viernes, 26 de junio de 2015

¡OH, DIABÓLICA FICCIÓN! de MAX

¡Oh diabólica ficción! de Max, edita La Cupula
La Cúpula. 2015.
116 páginas, 20 euros.

UNA URRACA Y UNA BOMBILLA


Historietas protagonizadas por una urraca que sirve como metáfora de la creación, la inspiración. 

Esta es la idea de la que partió Max, que dio origen a una serie para un periódico nacional. También apareció en otros medios y ahora se nos presenta agrupada en un atractivo tomo.


Los creadores que cargan con una trayectoria tan prolongada como empieza a ser la de Max, suelen enfrentarse a un horroroso reproche: “lo de antes me gustaba más”. En su caso, la sombra de su personaje Peter Punk lo persiguió durante años. Pero el autor expresó claramente su voluntad de reinventarse y, saltando del campo de la ilustración al comic y viceversa, ha ido firmando diversas obras en las que algunos aspectos de su grafismo se mantenían perfectamente reconocibles (aunque también su dibujo evolucionaba), pero los argumentos y los protagonistas venían y se iban.

Conocimos sueños prolongados, las ensoñaciones de Bardín y el ensimismamiento de Vapor, donde por cierto ya salía la urraca en un sentido homenaje a Velázquez. Yo no he aplaudido todas las iniciativas de Max pero sí admiro la serenidad y determinación con que desarrolla su carrera. Decidido a practicar un comic más sofisticado, más profundo sin por ello abandonar la calidad del dibujo ni perder de vista lo popular, él sigue con sus pruebas, caracterizadas por un grafismo amable y concentrado en disquisiciones filosóficas, a veces divertidas, otras agrias y siempre personales.

¡Oh diabólica ficción! de Max, edita La Cupula
Diría que esta su última entrega tiene una virtud, como es la brevedad. Obligado como estaba por las limitaciones de los formatos donde se publicaron estas entregas, las historias apenas superan las dos planchas. Son en muchos casos gags, ideas felices o recursos para salir del paso. Como el protagonista es una suerte de “muso” eso le da pie para constantes reflexiones sobre el acto mismo de la creación, sobre las ideas y su actualización, sobre los géneros y los temas. Y eso aporta un feliz extra al conjunto, casi vemos el cerebro del autor en acción, empleando todos los recursos posibles para dar con algún nuevo episodio. Hasta usa el viejo truco de los diversos estilos de dibujo, que completan las dos páginas y ya está. Claro que había que hacerlo con su estilo para que funcionara de verdad.

A estas alturas poco puedo añadir sobre el dibujo de Max. Es tan despojado como encantador y vital. Viene acompañado por sus colores más familiares, como esos azules apagados, sus grises y sus rojos anaranjados. Aunque creo que ha ganado algo de luminosidad respecto a anteriores entregas, o eso me parece. La estructura de página es muy variada y apenas se permite dos episodios con la misma base de viñetas, lo que resulta muy entretenido para el lector. Obviamente, en un compendio como este siempre hay episodios mejores y peores. Pero Max se asegura de introducir una buena dosis de poesía y sorpresa en su trabajo y muchas planchas son dignas de mención. No la primera, esa noche 1001 reproducida a un formato ilegible para topos como yo. Y encima con unos enormes márgenes que parecen decir “no lo ponemos más grande por fastidiar”.

En fin, el episodio de la bombilla es encantador. Los dos. Y el de las estrellas. Aquellos en que sale el sobrino también funcionan. El de la urraca mirando al mar es espectacular. Siento debilidad por el de la sombra y el fantasma. Y, por supuesto, el de las nubes. Hay para entretenerse un buen rato y sin duda es de lo mejor que ha publicado Max en años. En mi opinión.
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jueves, 18 de junio de 2015

"DEGENERADO", NOVELA GRÁFICA de CRUCHAUDET

Degenerado de Chloé Cruchaudet, edita Dibbuks novela gráfica - drama social
Dib·Buks. Madrid, 2014.
160 páginas, 20 euros.

“LA CHUCRUT”


Hace ya meses que los miembros del Cluster de Comics de las Baleares decidieron montar el circo. Parece que los políticos se les han adelantado.


El plan era que las jornadas de Comic de este año se organizaran en torno a motivos circenses, carpa incluida, y de alguna manera evitar los actos convencionales, buscando números, performances y presentaciones sorprendentes.
Este otoño se verá en qué acaba la cosa pero desde aquí aplaudo el atrevimiento y las ganas de reinventarse. Encontrar autores con ganas de participar en semejante desafío no ha sido tarea fácil. Una de las pocas invitadas confirmadas es una dibujante francesa, Chloé Cruchaudet, cuyo apellido suele reducirse, cuando los locales nos referimos a ella, al más sencillo de recordar “Chucrut”. Lo cierto es que la obra por la que la conocimos por aquí tiene poco que ver con la col agria que compone ese popular plato alemán.

