menos aporta un talento personal con una sensibilidad muy particular para los tramados. Sorprende cómo emplea sus herramientas y las texturas que obtiene de sus plumillas y pinceles, especialmente llamativas en sus hombres prehistóricos, por ejemplo. Enlazando con la tradición, capta nuestra atención al utilizar recursos antiguos como el pincel seco, que actualmente apenas se emplea y él derrocha en sombras y perfiles.

En cuanto a Schultz, hablaba del enfoque más fantástico que había querido darle a la serie. Siendo más precisos, lo que nos encontramos es un homenaje masivo al maestro Harryhausen, con la aparición del cangrejo gigante que inventó para La Isla Misteriosa, entre otras imaginativas criaturas, de dinosaurios a lagartos gigantes. Pero esa tendencia de los argumentos a incluir componentes irreales no excluye la participación de ciertos matices que hicieron famosa a la serie original. Me refiero sobre todo a las ricas y complejas relaciones entre Val y su familia. Schultz no sólo nos muestra a Aleta enfadada por tener que perseguir por medio mundo a un marido que apenas se acuerda de llamarla. También su hijo le acusa de irresponsable y le echa en cara su actitud irreflexiva y su complejo de Peter Pan. Para mantener el mito el guionista sabe que debe cuestionarlo, mostrar sus puntos débiles y luego seguir como si tal cosa. Y es exactamente lo que hace. El Príncipe Valiente es un cabeza loca que se pasa la vida metiéndose en líos, algo que no casa mucho con su estable vida familiar. Una vez que se enuncia esa paradoja, el lector puede seguir disfrutando con la historia sin sentir que le toman el pelo.

El rescate emocional de un clásico: “Prince Valiant”, la obra cumbre de Hal Foster  de Eduardo Martínez-Pinna.  Edita Manuel Caldas.
Aunque esta edición completa de la saga es sin duda la mejor y más completa hasta la fecha, nos ha dejado también con la miel en los labios, ya que no hemos podido disfrutar del arte de Yeates, encargado de dibujarla desde el año pasado. En fin, a ver si pronto podemos echar una vistazo a esa última etapa. Mientras, podemos mitigar nuestras ansias con el enésimo volumen dedicado al héroe. Edita el infatigable Manuel Caldas y sólo por las espléndidas reproducciones que contiene su adquisición merece la pena. Incluye una plancha en el exuberante formato original y no pocas viñetas donde admirar la destreza del dibujante con el pincel.

Respecto al texto, yo diría que es algo más irregular. Se realiza un repaso a la trayectoria vital de Foster y a sus aventuras editoriales, deteniéndose en los pasos previos y las influencias que le llevaron de Tarzán a Valiant. Luego se citan los deslices históricos de la serie y sus aciertos dramáticos y se dedica un aparte a los caballos (según parece el autor es veterinario). También se aborda el espinoso asunto de los formatos, la reproducción y las diversas ediciones por las que ha pasado Val. Considero que donde más patina es en el análisis de determinados aspectos del guión. Prince Valiant llama la atención por el dibujo pero enamora por su argumento, por la sólida construcción de los personajes. Juzgarlos con premisas actuales, a la estrecha luz de lo políticamente correcto, resulta bastante inadecuado. Que es exactamente lo que hace Martínez-Pinna. Se pierde en justificar los azotes que Val propina en el augusto culo de su indomable esposa. O en explicar las inmoralidades que debe cometer para derrocar a reyezuelos indignos que disfrutan torturando a su pueblo. Val es ante todo un tipo práctico, cuya mentalidad debe más al americano medio de los tiempos de Foster que al caballero medieval al que se supone representa. Como tal está lleno de contradicciones, que se integran en una lógica final, en un sistema de valores coherente. Y eso vale para sus relaciones con los malos y con las mujeres. De Aleta a Tillicum, pasando por las dos hijas de Val, la serie está cargada de mujeres con carácter cuya sola presencia vuelve innecesaria cualquier duda respecto al feminismo o machismo de Foster. Por supuesto que su visión de la mujer es absolutamente respetuosa, por eso mismo no es simple ni carece de aristas.
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viernes, 29 de marzo de 2013

UNA ASOMBROSA AVENTURA DE JULES. Integral 2 de E. BRAVO

Una asombrosa aventura de Jules. Integral 2. por Emile Bravo. Eidta Ponent Mon
Ponent Mon, 2012.
192 páginas, 32 euros.

