viernes, 29 de enero de 2016

DIARIO FEMEN COMIC de DUFRANNE y LEFEBVRE

Diario de una Femen de Dufranne y Lefebvre, comic activista
Norma, 2015.
128 páginas, 19,90 euros.

ACTIVISMO PARA PIJOS


Tenía que pasar: las femen han llegado a los comics. Un avispado guionista ha facturado una aventurita sobre estas chicas que salen en topless en los telediarios.


No quiero frivolizar, aunque la confesión del escritor en el prólogo no ayuda. Comenta que sus amigos le envidiaban mientras entrevistaba a militantes del movimiento como documentación para su libro. Y que no consiguió acostarse con ninguna. Creo que intenta convertir esa patética revelación en prueba de su interés real por los problemas de sus compañeras ciudadanas. Me cuesta creerlo. Le acompaña la dibujante Séverine Lefebvre, con un trabajo que no refleja su amplia experiencia. Aunque ha realizado varios álbumes, incluyendo una adaptación de Tom Sawyer, su labor, con unas inconfundibles influencias manga, no acaba de despegar. Fallan y mucho las actuaciones de los personajes, que resultan estereotipados, también sus acciones y movimientos, agarrotados y sin fuerza, y hasta la composición. Parece el trabajo de una principiante.

El guión nos cuenta la historia de Apolline, una chica moderna que curra en una agencia de publicidad. En el primer acto vemos los problemas a los que una señorita como ella debe enfrentarse: acoso constante de todo varón con el que se encuentra en el metro o en la calle, burlas de su jefe, presión por parte de su madre y su hermana… Esos inconvenientes se traducen en un malestar y una angustia vital que la llevan a entrar en contacto con las Femen. Sus dirigentes le explican sus principios básicos y cuáles son los tres pilares del patriarcado que combaten: la dictadura, la religión y la industria del sexo. Apolline les confiesa que se sintió atraída por sus vídeos porque tenían “algo de…rockero”. Conviene recordar que en la obra se insiste en la importancia de las redes sociales, los dispositivos digitales y la imagen.

Tras algunas advertencias respecto a donde se van a meter, Apolline y otra chica deciden iniciar su entrenamiento Femen. En ese momento el álbum adopta un aire entre Karate Kid y un documental de adoctrinamiento nacional-socialista, comunista o de la Sección Femenina. Se trata de que las nenas dejen de serlo y se conviertan en aguerridas valkirias al servicio de la revolución.

Diario de una Femen de Dufranne y Lefebvre, comic activista
El camino que recorre la protagonista no es sólo físico, también ideológico, por supuesto. Para completar su conversión y la del lector, se suceden las discusiones en las que diferentes actores comentan los métodos de las femen. La chica también se echa un novio, supongo que para desmentir que todas las femen sean lesbianas. Alguien debía de estar muy preocupado al respecto.

Hasta ahí no es que el comic sea bueno ni malo. Es que es lineal y previsible. Y hasta un tanto ñoño. Cuando llega la escena de la sesión de fotos el almíbar ya desborda el tarro. Tanto combatir los patrones de belleza masculinos para que luego todos acaben babeando sobre una foto de la prota en topless, declarando que es “superfotogénica”. Luego vienen las inevitables secuencias de descenso a los infiernos, con todos dándole caña a la heroína comenzando por su jefe gay. ¡Vaya por Dios! Al final cuenta con el apoyo de su hermana, que termina separada de su marido que es un idiota como todos los tíos, y de su padre. Muy conmovedor si el padre no pareciera su sobrino debido a un dibujo inadecuado. Hay algo más de ideología donde se insiste en el gran argumento “al menos ellas hacen algo” y un final absurdo.

