viernes, 22 de febrero de 2013

HUMORISTAS de P. JOHNSON

Humoristas de Paul Johnson. Ático de libros.
Ático de los libros. Barcelona, 2012.
304 páginas, 22 euros.

¡HAZ REÍR!

Paul Johnson nos sorprende con un volumen dedicado a los genios del humor, entre los que sobresalen varios creadores gráficos.


Los que ya hayan leído sus otros volúmenes (Intelectuales, Creadores o Héroes) sin duda se habrán precipitado a comprar este nuevo libro. Como en los anteriores el conocido periodista repasa las vidas de un conjunto de personajes que considera representativos para ilustrar el concepto que emplea como título. Intelectuales es uno de mis libros de referencia y creo que deberían recomendarlo en los Institutos. Héroes es igualmente bueno y Creadores contiene capítulos realmente antológicos, como el que dedica a Picasso y Disney, unas imposibles vidas paralelas que no obstante Johnson articula con una habilidad pasmosa. En todos ellos demuestra su dominio de la información y su capacidad para emplear enfoques nuevos en asuntos aparentemente muy trillados.

En fin, a mi Johnson me vuelve loco así que cuando Humoristas llegó a las librerías no tardé en hacerme con un ejemplar, que he conseguido devorar estas Navidades. Su apartado sobre Chaplin es tan bueno que luego tuve que zamparme una autobiografía de Sennet que hacía años rondaba por casa, para permanecer un poco más en los mundos explorados por el maestro. Tanto en la versión de Johnson como en la de Sennet sorprende el énfasis en la precisión. Podríamos fácilmente suponer que el humor es cosa de tipos brillantes que improvisan con gracia y aparente facilidad. Y que los ensayos y la disciplina son terrenos ajenos al humor. Pero no es esa la idea que transmiten los expertos. Al contrario, se insiste en “el número” y en cómo Chaplin, Langdon, Keaton y compañía practicaban “su número”. Una y otra vez, hasta que les salía perfecto.

Viñeta de Peter Arno, cometado en "Humoristas" de Paul Johnson
Johnson repasa clásicos del humor que proceden de ámbitos tan diversos como la literatura, el cine o la pintura. De antología su capítulo dedicado a Dickens, o el de Chesterton. Y su definición del humor, que adelanta en la introducción y desarrolla a lo largo del libro. Por supuesto, a los amantes del humor gráfico la obra les depara no pocas sorpresas. Eran de esperar capítulos dedicados a dibujantes tan dotados como Hogarth, Rowlandson o Lautrec. No son tan habituales las reseñas sobre los dos primeros, auténticos creadores del moderno lenguaje secuencial y a quienes algunos dibujantes actuales como Talbot ya han rendido un merecido tributo. Son biografías que se disfrutan de cabo a rabo, por la densidad de los datos y la habilidad de Johnson para engarzarlos en un discurso tan sugerente como entretenido.

Más sorprendentes son los capítulos finales. Mientras nos cuenta la vida de algunos cómicos americanos e ingleses, el autor nos permite echar un vistazo a la historia de dos revistas tan míticas como el New Yorker y el Punch. No sólo eso, por el camino menciona a algunos de sus directores artísticos, como el gran Rea Irvin, o se detiene en los gags de sus creadores más conocidos, como el genial y atrevido Arno, en mi opinión el mejor dibujante humorístico de todos los tiempos. El libro aumenta nuestra comprensión del fenómeno de la prensa humorística en Inglaterra y ofrece no pocas pistas sobre algunos de sus autores.
Por supuesto también se cita a los hermanos Marx, a Wodehouse o a Waugh, todo ello salpicado con las habituales anotaciones de Johnson: “Cuando le conocí…”. ¡No deberían perdérselo!
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viernes, 15 de febrero de 2013

MENSAJES EN UNA BOTELLA de B. KRIGSTEIN

Mensajes en una botella. Lo mejor de B. Krigstein. Edita Diabolo ediciones
Diabolo Ediciones. Madrid 2012.
272 páginas, 34,95 euros.

BERNARDO EL RARO

Siguen llegando recopilatorios de clásicos americanos. Ahora le ha tocado el turno a uno de los más peculiares: Bernard Krigstein.


Conocido por su deslumbrante recorrido en la EC, el volumen nos permite echar un vistazo a trabajos anteriores así como repasar sus historietas más populares, entre las que destaca “Master Race”. Krigstein fue un fenómeno tan extraño como breve. De formación clásica, su tránsito por el comic obedeció a razones estrictamente económicas. En cuanto pudo lo dejó para dedicarse a su verdadera pasión, la pintura. También ejerció como profesor y entre sus alumnos se contó Larry Hama. Éste último recordaba una ocasión en que Krigstein les había encargado un conjunto de dibujos y él no pudo acabarlos todos. “¿Por qué no me entregas todo lo que te he pedido?”, le preguntó el maestro. “Cuando consiga hacer dibujos lo bastante buenos se los traeré”, replicó el joven Hama. A lo que Krigstein contestó: “Para conseguir hacer un único dibujo bueno tendrás que hacer antes el montón de dibujos malos que te había pedido”.

