viernes, 26 de septiembre de 2014

CUIDADO CON CREEPER de J. HALL & C. CHIANG

Batman Black and White - Cuidado con Creeper de Hall y Chiang, edita ECC,
Batman Black and White 
ECC, 2014 

Entre el abultado montón de historias prescindibles que encontramos en el último Batman Black and White destaca la participación de un talento emergente: Cliff Chiang.


Como saben la serie agrupa relatos cortos en B/N a la manera de las publicaciones de Warren de los setenta, Creepy y Eerie, Vampus y Rufus en su versión española. En sus primeras entregas incluían verdaderas obras maestras como las facturadas por Timm, Corben o Chaykin. Pero con el paso de los años la calidad ha ido disminuyendo y cada vez resulta más difícil señalar episodios interesantes entre toda la maraña que puebla estas saturadas planchas de nuestro hombre murciélago favorito. Con todo hay algunas excepciones notables. Sobre todo la historieta de Weston y Butler, tan sencilla como impactante, la curiosa aproximación de Moss y Cloonan y, por supuesto, el trabajo de Chiang, que también firma el guión.

En un momento en que los dibujantes de superhéroes se polarizan bien hacia un realismo fotográfico con tendencia a la rigidez o bien hacia el cartoon más barroco e ininteligible, sepultados todos ellos por capas y capas de oscuro y enmarañado color digital, reconozco que me cuesta acercarme a los tebeos “de grapa” para comprobar cómo les va a los tipos con la ropa interior por fuera. Pero siempre aparecen autores que se saltan las clasificaciones y Chiang es uno de ellos. Su dibujo no es absolutamente innovador. Al contrario, maneja muchas referencias que nos suenan, de Caniff a Mazzucchelli pasando por Timm. Pero el resultado de esas influencias es refrescante. Sus planchas se leen con facilidad, sus viñetas están llenas de aire, su narrativa apuesta por la claridad y sus personajes son vitales, dinámicos y bien caracterizados.

Viñeta de Cuidado con Creeper de Hall y Chiang, edita ECC,
Empezó a llamar mi atención con su participación en la serie Wonder Woman, donde realzaba unos guiones más bien mediocres y con demasiadas referencias a Sandman. Pero el refrescante dibujo de Chiang conseguía que aquello pareciera bastante mejor de lo que realmente era. Luego me sorprendió en Cuidado con Creeper, un juego con un personaje clásico de DC, una más de la abultada lista de creaciones de Ditko, al que por otro lado no se cita por ninguna parte en este volumen. Su superhéroe, ese Creeper que da título al comic, era de lo más estrafalario, de hecho construía su disfraz con restos de trajes abandonados de un carnaval. Y sus poderes eran tan bizarros como su aspecto. El personaje creado en 1968 y que entonces se movía en un presente lleno de gangsters y políticos corruptos, se traslada al pasado en esta revisión. A un París habitado por bohemios y decadentes de diverso pelaje que parece fascinar a los creadores americanos. Si el escenario es rico en texturas y los autores se aseguran de llenarlo con personajes que podemos reconocer, el relato es demasiado descabellado y lioso y tras su lectura sólo nos queda el recuerdo agradable del elegante dibujo de Chiang. Que por cierto realiza una curiosa reinterpretación del héroe original. Aquí cambia de sexo y apenas conserva nada de su primera encarnación, más allá de su carácter histérico y la tendencia a los gestos grandilocuentes. Pero de alguna forma ciertos componentes de su vestuario nos remiten a la versión de Ditko. Si aquel rodeaba el cuello del protagonista con una vistosa boa de plumas Chiang la convierte en penacho y la emplea en unas curiosas hombreras. Destaca también el agradable color de Dave Stewart. Y poco más.

Finalmente, en su episodio de Batman Black and White, se encarga tanto del guión como de los grafismos y todo funciona perfectamente. Un relato clásico con Robin como protagonista, perfectamente dibujado y mejor contado. Sin duda Chiang es un talento a seguir y yo no pienso perderme lo próximo que le publiquen.
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viernes, 19 de septiembre de 2014

EXPO MARVEL PARIS & VENICE de TANIGUCHI

SOUVENIRS DE PARÍS


Uno de los grandes placeres tras las vacaciones es presumir de esos sitios chulos a los que has podido ir y esperas que los demás no. Este verano París contaba con algunos reclamos casi irresistibles para los aficionados al comic, así que permítanme que me divierta un poco contándoselo.