Tras una traumática detención encontramos a Apolline casada con el blandito de su novio, que se larga sin cambiarle el pañal al niño que han tenido juntos. En la plancha final ella hace running con la camiseta de las Femen. ¿Quiere eso decir que ella se ha rendido, se ha aburguesado pero aun así no renuncia a sus ideales? Yo la verdad no lo pillo. Pero me importa un comino. Considero que se banaliza un tema que podría haber dado mucho más de sí. Que hemos leído tebeos donde la violencia contra la mujer se abordaba con mayor rigor y emoción. Cuando Apolline se queja de “vivir en Francia con la boca cerrada” lo cierto es que dan ganas de gritarle que se vaya a Irán o a otro paraíso similar. Comprendo que las relaciones entre hombres y mujeres todavía presentan muchas facetas a mejorar, pero esos cambios no se alcanzarán mediante tebeos maniqueos y torpes como este.
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viernes, 22 de enero de 2016

CÓMIC RECETAS: BERASATEGUI, ROBIN FOOD y JAVIRROYO

Martín Berasategui y David de Jorge Comic recetas Jarroyo 7 estrellas michelin y Robin Food
Aventuras, desventuras y recetas de un 7 estrellas Michelin y del cocinero que pilota ese programa de TV que se llama “Robin Food”
Debate, 2015.
384 páginas, 21,90 euros.

¡SEMOS LOS MEJORES!

El año pasado la mallorquina Marga Vinyes presentaba una novela gráfica en la que mezclaba la semblanza biográfica de una cocinera con sus recetas. La fórmula no ha tardado en ser imitada.


No intento acusar a nadie de plagio. Seguro que ya existían productos anteriores similares. Además, el tono de Viñas era casi íntimo, muy local y no exento de cierta melancolía. Aquí es todo lo contrario: expansivo, sin contención alguna, casi cósmico e hiperbólico. No podía ser de otra manera teniendo en cuenta a sus protagonistas. Se trata de dos cocineros vascos: David de Jorge, esa simpática mesa camilla con barba que presenta un programa de cocina, y Martín Berasategui, una institución cargada de estrellas Michelin.

Sorprende la estructura del libro. Primero se nos cuenta la vida de David, desde su infancia. Mientras se repasan sus estudios y “estages” con prestigiosos cocineros franceses, se explican diversas recetas, algunas tan básicas como la de la tortilla de patatas. Los apuntes biográficos son prácticamente monocromos y el color se reserva para las instrucciones culinarias, aunque no puede decirse que los dibujos de Javirroyo inviten a atiborrarse de comida. Más bien al contrario, se echa en falta algo más de precisión en la descripción de las viandas. Entiendo que no puede sacarse adelante un volumen de estas dimensiones con un dibujo más cuidado, pero si se trata de alimentos prefiero el detallismo de Taniguchi al ya-me-vale de Javirroyo. En todo caso, las operaciones son claras y el relato interesante. Hacia la mitad del volumen se explica la relación de David con Martín y el foco se desplaza hacia el segundo.

Así que la segunda parte duplica el esquema de la primera, con una biografía de Berasategui, salteada con innumerables recetas. La cosa se pone seria y muchas instrucciones no son para principiantes. Tampoco para los amantes de la cocina rápida. Largas y complejas preparaciones se suceden mientras se nos cuentan los esfuerzos del cocinero hasta alcanzar la cima de su profesión.

Martín Berasategui y David de Jorge Comic recetas Jarroyo 7 estrellas michelin y Robin Food
Por el camino se nos insiste machaconamente en la filosofía vital que aparentemente une a David y a Martín, ese amor por las cosas buenas, ese disfrutar el momento, esa búsqueda del placer y esa amistad eterna entre colegas. Nos admira cómo se divierten con su profesión y lo bien que se lo pasan, todo el tiempo. Nos repiten que no se consiguen esos premios sin unas buenas raíces y un gran equipo en el que los jefes curran como uno más. Los amantes de la buena cocina pueden disfrutar de este libro sin complejos. Y creo que hasta yo me animaré a probar algunas de las recetas más sencillas (ahora que he averiguado qué es una sauté). Los apuntes biográficos son curiosos y nos permiten echar un vistazo a algunas costumbres populares en el país vasco, en los tiempos de Urtain y compañía. Javirroyo mantiene un tono ligero y consigue que el volumen se digiera con facilidad. Pero permítanme que señale un componente que a mi se me ha atragantado.