Lo cierto es que este recopilatorio nos permite aprender mucho sobre el arte de Krigstein. Por un lado que siempre fue peculiar. La forma abrupta en que entinta, con tremendos contrastes entre luz y sombra y una línea habitualmente desgarrada, el manierista movimiento de sus personajes, que nunca se conforman con las posiciones acostumbradas… todo nos habla de una personalidad gráfica diferenciada y singular. Pero además deben sumar a ello sus constantes juegos con la estructura de página y el fraccionamiento de las viñetas. Si a alguien se parece es a Crepax, a quien adelanta una década en los juegos con una línea muy descarnada y el empleo de la fragmentación y la multiplicidad de viñetas. En ocasiones tanta densidad llega a resultar agobiante pero no puede negarse que las últimas historietas del volumen son de una modernidad que asombra.
Viñeta de Bernard Kirgstein del libro "Mensajes en una botella". Diabolo Ediciones

Sumen a ello una buena dosis de material complementario, incluyendo la reproducción cuidadosa de algunos originales, unas notas muy documentadas y la reconstrucción del color a cargo de Marie Severin. El conjunto es altamente recomendable y nos permite apreciar la evolución del autor y la cima de sus esfuerzos creativos. Ya he citado su obra más conocida, ese paseo por los horrores del Holocausto judío desde el metro de Nueva York. Una historieta increíble, no sólo por lo poco acostumbrado del tema sino también por los recursos cinéticos y de lenguaje que emplea cuando no directamente inventa. Pero hay más, como la de las catacumbas, por supuesto “Pipe dream” o “In the bag”. Aunque yo siempre he sentido debilidad por la fría dramaturgia de “The flying machine”, un relato tan corto como intenso y donde abandona sus trucos narrativos para desplegar la historia de la forma más seca y efectiva posible. Una pequeña pieza de relojería emocional.
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viernes, 8 de febrero de 2013

LA SOMBRA DEL ÁGUILA de A. P. REVERTE y R. del RINCÓN

La sombra del águila de Arturo Pérez Reverte y Rubén del Rincón. Edita Galland Books
Galland Books. Valladolid 2012.
64 páginas, 11,95 euros.


EL 326 DE INFANTERÍA

Una nueva novela gráfica del flamante ganador del Premio Ciudad de Palma de Cómic 2012, que adapta un relato de Arturo Pérez Reverte. 


Esta aventura épica se publicó primero por entregas en el dominical de ABC. Rubén del Rincón, su dibujante, tuvo tanta libertad creativa como poco tiempo para encargarse de este proyecto. Según parece su relación con Pérez Reverte fue excelente. Supervisó su trabajo y le ayudó en todo momento, sugiriendo mejoras y aplaudiendo sus mejores hallazgos gráficos. El resultado es bastante bueno. Quizás no redondo pero sí contiene algunas de las mejores secuencias que yo haya leído en un tebeo español en los últimos tiempos. Su tono, siendo crítico con la guerra, no olvida la épica mostrándonos los momentos heroicos y el valor de un pelotón de pobres diablos, arrastrados por el destino de una punta a otra de una Europa en llamas.

No estoy familiarizado con la obra de Reverte aunque admito que como personaje público me divierte y leo sus artículos cuando tengo ocasión. Aquí construye un relato que parte de un gran escollo inicial, como es plantear un protagonista colectivo. En lugar de centrarse en un único personaje que nos sirva de guía, se nos cuentan las andanzas de un pelotón completo, cuyos miembros van siendo diezmados a medida que la historia se desarrolla. Siempre es complicado manejar una narración donde debemos seguir los pasos de varios héroes. Frente a ellos la contrafigura de Napoleón se presenta más definida, con una entidad más clara. Como ya he comentado uno de los grandes aciertos es el contraste que provocan unos actos desesperados, esos intentos de deserción del ejército francés por parte de los españoles, que por una serie de circunstancias son interpretados como heroicos por sus superiores. Se alcanza el clímax con ese pasaje en el que la columna avanza entre el fuego enemigo, cuando intentan pasarse al bando ruso. El contraste brutal entre lo que vive el soldado de a pie y la visión ennoblecida del conflicto de quien dirige esa carne de cañón desde la distancia es tan efectivo como humorístico. Y este es otro de los grandes aciertos de Reverte: el tono de comedia que mantiene mientras el drama se desata alrededor de sus desgraciados protagonistas.

Viñeta de "La sombra del águila" de Arturo Pérez Reverte y Rubén del Rincón. Edita Gallard Books. por F. Flórez
En el dibujo Rubén sigue mejorando. Siempre ha demostrado ser un dibujante todoterreno, que se atreve con cualquier encuadre y elemento, por complejo que sea. Pero siempre peca de cierta precipitación, en los acabados y también en su planificación y narrativa. Ya en Entretelas demostró su seriedad como autor y aquí nos brinda numerosas muestras de talento. Hay pasajes, como la muerte del soldado homosexual casi al final de la historia, que se le empastan un poco, cuesta saber qué está pasando y a quién. Pero en general su grafismo transmite un entusiasmo contagioso, absorbe la vitalidad de sus personajes que, pese a todas las dificultades que padecen, nunca se rinden. Pues eso: en algunas secuencias resulta arrollador, muy cinematográfico y creo que el aire un poco humorístico de sus figuras añade un desenfado extra que conviene a la narración.

Muy recomendable. Ahora, con el guionista Javier Navarro, ha ganado ese segundo Premio Ciudad de Palma de Comic. Me alegro por ambos, dos viejos conocidos del Salón de Gijón donde ya recibieron en 2009 un Premio Haxtur. Esperamos con curiosidad el trabajo que les ha permitido conquistar este nuevo galardón. En el Jurado estaba la directora del Museo ABC y tan sólo un autor, Seguí, frente a los tres de la primera edición (Max, Gallardo y Purita Campos). Entiendo que se reduzca el número de jurados por cuestiones presupuestarias pero siempre he sido partidario de mantener la presencia de los autores, frente a otros especialistas. En cuanto a Seguí, sigue esperando una fecha para su programada exposición en el Solleric. Estaba prevista para septiembre del año pasado. Meses después, todavía no sabe cuándo se celebrará. Considero que esa no es una manera digna de tratar a nuestro primer Premio Ciudad de Palma de Comic (junto con Beltrán) y además Premio Nacional de Cómic.
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