Para empezar, la muestra dedicada a los superhéroes Marvel en el museo Art Ludique, una enorme infraestructura situada a orillas del Sena, un poco más allá del Botánico y el maravilloso Museo de Historia Natural.

La exposición aprovechaba el tirón mediático de unos personajes que gozan de una segunda juventud gracias al cine. En ella se entremezclaban maquetas y prototipos de las películas para disfrute de los más pequeños, con planchas originales de algunos de los mejores artistas Marvel. Era tal la calidad y variedad que apenas sé por dónde empezar. Los mejores Kirby que se puedan imaginar, los mejores Kane, Romita, Starlin, Zeck, Byrne, grandes planchas de Sale, de Ross, algún Ditko, varios Buscema brutales… Una lista impactante que obligó a la organización a prolongar la muestra hasta este mismo mes de septiembre. Todo estaba cuidadosamente presentado, con una escenografía que cumplía con su función de agrupar material muy diverso, con objetos tridimensionales grandes, diseños a color y cientos de páginas en B/N. El catálogo no era gran cosa pero es la única pega que puedo poner a una expo apabullante y que por sí sola justificaba la escapada a París.

No era la única excusa, había otra exposición que ningún friki debía perderse, la dedicada a StarWars.


Situada algo más lejos del centro, en una suerte de estudios cinematográficos, este proyecto itinerante estaba pensado para no defraudar tanto a los seguidores de la saga como al público en general. Contaba con un gran despliegue de medios que incluía auriculares personalizados para cada visitante, una cuidada iluminación y un recorrido completo por los personajes más populares de la serie galáctica, así como las maquetas originales de muchas de las naves y artefactos que la habitan. Aunque estaba pensada como un gran entretenimiento, con cacharritos interactivos y mucho juego de luces y sombras, intentaba trascender esos niveles, profundizando en uno de los grandes temas de Star Wars, las elecciones personales y por extensión nuestra idea del bien y del mal. Podía más el espectáculo que la filosofía pero al menos conseguían que uno no se sintiera tan idiota disfrutando con los muñequitos.

Aproveché la visita para saludar a mi buen amigo Frederic Manzano, que mantiene su librería muy cerca de Notre Dame y fue uno de los organizadores de la expo Marvel. Dargaud ha establecido contacto con él y en este momento se tramita una edición en francés de nuestro catálogo dedicado a Buscema. Evité por poco la tentación de babear sobre una colección de tiras que acababa de comprar a la hija del recientemente fallecido Alain Resnais. Como es sabido, el cineasta era un gran aficionado al comic. Aunque Frederic no había adquirido todas sus piezas, lo que tenía ya era más que impresionante: tiras de Hamlin, Gray, Caniff, Holdaway, Robbins y otros tantos que no recuerdo. Sólo tuve ojos para varias piezas de Juliet Jones, con esos increíbles trazos de pincel con que Drake dibujaba el pelo de sus chicas. Una verdadera pasada. Comentamos el asunto de la disparidad de los mercados. Hay uno, muy cerrado, para el comic francés, otro para el de superhéroes americanos y otro muy diferente para el de tiras clásicas. Y son mundos estancos, quien está interesado en uno es raro que se acerque al otro. Como no es mi caso, aproveché la estancia en París para conseguir algo más de material de uno mis autores preferidos y que, por cierto, cuenta con un excelente pero no muy conocido Museo en Bruselas. Me refiero a Jijé. Este año hemos podido disfrutar con la traducción de su Jerry Spring editado por Ponent Mon. Pillé en la enorme librería Album, en el centro del Barrio Latino, uno de sus tomitos con Tanguy y Laverdure. Hace mil años Bruguera sacó algo, pero todavía queda mucho inédito por traducir y es más que recomendable. Lógicamente, una vez en la librería no pude evitar darme algún capricho y me llevé también uno de los volúmenes de la colección de libros de viaje que Louis Vuitton está sacando. En concreto el de Taniguchi dedicado a Venecia. Sencillamente delicioso, una verdadera gozada.


Louis Vuitton Venice Travel Book by Jirō Taniguchi from Nadia M on Vimeo.
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jueves, 11 de septiembre de 2014

VUELTA AL TRABAJO

Si estáis en Palma de Mallorca, el jueves 18 ya podéis acercaros al quiosco a por el Diario de Mallorca, donde leeréis el artículo en su suplemento Bellver. 

En el blog, reanudamos las publicaciones el viernes 19.

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