Me refiero al grandonismo generalizado que recorre toda la obra. Una cosa es presumir de lo bien que se hacen las cosas y de lo mucho que se trabaja y otra diferente es que se empiece afirmando que los mejores peces del mundo se pescan en el Cantábrico y las mejores vacas son las de San Sebastián y también las mejores hortalizas y frutas, y se acabe demostrando la superioridad casi cósmica de la cocina vasca. En algún momento tanta supremacía racial acaba agotando la paciencia del lector más complaciente. Sin duda lo que me mueve a escribir estas líneas es la envidia, pero incluso admitiendo tanta grandeza, ¡no hace falta repetirlo tanto! En fin, con su pan se lo coman.
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viernes, 15 de enero de 2016

MANGA: HANZÔ de KOIKE y KOJIMA

Kazuo Koike y Goseki Kojima Hanzo, el camino del asesino. ECC ediciones manga ninja japón arte
ECC Ediciones. Barcelona, 2015.
458 páginas, 14,95 euros

SIERVO Y ASESINO


Los editores españoles parecen haber tenido la bendita idea de completar la comicgrafía de los maestros Koike y Kojima y ahora le ha llegado el turno a su personaje Hanzô.


Hace años se inició la publicación de las aventuras de este ninja pero se interrumpió a los pocos volúmenes. Parece que en esta ocasión se lo han tomado más en serio y ya se ha rebasado con mucho aquella primera tentativa. A los seguidores de esta pareja de autores japoneses apenas hace falta explicarles nada. Es otra obra maestra, a la altura de Lobo solitario y su cachorro, si tal cosa es posible.

El protagonista es un jovencísimo ninja que se pone al servicio de Ieyasu, también inexperto e inmaduro y que es retenido como rehén por otro señor de la guerra. Pero pronto su situación cambiará, en gran medida gracias a la lealtad y buen hacer de Hanzô, “el mejor ninja de Iga”, un héroe decidido y sobradamente preparado, también sentimental y dispuesto siempre a admirar la inteligencia y prudencia del amo al que le ha tocado servir.

Y los servicios son de lo más variado, incluyendo montar a una campesina para que así su señor pueda ver “cómo se hace”. Hanzô no da un paso atrás y así conoce a su primera mujer. El factor sexual tiene una cierta importancia en la saga y se presta especial atención a las relaciones entre el señor y su esposa, una pécora a la que intenta controlar de mil maneras. Hanzô se enamora de diversas ninjas como él y va dejando hijos por un camino preñado de violencia, sangre y muerte y donde el amor se hace con ferocidad y pasión.

Kazuo Koike y Goseki Kojima Hanzo, el camino del asesino. ECC ediciones manga ninja japón arte
A esas relaciones entre siervo y señor se suman otras no tan afortunadas, como son todos los juegos y conflictos políticos que mueven la saga de batalla en batalla. Supongo que si se conoce el contexto histórico en que suceden los hechos las largas explicaciones sobre alianzas y posibles enemigos se entenderán mejor. Pero lo cierto es que tiendo a no prestar mucha atención a esos pasajes, donde se nos cuenta quién piensa en atacar a cual y se especula sobre los bandos con más posibilidades de alcanzar el shogunato. La cuestión es que el bando de Hanzô avanza de victoria en victoria y salta progresivamente de una posición débil e incómoda a lugares donde las más salvajes ambiciones son probables, lo cual conlleva nuevas amenazas, por supuesto.

Pero una vez que se sortean esos pasajes que ya digo pueden resultar un tanto liosos, es fácil dejarse atrapar por la magia conjurada por Koike y Kojima, con sus personajes carismáticos, su humor, su violencia y su pasión. Se suceden los samuráis sin escrúpulos, las mujerzuelas y las esposas dispuestas a todo con tal de defender a sus hombres, hay grandes conversaciones sobre el sentido de la vida, la amistad y el amor, se ríe y se llora sin medida y las peleas pueden ser espectaculares, lo mismo los ninjas, cada uno con sus habilidades y especialidades, a cual más peculiar y extraña. Es un tebeo arrollador, otro más de un par de creadores a los que puede calificarse de clásicos con todo merecimiento. Si uno escribe guiones que ningún lector puede dejar de leer, el otro mantiene un dibujo áspero y lleno de nervio y fuego en un trabajo enorme que no deben perderse.