¿COSAS DE NIÑOS?


¿Qué dirección están tomando los tebeos para niños? El segundo Integral de Jules nos brinda algunas claves.


El volumen aborda asuntos como la muerte, la genética, la existencia de Dios, la ecología y la supervivencia de la especie. Yo comentaba cuando se publicó el primer tomo que Emile Bravo partía de Hergé para renovarlo con frescura e imaginación. Eso es cierto en el terreno de la puesta en escena y la fantasía. La realidad deja de ser una limitación y las aventuras se llenan de extraterrestres, viajes con alteraciones temporales, clonaciones sorprendentes y otros disparates. Pero su narrativa nunca flaquea, sabe cómo resultar entretenido, conjuga a la perfección la comedia con el drama y no tiene complejos a la hora de entrar en materias espinosas, que resuelve con insolencia y una desfachatez argumental que nos desarma. Creo que Bravo es uno de los grandes y este segundo libro lo confirma.

Viñeta de «Una asombrosa aventura de Jules. Integral 2» por Emile Bravo. Eidta Ponent Mon
Pero también nos demuestra cómo el mundo de valores en el que Tintín cobraba sentido ha sido demolido prácticamente en su totalidad. Tomemos por ejemplo la “cuestión del padre”, cita lacaniana que da título al segundo episodio. Estaba casi ausente en los tebeos clásicos. El Príncipe Valiente tenía uno y todos recordamos cómo funcionaba la estricta genealogía del Hombre Enmascarado. Pero en la mayoría de personajes, de Flash Gordon a Asterix, los padres directamente no existían. Bravo utiliza un planteamiento que se remonta a Edipo y pervive en Harry Potter: estos señores que me han educado y en quienes no me reconozco no pueden ser mis progenitores. A partir de ahí se produce una lucha contra el propio destino, una primera rebelión relacionada con el proceso de maduración y crecimiento. También se conecta a este asunto el complicado noviazgo de Jules con su más que amiga Janet, otra rareza en el terreno de los comics para niños. Las mujeres estaban casi excluidas del universo de Hergé, aunque en los últimos años personajes como El pequeño Spirou ya habían marcado la tendencia de llevar el sexo al primer plano de los relatos, en la medida en que ello es posible en tebeos para niños. La inocencia se perdió hace tiempo.

«Atlas & Axis» de Pau edita Dibbuks
Más complicado resulta citar la religión. Bravo pone a Jules a debatir la existencia de Dios con diferentes curas y cada vez que dibuja uno es para reírse de él. De nuevo, la diferencia con Hergé es abismal. Bien conocido es el ámbito católico en que creó a Tintín, pero, más importante que eso, el creador belga apenas permitió que sus convicciones ocuparan la primera línea de la narración. Cuestionó la codicia o la envidia y atacó prácticas muy concretas como el tráfico de armas, personas o drogas. Pero las críticas que recibe se relacionan más con sus silencios que con pronunciamientos más explícitos. Bravo no tiene esos miramientos. Así que cuestiona sin reparos ciertas creencias mientras nos bombardea con ideología. Para muchos serán argumentos irrebatibles, pura ciencia, pero como lector me siento como si contemplara una sustitución: muerto dios debemos depositar nuestra confianza en la especie, cuidar el planeta y perseguir a los millonarios del petróleo, la encarnación del mal absoluto. Y Bravo no está solo, como demuestra el segundo álbum de Pau para el mercado francés. Dedica bastantes páginas a una explicación y defensa de la teoría de la evolución y a una poco velada crítica de la depredadora relación de los occidentales con su entorno.

Supongo que es una cuestión generacional. Como ocurre siempre, se proclama una doctrina oficial y los autores intentan ajustarse a ella, son hijos de su tiempo. Pero nunca conviene que los discursos le roben protagonismo al relato.
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