Cruchaudet se presentó en España con “Degenerado”, una novela gráfica inspirada en un caso real. El dibujo se inscribe en esa nueva ola gráfica francesa que ha recuperado los grafismos más expresivos del XIX, remasterizados con herramientas del XXI. Hablo de creadores como Blain, Blutch o hasta Vivés, en cuyos trazos veloces y sucios encontramos ecos de Daumier, Riviere o Lautrec, entre otros. El lápiz y el pincel se mezclan con la tableta gráfica y el resultado es una nueva frescura que al tiempo evoca cierta nostalgia por tiempos pasados menos predecibles. Esta dibujante, curtida en el ámbito de la animación, trabaja con un realismo semicaricaturesco, que le permite forzar mucho las expresiones de las caras, sin perder rigor en los fondos y la ambientación. En el plano gráfico “Degenerado” es una obra correcta, en la línea de otros comics similares que hemos visto los últimos años.
Degenerado de Chloé Cruchaudet, edita Dibbuks novela gráfica - drama social
Su planteamiento argumental es algo más llamativo. Comienza como un drama social, con la pareja protagonista saltándose las convenciones y dejándose llevar por la pasión. Todo muy francés, hasta aquí no hay muchas sorpresas, aparte de la habilidad de la dibujante para coreografiar ciertas secuencias como la del baile. Luego viene un primer corte brusco en la acción, cuando el novio es alistado en plena guerra del 14. Siguen unas previsibles escenas traumáticas en las trincheras y una deserción. Los novios se encierran en una habitación de París, huyendo de la justicia militar. Aquí es donde el relato realmente hace un quiebro pensado para descolocar al lector más avezado. La tragedia costumbrista se convierte en otra cosa cuando el novio decide vestirse de mujer para poder abandonar su encierro. A partir de ahí la historia juguetea con la ambigüedad sexual de una forma muy inteligente. Él va descubriendo el universo femenino a través de un disfraz que paulativamente es más uniforme y segunda piel. Y ella se da cuenta de que puede sentir celos de la libertad que él ha recobrado y que cada vez es menos física y más sensual y moral.

En lo que es un giro muy inteligente del guión, ella parece más convencional y atrapada en su papel y género mientras que él, liberado de las fronteras que la sociedad otorga a cada sexo, se sumerge en un renovado entusiasmo por una vida llena de sorpresas y placeres. Se suceden varias escenas morbosas en el Bois de Boulogne y la acción se precipita hacia un final marcado por una violencia inevitable, en la medida en que las dos partes de la pareja compiten por lo mismo y se vuelven progresivamente indiferenciables. No es una novela para todos los públicos pero si les gustan los terrenos sinuosos, las zonas grises donde los géneros se confunden, éste es el comic que deberían leer.
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viernes, 12 de junio de 2015

PLAUEN: UNA TIRA DE PRENSA CLÁSICA

Padre e hijo, cincuenta divertidas trastadas y aventuras dibujadas por E.O. Plauen,edita Olañeta novedades tebeo blog José J. de Olañeta, Editor. Palma, 2015.
194 páginas. 11 euros.

PADRE, QUE NO AMIGO


Siguiendo con la política de recuperación de clásicos inéditos, se edita el trabajo "Padre e hijo" del humorista alemán E. O. Plauen. Sus tiras de prensa estaban protagonizadas por un progenitor y su travieso infante.


En este caso, conocer la biografía del autor es relevante. Se puede juzgar la obra olvidando las desgracias que padeció su creador, pero lo cierto es que las circunstancias en que facturó sus dibujos fueron tan dramáticas, que tiñen de una irremediable nostalgia la lectura de un material que podría parecer neutro y hasta conservador.

Plauen trabajó como caricaturista e ilustrador. En 1929 había realizado un largo viaje, de París a Moscú. Su paso por la joven Unión Soviética enfrió mucho sus entusiasmos pro-comunistas. Desde el periódico Vorwärst dibujó chistes contra un peligro más cercano: los nazis.

Se casó en 1930 y al año siguiente nació su hijo. Cuando Hitler conquistó el poder las cosas se pusieron feas para Plauen, que perdió el derecho a publicar en periódicos alemanes. Gracias a una argucia legal consiguió finalmente que le permitieran dibujar, bajo seudónimo, la tira de prensa “Padre e hijo”. Se encargó de ella entre 1934 y 1937 y luego le presionaron para que dibujara otras ilustraciones en el semanario nazi Das Reich. Finalmente fue detenido por sus posicionamientos anti-nazis. Tras ser torturado, se suicidó en la celda donde aguardaba su sentencia, en 1944.

Lo que Plauen nos cuenta en estas tiras que parecen hechas de espaldas a una realidad angustiosa y aterradora, son momentos de felicidad absoluta. Momentos compartidos entre un padre muy tranquilo y un niño tan inquieto como cabría esperar. A pesar de su ambiente idílico y su humor blanco y bienintencionado, algunas travesuras son realmente brutas, así que abundan los gags que culminan con generosas somantas de palos que ayudan a educar al atolondrado infante. En otros casos es el propio chiste el que se construye sobre la idea de la “corrección”. Lo digo porque si ustedes son de los que apoyan estas iniciativas europeas para desarmar a los padres de sus escasas armas en el espinoso terreno de la educación infantil, mejor no se acerquen a este volumen.