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viernes, 8 de enero de 2016

LA CASA de DANIEL TORRES

La casa, crónica de una conquista de Daniel Torres, edita Norma arquitectura, historia,
Norma, 2015.
576 páginas, 49,50 euros.

EL ESPACIO INDIVIDUAL


El pasado año me encontré con Daniel Torres en el Salón de Angouleme. Hacía mucho que no nos tropezábamos y rememoré algunos de sus mejores trabajos, especialmente El octavo día. En sus últimas obras parecía haber perdido su fuerza creativa. De repente, presenta el que es uno de los grandes libros del año.


Debo confesarlo: no me lo esperaba. Tras un retorno poco inspirado a su personaje más conocido, el aventurero espacial Roco Vargas, daba la sensación de que ya no tenía nada nuevo que contar. Sin embargo, este autor con estudios de arquitectura, que siempre se habían apreciado en los fondos de sus ilustraciones, he recuperado parte de lo que debió de aprender en la carrera creando un volumen sorprendente y arrebatador.

A mi me recuerda a la Alice in Sunderland de Talbot porque como allí el producto es de difícil clasificación. Tiene algo de enciclopedia, con textos abundantes e ilustraciones explicativas, sin olvidar los pequeños relatos con viñetas que nos guían de un apartado al siguiente. Tratándose de un narrador tan solvente como Torres ya supondrán que el entretenimiento está garantizado, reforzado además por una amena historia que no evita el rigor científico y la reflexión y que nos lleva más allá de los hechos, hasta trazar un discurso en el que casa e individuo crecen juntos y se nos convence de que el desarrollo de uno es impensable sin la otra. La casa no es un fondo para la narración, como en el caso de Ware con Building Stories o Eisner con la Avenida Dropsie antes que él, donde la arquitectura era un puro escenario. No, aquí se trata de elaborar un discurso erudito en torno a la evolución de la casa, en el que se inscriben un conjunto de relatos que ejemplifican los diferentes momentos históricos.

La casa, crónica de una conquista de Daniel Torres, edita Norma, arquitectura, historia ilustrada
Es, en resumen, un libro tan sólido como bonito, adjetivos que resulta sencillo atribuirle a Torres.

Su dibujo siempre ha transmitido una cierta sensación de esfuerzo, de trabajo bien hecho pero no fácil, de construcción que inevitablemente nos devuelve a sus estudios de arquitectura, otra vez. Como en los casos del ya citado Talbot o Gibbons, sus grafismos no brotan de una habilidad natural sino de una mente que piensa y de la voluntad de traducir las ideas en formas narrativas.
No siempre parece fluido y elegante, pero al final alcanza sus objetivos. Cuenta muy bien, compone a la perfección y sus perspectivas son admirables. En la parte gráfica el libro vuela muy alto. No sólo por sus cuidadas reproducciones históricas, también por el ingenio que demuestra buscando soluciones visuales que nos sitúan en cada periodo. Como el papel sobre el que se cuenta la aventura medieval, el paralelismo entre la fantasía musical a lo Astaire y la vida real de los habitantes de Nueva York, la estética teatral con que nos describe los interiores del XVIII, etc. Todo está bien pensado y mejor representado.

Hay otro elemento visual que no debe pasarse por alto, como es la adaptación de diversas estéticas visuales, de los códices medievales a los grabados de Doré pasando por el cartelismo fin de siglo a las formas arriñonadas de los cincuenta, unificadas en un discurso gráfico que pese a la variedad de sus fuentes consigue una gratificante unidad. El color también es excelente y muy narrativo, ilumina en los paisajes más optimistas y deprime cuando debe hacerlo. Hasta el último detalle visual del volumen ha sido estudiado y tiene una función que cumplir. En algunas vistas de edificios no puedo evitar el recuerdo de David Macaulay, autor del fenomenal Cómo funcionan las cosas, pero es una más entre las muchas referencias que Torres asimila y engloba dentro un estilo propio y eficaz.

Pero es que además el punto de partida es original. No una historia de la arquitectura sino de la casa, como hogar. Lo primero que comprobamos es que nuestro moderno concepto del espacio individual es una conquista que lleva siglos alcanzar. Llaman la atención esos modelos comunales que se repiten a través de las eras, habitaciones en las que las personas se amontonan mientras los tabiques, las puertas y las habitaciones van surgiendo con exasperante lentitud.

En ese sentido, defiende sin dogmatismos ni subrayados la relación entre espacio privado y desarrollo individual, y lo demuestra de forma natural a lo largo de las páginas del libro, que acaba convertido en una gran loa al progreso y a la capacidad del hombre para sobreponerse a las dificultades y mejorar. Y había mucho que mejorar, como también se demuestra un capítulo tras otro.

En ese terreno el volumen es tremendamente honesto. No se ahorra episodios brutales como el de la casa medieval asaltada por los bárbaros, o la espantosa vida de los mineros en los primeros días de la revolución industrial, prácticamente pasando todas las horas del día a oscuras, o las lamentables condiciones en el Londres de mediados del XIX, que espantarían al mismísimo Dickens. Tampoco evita la crítica hacia ciertos utopismos, con matices muy divertidos en el episodio de la casa moderna, customizada por sus incultos habitantes, o a la presencia de la televisión y su carácter invasor y alienante en los hogares actuales. Pero, repito, cada pincelada que dedica a hablar de ratas y enfermedades, de falta de intimidad y seguridad, se ve compensada por pequeños pasos adelante, por avances y mejoras que permiten secuencias tan deliciosas como las de las amas de casa holandesa y americana, presumiendo con orgullo de sus eficientes hogares.


Todo esto por supuesto viene servido por la inteligente puesta en escena a la que ya nos tiene acostumbrados Torres, uno de los grandes narradores de este país. Las soluciones visuales que se le ocurren son constantes, empezando por esas dobles páginas con vistas del interior de cada casa que en las diversas épocas nos permiten hacernos una idea de cómo eran. Después, cada capítulo busca algún procedimiento narrativo diferente, algunas historietas son mudas, otras llevan voz en off, otras diálogos y bocadillos… Se detiene en los detalles constructivos pero también en el contexto económico y social que permite la aparición de cada choza o palacio, también en los vericuetos urbanísticos, que por ejemplo protagonizan el pasaje romano. Por el camino se citan las diversas costumbres higiénicas, sexuales o alimenticias y cómo iban cambiando con los siglos. Aunque atento a las injusticias y a los constantes conflictos entre clases, no reduce todo a un bregar entre buenos y malos sino más bien entre buenas y malas ideas, entre la tradición y el florecimiento de nuevos conceptos, como en los emocionantes capítulos del Renacimiento o de la construcción de la catedral.

Hay mucho más. Ya digo que el episodio con la casa holandesa es especialmente enternecedor, también el de Sunset Hills. O el delicioso paseo en coche por los Estados Unidos de los años 30 o el pasaje “moderno” de los cincuenta, con el padre que se trae el trasto a casa para ensamblarlo ante la atenta mirada de su familia. Finalmente, el autor encuentra una forma ingeniosa de cerrar el libro y hablar del futuro de la vivienda, enfrentando dos visiones opuestas, una muy tecnológica y esperanzada y la otra más pesimista y crítica. La sensación que nos invade tras la lectura es “¡de la que nos hemos librado!”. El alivio da paso al escalofrío cuando se piensa que cualquier paso atrás es posible. Es una obra tan científica como humana, Torres consigue un difícil equilibrio entre la descripción de hechos probados y la trascendente aventura de unas personas en las que nos reconocemos, con sus éxitos y también con sus fenomenales fracasos. Es un trabajo mayor y que nadie debería perderse, una obra que nos devuelve la fe en el medio y nos recuerda que con el talento necesario siempre se encuentran nuevas fórmulas con las que estremecer a los lectores. ¡Bravo, maestro!