Padre e hijo, por E.O. Plauen, novedades tebeo blog Plauen no tiene problemas al respecto. Ante la ausencia total de la madre, en este universo perfectamente masculino lo único que queda es una viril intimidad fabricada a base de cariño infinito y bromas pesadas, de risas y gags ton rotundos como el de la foto con el niño en la cabeza.

Uno de los mejores pasajes, y que mejor ejemplifica esa relación bruta y afectuosa que une al padre y al hijo, es aquel en que el niño pierde la pelota por una alcantarilla. El padre va a por ella y, cuando parece que asoma el balón, el niño le pega una patada. ¡Pero resulta que era el melón de su papá! Éste se enfada y parece dispuesto a zurrar al pequeño salvaje, hasta que se pone a llorar. Entonces el padre, enternecido, se lo lleva en cuello mientras el niño le besa cerca del chichón. En fin, todos los padres sabemos que los niños pueden ser intolerablemente irritantes, pero al mismo tiempo es imposible dejar de quererlos, con un amor absoluto e incondicional. Olvídense de Zipi y Zape, Max y Mortiz o Calvin y Hobbes. Para entender lo que realmente pasa entre padres e hijos, nada como esta pequeña joya de Plauen que cuenta, además, con un dibujo rabiosamente moderno.
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viernes, 5 de junio de 2015

BIOPIC EN VIÑETAS: LAS AVENTURAS DE JOSELITO

Las aventuras de Joselito. El pequeño ruiseñor de José Pablo García edita Reino de CordeliaReino de Cordelia. Madrid, 2015.
160 páginas, 25,95 Euros.

LAS MUCHAS VIDAS DE JOSELITO


Arropado por una estupenda producción y con prólogo de ¡Jorge Javier Vázquez! Llega ahora un biopic en viñetas de Joselito, el niño cantor de mano de José Pablo García.


Este ambicioso volumen suscita una reflexión sobre aquellos tiempos en que el tebeo era un fenómeno de masas. Mientras Joselito triunfaba en el cine, guionistas y dibujantes inventaban argumentos para trasladar sus aventuras al comic.

Hoy en día, esa posición dominante de cine y tebeos ha sido ocupada por la tele, que a su vez se está viendo acosada por las nuevas plataformas, de internet a las tablets pasando por los videojuegos. Los nuevos pasatiempos atrapan la atención de los más jóvenes y puedo comprobar con mis alumnos cómo los hábitos de consumo se transforman de un día para el siguiente. En todo caso, la hegemonía televisiva parece haber llegado a su fin, siendo sustituida por una fragmentada constelación de fenómenos como Youtube y las mil páginas de la red que reclaman nuestra atención.

Así que tiene bastante lógica que un fenómeno como Joselito, que cabalgó varios medios como la radio, el cine, la televisión y los tebeos, sea ahora presentado en formato papel y con prólogo de una estrella catódica. Por cierto, un prólogo perfectamente escrito. Todo en el libro tiene calidad: el papel, la encuadernación, el color… Quien sienta curiosidad por el niño prodigio y sus desventuras, primero en África y más tarde en cárceles españolas, aquí encontrará respuestas para todas sus preguntas. Se notan las simpatías de José Pablo García, autor del volumen, hacia su protagonista, la compasión por las penurias de su infancia y los reveses que le deparó la vida. Otra cuestión es el cómo lo cuenta.

Las aventuras de Josellito. El pequeño ruiseñor de José Pablo García edita Reino de Cordelia
Aquí aparece uno de los asuntos más llamativos del trabajo, que imagino muchos valorarán como su punto fuerte pero que yo considero una de sus mayores debilidades. Cada episodio está realizado con un estilo diferente. Pastiches de autores clásicos como McCay o Pratt, también de la escuela Bruguera, del manga y de mil estilos más que el dibujante transita e imita con aparente facilidad. Cada uno va acompañado de su color correspondiente, en un delirio de variedad y precisión. Se supone que los estilos se ajustan a lo narrado aunque en el caso del encuentro de Joselito con el
Papa, no sé si la cita a Kirby es lo más adecuado. La cuestión es que el baile de acabados adquiere un protagonismo innecesario y contraproducente. Es por supuesto admirable y digna de elogio esa destreza camaleónica para reproducir a la perfección los estilos más diversos. Pero ello conlleva que como lector acabe más pendiente de cual será el siguiente estilo con el que me voy a encontrar, que de las andanzas del protagonista.

Quiero decir: la forma se come al contenido, lo adelanta, lo vacía. Al final, no se consigue construir un verdadero personaje. El artefacto posmoderno que sostiene la narración adquiere tal importancia que resta verdad al guión, quedando éste reducido a un conjunto de anécdotas, más o menos entretenidas, pero sin sustancia dramática. Véase por ejemplo cuando Joselito abandona a su representante o la ya citada audiencia con el Papa. Es un producto respetable y con elementos sin duda interesantes y ningún lector se sentirá defraudado si lo adquiere ni quedará mal si lo regala. Algunos de sus pastiches son realmente ingeniosos y ya he dicho que su producción es impecable. Pero creo que debería prestar más atención a la construcción de personajes la próxima vez.
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