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domingo, 3 de enero de 2016

LAS CANSIONES DE OSSIFAR de PAU

Las cansiones de Ossifar / El oriquen de todas las cosas de Pau Mallorca Comic Humor
Escápula Comics. Manacor, 2015.
272 páginas, 25 euros

NOTISIAS DE LA COLONIA


En 1993 Pau inició su trayectoria profesional adaptando al comic las canciones de Ossifar, grupo local del que era fan. Lo que empezó casi como un chiste se prolongó hasta 1998.


Durante cinco años se mantuvo en El Diario de Mallorca dibujando primero tiras inspiradas en las canciones originales y más tarde aventuras absurdas que tenían como protagonistas a los cantantes de la cómica formación. Como el propio autor confiesa, la serie fue para él un campo de pruebas y de aprendizaje, tanto del dibujo como de las estructuras argumentales, si se puede hablar de tal cosa.

En realidad, cuando superó la etapa de las canciones, su mayor preocupación fue rellenar todos los domingos la página que le correspondía con algo medianamente ingenioso. Así que se buscó una excusa, ese “Oriquen de todas las cosas” donde podía meter las ocurrencias más disparatadas. Y es que de disparates se trata. Cabe decir que como se puede comprobar desde las primeras planchas, Pau siempre ha dibujado bien. Y, más importante en este caso, siempre ha sido gracioso. Pueden observarse ciertas mejoras en el entintado, en la fuerza de la línea de contorno o en la densidad de los grises, de las tiras iniciales a las finales, pero sin mayor importancia. Cualquier aficionado al buen dibujo disfrutará sin problemas de este recopilatorio, más si es capaz de paladear su humor absurdo y su pasión por la escatología.

Las cansiones de Ossifar / El oriquen de todas las cosas de Pau comic humor Mallorca
Esa afición a las meadas, al papel higiénico y a los pedos obedece más a la idiosincrasia de Ossifar y, aunque en posteriores obras Pau no ha evitado tales asuntos, nunca les ha vuelto a prestar tanta atención como aquí.

Rara es la tira en que no veamos a uno de los protagonistas en el trono o dirigiéndose precipitadamente a él. No es ese el único escenario que se nos brinda.

 Al contrario, el volumen permite disfrutar de una visión muy desprejuiciada de la Mallorca más rural y auténtica. Aquí no cabe normalización alguna, los héroes se solazan destrozando todos los idiomas que se les ponen por delante, practicando una lengua real, que es la que habitualmente escuchamos en los pueblos, una mezcla imposible entre español y mallorcano, que facilita una tierna comicidad. Más cuando va unida a una infinita colección de tópicos enraizados en la tierra, sus labores y placeres. En este universo los hombres siempre van fuertes o con apretón, los cerdos y las cabras están próximos y el paisaje adquiere una importancia que luego encontraría su justo lugar (y a todo color) en posteriores trabajos de Pau.

Los secretos que se nos desvelan habríamos preferido ignorarlos, de la verdadera explicación de los tropezones de la stracciatella a la certificación de la ensaimada oficial. Todo es sucio, bruto y desternillante. Obviamente el libro no hace mucho por la promoción del turismo pero sí que asegura una buena dosis de cachondeo a todo nativo de las islas. Nos recuerda que otras Mallorcas menos monjiles y estiradas son posibles. Y sobre todo más graciosas, porque en los mundos de Pau todo es gracioso, de los personajes a las higueras, pasando por supuesto por las ovejas, que, como es sabido, explotan al morir.

Esta edición es una iniciativa privada del propio dibujante, que no quería que el aniversario de Ossifar pasara sin mayores celebraciones. Así que decidió arriesgar su dinero y desempolvar un material con poca salida fuera de estos lares. Su aventura se merece todos los apoyos. Estas navidades regáleselo a sus nietos, se lo agradecerán.
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